Tras la intensa batalla contra el Rey Demonio, el destino de Aqua quedó en un delicado equilibrio. Su posición restaurada como diosa la llevó al borde del Más Allá, pero también permitió que Eren apareciera junto a ella. Ambos se encontraron en un reino etéreo, donde los límites entre los mundos se desvanecían.
Eren se encontró en un reino desconocido, al lado de Aqua y Eris. Aunque sentía la emoción de haber derrotado al Rey Demonio, también sentía una profunda tristeza por el destino de Aqua.
En el tranquilo y etéreo paisaje del más allá, Eren y Aqua se encontraron ante la presencia de Eris, la deidad que gobernaba sobre ese reino. Eren miró a su alrededor, maravillado por la serenidad del lugar que contrastaba con las batallas y los desafíos que había enfrentado en su mundo.
"Eres Eris, ¿verdad?", preguntó Eren, observando a la deidad con curiosidad.
Eris sonrió suavemente y asintió. "Así es, Eren. Me complace finalmente conocerte en persona."
Eren asintió y no pudo evitar notar el parecido entre Eris y Chris, la amiga de Darkness. Sus ojos se posaron en Eris, tratando de encontrar algún indicio de su relación con la joven.
"Eres parecida a alguien que conocí en mi mundo", comentó Eren, con la intriga en su voz.
Eris rió suavemente. "Oh, ¿te refieres a Chris? Puedo entender por qué encuentras similitudes entre nosotros. Después de todo, soy yo.
Eren asintió, procesando la explicación. Pero entonces, Eris habló de nuevo, atrayendo toda su atención.
"La muerte del Rey Demonio a tus manos ha desencadenado una serie de eventos, Eren", explicó Eris con seriedad. "El trato que Aqua tenía con Historia ha llegado a su fin, y como resultado, Aqua ha sido restaurada a su posición como deidad en su reino."
Eren miró a Aqua, sintiendo una mezcla de emociones al escuchar las palabras de Eris. Sabía que eso era lo que Aqua siempre había deseado, pero al mismo tiempo, su corazón estaba lleno de melancolía al pensar en su separación.
Eris miró a Eren con una expresión suave. "Pero Eren, como has sido quien puso fin al reinado del Rey Demonio, tienes el derecho de hacer un deseo."
Eren en un principio, Deseo que el Retumbar nunca haya pasado, Pero Eris le explico que el Tiempo es algo con lo no juegan, o al menos no es su jurisdiccion, eso es de otra deidad, mas responsable y con muchas restricciones.
Eris le explico que el que Lo que paso es lo que hace a las personas. Y aun cuando muchos han sufrido, la vida sigue y con el sistema de ir al cielo o renacer, Solo adelanto lo inevitable.
Eren miró a Aqua, que estaba parada a su lado, y suspiró. Sabía que tenía derecho a un deseo, pero no sabía qué pedir. Su vida en este mundo era todo lo que conocía, y ahora que había perdido su objetivo de matar al Rey Demonio, se sentía perdido.
"Eris, estoy agradecido por la oportunidad de estar con Aqua y Zell", comenzó Eren. "Pero ahora me doy cuenta de que ya no tengo un lugar al que volver en mi mundo de origen. Mi hogar y mi familia están aquí, en este mundo. Mi deseo es que...".
"Eren, hiciste lo que prometiste, mataste al Rey Demonio y salvaste nuestro mundo", dijo Aqua con un tono emocionado pero sereno.
Aqua sonrió suavemente, sintiendo un gran cariño por él. "Eren, eres increíble. Me siento afortunada de haberte conocido y haber compartido esta vida contigo".
"Eres la razón por la que me esforcé tanto", admitió Eren. "No sé qué haría sin ti, Aqua".
"Lo mismo digo, Eren. Tú me has enseñado tanto sobre el valor de la vida y la amistad", respondió Aqua con gratitud.
Ambos se quedaron en silencio por un momento
Eren asintió solemnemente, sabiendo que había cumplido su parte del trato. "Sí, pero ahora hay algo más importante. Quiero usar mi deseo para que puedas volver a este mundo y al Más Allá a voluntad. Así podrás estar con Zell y conmigo siempre que quieras".
Aqua se sorprendió por el deseo inesperado de Eren, pero en su corazón sabía que lo que más deseaba era estar junto a su hijo y a su esposo, sin importar el reino en el que se encontraran.
"Estás dispuesto a usar tu deseo para eso, Eren", dijo Aqua, conmovida por la generosidad de su esposo. "Te lo agradezco de todo corazón".
Eren sonrió y tomó las manos de Aqua en las suyas. "Sé que hay mucho más por descubrir y enfrentar en este mundo, pero quiero hacerlo contigo, Aqua. Quiero estar a tu lado siempre que pueda".
Eren se encontraba sumido en sus pensamientos, intentando formular el deseo perfecto para Aqua. Quería que fuera algo significativo y que les permitiera estar juntos siempre, pero cada idea que se le ocurría parecía tener algún inconveniente.
Finalmente, después de mucho pensar, Eren decidió compartir sus ideas con Aqua. Se sentaron juntos y él comenzó a hablar con un tono serio, aunque con un toque de humor.
Eren tomó aire antes de continuar. "He considerado que podrías ser dividida en dos entidades, como sucedió con Wollbach, para que puedas estar aquí y en el Más Allá al mismo tiempo".
Aqua frunció el ceño y negó con la cabeza. "Eso suena muy extraño, Eren. Además, no creo que funcione para mí. Estar en dos lugares al mismo tiempo me haría sentir incompleta y, además, podría sentir celos de mí misma".
Eren se rió ante la reacción de Aqua y asintió. "Esta bien, eso sería un desastre. Pero, ¿qué tal si pido que puedas ir y venir entre el más allá y este mundo a voluntad?"
Aqua consideró la propuesta y sonrió. "Eso suena mucho mejor. Podría ser útil para ayudar a las personas aquí y también estar contigo siempre que quiera. Es un buen deseo".
Ambos estuvieron de acuerdo en que esa era la mejor opción y se dispusieron a formular el deseo de Aqua de esa manera.
Aqua sintió un cálido sentimiento de amor y gratitud hacia Eren, y sabía que tenía que formular su deseo de manera precisa para que se cumpliera correctamente.
"Mi deseo es que, como diosa, pueda cruzar libremente entre este mundo y el Más Allá", declaró Aqua con determinación. "Que no haya barreras que me impidan estar con mi familia en ambos lugares".
Después de formular el deseo, Aqua sintió una sensación de alivio y alegría. Sabía que había tomado la decisión correcta y que ahora tendrían la oportunidad de estar juntos sin restricciones.
Tras ese deseo, Aqua tenía que someterse a un trámite para establecer los términos de su nuevo poder. Se acercó al burócrata celestial con una sonrisa en el rostro, pero sabía que las cosas no serían tan sencillas.
Acordado estar en sus labores divinas durante la mayor parte del año, ayudando a las almas a encontrar su camino hacia el más allá, Ademas de otras obligaciones como Deidad del Agua. Pero también había logrado obtener permiso para regresar al mundo de los vivos durante un mes especial por año. Este mes especial coincidía con una fiesta importante para los seguidores de Axis, y era el momento en el que Aqua estaría con su hijo Zell y con Eren.
El burócrata celestial revisó cuidadosamente el contrato y le informó a Aqua que, debido a sus obligaciones como diosa, debía cumplir con sus labores la mayor parte del año en el más allá. Sin embargo, también le concedieron un mes al año para que pudiera regresar y estar con su hijo y con Eren.
Aqua aceptó las condiciones con gracia y agradecimiento. Sabía que aunque no podría estar con ellos todo el tiempo, al menos tendría la oportunidad de disfrutar de momentos especiales con su familia.
Y así, con el deseo cumplido y el trámite en el más allá terminado
Eren y Aqua regresaron al mundo de fantasía, llenos de esperanza y alivio después de haber enfrentado tantos desafíos en el "más allá". Al volver, se encontraron con una escena asombrosa: los seguidores de Axis, el equipo de Porco Galiard, los aventureros de Axel y Magos carmesis.
La batalla había sido feroz y desafiante, pero eltrabajo en equipo y la determinación prevalecieron. Los seguidores de Axis deAxel y Arcanretia,
La noticia se difundió rápidamente: la hija del rey demonio había sido derrotada y vencida gracias a los esfuerzos combinados de los aventureros y reencarnados Marleyanos en la capital. Una sensación de alivio y alegría se apoderó de la ciudad de Axel, y sus habitantes celebraron con entusiasmo esta victoria que había traído paz y seguridad a sus vidas.
El Rey, padre Iris reconoció públicamente a los valientes aventureros que habían luchado para proteger su reino y agradeció a los seguidores de Axis por su contribución en esta batalla. En una emotiva ceremonia, se les otorgaron medallas de honor y recompensas por su valentía y dedicación. Los aplausos y vítores resonaron en todo Axel mientras la comunidad se unía en celebración.
