Rokugo en snk cap 14 2024

 




 


 











 






 

 





 









 





 
 









 







 



 



Escena: Laboratorio de Alice

Alice: (Mientras ajusta un panel) “Rokugo, he estado pensando en un plan de contingencia. Si mueres en una misión, podríamos clonarte. Tus habilidades son valiosas, y Kisaragi no puede permitirse perderte.”

Rokugo: (Sentado sobre una mesa, comiendo un bocadillo) “¿Clonarme? Bueno, suena interesante. Pero ¿sabes qué sería mejor? Clona a los combatientes y envíalos a misiones suicidas. Así, ningún agente tiene que morir.”

Alice: (Con una mirada crítica) “Eso no resolvería el problema del desgaste de recursos. Además, los clones necesitarían el mismo entrenamiento que los agentes originales.”

Rokugo: (Sonriendo con suficiencia) “Bah, solo hazlo. Imagínate un ejército de Rokugos corriendo por ahí. El mundo entero se rendiría en cuestión de días.”

Alice: (Rodando los ojos) “O se destruirían entre ellos por tu estupidez.”

Rokugo: (Riéndose) “Tienes que admitirlo, Alice. Sería entretenido.”


Base de Kisaragi

Alice: (Sentada frente a una consola, revisando datos) "Rokugo, tenemos problemas. La señal en el bosque ha desaparecido, pero dejó un rastro de energía similar al que capturamos durante el ataque de Toris. Esto confirma que Hiiragi está involucrado en algo grande."

Rokugo: (Frunciendo el ceño) "¿Y qué tan grande estamos hablando?"

Alice: "Lo suficientemente grande como para que Hiiragi esté probando la paciencia de Kisaragi. Si realmente destruyeron Toris y tienen tecnología comparable a la nuestra, estamos en una desventaja seria."

Grimm: (Entrando en pánico) "¿Qué quieres decir con desventaja? ¡No podemos perder, Alice! ¡No ahora que finalmente encontré una vida estable!"

Rokugo: (Suspirando) "Grimm, cálmate. Nadie ha dicho que vayamos a perder. Solo significa que tenemos que empezar a prepararnos para un enfrentamiento serio."

Viper: (Entrando en la sala con Russel detrás) "¿Prepararnos para qué? ¿No me digas que esa chica loca del traje blanco fue algo más que un dolor de cabeza."

Rokugo: "Ella y su organización son más que un dolor de cabeza, Viper. Hiiragi parece tener una conexión con este mundo que no entendemos del todo, pero están decididos a recuperarlo, cueste lo que cueste."

Russel: (Levantando la mano tímidamente) "¿Entonces… eso significa que los demonios y yo también estamos en peligro?"

Rokugo: "Todos estamos en peligro, Russel. Así que más te vale no quemar otra olla en la cocina. Si Hiiragi aparece, necesitamos estar en plena forma."

Alice: (Ignorando el comentario de Rokugo) "Además, hay algo más. Mientras analizaba el rastro de energía, descubrí que el lugar donde estábamos recibiendo señales antes podría haber sido… una instalación subterránea. Algo construido hace siglos. Tal vez incluso durante el tiempo del 'demonio de la tierra.'"

Viper: (Con una expresión seria) "Entonces debemos ir allí y averiguarlo. No podemos dejar que Hiiragi tome ventaja."

Rokugo: "De acuerdo. Alice, prepara el equipo. Viper, tú también vienes. Grimm…" (Se gira hacia ella con una sonrisa burlona) "Tú solo intenta no morir esta vez."

Grimm: (Ofendida) "¡Eso es cruel, Comandante! ¡No puedes seguir burlándote de mi maldición!"

Rokugo: (Sonriendo) "Es lo único que me divierte últimamente."

Mientras el equipo se prepara…

Grimm: (Acercándose a Viper en voz baja) "Oye… ¿Tú crees que el Comandante realmente se preocupa por alguien más que por sí mismo?"

Viper: (Sonriendo suavemente) "Rokugo es complicado. Pero si algo he aprendido, es que siempre tiene un plan. Y aunque no lo parezca, creo que te tiene un cariño especial, Grimm. Aunque jamás lo admitirá."

Grimm: (Sonrojándose) "¿De verdad lo crees?"

Viper: "Sí, pero no dejes que eso se te suba a la cabeza. Ahora, prepárate. Este viaje podría ser más peligroso de lo que creemos."

Rokugo: (Desde la distancia) "¡Dejen de chismear y suban al transporte! No tenemos todo el día."

El equipo se reúne en el transporte blindado junto al Destructor y el Topo Titan reparado, que ahora está siendo remolcado por un sistema especial construido por Alice. Grimm se sienta junto a Viper, todavía pensativa por la conversación anterior, mientras Alice ajusta los controles del vehículo.

Alice: (Concentrada en la consola) "Comandante, he programado el Destructor para desplegarse automáticamente si detecta hostilidad extrema. Pero honestamente, si los Headslitters están detrás de esto, tendremos problemas serios."

Rokugo: (Recostado en el asiento, con los pies sobre el tablero) "¿Problemas serios? Vamos, Alice, ya hemos enfrentado cosas peores. Unos tipos cubiertos de barro no son nada."

Viper: (Mirándolo con desaprobación) "Comandante, no los subestimes. Si realmente tienen la capacidad de controlar a los titanes del bosque, no podemos permitirnos errores. Y además, tienen razones para estar enojados."

Grimm: (Suspirando dramáticamente) "Claro, porque alguien tuvo que robarles a sus adoradas serpientes Supopocchi." (Mira directamente a Rokugo).

Rokugo: (Apuntando con el pulgar hacia atrás) "Oye, no fue mi culpa. Todo esto es culpa de Rose. ¿Dónde está esa quimera obsesionada con la comida, de todos modos?"

Alice: (Sin apartar la vista de los controles) "Rose fue enviada como refuerzo a la Muralla de Grace. Ya tenía suficientes quejas de los Headslitters, así que era mejor alejarla de esta misión."

Grimm: (Relajada en su asiento) "Oh, genial. Entonces no tendremos que preocuparnos de que intente comerse todo lo que vea."


Llegada al Bosque Oscuro

El transporte se detiene en la entrada del bosque, y Alice despliega al Destructor y el Topo Titan. Los sensores del Destructor comienzan a captar múltiples señales de movimiento en la distancia.

Alice: (Con expresión seria) "¡Detectando varios tipos de dríadas, animales titán, gorilas y otras criaturas no identificadas! La densidad de amenazas es demasiado alta. Recomiendo retirada inmediata."

Rokugo: (Sacando su arma con una sonrisa confiada) "¿Retirada? Alice, no estás considerando mi modo SIN LÍMITES. Además, hemos llegado hasta aquí. No pienso retroceder ahora."

Viper: (Mirando hacia adelante, traduciendo en voz baja) "Espera… los Headslitters están comunicándose. Dicen que no nos atacarán si dejamos en paz a sus Supopocchi."

Grimm: (Con alivio) "¡Eso es perfecto! Entonces solo necesitamos negociar, ¿verdad?"

Rokugo: (Mirando a Grimm como si fuera tonta) "¿Negociar? Grimm, ¿con quién crees que estás hablando? Rose ha estado cazando esos Supopocchi como si fueran pan caliente. Estos tipos no van a confiar en nosotros."

De pronto, una figura emerge entre los árboles: una chica adolescente de la tribu Bashin Headslitters. Está cubierta de barro y lleva un arma rústica, pero sus movimientos son ágiles y decididos.

Alice: (Analizando los datos) "

Probablemente quiere negociar."

Viper: (Traduciendo los gestos de la chica) "No… no quiere negociar. Está pidiendo que le devolvamos los Supopocchi que cazó Rose. Parece que esta chica tiene una rivalidad personal con Rose."

Grimm: (Susurrando) "¿Creen que esta Bashin-chan quiere pelear por su comida o… por algo más?"

Rokugo: (Rodando los ojos) "No importa lo que quiera. Rose no está aquí, así que no podemos devolvérselos. Ahora, ¿podemos movernos antes de que el resto de la tribu decida atacarnos?"


Enfrentamiento con la Tribu

De pronto, los animales del bosque, incluyendo titanes y gorilas, comienzan a acercarse lentamente. Los Headslitters parecen estar dirigiéndolos con gestos y sonidos.

Alice: (En pánico mientras revisa los datos) "¡Es peor de lo que pensaba! La tribu tiene algún tipo de control psíquico sobre las criaturas del bosque. ¡Si atacan todos juntos, no podremos mantenernos firmes!"

Viper: (Hablando en el idioma de los espíritus, tratando de calmar a la tribu) "Por favor, entiendan. No queremos robar nada más. Estamos aquí por otra misión."

Grimm: (Mirando aterrada a los titanes que se acercan) "¡Esto es una pesadilla! ¡Comandante, hagamos algo antes de que nos aplasten!"

Rokugo: (Resoplando) "Alice, ¿qué tan rápido puedes asustarlos con el Destructor?"

Alice: (Con una sonrisa confiada) "Tan rápido como lo ordenes."

El Destructor Araña avanza, moviendo sus patas metálicas con intimidación. Los animales y la tribu retroceden momentáneamente, pero los Headslitters no parecen impresionados.

Viper: (Traduciendo rápidamente) "Dicen que no tienen miedo de máquinas. Quieren que probemos nuestra sinceridad dejando en paz al bosque."

Rokugo: (Rodando los ojos) "¿Sinceridad? No tienen idea de con quién están tratando. Alice, remolca al Topo Titán del lago y asegúrate de que lo vean."

Alice: (Activando los controles) "Entendido, Comandante."

El enorme Topo Titán es extraído lentamente del lago, dejando a los Headslitters boquiabiertos. El Destructor avanza aún más, emitiendo sonidos mecánicos aterradores que hacen que los animales comiencen a dispersarse.

Grimm: (Aliviada) "¡Funcionó! ¡Se están yendo!"

Rokugo: (Sonriendo mientras guarda su arma) "Por supuesto que funcionó. No hay nada que un poco de intimidación Kisaragi no pueda resolver. Ahora, vámonos antes de que cambien de opinión."

Escena: Retirada del Bosque

El equipo de Kisaragi comienza a retroceder mientras el Destructor Araña mantiene a los animales y a los miembros de la tribu Bashin Headslitters alejados. El Topo Titán remolcado parece haber sido la clave para intimidar a los oponentes, pero Rokugo no baja la guardia.

Grimm: (Todavía nerviosa, mirando a los Headslitters a lo lejos) “¿Estás seguro de que no nos seguirán? ¡Esos tipos tienen un control aterrador sobre los animales! Incluso los titanes les obedecen…”

Rokugo: (Caminando con calma hacia el transporte) “No te preocupes, Grimm. Si deciden seguirnos, los aplastamos con el Destructor. Pero tengo el presentimiento de que no quieren perder más de lo que ya han perdido.”

Alice: (Revisando los datos del sensor en su consola portátil) “Por ahora están manteniendo su distancia. Pero sugiero que volvamos a la base antes de que encuentren una manera de neutralizar el Destructor.”

De vuelta en la base de Kisaragi

Grimm: (Cruza los brazos) “¿Y qué hay de mí? Si vamos a ese santuario, no quiero terminar siendo aplastada por un titán o maldecida por algún espíritu raro.”

Rokugo (Rodando los ojos) “Tú ya estás maldita, Grimm. No creo  pueda empeorar tu situación.”

Grimm: (Ofendida) “¡Eso fue cruel! ¡Tú deberías ser más considerada conmigo!”

Alice: (Riéndose mientras se sube al transporte) “Grimm, te las arreglas para sobrevivir a lo que sea, incluso a ti misma. Estoy seguro de que estarás bien.

El equipo regresa al cuartel general para analizar los datos recolectados en el bosque. Rokugo y Alice se reúnen en la sala de estrategia, mientras Viper organiza a los demonios para reforzar las defensas.

 

Todo lo de adelein pasa fuera de pantalla

(Intertar rescatar a Russel, arestar civiles, vender cristales baratos,interrumpiendo el rito de paso de la tribudecidió denunciar a Snow-sama, que ha estado haciendo alarde de su autoridad como

gobernadora para salirse con la suya. La gente ha estado sospechando que Snow-sama amaña

las licitaciones de los proyectos públicos y acepta sobornos…)



El equipo finalmente regresa a la base, donde los agentes y los demonios trabajan juntos en varias tareas. El Topo Titán es llevado a un área de reparación especial por Alice, mientras el Destructor es estacionado cerca del hangar principal. Rokugo y Grimm se bajan del transporte, todavía discutiendo.

Grimm: (Con los brazos cruzados) "¡Comandante, no puedo creer que hayas dicho que mi maldición no puede empeorar! ¡Es una falta de respeto total hacia mí y mi… mi... condición especial!"

Rokugo: (Suspirando) "Grimm, mira, no es personal. Es solo que siempre logras sobrevivir, así que, en teoría, nada puede empeorar, ¿verdad?"

Grimm: (Ofendida) "¡Eso no lo hace mejor! ¡Exijo una disculpa adecuada!"

Rokugo: (Ignorándola) "Alice, ¿cómo está Mogerokun? ¿Está listo para una misión seria?"

Alice: (Mirándolo mientras ajusta un brazo mecánico del Topo Titán) "El sistema principal está funcionando, pero necesitaré otro día para optimizar las funciones de combate. Además, tienes que dejar de darle nombres ridículos a nuestras máquinas."

Rokugo: (Sonriendo) "¿Ridículos? ¡Es un nombre con personalidad! Admito que podría ser el próximo mejor amigo de todos en la base."

Viper: (Apareciendo de repente con un par de documentos) "Rokugo, tenemos otro problema. Los informes de la tribu Bashin Headslitters llegaron a oídos de algunos de los agentes más nuevos. Parece que están cuestionando si deberían seguir cazando en el bosque después de lo que pasó."

Rokugo: (Frunciendo el ceño) "¿Cuestionando las órdenes de Kisaragi? Eso no suena bien. ¿Quién está liderando esa pequeña revuelta moral?"

Viper: (Con una ligera sonrisa) "No es exactamente una revuelta. Es más como… dudas. Los demonios recién reclutados parecen sentirse culpables de estar cazando en lo que consideran 'territorio sagrado.' Tal vez necesiten un discurso motivador."

Grimm: (Con sarcasmo) "Oh, claro. Porque nada motiva más que el Comandante Rokugo diciéndoles que ignoren sus conciencias."

Rokugo: (Mirando a Grimm) "¿Quieres que te asigne la tarea de motivarlos? Estoy seguro de que podrías convencerlos de que las maldiciones son parte del paquete."

Grimm: (Señalándolo) "¡No te atrevas, Rokugo!"


El ambiente en el comedor está tenso. Snow, con su tono altivo como autoproclamada gobernadora de la Ciudad Escondite, entra agitando un pergamino improvisado que detalla los bienes de la base. Rose está sentada con su característico desinterés, mientras Rokugo se apoya en la pared con los brazos cruzados.

Snow: (Con tono de autoridad) “Rose, como gobernadora de esta ciudad, exijo que compartas al menos las partes valiosas del supopocchi que cazaste. ¡Es un recurso valioso para financiar nuestras operaciones!”

Rose: (Mordisqueando un hueso del supopocchi) “¿Compartir? Ni lo sueñes. Este es mi premio, y pienso disfrutarlo hasta el último bocado.”

Snow: (Ofendida) “¡¡Es una base de Kisaragi, y estoy al mando!”

Rokugo: (Interviniendo con tono cansado) “¡Rose, deja a los supopocchi! Esa es su principal fuente de alimento, así que si los dejas en paz, ¡los Bashin no nos atacarán más! ¿No te parece lógico?”

Rose: (Mirándolo con frialdad) “Lógico, sí. Pero no me importa. Como agente de Kisaragi, no renuncio a mi presa, especialmente si sabe tan bien. Sería una vergüenza aceptar tu sugerencia, Comandante.”

Rokugo: (Frustrado) “¡Eso no es patriotismo, Rose! Es glotonería disfrazada de orgullo. ¿Crees que Kisaragi te apoyaría si supieran que estás poniendo en peligro nuestras relaciones con los Bashin por un maldito titan serpiente?”

Rose: (Encogiéndose de hombros) “Si Kisaragi valora a sus agentes, deberían entender mis necesidades. Además…” (Señala con un hueso hacia Snow) “…ella no tiene derecho a darme órdenes. La autoproclamada gobernadora ni siquiera tiene el poder real.”

Snow: (Gritando) “¡Eso es porque alguien me quitó mi posición en Grace! ¡Y ahora que estoy aquí, haré valer mi autoridad!”

Rokugo: (Suspirando profundamente) “Esto es ridículo. No tenemos tiempo para discusiones infantiles. Rose, si sigues con esto, los Bashin nos atacarán de nuevo, y esta vez no voy a mover ni un dedo para salvarte.”

Rose: (Con una sonrisa burlona) “Oh, ¿te refieres a Bashin-chan? Esa niña siempre está intentando robarme los supopocchi que cazo. No es más que una ladrona.”

Rokugo: (Colocándose frente a Rose) “¡Por eso mismo! ¿No te das cuenta de que estás provocando una guerra por algo completamente innecesario?”

Rose: (Con tono desafiante) “Si quieren una guerra, que vengan. Pero no voy a dejar de cazar supopocchi solo porque alguien se siente ofendido.”

Snow: (Rodando los ojos) “¿Alguien puede explicarme cómo terminamos siendo una organización malvada que discute sobre comida? Esto es un completo desastre.”


Escena: Oficinas de Alice

Más tarde, Rokugo llega a las oficinas de Alice para discutir el problema. Alice está revisando los últimos datos del escaneo del bosque mientras ajusta el panel del Destructor Araña.

Rokugo: (Entrando con un suspiro) “Alice, necesito una solución para el problema de Rose. Los Bashin van a seguir atacándonos si ella sigue cazando sus supopocchi.”

Alice: (Sin apartar la vista del panel) “La solución es simple, Comandante. Deja que los Bashin la atrapen. Eso resolvería el problema rápidamente.”

Rokugo: (Frustrado) “¡Eso no es una solución! Necesitamos mantener la paz con los Bashin. Además, Rose es una de las nuestras, incluso si es una glotona.”

Alice: (Girándose para mirarlo) “Entonces deberías imponerle una sanción. Si sigue cazando supopocchi, podríamos descontarle puntos de Kisaragi.”

Rokugo: (Considerando la idea) “Hmmm… Esa podría ser una forma de presionarla. Pero estoy seguro de que encontraría alguna manera de ignorarme.”

Alice: (Sonriendo levemente) “Por eso eres el Comandante, Rokugo. Resolver estos problemas internos es parte de tu trabajo. Mientras tanto, yo me encargaré de las tensiones con los Bashin.”

Rokugo: (Saliendo de la oficina) “Perfecto. Espero que tengas razón, porque si tengo que mediar en otra discusión sobre comida, me voy a volver loco.”


Escena final: Base de los Bashin

Mientras tanto, en el bosque, Bashin-chan, la adolescente de la tribu Bashin, se encuentra observando la base de Kisaragi desde lejos. A su lado, un grupo de miembros de la tribu murmura en su idioma espiritual.

Bashin-chan: (Con una sonrisa traviesa) “No podemos dejar que esa mujer siga cazando nuestros supopocchi. Si no se detiene, tendremos que tomar medidas.”

Miembro de la tribu: (Asintiendo) “Tal vez sea hora de mostrarles que el bosque no es un lugar que puedan tomar a la ligera.”

Bashin-chan: (Mirando hacia la base) “Si quieren seguir invadiendo nuestro hogar, tendrán que enfrentarse a nuestra verdadera fuerza. ¡Prepárense, invasores!”




Mientras tanto, en el área de reparación...

Alice: (Hablando en voz baja mientras ajusta los sensores de Mogerokun) "Bien, amigo, casi estás listo. Solo un poco más y serás nuestra mejor arma contra esos malditos Hiiragi. No te preocupes, prometo cuidarte."

Snow: (Apareciendo con un plato de comida en la mano) "Alice, ¿en serio le hablas a las máquinas como si fueran personas?"

Alice: (Sin levantar la vista) "Las máquinas son más confiables que las personas, Snow. Además, si algo sale mal, siempre puedo repararlas. No se puede decir lo mismo de algunos agentes."

Snow: (Resoplando) "Eso fue innecesario. Por cierto, Viper quiere que hablemos sobre la logística de las próximas misiones. Parece que está intentando organizar todo como si fuera un maldito reino."

Alice: (Finalmente levantando la vista) "Bueno, técnicamente lo es ahora. Con la princesa Tilis como una figura decorativa, Kisaragi es quien realmente manda. Viper solo está asegurándose de que todo funcione."

Snow: (Con una sonrisa irónica) "¿Y qué hay de ti? ¿Cuándo piensas gobernar como reina de los robots?"

Alice: (Sonriendo levemente) "No tengo interés en gobernar, Snow. Pero si lo hiciera, serías la primera en ser reemplazada por un modelo más eficiente."

Snow: (Fingiendo ofenderse) "¡Eso fue cruel! ¡Pero no me sorprendería que lo intentaras!"


