El titan y la Reina en Konosuba Capitulo 26 (Version 2025)

 Los días pasaron rápidamente y la situación en el mundo demoníaco se volvía cada vez más tensa. En los periódicos, una noticia impactante se destacaba en los titulares: "Hija y General del Rey Demonio Atacando la Capital". 

Tanto el equipo de Historia como el equipo de Eren estaban al tanto de la situación y sabían que Serena, la peligrosa antagonista que habían enfrentado antes, estaba en camino a la capital.

En una reunión en la casa de Historia, todos compartían sus pensamientos y teorías sobre la situación.

Historia: (seria) Parece que Serena está en movimiento nuevamente. Sabemos que ella es una figura importante en el Culto a Regina, así que es probable que los seguidores de Axis la linchen al llegar a la capital.

Megumin: (asintiendo) Sería un ajuste de cuentas bastante apropiado después de lo que hizo.

Aqua: (preocupada) Aunque Serena es una amenaza, no puedo evitar sentir que su destino está sellado.

Eren: (serio) Sea lo que sea, debemos estar preparados para lo que pueda suceder.

En ese momento, Mikasa no estaba presente en la reunión. Aqua explicó que Mikasa había decidido ir a entrenar y recuperar sus habilidades con la ayuda de Wiz y Vanir en una mina llena de monstruos. Todos sabían que Mikasa estaba decidida a aumentar su poder para proteger a sus seres queridos.

Aqua: (preocupada) Mikasa es muy valiente. Estoy segura de que volverá más fuerte que nunca.

Historia: (reflexiva) Todo ha cambiado mucho desde que llegamos aquí. A veces, me sorprende pensar en cómo nuestras vidas se entrelazaron de esta manera.

Aqua: (sonriendo) ¿Recuerdas cuando me elegiste accidentalmente como tu objeto trampa en el más allá? Eso fue un comienzo bastante peculiar para todo esto.

Historia: (riéndose) Sí, definitivamente fue algo inesperado. Pero aquí estamos, enfrentando desafíos juntos. El grupo se encontraba en completo shock por la noticia en los periódicos. 

La mansión de Eren estaba en silencio, pero el aire que se sentía dentro de las paredes parecía denso, cargado de las dudas y confusiones de Aqua. Había estado luchando con su identidad, con la confusión sobre su rol en este mundo, y la presión de ser madre y diosa a la vez. Estaba completamente sola, y aunque su hijo Zell jugaba en el jardín, ella se sentía completamente vacía. No sabía si lo amaba de verdad como madre o si simplemente estaba cumpliendo con un papel, una responsabilidad que le había sido impuesta por su destino.

Era una tarde gris, las nubes cubrían el cielo y el viento soplaba de manera suave, como si el mundo mismo estuviera respirando con ella. Aqua miraba por la ventana, sus ojos reflejando un vacío profundo.

Aqua: (en voz baja, para sí misma) ¿Qué estoy haciendo aquí...?

De repente, un resplandor brillante apareció en la habitación. Un ángel descendió, su figura resplandeciente y etérea iluminó la sala. Aqua dio un salto atrás, sorprendida y atónita.

Aqua: (frotándose los ojos) ¿Quién... quién eres?

El ángel se acercó con una calma tranquilizadora. Su rostro era sereno, y sus alas de luz reflejaban una pureza indescriptible.

Ángel: (hablando con suavidad) Aqua, diosa del agua, he venido a traerte un mensaje.

Aqua lo miró en silencio, sin comprender del todo lo que estaba sucediendo.

Aqua: (con voz temblorosa) ¿Un mensaje? Pero... ¿de qué se trata?

Ángel: (mirándola con una expresión seria) Has estado en este mundo por mucho tiempo, Aqua. Y, lamentablemente, no ha habido un solo reencarnado desde que Historia Reiss te eligió por accidente. La angel que ocupó tu lugar se encargó de las almas, pero lo hizo de manera tan directa y brutal que asustó a todos. Nadie quiere reencarnar bajo sus advertencias.

Aqua parpadeó, confundida, al escuchar estas palabras.

Aqua: (en tono desconcertado) ¿Reencarnados? ¿Qué tiene eso que ver conmigo? Yo... yo ya no soy esa diosa. Soy solo... una sacerdotisa... Bueno Si soy, pero ya no me ocupo de Esa burocracia, no es mi Jurisdiccion

Ángel: (con un suspiro) La verdad es que... el deber de una diosa nunca desaparece, Aqua. Incluso si te ocultas bajo la máscara de una sacerdotisa, no puedes negar que hay algo más en ti. El otro ángel que ocupó tu lugar ha creado un vacío, y las almas ya no están eligiendo reencarnar. Están perdiendo la esperanza.

Aqua sintió un peso abrumador en su pecho al escuchar esto. El ángel continuó.

Ángel: (con tono suave) Tienes que volver, Aqua. Tienes que cumplir con tu propósito, porque tu presencia sigue siendo necesaria. Pero...

Aqua miró hacia el jardín, donde Zell jugaba tranquilamente con algunos juguetes. Su pequeño rostro lleno de curiosidad y energía era un contraste tan grande con la tormenta interna que Aqua estaba viviendo.