Era tradicion en Axel, que aquellos que venzan a un rey demonio, se les ofresca su hija en matrimonio, Sin embargo, por obvias Razones Eren lo rechazo.
Mientras tanto, el ambiente de alegría también abrió puertas a nuevos comienzos. Aquí y allá, uno que otro matrimonio se estaba formando entre aquellos cuyos corazones habían encontrado un lugar especial durante esta aventura. Los lazos se fortalecieron y las relaciones florecieron en medio de la celebración.
Porco Galiard, después de haber demostrado su valía en la batalla, tomó una decisión audaz. En compañía de Yunyun, la armadura Aigis, Fio y Chemere, decidió embarcarse en nuevas aventuras más allá de las fronteras de su reino. Buscarían la gloria en otros países, llevando consigo la historia de cómo habían vencido al rey demonio y buscando convertirse en héroes legendarios.
Aqua se encontraba en una reunión con Darkness, Historia y Megumin, explicándoles el deseo que Eren había pedido en el mundo del más allá para que ella pudiera estar un mes en su mundo natal. Las tres escuchaban con atención mientras Aqua les narraba los detalles.
"Verán, chicas," comenzó Aqua con una sonrisa, "Eren pidió un deseo especial. Él quería que yo pudiera pasar un mes al año en este mundo, junto a él y nuestro hijo Zell."
Darkness, Historia y Megumin intercambiaron miradas de sorpresa y alegría. Era evidente que Aqua estaba feliz de poder pasar tiempo con su familia en el mundo de fantasía que tanto amaba.
"Estoy muy agradecida por este deseo, y he decidido perdonar a Historia por haberme escogido en aquel entonces", continuó Aqua. "Entiendo que fue una elección difícil, pero ahora tengo la oportunidad de estar con mi familia y con todos ustedes."
Historia se sintió aliviada al escuchar las palabras de Aqua. "Gracias, Aqua. Significa mucho para mí que hayas encontrado la felicidad aquí."
Megumin asintió con entusiasmo. "¡Estoy emocionada de tener más aventuras contigo, Aqua!"
Darkness, con una sonrisa, añadió: "Bienvenida de vuelta, Aqua. Estamos ansiosas por pasar tiempo juntas, tanto en el mundo del más allá como en este."
Aqua se sintió abrumada por el apoyo y la comprensión de sus amigas. Sabía que había tomado la decisión correcta al regresar y que, con el amor de su familia y la amistad de sus compañeras, podría encontrar la felicidad en ambos mundos.
Las cuatro mujeres compartieron un abrazo, celebrando la nueva etapa que se avecinaba en sus vidas. Juntas, estaban listas para enfrentar cualquier desafío y disfrutar de todas las aventuras que les esperaban en el mundo de la fantasía.
El día estaba llegando a su fin, y en la casa de Aqua, el ambiente era alegre pero también nostálgico. Aqua estaba sentada en su habitación, rodeada de maletas abiertas y ropa doblada. Junto a ella, Historia y Ymir ayudaban a empacar, compartiendo risas y conversaciones mientras organizaban las pertenencias de Aqua para su próximo viaje al mas allá.
"Honestamente, Aqua, ¿por qué tienes tantos vestidos si siempre usas tu atuendo de sacerdotisa?" bromeó Historia, sosteniendo uno de los vestidos coloridos de Aqua.
"A veces me gusta tener opciones", respondió Aqua con una sonrisa. "Además, nunca se sabe cuándo podría necesitar un cambio de look repentino".
Ymir rodó los ojos con diversión. "O tal vez solo te guste mirarlos en tu armario", comentó. "Pero en fin, ¿qué vas a hacer en el mas allá?"
Aqua suspiró, pensativa. "Volveré a mis deberes como deidad, atendiendo las necesidades de los difuntos y asegurándome de que tengan una estancia placentera en el más allá. También estaré disponible para Zell y por supuesto, para todos ustedes".
Historia la miró con cariño. "Vamos a extrañarte, Aqua. Pero entiendo que tienes responsabilidades que cumplir".
Aqua asintió, agradecida por la comprensión de sus amigas. "Y yo los extrañaré a todos también. Pero como mencioné antes, estaré de regreso en Axel para pasar tiempo con Zell y con ustedes durante un mes".
Mientras hablaban, Eren entró a la habitación. Sus ojos se encontraron con los de Aqua, y un cálido sentimiento de amor y conexión pasó entre ellos.
"Aqua, necesitamos hablar", dijo Eren en voz baja.
Aqua asintió y se puso de pie, siguiendo a Eren a un rincón más apartado de la habitación.
"Eren, ¿qué sucede?" preguntó, notando la seriedad en su expresión.
Eren tomó un respiro profundo antes de hablar. "Aqua, quiero hablarte de algo importante. Sabes que tenemos una relación abierta y que, a veces, estaré con Historia cuando tú no estés en Axel".
Aqua asintió lentamente, sabiendo a dónde iba Eren con esto.
"Quiero que sepas que Historia y yo hemos hablado al respecto, y hemos decidido que quiero tener la misma libertad cuando estés en el mas allá", dijo Eren con sinceridad.
Aqua lo miró directamente a los ojos, procesando sus palabras. "Eren, ¿estás diciendo que te gustaría estar con Historia durante el tiempo en que no esté en Axel?"
Eren asintió. "Exactamente. Pero solo si tú también estás de acuerdo, Aqua. No quiero hacer nada que te haga sentir incómoda".
Aqua sonrió suavemente y colocó una mano en el brazo de Eren. "Eren, te conozco y sé que eres una persona honesta y respetuosa. Si tú y Historia están de acuerdo en esto y me lo están diciendo abiertamente, estoy dispuesta a aceptarlo. Además, sé que tú y yo compartimos algo especial y único".
Eren la miró con gratitud y alivio. "Gracias, Aqua. Significa mucho para mí que puedas entenderlo y aceptarlo".
Aqua le dio un beso suave en los labios. "Eres mi esposo y te amo, Eren. Quiero que seas feliz, así que si esto te hace feliz, estoy a bordo".
Eren la abrazó con cariño. "Eres increíble, Aqua. No podría haber pedido una mejor compañera de vida".
De vuelta con Historia y Ymir, Aqua y Eren se reunieron con ellas. Aqua compartió la noticia con una sonrisa.
"Historia, Ymir, quiero que sepan que Eren y yo hemos hablado y estamos de acuerdo en que si él quiere estar con ustedes mientras no estoy en Axel, yo estoy bien con eso", dijo Aqua.
Historia y Ymir intercambiaron miradas sorprendidas y luego sonrieron. Historia se acercó y abrazó a Aqua con gratitud.
"Aqua, eso significa mucho para nosotros", dijo Historia emocionada. "Eres increíblemente comprensiva y amorosa".
Ymir asintió. "Gracias por aceptarlo, Aqua. Esto demuestra la fortaleza de nuestro vínculo y amistad".
Aqua sonrió a sus amigas, sintiendo una sensación de unidad y apoyo entre ellos. A medida que se preparaba para su partida al mas allá y para su próximo mes en Axel, sabía que tenía un círculo de personas que la amaban y la respaldaban en cada paso de su viaje.
Aqua se encontraba en su habitación, preparándose para su partida al mundo del más allá. Sin embargo, antes de partir, tenía algo importante que decirle a Eren. Decidió vestirse con una ropa provocativa para asegurarse de que él tuviera un último recuerdo impactante antes de su partida.
Con cuidado, eligió una lencería exquisita que realzaba sus encantos, resaltando su belleza natural. Cuando se miró en el espejo, se sintió un poco avergonzada por su atuendo atrevido, pero sabía que quería dejar una impresión duradera en Eren.
Con determinación, salió de su habitación y se dirigió hacia donde Eren estaba. Lo encontró en la sala, mirando por la ventana, perdido en sus pensamientos.
Aqua se acercó a él con pasos elegantes y sensuales. Cuando estuvo frente a Eren, comenzó a moverse de manera provocativa mientras lo miraba fijamente a los ojos. Llevaba puesta una sonrisa coqueta en los labios.
"Dime, Eren," susurró Aqua con voz seductora, "¿me extrañarás?"
Eren quedó momentáneamente sin palabras al ver a Aqua en ese atuendo provocativo. La mirada ardiente en sus ojos se encontró con la de ella, y sintió que su corazón latía con fuerza.
Después de un momento de silencio, Eren finalmente respondió, su voz cargada de deseo y añoranza. "Por supuesto que te extrañaré, Aqua. Siempre estarás en mi mente y en mi corazón."
Aqua sonrió satisfecha, sabiendo que había dejado una impresión imborrable en el corazón de Eren. Aunque su partida era inevitable, tenía la certeza de que su amor perduraría, incluso en mundos separados.
Aqua miró a Eren con determinación en sus ojos mientras le explicaba su deber de volver a vigilar el mundo de origen de Eren, que ahora estaba habitado por reencarnados seguidores del culto de Axis. Sabía que su partida era necesaria, pero aún así, le dolía dejar a su esposo y a su hijo.