De regreso en la oficina principal...

Rokugo: (Revisando informes) "Entonces, ¿qué tenemos en la agenda? ¿Más incursiones, o finalmente vamos a buscar a esos idiotas de Hiiragi para darles una lección?"

Viper: (Colocando un mapa sobre la mesa) "Tenemos ubicaciones potenciales de bases Hiiragi. La pregunta es si debemos movernos ahora o esperar a que refuercen su presencia."

Rokugo: (Golpeando la mesa) "No podemos esperar. Cada segundo que perdemos, ellos se fortalecen. Además, ya vimos lo que pueden hacer. No quiero más sorpresas."

Grimm: (Asomándose por la puerta) "¿Entonces vas a hacer algo valiente por una vez, Comandante? Porque si vas a lanzarte a lo loco, asegúrate de que no me arrastres contigo esta vez."

Rokugo: (Rodando los ojos) "Grimm, siempre sobrevives, así que no empieces a quejarte ahora. Además, si vamos a buscar problemas, necesitaré a alguien que pueda lidiar con maldiciones raras y espirituales."

Grimm: (Sonriendo con falsa modestia) "Oh, así que finalmente reconoces mi utilidad. Qué tierno, Comandante."

Rokugo: (Susurrando para sí mismo) "¿Por qué siempre tengo que lidiar con este circo?"


Mientras el equipo se prepara para su próxima misión, los agentes de Kisaragi refuerzan sus defensas y comienzan a organizarse para lo que parece ser una confrontación inevitable con Hiiragi. La tensión aumenta a medida que los rumores de una fuerza aún mayor se extienden por la base.

Escena: Preparativos para la Confrontación

Rokugo se encuentra en el hangar principal junto a Viper, Alice y Grimm, coordinando los últimos detalles antes de movilizarse. El resto de los agentes de Kisaragi, incluidos los recién reclutados demonios, están armando los vehículos y ajustando el equipo de combate.

Rokugo: (Mirando su brazalete) "Alice, quiero un reporte completo de las fuerzas Hiiragi detectadas hasta ahora. Quiero saber exactamente qué estamos enfrentando antes de saltar de cabeza a una trampa."

Alice: (Ajustando su visor holográfico) "Con los datos que hemos recolectado hasta ahora, parece que Hiiragi tiene múltiples bases operativas en el planeta, y no estamos seguros de cuántas de ellas están completamente funcionales. Pero lo que es seguro es que están construyendo algo grande. Las señales energéticas en las áreas captadas por nuestros drones son masivas."

Viper: (Apuntando al mapa) "La última vez que tuvimos contacto con la tribu Bashin, mencionaron haber visto movimientos extraños cerca del Lago Espejo. Según ellos, los animales y titanes han estado evitando esa zona últimamente."

Grimm: (Cruzada de brazos) "¿Y por qué vamos nosotros a resolverlo? ¿No podemos simplemente dejar que esos Hiiragi se queden allí y se maten con los titanes?"

Rokugo: (Rodando los ojos) "Grimm, si ellos tienen los recursos suficientes para intimidar a una tribu que controla titanes, te aseguro que no se van a detener ahí. Nos toca a nosotros averiguar qué están tramando y detenerlo antes de que se vuelva un problema."

Grimm: (Suspirando) "¡Siempre soy yo quien tiene que lidiar con lo espiritual y raro! Y luego me culpan cuando algo explota."

Alice: (Con tono sarcástico) "Bueno, Grimm, si no quieres participar, siempre podemos dejarte aquí. Seguro que estarás a salvo en tu sillita de ruedas."

Grimm: (Indignada) "¡No necesito mi silla todo el tiempo! ¡Puedo caminar perfectamente cuando la situación lo requiere!"


Mientras tanto, en otra sección de la base, Snow conversa con algunos demonios recién reclutados mientras intenta desviar la atención de las acusaciones en su contra.

Demonio Recluta: (Mirando a Snow con escepticismo) "Snow-sama, ¿es cierto que usted maneja los suministros de manera irregular? Hemos oído rumores."

Snow: (Con una sonrisa nerviosa) "¿Rumores? ¡Tonterías! Yo soy una profesional íntegra, ¡todo lo que hago es para el beneficio de Kisaragi y sus agentes!"

Russel: (Pasando junto a ellos con una bandeja de agua) "¿Incluido cuando intercambias recursos de la base por postres y carne para ti misma?"

Snow: (Molesta, susurrando) "¡Russel, cállate o no volverás a ver ni un solo pastel!"

Demonio Recluta: (Frunciendo el ceño) "Eso suena muy específico, Snow-sama."

Snow: (Fingiendo una risa) "¡Solo una broma interna! Ahora, volvamos a los preparativos."





La tribu Bashin llega a la entrada de la base de Kisaragi, liderados por Bashin-chan. Están armados con sus hachas ceremoniales, cubiertos de barro como siempre, y claramente molestos. Rokugo, Viper y Alice salen a recibirlos junto con algunos agentes demonios.

Bashin-chan: (En su idioma, señalando con su hacha hacia la base) "¡Ustedes, ladrones de serpientes! Han robado nuestras presas y deshonrado nuestro rito sagrado. ¡Exigimos justicia!"

Viper: (Traduciendo) "Dice que seguimos cazando sus Supopocchi y que eso está arruinando sus rituales."

Rokugo: (Cruzando los brazos) "¿Por qué esto sigue siendo un problema? Rose no aprende. ¿Dónde está esa glotona ahora?"

Alice: (Con tono sarcástico) "Probablemente en algún rincón comiendo otro Supopocchi y planeando su próxima cacería. Deberíamos haberla dejado con los Bashin desde el principio."

Bashin-chan: (Mirando fijamente a Viper y señalando a Rokugo) "Ese hombre debería castigar a la mujer que nos roba."

Viper: (Traduciendo de manera más diplomática) "Quieren que detengamos a Rose. Dicen que con su interferencia, una de sus jóvenes, probablemente Bashin-chan, no ha podido completar su rito de paso."

Rokugo: (Suspirando) "Claro, porque no tenemos suficientes problemas con Hiiragi. Ahora también tenemos que resolver conflictos tribales por comida."


Rose aparece de repente, llevando un Supopocchi asado en un palo. Parece completamente ajena al ambiente tenso.

Rose: (Mordisqueando su presa) "¿Por qué tanto alboroto? Esto sabe increíble, no voy a renunciar a ello."

Bashin-chan: (Furiosa, señalándola con su hacha) "¡Tú, ladrona! ¡Devuélvenos nuestras serpientes sagradas o prepárate para enfrentarte a nuestra ira!"

Bashin-chan: (En su idioma, señalando a Rose) "Esa mujer todavía tiene nuestros Supopocchi. Exigimos justicia."

Viper: (Traduciendo) "Siguen insistiendo en que Rose debe dejar de cazar a sus Supopocchi. Dicen que están causando un desequilibrio en su ecosistema."

Rose: (Apareciendo con un Supopocchi asado) "¿Otra vez con esto? ¡Este sabe increíble! No voy a dejar de cazarlos."

Bashin-chan: (Señalándola con furia) "¡Por tu culpa, no he podido completar mi rito de paso a la adultez! ¡Eres una ladrona!"

Rokugo: (Sujetando a Rose) "¡Ya basta! Rose, devuelve el maldito Supopocchi. Esto se está saliendo de control."

Rokugo: (Sujetando a Rose por el hombro) "Rose, ¿te importaría dejar de comerte todo lo que esta tribu considera sagrado? Nos estás causando más problemas de los necesarios."

Rose: (Masticando tranquilamente) "No es mi problema que no puedan cazar mejor. Además, soy una agente de Kisaragi. Esto es parte de mi entrenamiento para ser más fuerte."

Alice: (Con los brazos cruzados) "Eso no es patriotismo, Rose. Eso es solo glotonería con una excusa barata."

Viper: (Intentando calmar la situación) "Por favor, debemos buscar una solución. No queremos más enfrentamientos con los Bashin."


Rokugo, suspirando profundamente, decide intervenir.

Bashin-chan: (Hablando en su idioma, mirando directamente a Rose) "Ustedes siguen sin comprender la gravedad de lo que hacen. Los Supopocchi no son simples criaturas, son el alma de nuestra cultura."

Viper: (Traduciendo, con un tono diplomático) "Dice que no solo cazarlos es una falta de respeto, sino que es un ataque directo a su identidad y rituales. Necesitamos encontrar una solución para evitar más conflictos."

Rose: (Cruzándose de brazos) "¡No es justo! ¿Cómo se supone que voy a saber qué Supopocchi son parte del bosque y cuáles son criados por ellos? Todos se ven iguales."

Bashin-chan: (Respondiendo, visiblemente molesta) "¡Porque los que cazamos no nacen del bosque! Los criamos desde serpientes base. Cuando están listos, usamos un remedio mágico para transformarlos en Supopocchi. Es un proceso que toma años."

Rokugo: (Frunciendo el ceño, confundido) "Espera un momento. ¿Entonces todos los Supopocchi son artificiales? ¿Estás diciendo que los crearon ustedes y no pueden reproducirse solos?"

Bashin-chan: (Asintiendo) "Correcto. Los Supopocchi, como cualquier titán, no tienen la capacidad de reproducirse. Son creados deliberadamente como parte de nuestra tradición. Los cazamos como un rito de paso a la adultez, y cada miembro de la tribu debe cazar uno como prueba de su valentía."

Rokugo: (A Viper) "Esto explica mucho. Entonces, técnicamente, todos los titanes son estériles. ¿Y eso significa que estos tipos tienen más control del que pensábamos?"

Viper: (Asintiendo) "Es lo que mi padre mencionaba en sus historias. Muchos de los titanes que vemos no son producto de la naturaleza, sino creaciones deliberadas de personas que heredaron fragmentos de conocimiento antiguo."

Rose: (Molesta) "¡Eso no es justo! ¿Cómo iba a saber que eran 'hechos' y no naturales? Si los Supopocchi son creados para ser cazados, entonces técnicamente estoy cumpliendo su propósito."

Bashin-chan: (Golpeando el suelo con su hacha) "¡No cuando lo haces fuera de nuestro ritual y robas nuestras presas antes de que podamos demostrar nuestra valía!"


Alice, que ha estado en silencio hasta ahora, interviene para calmar la situación.

Alice: "De acuerdo, tenemos suficiente información. Está claro que necesitamos una solución que beneficie a ambas partes. Rokugo, ¿qué sugieres? Porque si dejamos que Rose siga cazando a su antojo, nos enfrentaremos a otra guerra."

Rokugo: (Suspirando) "Muy bien, hagamos esto simple. En nombre de Kisaragi, compensaremos a los Bashin por los Supopocchi que Rose cazó. También estableceremos un límite para nuestras actividades en el bosque."

Bashin-chan: (Desconfiada) "¿Y cómo sabemos que cumplirán su palabra? Ya nos han robado suficientes veces."

Rokugo: (Sonriendo con sarcasmo) "Porque yo mismo me encargaré de que Rose no se acerque a sus Supopocchi otra vez. Además…" (Mira a Alice) "¿Cuántos puntos malos tengo acumulados?"

Alice: (Revisando su consola) "Suficientes para compensarlos y más. ¿Qué tienes en mente?"

Rokugo: "Canjea un lote de herramientas nuevas y hachas mejoradas para ellos. Eso debería ser suficiente para demostrar nuestra sinceridad."

Alice: (Suspirando) "¿Estás seguro de que quieres usar tus puntos en esto? Pensé que los estabas reservando para algo más."

Rokugo: "Nada es más importante que mantener la paz. Además, no puedo soportar otro discurso de Bashin-chan."

Rokugo: "Está bien, aquí está el trato. En nombre de Kisaragi, les compensaremos por los Supopocchi que Rose ha cazado. Alice, dame el brazalete de puntos malos."

Alice: (Sorprendida) "¿Vas a usar puntos malos para esto? ¿Qué clase de villano generoso eres tú?"

Rokugo: (Ignorándola, sacando el brazalete) "Canjearemos un lote de hachas nuevas para la tribu como compensación. Eso debería demostrar nuestra sinceridad."

Bashin-chan: (Mirando las hachas nuevas con asombro) "¿Estas son nuestras?"

Viper: (Traduciendo) "Sí, es un regalo de paz. Pero a cambio, queremos sus hachas viejas como muestra de tregua."

Bashin-chan: (Hablando con su tribu antes de responder) "Aceptamos. Pero si vuelven a robar nuestras serpientes, no habrá más acuerdos."


Intercambio de Hachas

Los Bashin entregan sus hachas viejas, que son decoradas y ceremoniales, mientras los agentes de Kisaragi les entregan las nuevas. Antes de irse, Bashin-chan señala hacia el bosque con seriedad.

Bashin-chan: (Haciendo gestos de advertencia) "Hay intrusos en el bosque. Llevan trajes blancos y no pertenecen aquí. Pensamos que eran ustedes, pero no parecen iguales."

Viper: (Traduciendo) "Hablan de los Hiiragi. Parece que también han estado entrando en su territorio."

Rokugo: (Frunciendo el ceño) "Genial, como si no tuviéramos suficientes problemas. Agradecemos la información. Alice, ¿puedes rastrear esas ubicaciones?"

Alice: (Con una sonrisa confiada) "Por supuesto. Si están en el bosque, no escaparán de mis sensores."


La tribu Bashin se retira en paz, pero el ambiente en la base sigue tenso. Rokugo se sienta en su oficina mientras Alice analiza los datos, y Viper organiza los informes de los demonios recién reclutados.

Rokugo: (A Viper) "¿Crees que podemos confiar en ellos por ahora?"

Viper: (Asintiendo) "Mientras no toquemos más sus Supopocchi, sí. Pero no podemos ignorar las advertencias sobre Hiiragi. Si están entrando al bosque, significa que se están acercando a algo importante."

Rokugo: (Con una sonrisa sarcástica) "Genial. Justo lo que necesitaba. Más trabajo, menos descanso. Es como si este planeta estuviera diseñado para hacerme sufrir."

Alice: (Desde su consola) "Bueno, Comandante, al menos siempre puedes confiar en que tus problemas nunca serán aburridos."

Rokugo: (Mirándola con cansancio) "Eso no me consuela, Alice."

Escena: La Amenaza Creciente de Hiiragi

Mientras Rokugo revisa los reportes, Alice continúa analizando los datos proporcionados por los sensores de la base. El ambiente en la sala de mando es tenso, pero se mantiene una sensación de organización entre los agentes de Kisaragi.

Alice: (Con tono serio) "He triangulado las ubicaciones donde los Hiiragi han sido detectados en el bosque. Parece que están convergiendo hacia una zona específica. Es un patrón demasiado organizado para ser casualidad."

Rokugo: (Frunciendo el ceño) "¿Qué hay en esa zona? ¿Un laboratorio? ¿Un templo? ¿O es otra de esas cosas extrañas como el Topo Titán del lago?"

Alice: (Proyectando un holograma) "No tenemos información clara. La zona está densamente cubierta de vegetación y llena de interferencias energéticas. Podría ser una base oculta o un artefacto antiguo, pero no podemos asegurarlo sin enviar un equipo."

Viper: (Señalando el holograma) "Si los Hiiragi están interesados en esta zona, significa que es importante. No podemos permitirles avanzar sin descubrir qué planean."

Rokugo: (Suspirando) "Muy bien, organizaremos una misión para investigar. Pero antes, quiero asegurarme de que la base esté protegida. Si atacan mientras estamos fuera, no tendremos adónde regresar."


Snow aparece en la sala de mando, con una expresión de indignación mientras carga un montón de papeles.

Snow: "¡Comandante! ¡Me han acusado falsamente de malversación de recursos otra vez! ¡No entiendo cómo alguien puede pensar eso de mí!"

Rokugo: (Mirándola con cansancio) "¿Tal vez porque es cierto? Hasta Russel te delató la última vez."

Snow: (Molesta) "¡Eso fue un malentendido! ¡Estoy haciendo mi trabajo como gobernadora de la Ciudad Escondite con total dedicación y… tal vez un poco de creatividad presupuestaria!"

Alice: (Con un tono sarcástico) "¿Creatividad presupuestaria? Eso suena exactamente como malversación."

Rokugo: (Ignorándolas) "Snow, deja de meterte en problemas. Si vuelves a darme un motivo para quejarme, te asignaré a la limpieza de Mogerokun como castigo."

Snow: (Cruzándose de brazos) "¡Eso no es justo! ¡Yo merezco respeto como gobernadora!"

Rokugo: (Con una sonrisa irónica) "Eres gobernadora autoproclamada. No te sorprendas si nadie te respeta."


Preparativos para la misión

Alice, Viper, Grimm y Rokugo comienzan a organizar el equipo necesario para explorar el área sospechosa en el bosque. Rose aparece en la sala con un cuaderno de matemáticas en la mano y una expresión de frustración.

Rose: (Suspirando) "Alice, ya terminé los ejercicios, pero estoy segura de que la mitad están mal. ¿De verdad necesito hacer esto?"

Alice: (Sin levantar la vista) "Por supuesto. Una agente de Kisaragi sin conocimientos básicos es una vergüenza para nuestra organización. Incluso el Hombre Tigre tiene certificado de enseñanza, y eso que vive diciendo 'nyan' cada tres palabras."

Rokugo: (Molesto) "¿Eso fue un ataque indirecto, Alice? Porque no terminé la secundaria, pero aquí estoy liderando este circo."

Alice: (Con tono neutral) "No fue indirecto, Comandante. Fue un hecho." 

Alice: (Rodando los ojos) "Rose, si estudiar te parece aburrido, piensa en esto: Si no trabajas duro ahora, terminarás como el. ¿Quieres eso?"
Rose: (Horrorizada) "¡Definitivamente no quiero terminar como el Comandante! Supongo que me esforzaré un poco más… aunque esto es un fastidio."

En la base de Kisaragi, Alice observa los monitores mientras la nave más pequeña de Hiiragi aparece en los radares. Rokugo, Viper, Grimm y Snow están reunidos en la sala de mando, tratando de entender la magnitud de esta nueva amenaza.

Alice: (Con tono analítico) "Según los últimos datos del satélite, esa nave es considerablemente más pequeña que la que salió del agua hace semanas. Eso significa que la nave nodriza de Hiiragi todavía está en órbita. Esto solo es una nave exploradora, probablemente enviada para estudiarnos."

Rokugo: (Frunciendo el ceño) "¿Y qué tan avanzado es su equipo? ¿Pueden espiarnos?"

Alice: (Con tono serio) "Es muy probable que ya lo estén haciendo. Si fueron capaces de destruir nuestro satélite sin siquiera mostrarse, significa que tienen una ventaja tecnológica considerable."

Snow: (Con sarcasmo) "Genial. Justo cuando las cosas estaban empezando a calmarse, aparece otro grupo loco queriendo destruirnos."

Viper: (Intentando mantener la calma) "Nuestros reclutas demonios están listos para luchar, pero aún necesitan más entrenamiento. Si Hiiragi ataca ahora, no sé si podremos resistir."

Grimm: (Abrazándose a Rokugo) "¡Comandante, no quiero morir tan joven! Ni siquiera hemos tenido nuestra luna de miel."

Rokugo: (Apartándola con cansancio) "Grimm, ahora no es el momento para esas tonterías."


La videollamada de Lilith

De repente, la pantalla principal de la sala de mando cambia, mostrando el rostro de Lilith desde la sede en la Tierra. Ella tiene una sonrisa burlona mientras mira directamente a Rokugo.

Lilith: "Ah, Rokugo. Qué agradable ver tu cara de pánico otra vez. Recibimos tu informe sobre Hiiragi y su nave. Parece que estás en un gran problema, ¿no?"

Rokugo: (Sudando frío) "Lilith, ¿cuál es el plan? ¿Van a enviar refuerzos? Porque, sinceramente, este no es un enemigo cualquiera."

Lilith: (Sonriendo de manera juguetona) "Bueno, tenemos toda la confianza en ti, Rokugo. Los demonios que reclutaste, aunque sean agentes junior, deberían ser suficientes para contener cualquier ataque, ¿verdad? Después de todo, tú siempre te jactas de ser el mejor agente de Kisaragi."

Rokugo: (Murmurando) "Eso fue sarcasmo, ¿verdad?"

Lilith: (Ignorándolo) "De todos modos, si resulta que no puedes manejarlo, una de las ejecutivas será enviada para lidiar con Hiiragi directamente."

Rokugo: (Poniéndose rígido) "¿Lilith, tú vendrás entonces?"

Lilith: (Riéndose) "Oh, no, no seré yo. Estoy ocupada disfrutando de mi éxito en otros planetas. Pero otra ejecutiva será enviada si realmente es necesario. Una que probablemente… no te hará sentir tan cómodo."

Rokugo: (Sudando más frío) "No puede ser… ¿Astaroth?"

Lilith: (Con una sonrisa maliciosa) "No puedo confirmar ni negar nada, pero supongamos que no querrás decepcionarla. Bueno, adiós, Rokugo. Hazlo bien… o no. Será divertido de cualquier manera."

La llamada se corta. Rokugo se queda paralizado, con una mezcla de pánico y frustración en su rostro.


