Sentouin Hakenshimasu: What If Attack on titan (Version 2026)

   El Planeta tercero era un mundo tecnológicamente avanzado dominando en las ciudades principales. Por otro, vastas regiones habían sido reducidas a terrenos baldíos y hostiles debido a siglos de conflicto y explotación. Pero nada representaba más el poder y la decadencia de este mundo que la Sociedad Kisaragi, la empresa que había tomado el control mundial del planeta.

Bajo el mando de tres ejecutivas carismáticas, la organización había expandido su control sobre el planeta, conquistando economías, destruyendo resistencias, y estableciendo un reinado de tiranía.

La sala principal de la Corporación Kisaragi era tan imponente como cualquier otro centro de operaciones de una organización que aspiraba a conquistar todo lo que estuviera a su alcance. Las paredes metálicas, frías y pulidas, reflejaban la luz de las pantallas que mostraban un sinfín de estadísticas y mapas tridimensionales de planetas lejanos.

En el centro de la sala se encontraban las tres ejecutivas más importantes de la corporación Kisaragi. Astaroth, La Reina el hielo, observaba con un rostro impasible la pantalla del planeta desolado que estaban por investigar. Belial la gran flama, siempre efusiva y con una expresión sádica en su sonrisa, parecía emocionada ante la perspectiva de otro mundo que podría ser moldeado a voluntad de Kisaragi. Y por último, Black Lilith, Lilith era la mente científica de Kisaragi, una genio cientifica lleno de Con su laboratorio repleto de inventos imposibles y una actitud teatral, Lilith era tanto la mayor amenaza como la mayor esperanza de la organización.

El último debate en la cúpula de Kisaragi giraba en torno a un hecho ineludible: el Planeta tercero estaba al borde de la extinción. En menos de una década, los recursos naturales se agotarían y la atmósfera sería incapaz de sostener vida. Las ejecutivas se reunieron en la sala de mando, un espacio oscuro iluminado por pantallas holográficas.

—No podemos ignorar más este problema —dijo Belial, golpeando la mesa con el puño—. Si no actuamos ya, Kisaragi perderá su base principal.

Astaroth suspiró, cruzando los brazos.

—Entiendo la urgencia, es mas, la comparto, nos jugamos todo el mundo en el que vivimos, pero debemos asegurarnos de que nuestra gente esté preparada. No podemos lanzarnos a conquistar otros mundos sin un plan claro.

Lilith, con una sonrisa confiada, se levantó de su asiento y activó una pantalla con un gesto dramático.

—Por suerte, yo ya he resuelto el principal problema. No necesitamos gastar recursos en crear naves espaciales y sistemas de hibernación. ¡He creado una máquina teletransportadora que nos llevará a cualquier mundo habitable! Y no solo eso, también he diseñado una versión miniatura de la maquina teletransportadora para que los combatientes puedan cambias sus puntos malos con solo escribir lo que necesitan, mi máquina lo trae desde nuestra bodega, descontando puntos de maldad. ¿No es genial?

Lilith continuó mostrando un mapa tridimensional que señalaba varios planetas cercanos al Tercer Planeta.

—Estos son los planetas candidatos más prometedores para nuestra nueva base de operaciones según las fotos de nuestros satélites enviados. El primero de ellos es el Planeta 407. Atmósfera respirable, recursos abundantes. Es perfecto para empezar nuestra conquista universal.

Belial, Astaroth y Lilith intercambiaron miradas cómplices. Con la confianza que las caracterizaba, decidieron convertir la elección del primer explorador en un juego de dados.

—Hagámoslo divertido —dijo Lilith, con una sonrisa maliciosa—. Una apuesta rápida. Si sale un 5, yo iré. Si sale un 1 o un 2, ira Astaroth. Si sale un 3 o un 4, será Belial. Y si es un 6... —hizo una pausa dramática—, enviamos al agente 6, Rokugo.

—¿Por qué a Rokugo? —preguntó Astaroth, visiblemente incómoda.

—Porque para esta mision solo se puede confiar a alguien con experiencia y lealtad, porque es uno de los agentes en los que mas confiamos, y porque no importa lo imposible que suceda, ese agente nunca muere—respondió Lilith con un encogimiento de hombros.

Belial acepto, ya impaciente, lanzó el dado. Todos los ojos siguieron la proyección mientras el número se formaba. Finalmente, el dado mostró un brillante "6".

—¡Maldita sea! —Belial golpeó la mesa, mientras Astaroth soltaba un suspiro derrotado. Lilith se rió a carcajadas.

—Parece que nuestro querido Agente 6 tendrá el honor de ser el primero en explorar el Planeta 407 —anunció Lilith, burlona. Aunque... Talvez sea mejor que no vaya solo.

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