"Eren," comenzó Aqua con seriedad, "debo volver al mundo de origen, pero no podré verte ni a Zell. Sin embargo, Eris estará allí para vigilarlos. Ella me informará sobre cómo les va, así que estaré al tanto de todo."
Eren asintió, comprendiendo la importancia de la tarea de Aqua. Sabía que ella siempre había sentido una gran responsabilidad hacia su mundo de origen y su culto. Aunque le dolía separarse de ella y de su hijo por un tiempo, entendía que era necesario.
Aqua se acercó a Eren con dulzura y ternura en sus ojos. "Antes de partir, Eren, quiero que te despidas de mí con un beso. Sé que a ti te gustan, aunque yo no sienta placer con ellos. Quiero que tengas ese último recuerdo antes de que me vaya."
Eren sonrió con cariño y se acercó a Aqua. La besó suavemente en los labios, transmitiéndole todo su amor y afecto en ese gesto. Sabía que extrañaría a Aqua mientras ella estuviera ausente, pero estaba dispuesto a esperar y mantener su amor fuerte.
Después del beso, Aqua se preparó para su partida, consciente de que tenía una tarea importante que cumplir en el mundo de origen de Eren. Aunque estarían separados físicamente, su amor perduraría a través de los mundos, y confiaban en que su familia estaría siempre unida de alguna manera.
Después de las intensas batallas y desafíos que habían enfrentado, los protagonistas finalmente pudieron disfrutar de la paz y la tranquilidad que tanto habían anhelado. Axel se encontraba en un estado de euforia, celebrando la victoria contra el rey demonio y el fin de la amenaza que había acosado al mundo durante tanto tiempo.
En medio de la festividad, Megumin, con su característica actitud entusiasta y un toque de arrogancia, se levantó en medio de la multitud. Con una copa en la mano y una sonrisa juguetona en los labios, llamó la atención de todos los presentes.
"¡Amigos y aliados, ha llegado el momento de anunciar algo importante!" exclamó Megumin, capturando la atención de los presentes. "Como saben, nuestro querido rey demonio ha sido derrotado, y ha llegado el momento de nombrar a su sucesor."
La multitud estalló en vítores y aplausos, celebrando la victoria y la noticia del nuevo liderazgo. Sin embargo, en medio de la algarabía, Komeko, la hermana menor de Megumin, se cruzó de brazos y la miró desafiante.
"¡Espera un momento, hermana mayor!" gritó Komeko, alzando la voz por encima del ruido. "¡No te apresures a proclamarte la sucesora! ¡Yo también tengo el derecho de aspirar a ese puesto!"
La sorpresa invadió el aire, y todos los presentes dirigieron sus miradas hacia Komeko. Megumin la miró con una ceja alzada, su expresión un tanto desafiante.
"¿Tú, Komeko? ¿Quieres ser la sucesora del rey demonio?" preguntó Megumin, cruzándose de brazos en respuesta.
"¡Sí! ¡No subestimes mi potencial, hermana mayor!" respondió Komeko con determinación. "¡Yo también tengo talento y habilidades poderosas! ¡No permitiré que tomes ese título sin una competencia justa!"
La multitud murmuraba emocionada ante esta inesperada rivalidad entre las hermanas. Megumin y Komeko se miraban fijamente, desafiándose mutuamente. Sin embargo, antes de que la discusión escalara, una voz autoritaria interrumpió la situación.
"¡Basta ya, ambas!"
Luego de la intensidad de las batallas y las victorias obtenidas, la vida en Axel continuaba con una calma relativa. En medio de este período de tranquilidad, 11 meses transcurrió, mostrando la cotidianidad de Eren, Historia y Zell mientras criaban al pequeño niño. El tiempo pasó en un abrir y cerrar de ojos, y la familia encontró la alegría en las pequeñas cosas de la vida.
Eren y Historia compartían momentos tiernos con Zell: paseos por el parque, risas en casa y aventuras juntos. La relación entre Eren y Historia se profundizó, pasando de una unión por circunstancias a un afecto genuino y sincero. Se cuidaban mutuamente y compartían momentos de complicidad, construyendo una familia fuerte y unida.
El invierno envolvía la tierra con su manto de melancolía, cubriendo todo con su atmósfera fría y tranquila. En un día en particular, en medio de la estación más sombría, Mikasa se dirigió a la habitación donde Eren y Aqua descansaban. La tranquilidad de la estación parecía encajar con la sensación de aislamiento y soledad que a veces se podía experimentar en ese mundo.
Con pasos sigilosos, Mikasa abrió la puerta de la habitación y se adentró en ella. En la penumbra, vio a Aqua y Eren durmiendo juntos, acurrucados y abrazados. Aunque la situación podía haber sido incómoda para algunos, Mikasa sabía que era un momento especial, el primer día del mes en el que Aqua tenía permitido visitar el plano terrenal.
Mikasa se acercó con delicadeza a la cama y tocó suavemente el hombro de Eren para despertarlo. Poco a poco, sus ojos se abrieron, y se encontró con la mirada preocupada de Mikasa. Aqua seguía durmiendo plácidamente a su lado.
"Eren, es hora de levantarse", susurró Mikasa con ternura.
Eren bostezó y se estiró, mirando a Mikasa con una sonrisa adormilada. Se acomodó para sentarse en la cama, y Mikasa aprovechó para hablarle en voz baja.
"Historia está aquí", le informó. "Vino a verte."
Eren asintió y se levantó con cuidado, procurando no despertar a Aqua. Mikasa salió de la habitación, permitiéndole el espacio para recibir a Historia.
Minutos después, Historia entró en la habitación, y sus ojos se iluminaron al ver a Eren allí. La emoción era palpable en el aire mientras se abrazaban con cariño. En medio de su abrazo, Historia miró hacia la cama y vio a Aqua durmiendo.
"Aqua también está aquí", susurró Eren, notando la mirada de Historia.
Mientras tanto, Ymir siguió a Historia desde la distancia, observando la escena con un ligero recelo. Aunque comprendía la situación, no podía evitar sentir cierta incomodidad. Sin embargo, sabía que era importante para Historia y respetaba su decisión.
Justo en ese momento, Historia entró en la habitación. Ella también estaba acostumbrada a estos momentos, ya que los pasaba todos los meses que Aqua no estaba con Eren, aprovechando las relaciones abiertas que permitía el culto de Axis.- ¿Cómo estás, Eren? -preguntó Historia con una sonrisa amable.- Bien, gracias. -respondió Eren, devolviendo la sonrisa.
Mikasa y Historia intercambiaron una mirada cómplice, ya que ambas sabían lo especial que era este momento para Eren.
Ymir, quien había seguido a Historia, se mostraba un poco reticente en el umbral de la puerta. Aunque había aceptado el estilo de vida de Historia y su relación con ella, aún le costaba adaptarse a la idea de compartir a su amada con otros.
Historia se acercó a Ymir y le tomó la mano, tratando de tranquilizarla. Ymir suspiró, pero asintió, entendiendo que este era el acuerdo que habían hecho y que respetaría la relación abierta de Historia.
Mientras tanto, Aqua comenzó a despertar y parpadeó somnolienta. Al ver a Eren, su rostro se iluminó con una dulce sonrisa y lo abrazó con cariño.- Buenos días, mi querido Eren. -dijo Aqua con voz suave.- Buenos días, Aqua. -respondió Eren, acariciando su cabello azul-. Estoy muy feliz de verte de nuevo.
