scena 1: La supuesta muerte de Viper y la reacción de Rokugo
Después de la ejecución pública de Viper, el ambiente en el campamento de Kisaragi era sombrío. Rokugo se encontraba sentado solo en una esquina, mirando al suelo con expresión ausente. Grimm llegó rodando hacia él, furiosa y con los ojos llenos de lágrimas.
—¡Tú! —gritó Grimm, señalándolo acusadoramente—. ¡No me digas que no sabías lo que estaba pasando! ¿Por qué no hiciste nada para salvarla?
Rokugo levantó la vista lentamente, claramente afectado por lo ocurrido.
—No había nada que pudiera hacer, Grimm. Fue su decisión... Su sacrificio. No podía interferir.
Grimm apretó los puños, dejando escapar un sollozo mezclado con rabia.
—¡Ayer mismo estuvimos juntos! ¡Y ahora te veo aquí como si nada! ¡Incluso parece que estás triste por ella ! ¿Qué hay entre tú y esa mujer, Rokugo?
Rokugo se puso de pie rápidamente, sorprendido por la acusación.
—¿De qué estás hablando? No hay nada entre nosotros. Solo quería salvarla... pero ya no hay nada que pueda hacer.
Grimm lo miró con desconfianza, aunque algo en su tono la hizo dudar. Finalmente, suspiró y murmuró:
—Más vale que sea verdad lo que dices... porque si me entero de que huiste con otra después de lo que pasamos, nunca te lo perdonaré.
Rokugo asintió, fingiendo estar convencido de su propia mentira. Aunque en realidad, su tristeza era genuina; no por haber "huído" con Viper, sino porque sabía que ella había renunciado a todo para proteger a su pueblo.
Escena 2: Días de luto y frustración con Alice
En los días siguientes, el equipo de Kisaragi parecía envuelto en un pesado silencio. Snow y Rose caminaban cabizbajas, mientras que el Hombre Tigre se negaba a hablar con nadie. Incluso Grimm, quien usualmente causaba caos con sus maldiciones fallidas, se mantuvo callada, limitándose a observar cómo Rokugo intentaba distraerse jugando en su Game Boy.
Una noche, durante una reunión improvisada en el comedor, Snow explotó contra Alice.
—¡Esto es tu culpa! —gritó, golpeando la mesa—. Si no hubieras insistido tanto en cumplir con el trato, podríamos haber encontrado otra manera. ¡Podríamos haber salvado a Viper!
Alice, imperturbable como siempre, respondió con frialdad:
—La ejecución fue parte del acuerdo que ella misma propuso. No debemos cuestionar decisiones estratégicas ni emocionales. Esto es lo mejor para todos.
El Hombre Tigre gruñó desde su rincón.
—Nyaa... Alice tiene razón, pero eso no significa que sea justo. Viper confiaba en nosotros, y nosotros no hicimos nada para ayudarla.
Rokugo cerró los ojos, sintiendo cómo la culpa lo carcomía. Sabía que Alice tenía razón desde un punto de vista lógico, pero eso no aliviaba el dolor que sentía al perder a alguien con quien había compartido tantos momentos.
Escena 3: Llegada de Viper a la Tierra
Mientras tanto, en la sede principal de Kisaragi, la máquina teletransportadora emitió un brillo intenso antes de que Viper apareciera frente a Belial, Astaroth y Lilith. Las tres ejecutivas la observaron con curiosidad mientras Viper sostenía una carta sellada en sus manos.
—Bienvenida, Viper —dijo Lilith, cruzándose de brazos—. Alice nos envió esta carta explicando tu situación. Supongo que ya sabes por qué estás aquí.
Viper asintió, entregándoles la carta. Mientras ellas la leían, Belial sonrió maliciosamente.
—Interesante... Así que necesitas fingir tu muerte y resurrección simbólica. Podemos ayudarte con eso. Convertiremos tu cuerpo en algo más... adecuado para este mundo.
Astaroth intervino, señalando a Viper con un dedo pensativo.
—Creo que deberíamos elegir un animal que combine con tu nombre. Una víbora sería perfecta, ¿no creen?
Lilith asintió, complacida con la idea.
—Sí, una serpiente. Eso será suficiente para simbolizar tu renacimiento. Prepárenlo todo.
Escena 4: Adaptación de Viper en la Tierra
Después de la transformación, Viper comenzó a adaptarse rápidamente a la vida en la Tierra. Para su sorpresa, descubrió que tenía mucho en común con las ejecutivas de Kisaragi. Belial la entrenaba en combate, enseñándole a usar sus nuevas habilidades mutantes, mientras Astaroth la instruía sobre cómo navegar en la política interna de la organización.
Una tarde, mientras tomaban té en la sala privada de Lilith, esta última comentó con una media sonrisa:
—Sabes, Viper, pensé que serías más problemática. Pero has demostrado ser bastante útil. Quizás incluso mejores que algunos de nuestros agentes originales.
Viper sonrió tímidamente, aunque su tono era firme.
—Gracias... Supongo que esto también es parte de mi redención. Si puedo ayudar a Kisaragi, tal vez mi sacrificio en Grace no haya sido en vano.
Belial soltó una carcajada burlona.
—Oh, no seas tan dramática. Aquí no necesitamos sacrificios innecesarios. Solo resultados. Y hasta ahora, los tuyos han sido impresionantes.
Con el tiempo, Viper se integró plenamente al equipo, ganándose el respeto y la confianza de las ejecutivas. Aunque su corazón aún anhelaba volver algún día a Grace, sabía que su lugar en ese momento era junto a quienes la habían acogido cuando más lo necesitaba.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario