Rokugo (cruzándose de brazos, pensativo):
"Así que Belial está perdida en algún lugar del bosque oscuro, y las explosiones que han reportado en diferentes países coinciden con su patrón de ataque… No podemos seguir perdiendo agentes buscándola a ciegas."
Alice (ajustando su interfaz holográfica, con una expresión fría y calculadora):
"La cuestión es que Belial puede sobrevivir indefinidamente sin ayuda. Si quisiera, ya habría pedido suministros de la Tierra. Pero como este planeta es un lugar tecnológicamente atrasado sin telefonía celular, no hay forma de contactarla directamente. Si realmente quisiera comodidad, ordenaría una cabaña prefabricada y provisiones."
Rokugo (suspirando, con una sonrisa sarcástica):
"Sí, eso suena como Belial. Nunca ha sido fanática del campamento rústico. Pero si aún no ha regresado, significa que o está entretenida destruyendo cosas o encontró algo que la retiene en ese bosque."
Alice (deslizando los datos en su panel holográfico):
"Hemos recibido informes de explosiones similares a las de Belial en distintos territorios. Transportamos agentes a los lugares donde se reportaron, pero cada vez que llegaban, Belial ya se había ido. No podemos seguir perdiendo agentes de esa manera."
Rokugo (frotándose la barbilla, pensativo):
"Si seguimos esperando a detectar una oleada de energía, será demasiado tarde. Necesitamos predecir su próximo movimiento y adelantarnos."
Alice (asintiendo, ingresando datos en su interfaz):
"Ya analicé el patrón de sus apariciones. Basándome en la frecuencia de sus explosiones y su movimiento, las coordenadas más probables para su próxima aparición están dentro del bosque oscuro."
Rokugo (arqueando una ceja):
"¿Otra vez el bosque oscuro? Maldita sea, no podemos hacer nada en este planeta sin que ese bosque se meta en el medio."
Alice (sin inmutarse):
"Si quieres encontrar a Belial antes de que cause más problemas, necesitarás un guía. Alguien que conozca el bosque como la palma de su mano."Rokugo: (Frotándose la frente, suspirando) “Está bien, si la loca de Belial sigue haciendo explotar cosas sin razón, entonces será mejor que la encuentre antes de que convierta todo el bosque en cenizas.”
Alice: (Cruza los brazos, ajustando su brazalete de datos) “Como dije, necesitas una guía. Si vas solo, te perderás y probablemente termines como cenizas antes de encontrar a Belial.”
Rokugo: (Encogiéndose de hombros) “Tienes razón… pero no quiero lidiar con el patriotismo falso de Rose. No quiero escuchar otro discurso sobre cómo el bosque es un campo de batalla donde ella caza libremente sus presas.”
Alice: (Suspira) “Entonces, solo queda Bashin-chan. Aunque parece que te odia, al menos conoce cada rincón de ese bosque mejor que nadie.”
Rokugo: (Resopla) “Genial… Tengo que pedirle ayuda a una niña salvaje que probablemente quiera cortarme la cabeza. Esto va a ser divertido.”
Con la decisión tomada, Rokugo se dirige al territorio de la Tribu Bashin Headslitters. Al llegar, observa a varios miembros de la tribu reunidos en una ceremonia, mientras Bashin-chan se encuentra de pie, sosteniendo un hacha de guerra con expresión de fastidio.
"Así que Belial está perdida en algún lugar del bosque oscuro, y las explosiones que han reportado en diferentes países coinciden con su patrón de ataque… No podemos seguir perdiendo agentes buscándola a ciegas."
Alice (ajustando su interfaz holográfica, con una expresión fría y calculadora):
"La cuestión es que Belial puede sobrevivir indefinidamente sin ayuda. Si quisiera, ya habría pedido suministros de la Tierra. Pero como este planeta es un lugar tecnológicamente atrasado sin telefonía celular, no hay forma de contactarla directamente. Si realmente quisiera comodidad, ordenaría una cabaña prefabricada y provisiones."
Rokugo (suspirando, con una sonrisa sarcástica):
"Sí, eso suena como Belial. Nunca ha sido fanática del campamento rústico. Pero si aún no ha regresado, significa que o está entretenida destruyendo cosas o encontró algo que la retiene en ese bosque."
Alice (deslizando los datos en su panel holográfico):
"Hemos recibido informes de explosiones similares a las de Belial en distintos territorios. Transportamos agentes a los lugares donde se reportaron, pero cada vez que llegaban, Belial ya se había ido. No podemos seguir perdiendo agentes de esa manera."
Rokugo (frotándose la barbilla, pensativo):
"Si seguimos esperando a detectar una oleada de energía, será demasiado tarde. Necesitamos predecir su próximo movimiento y adelantarnos."
