Capítulo Alternativo: La Noche de los Puntos Malos

(Es una noche tranquila en Kisaragi, y Rokugo, como es costumbre, busca maneras de ganar puntos malos. Como siempre, se le ocurre un plan algo ridículo y extravagante para su propio entretenimiento.)

(Se encuentra en una taberna, donde un grupo de mujeres jóvenes disfruta de una bebida mientras charlan. Rokugo, con su traje especial que se activa con puntos malos, se acerca a una de las chicas más cercanas, mostrando cómo su traje puede abrirse solo sin usar las manos. Su rostro tiene una sonrisa astuta mientras la mujer lo observa.)

Rokugo (sonriendo confiado): —Mira esto. Mi traje está hecho para impresionar, solo un pequeño toque de tecnología. ¿Lo ves? ¿Increíble, verdad?

(La chica, al principio sorprendida, comienza a reaccionar de manera exagerada. Se levanta bruscamente y empieza a hablar en un tono elevado, pero sus palabras son de algo completamente inesperado.)

Chica (con los ojos desorbitados y voz exagerada): —¡¿Secuestrarme?! ¡¿Me vas a secuestrar?! ¡¿Vas a llevarme a un lugar oscuro y hacerme cosas horribles?! ¡¿Y luego me obligarás a tener tus hijos?! ¡¿A qué estás jugando?!

(Rokugo se queda totalmente paralizado por la reacción desmedida de la mujer. Su sonrisa se desvanece rápidamente, y se queda allí, sin saber qué decir.)

Rokugo (confundido, rascándose la cabeza):¿Qué? ¡No! ¡¿Qué estás diciendo?! ¡Yo solo te estoy mostrando cómo funciona mi traje!

(Pero al ver que no recibe los puntos malos que esperaba, Rokugo empieza a deducir rápidamente la razón de la reacción extraña de la chica. Se da cuenta de que la mujer tiene una especie de fantasía que ella está proyectando sobre él. Rápidamente, pierde todo interés en la situación.)

Rokugo (pensando para sí mismo, perdiendo la paciencia): —¡Ah, ya entendí! Esta chica tiene fantasías extrañas... esto es demasiado raro para mí. Mejor me voy.

*(Rokugo empieza a girarse para alejarse de la conversación incómoda, pero antes de que pueda marcharse, la chica, con una expresión de desesperación, lo agarra del brazo.)

Chica (suplicante): —¡No te vayas! ¡Por favor, no me dejes! ¡Esto es lo que siempre he deseado! ¡No me ignores!

(Rokugo se detiene un momento, sintiéndose aún más incómodo y sin saber cómo zafarse de la situación. Sin embargo, antes de poder actuar, una voz familiar interrumpe la escena. Grimm entra en la taberna, seguida por Rose, con sus expresiones serias.)

Grimm (mirando a Rokugo y luego a la chica, confundida): —Comandante… ¿Qué está pasando aquí?

(Rokugo, sorprendido por la presencia de Grimm y Rose, rápidamente se aleja de la chica y se acomoda en su lugar, con una sonrisa nerviosa.)

Rokugo (intentando calmar la situación):¡Nada! ¡No es lo que parece, chicas! Solo… un pequeño malentendido, ya saben.

Grimm (mirando de arriba abajo a la chica que lo acosaba): —Esto no me sorprende, Rokugo. Sabía que estabas buscando maneras de ganar puntos malos, pero ¿esto? ¿Secuestros y fantasías de hijos?

(Rokugo, dándose cuenta de que la situación se ha ido de las manos, decide cambiar de tema rápidamente, con una sonrisa nerviosa.)

(Rose, visiblemente confundida, se acerca y le pregunta a Rokugo con curiosidad.)

Rose: —¿Por qué renunciaste? No es como si lo hubieras hecho por una razón válida.

(Rokugo se siente aliviado de que Snow no les haya dicho que él es un espía de Kisaragi. Ahora puede relajarse y ofrecer una explicación un poco más sencilla.)

Rokugo (relajado, con una sonrisa traviesa):Oh, eso es fácil. Renuncié porque Snow me acosaba demasiado. ¿Sabes? El clásico caso de “acoso laboral”. Decidí que era mejor irme.