La mañana de la boda de Darkness amaneció suave y dorada sobre Axel, con el aire impregnado del aroma a lirios en flor y hierba recién cortada. En el jardín de Eren y Aqua, Zell —ahora de dos años, con ojos brillantes y testarudo— tiraba de la manga de su padre mientras Aqua ajustaba la faja de su túnica ceremonial de Axis."Papá", dijo Zell, señalando hacia el carruaje que se acercaba, donde Historia descendió con un vestido azul pálido, y Ymir a su lado, "¿quién es esa mujer?".Eren se arrodilló, apartando una hoja suelta del pelo de Zell. "Esa es Historia. Es... familia".Zell frunció el ceño. "Pero mamá es Mikasa".Aqua soltó una risa nerviosa. —Bueno, cariño, verás... Historia te ayudó a criar cuando yo estaba... lejos. Así que es como otra mamá. Y Mikasa es como tu tía-mamá. Y yo soy...—Diosa-señora —terminó Zell con naturalidad, y luego corrió hacia Mikasa, que estaba cerca de la puerta afilando una daga con serenidad.Aqua suspiró. —Todavía no cree que soy su verdadera madre.Eren le apretó el hombro. —Lo hará. Solo necesita tiempo, y más de un mes al año.Ella asintió con los ojos brillantes. —Lo sé. Pero aun así duele.---En la Iglesia de Eris —con sus paredes de piedra blanca cubiertas de hiedra y cintas plateadas— los invitados se reunían bajo arcos de rosas blancas. Los bancos estaban llenos de rostros familiares: Chris (con un vestido inusual, aunque no dejaba de juguetear con bolsillos ocultos), Sylphina aferrada a la mano de Darkness, el equipo de Porco con atuendo formal, incluso Vanir merodeando al fondo con una sonrisa burlona y una caja envuelta para regalo con la etiqueta *"Para la Novia: No Abrir Hasta el Divorcio".*Darkness estaba de pie junto al altar, resplandeciente en seda marfil, con su velo brillando como la luz de la luna. Walter esperaba junto al sacerdote, tranquilo, con los pies en la tierra, su habitual arrogancia suavizada por el asombro."Ojalá Padre pudiera ver esto", le susurró Darkness a Sylphina con voz temblorosa.Sylphina le apretó la mano. "Está observando. Desde un lugar mejor".Darkness sonrió entre lágrimas.Entonces, llegó Aqua.No en un destello de luz divina, sino caminando lentamente por el pasillo, de la mano de Eren, con Zell montado sobre sus hombros. La congregación murmuró, no con juicio, sino con asombro. La diosa había venido. Por su amiga.Darkness contuvo la respiración. "Estás aquí".Aqua sonrió, aunque tenía los ojos húmedos. "No me lo perdería. Sobre todo porque lo pospusiste todo para que yo pudiera asistir".Eren se inclinó. "Walter insistió. Dijo que no habría boda sin ti".Darkness rió, una risa auténtica y espontánea. "Ese hombre..."---Más tarde, durante la recepción en los jardines de la mansión, se oyeron risas mientras Megumin intentaba encender "fuegos artificiales ceremoniales" (que resultaron ser pequeñas explosiones que quemaron la chaqueta de Walter). Iris permanecía aparte, elegante con su azul rey, flanqueada por sus hermanos: el príncipe Alden, Lady Seraphine y el menor, el príncipe Lain, junto a Claire, su fiel guardia.Historia se acercó en silencio."Iris", dijo en voz baja. La princesa se giró y, por un instante, la máscara regia se deslizó. Sus ojos se iluminaron con la calidez de una niña que ve a su madre después de años."Madre", susurró.A Historia se le hizo un nudo en la garganta. No la corrigió. En cambio, con una gracia experta —las mismas manos que antes robaban reliquias ahora las devolvían—, deslizó un pequeño anillo antiguo en el bolsillo de Iris.El anillo que Historia había tomado por accidente años atrás, durante el caos del robo del collar de intercambio de cuerpos.Los dedos de Iris rozaron la tela, comprendiendo al instante. Sostuvo la mirada de Historia y asintió levemente.*Siempre lo supiste*, dijeron sus ojos. *Siempre supiste que era yo*.Historia sonrió. "Ten cuidado con quién te casas, pequeña reina".Iris tocó su propio anillo de compromiso y luego miró hacia el horizonte, donde Porco estaba hablando con Fio, con expresión indescifrable."Ya lo estoy haciendo", respondió.---Al anochecer, Darkness bailaba con Walter bajo faroles de papel, mientras Sylphina daba vueltas cerca con Chris. Aqua estaba sentada en un banco, observando a Zell perseguir luciérnagas con Mikasa, con Eren a su lado, en silencio."Te volvió a llamar 'diosa'", dijo Eren con dulzura.Aqua se inclinó hacia él. "Déjalo. Mientras sepa que lo amo... es suficiente".Eren le tomó la mano. "Eres su madre. En todo lo que importa".Y en ese momento de tranquilidad, rodeada de amigos, familia y la frágil paz por la que habían luchado, Aqua lo creyó.
Y se acabo el mes
En el tranquilo y etéreo reino del más allá, Aqua y Eris conversaban bajo la tenue luz que iluminaba el lugar. Eris había estado al tanto de los acontecimientos en el mundo terrenal y había compartido con Aqua las noticias que había recibido. Entre risas y charlas, el tema del embarazo de Historia no se quedó sin mención.
"Eres consciente de que Eren y Historia están esperando un bebé, ¿verdad?", preguntó Eris con una sonrisa traviesa, observando la reacción de Aqua.
Aqua hizo una pequeña mueca y asintió. "Sí, lo sé. No puedo evitar sentir un poco de celos, pero estoy feliz por ellos. Después de todo, siempre he querido lo mejor para Eren y su familia".
Eris asintió en comprensión. "Entiendo cómo te sientes. Pero recuerda, Aqua, que ahora tienes la oportunidad de estar con Eren y Zell en el mundo terrenal durante un mes cada año. Aprovecha al máximo ese tiempo".
Aqua asintió y agradeció a Eris por su consejo.
La mayoría del año, Eren e Historia compartían momentos juntos, lo cual era un escape de la rutina y las responsabilidades. Historia, emocionada por estas citas, solía contarle a Ymir cada detalle, sin darse cuenta del impacto que tenía en su pareja.
Una tarde, Historia y Ymir estaban sentadas en su habitación. Historia hablaba con entusiasmo sobre su último encuentro con Eren.
—Hoy fuimos al mercado con Zell. —comenzó Historia, sus ojos brillando con emoción—. Eren compró unos dulces para Zell y luego fuimos a un pequeño Té. Fue tan lindo ver a Eren cuidando a Zell. Me hace pensar en cómo sería tener una familia con él.
Ymir escuchaba en silencio, sintiendo una punzada de celos y tristeza. Intentó sonreír, pero la incomodidad era evidente en su rostro. Historia, absorta en su relato, no lo notó.
—Y después de eso —continuó Historia—, volvimos a casa y Mikasa preparó la cena. Fue algo simple, pero... no sé, fue especial. Luego, cuando Zell se durmió, Eren y yo tuvimos un momento a solas. —Historia bajó la voz, como si estuviera contando un secreto picante—. Fue increíble, Ymir. Eren sabe cómo hacerme sentir...
Ymir sintió que su estómago se revolvía. Cada palabra de Historia era como una confesión de infidelidad, aunque sabía que había consentido en la relación. La situación se volvía insoportable, pero no podía decir nada sin parecer hipócrita o egoísta.
Historia siguió describiendo con lujo de detalles sus encuentros sexuales con Eren, sin notar el creciente malestar de Ymir. Finalmente, Historia lanzó una idea que sorprendió a Ymir.
—Sabes, Ymir, estaba pensando... ¿te gustaría vernos alguna vez? —preguntó Historia, sonriendo ingenuamente—. Creo que podría ser emocionante, y así podrías entender mejor cómo es nuestra relación.
La pregunta dejó a Ymir sin palabras. La incomodidad y la sensación de traición se intensificaron. Intentó mantener la calma, pero su voz temblaba ligeramente.
—Historia... no estoy segura de que eso sea una buena idea. —respondió, tratando de elegir sus palabras con cuidado—. No es que no confíe en ti, pero... esto es difícil para mí.
Historia frunció el ceño, confundida. —¿Difícil? Pero pensé que estabas de acuerdo con nuestra relación abierta. ¿No es así?
Ymir suspiró, sintiendo una mezcla de frustración y tristeza. —Sí, lo estoy, pero eso no significa que sea fácil. Escuchar sobre tus momentos con Eren y verlo es diferente. Necesito tiempo para procesarlo.
Historia asintió lentamente, finalmente comprendiendo el dolor de Ymir. —Lo siento, Ymir. No quería hacerte sentir incómoda. Tal vez deberíamos hablar más sobre esto y encontrar una forma de que todos nos sintamos cómodos.
Ymir asintió, agradecida por la comprensión tardía de Historia. Aunque la situación seguía siendo difícil, al menos habían comenzado a abordar los sentimientos conflictivos que surgían en su complicada relación.
Después de meses de insistencia por parte de Historia, Ymir aceptó presenciar uno de sus encuentros. Historia estaba visiblemente emocionada y preparó todo con esmero.
La noche llegó, y Ymir se encontró en la habitación, sentada en una silla cerca de la cama. Eren y Historia comenzaron a besarse y desvestirse lentamente, ignorando la presencia de Ymir. A medida que la acción se intensificaba, Ymir no pudo evitar sentirse cada vez más incómoda, pero también notó que su cuerpo respondía de manera involuntaria.
Historia, en medio de la pasión, echó un vistazo a Ymir y notó que se estaba masturbando. Con una mezcla de culpa y excitación, Historia se detuvo y miró a Eren, luego volvió la vista a Ymir.
—Ymir... ven aquí. Únete a nosotros —dijo Historia, con la voz entrecortada por la excitación.
Ymir negó con la cabeza, sintiéndose aún más incómoda. —No, no puedo...
Historia se acercó a Ymir, acariciando su rostro. —Por favor, Ymir. Tú me enseñaste a tener una mente más abierta. No quiero que te sientas excluida. Ven, será maravilloso.
Ymir, sintiéndose atrapada y deseando complacer a Historia, finalmente accedió. Se acercó lentamente a la cama, y Historia la guió, integrándola en el acto. Aunque al principio Ymir se sintió torpe y fuera de lugar, la cercanía de Historia y Eren la ayudó a relajarse un poco.