Alice (asintiendo, ingresando datos en su interfaz):
"Ya analicé el patrón de sus apariciones. Basándome en la frecuencia de sus explosiones y su movimiento, las coordenadas más probables para su próxima aparición están dentro del bosque oscuro."
Rokugo (arqueando una ceja):
"¿Otra vez el bosque oscuro? Maldita sea, no podemos hacer nada en este planeta sin que ese bosque se meta en el medio."
Alice (sin inmutarse):
"Si quieres encontrar a Belial antes de que cause más problemas, necesitarás un guía. Alguien que conozca el bosque como la palma de su mano."
Alice: (Cruza los brazos, ajustando su brazalete de datos) “Como dije, necesitas una guía. Si vas solo, te perderás y probablemente termines como cenizas antes de encontrar a Belial.”
Rokugo: (Encogiéndose de hombros) “Tienes razón… pero no quiero lidiar con el patriotismo falso de Rose. No quiero escuchar otro discurso sobre cómo el bosque es un campo de batalla donde ella caza libremente sus presas.”
Alice: (Suspira) “Entonces, solo queda Bashin-chan. Aunque parece que te odia, al menos conoce cada rincón de ese bosque mejor que nadie.”
Rokugo: (Resopla) “Genial… Tengo que pedirle ayuda a una niña salvaje que probablemente quiera cortarme la cabeza. Esto va a ser divertido.”
Con la decisión tomada, Rokugo se dirige al territorio de la Tribu Bashin Headslitters. Al llegar, observa a varios miembros de la tribu reunidos en una ceremonia, mientras Bashin-chan se encuentra de pie, sosteniendo un hacha de guerra con expresión de fastidio.
El encuentro con Grimm
(En el camino, Rokugo pasa por uno de los pasillos de la base, donde inesperadamente se cruza con Grimm. Ella parece querer evitarlo, pero antes de que pueda escapar, Rokugo desactiva su silla con un solo botón.)
Rokugo (cruzándose de brazos, serio):
"Grimm, tenemos que hablar."
Grimm (nerviosa, pero sin perder su orgullo):
"No quiero hablar contigo. ¡Voy a ignorarte!"
(Grimm intenta alejarse, pero Rokugo le sostiene la silla de ruedas.
Rokugo se acerca y se agacha para quedar a su altura.)
Rokugo (suspirando, con una expresión seria):
"Soy un farsante, Grimm. Solo salí contigo por lástima. En realidad, soy una mala persona. Tengo un pase VIP directo al infierno."
(Grimm parpadea, como si no creyera lo que acaba de escuchar. Luego, para sorpresa de Rokugo, sonríe suavemente.)
Grimm (con voz calmada):
"Te perdono."
Rokugo (atónito, sin entender):
"... ¿Qué?"
Grimm (cerrando los ojos, con un tono melancólico pero sincero):
"Te perdono porque… gracias a ti, me sentí querida. Me sentí amada. Me sentí viva otra vez. Y aunque digas que eres un farsante, que solo saliste conmigo por lástima… yo sé que, en algún momento, eso cambió. Sé que, en el fondo, no me odias tanto como dices."
(Rokugo aprieta los dientes. No esperaba esa respuesta. Se queda mirándola por un momento, sintiendo algo de culpa, algo que rara vez siente.)
Rokugo (bajando la mirada, susurrando):
"Dame un último beso, entonces."
(Grimm frunce el ceño, confundida.)
Grimm (molesta):
"¿Último? ¿De qué estás hablando?"
(Rokugo también se da cuenta de que acaba de decir algo extraño. Antes de que pueda reaccionar, Grimm lo agarra del cuello de la chaqueta y lo jala hacia ella, con una mirada de enojo.)
Grimm (furiosa):
"¡Eso no fue una ruptura! ¡Fue una pelea de enamorados! ¿Desde cuándo decides todo por tu cuenta? ¡Tenemos un contrato firmado con sangre de que nos casaremos en 10 años, y eso no ha cambiado!"
(Rokugo se queda sin palabras. Luego, solo suspira y sacude la cabeza, rindiéndose.)
Rokugo (sonriendo de lado):
"Bien, bien… lo que digas. Pero tengo que ir al bosque oscuro a buscar a Belial."
Grimm (cruzándose de brazos, aún molesta):
"¿Y cómo planeas llegar sin perderte?"
Rokugo (sonriendo con confianza):
"Para eso llamé a Rose."
(Justo en ese momento, Rose aparece Parece indiferente a la tensión en el aire.)
Rose (masticando):
"Mm… dijiste que necesitas un guía, ¿verdad?"
Rokugo (asintiendo):
"Sí. ¿Puedes convencer a Bashin-chan de que me guíe?"