Áqua: (pensando en voz alta) ¿Y qué pasa con Zell? ¿Qué pasa con mi hijo?

El ángel guardó silencio por un momento, observando a Aqua. Su rostro se suavizó.

Ángel: (en tono más empático) Tienes responsabilidades, Lady Aqua.  

Aqua se quedó en silencio, las palabras resonando en su mente. Sabía que tenía que tomar una decisión, pero todo parecía demasiado abrumador. 

Esa noche, mientras el cielo se oscurecía y las estrellas comenzaban a brillar, Aqua se encontraba sola en el jardín. Zell ya había ido a dormir, y el mundo parecía más tranquilo, pero ella no podía dejar de dar vueltas a todo lo que había sucedido.

Aqua: (mirando al cielo estrellado) ¿Realmente quiero seguir aquí? ¿Quiero ser una diosa otra vez?

Pensó en todas las deidades que había conocido en el más allá. Recordó la majestuosidad y la responsabilidad que conllevaba ser un ser divino, y cómo, al final, todo eso se desmoronó cuando Historia la eligió por accidente. La decisión que había tomado de quedarse, de vivir como una simple mortal, parecía ya distante. ¿Había sido su verdadero deseo? O, tal vez, simplemente había estado huyendo de lo que realmente era.

Aqua miró hacia el interior de la mansión, donde Zell dormía pacíficamente en su cama. El amor que sentía por él era indescriptible, pero, al mismo tiempo, sentía que su vida se había convertido en una serie de roles y máscaras.

Aqua: (hablando con tristeza) Zell, hijo mío... mami quiere ir a casa.

Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Aquella confusión, aquella falta de propósito que había sentido durante tanto tiempo, por fin comenzaba a romperla. Ya no sabía quién era, ni qué se suponía que debía hacer. Sus manos temblaban, y sus sollozos fueron ahogados por el viento que pasaba suavemente por el jardín.

Aqua: (entre sollozos) ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora?

Las lágrimas caían con fuerza mientras se abrazaba a sí misma. Su "máscara de sacerdotisa" se rompió. 

Al día siguiente, Aqua despertó temprano, el aire fresco de la mañana llenaba la mansión de Eren. Aunque el sol aún no se alzaba completamente, el peso de la decisión que debía tomar la mantenía despierta desde el amanecer. Sabía que debía regresar al más allá, pero había algo más que tenía que hacer primero, algo que la atormentaba.

Aqua se levantó de la cama, se vistió con su habitual túnica de sacerdotisa, y, tras dar un largo suspiro, salió hacia el pueblo. Caminó por las calles sin prisa, su mente inquieta. Sabía que tenía que encontrarse con Wiz, su antigua amiga, para discutir lo que había estado rondando en su mente. No sabía si estaría preparada para lo que debía hacer, pero ya no podía seguir huyendo de su destino.

La tienda de Wiz estaba como siempre, oscura, con el familiar olor a hierbas y pociones flotando en el aire. Aqua entró con determinación, su mente llena de preguntas sin respuesta.

Aqua: (con voz firme) Wiz, tengo que hablar contigo.

Wiz, que estaba tras el mostrador, levantó la mirada y sonrió con amabilidad, pero rápidamente notó la seriedad en el rostro de Aqua.

Wiz: (preocupada) Aqua... ¿Qué sucede? ¿Estás bien?

Aqua: (mirándola fijamente) Si tú mueres... ¿la barrera del Rey Demonio se debilitaría?

Wiz frunció el ceño, sorprendida por la pregunta tan directa, pero comprendió rápidamente el peso de las palabras de Aqua. No era un tema que le gustara abordar, pero sabía lo que debía hacer.

Wiz: (con voz grave) Sí... si yo muero, la barrera se debilitaría. Es una de las razones por las que he permanecido aquí tanto tiempo.

, mi existencia es esencial para mantener esa barrera. Si desaparezco, todo podría colapsar.

Aqua asintió, sus ojos vacíos de emoción. Sabía lo que tenía que hacer, y Wiz lo entendió igualmente.

Aqua: (tomando una respiración profunda) Entonces... ¿te importa si te exorcizo? ¿Te importa si desapareces?

Wiz, tras un largo momento de silencio, lo pensó con calma. Había vivido tanto tiempo como un no-muerto, pero había logrado ver a sus amigos una vez más, y había tenido la oportunidad de hacer lo que nunca pensó que podría lograr: redimir su existencia. Si su muerte significaba el fin del tormento de la humanidad, si la barrera caía, y el Rey Demonio perdía su poder, entonces su sacrificio no sería en vano.

Wiz: (sonriendo tristemente) No me importa, Aqua. He tenido una buena vida. Puedo morir en paz sabiendo que he visto a mis amigos una última vez. Hazlo.

Aqua asintió, sintiendo el peso de la responsabilidad en sus hombros. Pero antes de proceder, algo le preocupaba.

Aqua: (dudando) Necesito que vayas a buscar a Mikasa y Vanir primero. Ellos están en el campamento de la mazmorras, ¿verdad? Tienes que asegurarte de que estén listos, de que puedan soportar la guerra que se avecina.