Historia, con una mezcla de emociones, observaba cómo sus dos amores interactuaban. Aunque había esperado sentir celos, la situación la excitaba más de lo que imaginaba. La visión de Eren y Ymir juntos, ambos dentro de ella, le daba una extraña sensación de completitud.
A medida que la noche avanzaba, los tres se perdieron en la pasión, creando una experiencia que, aunque incómoda y conflictiva, también era intensa y liberadora. Las emociones y tensiones no desaparecieron, pero esa noche marcó un punto de inflexión en su relación, llevándolos a explorar nuevos límites y confrontar sus propios deseos y miedos.
En una noche tranquila en la mansión, el vapor cálido llenaba la enorme tina donde Historia y Ymir se relajaban. Sus cuerpos desnudos se entrelazaban bajo el agua, y las caricias suaves se convertían en un juego íntimo, sus manos explorando la piel de la otra. La conexión entre ellas era profunda, un lenguaje sin palabras donde el deseo fluía libremente.
Ymir cerraba los ojos, disfrutando de las manos de Historia que se movían con confianza, mientras sus propios dedos seguían el ritmo, provocando suspiros y gemidos ahogados. La tranquilidad del momento se rompió cuando Eren, recién llegado, entró al baño. Al ver la escena, una sonrisa se dibujó en su rostro, notando cómo Historia y Ymir se miraban, sus ojos llenos de una mezcla de lujuria y cariño.
Historia, al notar la presencia de Eren, se apartó suavemente de Ymir, sin dejar de tocarla, y lo llamó con una voz suave y seductora.
—Eren, ven. Únete a nosotras.
Eren no necesitó más invitación. Se deslizó en el agua, acercándose a las dos. Historia le dedicó una sonrisa traviesa, y sus manos encontraron las de Eren bajo el agua. A medida que sus cuerpos se acercaban, la tensión creció, convirtiéndose en un juego de seducción compartida.
Historia, con una mirada intensa, susurró en el oído de Eren. —Quiero que hagas algo por mí. Quiero que te cojas a Ymir por detrás mientras yo observo.
Ymir abrió los ojos, sorprendida por la petición de Historia. Aunque sentía una mezcla de incomodidad y excitación, las palabras de Historia la atraparon en el momento. Eren la miró, buscando algún signo de duda en sus ojos, pero lo que encontró fue una aceptación silenciosa, una respuesta tácita al deseo de Historia.
Eren se posicionó detrás de Ymir, sus manos recorriendo su espalda con firmeza, mientras Historia se apartaba ligeramente, observando la escena con una mezcla de expectación y placer. La atmósfera en la tina se volvió pesada, cargada de deseo. El agua ondulaba suavemente alrededor de ellos, como una manta que ocultaba los movimientos que comenzaban a intensificarse.
Historia, desde su posición, observaba cada detalle, sus ojos brillando con una mezcla de lujuria y posesión. Eren, moviéndose con cuidado al principio, sintió cómo la respiración de Ymir se aceleraba, y la tensión en su cuerpo se mezclaba con una entrega que sólo Historia podía haber provocado. Historia, sin apartar la mirada, mordió su labio inferior, disfrutando del control que tenía sobre ambos, deleitándose en la vista de sus dos amores fundiéndose en un solo acto.
La escena continuó, un torbellino de sensaciones, donde la línea entre el placer y el dolor se desdibujaba, y cada movimiento llevaba a los tres más allá de sus propios límites, explorando el oscuro y profundo abismo de sus deseos compartidos.
La noche de la Revelación había llegado
Ymir e Historia se encontraban en la casa de Eren y Aqua, un lugar que se había convertido en un refugio para momentos de complicidad y, a veces, para confrontaciones incómodas. Aqua estaba fuera, ocupada con asuntos del culto de Axis, dejando a las tres mujeres en una situación de calma tensa.
Historia: —Ymir, creo que deberíamos hablar con Eren esta noche. —dijo Historia, su voz llena de preocupación.
Ymir: —¿Sobre qué? —respondió Ymir, tratando de mantener su tono casual pero con una sombra de nerviosismo en sus ojos.
Historia: —Algo ha estado ocurriendo últimamente... y creo que sé qué es. —Historia suspiró, sintiendo el peso de lo que estaba a punto de confesar.
Las dos mujeres se miraron en silencio, cada una sintiendo una mezcla de ansiedad y anticipación. Historia sacó una pequeña botella, una poción que había comprado en el mercado de Arcanretia.
Historia vertió la poción en dos copas pequeñas y le entregó una a Ymir. Ambas se miraron con una mezcla de determinación y miedo antes de beber el líquido. Era una poción de revelación, diseñada para confirmar sus sospechas. Después de unos momentos, una suave luz dorada emanó de sus cuerpos, sellando su destino.
Historia: —Estamos embarazadas, Eren. —dijo con una voz temblorosa, pero firme.
Eren: —¿Qué...? —Eren sintió que el mundo se tambaleaba a su alrededor. Las palabras de Historia lo golpearon como un torrente, cada emoción luchando por dominarlo.
Los recuerdos comenzaron a inundar la mente de Eren. Recordó el caos y el miedo del embarazo de Aqua. La maldición que casi los destruye, el clima inclemente que convirtió la boda en una pesadilla y el parto complicado en la iglesia donde Zell nació. Fue una experiencia que mezcló el terror con la felicidad, un momento de oscuridad con un rayo de luz.
Eren: —Esto... Esto es mucho. —Eren pasó una mano por su rostro, tratando de calmarse. Miró a Historia, la mujer a quien había amado en su vida pasada, y a Ymir,La mujer que historia habia amado en su vida pasada.
Historia: —Sabíamos que podía pasar, Eren. Aqua y yo hablamos de esto. Si alguna vez sucedía, tú debías hacerte cargo. —Historia trató de sonar tranquilizadora, pero sus propias dudas se reflejaban en sus palabras.
Ymir: —Yo solo... Yo solo seguí a Historia. —Ymir confesó, sintiendo una mezcla de culpa y miedo. —No pensé en las consecuencias, y ahora estoy asustada.
Eren: —¿Y ahora qué? —Eren se sentó, mirando al suelo. —¿Qué vamos a hacer? ¿Cada una de ustedes cuidará a su hijo? ¿O esperan que yo me haga cargo de todo?
La sala quedó en silencio, cada uno sumido en sus pensamientos. Eren sabía que, a pesar del caos, el nacimiento de Zell fue el momento más feliz de su vida, el momento en que fue perdonado de ser el monstro del pasado. Pero ahora, enfrentaba la posibilidad de ser padre nuevamente, con todas las complicaciones que eso conlleva.
Historia: —No lo sabemos aún. Pero debemos enfrentarlo juntos. —Historia se acercó a Eren y tomó su mano. —Vamos a superar esto, como sea.
Ymir: —No sé cómo será. Pero no te preocupes, Eren. No espero que te hagas cargo de todo. Estoy aquí porque Historia me ama, y eso es lo que importa. —Ymir intentó sonreír, pero el miedo en sus ojos era evidente.
Eren: —Está bien. Lo resolveremos. —Eren apretó la mano de Historia y miró a Ymir con determinación. —No sé cómo, pero lo haremos.
En el Más Allá, Aqua llevaba su rutina de divinidad, pero siempre con la mente en el mundo terrenal, donde Eren y Zell la esperaban una vez al año. Estaba en medio de una de sus tareas cuando Eris apareció, su presencia elegante y etérea.
—Aqua, tengo noticias sobre Eren —dijo Eris con una voz suave pero seria—. Historia y Ymir están embarazadas.
El rostro de Aqua se endureció instantáneamente. Aunque sabía que era una posibilidad, y que incluso habían hablado de ello en sus acuerdos, la noticia le cayó como una bomba. El resentimiento y los celos se arremolinaron dentro de ella.
—¿Cómo puede ser? —exclamó, su voz temblando de ira—. ¡Lo sabíamos, lo hablamos, pero esto... esto es demasiado!
Eris intentó calmarla, pero Aqua no estaba dispuesta a escuchar. —Aqua, sabes que esto era parte del acuerdo y en tu propio culto. No puedes desquitarte conmigo.
—¡Lo sé! —gritó Aqua, sus ojos brillando de rabia—. Pero no cambia lo que siento. ¡No es justo!
Eris suspiró, manteniendo su compostura. —Tienes que aceptar que esto es parte de tu elección. No puedes arremeter contra mí por algo que tú misma aceptaste.
Aqua, furiosa y sin otra salida para su frustración, se desquitó con Eris, lanzando improperios y quejas hasta que la paciencia de Eris se agotó.
—¡Ya basta, Aqua! —Eris alzó la voz por primera vez—. Esto no te ayudará. Encuentra una forma de manejar tus sentimientos.