(Rose piensa por un momento, luego asiente con una sonrisa.)
Rose (con aire de superioridad):
"Claro. Pero a cambio… quiero más comida."
(Rokugo rueda los ojos, pero acepta. Después de todo, en este mundo, la comida parece ser la mejor moneda de cambio.)
Grimm (con voz irritada): "¿Así que vas a arriesgarte a entrar en ese bosque oscuro y maldito… solo para rescatar a esa mujer? ¿Por qué? ¡Dime, Rokugo!"
Rokugo (suspirando, pero manteniéndose firme): "Primero, porque es mi jefa. Es la líder de Kisaragi y le debo lealtad. Y segundo…" (hace una pausa y la mira directamente) "porque también es mi amiga. La conozco desde que éramos adolescentes, Grimm."
Grimm (mordiéndose los labios, enojada y con celos evidentes): "¿Amiga, dices? ¡No me vengas con eso! ¡Después de lo que hiciste, ni siquiera sé por qué debería confiar en ti!" (recordando el "accidente" cuando Rokugo la mató en uno de sus experimentos, supuestamente solo para ver si explotaría) "¿Acaso ya te olvidaste de la vez que me mataste, Rokugo? Según tú, solo era un capricho para ver si explotaba. ¿Es así como cuidas a tus 'amigos'?"
Rokugo (con una expresión de incomodidad, pero tratando de calmarla): "Grimm, eso fue... bueno, no fue mi mejor momento. Pero ahora estamos hablando de algo serio. No puedo dejar a Belial allá sola."
Grimm (mirándolo con una mezcla de enojo y dolor): "¡Pues bien! ¡Pudrete, Rokugo! Haz lo que quieras. Ve al bosque, piérdete y nunca regreses, ¡me da igual!"
Sin decir una palabra más, Grimm giró su silla de ruedas y se alejó, furiosa y sin intención de escucharlo más. Rokugo suspiró y miró al Hombre Tigre, quien parecía disfrutar de la situación.
.Rose (riendo con una expresión juguetona): "Parece que alguien tiene problemas amorosos. ¡Oh, Comandante, siempre causando problemas! ¿Sabes? A veces, parece que no perdona nada
Rokugo (haciendo una mueca, tratando de justificar): "Grimm estará de mejor humor cuando regrese. Ya lo verás."
Regreso a la base de Kisaragi
(Después de un largo viaje, Rokugo, Rose, Belial y el Hombre Tigre finalmente regresan a la base. Grimm es la primera en recibirlos, con una sonrisa de alivio al ver a Rokugo sano y salvo.)
Grimm (sonriendo ampliamente, con una chispa en los ojos):
"¡Comandante! ¡Volviste! No me gusta admitirlo, pero estaba preocupada."
(Se acerca y agarra la manga de Rokugo como una novia preocupada. Luego, mira a Rose y le sonríe con sinceridad.)
Grimm (a Rose):
"Me alegra que estés bien también. Aunque…" (voltea hacia Belial con una expresión de respeto absoluto) "¡Oh, Gran Belial! es un honor verla de vuelta en nuestra base."
(Belial alza una ceja, pero acepta el cumplido con su típica expresión indiferente.)
Belial (cruzándose de brazos):
"No sé si eso fue un elogio o un insulto, pero lo aceptaré por ahora."
(Grimm también le dedica un saludo cortés al Hombre Tigre, quien parece un poco confundido por la efusividad de Grimm, pero le devuelve el saludo con una inclinación de cabeza.)
Hombre Tigre (con su típica energía despreocupada):
"¡Nya! ¡Al menos alguien está feliz de verme!"
Rokugo cuenta la historia
Alice (con los brazos cruzados, mirando a Rokugo con curiosidad):
"Bien, dime qué pasó allá. ¿Qué encontraron en el bosque oscuro?"
Rokugo (suspirando, con una expresión cansada):
"Un problema. Como siempre."
Grimm (inclinando la cabeza con curiosidad):
"¿Un problema… o una aventura?"
Rokugo (rodando los ojos):
"Llamémoslo ambas cosas. En el bosque oscuro encontramos una muralla gigantesca, y detrás de ella estaba el Reino de Grunade. Un sitio que rinde culto a los dragones. El agua juega un papel importante en su cultura, tanto que parece que la ciudad fue diseñada en torno a ella."
Alice (asintiendo, procesando la información):
"Interesante… ¿Y qué más?"
Rokugo (cruzándose de brazos):
"Cada cien años, el gobernador de ese reino debe viajar a las Montañas Midgard, donde el Dragón Primordial duerme. Allí tiene que reemplazar una piedra mágica que mantiene al dragón dormido, pero el problema es que al hacerlo, el dragón se despierta y mata al gobernador. Es una especie de sacrificio ritual."