(Grimm, con una sonrisa incrédula, no cree ni una palabra de lo que está diciendo Rokugo, pero se siente divertida por la excusa absurda.)

Grimm (sarcástica): —¡Vaya, qué historia tan convincente! ¡Seguro, Rokugo! ¡Lo que tú digas!

(Rose, sin entender nada del lenguaje visual de Rokugo, parece totalmente confundida sobre cómo Snow pudo haberlo acosado.)

Rose (pensando en voz alta): —Pero... ¿cómo podría Snow acosarte? ¿Qué quiere decir “acoso laboral”?

(Rokugo, sin poder contener su risa, se da cuenta de la inocencia de Rose y no puede evitar burlarse de su confusión.)

Rokugo (riendo entre dientes): —Ah, es una larga historia, Rose. Tal vez algún día te la cuente, pero no será tan graciosa como crees.

(Grimm, aún escéptica, decide no hacer más preguntas, y con una sonrisa algo más tranquila, toma la mano de Rokugo.)

Grimm (sonriendo con desdén): —Bueno, en ese caso, vamos a comer, ¿te parece? Necesito un buen plato de comida después de todo esto.

(Rokugo asiente con gusto, aliviado de que la situación no haya escalado aún más. Juntos, los tres se dirigen a una caverna cercana para compartir una comida tranquila, aunque las tensiones sigan flotando entre ellos.)

Rokugo (pensando mientras caminan hacia la caverna):Renuncié porque Snow me acosaba, ¿eh? Esto va a dar mucho de qué hablar en Kisaragi.

(Después de un día lleno de caos y situaciones incómodas, Rokugo llega de nuevo a su hogar en la base de Kisaragi. Entra, cierra la puerta detrás de él y ve a Alice trabajando en sus pantallas, como siempre, enfocada en la maquinaria frente a ella.)

Rokugo (sentándose en su sillón y mirando a Alice):¿Cómo va la máquina teletransportadora? ¿Ya casi terminamos?

Alice (sin apartar la vista de las pantallas, tecleando rápidamente): —Sí, está casi lista. Solo falta hacer algunos ajustes en la calibración, pero ya está operativa al 95%.

(Rokugo suspira de alivio, sintiendo que, finalmente, algo está yendo bien. Las últimas semanas han sido una combinación de caos, mentiras y situaciones incómodas. La teletransportadora es su única esperanza para salir de este planeta sin complicaciones.)

Rokugo (recostándose, sonriendo con algo de cansancio): —¡Bien! ¡Eso es un alivio! Ya pensaba que nos llevaría años.

(Pero, de pronto, Rokugo se queja entre dientes, recordando lo que ha estado sucediendo en las últimas noches.)

Rokugo (frunciendo el ceño): —Te juro, Alice, cada vez que intento ganar puntos malos acosando a algunas chicas al azar... de alguna forma u otra, siempre me termino encontrando con Grimm. ¡Es como si estuviera chantejeándome para que tengamos citas para que no me arresten!

(Alice levanta la mirada, y una sonrisa irónica se dibuja en su rostro. No necesita preguntar mucho; el sarcasmo de Rokugo le dice todo lo que necesita saber.)

Alice (con una sonrisa irónica): —Vaya, irónico que Grimm te esté acosando a ti. Por lo que me dijiste antes, parece que estás siendo más acosado por ella que por cualquier otra persona.

(Rokugo se cruza de brazos, ahora más molesto, pero también algo divertido.)

Rokugo (con una sonrisa torcida):Eso no es lo que quiero, Alice. ¡Quiero que me dejen tranquilo! Cada vez que intento ganar puntos malos, ¡ahí está Grimm, interfiriendo y pidiéndome tener citas!

(Alice se ríe entre dientes, mientras sigue concentrada en sus cálculos de la máquina.)

Alice:Parece que Grimm ha aprendido a jugar sus cartas. Me imagino que lo disfruta, ¿eh?

(Mientras Rokugo reflexiona, se da cuenta de que por alguna razón, Grimm ha logrado frustrarlo aún más. No puede quitarse la sensación de que Grimm realmente se está burlando de él.)