Aqua, aún enojada, decidió que haría algo más productivo con su rabia. Se calmó lo suficiente para pensar en un plan. Si Historia y Ymir estaban embarazadas, ella también podía estarlo. Volvería el próximo mes y seduciría a Eren para tener otro hijo. De esta manera, se sentiría superior, siendo la madre de dos de los hijos de Eren.
Cuando llegó el momento de su visita anual, Aqua llegó decidida. Eren la recibió con alegría, sin saber lo que Aqua tenía planeado. Durante la primera semana, se dedicaron a Zell, disfrutando del tiempo en familia. Pero Aqua no podía quitarse de la cabeza su plan.
El sol de la tarde se filtraba a través de las vidrieras de la oficina del gobernador de Darkness, proyectando prismas de color sobre el suelo pulido. Aqua estaba de pie en la puerta, con los brazos cruzados, aún con su túnica de sacerdotisa manchada por el viaje."No te esperaba tan pronto", dijo Darkness, levantándose de su escritorio con una sonrisa cansada pero genuina. Se llevó una mano al vientre, sutil pero inconfundible.Los ojos de Aqua se abrieron de par en par. "¿Estás...?"Darkness asintió. "De tres meses".Eren, que había seguido a Aqua al interior, hizo una pequeña reverencia. "Los dejo para que se pongan al día". Salió, cerrando la puerta suavemente tras él.Se hizo el silencio. Entonces Darkness exhaló, hundiéndose en su silla. "Es... complicado", admitió en voz baja. "Walter y yo apenas nos vemos. Entre sus deberes como Señor Feudal y los míos como gobernadora... nos cruzamos como barcos en la niebla". Hizo una pausa, con una leve sonrisa agridulce en los labios. "Pero cuando nos vemos... ha cambiado. Me trata con delicadeza. Con respeto." Bajó la mirada. "Nunca ha intentado... *disciplinarme*."Aqua se removió incómoda. No quería saberlo. Pero tenía que preguntar."¿Te... ama?" Las palabras salieron más cortantes de lo que pretendía.Darkness levantó la vista, sorprendida. "A su manera. Me ve, no solo el título, no solo el linaje. Solo... a mí." Observó a Aqua. "¿Por qué lo preguntas?"Aqua se giró hacia la ventana, donde Zell entrenaba con Mikasa en el patio de abajo. A sus cuatro años, se movía con una precisión asombrosa para su edad; la influencia de Mikasa era evidente en cada postura, en cada bloqueo."La llama 'Mamá'", murmuró Aqua. "Yo no."La expresión de Darkness se suavizó. "Él te ama, Aqua. A su manera. Los niños perciben la devoción, no solo la biología."Aqua no respondió. Su mente corría.*Historia está embarazada. Ymir está embarazada. Dos hijos. Dos herederos. ¿Y yo? Estoy ausente once meses al año.*Recordó las palabras de Eris: *"Para ti, un año es un día. Pero para ellos, es toda una vida."*Once meses de ausencia. Un mes de frenética reconexión. Y en ese breve lapso, otros se habían entrelazado más profundamente en la vida de Eren, en la de Zell."No puedo ser reemplazada", dijo Aqua, más para sí misma que para Darkness. "Ni por mujeres mortales. Ni siquiera por reinas."Darkness frunció el ceño. "Aqua...""Tengo que tener otro hijo", declaró Aqua, con la voz endurecida. "Antes de que ellos lo hagan. Antes de que él olvide lo que significa ser *mío*."Darkness suspiró. ¿Crees que un bebé te asegurará un lugar? Eso no es amor, Aqua. Es miedo.Aqua apretó la mandíbula. "Tal vez. Pero es todo lo que tengo".Observó a Zell esquivar la finta de Mikasa y darle un golpecito limpio en la muñeca. Sonrió de orgullo. Mikasa le alborotó el pelo, *maternalmente*, sin esfuerzo.Durante una semana, habían jugado a ser una familia. Paseos por el jardín. Cuentos junto al fuego. Zell haciendo un sinfín de preguntas sobre titanes y dioses. Aqua casi creyó que sería suficiente.Pero no lo fue.Porque mientras ella estaba fuera, el tiempo no se detenía. Los lazos se profundizaban. Los úteros se hinchaban. Y Eren, su esposo, su ancla, estaba construyendo un legado con mujeres *presentes*.Darkness se inclinó hacia delante. "Megumin se fue la primavera pasada. Dijo que se sentía inútil aquí. Se llevó a Chomusuke con ella". Una pausa. Se rumorea que Wolbach ha regresado: una mujer de cabello plateado y ojos carmesí, que viaja con un Mago Carmesí. Dicen que lucha como una tormenta hecha carne.Aqua apenas la oyó.Su plan ya estaba decidido.Este mes, su único mes, no se trataría de reconectar.Se trataría de reclamar.Y si Eren no acudía a ella voluntariamente, se aseguraría de que no pudiera negarse.
Una noche, mientras Zell dormía, Aqua se acercó a Eren, vestida de manera provocativa. —Eren, hace tiempo que no tenemos un momento a solas.
Eren sonrió, acariciándola. —Si lo dices asi. Te he extrañado mucho.
Aqua lo besó con pasión, llevando la iniciativa. Se aseguraba de que cada toque, cada beso, fuera intencionado. Eren, sin sospechar, se dejó llevar por la intensidad del momento. Aqua, en su mente, repetía una y otra vez su objetivo: quedar embarazada nuevamente.
La noche fue una mezcla de emociones para Aqua. Cada movimiento estaba teñido por su deseo de superación y celos. Después de varias noches de pasión intensa, Aqua se sintió satisfecha con su plan.
Unas semanas después, en el mas alla, comenzó a notar los primeros signos. La confirmación de su embarazo la llenó de una mezcla de alivio y triunfo. Ahora, pensaba, tenía una ventaja sobre Historia y Ymir.
Cuando Eren se enteró, se mostró feliz y emocionado, sin saber del todo las motivaciones de Aqua. Para él, simplemente era otra bendición en su vida.
El tiempo transcurría de forma extraña en el mundo de Fantasía.Para Aqua, un año era un día. Para Eren y sus hijos, era toda una vida.Cada mes, al regresar Aqua al reino mortal, encontraba a su familia cambiada: más alta, más aguda, más mayor. Zell, quien una vez fue un niño que llamaba a Mikasa "Mamá", ahora se encontraba en el umbral de la madurez, con la voz áspera y la mirada atenta. Mika Frieda Yeager Reiss, la hija de Historia, era tranquila, observadora, con la gracia de su madre y la terquedad de Eren en la mandíbula. Y Zek Arm Yeager Freeman, el hijo de Ymir, era todo fuego y risas, rápido para trepar a los árboles y aún más rápido para defender a sus hermanos.No se preguntaban por qué su familia se veía así. Para ellos, simplemente *era*. Eren era el padre de todos ellos. Historia e Ymir eran madres. Aqua era... complicada. La mujer que venía una vez al año, besaba la frente de Zell como si lo memorizara y se marchaba antes de que terminara el invierno.Walter Jr., hijo de Darkness, era diferente. No era de sangre, pero bien podría haberlo sido. Seguía a Zell como una sombra, imitando su postura, su ceño fruncido, incluso su hábito de afilar espadas en silencio. Había heredado la nobleza de Darkness, pero ninguna de sus manías. Solo su lealtad, su fuerza silenciosa. Y Eren lo trataba como si fuera suyo: le alborotaba el pelo, le enseñaba los fundamentos del ODM, le permitía dormir en la habitación de invitados durante las tormentas.---Una noche, durante su visita anual, Aqua se acercó a Eren vestida no como una diosa ni como una sacerdotisa, sino como una mujer desesperada por ser recordada."Eren", susurró, acariciando su clavícula con los dedos, "hace tanto tiempo".Él la atrajo hacia sí, cansado pero dispuesto. "Te he echado de menos".Dio a luz sola en la quietud etérea del más allá, acunando a su hija recién nacida bajo la luz de las estrellas que nunca se apagaba."Te llamaré moon Wiz, , murmuró, rozando la mejilla de la bebé con el pulgar. "Porque eres mía incluso cuando no puedo verte".---Habían pasado nueve años en Fantasía.Zell tenía trece años. Mika y Zek, nueve.Cuando Aqua apareció en la puerta, exhausta, con su cabello azul suelto y enredado, Moon envuelta en sus brazos, la casa quedó en silencio.Eren abrió la puerta. Se quedó sin aliento."Es nuestra", dijo Aqua simplemente.Eren extendió la mano y tocó suavemente la pequeña mano de Moon. "Es perfecta".Dentro, Zell estaba junto a la chimenea, ahora más alto que su madre. Avanzó lentamente."¿Mamá?" Su voz se quebró al pronunciar la palabra; rara vez la usaba.Los ojos de Aqua se llenaron de lágrimas. "Hola, Zell".No la abrazó. Todavía no. Pero se arrodilló, mirando a Moon con cautelosa admiración. "Se parece a ti".Mika se acercó después, silenciosa como siempre. Estudió a Moon con la misma mirada analítica que usaba en mapas y huellas de monstruos. Luego, en voz baja: "Tiene tus ojos".Zek, menos contenido, se puso de puntillas. ¿Puedo abrazarla? ¡Por favor! ¡No la dejaré caer! ¡Lo prometo!Aqua rió —un sonido real y cansado— y dejó que acunara a Moon un momento. La sostuvo como si fuera de cristal.Historia e Ymir observaban desde la puerta, con los brazos cruzados y expresiones indescifrables.—Aqua —dijo Historia finalmente, dando un paso al frente—. Bienvenida de nuevo.Ymir asintió. —La bebé es preciosa.Sin celos. Sin pullas. Solo aceptación.Porque todos sabían la verdad: esta familia no se basaba en el romance. Se basaba en la supervivencia, el compromiso y un amor extraño y obstinado que se negaba a romperse.Aqua miró a su alrededor: la sonrisa cansada de Eren, la esperanza cautelosa de Zell, el asentimiento silencioso de Mika, el orgullo radiante de Zek, a Walter Jr. asomándose desde las escaleras con los ojos muy abiertos.Por primera vez, no se sentía como una extraña observando desde fuera.Estaba en casa.Aunque solo fuera por un mes.