Grimm (horrorizada):
"¡Eso es terrible! ¡Parece algo salido de una historia de terror!"
Rokugo (encogiéndose de hombros):
"Sí, pero el problema real fue que cuando llegamos, nos llevaron prisioneros."
Snow (con un brillo divertido en los ojos):
"Déjame adivinar… ¿Hiciste algo para molestarlos?"
Rokugo (suspirando):
"No esta vez. Nos capturaron porque el Hombre Tigre, nuestro querido amigo felino, se robó la piedra mágica gigante que debían usar para el sacrificio."
(Todos miran al Hombre Tigre, quien silba disimuladamente y desvía la mirada.)
Hombre Tigre (haciendo pucheros):
"¡Nya! ¡Pensé que me volvería niño otra vez! Pero como Viper no pudo hacer nada, se la di a Heine en la termoelectrica…"
Alice (ajustando sus lentes, en tono serio):
"Si esa piedra era el sello de contención del Dragón Primordial, entonces el Hombre Tigre básicamente desató el caos en ese reino."
Rokugo (asintiendo):
"Exacto. Y para colmo, también encontramos a Belial en la prisión, porque aparentemente la habían arrestado por 'terrorismo'."
Belial (mirando a un lado con indiferencia):
"Tsk. Qué frágiles. Solo incendié un par de cosas."
Alice (mirando a Belial con desaprobación):
"¿En una ciudad diseñada para resistir el fuego?"
Belial (encogiéndose de hombros):
"Sí. Fue un desafío interesante."
Rokugo (suspirando nuevamente):
"En fin. Como el fuego no servía, usamos otra estrategia. Belial usó su poder de microondas en lugar de llamas. Es un movimiento letal que calienta las células desde dentro, y eso nos ayudó a escapar."
Grimm (sintiendo un escalofrío):
*"Eso suena horrible…"
Rokugo (con una sonrisa sarcástica):
"Sí, pero funcionó. Y para compensar a ese reino… matamos al dragón."
(Todos se quedan en silencio, sorprendidos.)
Snow (boquiabierta):
"… ¿Mataste a un dragón legendario?"
Rokugo (con una expresión aburrida):
"Bueno, técnicamente el Hombre Tigre se hizo gigante y Belial usó sus microondas. Yo solo estuve ahí observando la carnicería."
Rokugo (continuando):
"Pero ahí no termina la historia. Porque justo cuando terminábamos con todo, ¿quién aparece? ¡Adelie, la heroína de la justicia! La muy idiota llegó para evaluar al Reino de Grunade para ver si debía anexarse a Hiiragi. Pero…"
Viper (sonriendo con burla):
"Déjame adivinar. ¿Le echaron la culpa de todo?"
Rokugo (asintiendo con una gran sonrisa):
"Exacto. "
Grimm (riendo):
"¡Eso es increíble! ¡Finalmente, algo de justicia poética!"
Alice (cruzando los brazos):
"Entonces, ¿Grunade nos considera aliados o enemigos?"
Rokugo (pensativo):
"Neutrales, por ahora. Pero si Hiiragi intenta anexarlos, seguramente pedirán ayuda."
Alice (asintiendo con una leve sonrisa):
"Entonces tendremos otra carta bajo la manga."
(Mientras todos asimilan la información, Rokugo se estira y bosteza.)
Rokugo (con una sonrisa cansada):
"Bueno, fue un largo viaje. Si alguien necesita algo, estaré durmiendo."
(Pero, antes de que pueda irse, Grimm lo agarra del brazo con una mirada traviesa.)
Grimm (sonriendo juguetonamente):
"¡No tan rápido, comandante! Me debes una cita después de todo esto."
(Rokugo suspira, dándose cuenta de que nunca podrá librarse de ella.)
Después de la batalla – Base de Kisaragi
(Belial, con el brazo roto y visibles heridas de batalla, se tambalea hasta la base. Su rostro muestra un agotamiento profundo, mientras que el Hombre Tigre, aunque intenta mantener su actitud despreocupada, también está al borde del colapso.)
Belial (con voz agotada, haciendo un gesto despreocupado con la mano):
"Estoy cansada… Me voy a dormir."
(El Hombre Tigre, apoyándose en la pared, deja escapar un quejido y mira a Rokugo con una expresión de súplica.)
Hombre Tigre (con una mueca de dolor):
"Nya… Llévenme a la enfermería. Gigantificarme para enfrentar a ese dragón… me dejó hecho polvo."
Alice (ajustando sus lentes, analizando el estado del Hombre Tigre):
"No es sorprendente. El proceso de gigantificación acorta la esperanza de vida de un mutante. Tendrás que someterte a un chequeo completo."