Después de la llamada

Grimm, que había estado escuchando desde un rincón, se acerca a Rokugo con sospecha.

Grimm: (Entrecerrando los ojos) "Comandante, ¿por qué te preocupa tanto que venga esa tal Astaroth? ¿Hay algo que no me estés diciendo?"

Rokugo: (Fingiendo tranquilidad) "¡Por supuesto que no! Solo… no quiero que venga otra ejecutiva y arruine nuestra operación aquí. Eso es todo."

Snow: (Con una ceja levantada) "Hmm, sospechoso. Esa gota de sudor en tu frente dice otra cosa."

Rokugo: (Ignorándolas, mirando a Alice) "Alice, ¿cuánto tiempo crees que tenemos antes de que Hiiragi haga su siguiente movimiento?"

Alice: "Es difícil de decir. Si están enviando naves exploradoras, significa que todavía están evaluándonos. Pero si la nave nodriza decide atacar, no tendremos mucho tiempo para prepararnos."

Viper: (Con calma) "Entonces, debemos prepararnos para lo peor. No podemos permitir que destruyan lo que hemos construido."

Rokugo: (Con una sonrisa forzada) "Sí, claro. Todo bajo control. Nada de qué preocuparse." (En su mente) "Astaroth, por favor, no vengas. Por favor, no vengas. Grimm no puede saber nada de esto…"

En la base de Kisaragi, Snow y Rokugo están en la sala de mando. Snow, con una expresión de inquietud, observa las imágenes en los monitores.

Snow: "Comandante, esos helicópteros han estado sobrevolando el país durante días. ¿Qué está pasando?"

Rokugo: (Corrigiéndola) "No son helicópteros, Snow. Por su diseño y tamaño, son aviones de guerra. Y no cualquier avión… en este caso, los llamaría 'La Muerte'."

Snow: (Nerviosa) "¿La Muerte? No sé si eso es un término técnico o una metáfora, pero no me hace sentir mejor."


Aparece Adelheid Kruger

De repente, un proyector holográfico en la sala muestra la figura de Adelheid Kruger, con su traje blanco y su aire de superioridad. Rokugo frunce el ceño mientras Adelheid comienza a hablar.

Adelheid: "Saludos, invasores. Soy Adelheid Kruger, también conocida como la Salvadora Umbral. Estoy aquí en calidad de árbitro de Hiiragi para determinar si este planeta debe ser dejado en paz o colocado bajo nuestra administración."

Rokugo: (En tono burlón) "¿Árbitro? ¿Eres la encargada de juzgarnos? Qué conveniente."

Adelheid: "Eso es correcto. Según nuestras leyes, este planeta fue designado como propiedad de Hiiragi desde hace siglos. Los habitantes originales eran sirvientes, y la muerte de su Lord Demonio activó nuestra señal para retomar el control."

Rokugo: (Con una sonrisa sarcástica) "Qué coincidencia, porque el Lord Demonio fue derrotado por una de nuestras ejecutivas. Así que, técnicamente, este planeta es nuestro."

Adelheid: (Frunciendo el ceño) "Eso es irrelevante. Los elegidos para guiar este mundo deben ser asistidos por nosotros, Hiiragi. Sin embargo, su desaparición nos ha complicado las cosas."

Rokugo: "¿El elegido? Desapareció en una teletransportación aleatoria, así que buena suerte encontrándolo."

Adelheid: (Suspirando) "Qué típico de los invasores arruinarlo todo. Y en cuanto a nuestra guerra con Toris… nunca tuvimos la intención de iniciar una guerra con ellos. Desgraciadamente, el conflicto comenzó por un pequeño asunto relacionado con el comercio de cristales de agua."


La Transformación del Gato Titán

Mientras Adelheid se retira a su nave, algo llama la atención de todos. Desde la nave cae un pequeño paracaídas. En él desciende un gato negro. Al principio, parece inofensivo. Pero, a medio camino, el gato comienza a transformarse. Su cuerpo se expande, sus músculos se agrandan, y en cuestión de segundos, se convierte en un titán colosal con forma de felino.

Alice: (Mirando los monitores) "¡Detectando un aumento masivo de energía! Es un titán colosal, pero con características animales. Lo apodaremos 'El Rey Tigre'."

Rokugo: (En shock) "¿Qué demonios? ¡Es tan grande como el Rey de la Arena!"

Snow: (Retrocediendo) "Y parece que también se regenera… ¡nuestras armas de Kisaragi no lo están afectando!"

Grimm: (Poniéndose detrás de Rokugo) "Comandante, ¡no quiero morir aplastada por un gato gigante! ¡Haz algo!"

Rokugo: (Sacando su arma) "Muy bien, si quieren pelear, ¡pelearemos! Alice, prepara al Destructor."


El Rey Tigre Ataca

El Rey Tigre ruge con una potencia que sacude el suelo. Sus movimientos son ágiles, más de lo que cualquiera esperaba para un titán de ese tamaño. Con un solo golpe de su pata, derriba varias torres de vigilancia en la base de Kisaragi.

Alice: (A través de los altavoces) "¡Todos los agentes, activen el modo de combate inmediato! ¡Esto no es un simulacro!"

Viper: (Corriendo hacia Rokugo) "Comandante, ¿cuál es el plan? Este titán es diferente a todo lo que hemos enfrentado antes."

Rokugo: (Sonriendo con nerviosismo) "El plan es no morir, Viper. Alice, dime que el Destructor está listo para el combate."

Alice: (En los monitores) "El Destructor estará listo en cinco minutos. Mientras tanto, intenta no ser aplastado."


El Enfrentamiento

Rokugo, Snow, y Viper enfrentan al Rey Tigre mientras los agentes de Kisaragi intentan mantenerlo contenido. Las armas convencionales parecen ineficaces, y cada vez que logran herirlo, sus heridas se regeneran en segundos.

Snow: (Disparando con desesperación) "¡Esto es inútil! ¡Es como si estuviera jugando con nosotros!"

Viper: (Traduciendo el lenguaje del Rey Tigre) "Dice que somos intrusos y que esta tierra es sagrada para los Hiiragi."

Rokugo: (Frunciendo el ceño) "Perfecto. Un titán religioso. ¡Eso es justo lo que necesitábamos!"

Alice: (Apareciendo en un dron) "Comandante, el Destructor está listo. Pero necesitarás distraer al Rey Tigre para que podamos posicionarlo."

Rokugo: (Suspirando) "Genial. Como siempre, me toca hacer el trabajo sucio. ¡Vamos, equipo, manténganlo ocupado mientras traemos al Destructor!"


Mientras tanto, Adelheid observa el caos desde su nave, con una leve sonrisa en su rostro.

Adelheid: (Susurrando) "Veamos de qué están hechos estos invasores. ¿Pueden manejar el verdadero poder de Hiiragi?"












 

 Rokugo observa cómo el Rey Tigre lanza un zarpazo masivo que envía a los agentes cercanos al suelo. Viper se levanta, tambaleándose, con su lanza rota por la mitad.

Rokugo: (Murmurando para sí mismo) “No tiene sentido… Este gato no es solo grande y ágil. Es como si tuviera una inteligencia superior. Esto no es normal ni para un titán.”

Alice: (Desde su consola) “Comandante, los sensores indican que el Rey Tigre está utilizando patrones de ataque estructurados. Esto no es un titán común. Parece que alguien lo está controlando o al menos lo entrenó para este tipo de combates.”

Rokugo: (Frunciendo el ceño) “¿Un titán entrenado? ¡Perfecto! Ahora los gatos no solo tiran cosas de las mesas, también destruyen bases enteras.”

Viper: (Respirando con dificultad) “No puedo… No puedo hacerlo sola. Este gato es diferente… Es como si supiera lo que va a pasar antes de que lo ataque.”

Heine: (Corriendo hacia Viper) “¡Mi reina! ¡No puedes hacer esto sola! ¡Por favor, retírate y deja que Rokugo y Alice encuentren una solución!”

Viper: (Mirando a Heine, con lágrimas en los ojos) “Si no lucho, ¿quién lo hará? No puedo quedarme de brazos cruzados mientras todos dependen de mí.”

Rokugo: (Suspirando y levantándose de su asiento improvisado) “Muy bien, es hora de hacer lo que mejor sé hacer: improvisar. Alice, ¿dónde está el Destructor? Necesitamos esa araña ahora mismo.”

 Alice: (Con tono calmado) he estado trabajando en algo nuevo.”

Rokugo: (Levantando una ceja) “¿Algo nuevo? ¿Qué clase de locura has estado tramando ahora, Alice?”

Viper: (Levantándose lentamente) “No me subestimen… Todavía tengo un as bajo la manga.”

De repente, el cuerpo de Viper comienza a cambiar. Su piel se vuelve más escamosa y su tamaño empieza a aumentar. Los ojos de Heine se llenan de lágrimas al darse cuenta de lo que está haciendo.

Heine: (Gritando) “¡No! ¡No hagas esto! ¡Reducirá tu esperanza de vida!”

Viper: (Sonriendo con tristeza) “Si no lo hago, no habrá un futuro para nadie aquí. Es un precio que estoy dispuesta a pagar.”


Mientras Viper se transforma en su forma gigante de mujer serpiente, Rokugo observa desde la base con una mezcla de asombro y preocupación.

Rokugo: (Murmurando) “Genial… Ahora voy a tener que explicar por qué la líder de los demonios está peleando desnuda contra un gato gigante. Esto no va a quedar bien en el informe.”


Alice: (Con tono calmado) “El Destructor está listo Pero… he estado trabajando en algo nuevo.”

Rokugo: (Levantando una ceja) “¿Algo nuevo? ¿Qué clase de locura has estado tramando ahora, Alice?”

Alice: (Sonriendo de manera misteriosa) “Lo llamo Mogerokum. El topo robot que saque del lago, lo repare, necesitaré tiempo para activarlo y prepararlo.”

Rokugo: (Gritando) “¡Tiempo es lo único que no tenemos! Viper, Heine, mantengan al gato ocupado. ¡No dejen que se acerque a la base mientras Alice hace su magia!”

Heine: (Mirando a Viper, decidida) “Haré lo que sea necesario para protegerte, mi reina. No importa el costo.”

Viper: (Asintiendo con determinación) “Entonces, pelearemos juntas. Por Kisaragi y por nuestras vidas.”


En el campo de batalla, el Rey Tigre lanza un rugido ensordecedor mientras Viper y Heine se posicionan para enfrentarlo nuevamente. Los agentes de Kisaragi restantes intentan mantener su distancia, disparando armas de largo alcance, pero el gato esquiva los proyectiles con facilidad.

Rokugo corre hacia la base, gritando órdenes.

Rokugo: “¡Rose, deja de comer Supopocchi y ayuda con la defensa! ¡Snow, si estás tramando otra estafa, detente y ven aquí ahora mismo!”

Snow: (Corriendo hacia él con un rifle en mano) “¡No estoy tramando nada esta vez, Comandante! ¡Solo quiero sobrevivir a este desastre!”

Rose: (Apareciendo con un hueso de Supopocchi en la mano) “Si ese gato gigante se atreve a comerse mi comida, me lo comeré yo primero.”

Rokugo: (Rodando los ojos) “¡Esto no es un buffet, Rose! ¡Concéntrate en no morir!”


Mientras tanto, Adelheid observa desde su nave, sosteniendo su esfera de almas.

Adelheid: (Susurrando para sí misma) “Este planeta está tan corrupto que ni siquiera merecen ser salvados. Pero este gato… Este Rey Tigre… parece ser la herramienta perfecta para limpiar este lugar de escoria.”

Un subordinado se acerca a Adelheid.

Subordinado: “Señorita Adelheid, ¿deberíamos intervenir? Parece que los agentes de Kisaragi están resistiendo más de lo esperado.”

Adelheid: (Sonriendo) “No. Déjalos pelear. Quiero ver hasta dónde están dispuestos a llegar para proteger este mundo que han tomado como suyo.”


De vuelta en el campo de batalla, Viper recibe un zarpazo del Rey Tigre que la lanza contra un árbol. Heine corre hacia ella, pero Viper la detiene con un gesto.



 

“Tengo un as en la manga. Ahora que soy la mutante Mujer Serpiente, si recibo mucho daño…”

Espera, ¿quiere decir…?

“¿Tú también puedes convertirte en gigante, Vi?”

“Sí. Cuando me convertí en líder de la Corporación Kisaragi, Lilith-sama me dio las

modificaciones necesarias.”

Viper sonríe como si no fuera gran cosa, pero Heine se levanta inestablemente.

Cuando Viper se vuelve hacia mí y ladea la cabeza, Alice se da cuenta de lo que quiero decir.

“Ah, ya veo. Una cosa sería que los mutantes que parecen animales se volvieran gigantes, pero si Viper se volviera gigante, al verse no muy diferente de una persona…, no tendrá cobertura alguna.”

“¡Eso es! ¡Si te conviertes en gigante tu ropa será destruida y estarás completamente desnuda, Vi!”

“¡P-Por favor, reconsidere, Viper-sama! ¡Aquí hay toneladas de humanos!”

Al oír eso, Viper se vuelve para mirar al gato gigante mientras sus hombros tiemblan ligeramente.

“… Si puedo ser de ayuda para todos, no me importa estar desnuda…”

De repente, el cuerpo de Viper comienza a cambiar. Su piel se vuelve más escamosa y su tamaño empieza a aumentar. Los ojos de Heine se llenan de lágrimas al darse cuenta de lo que está haciendo.

Heine: (Gritando) “¡No! ¡No hagas esto! ¡Reducirá tu esperanza de vida!”

Viper: (Sonriendo con tristeza) “Si no lo hago, no habrá un futuro para nadie aquí. Es un precio que estoy dispuesta a pagar.”


Mientras Viper se transforma en su forma gigante de mujer serpiente, Rokugo observa desde la base con una mezcla de asombro y preocupación.

Rokugo: (Murmurando) “Genial… Ahora voy a tener que explicar por qué la líder de los demonios está peleando desnuda contra un gato gigante. Esto no va a quedar bien en el informe.”



 




 El campo de batalla estaba envuelto en caos. La victoria sobre el Rey Tigre fue efímera, pues ahora el verdadero enemigo, el ejército de Hiiragi, se desplegaba con precisión milimétrica. Los vehículos blindados avanzaban en formación, sus armas tecnológicas brillaban con un resplandor siniestro. La armadura de poder de sus soldados parecía sacada de una época muy diferente a la del planeta 407.

Rokugo se cubrió los ojos del polvo levantado por la estampida de vehículos. A su lado, Snow, quien normalmente buscaba la gloria en cada batalla, mostraba una expresión de pánico.

Snow: (Gritando) "¡Retirada! ¡Estos tipos son otra cosa, no podemos con ellos!"

Rokugo: (Mirándola fijamente) "¿Eh? ¿La misma Snow que en el castillo de Grace hace un año y medio dijo ‘¡Salva a Rose y a Grimm!’ está diciendo que nos larguemos?"

Snow: (Gruñendo) "¡Eso fue diferente! ¡Al menos en esa batalla podía hacer algo! ¡Aquí no tenemos ninguna oportunidad!"

Rokugo: (Sonriendo con burla) "Sabes, a veces me olvido de que en su tiempo sí fuiste una comandante competente."

Snow: (Molesta) "¡¿Qué quieres decir con ‘en su tiempo’?!"

Antes de que Snow pudiera responder, un rugido ensordecedor resonó en el campo de batalla. Heine, quien hasta ahora había estado luchando ferozmente, había logrado destruir dos de los vehículos blindados con sus llamas superconcentradas, pero no pudo prever el siguiente ataque.

De la línea enemiga, un soldado de Hiiragi disparó un arma desconocida. Un destello azul salió de la pistola, impactando a Heine en el pecho. La descarga eléctrica fue tan potente que su cuerpo convulsionó en el aire antes de caer al suelo, completamente inconsciente.

Heine: (Con un último esfuerzo, murmurando) "Maldición... no puede ser..."

Rokugo observó con una mezcla de rabia y emoción.

Rokugo: (Murmurando) "Bueno, al menos sabemos que no son invulnerables."

Alice, quien analizaba la situación con sus sensores, se acercó a Rokugo con una expresión seria.

Alice: "Comandante, esto es malo. Su armadura de poder no solo resiste nuestras armas estándar, sino que además sus proyectiles parecen ser eléctricos. Si nos impactan, perderemos movilidad al instante. Lo que le pasó a Heine puede pasarnos a cualquiera."

Viper, aún recuperándose de su transformación en su forma gigante, se vistio con su traje de lord demonio que tenia a la mano,  miró a Rokugo con preocupación.

Viper: "Si ese ataque deja inconscientes a las personas como lo hizo con Heine… no importa cuán fuerte seas, no servirá de nada si no puedes moverte."

Rokugo: (Resoplando) "Genial, entonces estamos jodidos si nos tocan. Como si no fuera suficiente con un ejército de tipos en armaduras avanzadas y vehículos de combate, ahora también tenemos que esquivar rayos paralizantes."

Rose apareció al lado de Rokugo, aún con un hueso de Supopocchi en la boca.

Rose: (Masticando) "Entonces, ¿qué hacemos, Comandante? Si retrocedemos, nos perseguirán, pero si avanzamos, nos dejarán como Heine."

Rokugo pasó una mano por su cabello, pensando. Sabía que una retirada desordenada significaría una masacre. Tampoco podían avanzar directamente contra un enemigo tecnológicamente superior sin una estrategia clara.

Grimm, quien había estado escondida detrás de un escombro, se asomó con el ceño fruncido.

Grimm: "¡Oh, comandante! ¡No creas que me he olvidado de lo que hiciste anoche con Viper! ¡Lo sentí en mis huesos!"

Rokugo: (Gruñendo) "¡Grimm, no es el momento para celos inútiles! ¿No puedes maldecir a esos tipos o algo?"

Grimm: (Inflando las mejillas) "¡Oh Señor Zenarith, maldice a mi enemigo, matalos"

la maldicion rebotaria en Grimm, matandola

Snow suspiró profundamente y miró a Rokugo.

Snow: "Debemos retirarnos estratégicamente. Usar el terreno a nuestro favor, escondernos y esperar a que cometan un error."

Rokugo la miró con incredulidad.

Rokugo: "¿Desde cuándo eres la voz de la razón en el equipo?"

Snow: (Mirándolo fijamente) "Desde que quiero vivir, imbécil."

Alice interrumpió la conversación con una idea.

Alice: "Tenemos que atacar desde la distancia con armas de largo alcance. Si nos acercamos, estamos acabados. También podríamos utilizar el Leviatán y Mogerokun (el topo mecánico) para lanzar un ataque sorpresa."

Rokugo sonrió maliciosamente.

Rokugo: "Eso es. Haremos que esos bastardos crean que nos estamos retirando… pero en realidad, los estaremos guiando directo a nuestra trampa."


El cielo nocturno se iluminaba con los destellos de fuego cruzado mientras Viper volvía, llevando a Heine sobre su espalda como un escudo viviente. Su cuerpo estaba cubierto de sangre, tierra y moretones, pero seguía avanzando con la determinación de un soldado que se negaba a caer. Los disparos del enemigo la perseguían, pero su capacidad para ralentizar el tiempo gracias a su mutación de Kisaragi le daba la ventaja necesaria para esquivar o desviar los proyectiles.

Cuando finalmente cruzó las murallas de la base de Kisaragi, los agentes se reunieron en masa, vitoreando a su heroína mientras ella caía de rodillas.

Rokugo corrió hacia Viper, dejando escapar un suspiro de alivio al verla con vida.

Rokugo: (Mirándola con una mezcla de orgullo y preocupación) "¡Viper! ¡Maldita serpiente! Pensé que te ibas a morir ahí afuera. ¿Qué demonios estabas pensando enfrentándote sola a esos tipos?"

Viper: (Dando una sonrisa débil mientras respiraba con dificultad) "Pensaba en salvarles el trasero a todos ustedes. ¿Y sabes qué? Creo que lo logré."

Alice apareció, inmediatamente examinando a Viper con su dispositivo portátil.

Alice: "Tienes múltiples fracturas y daños internos severos, pero las modificaciones de Kisaragi están manteniéndote en pie. Si no fuera por ellas, estarías en una camilla ahora mismo… o en algo peor."

Viper: (Con una risa débil) "Gracias, Alice. Sabía que Kisaragi me había mejorado, pero no sabía que literalmente me habían hecho a prueba de balas."

Rokugo miró a Heine, quien estaba inconsciente en el suelo. Russell también había sido llevado en una camilla por otro grupo de agentes. Ambos estaban vivos, pero necesitaban atención médica urgente.

Rokugo: (Suspirando) "Llévenlos a la enfermería. No podemos darnos el lujo de perderlos ahora

 Alice asintió y comenzó a coordinar a los agentes para trasladar a los heridos. Mientras tanto Rose lleva a Grimm al templo de Zenarith

En la enfermería, Alice supervisaba el tratamiento de Heine y Russell. A pesar de que sus cuerpos estaban en mejor estado que el de Viper, ambos habían sufrido conmociones severas por el combate. Alice ajustó algunos de los dispositivos de monitoreo y luego miró a Rokugo, quien había entrado para revisar la situación.