Amaneció en la casa de Eren, gris y silenciosa.Zell estaba en su habitación, guardando sus últimas pertenencias en una desgastada mochila. A sus trece años, tenía la mandíbula apretada, la mirada fija, con la determinación que da la sensación de no ser visto en casa. Había superado las paredes, las expectativas, el peso sofocante de ser "el hijo de Eren Jaeger".Encontró a Walter Jr. en el patio, practicando esgrima con la naturalidad de quien nunca ha tenido que demostrar su valía."Ven conmigo", dijo Zell en voz baja pero firme. "Iremos al este, pasando Belzerg, tal vez incluso a la costa. Empecemos de cero".Walter Jr. bajó la espada, con la frente cubierta de sudor. Sonrió, no con crueldad, sino con la serena confianza de un chico que siempre ha sentido un lugar. "Estoy bien aquí, Zell. Papá me está enseñando derecho inmobiliario. Y mamá dice que tengo mucho potencial como gobernador algún día". Le dio una palmada a Zell en el hombro. "Tú corres. Yo construyo."La mano de Zell se tensó sobre su mochila. "¿Crees que no lo sé? ¿Que te ve como el hijo que realmente quería?"La sonrisa de Walter Jr. se desvaneció. "Eso no es...""Te enseñó ODM antes de que pudiera atarme las botas", espetó Zell. "Te llama 'hijo' cuando se olvida de que lo escucho."Walter Jr. suspiró. "Te quiere, Zell. Solo que no sabe cómo demostrarlo.""Entonces, ¿por qué te mira como si fueras todo lo que esperaba?" La voz de Zell se quebró. "¿Y a mí como si solo fuera... un error de Aqua?"Las palabras quedaron suspendidas entre ellos: crudas, injustas, ciertas.Walter Jr. negó con la cabeza. "Tienes celos de una sombra."Eso fue todo.Zell atacó.La pelea fue corta, brutal, silenciosa salvo por gruñidos y el roce de botas sobre la piedra. Walter Jr. se contuvo, como siempre, pero Zell no. Cuando Mikasa los separó, Zell tenía el labio partido y el ojo de Walter ya se le hinchaba.—Basta —gruñó Mikasa—. Son hermanos.—No lo somos —espetó Zell. Y sin decir nada más, salió por la puerta, sin mirar atrás.---Dentro, Moon estaba sentada a la mesa del desayuno, con las gachas intactas enfriándose ante ella.—Buenos días, Moon —saludó Mikasa con voz severa pero no cruel—. Entrenamiento en diez minutos. No llegues tarde.Moon asintió con la mirada baja. Había oído los gritos. Sabía que Zell se había ido. Otra vez.A los doce años, estaba acostumbrada a ser la última: la hija nacida de la obligación, no del amor. Aqua la visitaba una vez al año, un torbellino de energía divina y afecto forzado que se desvanecía antes de que Moon pudiera memorizar su aroma. Historia e Ymir estaban demasiado absortas en sus propios hijos como para notar a la silenciosa niña que se estremecía ante las voces fuertes.Zek se llenó la boca de comida, ya vestido para su cacería con el antiguo equipo de Porco. Mika bebió té a sorbos, con una postura perfecta y la mirada perdida: entrenando para el cuerpo diplomático, igual que su madre."¿Qué tal el entrenamiento de ayer?", le preguntó Moon a Zek, desesperada por conectar."Bien", murmuró él, sin levantar la vista.Mika exhaló por la nariz, un sonido que decía: "¿Por qué te molestas?".No eran crueles. Solo indiferentes. Y en esta casa llena de medio hermanos unidos por la sangre, pero no por el vínculo, la indiferencia era una forma de abandono.Después del desayuno, Moon se retiró a su habitación, la más pequeña, la más alejada del estudio de Eren. En el alféizar de su ventana había una figura desportillada que Zell había tallado para ella años atrás: un pequeño Titán sosteniendo una luna.La recogió, rozando con el pulgar su lisa superficie.*Se fue. Y nadie intentó detenerlo.*Abajo, resonaban risas: Zek bromeando con Mika por su postura rígida, Mikasa regañándolas a ambas con algo cercano al cariño.Nadie llamó a Luna.Nadie lo hacía nunca.Y en ese silencio, el resentimiento echó raíces; no solo hacia sus madres ausentes, sino hacia el padre que permitió que todo sucediera. Que vio a sus hijos distanciarse y lo llamó "libertad".Ella no era Zell. No podía huir.Pero estaba aprendiendo a desaparecer de todos modos.
La luz de la mañana se filtraba por la ventana de la cocina, fría y tenue. Moon estaba sentada a la mesa, acariciando con los dedos el borde de su tazón de gachas intacto."Buenos días, Moon", dijo Mikasa con voz monótona mientras dejaba un plato de pan. "Entrenamiento después del desayuno. No llegues tarde".Moon asintió con la mirada baja. Hacía años que había dejado de esperar el calor de Mikasa. La mujer había criado a Zell con una devoción feroz y tierna; lo había cargado a la espalda durante las tormentas, le había enseñado a luchar antes de que supiera leer. ¿Pero Moon? Era una idea de último momento. Un recordatorio de una visita de un mes, una obligación divina cumplida con prisa.Zek se llenó la boca de comida, ya vestido para patrullar con el antiguo escuadrón de Porco. Mika pasó la página de su libro sin levantar la vista, con una postura perfecta y una expresión distante."¿Qué tal el entrenamiento de ayer?", le preguntó Moon a Zek, forzando la alegría en su voz."Bien", murmuró.Mika suspiró, un sonido que decía: *¿Para qué te molestas?*---En la clase de magia, Moon se mantenía apartada mientras sus compañeras se reían de los hechizos de levitación fallidos. Su instructora frunció el ceño."Concéntrate, Moon. El linaje no es suficiente. Tienes el poder de Aqua, pero no la disciplina."Se mordió el labio. *Disciplina*. Como los ejercicios de Mikasa. Como las implacables formas de espada de Zek. Como la impecable etiqueta de Mika. Ella no tenía nada de eso. Solo silencio, y el vacío donde debería estar una madre.Aqua la visitaba una vez al año. Historia e Ymir estaban demasiado ocupadas criando a sus propios hijos —sus *verdaderos* hijos— como para notar a la niña que se estremecía cuando la llamaban "hermana".---De vuelta en casa, Zek entrenaba en el patio, con movimientos precisos y ágiles. Mika estaba sentada junto a la ventana, escribiendo un pergamino con la pluma."¿Qué tal tu día?", volvió a intentar Moon."Estoy ocupado", dijo Zek, sin detener sus golpes.Mika cerró su libro. "Tengo estudios". No miró a Moon mientras se alejaba.El rechazo no fue cruel. Fue peor: era rutina.---La cena fue silenciosa. Demasiado silenciosa.Eren se sentó a la cabecera de la mesa, con los ojos ensombrecidos. Aqua se había ido otra vez: de vuelta al más allá, de vuelta a sus deberes, de vuelta a ser una diosa en lugar de una madre."¿Qué tal tu día, Moon?", preguntó con voz suave pero tensa."Normal", dijo ella, moviendo los guisantes por su plato.Zek dejó el tenedor. El tintineo resonó como un mazo."Papá", dijo en voz baja pero firme, "hay algo que tenemos que decir".Eren se quedó quieto. "¿Qué pasa?"Zek lo miró a los ojos, con la mandíbula apretada. "Para mí, mi única hermana es Mika. Tenemos dos madres: Ymir e Historia." Hizo una pausa. "Tú eres nuestro padre. Pero Aqua... no es nuestra madre."Moon contuvo la respiración. Las palabras flotaron como cristales rotos en el aire.Eren cerró los ojos. Recordó el rostro de Zell, años atrás, cuando había dicho casi lo mismo antes de salir por la puerta."Zek, Mika...", empezó."Nos vamos", interrumpió Zek. "Ya no viviremos en esta... representación."Se quedaron de pie, las sillas raspando con fuerza contra la madera. Historia entró corriendo con lágrimas en los ojos, pero Ymir la sujetó del brazo."Déjalos ir", dijo Ymir en voz baja. "Esto no iba a durar."Mientras Zek y Mika hacían las maletas en silencio, Eren permaneció en la mesa, apretando los puños alrededor de su taza vacía. Había construido esta familia a base de compromisos, de puertas abiertas, camas compartidas y acuerdos cuidadosamente redactados. Pero el amor no se negociaba como un contrato.Moon se quedó en la puerta, con el corazón latiéndole con fuerza."Papá", susurró, "yo..."Eren levantó la vista. Tenía la mirada cansada. Resignada."Lo sé, Moon", dijo en voz baja. "Si necesitas irte... vete. No prometas volver. No te pediré que mientas".Se le hizo un nudo en la garganta. Quería quedarse. Pero quedarse significaba vivir a la sombra de Zell, bajo el juicio silencioso de Zek y Mika, en el fantasma de una madre que solo la amaba un mes al año."Me uno a la expedición del Mago Carmesí", dijo con voz temblorosa. "Con el equipo de Yunyun".Él asintió. "Entonces vete. Encuéntrate a ti mismo".Ella lo abrazó —breve e incómodo— y salió al anochecer.Detrás de ella, la casa estaba vacía. No era un hogar. Solo paredes que resonaban.Eren se sentó solo en la cocina, que se oscurecía, escuchando el silencio donde solía estar su familia.Había salvado el mundo. Había construido una vida. Había amado lo mejor que pudo.Y aun así, no había sido suficiente.Afuera, el viento traía los primeros susurros del otoño.En algún lugar, Aqua observaba desde las estrellas, sin saber que la familia por la que tanto había luchado para conservar ya se había ido.