(Mientras tanto, Grimm se acerca a Belial con una expresión radiante, tratándola con respeto casi reverencial.)
Grimm (con emoción, casi con lágrimas en los ojos):
"¡Gran Belial, mi suegra todopoderosa! ¡Me alegra que haya regresado con vida!"
(Belial, con una ceja arqueada, la observa como si estuviera lidiando con una molestia inevitable. Finalmente, suspira y decide seguirle el juego.)
Belial (con una sonrisa burlona):
"Muy bien, desde ahora, serás la 'Mutante Zombie' de Kisaragi."
Grimm (frunciendo el ceño, inflando las mejillas de disgusto):
"¡Ese apodo no me gusta! Preferiría algo que tenga que ver con santidad. ¡Soy una santa después de todo!"
Belial (haciendo un gesto con el dedo para llamar a Rokugo):
"Rokugo, consígueme alambre de acero. La ataré y la dejaré tirada para que no me moleste."
(Rokugo la mira con una mezcla de incredulidad y diversión, mientras Grimm entra en pánico al escuchar la orden de Belial.)
Grimm (moviéndose torpemente hacia Rokugo, con los ojos suplicantes):
"¡No, no, no! ¡No lo hagas! ¡Soy bastante vulnerable si me restringen físicamente así! ¡No me quejaré más, lo prometo!"
Rokugo (con una sonrisa malvada):
"Nah, orden es orden. Si dejo que Belial se salga con la suya, puede que hasta consiga algunos puntos extra."
Grimm (agitando los brazos frenéticamente):
"¡NOOOOO! ¡ESO ES INHUMANO!"
(Sin embargo, Rokugo sigue la orden de Belial. Amarra a Grimm con el alambre de acero y la deja amordazada en el campo de entrenamiento, mientras ella se retuerce tratando de liberarse, pero sin éxito.)
Belial (mirándola con satisfacción):
"Bien. Ahora que está silenciada, voy a descansar. No me molesten."
(Con esas palabras, Belial se marcha a dormir sin preocuparse por Grimm, mientras el resto de los agentes observan la escena con una mezcla de diversión y asombro.)
Más tarde…
(Rokugo, sintiéndose ligeramente culpable—pero no lo suficiente como para desatarla enseguida—, se acerca a Grimm, quien sigue en el campo de entrenamiento, murmurando quejas a través de la mordaza.)
Rokugo (sonriendo burlón):
"Bueno, al menos salió bien. Conociendo a Belial, si realmente quería vengarse de ti, te habría puesto calcetines y eso me habría dado puntos extra sin esfuerzo."
(Grimm se queda completamente quieta al escuchar eso, su rostro se vuelve pálido de inmediato. Ella empieza a sacudirse con aún más desesperación, gimiendo aterrorizada.)
Grimm (pensando en su cabeza, pero sin poder hablar por la mordaza):
"¡NOOOOOOOOO! ¡ESO SÍ QUE SERÍA HORRIBLE! ¡Rokugo, sácame de aquí ANTES DE QUE LO HAGA!"
(Rokugo simplemente se ríe y, tras hacerla sufrir un poco más, finalmente la libera.)
Rokugo (mirando a su alrededor):
"Bien, ya volvimos… Ahora, ¿qué diablos pasó mientras yo no estaba?"
(Grimm señala hacia la zona de construcción, donde se pueden ver varias maquinarias pesadas en operación. En una de ellas, Snow está manejando con una gran sonrisa, claramente disfrutando de su trabajo.)
Rokugo (con incredulidad):
"Espera, espera… Snow, ¿qué haces manejando eso? ¿Desde cuándo puedes operar maquinaria pesada?"
Snow (con orgullo, apoyándose en el volante):
"¡Tengo licencia! Alice da cursos de capacitación y un examen. ¡Aprobé con honores!"
(Rokugo se cruza de brazos, aún dudoso.)
Rokugo:
"Aún así, parece peligroso dejarte manejar esas cosas…"
Snow (riendo burlona):
"¡Oh, por favor! ¡Es más fácil que disparar un arma!"
(Grimm, intrigada por el curso, le pregunta a Snow al respecto.)
Grimm:
"¿En serio dan un curso de manejo de maquinaria pesada? ¿Eso es lo más cercano que tengo a manejar mi propio robot?"
Snow (asintiendo):
"¡Exacto! Es lo más parecido a pilotar un robot de Kisaragi."
Grimm (pensativa, pero con un toque de desconfianza):
"Alice seguramente me pedirá que reniegue de Zenarith o de la magia a cambio… pero si tú me enseñas y hago el examen directamente, no tendré que lidiar con ella."