Alice: "No van a morir. Pero no podemos seguir permitiéndonos este tipo de bajas. Estos enemigos son diferentes. Están bien entrenados, bien armados y parecen tener una tecnología que rivaliza con la nuestra. No podemos subestimarlos."

Rokugo: (Crujió los nudillos) "No los estoy subestimando. Pero no puedo evitar pensar que nos están probando. Esto no es un ataque completo. Están evaluando nuestras capacidades, viendo cómo reaccionamos."

Alice: "Lo que significa que tienen un plan más grande. Y considerando que destruyeron nuestro satélite, están un paso adelante de nosotros en términos de inteligencia. Si no hacemos algo pronto, estaremos jugando su juego, no el nuestro."

Rokugo miró a los dos soldados heridos y luego a Alice. Su expresión se endureció.

Rokugo: "Entonces es hora de cambiar las reglas del juego. Prepara el Destructor y Mogerokun. Vamos a darles algo que no esperen."

Alice sonrió débilmente.

Alice: "Siempre tienes esa mirada cuando planeas algo estúpido… pero brillante. Estoy dentro."

Rokugo asintió y salió de la enfermería, mientras el sonido de los preparativos resonaba en toda la base. La guerra contra Hiiragi apenas había comenzado, y Rokugo estaba decidido a asegurarse de que Kisaragi tuviera la última palabra.


 Las luces de las naves enemigas seguían parpadeando en el cielo nocturno, como depredadores al acecho, estudiando cada movimiento de Kisaragi. Rokugo observó el panorama desde la torre de vigilancia de la base, con los brazos cruzados y el ceño fruncido. La batalla había sido ganada, pero aún no podía cantar victoria.

Rokugo: (Murmurando para sí mismo) "No están huyendo… están evaluando. Viendo cuánto les costaría tomar esta base."

Alice apareció a su lado, revisando datos en su pantalla portátil.

Alice: "Según los cálculos, después de ver a Viper en combate, han reducido la frecuencia de sus ataques directos. Es probable que estén reformulando su estrategia. Suponiendo que su comandante tenga sentido común, no intentarán otro ataque sin refuerzos o un plan diferente."

Rokugo asintió y cerró los ojos por un momento.

Rokugo: "Sí… pero eso no significa que no vayan a intentarlo. Kisaragi no se puede dar el lujo de jugar a la defensiva. Ya mandé el informe a la sede. Solo espero que no me manden a Astaroth en persona o voy a estar jodido."

Alice levantó una ceja, divertida.

Alice: "¿Temes más a tu novia que a un ejército enemigo?"

Rokugo: (Resoplando) "Alice, si Astaroth llega aquí y descubre que le estuve siendo infiel con Grimm, la guerra contra Hiiragi va a ser lo de menos."

Alice sacudió la cabeza, pero no dijo nada más. En lugar de eso, le pasó un informe detallado de la situación actual antes de retirarse a seguir sus propios proyectos. Rokugo decidió entonces que era hora de visitar a Viper en la enfermería.


En la enfermería, Viper estaba acostada en una de las camillas, cubierta de vendajes, pero con una expresión relajada. Se veía claramente cansada, pero en buen estado, lo que impresionó a Rokugo considerando lo que había pasado en la batalla. Cuando él entró, Viper giró la cabeza y le sonrió levemente.

Viper: "Oh, Comandante. ¿Vienes a ver cómo me desmorono?"

Rokugo: (Con una sonrisa burlona) "Para ser una mutante de Kisaragi que se hizo gigante, luego fue acribillada y después se redujo de tamaño otra vez… sí, diría que te ves bastante bien."

Viper soltó una pequeña risa y se acomodó un poco en la cama.

Viper: "Gracias… supongo. Aunque dudo que pueda volver a hacer eso sin consecuencias."

Rokugo: (Encogiéndose de hombros) "No necesitas hacerlo a menudo. Con lo que mostraste hoy, los de Hiiragi van a pensarlo dos veces antes de meterse con nosotros otra vez. Y tengo que admitirlo… incluso a mí me sorprendió tu fuerza. No esperaba que te volvieras ese monstruo de batalla."

Viper: (Con una sonrisa orgullosa) "Soy la Mujer Serpiente de Kisaragi, después de todo. Tengo que hacer honor a mi título."

Rokugo miró el uniforme de Viper, que aunque era el estándar de Kisaragi, tenía algunas modificaciones para acomodarse a su mutación. La tela se ajustaba perfectamente a su cuerpo, resaltando su figura esbelta pero atlética, algo que le recordó a la vestimenta que usaban las ejecutivas en la sede central.

Rokugo: (Con una sonrisa pícara) "Debo admitir que el uniforme de Kisaragi de Mujer Serpiente te queda bien. Sexy, incluso."

Viper parpadeó un par de veces antes de sonrojarse levemente.

Viper: "¿Sexy…?"

Por alguna razón, parecía genuinamente sorprendida por el comentario. Rokugo se rió un poco al notar su reacción.

Rokugo: "Sí. ¿No te han dicho eso antes? Sé que en la sede central, Astaroth y Belial consideran que la apariencia es una parte importante del combate. Usar el atractivo como distracción o intimidación es una táctica válida."

Viper bajó la mirada por un momento, recordando su tiempo en la sede de Kisaragi cuando la sometieron a las modificaciones. Astaroth y Belial le habían enseñado muchas cosas, pero nunca había pensado en sí misma de esa manera.

Viper: (Pensativa) "…Siempre pensé que esas tácticas eran más adecuadas para alguien como Heine o Snow. No para mí."

Rokugo: (Encogiéndose de hombros) "Bueno, sorpresa. No eres solo la Mujer Serpiente de Kisaragi. Eres fuerte, peligrosa… y sí, también sexy."

Viper se sonrojó más y apartó la mirada, fingiendo que no le importaba, pero Rokugo podía ver que su cola se movía ligeramente, como si estuviera nerviosa.

Viper: (Fingiendo indiferencia) "No necesito halagos baratos para sentirme mejor, Comandante."

Rokugo: (Riéndose) "Tal vez, pero no cambia el hecho de que te quedan bien."

Viper trató de incorporarse, pero Alice la detuvo con un gesto.

Alice: "Tú te quedas aquí. No quiero que vuelvas a hacer algo estúpido y termines peor."

Viper: (Suspirando) "Está bien… pero manténganme informada."

Rokugo y Alice salieron de la enfermería, dejando a Viper en la camilla, aún sonrojada y pensativa. Mientras caminaban hacia la sala de reuniones, Rokugo se rió para sí mismo.

Rokugo: (Murmurando) "Heine se va a poner Histerica si se entera que le dije eso a Viper."

Alice: (Rodando los ojos) "Por favor, concéntrate en la crisis mundial antes de tu harem personal."

Rokugo solo se encogió de hombros con una sonrisa.


En la habitación de la enfermería, Viper descansaba en su cama, aún con algunos vendajes pero en mejor estado. Heine y Russel, ya más recuperados, entraron con expresiones serias y determinados a hacer un juramento.

Russel: "No se preocupe, mi reina… ¡Juro que me vengaré de esos bastardos de Hiiragi por hacerle esto!"

Heine: (Furiosa) "¡Esos idiotas creen que pueden hacernos esto y salirse con la suya! ¡No saben con quién se metieron!"

Viper los miró con una mezcla de orgullo y preocupación.

Viper: (Suspirando) "Aprecio su lealtad… pero no quiero que hagan nada estúpido. Necesitamos un plan antes de tomar represalias."

Justo entonces, desde la puerta, se escuchó una risa burlona.

Grimm: "¡Comandante, me enteré de que la rompehogares que era tan amiga suya se había hecho daño, así que he venido a reírme de ella! ¡Qué espectáculo más bonito! ¡Que esto le sirva de lección por intentar robarle el hombre a otra mujer!"

Los labios de Grimm se curvaron en una sonrisa desagradable mientras miraba a Viper con aire triunfal. Heine y Russel apretaron los dientes y la fulminaron con la mirada.

Heine: (Furiosa) "¡Tú…!"

Russel: (Amenazante) "¡Cómo te atreves a hablarle así a la Reina Viper!"

Rokugo, que estaba entrando en la habitación en ese momento, notó la tensión en el aire. También se percató de que Rose estaba escondida junto a Grimm, observando la situación en silencio.

Rokugo: (Suspirando) "…Ya deberían estar acostumbrados a Grimm."

Rose, que estaba al lado de Grimm pero con expresión incómoda, decidió intervenir antes de que las cosas se salieran de control.

Rose: (Susurrando a Rokugo) "Yo solo vine por la comida gratis… pero no quiero ser parte de esto."

Viper, aunque no estaba en condiciones de levantarse de la cama, miró a Grimm con una sonrisa cansada.

Viper: "Grimm… siempre tan encantadora."

Grimm: (Sonriendo con arrogancia) "¡Lo sé!"

Heine y Russel estaban a punto de abalanzarse sobre Grimm cuando Rokugo intervino rápidamente.

Rokugo: "¡Grimm, vámonos de aquí!"

Grimm: (Parpadeando) "¿Eh?"


 Snow: (Gritando) "¡Rokugo, tú, maldito bastardo! ¿¡Por qué nunca me dijiste que la mujer mutante de Kisaragi era Viper!?"

Rokugo: (Parpadeando con fingida sorpresa) "¿Eh? ¿Recién te diste cuenta? Pensé que era obvio."

Snow: (Con los puños apretados) "¡Por supuesto que no lo sabía! ¡Siempre que estaba cerca, Viper se ponía un casco y actuaba misteriosa! ¡Ni una pista, ni una sola sospecha…! ¡Yo vi a Viper morir en esa explosión! ¡Lloré por ella! ¡Hice un juramento de sangre por ella! ¡Y resulta que estaba viva todo este tiempo!"

Rokugo cambió su expresión a una de diversión, sacando su comunicador y mostrándole un registro de apuestas entre los combatientes de Kisaragi.

Rokugo: (Sonriendo) "Bueno, Snow, no te lo tomes personal, pero teníamos una pequeña apuesta sobre cuánto tiempo tardarías en darte cuenta."

Snow: (Con una vena a punto de explotar en su frente) "¡¿UNA QUÉ?!"

Viper: (Apareciendo con una sonrisa incómoda) "Lo siento, Snow… no quería que te preocuparas."

Snow: (Señalándola con furia) "¡Eres peor que él! ¡Podrías haberme dicho algo! ¡Me hiciste quedar como una idiota!"

Antes de que Snow pudiera seguir con su explosión de emociones, Alice aparece con una sonrisa calculadora y una pila de documentos en mano.

Alice: (Con calma) "Ya que estás aquí, Snow, es el momento perfecto para discutir otro asunto."

Snow: (Con los brazos cruzados, aún furiosa) "¿Qué ahora?"

Alice: (Mostrando un proyector con imágenes de documentos y transacciones sospechosas) "Resulta que mientras Adelheid estuvo en Grace, filtró cierta información… información sobre corrupción y sobornos dentro del gobierno. Al analizar los datos, descubrimos que tú, Snow-sama, estuviste involucrada en varios tratos sospechosos con los comerciantes de carne demonio y algunos proyectos públicos alterados para favorecerte."

Snow: (Pálida) "E-eso… no es lo que parece…"

Alice: (Con su tono de robot inquebrantable) "Snow, estás en una organización malvada. No esperamos ética de ti, pero ser atrapada en algo tan burdo es simplemente vergonzoso."

Rokugo: (Silbando) "Wow, Snow, pensé que yo era el único sinvergüenza por aquí, pero parece que te superaste a ti misma."

Snow: (Gruñendo) "¡Oye, no puedes hablar! ¡Tú has hecho cosas mucho peores!"

Alice: (Sin inmutarse) "De cualquier manera, los fondos que obtuviste de estos sobornos han sido confiscados por Kisaragi y redirigidos al mantenimiento de la base."

Snow: (Cayendo de rodillas, con el alma escapando de su cuerpo) "M-mis ahorros… mi preciado dinero… ¡Rokugo, esto es tu culpa!"

Rokugo: (Dando una palmada en la espalda de Snow) "Bienvenida al lado oscuro, Snow. Es un lugar cruel, pero muy entretenido."

Mientras Snow seguía lamentándose en el suelo, Grimm, con la energía de alguien que no acaba de morir hace unas horas, le dice.

Grimm: (Sonriendo) "¡Comandante, deberíamos celebrar nuestra victoria! Hemos repelido a esos invasores. Es el momento de relajarnos y festejar."

Rokugo: (Suspirando) "Tal vez ganamos esta batalla, pero la guerra aún no acaba, Grimm. No podemos bajar la guardia."

Grimm: (Inflando las mejillas) "¡Típico de ti, Rokugo! Siempre tan frío. Bueno, al menos podríamos compartir una comida especial, ¿no crees?"

 Grimm suspiró y se giró hacia Rokugo.

Grimm: "Entonces… ¿nada de celebración?"

Rokugo: (Fingiendo pensarlo) "Hmmm… Supongo que podríamos hacer algo. ¿Qué te parece una ‘patrulla nocturna’ en la ciudad?"

Grimm se sonrojó y agitó las manos.

Grimm: "¡Ohhh, Comandante! ¡Tan atrevido! ¿Planeas llevarme a una cita bajo las estrellas?"

Rokugo: (Con una sonrisa) "Claro, claro… si patrullar bares y callejones cuenta como una cita para ti, entonces sí, eso haremos."

Alice: (Rodando los ojos) "Ustedes dos dan vergüenza."

Mientras el grupo se dispersaba, Rokugo miró nuevamente al cielo, donde las naves de Hiiragi aún flotaban. La guerra aún no terminaba, y él lo sabía bien. Pero por ahora… por ahora podía permitirse un momento de diversión.

Rokugo: (Susurrando para sí mismo) "Sigamos con el espectáculo."



 


 






e Rokugo y Grimm siguen patrullando, aunque para Grimm sigue pareciendo una cita. El ambiente en la ciudad estaba relativamente tranquilo, salvo por algunos disturbios menores que los agentes de Kisaragi ya estaban manejando. Rokugo notaba que cada vez más personas comenzaban a aceptar la presencia de Kisaragi como una autoridad en Grace, lo que le hacía sentirse satisfecho con su trabajo como conquistador.

De pronto, mientras observaban un bar desde la distancia, Rokugo tuvo una idea y se giró hacia Grimm con una sonrisa.

Rokugo: "Oye, Grimm. ¿Y si brindamos?"

Grimm, emocionada, se sonrojó y puso sus manos sobre sus mejillas.

Grimm: "¡Oh, Comandante! Si querías brindar conmigo, solo tenías que decirlo antes~"

Rokugo: (Rodando los ojos) "No es lo que piensas, mujer loca. Solo quiero celebrar que seguimos con vida… y que técnicamente estamos ganando."

Entraron al bar, donde Grimm pidió una bebida fuerte mientras Rokugo simplemente optó por su cerveza de siempre. Brindaron, y Grimm sonrió satisfecha, disfrutando del momento. Sin embargo, en su cabeza, Grimm no podía dejar de pensar en la otra noche en su casa y cómo las cosas se salieron de control.

Al terminar la cita, Rokugo miró a Grimm con una expresión maliciosa.

Rokugo: "Oye, Grimm. ¿Quieres repetir la maravillosa noche que tuvimos en tu casa?"

Grimm se atragantó con su bebida y lo miró con los ojos muy abiertos, su cara poniéndose completamente roja.

Grimm: (Tartamudeando) "E-Espera… ¿dices que… otra vez…? ¡Pero si fue una sola vez! ¡A-al menos podrías invitarme a cenar primero!"

Rokugo cruzó los brazos con una sonrisa burlona.

Rokugo: "No me hagas perder el tiempo. Sabes que te gustó."

Grimm apretó los labios y miró hacia otro lado, tratando de evitar el contacto visual.

Grimm: (Murmurando) "Me dolió la espalda por dos días…"

Rokugo: (Riendo) "Eso es porque eres débil. Si te entrenaras más en combate, no te dolería tanto."

Grimm bufó y lo fulminó con la mirada, pero al final suspiró y se rindió.

Grimm: "Está bien… pero no intentes nada raro."

Rokugo levantó una ceja.

Rokugo: "Define 'raro'."

Grimm golpeó su brazo con el puño, pero terminó riéndose nerviosa mientras caminaban hacia su casa. Rokugo la acompañó hasta la puerta, y cuando ella entró, se giró a verlo con un poco de vergüenza.

Grimm: "Uhm… gracias por acompañarme, Comandante."

Rokugo: "Sí, sí. Ahora entra antes de que cambie de opinión."

Grimm se sonrojó y cerró la puerta rápidamente.

En la penumbra de la habitación, la tenue luz de la luna se filtraba por la ventana, iluminando la silueta de Grimm recostada junto a Rokugo. Sus cuerpos desnudos aún conservaban el calor del encuentro que habían compartido. Rokugo, con un cigarrillo entre los labios, exhaló el humo con calma mientras observaba el techo.

Grimm, con curiosidad, giró su cabeza hacia él, mirándolo fijamente.

Grimm: "¿Qué es eso?"

Rokugo arqueó una ceja antes de mirarla de reojo.

Rokugo: "Un cigarrillo. Lo fumo en estos momentos para… ya sabes, más placer."

Grimm se incorporó un poco y tomó el cigarro de los labios de Rokugo antes de darle una calada experimental. Apenas el humo tocó su garganta, comenzó a toser incontrolablemente, golpeando su pecho con el puño.

Grimm: "¡Sabe a cenizas quemadas! ¿Cómo puede gustarte esto?"

Rokugo soltó una carcajada al ver su expresión de asco.

Rokugo: "Jaja… No es para todos. Pero después de un buen revolcón, a mí me sabe mejor que cualquier cosa."

Grimm, aún tosiendo un poco, le devolvió el cigarro y lo observó con una mezcla de curiosidad y ternura. Se acomodó más cerca de él, abrazándolo por la cintura con una sonrisa enamorada. Rokugo sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

Grimm: (Susurrando feliz) "Rokugo… te amo."

Rokugo tragó saliva. No era la primera vez que Grimm se lo decía, pero ahora, con su desnudez compartida y su expresión tan genuina, la frase cargaba un peso diferente. Miró el techo con una sensación de incomodidad.

Rokugo: (Pensando) "¿Qué hice? Se supone que solo era una aventura de una noche…"

Sintió un leve pellizco en su costado. Grimm, con una expresión sospechosa, notó que su amado no le devolvió el "te amo".

Grimm: "¿En qué piensas?"

Rokugo: "Nada…"

Grimm: (Apretando su piel con más fuerza) "Mientes. ¿Estás pensando en otra mujer?"

Rokugo: (Sintiéndose acorralado) "¿Qué? No, nada de eso."

Grimm: (Acercándose peligrosamente) "…Entonces, dime que me amas."

Rokugo desvió la mirada, incómodo. No era su estilo decir ese tipo de cosas. Así que, para evitar una discusión, decidió cambiar el tema.

Rokugo: "Oye, hablando de pasado… nunca me has contado cómo terminaste siendo una sacerdotisa de Azathoth."

Grimm parpadeó un par de veces, sorprendida por el cambio de tema, pero terminó soltando un suspiro.

Grimm: "No hay mucho que contar. Mis padres eran comerciantes, siempre viajaban de ciudad en ciudad, pero un día se interesaron en el culto de Azathoth. Y bueno, prometio inmortalidad y venganza. 

No es algo tan emocionante."

Rokugo asintió, comprendiendo que no era una historia que la emocionara contar. Pero ya que estaban en confianza, decidió compartir la suya.

Rokugo: "Bueno… supongo que es mi turno. Yo era un delincuente juvenil."

Grimm abrió los ojos con sorpresa.

Grimm: "¿En serio? Pero… siempre te imaginé siendo un niño raro con complejo de villano."

Rokugo se rió.

Rokugo: "¡Ja! No estás muy lejos. La cosa es que mi vida cambió cuando conocí a tres chicas. En ese entonces, tenían nombres normales… hoy no. Ahora son Lilith, Belial y Astaroth."

Grimm parpadeó varias veces.

Grimm: "Espera… ¿las ejecutivas de Kisaragi?"

Rokugo asintió.

Rokugo: "Sí. Nos conocimos en la escuela, éramos amigos… aunque no te voy a mentir, ellas ya tenían planes grandes desde entonces. Lilith quería venganza por la muerte de sus padres en una guerra civil. Belial solo quería dejar sus complejos y  Astaroth…"

En ese momento, Rokugo hizo una pausa. Su expresión cambió levemente, como si estuviera recordando algo importante. Grimm lo notó de inmediato.

Grimm: (Entrecerrando los ojos) "…¿Y Astaroth qué?"

Rokugo suspiró y sonrió de manera nostálgica.

Rokugo: "Astaroth fue quien realmente me convenció de unirme a Kisaragi. Ella fue… especial."

Grimm sintió un repentino malestar en el pecho. Su intuición le gritó que había algo más detrás de esas palabras. Se sentó en la cama, mirándolo fijamente.