Aqua en el Más Allá. Estaba sentada en su trono celestial, disfrutando de un tranquilo momento de relajación, cuando Eris apareció frente a ella. La expresión seria de Eris contrastaba fuertemente con el habitual aire despreocupado de Aqua.
—Aqua, tengo noticias que probablemente te interesen —dijo Eris, tratando de medir sus palabras con cuidado.
—¿Qué pasa, Eris? —respondió Aqua, curiosa.
—Eren. Sus hijos. Todos se han ido. Moon, Zek y Mika han abandonado la casa. Historia y Ymir también se han alejado de él.
Aqua soltó una risa amarga.
—¿Así que finalmente le han dejado? ¡Qué irónico! —dijo Aqua, sin ocultar su satisfacción—. Me resulta gracioso que, al final, su familia lo haya abandonado.
Eris, sorprendida por la reacción de Aqua, frunció el ceño.
—¿Cómo puedes encontrar eso gracioso, Aqua? ¿No te importa lo que le pase a Eren y a tus hijos?
Aqua suspiró, mirando hacia el infinito.
—Claro que me importa. Pero también me da nostalgia. Cada vez que veía a Zell y a Moon, siempre eran un año mayores. Siempre me preocupaba por ellos, y les puse mi bendición para que les fuera bien en la vida.
Eris no estaba convencida.
—Pero no puedes simplemente reírte de la situación. Es cruel e insensible.
Aqua se levantó de su trono, caminando lentamente mientras reflexionaba.
—No lo entiendes, Eris. Volver al mes a ver a Eren es un compromiso. Cada vez es más extraño ver cómo Eren envejece mientras yo sigo viéndome igual de joven que cuando lo conocí. Me pregunto cuánto tiempo vivirá Eren. Los matrimonios se anulan una vez que uno de los dos muere. Quizás, cuando eso suceda, esta farsa finalmente acabará.
Eris estaba consternada por la frialdad de Aqua.
—¿De verdad piensas así? ¿Sobre la familia de tu esposo?
Aqua se detuvo y miró a Eris con una mezcla de tristeza y resignación.
—No es que no me importe, Eris. Es que... tal vez esta situación nunca tuvo un final feliz posible. Tal vez era inevitable que todo se desmoronara.
Eris suspiró, sintiendo una mezcla de tristeza y frustración.
—A veces, Aqua, me sorprende lo insensible y cruel que puedes ser.
Aqua no respondió, simplemente mirando hacia el horizonte del más allá, perdida en sus propios pensamientos. Sabía que, a pesar de todo, la vida seguiría adelante, tanto para ella como para Eren y sus hijos, incluso si sus caminos ya no estuvieran entrelazados como antes.
El tiempo desgastó el mundo como una piedra.Historia e Ymir se marcharon en silencio, sin alardes. Sin hijos a cuestas; Mika y Zek ya eran adultos, endurecidos por años de tensión y silencio. Se habían mudado al norte, buscando una vida libre del peso del legado de su padre. Historia e Ymir los siguieron, no por deber, sino por necesidad. La capital ofrecía un propósito: la princesa Iris, ahora reina, necesitaba guardias de confianza. Y así se fueron: Historia para entrenar a los reclutas en tácticas de ODM, Ymir para entrenarlos en el combate cuerpo a cuerpo, ambos enterrando viejas heridas bajo la disciplina y la rutina.Cuando Aqua regresó ese año —su único mes juntos—, encontró a Eren solo en una casa demasiado silenciosa para su tamaño."Los niños se han ido", dijo simplemente, removiendo el té que se había enfriado hacía tiempo.Aqua asintió. Lo había oído. Zell había desaparecido al este, siguiendo rumores de restos de titanes. Mika y Zek habían cortado lazos de forma limpia, educada y definitiva. Solo Moon permaneció, escribiendo cartas desde Arcanretia, donde se había convertido en una especie de leyenda local: hija de una diosa, criada entre mortales, ahora estudiosa de la ley divina y la magia antigua.Una parte de Aqua sintió alivio. Se acabaron las cenas forzadas. Se acabaron las miradas que decían: *No perteneces aquí.*Pero otra parte anhelaba la risa de Zell, los abrazos vacilantes de Moon, la familia que tanto se habían esforzado por ser.Aun así, la vida continuaba.Eren se mantuvo cerca de Walter Jr. —W.J., como lo llamaba—, un joven con la nobleza de la Oscuridad y sin ninguna de sus manías. Lo entrenó en estrategia, lo llevó a patrullas fronterizas, le enseñó a liderar sin crueldad. En W.J., Eren vio lo que no les había dado a sus propios hijos: estabilidad sin expectativas.Las noticias llegaban fragmentadas:Yunyun, técnicamente casada con Porco, rara vez lo veía. Cazaba Reyes Demonio en tierras extranjeras; Ella gobernaba a los Demonios Carmesí con una gracia férrea. Su vínculo era de respeto, no de romance: una alianza forjada en el fuego, enfriada por la distancia.Komeko, ahora adulta y feroz, se declaró la verdadera sucesora del Rey Demonio. La Aldea Carmesí se resistía. «Solo es la hermana de Megumin», susurraban. Pero a Komeko no le importó. Forjó su propio trono del caos.Entonces vino el silencio.Mikasa falleció primero; anciana, sí, pero tranquila, dormida, con un libro en el regazo y el dibujo de la infancia de Zell aún clavado en la pared. Eren se derrumbó. En el funeral, se mantuvo apartado, con los hombros encorvados, mientras Zell, ahora un hombre con los ojos de su madre, se desplomaba junto a la tumba, sollozando.«Ella era mi verdadera madre», espetó Zell más tarde, con la voz ronca. «No *ella*». No quiso decir el nombre de Aqua. «Dejaste que tratara a Mikasa como a una sirvienta. Como si no fuera nada».Eren no discutió. Simplemente se alejó.Armin lo siguió meses después, en silencio, mientras dormía, con los mapas aún extendidos sobre su escritorio. Eren lo enterró junto a Mikasa, bajo el mismo roble.A los sesenta, el cabello de Eren se había vuelto canoso, sus manos endurecidas por el tiempo. Aqua seguía llegando cada año, inalterada: cabello azul brillante, piel sin arrugas, ojos tan jóvenes como el día en que se conocieron.La amaba. Pero su juventud era un espejo que no soportaba mirar."Pareces un fantasma", le dijo una vez, con cierta amabilidad. "Y yo me siento como uno".Aun así, se quedó. Por un mes. Por Moon, quien lo visitaba fielmente, trayendo historias de los templos reconstruidos de Arcanretia y de los niños que la llamaban "Lady Moon, la Divina Erudita".¿Los demás? Se habían ido. No con ira, ni con odio, sino con silenciosa resignación. Habían construido vidas donde Eren Jaeger era una nota a pie de página, no un padre.Y así los dejó ir. Al final, no fue el Retumbar lo que lo definió. Era esto: un anciano en una casa tranquila, esperando un mes al año a una diosa que nunca envejecía, con cartas del único hijo que aún recordaba su cumpleaños.
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