Ejecutiva: ¡Hola, hermana! ¿Cómo estás?
Hermana: ¡Hola! Bien, aquí, alistando todo para la cena de Navidad. Oye, mamá ya está preguntando si vas a venir… ¿dónde estás metida?
Ejecutiva: Ah, pues, sabes que trabajo hasta tarde y, bueno, no sé si voy a poder. He tenido un par de semanas complicadas, sabes cómo es esto.
Hermana: Ugh, sí, ya te conozco, siempre con el trabajo. Pero, por favor, ven, sería tan bonito tenernos todas juntas. Ya sabes cómo se pone mamá… se siente sola sin papá. Ya me está preguntando todo el tiempo si vas a venir.
Ejecutiva: Lo sé, lo sé... pero, con el tema de la empresa y todo, realmente no sé si voy a poder escaparme. Y entre tú y yo, las cenas en casa siempre son un lío. Las tías con sus preguntas incómodas y... "¿Cuándo vas a tener hijos?" Ya me lo sé de memoria.
Hermana: Jajaja, sí, las tías no cambian. Pero, mira, ya ni les hagas caso. De todos modos, ni te molestes en darles una respuesta. Además, si tienes tiempo para descansar un poco, lo mínimo es que te acerques, aunque sea para comer algo. Te juro que la comida de mamá está cada vez mejor, y me siento como si fuera una niña otra vez cuando estamos todas juntas.
Ejecutiva: Mmmm... No sé. Es que en serio me da un poco de ansiedad el tener que escuchar a tía Marta decirme que "me estoy volviendo igualita a mamá". Como si fuera un insulto, ¿no? Y ya sabes cómo me pone eso.
Hermana: Ay, sí, es el clásico. Pero, ¿sabes qué? No es para tanto. Yo ya me he resignado, jaja. Además, ¿quién te va a decir que no a un plato de tamales de mamá? ¡Están de muerte!
Ejecutiva: Bueno, sí… los tamales sí que me llaman la atención. Pero, en serio, ¿vas a estar ahí todo el tiempo? Porque si vas a estar tan ocupada corriendo con los niños, no sé si me convenga ir solo para que me pregunten por los míos, jaja.
Hermana: Ay, claro, como si los niños fueran tan molestos, jaja. De todas formas, yo lo que quiero es verte, hermana. Y sé que mamá también lo necesita. Ya sabes cómo es. Además, si quieres, te ayudo a escapar antes de que las tías empiecen a soltar sus preguntas.
Ejecutiva: Jajaja, no me hagas reír. Es que, en serio, no puedo con eso de "¿Para cuándo los nietos?". Pero... a ver, tal vez pase un rato. Solo un ratito. Para no hacerle la vida más difícil a mamá.
Hermana: ¡Eso es! ¡Nada más un ratito, pero al menos ven! Así mamá se siente mejor, y tú, por lo menos, te comes unos buenos tamales. Además, sabes que te quiero mucho y te extraño, no solo en Navidad, pero sí me gustaría que nos viéramos más.
Ejecutiva: Uff, está bien. ¿A qué hora comienza todo? Solo prometo no quedarme mucho tiempo, ¿eh?
Hermana: ¡Te espero a las 7! No quiero excusas. ¡Te quiero ver, hermana! Y, por favor, no te olvides de los tamales.
Ejecutiva: Jajaja, ¡no se me olvida! Ahí estaré a las 7. Te aviso cuando llegue.
Hermana: ¡Perfecto! Ya verás, va a ser una noche genial. ¡Te quiero mucho!
Ejecutiva: Igualmente, hermana. Nos vemos pronto.
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