Grimm: "…¿Especial cómo?"

Rokugo: "Bueno, ella fue la que me mostró que había algo más en la vida que solo sobrevivir. Me hizo sentir que tenía un propósito. Que podía ser más que un simple delincuente."

La mirada de Grimm se oscureció. Sin decir una palabra, extendió su mano y pellizcó con fuerza el costado de Rokugo.

Rokugo: "¡Oye! ¡¿Qué demonios?!"

Grimm: "¡No me digas que estás enamorado de esa Astaroth!"

Rokugo se encogió por el dolor mientras intentaba alejarse, pero Grimm lo sujetó con fuerza, jalándolo de nuevo hacia ella.

Grimm: (Molesta) "¿Sabes qué? ¡Cállate! No quiero escuchar más sobre tu preciada Astaroth."

Rokugo intentó calmarla, pero en su interior, se sentía en problemas. Mientras Grimm lo abrazaba con fuerza, él solo podía pensar en que quizás había hablado demasiado.

Rokugo: (Pensando) "…¿Y ahora cómo salgo de esta?" 

Grimm dejó de apretar a Rokugo y su expresión pasó de celos a confusión. Se quedó en silencio unos segundos, como si procesara la historia que acababa de escuchar.

Grimm: (Frunciendo el ceño) "Entonces… ¿quieres decir que antes de unirte a Kisaragi eras un perdedor sin futuro?"

Rokugo suspiró, cruzando los brazos detrás de su cabeza.

Rokugo: "Básicamente. Era un don nadie, sin dinero, sin metas… hasta que me reclutaron. Pero ese día todo cambió. Me entrenaron, aprendí a hacer bombas, usar armas… y junto a Belial, matamos a muchísima gente. Algunos lo merecían… otros no."

Grimm escuchó en silencio mientras acariciaba el cabello de Rokugo, pero su expresión era difícil de leer.

Grimm: "¿Quieres decir… que fuiste el principal responsable de la conquista de tu planeta?"

Rokugo asintió con calma.

Rokugo: "Sí. Por mi experiencia en ese tipo de operaciones, me enviaron a este mundo. Y bueno, ya viste cómo terminó."

Grimm siguió acariciando el cabello de Rokugo, pero ahora tenía una mirada lejana, como si su mente estuviera en otra parte. Rokugo la observó por un momento antes de soltar una pregunta que tenía pendiente desde hacía tiempo.

Rokugo: "Oye, Grimm… ¿de verdad explotarías si te pusieras zapatos?"

Grimm dejó de acariciarlo y bajó la mirada, suspirando.

Grimm: "…La primera vez que usé zapatos después de recibir mi maldición, exploté. Me desperté en el templo porque Rose encontró mis restos y en vez de comérselos, los llevó ahí."

Rokugo parpadeó.

Rokugo: "¿…Rose pudo haberte comido?"

Grimm: "Sí… pero somos amigas."

Rokugo: (Murmurando) "…Tienes amigos muy raros."

Grimm ignoró el comentario y miró sus propias manos con una expresión inquietante.

Grimm: "Morir duele. Me he acostumbrado, pero… de todas mis muertes, esa fue la peor. Se siente como si tu cuerpo…"

De repente, Grimm dejó de hablar. Su respiración se volvió irregular y su rostro se contrajo en angustia. Sus ojos temblaban mientras comenzaban a llenarse de lágrimas. Rokugo la observó, confundido.

Rokugo: "Oye, ¿qué pasa? ¿Por qué lloras?"

Grimm no respondió de inmediato. Sus lágrimas cayeron silenciosamente mientras su mente procesaba algo que no quería aceptar. Finalmente, levantó la vista y susurró con un tono aterradoramente frío.

Grimm: "…¿Vas a matarme, verdad?"

Rokugo frunció el ceño.

Rokugo: "¿Qué?"

Grimm: (Temblando) "Claro… ahora que me contaste todo eso, vas a matarme. Me enamoraste, sedujiste y desnudaste para dejarme vulnerable. Seguro planeas deshacerte de mí antes de que pueda contarle a alguien lo que sé."

Rokugo abrió los ojos de par en par.

Rokugo: "¡Oye, estás exagerando! ¿De dónde sacaste eso?"

Grimm retrocedió un poco en la cama, abrazándose a sí misma como si tratara de protegerse.

Grimm: (Sollozando) "No… tiene sentido. Mataste a tu propio planeta, hiciste cosas horribles, y ahora me usaste… ¡para después matarme y asegurarte de que no hable!"

Rokugo se llevó una mano al rostro, suspirando con frustración.

Rokugo: "Grimm… por el amor de Zenarith, estás delirando. Si quisiera matarte, ya lo habría hecho hace mucho."

Grimm aún lo miraba con desconfianza, pero su respiración comenzó a calmarse. Rokugo decidió cambiar de táctica.

Grimm aún temblaba un poco, pero una risa ahogada escapó de sus labios.

Grimm: "…¿En serio acabas de justificar no matarme solo porque sería un problema?"

Rokugo: "Sí. ¿Convencida ahora?"

Grimm suspiró y se frotó los ojos para secarse las lágrimas.

Grimm: "…Supongo que sí. Pero no me gusta cómo lo explicaste."

Rokugo se recostó de nuevo y puso sus manos detrás de la cabeza, mirándola de reojo.

Rokugo: "Bueno, si te tranquiliza… yo nunca he matado a una novia."

Grimm lo fulminó con la mirada.

Grimm: "…¿Nunca? ¿Pero eso significa que lo has considerado?"

Rokugo se rió y le revolvió el cabello.

Rokugo: "Deja de pensar tanto. Además, te amo. ¿No me crees?"

Grimm se quedó en silencio. Sus mejillas se pusieron rojas, pero su expresión aún mostraba algo de duda. Finalmente, bajó la cabeza y murmuró.

Grimm: "…Dilo otra vez."

Rokugo suspiró, rodando los ojos.

Rokugo: "Te amo, Grimm."

Grimm sonrió y lo abrazó con fuerza, esta vez con un aire de alivio.

Grimm: "Entonces no me mates."

Rokugo: "…No iba a hacerlo."

Grimm: "Aún así."

Rokugo cerró los ojos, preguntándose si todas las relaciones románticas en Kisaragi eran igual de caóticas.

Grimm se acurrucó más en la cama, aún abrazando su propio cuerpo mientras respiraba entrecortadamente. Finalmente, tras un largo silencio, se frotó los ojos con el dorso de la mano y suspiró.

Grimm: "Morir duele… pero lo peor no es eso."

Rokugo la miró con curiosidad mientras encendía otro cigarrillo.

Rokugo: "¿Entonces qué es lo peor?"

Grimm se giró hacia él con una mirada seria.

Grimm: "Lo peor es la sensación de vacío antes de explotar. Es como si mi cuerpo entero se partiera en mil pedazos al mismo tiempo. No es solo dolor, es… desesperación. Como si supieras que vas a morir y no pudieras hacer nada para evitarlo."

Rokugo la observó en silencio mientras daba una calada a su cigarro.

Rokugo: "Bueno, ahora tienes experiencia. Ya sabes que revives, así que no hay problema, ¿no?"

Grimm frunció el ceño y le dio un puñetazo en el brazo.

Grimm: "¡No lo digas así, idiota! ¡No es divertido!"

Rokugo se encogió de hombros.

Rokugo: "Está bien, está bien. Solo digo que si te mueres, pues nada, te llevan al templo y listo."

Grimm suspiró y se giró en la cama, apoyando la cabeza sobre su brazo. Después de un momento de silencio, su expresión cambió a una de ensueño.

Grimm: "Pero cuando conquistes este mundo y seas el virrey de Kisaragi aquí… ¡entonces yo seré la Vireina!"

Rokugo levantó una ceja.

Rokugo: "¿Desde cuándo decidiste eso?"

Grimm sonrió con emoción.

Grimm: "¡Es obvio! Si tú serás el Virrey, entonces yo tengo que ser la Vireina. La pareja de un conquistador tiene que ser alguien igual de importante, ¡como una reina malvada o una sacerdotisa oscura!"

Rokugo bufó.

Rokugo: "Entonces, ¿quieres ser la 'Sacerdotisa Oscura Grimm'?"

Grimm se cruzó de brazos con una expresión orgullosa.

Grimm: "No suena nada mal. Tendré mi propio castillo, con una gran estatua de mí misma en la entrada. Y tendré sirvientes, muchos sirvientes que me traerán postres y baños de agua bendita todos los días. Y tú, como el gobernante, me traerás regalos y te asegurarás de que nadie me moleste."

Rokugo no pudo evitar soltar una carcajada.

Rokugo: "Vaya, qué humilde visión del futuro tienes."

Grimm lo ignoró y siguió fantaseando.

Grimm: "¡Y la gente me adorará como la sacerdotisa más hermosa del reino! Cuando camine por las calles, todos me lanzarán pétalos de flores y se arrodillarán ante mí. ¡Ah! ¡Y tendrán estatuas de oro con mi imagen en cada plaza!"

Rokugo se golpeó la frente.

Rokugo: "Oye, estás exagerando. Ni siquiera las ejecutivas de Kisaragi tienen ese trato."

Grimm lo miró con una sonrisa juguetona.

Grimm: "¡Pero yo seré tu Vireina! Seré más importante que todas ellas juntas. Zenarith estará orgullosa de mí por haberme convertido en la mujer más influyente del planeta."

Rokugo suspiró y apagó su cigarro en el cenicero al lado de la cama.

Rokugo: "Dios… sí que tienes grandes expectativas."

Grimm cerró los ojos con una sonrisa satisfecha.

Grimm: "Es porque tengo fe en ti, Comandante~"

Rokugo la miró un momento, esperando que por fin se durmiera. Y después de unos minutos, el sonido de su respiración se volvió tranquilo y pausado. Rokugo se levantó con cuidado de la cama, estirándose mientras murmuraba para sí mismo.

Rokugo: "Por fin se durmió…"

Se puso de pie y salió de la habitación en silencio, dirigiéndose a la cocina para beber algo. Mientras tomaba un vaso de agua, miró por la ventana hacia el cielo estrellado.

Rokugo: (Pensando) "No sé si de verdad vamos a conquistar este planeta, pero si llegamos a hacerlo… Grimm va a llevarse una gran decepción cuando descubra que la realidad no es como en su sueño ridículo."

Mientras tanto, Grimm, aún dormida, sonreía ampliamente mientras en su sueño vivía su fantasía como la gran Vireina del Planeta 407.

Rokugo miró la pantalla de su terminal con una mezcla de sorpresa y terror.

Mensaje de la sede Kisaragi:
"Actualmente, nuestro planeta se encuentra en paz. Los Héroes han caído y, por primera vez en la historia, podemos considerar que Kisaragi ha logrado la conquista mundial. Como resultado, una de las ejecutivas será enviada para supervisar tu misión en el planeta 407. Prepárate para recibirla inmediatamente."

Rokugo sintió un escalofrío recorrer su espalda.

Rokugo: "Me lleva el…"

Miró nervioso a su alrededor y luego fijó su vista en Grimm, quien dormía plácidamente en la cama, desnuda y con una sonrisa de satisfacción en el rostro.

"Mierda. Mierda. MIERDA."

Si la ejecutiva enviada era Astaroth… estaba muerto.

Si descubría que había estado jugando a las casitas con Grimm, Astaroth lo mataría. O peor… lo castraría.

Por otro lado, si Grimm descubría que ella era la "otra" y no la pareja principal, probablemente lo mataría con una maldición. Y si no lo mataba, era muy capaz de auto-matarse accidentalmente pero habia algo peor , Grimm era capaz de  lanzarle una maldición de impotencia sexual antes de explotar.

Rokugo empezó a sudar frío.

"No puedo dejar que esto pase."

Actuando rápidamente, abrió su brazalete y usó sus puntos malvados para canjear un par de calcetines.

Rokugo (murmurando): "Lo siento, Grimm, pero necesito que estés fuera de combate por un rato…"

Con extremo cuidado, deslizó los calcetines en los pies de Grimm. En el instante en que el tejido tocó su piel, Grimm empezó a brillar con una energía siniestra.

Grimm (despertando de golpe): "¿Huh…?"

El brillo aumentó, su cuerpo comenzó a temblar y una sensación de sobrecalentamiento la recorrió.

Grimm (con dolor): "Co… comandante… ¿Por qué me ha hecho esto…? ¡Si yo le amo!"

Antes de que Rokugo pudiera responder, Grimm explotó en una nube de luz morada, dejando solo unas cenizas en la cama.

Rokugo saltó hacia la puerta, esquivando la onda de choque, y salió corriendo.

Rokugo: "¡Lo siento, Grimm! ¡Te enviaré al templo de Zenarith para que te revivan tan pronto como Astaroth se largue de este planeta!"

Mientras huía, su brazalete vibró de nuevo, notificándole que la teletransportación se había completado.

Llegó a la base de Kisaragi jadeando y sudando, preparándose mentalmente para lo peor. Pero cuando entró en la sala de recepción, se llevó una sorpresa.

Rokugo: "… ¿Belial?"

Frente a él, con su característico atuendo de secretaria ejecutiva y su expresión fría, se encontraba Belial, una de las tres ejecutivas de Kisaragi.

Belial lo miró con indiferencia y cruzó los brazos.

Belial: "¿Por qué esa cara, Rokugo? ¿Acaso esperabas a otra persona?"

Rokugo, aún sintiendo alivio, disimuló su reacción.

Rokugo: "¡Para nada! Es un honor tenerte aquí, querida Belial."

Belial no pareció convencida.

Belial: "Hmph. Bueno, Astaroth y Lilith estaban ocupadas, así que me enviaron a mí para supervisar la situación en este planeta."

Rokugo (pensando): "¡Gracias, Zenarith, por primera vez hiciste algo útil!"

Pero su alivio duró poco.

Belial entrecerró los ojos y se acercó lentamente.

Belial: "Por cierto… recibimos rumores extraños sobre ti, Rokugo. Algo sobre que has estado bastante… 'entretenido' con una sacerdotisa local. ¿Tienes algo que decir sobre eso?"

Rokugo sintió un escalofrío recorrer su espalda.

Rokugo: "¡Ja! ¿Yo? No, no, no. Solo trabajo, trabajo y más trabajo."

Belial lo miró con escepticismo antes de soltar un suspiro.

Belial: "Hmpf… Bueno, espero que no estés metiéndote en problemas innecesarios. Porque si Astaroth descubre que te has estado divirtiendo sin ella…"

Rokugo sintió que su vida pasaba frente a sus ojos.

Belial se giró con su usual actitud fría.

Belial: "Ahora llévame con la princesa Tilis. Quiero entender la situación de primera mano antes de tomar decisiones sobre la conquista final de este planeta."

Rokugo asintió rápidamente.

Rokugo: "¡Sí, claro! Justo estaba por ir allá."

Pero en su mente solo había una cosa en la que podía pensar.

"Tengo que revivir a Grimm antes de que sospeche algo."

 Rokugo acompañó a Belial a través de las instalaciones, todavía sudando un poco al pensar en los rumores que Belial había mencionado. Decidió cambiar de tema rápidamente.

Rokugo: "Por cierto, Belial, ¿qué opinas de tu nueva servoarmadura roja? Me parece que tiene un diseño más… robusto."

Belial, con una ligera sonrisa de orgullo, ajustó los guantes de su traje mientras caminaba.

Belial: "Este traje fue diseñado específicamente para combate de alto nivel. Me aseguré de que tuviera las mejores características, tanto en defensa como en ataque. Y para tu información, Rokugo, lo mandé a hacer porque tu comentario sobre mi traje anterior… 'parecer sacado de una película erótica'… no me cayó nada bien."

Rokugo rió nerviosamente.


 "Está bien que lleves una armadura de combate, pero ¿por qué acentúas tus pechos usando cinturones para darles un impulso? ¿Por qué siempre tienes que hacer que tu ropa parezca tan provocativa?". "¡Deja de llamar a tu jefa “provocativa”! No puedo evitarlo, mi cierre de pecho no se queda en su lugar", dice Belial, incluso cuando exuda naturalmente atractivo sexual.

Mientras hablaban, llegaron al área de entrenamiento donde Viper estaba supervisando a los nuevos reclutas demonios. Al verlos entrar, Viper dejó de hablar con un grupo de demonios y se acercó con una sonrisa.

Viper: "¡Belial! Es un placer verte de nuevo. La última vez que nos vimos fue durante mi cirugía en la Tierra, ¿no?"

Belial asintió y observó a Viper con aprobación.

Belial: "Así es. Debo admitir que me impresionaste durante esa visita. No todas las personas tienen el coraje de someterse a una cirugía de mutación en Kisaragi. Pero parece que te ha ido bien."

Viper, sonrojándose ligeramente, bajó la mirada.

Viper: "Bueno, tenía que hacerlo… por mi gente. Aunque ahora, siendo honesta, me gusta mi nueva forma. Me siento más fuerte y capaz de proteger a quienes me importan."

Belial sonrió de forma casi maternal antes de mirar a Rokugo.

Belial: "Deberías aprender algo de Viper, Rokugo. Ella tiene un propósito claro, algo que a veces parece faltarte."

Rokugo levantó las manos en un gesto defensivo.

Rokugo: "¡Oye! Yo tengo un propósito. Estoy conquistando este mundo para Kisaragi, ¿no es suficiente?"

Belial suspiró.

Rokugo, ignorando el comentario, decidió cambiar de tema nuevamente.

Rokugo: "De todas formas, hay algo importante que necesitas saber. Hay una organización llamada Hiiragi que parece estar interfiriendo con nuestras operaciones. Controlan monstruos gigantes y parecen tener tecnología avanzada, posiblemente comparable a la nuestra."

Belial entrecerró los ojos, asimilando la información.

Belial: "Interesante. Entonces, ¿son enemigos potenciales o simples rivales?"

Rokugo: "Definitivamente enemigos. Ya destruyeron nuestro satélite, y hace poco intentaron usar a un gato titán para destruirnos. Adelie, una de sus representantes, incluso mencionó algo sobre este planeta y los 'elegidos'."

Belial asintió con seriedad.

Belial: "Entendido. Entonces, ayudaré en lo que pueda. Aunque, te advierto… no esperes que me quede aquí demasiado tiempo. Vine porque las cosas en la Tierra están tranquilas y no tengo papeleo que hacer. Ya sabes que desde mi cirugía no tengo la paciencia para sentarme a escribir informes."

Rokugo asintió con una sonrisa.

Rokugo: "Bueno, al menos estás aquí ahora. Eso ya es una ventaja."

Belial miró alrededor, notando a Heine, quien estaba organizando documentos junto a Viper.

Belial: "Por cierto, ¿quién es ella? Su voz y su presencia me resultan… irritantemente familiares."

Viper presentó a Heine.

Viper: "Ella es Heine, mi asistente. Antes era una prisionera de guerra, pero ahora trabaja conmigo para mantener todo en orden."

Belial, frunciendo el ceño, se dirigió a Heine.

Belial: "Heine, ¿verdad? Voy a ser muy clara contigo. Cambia tu tono de voz y consigue un nuevo nombre. Ahora mismo me recuerdas a mí, y eso no es algo que me agrade."

Heine, visiblemente nerviosa

"R-respetuosamente, el título me fue otorgado por el Señor Demonio como la usuaria de magia de fuego más fuerte del ejército. Significa mucho para mí. Incluso si es parecido al tuyo, no puedo simplemente cambiarlo...".

Oh, cierto, Heine siempre parece feliz cuando la llaman una de las Cuatro Élites o Heine de las Llamas. 

"No me importa nada de eso. A partir de hoy, eres simplemente Heine. Además, tu voz suena demasiado parecida a la mía y hablas demasiado como yo. ¡Sube medio tono tu voz y deja de pronunciar tus erres!

"¡Eso no es justo en absoluto!". 

Heine protesta, pero la lógica no tiene influencia contra Belial, una fuerza de la naturaleza contra la cual la razón tiene poco o ningún peso.

Alice apareció, caminando rápidamente hacia el grupo con una tablet en mano. Saludó a Belial con una inclinación de cabeza antes de dirigirse directamente a Rokugo.

Alice: "Rokugo, tenemos un problema en Grace. La situación política está volviéndose insostenible."

Rokugo levantó una ceja, cruzando los brazos.

Rokugo: "¿Qué sucede ahora? ¿No que la Princesa Tillis estaba manejando todo mientras nosotros nos encargábamos de conquistar el planeta?"

Alice suspiró, ajustándose las gafas mientras revisaba los datos en su pantalla.

Alice: "Parece que la estabilidad política está en peligro. Familias reales y comerciantes están furiosos por el monopolio de los cristales de agua baratos que hemos introducido al mercado. Están difundiendo rumores como: ‘¡La Princesa Tillis no utilizará el artefacto reparado para poder ganar dinero con los cristales de agua que acaba de adquirir!’."

Rokugo suspiró, claramente fastidiado.

Rokugo: "¿Y cómo se supone que resolvemos eso? ¿Vamos a tener que dar un discurso motivador o algo?"