Wiz asintió, y en un parpadeo, se teleportó fuera de la tienda, dejando a Aqua esperando. Al cabo de unos minutos, Wiz regresó, pero su rostro no mostraba la calma que antes tenía. Se veía agotada y resignada.

Wiz: (mirando a Aqua con tristeza) No... no me creyeron. Vanir y Mikasa no aceptaron lo que les dije. No los convencí. No tengo fuerzas para seguir con esto, Aqua.

Aqua la miró, pero no dijo nada. Sabía que Wiz había hecho lo mejor que pudo. Con una mirada comprensiva, Aqua se acercó y la tomó de la mano.

Aqua: (suavemente) Está bien, Wiz. Lo haremos ahora. Es hora de terminar esto.

Wiz asintió, con una sonrisa triste en sus labios. Aqua comenzó el proceso de purificación, un ritual que no solo liberaría el alma de Wiz, sino que también sellaría el destino del Rey Demonio. Pero a medida que Aqua canalizaba su poder, algo la detuvo. El dolor que veía en el rostro de Wiz la hizo vacilar. Aqua apretó los dientes, sus manos temblaban.

Aqua: (en voz baja, llorando) No puedo... ¡No puedo hacer esto!

El sufrimiento de Wiz era palpable, y Aqua se dio cuenta de lo que estaba haciendo: estaba cometiendo un pecado contra sí misma. Hacerse amiga de una liché, alguien que había sido parte de su vida, y ahora tenía que destruirla. Aqua rompió en lágrimas, sollozando sin control.

Aqua: (entre sollozos) He cometido un error... he sido egoísta. No puedo seguir adelante con esto. No puedo perderte, Wiz.

Wiz la miró con comprensión y cariño. Tomó la mano de Aqua y la apretó suavemente, tratando de reconfortarla.

Wiz: (en tono suave) Aqua... no tienes que hacer esto. Yo he vivido mi vida. Has sido una buena amiga. No tienes que cargar con este peso.

Aqua, incapaz de continuar, se apartó lentamente. La purificación no ocurrió, y todo lo que quedó fue la sensación de vacío, de traición contra lo que alguna vez fue. Aqua se alejó, sin poder mirar atrás. 

Esa misma noche, Aqua se sentó frente a una mesa, con una pluma en la mano. No podía dejar de pensar en lo que había hecho, en lo que había dejado atrás. Sin embargo, tenía una última cosa que hacer antes de partir. Escribió una carta a Eren, explicándole su decisión.

Aqua: (pensativa) Zell, mi pequeño, sé que soy tu madre, pero también soy una Diosa con una responsabilidad importante. Tengo que proteger este mundo y a las personas que amo. Pero no quiero dejarte atrás...

Cuando terminó, dejó la carta sobre la cama de Eren, sin dejar más palabras. Sabía que su partida sería dolorosa, pero también sabía que era lo correcto.

Esa misma noche, Aqua se dirigió al templo de Axis. Los seguidores la esperaban, y, sin más, se unió a ellos en un nuevo viaje.

La carta decía:

Querido Eren,

Sé que esto puede sorprenderte y herirte, pero necesito volver a casa. Ver a nuestro hijo me ha hecho darme cuenta de todo lo que dejé atrás. Aunque amo mi vida aquí contigo, no puedo evitar sentir que pertenezco a otro lugar. No quiero que nuestro hijo crezca sin conocer su verdadero hogar y sus raíces.

Prometo que no te abandonaré por completo. Mi misión es derrotar al rey demonio y hacer de este mundo un lugar mejor para Zell y todos los demás. Pero no puedo quedarme aquí sin sentir que estoy traicionando mi verdadero ser.

Sé que esta decisión te tomará por sorpresa, pero he decidido regresar a mi hogar en el Reino de los Dioses. Aunque me duele dejar a nuestro hijo y a ti, siento que mi lugar está allí. Extraño mi vida como una diosa y todo lo que conlleva.

Por favor, entiende que esto no significa que no te ame ni que no valore nuestra familia. Siempre llevaré en mi corazón los momentos compartidos y nuestro hermoso hijo. Prometo que lucharé para derrotar al Rey Demonio y proteger a todos aquellos que amo.Sé que esta carta puede sorprenderte, pero hay algo que he estado pensando profundamente. No estoy segura de si Zell es realmente un mortal como yo o si su destino es diferente. Mi corazón está dividido entre mi hogar en el más allá y la vida que hemos construido aquí juntos. No quiero dejar a Zell, pero tampoco quiero perderme la oportunidad de volver a casa.He decidido emprender un viaje para enfrentar al Rey Demonio y buscar respuestas. Sé que puedo contar con los seguidores de Axis en Axel y en Arcanretia, y estoy dispuesta a luchar por este mundo.

Espero que puedas comprender mi decisión y que cuides bien de Zell. Sé que eres un gran padre y estaré eternamente agradecida por ello. Te pido disculpas por cualquier dolor o confusión que esto pueda causar, pero necesito seguir mi propio camino.