Snow (sonriendo maliciosamente):
"Lo haré… pero tendrás que pagarme."
(Grimm suspira, sabiendo que Snow nunca hace nada gratis. Mientras tanto, Rokugo decide visitar la oficina de Viper para ponerse al tanto de las decisiones administrativas. Sin embargo, al entrar, se encuentra con una escena inesperada: Rose está dormida plácidamente en el regazo de Viper.)
Grimm (mirando la escena con una ceja arqueada):
"Rose parece un perro."
Rose (abriendo un ojo, frunciendo el ceño):
"Grimm parece una anciana."
(Antes de que la conversación escalara a una pelea, Rokugo y Viper intervinieron para separarlas.)
Viper (suspirando, acariciando el cabello de Rose):
"Rose me contó que sus instintos de quimera le gritan que se aleje de Belial. Pero cuando estaban juntas, Belial le obligó a cubrirla con sábanas como si fuera una muñequita."
Rokugo (tapándose los oídos con una expresión cansada):
"¡No quiero escuchar esa historia otra vez en un buen tiempo! Ya fue suficiente con lo que pasó en el Reino de Grunade…"
(Viper sonríe al recordar la anécdota y se acomoda en su silla.)
Viper:
"Ah, sí… cuando Belial se proclamó reina temporal y la familia real aceptó, pensando que se sacrificaría al cambiar la piedra mágica que mantenía dormido al Dragón Primordial. Pero en su lugar, lo mató."
Rokugo (suspirando, apoyando una mano en su frente):
"Y luego Belial devolvió el trono, pero casi obligó a la nobleza a contratar a Kisaragi para protección… básicamente convirtiéndonos en sus mercenarios oficiales."
Grimm (cruzándose de brazos):
"Bueno, tiene sentido. Nadie más podría protegerlos después de matar al dragón que los mantenía a salvo."
Rose (bostezando, acomodándose en el regazo de Viper):
"De todos modos, Belial no debería haberse salido con la suya… pero supongo que al final nos benefició."
El Plan de Educación de Kisaragi y la Amenaza en el Bosque
(Mientras Rokugo intenta digerir toda la locura que pasó en su ausencia, Alice entra en la habitación con una actitud más seria de lo normal.)
Alice (ajustando sus lentes y revisando una tablet):
"Rokugo, hay algo que necesito reportar. Se ha construido una instalación escolar para los niños demonios que hemos acogido en la Ciudad Escondida."
Rokugo (parpadeando, confundido):
"¿Eh? ¿Kisaragi ahora también educa niños? Pensé que éramos una organización malvada, no una beneficencia."
Alice (sin inmutarse):
"Además de la educación escolar regular, destacamos lo maravillosa que es la Corporación Kisaragi. Enseñamos a leer, escribir y hacer cálculos básicos... además de entrenamiento en combate, mecánica, y tácticas de conquista."
Rokugo (con una gota de sudor en la frente):
"Por supuesto... ¿Cómo no iba a esperarlo de ustedes?"
Alice (ignorando su comentario):
"También he estado capacitando a Heine y Russel en matemáticas y otras disciplinas."
(Rokugo frunce el ceño y mira a Alice con desconfianza.)
Rokugo:
"Alice, sé que eres una supercomputadora y todo eso, pero explícame esto… ¿Cómo demonios enseñas matemáticas?"
(Alice se queda en silencio por un momento, luego muestra un ejercicio en la tablet.)
Alice:
"Veamos si puedes resolver esto."
(Rokugo mira la pantalla y se rasca la cabeza, incapaz de entender lo que está viendo.)
Rokugo (frustrado):
"…No entiendo nada."
Alice (con una expresión de burla):
"Tu cerebro está de adorno, ¿verdad?"
Rokugo (suspirando y apartando la tablet):
"Bueno, al menos ahora entiendo por qué Heine y Russel están teniendo problemas…"
(Viper, que había estado escuchando en silencio, finalmente habla.)
Viper:
"Ah, por cierto, Rokugo. Necesito ponerte al tanto de algo que me dijo Grimm."
Rokugo (suspirando, con fastidio):
"Por favor dime que no es otra historia de su devoción enfermiza por mí."
Viper (sonriendo levemente):
"En realidad… me dijo que soy demasiado buena onda y que debería ser más malvada, como el anterior estratega del Reino de Grace, ese que enviaba a Grimm y Rose a misiones suicidas para deshacerse de ellas."
Rokugo (arqueando una ceja):
"Bueno… tiene un punto."
Viper (con los brazos cruzados):
"Lo sé. De hecho, su lógica me pareció bastante razonable."
(En ese momento, Viper revisa una nota en su tableta y cambia de tema.)