Alice: "Snow ya está manejando los argumentos verbales con los nobles. Parece que es sorprendentemente buena en exponer casos de corrupción en las familias reales. Quién lo diría…"

Belial, que había estado escuchando mientras inspeccionaba su servoarmadura, interrumpió con una expresión aburrida.

Belial: "Todo eso de política y discursos me aburre. Prefiero estar en la primera línea de combate. Pero, hey, si necesitan que rompa algunas cabezas de nobles, pueden contar conmigo."

De pronto, Rose apareció corriendo hacia Rokugo, claramente buscando a alguien.

Rose: "¡Rokugo! ¿Has visto a Grimm? No la encuentro por ninguna parte."

Rokugo se puso tenso de inmediato, desviando la mirada y haciendo como que no sabía de quién estaba hablando.

Rokugo: "¿Grimm? No tengo idea. ¿Quién es esa? ¿Un agente nuevo o algo así?"

Rose frunció el ceño, cruzándose de brazos.

Rose: "¡No te hagas el tonto! Grimm es tu novia, ¿no? Deberías saber dónde está. ¿No has estado con ella últimamente?"

Belial, que había estado revisando sus guantes, levantó la vista y observó a Rokugo con una expresión que decía claramente: 'Estúpido Rokugo, Astaroth te matará con sus poderes de hielo cuando se entere de tu traición.' No dijo nada, pero su sonrisa burlona lo decía todo.

Rokugo, sudando frío, intentó cambiar de tema rápidamente.

Rokugo: "¡Ah, cierto! Tal vez esté en… no sé, el templo de Zenarith o algo. Seguro anda por ahí haciendo sus cosas de sacerdotisa."

Rose, claramente no convencida, lo señaló con un dedo acusador.

Rose: "Tú sabes algo. Puedo verlo en tu cara. Más vale que no le hayas hecho nada malo a Grimm, Rokugo."

Belial finalmente intervino, disfrutando de la incomodidad de Rokugo.

Belial: "Oh, estoy segura de que Rokugo tiene una explicación muy interesante para todo esto. ¿Verdad, Rokugo?"

Rokugo, sintiendo cómo su vida se complicaba cada vez más, forzó una risa nerviosa mientras se rascaba la nuca.

Rokugo: "Sí, sí, claro. Todo está bajo control. Nada de qué preocuparse."

Alice, ignorando por completo la tensión, miró a Belial.

Alice: "Por cierto, Belial, me sorprende que hayas venido en esta misión. No es común verte tan activa fuera de la Tierra."

Belial, ajustando su servoarmadura, respondió con una sonrisa.

Belial: "Bueno, ya que Rokugo se la pasa enviando informes incompletos, alguien tenía que venir a ver qué estaba pasando. Además, necesitaba un descanso de la rutina en la Tierra. Pero debo admitir que este lugar tiene su propio encanto… aunque sea un caos absoluto."

Alice asintió, como si estuviera de acuerdo.

Alice: "Oh, ciertamente. Y con la aparición de Hiiragi y sus monstruos gigantes, el caos está lejos de terminar."

Belial miró a Rokugo con una expresión casi burlona.

Belial: "Espero que estés listo, Rokugo. Porque si esto empeora, Astaroth podría decidir venir personalmente a 'supervisar' tu progreso."

Rokugo, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda, sonrió débilmente.

Rokugo: "¡Todo está bajo control! No hay necesidad de molestar a Astaroth con esto."

Belial, claramente disfrutando de la situación, simplemente sonrió mientras seguía revisando su traje.

Rokugo, notando la persistente mirada inquisitiva de Rose, suspiró profundamente antes de alzar las manos en señal de rendición.

Rokugo: "¡Está bien, está bien! Sí, Grimm… bueno… está muerta."

Rose abrió los ojos como platos, retrocediendo un paso como si acabara de escuchar la mayor atrocidad imaginable.

Rose: "¡¿La mataste?! No lo puedo creer. ¡¿Qué demonios te pasa, Rokugo?!"

Rokugo, incómodo, se rascó la cabeza mientras trataba de calmarla.

Rokugo: "Mira, no es tan grave como suena. Recuerda que Grimm siempre revive. Fue… un experimento. Quería confirmar algo."

Belial, cruzada de brazos y claramente disfrutando del drama, intervino con tono sarcástico.

Belial: "¿Un experimento? Qué fascinante manera de describir el asesinato de tu novia. Debes tener unas prioridades interesantes, Rokugo."

Alice, con su tono práctico y lógico, interrumpió mientras revisaba su tablet.

Alice: "Si está muerta, simplemente recojamos sus restos y llevémoslos al templo de Zenarith. No es nada nuevo. Aunque… hay una posibilidad de que Grimm sea un robot. Podría explicar por qué explotó. Quizá activó su mecanismo de autodestrucción."

Rose, horrorizada, golpeó ligeramente a Alice en el brazo.

Rose: "¡No digas tonterías, Alice! Grimm no es un robot. Es una persona, aunque no-muerta. ¿Cómo puedes ser tan insensible?"

Alice, sin inmutarse, encogió los hombros.

Alice: "Es una hipótesis lógica basada en la evidencia disponible."

Rokugo suspiró profundamente y señaló hacia la dirección de la casa de Grimm.

Rokugo: "Está bien, vámonos a su casa a recoger lo que quedó de ella. Luego vamos al templo y la revivimos antes de que alguien más haga un drama."


Cuando llegaron a la casa de Grimm, encontraron la habitación hecha un completo desastre. La explosión había destruido gran parte del lugar, incluyendo el sistema de agua.

Alice, analizando la escena con su tablet, murmuró mientras examinaba los restos.

Alice: "Sí, definitivamente hay algo extraño aquí. Las explosiones típicas no causan este tipo de daño estructural. Quizás mi teoría del robot tenga más sentido de lo que pensaba."

Rose, rodando los ojos, ignoró a Alice mientras ayudaba a Rokugo a recoger los restos de Grimm en silencio.

Finalmente, llegaron al templo de Zenarith y colocaron los restos en el altar. Rokugo añadió algunas de las cosas personales de Grimm como ofrendas, incluyendo el cigarrillo que había fumado la noche anterior.

Belial, que había decidido acompañarlos, observó con curiosidad desde el fondo.

Belial: "Así que esto es lo que pasa cada vez que ella muere. Es casi como un espectáculo. Me pregunto si las historias que mencionaste en tus informes son reales, Rokugo."

Rokugo, sin responder, cruzó los brazos mientras esperaban que el proceso de resurrección terminara. Unos momentos después, un brillo envolvió los restos y Grimm reapareció, claramente molesta.

Grimm: "¡COMANDANTE! ¡¿Por qué me mataste?!"

Rokugo, manteniendo una expresión neutral, respondió con calma.

Rokugo: "Quería ver si realmente explotarías si te ponía calcetines. Fue… un experimento científico."

Grimm, furiosa, lo señaló con el dedo mientras su rostro se enrojecía de ira.

Grimm: "¡¿Un experimento?! ¡¿Sabes lo que es explotar?! ¡Es horrible! ¡Es doloroso! ¡No tiene nada de genial!"

Belial, cruzando los brazos, levantó una ceja y comentó casualmente.

Belial: "¿Qué tiene de malo? Es genial ser incapaz de morir. Es prácticamente un superpoder."

Grimm, sin saber quién era Belial, se giró hacia ella con una expresión de indignación.

Grimm: "¡¿Genial?! ¿Sabes lo que es ser apuñalada, fusilada, decapitada, molida, quemada, atropellada, comida viva, explotada…? ¡No es muy genial! ¡Duele mucho! Y nunca acabará… ¡Nadie me querrá nunca por esto!"

Belial, sorprendida por el estallido emocional, levantó las manos en señal de paz mientras murmuraba en voz baja.

Belial: "Wow, esto se puso más intenso de lo que esperaba…"

Rokugo, suspirando profundamente, intentó calmar a Grimm mientras la guiaba hacia la salida del templo.

Rokugo: "Está bien, está bien. Lo siento, ¿de acuerdo? No volveré a hacerlo… al menos no hasta que sea estrictamente necesario."

Grimm, aún molesta pero algo más calmada, lo fulminó con la mirada.

Grimm: "¡Más te vale! ¡Y no te atrevas a ponerme calcetines otra vez!"

Rokugo suspiró profundamente mientras Grimm seguía lanzándole miradas fulminantes. Finalmente, rompió el silencio tratando de suavizar la situación.

Rokugo: "Mira, Grimm, si te hace sentir mejor… no volveré a hacer experimentos contigo. Fue un error, ¿de acuerdo? Pero necesito que…"

Grimm lo interrumpió, cruzando los brazos con un aire teatral.

Grimm: "¡No quiero volver a verte, Comandante! ¡Eres cruel, insensible y—!"

Se detuvo de golpe al ver a Belial, quien observaba la escena con una ceja levantada. Grimm cambió su expresión de indignación a una mezcla de curiosidad y nerviosismo. Señalando a Belial, preguntó:

Grimm: "¿Y quién es esa mujer rubia? ¿Otra de tus conquistas?"

Rokugo tragó saliva. Sabía que no había forma de evitar la verdad.

Rokugo: "Ella es Belial, una de las líderes supremas de Kisaragi… y mi jefa."

Al escuchar eso, Grimm se quedó completamente inmóvil por un momento. Luego, como si hubiera activado un interruptor, cambió su postura y se sentó formalmente en el suelo. Inclinándose profundamente ante Belial, dijo con tono solemne:

Grimm: "Nuestro Comandante está en deuda contigo, Lady Belial. Soy su subordinada y prometida, Grimm Grimoire. Podemos ser inexpertos, pero esperamos que continúes brindándonos tu guía."

Belial, claramente entretenida, cruzó los brazos y lanzó una sonrisa burlona hacia Rokugo.

Belial: "¿Prometida? ¿Qué significa esto, Rokugo? ¿Es algo que olvidaste mencionar en tus informes?"

Rokugo, frotándose la frente en frustración, intentó explicarse.

Rokugo: "Es… complicado. Simplemente prometí casarme con ella si ambos estamos solteros en diez años. Es más una especie de trato casual, no significa nada serio."

Grimm, ofendida, se levantó de un salto.

Grimm: "¡¿Casual?! ¡No te perdonaré tan fácilmente, especialmente después de lo de los calcetines!"

Belial, sin poder contener la risa, comentó con sarcasmo mientras observaba la escena.

Belial: "Qué cosa tan terrible de decir frente a tu prometida. Realmente, Rokugo, tienes un talento para el romance… o más bien, para arruinarlo."

Rokugo la miró con cansancio mientras Grimm seguía fulminándolo con la mirada.

Rokugo: "Gracias por el apoyo, Belial. Realmente lo necesitaba."

Grimm, cruzando los brazos, murmuró algo entre dientes, claramente molesta.

Grimm: "¡No me importa lo que digas! ¡Seguiré siendo tu prometida! ¡Y algún día me vengaré por lo de los calcetines!"

Belial, aún disfrutando del caos, puso una mano en el hombro de Rokugo y le susurró al oído.

Belial: "Sabes, si Astaroth se entera de esto, no creo que ni siquiera tus puntos malos puedan salvarte."

Rokugo, sudando frío, murmuró con sarcasmo.

Rokugo: "Gracias por recordármelo, Belial. Eso realmente me ayuda a dormir por las noches."

Belial, sonriendo, se giró hacia Grimm.

Belial: "Bueno, Grimm, estaré observándote. Veremos si realmente eres digna de nuestro querido Rokugo."

Grimm, decidida, asintió con fuerza.

Grimm: "¡No fallaré! ¡Haré todo lo posible para demostrarlo, Lady Belial!"

Rokugo, suspirando profundamente, se dirigió hacia la salida mientras murmuraba para sí mismo.

Rokugo: "Esto no puede empeorar… ¿o sí?"

Belial, desde atrás, le respondió con una sonrisa maliciosa.

Belial: "Oh, Rokugo, apenas comienza."

Rokugo observó a Grimm desde la distancia mientras Rose la consolaba, tratando de calmarla después del "incidente" de los calcetines. Con una nueva ropa y una silla de ruedas completamente restaurada, Grimm aún seguía lanzando miradas de reproche hacia Rokugo, lo que solo le hizo rodar los ojos.

Alice, de brazos cruzados, miró a Rokugo y comentó en tono seco.
Alice: "Deberíamos agradecer que Grimm aún siga interesada en ti a pesar de todo lo que has hecho. Es un misterio cómo lo logras."

Rokugo, cruzando los brazos, sonrió con confianza.
Rokugo: "Es el encanto natural que tengo, Alice. No necesito lógica para explicar la atracción."

Alice: "O quizás simplemente tienes suerte de que Grimm sea demasiado ingenua."

Ignorando el comentario de Alice, Rokugo se sintió aliviado de que Belial estuviera ocupada en la base de Kisaragi. Mientras menos atención pusiera en la princesa Tillis, menos probable era que ocurriera un desastre diplomático. Sin embargo, al mismo tiempo, en la habitación de la princesa…


Castillo de Grace – Habitación de la Princesa

Snow estaba de pie frente a la princesa Tillis, con una mirada seria en su rostro.

Snow: "¡Princesa, quiero redimirme! ¡Quiero infiltrarme en Hiiragi y sabotearlos desde adentro!"

Tillis la miró con incredulidad, dejando caer la pluma con la que escribía unos documentos.

Tillis: "Snow… ¿acaso has perdido completamente la cabeza?"

Snow: "¡No puedo seguir revolcándome en mi miseria! ¡Necesito hacer algo grande! ¡Necesito demostrar mi valía!"

Tillis suspiró. La determinación de Snow era admirable, pero no podía soportar verla humillándose de esa manera.

Tillis: "Snow, realmente… No puedo verte así por más tiempo. Voy a—"

De pronto, un sonido extraño interrumpió la conversación. Una sección de la pared con forma humana comenzó a levantarse, y un hombre se desprendió del papel pintado, sonriendo con satisfacción.

Agente 10: "Oh, vaya, no esperaba que alguien estuviera aquí tan tarde."

Tillis, sobresaltada, se levantó de inmediato de su asiento y gritó.
Tillis: "¡GUARDIAS! ¡INTRUSO!"

El Agente 10 extendió la palma de la mano con calma, con una sonrisa confiada en su rostro.
Agente 10: "Está bien, está bien. Solo soy yo, el Agente 10."

Tillis no dudó ni un segundo antes de gritar con aún más fuerza.
Tillis: "¡GUARDIAS! ¡ALERTA MÁXIMA!"

Snow observó la escena con una mezcla de asombro y confusión, mientras el Agente 10 continuaba con su monólogo sin ser perturbado por los gritos.

Agente 10: "¿Sabían que puedo disfrazarme de cama? Puedo hacer que la princesa duerma sobre mí sin siquiera darse cuenta… ¿O acaso ya lo ha hecho?"

Tillis palideció, su expresión de absoluto horror hablaba por sí sola.

Tillis: "¡ESO NO ME HACE SENTIR MEJOR! ¡SOLDADOS, LLEVEN A ESTE HOMBRE A LOS CALABOZOS!"

El Agente 10 suspiró y alzó las manos en señal de rendición.
Agente 10: "Tch, qué desagradecida. Me esfuerzo tanto en mi trabajo y aún así me tratan de esta manera… en fin."

Snow, aún confundida por la escena, decidió ignorar la presencia del extraño hombre y se giró de nuevo hacia la princesa.

Snow: "¡Princesa! ¡Necesito una oportunidad para redimirme!"

Tillis, claramente frustrada y agotada por los eventos de la noche, finalmente suspiró con resignación.

Tillis: "¡Muy bien, Snow! ¡Te nombro mi guardaespaldas! ¡Tal vez así no tendré que lidiar con más psicópatas escondidos en las paredes!"

Snow se quedó en shock por un segundo antes de responder con una sonrisa radiante.
Snow: "¡No la decepcionaré, Princesa!"

Mientras tanto, el Agente 10 se giró hacia la ventana, murmurando para sí mismo.
Agente 10: "Bueno, supongo que no es el peor resultado que podía haber tenido. Pero aún así… qué malagradecida."

Y con eso, se desvaneció nuevamente en las sombras, dejando a Snow y a la princesa Tillis en completo desconcierto.

a destrucción del bosque había sido espectacular, pero el problema apenas comenzaba. Entre los árboles carbonizados y el humo elevándose al cielo, los restos de la flora enemiga aún seguían en movimiento. Las extrañas plantas-damas se retorcían, dividiendo sus cabezas como si aún intentaran resistir. Sin embargo, la energía ardiente de Belial no les dio tregua.

Heine observó con una mezcla de asombro y horror.
Heine: “Esto… esto es ridículo. ¡Un solo ataque fue suficiente para incinerar una parte del bosque y aún así sigue de pie! ¿Qué demonios eres, mujer?”

Belial, con su característica sonrisa despreocupada, ajustó su servoarmadura roja y se limpió un poco de sudor de la frente.
Belial: “Ya lo dije antes, Heine. Soy la Suprema Líder de Kisaragi. Aunque más importante…”

Se giró hacia Rokugo y Alice, quienes estaban de pie entre los escombros y cenizas del campo de batalla. Rokugo se veía más impresionado que preocupado, mientras que Alice tenía los brazos cruzados con una expresión severa.

Alice: “Rokugo… ¿te das cuenta de lo que acaba de hacer?”

Rokugo, sin perder la calma, exhaló pesadamente y levantó una ceja.
Rokugo: “Bueno… técnicamente logró lo que queríamos, ¿no? Abrió un enorme claro en el bosque. ¡Ahora tenemos más espacio para construir!”

Alice cerró los ojos y respiró profundo, tratando de contener su frustración. Finalmente, señaló hacia la Ciudad Escondite a lo lejos.
Alice: “¡Eso no cambia el hecho de que todas las ventanas de la ciudad se rompieron con la onda de choque! ¿Sabes cuántos puntos malos costará reemplazarlas?”

Belial miró despreocupadamente las ruinas humeantes, y luego alzó los hombros.
Belial: “Bah, detalles. Lo importante es que vencimos a la flora molesta y la operación Hiiragi en el bosque ha sido neutralizada, al menos por ahora.”

Rokugo no pudo evitar soltar una risa.
Rokugo: “Sí, claro. Y de paso hemos causado un infierno en la ciudad sin siquiera haber peleado con los Hiiragi directamente… qué eficiente.”

Alice se llevó una mano a la cara, claramente resignada.
Alice: “Lo peor es que técnicamente tiene razón… según mis cálculos, la onda de choque de Belial equivalió a diez mil toneladas de TNT. Y dado que su piroquinesis está aumentada con nitro, no hay manera de que pueda hacer otro ataque de ese nivel sin colapsar mañana.”

Belial chasqueó la lengua y le dio una palmada en la espalda a Rokugo.
Belial: “Bah, bah. No necesitas hacerme quedar como una anciana frágil. Estoy bien, todavía puedo pelear.”

Heine, aún temblorosa tras la demostración de poder, miró a Rokugo con una mirada incrédula.
Heine: “¿Cómo puedes trabajar con estas locas…? ¡Son monstruos!”

Rokugo se giró hacia ella con una sonrisa astuta.
Rokugo: “Bienvenida a Kisaragi, Heine. Aquí solo hay locos.”

Alice hizo un escaneo rápido con su equipo y detectó movimiento en la distancia.
Alice: “Los Hiiragi aún no han atacado directamente. Si lo hacen, será desde una dirección en la que nos tengan ventaja estratégica.”

Rokugo miró las naves rodeando el campamento de Kisaragi. No estaban en movimiento, pero su presencia era una amenaza constante.
Rokugo: “Genial. Así que ahora estamos rodeados por Hiiragi y sin ventanas en la ciudad. Esto es un día cualquiera en Kisaragi.”

Belial se estiró y sonrió.
Belial: “Bueno, si me trajeron aquí es porque querían una guerra, ¿no? ¡Démosles una!”

Al dia siguiente Belial  tiene el equivalente a Resaka y decidio quedarse en cama mas horas de los normal. 

 En la base de Kisaragi, Viper, aún con vendas en algunas partes del cuerpo, insistía en salir a pelear. Rokugo, con los brazos cruzados, la miraba con expresión de fastidio.

Rokugo: "No me hagas repetirlo, Viper. Todavía no estás en condiciones de pelear. Si sales así, Alice te va a meter un brebaje que te dejará inconsciente antes de que pongas un pie fuera de la base."

Viper: (Suspirando) "Lo entiendo. Me quedaré a vigilar, ¡así que por favor no me drogue!"

Alice, quien estaba supervisando los informes de la base, miró a Rokugo con un asentimiento de aprobación.

Alice: "Buena decisión, Comandante. Ahora sí podemos seguir con el recorrido de inspección sin interrupciones innecesarias."

Continuaron caminando por la base hasta llegar a una estructura imponente. Alice señaló una enorme represa y unos generadores masivos.

Alice: "Dado que la sequía ya no es un problema, hemos construido una hidroeléctrica para mejorar la producción de energía en la Ciudad Refugio."

Rokugo observó la instalación con interés.

Rokugo: "No está mal. Supongo que con esto podremos hacer que las operaciones sean más eficientes."