Sé que puedes pensar que soy una idiota por tomar esta decisión abruptamente, pero por favor, trata de entenderme. Te amo y siempre te amaré, pero siento que necesito estar donde realmente pertenezco. Siento que ha llegado el momento de regresar a mi hogar en el Reino de los Dioses. Debo enfrentar al rey demonio y restaurar mi posición divina. Porfavor, cuida de Zell. Prometo que regresaré una vez que haya cumplido mi misión. No quiero que mi partida cause preocupación, y quiero que sepan que siempre llevarán un lugar en mi corazón

Con amor,

Aqua

Eren, al leer la carta que Aqua dejó, no podía creer lo que estaba leyendo. Se sintió frustrado y preocupado por Aqua, pero también entendía su deber como Diosa.

Eren: (frustrado) ¡Aqua, eres una idiota! ¿Cómo puedes irte así y dejarnos a todos? Pero entiendo que tengas que hacer lo que crees correcto...

Eren, junto a Historia, Ymir y Megumin, se reunió para discutir el contenido de la carta. El futuro era incierto, y la preocupación era palpable. ¿Qué harían sin Aqua?

Megumin: (seria) Aqua ha tomado su decisión y no podemos detenerla. Sabemos que es fuerte y hará lo que sea necesario para proteger a todos. Pero también debemos prepararnos para lo que vendrá.

Historia: (asintiendo) Tienes razón, Megumin. Debemos estar listos para enfrentar cualquier desafío que se nos presente, incluso si eso significa enfrentar al rey demonio.Mientras tanto, Aqua se dirigía con determinación hacia sus seguidores en Axel y luego continuaría su camino hacia Arcanretia, donde también tenía seguidores fieles. Ella estaba dispuesta a enfrentar al rey demonio y proteger a todos, sin importar los sacrificios que tuviera que hacer.

En el camino, Aqua se encontró con sus seguidores, quienes la recibieron con alegría y entusiasmo. Ellos la apoyaron en su misión y le dieron fuerzas para enfrentar al rey demonio.

Aqua: (decidida) Gracias a todos por su apoyo. Estoy lista para enfrentar mi destino y proteger este mundo. En su camino hacia Arcanretia, Aqua se reunió con más de sus seguidores y recibió aún más apoyo y ánimos. Finalmente, llegó a Arcanretia, donde se encontró con otros seguidores y sacerdotes que la recibieron con respeto y admiración.

Aqua: (serena) Es hora de enfrentar al rey demonio y proteger a todos. No importa lo que pase, estoy lista para enfrentarlo.

Mientras tanto, el grupo de Eren, Historia,y los demás se preparaban para lo que vendría. Sabían que el enfrentamiento con la hija y general del rey demonio sería difícil y peligroso, pero estaban decididos a proteger su mundo y a Aqua Eren se encontraba sentado en un lugar tranquilo, perdido en sus pensamientos mientras recordaba los momentos compartidos con Aqua. Cada recuerdo era como un destello en su mente, trayendo a la superficie las risas, las lágrimas y todo lo que habían vivido juntos.Recordó aquel día en el mas alla, cuando había muerto y conoció a Aqua por primera vez. Ella se había burlado de su ateísmo y lo había retado a enfrentar la realidad de la existencia de los dioses y el mundo después de la muerte. En ese momento, nunca hubiera imaginado que terminaría casándose con ella y teniendo un hijo.

Un recuerdo especialmente vívido fue aquella noche en la que ambos se habían emborrachado y Eren se había abierto sentimentalmente con Aqua. Habían terminado en la misma cama, concebiendo a su amado hijo Zell.

 A pesar de la sorpresa inicial, Eren había sentido una profunda felicidad y conexión con Aqua en ese momento.

También recordó las veces que Aqua se bañaba con él, momentos de intimidad y confianza que fortalecieron su relación. Y cómo ella le había revelado en la tina que estaba embarazada, lo que los llevó a tomar la decisión de casarse al día siguiente.

La boda había sido literalment el momento mas doloroso de su vida. Desde ese día, sus vidas habían cambiado en muchos aspectos, pero ambos estaban felices con el rumbo que habían tomado.

Eren también recordó las aventuras que compartieron en sus misiones. La valentía y la determinación de Aqua siempre lo habían impresionado, y él estaba orgulloso de estar a su lado, enfrentando los desafíos que se les presentaban.

Cada recuerdo reafirmaba su amor por Aqua y lo agradecido que estaba por tenerla en su vida. Habían pasado por altibajos, enfrentado desafíos y tomado decisiones difíciles juntos, pero siempre habían encontrado el apoyo y el consuelo el uno en el otro.

En ese momento, Eren se sintió abrumado por el amor que sentía por Aqua y por todo lo que habían vivido juntos. Se dio cuenta de lo afortunado que era de tenerla como su esposa y madre de su hijo. Con una sonrisa en el rostro, se levantó y decidió que no importaba lo que les deparara el futuro, él estaría allí para apoyarla y protegerla. Decidió ir a buscarla y estar a su lado en la batalla contra la hija y general del rey demonio. Eren se acercó a Armin con determinación en su mirada. Sabía que su amigo tenía la inteligencia y la estrategia necesaria para liderar una misión de tal magnitud.

"Armin, necesito que tomes el liderazgo en esta misión para eliminar al Rey Demonio", le dijo Eren seriamente. "Eres el más indicado para planificar y dirigir esta operación".