[Fuera de la Casa – Grimm Observa desde la Sombra]

(Mientras Rokugo y Alice continúan su conversación en el interior, Grimm, descalza como siempre, se encuentra afuera, observando la casa desde una distancia prudente. Con su silla de ruedas aparcada a un lado, camina con cautela hacia la entrada.)

Grimm (pensando para sí misma mientras mira la casa):Así que esta es su casa... ¿Realmente vive aquí?

(Grimm, con sus sentidos agudizados, se acerca sigilosamente. Su instinto la lleva a escuchar con atención, utilizando su agudeza auditiva para intentar captar cualquier conversación. Lo que oye no es lo que esperaba.)

Rokugo (desde el interior de la casa):

(Grimm, al escuchar estas palabras, se congela. Rokugo es un espía. El impacto de lo que acaba de escuchar hace que su mente dé vueltas.)

Grimm (pensando en voz baja, angustiada):¿Qué significa esto? ¡Rokugo es un espía! ¿Desde cuándo? ¿Cómo es que Snow no lo sabía? ¡Todo lo que he creído hasta ahora…!

(Rokugo no se da cuenta de que Grimm está afuera, todavía procesando lo que acaba de oír. Grimm, tras escuchar, decide salir discretamente, sin querer enfrentarse directamente a él.)

Grimm (casi susurrando, decidida a irse sin ser vista):Esto es demasiado… tengo que irme.

(Sin embargo, justo cuando Grimm da un paso atrás para irse, Alice nota su presencia fuera de la casa. Alice, con su mirada observadora, se acerca a la ventana y ve a Grimm agachada, a punto de irse.)

Alice (mirando a Rokugo):Rokugo, creo que tienes compañía. Grimm está afuera, ¿no lo vas a invitar a pasar?

(Rokugo se levanta con una ligera sonrisa de maldad, sabiendo que Grimm está tratando de huir, pero está dispuesto a jugar con ella.)

Rokugo (con tono amable, abriendo la puerta):¡Grimm! ¡Te estaba esperando! ¿Por qué no pasas a comer unas galletas y tomar té con nosotros?

(Grimm, sintiendo la presión, se detiene en seco, con los ojos bien abiertos. Su rostro refleja una mezcla de miedo y confusión.)

Grimm (nerviosa, moviendo las manos como si se sintiera atrapada):No sé si debo… ¡¿Qué van a hacerme?! ¿Me están invitando a una trampa?

(Rokugo la mira con una sonrisa tranquila, sin mostrar ninguna amenaza.)

Rokugo: —No te preocupes, solo quiero que vengas a comer y relajarte. Te invitamos porque sabes que tienes hambre. Ya sabes, espero que no estés huyendo de algo, ¿verdad?

(Grimm, claramente nerviosa, se acerca despacio, pero sigue temerosa. La invitación de Rokugo la desconcierta aún más.)

Grimm (bajando la cabeza y mirando su silla de ruedas): —¿Qué van a hacerme…? ¿Estoy en peligro de algo más que comer?

(Sin embargo, Rokugo no la presiona más. Se siente relajado, sabiendo que Grimm está atrapada en su propia mente, sin poder escapar.)



 Su mirada sigue llena de desconfianza mientras intenta sentarse en una silla cerca de la mesa donde Rokugo y Alice ya están. Aunque la comida parece simple, el ambiente en la casa está bastante tranquilo, lo que debería hacerla sentirse más relajada. Sin embargo, la angustia por lo que descubrió sobre Rokugo sigue pesando en su mente.)

Rokugo (sirviendo té mientras sonríe de forma tranquila): —Bien, Grimm, ¿quieres un poco de galletas? No necesitas estar tan tensa, todo está bien.

(Grimm no puede dejar de mirar las galletas, pero se siente incómoda y no sabe si comerlas o rechazar la invitación. Su mente sigue acelerada por la revelación de Rokugo como espía. Su instinto le grita que debe huir, pero no puede, está atrapada en la casa. Se siente más vulnerable que nunca.)

Grimm (tratando de relajarse, temblando un poco): —Es... solo que no estoy segura de lo que está pasando. ¿Qué significa todo esto?

Alice (sin mirarla, ajustando su equipo mientras se concentra en la pantalla): —Significa que Rokugo y yo somos espías de Kisaragi. Venimos de otro mundo con un solo propósito: reconocer la viabilidad de la invasión de este planeta.

(Grimm se queda paralizada por un momento. Los puntos malos y las mentiras de Rokugo no le importan tanto ahora. Las consecuencias de lo que acaba de escuchar la golpean con fuerza. Rokugo, con su habitual sonrisa burlona, se siente más relajado al ver a Grimm tan callada.)

Grimm (con un tono tembloroso, intentando comprender): —¿Vas a matarme? ¿Lo harán? ¿Me han dicho demasiado?

(La pregunta de Grimm está llena de miedo y desesperación. Rokugo, al verla tan vulnerable, frunce el ceño, dándose cuenta de lo que está pasando. Grimm está aterrada por lo que acaba de escuchar. Alice, desde su puesto, no parece tan afectada por la pregunta de Grimm.)

Alice (con una calma inquietante):No te vamos a matar. Simplemente necesitamos que entiendas la situación. El ejército del Rey Demonio atacará Grace en dos días, y no podemos detenerlo, ni tú ni nosotros. Es inevitable.

Grimm (rompiendo en lágrimas, con la voz rota de miedo):¿Por qué no me dijeron antes? Morir duele mucho, Rokugo... ¿Qué tengo que hacer para que no me maten?

(En ese momento, Grimm se lanza a implorar mientras solloza, y sus palabras se entrelazan con su miedo real. Rokugo observa, casi desconcertado por lo vulnerable que se ve Grimm, algo que nunca había visto antes en ella.)

Grimm (suplicante, con la voz quebrada): —Si… si de verdad van a matarme... por favor, déjenme morir rápido. No quiero sufrir. Y si lo hacen, déjenme un lugar reconocido, para que Zenarith pueda revivirme, como siempre. Por favor, no me dejen morir lentamente.

(Rokugo no sabe cómo responder a eso. La frialdad de Alice y su lógica calculadora no ayudan a Grimm, que se siente completamente desgarrada.)


Rokugo (sonriendo suavemente, con tono amigable):Te dije que no te preocupes. Pero parece que aún no lo entiendes. En dos días, Grace caerá, no importa lo que hagamos. Así que mejor prepárate para lo que viene.

(Grimm lo mira con ansiedad y desesperación, dándose cuenta de lo que eso significa. Sabe que nada puede detener lo que está por suceder, pero la verdad se siente más real ahora que está tan cerca.)

Grimm (con un suspiro de resignación):¿Y ahora qué? ¿Qué vamos a hacer con lo que sabemos?

(Rokugo la mira durante un momento, sintiendo un tinte de tristeza por lo que se avecina, pero también un pequeño alivio al no tener que cargar más con el peso de la mentira. Sabe que lo peor está por llegar.)

Rokugo (con voz baja, mirando el horizonte): —Lo único que podemos hacer ahora es esperar, Grimm. Dentro de dos días, Grace caerá ante el ataque del Rey Demonio. Ni con la ayuda de nosotros podemos detenerlo.


[Dentro de la Casa de Rokugo – Noche]

(La noche se ha vuelto pesada para Grimm después de la conversación que tuvo con Rokugo y Alice. A pesar de que ella aún lucha con el miedo de la situación, no sabe cómo enfrentarse a lo que ha descubierto. La idea de la inminente caída de Grace la atormenta, y aún no puede asimilar lo que le han revelado. Finalmente, se retira, con la mente llena de pensamientos contradictorios.)

(Cuando Grimm se va, Alice, siempre calculadora, observa a Rokugo con una leve sonrisa en su rostro.)

Alice (con tono frío): —Grimm probablemente revelará nuestra posición. Sabes que, con ella siendo parte de la guardia real, no podrá mantener el silencio por mucho tiempo.

ahora que ella sabe tanto, será solo cuestión de tiempo hasta que el reino se entere de lo que él y Alice realmente son.)