Alice luego los llevó a un hangar donde se encontraba el enorme robot topo, ahora reconstruido y mejorado.

Alice: (Señalando el robot) "Este es el Mogerokun reconstruido. Pero al analizar su sistema, descubrí algo interesante."

Rokugo: (Levantando una ceja) "¿Qué cosa?"

Alice: "El piloto de Mogerokun solo puede ser una quimera."

Rokugo se cruzó de brazos, pensativo.

Rokugo: "¿Quieres decir que el robot es exigente y solo quiere que una linda chica lo pilote? eso podria ser el robot de Russel, creyo que era una chica"

Alice: " No, sino que juzga por el ADN: . Probablemente el sistema fue diseñado para evitar que cualquiera, excepto los aliados, lo utilice. Esto me recuerda al robot que usaba Russel antes de que el Destructor lo destrozara."

Rose, que estaba escuchando la conversación con indiferencia, alzó la cabeza al oír esto.

Rose: "Entonces… ¿quién lo va a pilotar?"

Alice: "Tú."

Rose parpadeó varias veces, sin entender.

Rose: "¿Por qué yo?"

Alice: "Porque eres una quimera. El sistema solo permite que una quimera sea su piloto."

Rokugo miró a Rose con curiosidad.

Rokugo: "Bueno, parece que tienes un nuevo juguete. ¿Qué dices? ¿Aceptas?"

Rose, con una sonrisa confiada, se cruzó de brazos.

Rose: "Por supuesto. Si Russel pudo pilotar uno, entonces esto será pan comido. Además, él es débil comparado conmigo."

Alice activó la interfaz del Mogerokun, haciendo que la cabina se abriera.

Alice: "Entonces sube. Necesitamos hacer algunas pruebas antes de que Hiiragi vuelva a atacar."

Rose se subió al robot, mirando con emoción los controles. Mientras tanto, Rokugo suspiró, preguntándose qué más secretos ocultaba ese mundo y qué tan profunda era la conexión entre los Titanes, los Señores Demonio y la tecnología avanzada que parecía haber sido olvidada por la humanidad.

Rokugo: (Para sí mismo) "Este planeta sigue poniéndose más raro cada día..." 

 Belial: "¡Bueno, ya que ustedes están perdiendo el tiempo, creo que iré a enfrentar a Hiiragi por mi cuenta!"

Rokugo quiso detenerla, pero sabía que no había nada que pudiera hacer para frenar a Belial cuando se proponía algo. Solo podía rezar para que no destruyera media ciudad en el proceso.

Sin otra opción, Rokugo reunió a los combatientes de Kisaragi para dar un discurso.

Rokugo: "¡Escuchen bien, ustedes, combatientes desechables! Hiiragi es un misterioso y poderoso enemigo. La situación es grave, y a este paso, acabarán retrasando nuestros planes de invasión. Si no quieren ser aplastados como insectos, ¡más les vale ponerse las pilas!"

Esto causó que los agentes comenzaran a discutir y se desatara una pelea entre algunos de ellos.

Agente 34: "¡¿Qué demonios significa ‘desechables’?! ¡No soy un robot de un solo uso!"

Agente 56: "¡Oye, si nos están diciendo desechables, significa que podemos hacer lo que queramos sin preocuparnos por las consecuencias, ¿no?!"

Alice, viendo el caos, suspiró y tomó la palabra.

Alice: "¡Silencio, idiotas! Son enemigos a la par de los Héroes de la Tierra. Son un enemigo que no podemos permitirnos subestimar, así que esta vez no voy a obligarlos a participar. ¡Pero si no están listos para luchar, mejor no estorben!"

Esto logró calmar a la mayoría y motivar a algunos que no querían quedar como cobardes.

Mientras tanto, Rose estaba en la cima de Mogerokun, descargando electricidad constantemente para impedir que Grimm se subiera.

Grimm: "¡¿Desde cuándo puedes hacer electricidad?!"

Rose: (Orgullosa) "Alice me ha estado alimentando con comida gourmet hecha de un animal de la Tierra llamado ‘Anguila Eléctrica’."

Grimm: "¿Y por qué no me dejas subir?"

Rose: "¡Porque es más genial si es un robot especial que sólo yo pueda controlar! No voy a dejar que nadie más entre."

Enojada, Grimm tuvo una idea y se fue en busca de Alice.

Grimm: "¡Alice, hazme mi propio robot! Seguro es más cómodo pilotar un robot que ir en silla de ruedas descalza."

Alice la miró con expresión aburrida y cruzó los brazos.

Alice: "Hacer un robot es costoso y complicado. Pero, dejemos pasar todo eso… Te haré un robot únicamente si reniegas de la magia y de Zenarith."

El rostro de Grimm se puso rojo de furia y se marchó indignada.

Grimm: "¡Nunca! ¡Prefiero arrastrarme en el suelo antes de abandonar a Zenarith!"

Alice: (Encogiéndose de hombros) "Tú te lo pierdes."

 la princesa Tilis, en un raro gesto de cooperación con Kisaragi, convoca a todos los demonios de Viper y se dispone a activar la máquina generadora de lluvia.

Tilis: "A pesar de que odio admitirlo… esto es lo mejor para la supervivencia del reino de Grace."

Frente a la mirada de sorpresa de los soldados y habitantes del reino, Tilis pronuncia en voz alta la infame contraseña que Rokugo le puso a la máquina de lluvia.

Tilis: (Avergonzada) "…‘Festival del pene’."

Unos segundos de silencio incómodo se apoderan de la sala antes de que el generador cobre vida. Inmediatamente, nubes negras comienzan a cubrir el cielo, oscureciendo la vista de los aviones de Hiiragi y dificultando su capacidad para espiarlos.

Mientras tanto, en la base de Kisaragi, los demonios de Viper, aún resentidos por cómo dejaron a su reina herida, reúnen objetos de valor sentimental y se los entregan a Heine.

Demonio 1: "Usa estas ofrendas para maldecir a Kisaragi y vengar a nuestra reina."

Demonio 2: "Si Grimm es tan poderosa como dicen, esto debería funcionar."

Grimm, al ver la devoción de los demonios por Viper, frunce el ceño y murmura.

Grimm: "Estoy tan celosa… ¡La odio! ¡Odio lo popular que es!"

Rokugo, sin muchas ganas de tratar con los celos irracionales de Grimm, le recuerda cuál es su verdadero enemigo.

Rokugo: "¡Recuerda que nuestro enemigo es Hiiragi, no Viper!"

Finalmente, con el ejército reunido y la moral alta, Rokugo se dirige a sus tropas.

Rokugo: "Somos combatientes de una organización malvada. Somos invasores… ¡Vamos, simios! ¡A la guerra!"

Lo primero en la lista es ver si Grimm puede maldecir a Hiiragi, recordando que la última vez no funcionó bien. Normalmente, no hay forma de que una maldición a gran escala funcione, pero con tantas ofrendas de alto valor, Grimm cree que sí puede lograrlo.

Grimm: "¡Bien! ¡Usaré esta maldición en su contra!"

Pero en vez de lanzar una maldición de muerte o desgracia, Grimm decide algo más… creativo.

Grimm: "¡Todas las parejas de Hiiragi  conocerán a la persona de sus sueños! ¡Así que si la maldición se me devuelve, la felicidad lloverá sobre mí!"

La maldición se activa, y en cuestión de minutos, en Toris comienzan a formarse rupturas en masa cuando las personas encuentran a alguien que creen que es mejor que sus actuales parejas.

Rokugo: "…Que maldicion mas estuipida."

Pero Grimm no se detiene ahí.

Grimm: "Y ahora… ¡todos los soldados de Hiiragi soñarán con sesiones de amor con orcos durante tres días y tres noches!"

Adelie, observando la situación, siente un escalofrío recorrer su espalda.

Adelie: "¡¿Qué pasa con esa mujer loca?! ¡¿Es una especie de espíritu maligno antiguo?!"

Incluso los soldados de Hiiragi se estremecen al escuchar la maldición, sintiendo un oscuro presagio.

Rokugo, satisfecho con la devastación emocional que causó Grimm, se prepara para la guerra. Sin embargo, hay algo que lo inquieta.

Rokugo: "No hay rastro de Belial por ningún lado…"

Sospecha que Belial se perdió cuando aparecieron las nubes negras y, con lo torpe que es, probablemente rompió su brazalete y su comunicador.

Rokugo: (Suspirando) "…Como si no tuviéramos suficientes problemas."

 Rokugo nota algo clave: aunque Belial no aparece por ningún lado, su rastro de destrucción es inconfundible. A pesar de la tecnología avanzada de Hiiragi, muchas de sus naves están averiadas, forzándolos a combatir en tierra sin posibilidad de retirada.

Rokugo: "Supongo que la torpeza de Belial fue útil esta vez... aunque no me sorprendería si ella también se perdió en la refriega."

Uno de los agentes de Hiiragi, con su traje azul blindado, se lanza contra Rokugo. Sin dudarlo, Rokugo responde con una patada asesina, un movimiento diseñado originalmente para matar mutantes y superhumanos. Sin embargo, la armadura de poder de Hiiragi absorbe la mayor parte del impacto.

Rokugo: (Sorprendido) "Tsk… estos trajes son más duros de lo que esperaba."

Antes de que la batalla empeore y las fuerzas de Kisaragi queden en desventaja, un estruendo sacude el campo de batalla. Desde un agujero en el suelo, emerge Mogerokun, el robot topo reconstruido.

La voz robótica de Alice resuena por todo el campo de batalla a través de altavoces.

Alice: "¡Atención! Todos los agentes de Kisaragi deben evacuar de inmediato. Mogerokun procederá con un espectáculo de fuegos artificiales en breve."

Los agentes de Kisaragi, al escuchar esto, intercambian miradas antes de huir a toda velocidad. No necesitan más explicaciones: en clave interna, "espectáculo de fuegos artificiales" es sinónimo de autodestrucción masiva.

Rose, aunque orgullosa de su primer pilotaje, se baja del robot y se aleja rápidamente. Snow, siempre oportunista, aprovecha la confusión para robar las armas de los agentes de Hiiragi que quedaron inconscientes tras la explosión.

Finalmente, en una explosión colosal, Mogerokun se destruye junto con varios soldados y vehículos de Hiiragi.

Rokugo, observando el desastre con una mezcla de admiración y resignación, mira a Alice.

Rokugo: (Suspirando) "¿Cuántas veces hemos hecho esto ya?"

Alice: "Estadísticamente, un 87% de nuestras misiones de combate terminan con la autodestrucción de algún robot. Deberías estar acostumbrado."

Rokugo, girándose hacia Snow, la ve cargando con un montón de armas y equipo de Hiiragi.

Rokugo: "Y esta… sigue siendo una gran fanática del saqueo."

Snow, con una sonrisa satisfecha, levanta uno de los rifles de alta tecnología de Hiiragi.

Snow: "¿Qué? Alguien tiene que aprovechar el botín de guerra."

Alice: "El daño de la explosión debería dejar a Hiiragi fuera de combate por un tiempo. También destruimos varios túneles secretos que encontramos en la zona. Parece que Hiiragi estaba explotando las minas de cristales de agua que antes pertenecían a Toris… pero ahora nosotros somos los únicos con acceso directo a ellas."

Rokugo, satisfecho con la jugada estratégica, asiente mientras observa la zona devastada.


En el comedor de Kisaragi: Celebración y una extraña hostilidad

Después de la batalla, la base de Kisaragi entra en modo celebración. El comedor está lleno de agentes y demonios compartiendo bebidas y comida en un ambiente festivo. Pero apenas terminada la formalidad del brindis, Grimm miró a Rokugo con una expresión de enfado y resentimiento. Sin decir una palabra, se giró en su silla y se alejó, dejándolo completamente desconcertado.

Rokugo: (frunciendo el ceño) "…¿Qué fue eso?"

Snow, con la boca llena de comida, se encoge de hombros.

Snow: "¿Quién sabe? Tal vez está molesta porque Rose no le dejo entrar en el robot."

Rose, por otro lado, muestra una expresión incómoda.

Rose: "No es eso… desde que revivió, ha estado… rara."

Intrigado, Rokugo decide buscar a Grimm para intentar reconciliarse. Sin embargo, la situación no sería tan sencilla como esperaba.


En los pasillos de Kisaragi

Después de una búsqueda rápida, Rokugo encuentra a Grimm en uno de los pasillos, recostada en su silla de ruedas, aparentemente esperando algo. Cuando lo ve, su expresión cambia de una ligera sorpresa a un gesto de disgusto.

Grimm: "Hmph."

Rokugo: "… Oye, ¿qué te pasa? Normalmente, una cita arregla todo."

Grimm: (mirándolo con resentimiento) "No esta vez."

Rokugo frunce el ceño. ¿Desde cuándo una cita no es suficiente para contentarla? Normalmente, Grimm era fácil de apaciguar con promesas románticas sin sustancia, pero ahora parecía diferente.

Grimm: "Es por… lo que hiciste. Para probar mi maldición."

El rostro de Rokugo se endurece. Así que se trata de eso.

Rokugo: "Ah, así que aún sigues con eso… Sabes que fue un experimento científico."

Grimm: "¡Me mataste con unos calcetines!"

Rokugo: "… Y reviviste como siempre. No veo el problema."

Grimm lo fulmina con la mirada. Su usual tono juguetón y torpe no estaba presente esta vez. De verdad estaba molesta.

Grimm: "Fue cruel, Rokugo. No lo olvidaré tan fácilmente."

Un silencio incómodo cae entre ambos. Rokugo, que rara vez tiene que lidiar con consecuencias emocionales, no sabe cómo responder. Así que simplemente se encoge de hombros y se da la vuelta.

Mientras camina por el pasillo, se pregunta por qué demonios fue a buscarla en primer lugar.

Rokugo: (pensando) Si tanto le molesta, ¿por qué no me dice que terminemos? Eso me dejaría libre y sin compromiso...

Pero Grimm no lo hace.


La confesión de Grimm a Rose

Apenas Rokugo se aleja, Grimm, incapaz de contener más su tristeza y rabia, se desahoga con Rose.

Grimm: (sollozando) "¡No es solo por la maldición! ¡Es porque siento que nunca me toma en serio! ¡Siempre me trata como un alivio cómico y ni siquiera sé si de verdad me quiere!"

Rose, con una expresión entre divertida y empática, suspira.

Rose: "Eso es porque el Comandante es un idiota."

Grimm: "¡Lo sé! ¡Y aún así, me gusta! ¡Es injusto!"

Rose se encoge de hombros.

Rose: "Bueno… al menos no te dejó atrás. Y sigues siendo su única prometida."

Grimm: "¡No es suficiente!"

Mientras tanto, Rokugo, ajeno a esta conversación, camina de regreso al comedor con un solo pensamiento en su cabeza.

Rokugo: ¿Por qué diablos las mujeres son tan complicadas?

Alice confirma que Belial se perdió en el Bosque Oscuro cuando las nubes negras fueron convocadas.

Alice: "Parece que el sistema de comunicación de Belial se rompió cuando cayó la tormenta... Según las últimas lecturas, su rastreador indica que sigue viva, pero perdida en alguna parte del bosque."

Rokugo suspira y se rasca la cabeza.

Rokugo: "Tch… Es tan torpe que no me sorprende. Supongo que tendremos que buscarla antes de que termine creando otro desastre."

Antes de que pudiera hacer un plan, la tranquilidad de la base fue interrumpida.


La llegada de Hiiragi

De repente, una enorme nave espacial de Hiiragi apareció en el cielo, causando un alboroto entre los agentes de Kisaragi y el Reino de Grace. Todos miraban hacia arriba con tensión, temiendo un nuevo ataque.

De la nave descendió Adelheid "Adelie" Kruger, la auto-proclamada heroína de la justicia, con su habitual exageración dramática.

Adelie (alzando la voz): "¡Oídme, invasores de un mundo extranjero! Soy Adelheid Kruger, la Salvadora Umbral y he sido enviada por la Agencia Hiiragi para escoltar al Agente Rokugo y a su… ¿acompañante? en una misión de paz."

Rokugo levanta una ceja.

Rokugo: "¿Misión de paz? Suena más como una trampa."

Alice, con su tono analítico y frío, ajusta sus sensores y observa la nave con cautela.

Alice: "No detecto armas activas en su nave en este momento. Pero eso no significa que no puedan atacarnos en cualquier momento."

Rokugo cruza los brazos, pensando en su siguiente movimiento.

Rokugo: "Bien, iré… Pero llevaré a Alice conmigo."

Adelie pone cara de fastidio y suspira con indignación.

Adelie: "Un agente de Kisaragi y su pequeña ayudante, una niña… No esperaba menos de una organización tan maligna."

Alice frunce el ceño.

Alice: "Si pudiera sentir emociones, estaría ofendida."

Rokugo ignora el comentario y sube a la nave junto a Alice. La nave despegó rumbo a una zona neutral, donde las negociaciones de tregua entre la Agencia Hiiragi y el Reino de Grace se llevarían a cabo.


Encuentro con Fritz, el líder de Hiiragi

En la zona de aterrizaje en tierra neutral, Rokugo, Alice y Adelheid fueron recibidos por una figura imponente.

Era un hombre atractivo de cabello plateado y ojos azules, vestido con un uniforme blanco impecable, con una postura cortés pero con un aura de astucia y control. Fritz, el director de la Agencia Hiiragi, los esperaba con una sonrisa educada.

Fritz (sonriendo educadamente): "Bienvenidos. Lamento las molestias que mi subordinada Adelheid les haya causado."

Adelie (horrorizada): "¡¿EH?! ¡Pero si solo he intentado mantener el orden!"

Fritz la ignora y se acerca a Rokugo con calma.

Fritz: "He oído muchas cosas sobre la infame organización Kisaragi… Y sobre usted, Agente Rokugo."

Rokugo sonríe con arrogancia y cruza los brazos.

Rokugo: "He oído muchas cosas sobre ustedes también, aunque, francamente, sus naves me preocupan más que su reputación."

Fritz ríe suavemente.

Fritz: "Entiendo su inquietud. Pero estoy seguro de que podemos encontrar una solución beneficiosa para ambas partes."

Alice activa sus sensores y analiza a Fritz con discreción.

Alice (susurrando a Rokugo): "Rango de combate desconocido. Inteligencia alta. Potencialmente peligroso."

Rokugo (pensando) Genial… Otro de esos tipos con cara de príncipe que oculta algo.

Fritz extiende una mano.

Fritz: "Hablemos, Agente Rokugo. Creo que ambos tenemos más en común de lo que imaginamos."

Rokugo observa la mano extendida con desconfianza.

La Evaluación de Adelheid y los Problemas con Hiiragi

Fritz (con tono diplomático): "Comprenderán que nuestra llegada no fue un acto de agresión inmediato. Al contrario, nuestra intención original era realizar una evaluación de este reino… y de su potencial como parte de nuestra red de protección y justicia."

Rokugo arquea una ceja con una sonrisa burlona.

Rokugo: "¿Red de protección? Suena más como dominación discreta."

Fritz ignora la provocación y prosigue.

Fritz: "Nuestra agente Adelheid fue enviada al Reino de Grace con la misión de observar e intervenir si era necesario. Sin embargo… su evaluación resultó ser un caos absoluto."

Adelie (sorprendida): "¡¿Q-qué?! ¡Yo sólo hice lo correcto!"

Alice (ajustando sus lentes virtuales): "Defina caos absoluto."

Fritz sonríe con calma y revisa su tableta con información detallada.

Fritz: "En su primer día, Adelheid fue arrestada después de patrullar la capital e intentar acabar con el comercio de carne de orco en el mercado negro."

Rokugo se ríe por lo bajo.

Alice asiente: "Un mercado negro es una economía funcional dentro de sistemas corruptos. ¿Cuál fue el problema?"

Fritz (ignorando el comentario de Alice): "Luego repartió los cristales de agua entre los mercaderes locales, causando el rumor de que la Princesa Tilis los contrabandeaba."

Rokugo ahora sí suprime una carcajada.

Rokugo: "¡Oh, por Dios! ¡Eso sí que es divertido! Así que toda la crisis de corrupción de Tilis empezó por ella."

Adelie (nerviosa): "¡P-pero lo hice por el bien de la justicia!"

Fritz suspira y sigue leyendo.

Fritz: "A pesar de no ser policía, patrullaba la ciudad y reprimía injustamente a los residentes."

Alice (cruzándose de brazos): "Eso explicaría la caída de la confianza en el sistema judicial en los últimos meses."

Fritz: "Intentó obligar a los orcos a abandonar una fábrica en la que habían acordado trabajar por contrato."

Rokugo (soltando aire de su nariz): "Déjame adivinar. Pensaste que eran esclavos."

Adelie (sudando): "Ehh… bueno…"

Fritz frunce el ceño con molestia y sigue.

Fritz: "Intentó secuestrar a un chico vestido de sirvienta, llamado Russel."

Adelie (defensiva): "¡Parecía estar siendo explotado!"

Alice (girando la cabeza lentamente): "Russel es una quimera programada para disfrutar el trabajo."