Armin miró a Eren con sorpresa y emoción. Sabía que era una gran responsabilidad, pero también entendía la importancia de la misión."¡Está bien, Eren! Haré todo lo posible para liderar esta misión de manera exitosa", respondió Armin con determinación.

Esa misma noche, Armin se paró frente a los ciudadanos de Axel, quienes se habían reunido para escuchar su discurso motivador. Había un aura de valentía y determinación en el aire mientras Armin hablaba con pasión sobre el deber que tenían de enfrentar al Rey Demonio y proteger su hogar.

Mikasa avanzaba con determinación por los oscuros pasillos de la mina, acompañada por Wiz y Vanir. Cada paso que daban los acercaba más a su objetivo: aumentar su poder y habilidades para proteger a su familia y amigos.

Los niveles de dificultad se habían vuelto cada vez más desafiantes a medida que avanzaban. Mikasa luchaba con ferocidad, utilizando su destreza en combate y su habilidad con las armas para eliminar a los monstruos que se cruzaban en su camino. Wiz y Vanir, por su parte, utilizaban sus habilidades mágicas para debilitar y eliminar a los enemigos, facilitando el trabajo de Mikasa.

En medio de la lucha, Vanir saludó a otro demonio que se hacía pasar por una quimera. Intercambiaron algunas palabras en tono amigable antes de volver su atención a la batalla. A pesar de los desafíos, el equipo se mantenía unido y coordinado, aprovechando al máximo sus habilidades únicas.

Finalmente, después de enfrentar a hordas de monstruos y sortear obstáculos peligrosos, llegaron al final de la mina. Allí los esperaba un vampiro, listo para enfrentarlos. Sin embargo, su valentía se desvaneció al ver que Wiz y Vanir eran una liche y un demonio, respectivamente. Ante la amenaza de enfrentar a dos seres tan poderosos, el vampiro se rindió, reconociendo que no tenía oportunidad contra ellos.

Mikasa observó con satisfacción cómo el vampiro se retiraba, dándoles paso libre hacia el final de la mina. Sabía que había superado un gran desafío y había ganado nuevas habilidades gracias a la experiencia. Con Wiz y Vanir a su lado, Mikasa se sentía más fuerte y preparada para enfrentar cualquier peligro que se interpusiera en su camino. Juntos, continuaron avanzando hacia un futuro incierto pero lleno de posibilidades.

"Mis queridos amigos y compañeros, hoy nos enfrentamos a una amenaza como nunca antes. El Rey Demonio amenaza a nuestro querido hogar y a las personas que amamos", comenzó Armin, levantando su voz con confianza. "

Pero no debemos dejarnos intimidar por su poder. Juntos somos más fuertes, y juntos podemos derrotarlo".Mikasa, con sus ojos llenos de determinación, asintió en acuerdo. Había estado entrenando duro y había subido de nivel rápidamente, listo para enfrentar al Rey Demonio y proteger a Eren y a sus amigos.Eren, por otro lado, estaba ocupado comprando toda la manatita de Wiz que pudo encontrar. Sabía que necesitaría todo el poder que pudiera obtener para enfrentar al Rey Demonio y proteger a Aqua, quien estaba dispuesta a enfrentarlo sola.

Con el liderazgo de Armin, la determinación de Mikasa y el poder acumulado de Eren, el grupo de amigos se preparó para enfrentar su mayor desafío hasta ahora: derrotar al Rey Demonio y proteger su hogar. Juntos, estaban dispuestos a enfrentar lo que sea necesario para lograrlo, recordándose siempre que estaban más fuertes cuando estaban unidos.

Aqua continuó su camino hacia el Castillo del Rey Demonio, acompañada de Porco Galiard y su grupo. Aunque tenía prisa, estaba agradecida por la compañía y el apoyo de sus amigos.

En Axel, Eren dejó a Zell al cuidado de Wiz con la promesa de que lo protegería y cuidaría mientras él estuviera ausente. Aunque le dolía dejar a su hijo, sabía que debía enfrentar al Rey Demonio para proteger a su familia y a todo el mundo.

Sin un punto de referencia para usar teletransportación, el grupo de Aqua y Porco Galiard tuvo que viajar a pie a través de las ciudades que quedaban entre Axel y la frontera con el Castillo del Rey Demonio. Cada ciudad que atravesaban se encontraba en un estado de miedo y caos debido a los ataques del Rey Demonio y sus secuaces.

Aqua no podía evitar preocuparse por Eren y Zell mientras avanzaban. Aunque sabía que Eren era un fuerte guerrero, su corazón se apretaba con la preocupación de que algo pudiera salir mal durante su ausencia. Pero también sabía que debía concentrarse en la misión y en derrotar al Rey Demonio para asegurar la paz en el mundo.

Durante el viaje, Porco Galiard compartió historias de sus aventuras y batallas mientras Yunyun se mostraba emocionada de tener la oportunidad de luchar junto a Aqua y demostrar su valía como maga carmesí. Fio, Chemere y la armadura parlante también se unieron a la conversación, creando un ambiente de camaradería y determinación.