Rokugo (en voz baja, con una ligera sonrisa forzada): —Sí, es probable. Pero ahora mismo tenemos más problemas. Nos queda poco tiempo para terminar la misión y escapar antes de que todo se derrumbe.

(Alice asiente, sus manos trabajando rápidamente en las pantallas mientras verifica los últimos detalles de la máquina teletransportadora.)

Alice (sin mirar a Rokugo, preocupada): —Aunque la máquina se estabilice, el tiempo no alcanza para hacer pruebas y realizar una salida segura. Nos quedamos sin margen. Solo nos queda abandonar todo, irnos a otro país y empezar desde cero.

(Rokugo se cruza de brazos, pensativo. La fuga parece la única opción viable, pero es un plan arriesgado que implica huir sin dejar rastro y comenzar en otro lugar. Sabía que las consecuencias de sus acciones, especialmente tras la revelación de su misión, iban a alcanzarles tarde o temprano.)


[Al día siguiente – Frente a la Casa de Rokugo]

(La mañana siguiente, Rokugo y Alice ya están empacando sus pertenencias en la casa, con el plan de huir lo más rápido posible. Sin embargo, justo cuando están a punto de salir, un grupo de personas se aproxima a la entrada.)

(Al principio, Rokugo no reconoce a los visitantes, pero al ver la figura de la princesa Tilis al frente, se da cuenta de que las cosas acaban de tomar un giro inesperado.)

Rokugo (mirando de reojo, tomando aire profundamente): —¿Qué quiere esta vez...?

(A pesar de estar disfrazada, la princesa Tilis está acompañada por algunas guardaespadas, entre ellas Grimm, quien parece nerviosa y avergonzada, intentando taparse con la capa para no ser reconocida.)

Tilis (sonriendo con calma y cortesía, sin mostrar signos de agresividad):Comandante Rokugo… ¿cómo está todo por aquí?

(Rokugo se pone a la defensiva instantáneamente, levantando las cejas en señal de desconfianza. Sabía que la princesa venía con un propósito, y no dudó en sacar sus conclusiones rápidamente.)

Rokugo (dándole una mirada seria y desafiante):Sé a lo que has venido. No me hagas perder el tiempo con rodeos, Tilis. Mis opciones son bastante claras, ¿verdad? O enfrento al Rey Demonio, o retrazo la invasión, o… me convierto en tu amante, ¿es eso?

(La princesa Tilis, visiblemente confusa y un tanto desconcertada, intenta evitar la mención de la tercera opción.)

Tilis (sonriendo con incomodidad):¿Qué? ¡No! ¡No es eso! La tercera opción ni siquiera...

(Pero, para sorpresa de Rokugo, Tilis es directa al plantear su verdadera razón para estar allí.)

Tilis (mirando fijamente a Rokugo, con un tono serio y firme): —Sé que tú y Alice SON ESPIAS

**Vengo a ofrecerte una elección. Sé que ambos son espías de otro país, y si no me ayudan, los ejecuto.

Alice (sin emoción, con una sonrisa pequeña): —Ya lo sabíamos, princesa.

(Rokugo se cruza de brazos, pero antes de que pueda hablar, Tilis continúa, con una mirada intensa.)

Tilis:Solo pido una cosa. Quiero que veas la batalla entre Grace y el Rey Demonio. Si Grace cae ese día, quiero que sean testigos, y después, cuenten a otros países cómo era Grace y cómo fue esta batalla.

(El ambiente se vuelve tenso. Rokugo y Alice se quedan en silencio por un momento, evaluando las palabras de Tilis. Aunque la amenaza de ejecución es real, saben que esta es una oportunidad que podría servir a sus intereses, aunque no de la manera que Tilis espera.)

Rokugo (despreocupado, cruzándose de brazos):¿Eso es todo? ¿Te parece que te voy a ayudar simplemente porque me amenazas con ejecutarme? ¡Lo dudo!

Rokugo (suspirando, algo aburrido): —Mira, está bien, lo haré. Pero que sepas que esto no es un favor. No tengo intención de ser tu esclavo, princesa. Así que, que se entere el mundo: ¡renuncié al ejército porque Snow me acosaba.

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