Viper:
"Ah, también recibimos un mensaje de Bashin-chan."
Rokugo (parpadeando):
"…¿Quién?"
Viper:
"La chica de la tribu Headslitters que siempre trata de robarle los Supopocchi a Rose."
Alice (interviniendo con un tono serio):
"Al traducirlo, la tribu nos está pidiendo ayuda. La tribu Hiiragi del bosque está usando armas extrañas y parece que pueden controlar a los monstruos gigantes, es decir, los titanes."
(Rokugo se queda en silencio por un momento, procesando la información.)
Rokugo:
"Espera… hay una tribu en el bosque que también se llama Hiiragi…?"
Alice (asintiendo):
"Sí, y si recuerdas, cuando Fritz dijo que los habitantes de este planeta son sus seguidores, probablemente se refería a esta tribu."
Rokugo (frunciendo el ceño, comenzando a atar cabos):
"Entonces… ¿la tribu Hiiragi del bosque son los 'seguidores' de Hiiragi en el espacio?"
Alice:
"Exactamente. Se supone que estaban allí para 'restablecer el equilibrio' cuando las civilizaciones en la superficie obtenían demasiado poder."
Viper (cruzándose de brazos):
"En cualquier caso, ya envié a Heine y Russel a investigar la situación en el bosque. Si lo que dicen los Headslitters es cierto, podríamos estar lidiando con un problema mayor de lo esperado."
Rokugo (suspirando, apoyando una mano en su rostro):
"Por supuesto que sí… ¿Cuándo no es un problema mayor de lo esperado?"
El Dragón del Bosque y la Amenaza de Hiiragi
(Mientras Rokugo y Alice discuten las próximas acciones a tomar, un grifo aterriza pesadamente en la base. Sobre él, Heine y Russel bajan con visibles heridas, junto con otros dos agentes de Kisaragi, todos con signos de haber estado en un combate intenso.)
Rokugo (con los brazos cruzados, viendo a los recién llegados):
"Oh, genial. Ahora tenemos grifos entrando y saliendo como si fuera una estación de tren. ¿Alguien me va a explicar qué demonios pasó?"
Heine (acariciando al grifo con nostalgia):
"Este es Issac… mi grifo. Lo liberé cuando fui acusada de traición a mi patria, pero parece que el destino nos volvió a cruzar."
Russel (respirando pesadamente, con una mano en el pecho):
"Cuando lo encontramos en el bosque, estaba herido y a punto de morir. Yo lo curé… pero desde entonces no nos deja en paz. Nos siguió todo el camino de regreso."
Alice (mirando los datos en su tablet, sin levantar la vista):
"Si no fuera porque lo trajeron, diría que ahora nos debe lealtad por salvarle la vida. Kisaragi podría utilizar grifos de combate… pero ese no es el punto. ¿Qué fue lo que los dejó tan malheridos?"
(Antes de que Heine pueda responder, un rugido estremecedor sacude la base. Desde el bosque, un dragón emerge, su silueta titánica proyectándose en el cielo nocturno. Su piel es gruesa y parece regenerarse rápidamente de cualquier herida, sus ojos brillan con un resplandor ominoso.)
Rokugo (viendo la bestia con una expresión de fastidio):
"Oh, fantástico. Porque no habíamos tenido suficientes monstruos gigantes en este mundo. ¿Ahora qué? ¿Es otro Rey de algo? ¿El Rey del Aire? ¿El Rey de las Deudas Eternas? ¿El Rey de 'estoy harto de esta mierda'?"
Heine (recuperando el aliento):
"Ese dragón… es invulnerable a las armas convencionales. Lo atacamos con todo lo que teníamos, pero se regenera. Lo único que parece afectarlo son las granadas de luz y el gas lacrimógeno."
Alice (interesada, procesando la información):
"Eso suena exactamente como la misma habilidad especial que tenían el Rey de la Arena y ese gato gigante."
Rokugo (suspirando pesadamente):
"Oh, no me digas… ¿Otra arma biológica de Hiiragi?
Alice (con un tono de confirmación):
"Sin duda. Este dragón tiene una regeneración que no es natural. Es el mismo principio con el que modificamos al Rey de la Arena y al Rey Tigre. Eso significa que tenemos un enemigo biotecnológicamente avanzado usándolo en su beneficio."
Viper (con los brazos cruzados, observando la bestia con frialdad):
"Este dragón es apenas una de las clases más bajas de su tipo. No es débil en absoluto, pero los que realmente son temidos en este mundo y que alcanzan los precios más altos en el mercado negro son los Dragones Superiores."
Rokugo (frunciendo el ceño, dándose cuenta de lo que eso implica):
"Eso significa que hay más de estos bichos rondando por ahí… y probablemente Hiiragi tiene control sobre ellos."