Fritz (ajustando sus guantes con calma): "Y para coronar su fantástico desempeño, Adelheid declaró públicamente que Snow, quien había sido gobernadora en ese entonces, era corrupta. Destrozó su reputación con acusaciones sin pruebas."

Rokugo pestañea varias veces.

Rokugo: "… Alice, ¿cuándo pasó todo eso?"

Alice ajusta sus lentes de datos y revisa información clasificada.

Alice: "Hace varios meses. No prestaste atención

 Rokugo (susurrando): "Oh, cierto, fue cuando Snow comenzó a robar comida de la despensa secreta de Kisaragi…"

Adelie (horrorizada): "¡¿Ustedes… ignoraron completamente mi trabajo?!"

Fritz (frotándose las sienes con cansancio): "Como verán… la relación entre Hiiragi y Kisaragi se ha vuelto tensa debido a ciertos… errores de juicio."

Adelie (exaltada): "¡¿ERRORES DE JUICIO?! ¡Yo estaba haciendo JUSTICIA!"

Alice (mirándola con frialdad): "No. Estabas causando caos innecesario."

Rokugo sonríe con burla.

Rokugo: "Entonces, ¿por qué estamos aquí? ¿Van a compensarnos por su interferencia? ¿O sólo querían decirnos que su agente es un desastre?"

Fritz sonríe con calma.

Fritz: "No. Queremos una tregua. Pero con una condición."

Alice afina sus sensores.

Alice: "Diga la condición."

Fritz entrelaza los dedos y se inclina levemente hacia adelante.

Fritz: "Queremos que Kisaragi retire su ocupación del Reino de Grace."

El silencio en la sala se hizo denso.

Rokugo parpadeó dos veces.

Rokugo: "… ¿Disculpa?"

Alice (procesando la información): "Si Kisaragi se retira, este planeta quedará en un estado de inestabilidad… y eso facilitaría su toma de control."

Fritz (sonriendo): "Me temo que no puedo confirmar ni negar esa suposición."

Adelie (con una sonrisa triunfal): "¡Así es! ¡Ríndanse y liberen este planeta de su maldad!"

Rokugo suspira y se recarga en la silla.

Rokugo: "Mira, lo entiendo. Te gustaría que nos fuéramos, porque ustedes llegaron tarde y ya tenemos el control de este mundo."

Fritz mantiene su sonrisa diplomática.

Fritz: "Digamos que nos gustaría resolver este conflicto sin recurrir a… métodos extremos."

Alice mira a Rokugo, esperando su respuesta.

Rokugo sonríe y se inclina hacia adelante.

Rokugo: "Déjame responderte con una pregunta…"

Fritz arquea una ceja.

Rokugo: "Si no aceptamos… ¿qué piensan hacer al respecto?"

  

Fritz (con una mirada distante, como si recordara antiguos tiempos): "Hace siglos, las civilizaciones en este planeta vivían primitivamente, igual que en cualquier otro planeta. El conocimiento era limitado, y la gente se centraba en sobrevivir... hasta que algo cambió."

Rokugo (interrumpiendo, sorprendido): "Espera, espera... ¿Cómo sabes tanto sobre otros planetas? Eso no es algo que cualquiera en este mundo mencionaría."

Fritz (sonriendo con una calma inquietante): "Digamos que, al igual que Kisaragi, hay fuerzas que se encargan de preservar conocimientos... aunque no siempre con los mismos fines."

Alice (mirándolo con los ojos entrecerrados, sospechando): "¿Y qué fue lo que cambió? Dijiste que algo o alguien lo cambió."

Fritz (asintiendo, y luego mirando hacia el vacío como si reviviera una historia antigua): "Así es. Una chica llamada Ymir Fritz. Fue ella quien encontró algo… aunque no fue alguien. No, fue una cosa, una entidad antigua."

Rokugo (frustrado, cruzándose de brazos): "¿Una cosa? Sé un poco más específico, por favor. Estoy perdiendo la paciencia."

Fritz (sin inmutarse, prosiguiendo con calma): "Ymir Fritz encontró al Demonio de la Tierra, una entidad oscura y poderosa que le ofreció un pacto. A cambio de su lealtad, le otorgó el poder de convertirse en el Titán Fundador, un ser invencible. Este poder cambió el curso de la historia para siempre."

Alice (procesando la información, intrigada): "¿Un pacto con un demonio? Eso suena a leyenda... pero, ¿y después? ¿Qué hizo Ymir con ese poder?"

Fritz (continuando con su tono narrativo): "Bueno, estoy seguro de que ustedes conocen parte de la historia de Eldia. Ymir pasó de ser una esclava, acusada de liberar a unos cerdos, a convertirse en la esposa del rey de Eldia. Con el poder del Titán Fundador, su rol cambió por completo. Se convirtió en la pieza central de un imperio."

Rokugo (con un leve suspiro, interrumpiendo): "Sí, sí, esa historia ya la sabemos. Ymir y sus poderes titánicos, la creación del imperio Eldiano… nada nuevo. ¿O vas a decirme que hay algo más?"

Fritz (sonriendo con una mirada llena de conocimiento): "Tal vez sepas la historia... pero, ¿sabías que Ymir, en su lecho de muerte, dejó que sus tres hijas la devoraran? Ellas heredaron un tercio de su poder, y esa tradición se mantuvo. Sus hijas se lo pasaron a sus descendientes, dividiendo el poder en lo que luego se conocería como los Nueve Titánes Cambiantes."

Rokugo (visiblemente más interesado ahora, sus ojos brillando con curiosidad): "¿Los Nueve...? Entonces, la estructura de las tribus, la historia de Eldia… todo esto estaba basado en ese poder que se dividió, ¿verdad?"

Fritz (asintiendo con un gesto satisfecho): "Exacto. Las hijas de Ymir formaron las nueve tribus que más tarde construirían el imperio Eldiano. La influencia de esos poderes moldeó el mundo como lo conocemos ahora. Es una historia de poder, sacrificio… y de cómo la voluntad de una sola persona cambió el curso de la historia."

Alice (con un tono analítico, evaluando la información): "Eso significa que la Tribu Hiiragi considera que estos poderes y territorios están bajo su dominio... una especie de 'derecho histórico' que reclaman, ¿no es así?"

Fritz (mirándola con una sonrisa irónica): " No Exactamente. Mi apellido es una completa coincidencia" 

Rokugo (sospechando):
"Sí, claro… Y el hecho de que parezcas un aristócrata salido de un anime de fantasía también es pura coincidencia, ¿no?"

Fritz (riendo levemente):
"Bueno, supongo que algunos nacemos con suerte."

Rokugo (con un suspiro, rascándose la cabeza):
"A ver si entiendo bien… entonces, ¿el linaje de Ymir todavía existe? ¿O solo son historias viejas?"

Fritz (serio por un momento):
"El linaje de Ymir no se ha extinguido por completo. Y si mi información es correcta… la última descendiente con sangre real de Ymir Fritz está en este mismo planeta."

Alice (analizando la información, mirando de reojo a Rokugo):
"¿Estás insinuando que la princesa Tilis...?"

Fritz (asintiendo lentamente):
"La princesa es la última descendiente de Ymir Fritz. Su linaje real se confirma porque es la única persona capaz de activar ciertos dispositivos ancestrales, como el generador de agua, que solo responden a la sangre real."

Rokugo (sorprendido y un poco molesto):
"¡Así que esa contraseña estúpida que puse en el generador funcionó porque la princesa es la única que puede activarlo! ¡¿Por qué nadie me dijo esto antes?!"

Alice (sarcástica):
"Quizás porque a nadie le pareció relevante que la contraseña del generador de agua fuera 'Festival del Pene'."

Fritz (suspirando, ignorando la conversación absurda de Kisaragi):
"Volviendo al punto… hubo un trato secreto entre el Rey de Eldia y el Rey de Marley, que también era líder de una de las tribus más poderosas, la tribu Tiber. Eldia entregaría su reino en un plazo de cien años a Marley, un intercambio pacífico a cambio de evitar más derramamiento de sangre."

Rokugo (bostezando):
"Sí, sí… suena como el típico trato que termina saliendo mal."

Fritz (con una mirada afilada):
"Exacto. Ese trato no salió como planeado. Apareció un revolucionario, o terrorista, según a quién le preguntes. Su nombre era Eren Jaeger."

Rokugo (sintiendo un escalofrío por el peso con el que Fritz pronunció el nombre):
"Jaeger, ¿eh? ¿Y qué hizo ese tipo?"

Fritz (con una voz solemne):
"De alguna manera, él obtuvo el poder de tres titanes: el Titán Fundador, el Titán de Ataque y el Titán Martillo de Guerra. Con ese poder, Eren desató una catástrofe. Activó un arma legendaria del Rey de Eldia, llamada 'El Retumbar', liberando miles de titanes colosales para aplastar el mundo bajo sus pies."

Alice (intrigada):
"¿Y cómo terminó todo?"

Fritz (con un suspiro):
"Al final, Eren fue asesinado por sus propios compañeros para detener el Retumbar. Pero el daño ya estaba hecho. El mundo había sido devastado, y solo unas pocas civilizaciones lograron sobrevivir… una de ellas fue la nación de Hiiragi."

Rokugo (con una ceja arqueada):
"Ohhh… así que por eso ustedes no nos ven con buenos ojos."

Fritz (con una sonrisa fría):
"Digamos que Hiiragi no estaba precisamente feliz con lo que sucedió."

Rokugo (cruzándose de brazos, mirando con desconfianza):
"Entonces, según tu historia, los titanes desaparecieron hace siglos… pero dime algo, Fritz. Si los titanes ya no existen, ¿qué son exactamente esas criaturas gigantes que rodean los territorios de Grace?"

Fritz (cruzándose de brazos, con una expresión pensativa):
"Esa es una buena pregunta… Según lo que sabemos, los titanes cambiantes dejaron de existir tras la muerte de Eren Jaeger y la disolución del linaje eldiano con capacidad de transformación. Pero…"

Alice (interrumpiendo con frialdad):
"Si los titanes eran exclusivos de los humanos con ADN modificado, ¿cómo es que ahora existen titanes animales como el Rey de la Arena, el Rey Tigre y el Rey de los Cielos?"

Adelie (alzando la voz, con impaciencia):
"¡Por favor, dejen que Fritz termine el relato! No interrumpan con dudas innecesarias."

Fritz (levantando una mano para calmar a Adelie):
"Es una duda válida. La verdad es que nadie sabe exactamente cómo lo lograron, pero lo que sí sabemos es que alguien encontró la clave para otorgar los poderes titánicos a los animales después del Retumbar. Hasta donde sabemos, todos los titanes humanos desaparecieron tras la muerte de Eren, y la humanidad asumió que nunca volverían a existir."

Rokugo (arqueando una ceja, con un gesto de burla):
"Claro, porque asumir cosas en este mundo siempre ha funcionado bien, ¿no?"

Fritz (ignorando su sarcasmo, prosigue):
"Los años que siguieron al Retumbar fueron caóticos. Con gran parte de la civilización destruida, los sobrevivientes se agruparon en pequeños estados en guerra constante. Eldia, o lo que quedaba de ella, formó una alianza con la nación de Hizuru. Hiiragi y otra nación emergente, los Headslitters, se convirtieron en sus principales opositores."

Alice (ajustando sus lentes mientras procesa la información):
"Así que Hiiragi no era una nación poderosa originalmente, sino que surgió después de la caída de Marley y Eldia…"

Fritz (asintiendo):
"Así es. Pero la clave de todo esto es que el legado genético de Eldia y los experimentos del Imperio de Marley no desaparecieron por completo. Hiiragi, con su afán de supervivencia y avance tecnológico, encontró lo que quedaba: fragmentos de conocimiento prohibido y muestras de fluido espinal de titanes. Y, con ese poder, comenzaron a experimentar."

Rokugo (cruzándose de brazos con una sonrisa cínica):
"Déjame adivinar. Jugaron a ser dioses y la cagaron monumentalmente."

Fritz (con una expresión sombría):
"Básicamente. Crearon armas biológicas, titanes artificiales con propósitos específicos. El 'Rey del Desierto' se suponía que debía fertilizar la tierra, pero terminó causando la degradación del suelo, convirtiendo grandes zonas fértiles en desiertos áridos. Y el 'Rey de Barro', ese enorme slime que encontraron… tenía la función de absorber agua como una esponja, pero terminó causando sequías en todo el continente."

Alice (mirando con frialdad a Fritz):
"Así que la tierra se volvió desértica porque Hiiragi jugó con fuego y terminó quemándose."

Fritz (con una leve sonrisa irónica):
"Si quieres verlo así… sí. Pero no podemos culpar solo a Hiiragi. Marley también hizo lo suyo con la manipulación del ADN de los eldianos y sus experimentos con armas biológicas. Al final, lo que quedó fue un mundo destrozado."

Rokugo (mirando de reojo a Alice):
"¿No te recuerda esto a algo?"

Alice (con un suspiro):
"Sí. A la Tierra. Pero al menos nosotros no convertimos a nuestros gatos y perros en bestias colosales."

Adelie (irritada):
"¡Cuidado con cómo hablas de Hiiragi! ¡Nosotros solo hicimos lo necesario para preservar nuestra civilización!"

Fritz (alzando la mano para calmarla):
"Adelie, por favor. No estamos aquí para discutir quién es el héroe y quién el villano. Solo estamos exponiendo los hechos."

Alice (mirando a Fritz con sospecha):
"Y ahora que sabemos todo esto… ¿qué está haciendo Hiiragi aquí realmente? ¿Qué estaban esperando para regresar?"

Fritz (mirando a Rokugo con una sonrisa enigmática):  Nuestro objetivo siempre ha sido observar y esperar a que el momento indicado llegara. Y ese momento llegó cuando murió el Rey Demonio. Nuestra leyenda decía que cuando el elegido derrotara al Rey Demonio, sería el momento de regresar y reclamar lo que una vez nos perteneció."

Rokugo (con una mueca de burla):
"¿Y si el elegido nunca hubiera aparecido?"

Fritz (encogiéndose de hombros):
"Esperaríamos. El tiempo no es un problema para nosotros."

Alice (mirando a Fritz con frialdad):
"Hiiragi ha estado espiándonos desde el principio, ¿verdad?"

Fritz (sonriendo):
"Más o menos. Hemos estado observando el planeta desde nuestra nave nodriza. Nos refugiamos en un submarino/nave espacial después del desastre del Retumbar, esperando el momento adecuado para regresar. Pero cuando finalmente despertamos y escaneamos la superficie… nos dimos cuenta de que el mundo había retrocedido a una era medieval."

Rokugo (resoplando):
"Por supuesto, porque sería demasiado fácil si todo hubiera seguido avanzando normalmente. ¿Así que dejaron que la leyenda del 'Elegido' se esparciera solo para justificar su regreso?"

Fritz (asintiendo con calma):
"La leyenda del Elegido fue nuestra forma de asegurarnos de que, cuando volviéramos, la gente estuviera preparada para recibirnos. Pero ahora, con Kisaragi aquí… las cosas han cambiado."

Rokugo (mirando con desconfianza a Fritz):
"Entonces dime, Fritz… ¿qué es exactamente lo que planea Hiiragi ahora?"

Fritz (con una sonrisa enigmática):
"Eso, mi amigo… depende de ti."

Rokugo (cruzándose de brazos, con una expresión escéptica):
"Muy bonito discurso sobre la historia y todo eso, pero… ¿en qué momento vamos a negociar la paz? ¿O solo nos trajeron aquí para dar una clase de historia?"

Fritz (sonriendo levemente, con calma):
"Oh, claro que sí. Negociemos. Pero primero, pongamos las cosas en perspectiva."

(Fritz presiona un botón en el panel frente a él, y en la pantalla aparece una grabación de lo ocurrido en la capital de Toris. Alice y Rokugo observan con atención.)

(La grabación muestra al mismo agente de Hiiragi que Rokugo, el Agente 10 y el Hombre Tigre encontraron en las ruinas de Toris. El agente aparece en la sala del trono de la familia real de Toris, de pie con una postura confiada y fría.)

Agente de Hiiragi (en la grabación, con voz imponente):
"Toris no merece sobrevivir."

(El rey de Toris y su corte lucen sorprendidos. En la grabación, el agente de Hiiragi saca un frasco con suero titán y lo inyecta en un pájaro que traía enjaulado. Un momento después, retrocede y presiona un botón en su dispositivo.)

(El ruido que emite el dispositivo activa la transformación. En cuestión de segundos, el pájaro se hincha y se transforma en un titán colosal con rasgos aviares. La onda expansiva de su transformación devasta el castillo y, con un solo batir de sus alas, Toris es reducido a escombros.)

(La grabación se detiene.)

Fritz (mirando a Rokugo y Alice con calma):
"Esto es lo que sucede cuando alguien se interpone en nuestros planes."

Rokugo (con una risa seca, claramente irritado):
"Así que… los aniquilaron como si nada."

Alice (procesando la información, frunciendo el ceño):
"Entonces la destrucción de Toris no fue un accidente, sino una ejecución premeditada."

Fritz (asintiendo):
"No somos sus aliados, pero tampoco deseamos la guerra. Sin embargo, si interfieren con Hiiragi de nuevo… los destruiremos igual que a Toris."

Adelie (con una sonrisa confiada, mirando con superioridad a Rokugo y Alice):
"Se los advertimos antes. Pero ustedes decidieron seguir con sus fechorías 

Ahora ya conocen el precio de su arrogancia."

(Rokugo se inclina hacia adelante, mirándolos fijamente, sin perder la compostura.)

Rokugo (con un tono sarcástico):
"Sí, sí, un gran espectáculo. Un pajarito gigante destruyendo una ciudad. Todo muy impresionante."

(Alice mantiene su expresión neutral, pero a su lado, Rokugo nota un leve parpadeo en su comunicador interno. Eso significa que hay alguien más en la sala que está transmitiendo información a Kisaragi.)

(Rokugo no reacciona de inmediato, pero observa con el rabillo del ojo la figura de El Agente 10, quien está cubierto con una manta de invisibilidad. El Agente 10 le hace una seña a Rokugo de que no haga ruido.)

(Alice, sin voltear, capta la misma señal. No muestran ningún cambio en su expresión para que Fritz y Adelie no sospechen.)

Fritz (sin notar la infiltración):
"Espero que esto sirva como advertencia. No tenemos intenciones de exterminarlos a ustedes, pero tampoco nos temblará la mano si deciden entrometerse más de lo necesario."

Adelie (cruzando los brazos con un gesto dramático):
"La próxima vez que Hiiragi entre en combate… será en serio."

(Fritz le indica a Adelie que escolte a Rokugo y Alice de regreso. Antes de retirarse, Rokugo lanza una última mirada a la sala, asegurándose de que el Agente 10 pueda quedarse infiltrado sin ser detectado.)

(En el camino de regreso, Adelie camina con orgullo exagerado, con la barbilla en alto.)

Adelie (con aire triunfante):
"Supongo que ahora entienden que no tienen oportunidad contra nosotros."

Rokugo (con una sonrisa burlona):
"Sí, sí, lo que digas, Adelie-chan. Dime, ¿cómo te sentiste cuando Fritz básicamente te llamó incompetente frente a todos?"

(Adelie se detiene abruptamente, apretando los dientes.)

Adelie (furiosa, con los puños temblorosos):
"¡No hables como si me conocieras, maldito invasor!"

(Alice, sin prestarle atención, mira de reojo a Rokugo y murmura en japonés para que Adelie no entienda.)

Alice (en japonés):
"El Agente 10 se infiltró exitosamente. Obtendremos información de Hiiragi desde adentro."

(Rokugo asiente ligeramente. Las piezas están en movimiento.)

(De regreso en la base de Kisaragi, Alice analiza la situación con una mirada fría y calculadora.)

Alice (ajustando sus lentes, con tono analítico):
"Fritz solo mantuvo la compostura, pero en realidad no está en una buena posición. Con la destrucción de Mogerokun, los túneles bajo Toris colapsaron. Eso les obligará a pasar tiempo reparando su propia infraestructura antes de poder reanudar sus operaciones mineras."

Rokugo (cruzándose de brazos, con una sonrisa satisfecha):
"Eso significa que mientras ellos reconstruyen, nosotros podemos seguir minando sus recursos sin competencia. Supongo que es una victoria para Kisaragi."

Alice (asintiendo):
"Ordenaré a los equipos de minería que comiencen la extracción de agua en Toris. Necesitamos aprovechar esta oportunidad mientras Hiiragi está ocupado lamiéndose las heridas."

(Rokugo, por su parte, no puede evitar sentirse inquieto. Hiiragi no se rendirá tan fácilmente. Además, hay otro asunto que lo preocupa más en ese momento.)

Rokugo (suspirando, tomando su equipo):
"Voy a salir un rato."

Alice (mirándolo con desconfianza):
"¿Adónde?"

Rokugo (poniéndose su chaqueta):
"Voy al bosque oscuro. Tengo que encontrar a Belial."

(Alice alza una ceja, pero no lo detiene. Sabe que una vez que Rokugo toma una decisión, no hay forma de hacerlo cambiar de opinión.)




No hay comentarios.:

Publicar un comentario