A medida que se acercaban a la frontera con el Castillo del Rey Demonio, el ambiente se volvía más tenso y peligroso. Sabían que estaban cerca de su destino final y que enfrentarían una batalla épica contra el Rey Demonio y sus fuerzas.

Finalmente, llegaron a la frontera y se prepararon para enfrentar al Rey Demonio. Aqua tomó una profunda respiración y miró a sus amigos con determinación."Estoy agradecida por todo su apoyo. Juntos, enfrentaremos al Rey Demonio y lo derrotaremos para que este mundo pueda encontrar la paz", dijo Aqua con convicción.Porco Galiard asintió con una sonrisa. "Estamos contigo, Aqua. No importa lo que pase, te apoyaremos hasta el final".

Con el ánimo renovado y listos para la batalla, el grupo de Aqua se adentró en el Castillo del Rey Demonio, preparados para enfrentar su destino y proteger el mundo que amaban. El enfrentamiento con el Rey Demonio prometía ser una batalla épica que definiría el futuro de todos.

Al pasar por Arcanretia, Eren y Armin notaron cómo el pueblo había progresado y se había vuelto más próspero. Ahora, vendían agua vendita que curaba al instante, gracias a la intervención de Hans y su encuentro con Aqua.

El ambiente en el pueblo era diferente esta vez. La gente los miraba con una mezcla de agradecimiento y recelo, sabiendo que Eren era el esposo de su figura de culto, Aqua. Aunque no lo mencionaban abiertamente, se podía sentir la reverencia que sentían hacia él.

Eren y Armin se detuvieron frente a un puesto de venta de agua vendita, donde un grupo de niños se reía y jugaba mientras bebían el agua que los sanaba al instante.

"Es increíble cómo han progresado", comentó Armin con admiración.

Las calles de Arcanretia vibraban con una extraña dualidad: gratitud mezclada con inquietud. Mientras Eren y Armin pasaban junto a los puestos de agua bendita que relucían con energía divina residual, los habitantes del pueblo inclinaban la cabeza en silenciosa reverencia. Pero sus ojos se posaron demasiado tiempo en Eren, oscilando entre el asombro y algo más agudo: la sospecha."Derrotó a Hans", le susurró una anciana a su nieta al pasar. "Pero camina a su lado".Armin también lo notó. "Lo saben", murmuró en voz baja. "No del todo, pero sospechan que Aqua no es solo la Arcipreste. Creen que es la diosa misma... y que estás casado con ella".Eren no respondió. Recordó cómo sus miradas se habían endurecido durante el sermón de Aqua: el sutil cambio de la devoción al escrutinio cauteloso. Reverenciaban la idea de Aqua, pero la realidad —un hombre mortal compartiendo su lecho, criando a su hijo— los inquietaba. Desdibujó la línea sagrada entre dios y hombre.Detuvieron a un comerciante que les había vendido antídotos durante la crisis de la Hidra."¿Has visto a Mikasa?", preguntó Eren.El hombre asintió con entusiasmo. "¡Sí! Se fue con Wiz y ese demonio Vanir, rumbo a las minas cerca de la frontera. Dijo que estaba entrenando. Se volvió más fuerte que nunca, dicen.""¿Y Aqua?", insistió Armin.La expresión del comerciante se tornó solemne. "Llegó hace menos de dos días. No sola; tenía todo un séquito. Ese guerrero testarudo Porco Galliard, la joven Maga Carmesí Yunyun, dos mujeres, Fio y Chemere, e incluso una armadura parlante. Se llevó a nuestros mejores sacerdotes, bendijo cada centímetro del camino que salía de la ciudad." Bajó la voz. "Dijo que iba a acabar con el Rey Demonio para siempre."Eren intercambió una mirada con Armin. *El equipo de Porco. Todos.*"Nos lleva la delantera", dijo Eren con gravedad. "Y no nos espera."---Muy al norte, sobre el imponente lomo del Titán Mandíbula de Porco, Aqua aferraba el pequeño botín de Zell en su bolsillo como un talismán.El viento le azotaba el pelo mientras el titán corría a saltos por las llanuras asoladas, sus garras abriéndose paso en la tierra corrompida. Tras ellos, el cielo se oscurecía; no con nubes de tormenta, sino con la sombra del dominio del Rey Demonio.Yunyun rió, gritando por encima del rugido. "¡Nunca pensé que iría a la batalla montado en un Titán!"Porco gruñó, pero había orgullo en su voz. "Solo no vomites en mi pelaje."Aigis se sacudió desde su posición en el hombro de Fio. "¡En mis tiempos, montábamos dragones! ¿Pero esto? Esto es *eficiente*."Chemere sonrió levemente, tejiendo barreras protectoras a su alrededor mientras se acercaban a las agujas de obsidiana del castillo.En la puerta, una barrera brillante latía con energía malévola.Aqua se bajó del hombro del Titán, con el bastón en alto. "Atrás".Una luz dorada brotó de sus palmas; no una suave purificación, sino un juicio divino. La barrera se quebró como el cristal.Historia, que ya esperaba en el umbral, tras haberse adelantado con Ymir, colocó las manos sobre la fractura. Su propia magia, perfeccionada en la escuela del orfanato, se abrió paso entre las de Aqua, creando una pequeña y estable abertura."¡Adentro!", ordenó Aqua.Entraron en tropel. En el momento en que la última bota cruzó el umbral, la grieta se selló tras ellos con un último y resonante *chasquido*.---De vuelta en la entrada sur, Eren se encontraba ante la misma barrera: más gruesa, más antigua, tejida con antiguas maldiciones."No hay tiempo para sutilezas", dijo. Se mordió la mano.**Titán Colosal.**Una explosión de vapor se extendió hacia afuera mientras el coloso de 60 metros se alzaba, la luz del sol se reflejaba en su esquelética estructura. Con un rugido que estremeció las montañas, estrelló un puño contra la barrera.Las grietas se extendieron, pero resistieron.Eren se disolvió, se reformó, se transformó de nuevo. **Titán Colosal.** Otro golpe. Otra abolladura.Armin le lanzó un frasco. "Infusión de manatita, lo último de Wiz. Debería retrasar la fatiga".Eren lo bebió en plena transformación, reforjándose los músculos a una velocidad sobrenatural.Al quinto golpe, la barrera se hizo añicos.De las ruinas de la puerta emergió una figura, vestida de carmesí andrajoso, con los ojos ardiendo por el poder robado. Un exgeneral, ahora un recipiente vacío de la voluntad del Rey Demonio."¿Te atreves...?", comenzó el mago.Eren no lo dejó terminar. **Titán cuadrúpedo.**Garras clavadas en la tierra. Músculos tensos. Antes de que el mago pudiera lanzar un hechizo...**¡EXPLOSIÓN!**La voz de Megumin atravesó el campo de batalla.La luz se tragó el sonido. Cuando se disipó, solo quedó piedra quemada.Historia e Ymir flanqueaban a Megumin, con las espadas desenvainadas y los ojos escudriñando las torres."Están dentro", dijo Historia.Eren, humano de nuevo y jadeante, se limpió la sangre del labio. "Entonces entraremos".Sin grandes discursos. Sin vacilaciones.Los aventureros de Axel se adentraron en el corazón de la oscuridad, no como héroes en busca de gloria, sino como una familia que se apresuraba a reunirse antes del fin del mundo.Y en algún lugar de las profundidades del castillo, Aqua sintió el temblor de la llegada de Eren y sonrió.*Has venido.*El castillo del Rey Demonio temblaba bajo el peso de la guerra.Dentro de sus ennegrecidos salones, Aqua luchaba como una tormenta formada por la fuerza: una luz dorada destellaba en su bastón mientras purificaba oleada tras oleada de esbirros corruptos. El Titán Mandíbula de Porco atravesaba los pasillos de piedra, mientras Fio y Chemere tejían barreras de hielo y sombra para proteger a sus aliados, mientras que Aigis, con su armadura resonando con furia justiciera, lanzaba gritos de batalla que resonaban como himnos antiguos.Afuera, la situación cambió.Con un estruendoso *crack*, el cielo se abrió y docenas de Demonios Carmesí se materializaron en el aire, con sus túnicas resplandeciendo con sigilos de fuego. Yunyun estaba en el centro, con los ojos llameantes y las manos extendidas. No solo los había invocado, sino que los había *ordenado*."¡POR AXEL!", gritó.Y cargaron.Abajo, Armin lideraba a los sacerdotes arcanretianos en una desesperada línea de contención. Algunos se estremecieron al ver que se transformaba en el Titán Colosal, con vapor quemando el aire, pero ninguno huyó. Levantaron agua bendita, entonaron hechizos y se mantuvieron firmes, confiando en el hombre que una vez quemó mundos, pero ahora protegía los suyos.Pero Eren no estaba con ellos.Se movía como un fantasma por las torres superiores del castillo, espada en mano, con el corazón latiendo no de miedo, sino de pavor. *¿Dónde está?*La encontró en la cima.Aqua estaba sola en el balcón de obsidiana, de espaldas, el viento azotando su cabello como una llama azul. Ni rastro del equipo de Porco. Ni armadura. Ni risas. Solo silencio."Aqua", llamó con voz ronca.Se giró. Tenía los ojos enrojecidos, no por la batalla, sino por las lágrimas."No puedo hacer esto, Eren", susurró. Quiero ir a casa. Volver a Zell. Volver a... la normalidad.Se acercó, ignorando el lejano rugido del combate. «Si nos vamos ahora, el Rey Demonio sobrevivirá. Reconstruirá. Nos cazará. Lastimará a nuestro hijo». Bajó la voz. «Esto termina aquí».Las manos de Aqua temblaron. «Ya no me importa ser una diosa. Solo quiero que estés a salvo. Podemos huir. Escondernos. Criar a Zell en un lugar tranquilo».Eren le tomó las manos: callosas, divinas, humanas por el miedo.«No se trata de huir», dijo en voz baja. «Se trata de asegurarnos de que quede un mundo donde pueda crecer». Le apretó los dedos. «Ya has hecho suficiente. Ahora vete. Avisa a todos que evacuen. Sácalos antes de que este lugar se derrumbe».Escudriñó su rostro: las líneas de agotamiento, la determinación subyacente. «Prométeme que volverás»."Lo prometo", dijo, y la besó en la frente. "Ahora vete".Ella dudó, luego asintió y se giró hacia las escaleras. Mientras corría, su voz resonó por las almenas: **¡Retírense! ¡Todos, abandonen el castillo AHORA!**Sacerdotes, aventureros, incluso Demonios Carmesíes obedecieron sin rechistar. El asedio se convirtió en un éxodo.Solo en la cima, Eren desenvainó su espada y se cortó la palma.La sangre goteaba sobre la piedra.Del salón del trono, una figura emergió; no envuelta en sombras, sino ataviada con una armadura oscura a medida, rostro sereno y mirada penetrante.**Kyoichi Ackerman.** El Rey Demonio.Eren se quedó paralizado. "¿Ackerman?"El hombre sonrió levemente. "¿Sorprendido? Los nombres viajan más lejos que la sangre".Se rodearon, no como monstruo y héroe, sino como dos hombres que habían elegido caminos de ruina por lo que creían que era la paz."Crees que los estás salvando", dijo Kyoichi en voz baja. "Pero solo estás retrasando lo inevitable. El caos genera sufrimiento. El orden, incluso el orden brutal, es misericordia".Eren apretó su espada con más fuerza. "Ya lo he oído antes. De una versión de mí mismo que creía que quemar el mundo lo salvaría"."Y sin embargo", respondió Kyoichi, desenvainando espadas gemelas grabadas con escritura eldiana, "aún llevas ese fuego. Solo finges que es para los demás".Eren sostuvo su mirada. "Tal vez. Pero yo no soy tú. No viste el futuro. No heredaste esta rabia. La *elegiste*".La sonrisa de Kyoichi se desvaneció. "Porque alguien tenía que hacerlo".No más palabras.Solo acero.Y el ajuste de cuentas final entre dos hombres que creían que la destrucción era el único camino hacia la salvación: uno agobiado por la profecía, el otro por la elección.


La sala del trono estaba en silencio, salvo por el crepitar de las antorchas moribundas. Kyoichi Ackerman —antaño príncipe, ahora Rey Demonio— se encontraba ante Eren, con la armadura chamuscada, la respiración entrecortada, pero la mirada clara.—¿Por qué haces todo esto? —preguntó Eren en voz baja, con la espada aún en la mano—. ¿Por qué convertirte en el monstruo que dicen que eres?Kyoichi exhaló, con el peso de siglos sobre sus hombros. —No somos monstruos por elección, Eren. Nos convirtieron en ellos.Dio un paso al frente, no en señal de amenaza, sino en una cansada confesión. —Mi abuelo fue Helos, el rey Belzer que podía amplificar el poder de sus enemigos para quebrantarlos desde dentro. Heredé ese don... o maldición. —Su mirada se endureció—. Pero más que eso, soy sangre de la realeza. El verdadero heredero. Y, sin embargo, cuando el trono pasó, me llamaron «impuro». Dijeron que el linaje de mi madre me manchó. Así que fui expulsado. Olvidado.Miró alrededor del salón en ruinas, a los estandartes de un reino que lo había rechazado. "¿Ahora? Tomaré lo que es mío. No con peticiones. No con paciencia. Con fuego. Y cualquiera que se oponga a mí será aniquilado."Eren escuchó. No como un soldado. No como un titán. Sino como un hombre que sabía lo que significaba ser tildado de demonio por querer justicia.Por un instante, la comprensión brilló entre ellos.Entonces, Eren se movió.No con palabras. Con juicio.Cortó con la palma.**Titán Colosal.**La luz estalló. La piedra se hizo añicos. La torre del castillo se derrumbó hacia adentro mientras sesenta metros de músculo y hueso crudos y abrasadores rasgaban los cielos. El vapor se extendió como un frente de tormenta, devorando torres, derritiendo acero, reduciendo siglos de arrogancia real a escombros y cenizas.Cuando el polvo se asentó, Eren se alzó en forma humana sobre las ruinas, respirando con dificultad, con la mirada fija en el cráter donde Kyoichi había estado.Nada se movió.Ninguna última palabra. Ningún desafío final.Solo silencio.---A kilómetros de distancia, Aqua jadeó.En un momento estaba reuniendo al equipo de Porco en las puertas del castillo; al siguiente, el mundo se disolvió en una luz blanca.Se encontraba en el más allá: vasto, tranquilo, familiar.Se escuchó un suave repiqueteo.El contrato se había roto.*El pacto accidental de Historia, sellado cuando las fuerzas del Rey Demonio la capturaron durante el caos de la Hidra, había atado a Aqua a su destrucción. Ahora, sin Kyoichi, el libro de cuentas cósmico se equilibraba.*Sabía, sin verlo, que él estaba muerto.Y con su muerte, su obligación divina terminó.Las lágrimas brotaron de sus ojos, no de tristeza, sino de liberación.Se giró hacia el reluciente camino a casa... y se detuvo.Sus dedos rozaron el relicario que llevaba en el cuello: el pequeño botín de Zell guardado dentro.*No*, pensó. *Mi hogar ya no está ahí*.Respirando hondo, regresó al mundo de los vivos, justo cuando Eren emergía del humo, vivo, completo y finalmente libre.Y esperándola.





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