(El dragón lanza un rugido feroz, batiendo sus alas con una fuerza devastadora. Los agentes de Kisaragi comienzan a moverse, listos para la batalla.)
Rokugo (sacando su comunicador):
"¡Vi! ¡Esta es tu especialidad, encárgate de la cosa gigante!"
(La mutante Viper, ahora conocida como “La Mujer Serpiente”, sonríe de forma oscura antes de lanzarse hacia la bestia. Con una velocidad sobrehumana, salta sobre el cuello del dragón y con un movimiento certero, rompe su nuca con una fuerza monstruosa, tal como hizo con el Rey de la Arena y el Rey Tigre. La criatura se desploma con un impacto devastador, levantando una nube de polvo.)
Rokugo (viendo el cadáver con una expresión neutral):
"Bueno… eso fue más fácil de lo esperado. Supongo que tener una mutante superpoderosa en el equipo no es tan malo."
Viper (sacudiéndose el polvo de las manos, como si no hubiera hecho nada del otro mundo):
"Se regeneraba, pero no era lo suficientemente fuerte. Si se hubiera demorado unos segundos más en curarse, la pelea habría sido más complicada."
Rokugo (cruzando los brazos):
"¿Y qué nos dice eso?"
Viper (mirándolo con seriedad):
"Que los Dragones Superiores son otra historia. Son desastres naturales ambulantes, y si Hiiragi tiene acceso a uno, estamos en problemas."
Alice (con un brillo peligroso en los ojos):
"Esto significa que Hiiragi no solo está explotando la biotecnología para controlar a los titanes y crear armas de destrucción masiva… sino que también están utilizando criaturas mitológicas para expandir su influencia. Definitivamente vamos a necesitar hablar con Fritz otra vez."
Rokugo (suspirando, con una expresión cansada):
"…Odio tener que negociar con ese tipo."
(Mientras los agentes de Kisaragi se preparan para examinar el cadáver del dragón, Rokugo siente una creciente incomodidad. Con cada nueva revelación, la guerra contra Hiiragi se vuelve más complicada… y está claro que aún no han visto todo lo que la organización rival tiene bajo la manga.)
Los Recuerdos Perdidos de Belial
(Rokugo camina por los pasillos de la base de Kisaragi, dirigiéndose hacia la habitación de Belial. No puede ignorar lo que pasó en el Reino de Grunade y cómo eso ayudó a Belial a recuperar parte de su memoria. Aunque le preocupa que recordar sea doloroso para ella, necesita entender qué fue lo que cambió.)
(Al entrar a la habitación, encuentra a Belial acostada en su cama, aún recuperándose de las heridas de la batalla con el dragón. A pesar de su expresión cansada, sus ojos brillan con una determinación que Rokugo no había visto en ella antes.)
Rokugo (cruzándose de brazos):
"Antes de que parta para reunirme con Fritz otra vez, necesito preguntarte algo. Dijiste que la experiencia en el Reino de Grunade te ayudó a recordar… ¿Cómo fue eso? ¿Qué exactamente te hizo recuperar la memoria?"
Belial (cerrando los ojos, haciendo un esfuerzo por recordar):
"Es... difícil de explicar. Fue más bien una sensación. Algo dentro de mí se conectó con lo que fui antes de la cirugía."
(Rokugo nota el esfuerzo en su expresión y se preocupa.)
Rokugo (con un suspiro):
"Podemos parar aquí si es demasiado. No hay necesidad de forzarte a recordar si duele."
Belial (sonríe levemente, pero su mirada sigue fija en el techo):
"No es dolor… Es extraño. Es como si estuviera recordando a otra persona y al mismo tiempo a mí misma. Como si hubiera sido dos personas diferentes en una sola vida."
(Rokugo se queda en silencio, permitiéndole continuar a su propio ritmo.)
Belial (finalmente mirándolo directamente):
"Antes de la cirugía, tenía una visión clara de lo que quería. Quería el poder para proteger a todos, para ser alguien fuerte… alguien con la personalidad completamente opuesta a la que tenía antes. Alguien en quien todos pudieran depender."
Rokugo (arqueando una ceja):
"¿Te refieres a que querías ser lo contrario de lo que eras?
(Rokugo recuerda las palabras de Lilith y la cirugía extrema que hizo en Belial. Sabe que las mejoras en Kisaragi son extremas, pero nunca pensó en cuánto podrían cambiar a una persona.)
Belial (con una sonrisa irónica):
"Lilith me explicó que cuanto más de mi cerebro dedicara a mis habilidades, más fuertes serían. Pero en el momento en que ella miró hacia otro lado… aumenté el poder al máximo. Me transformé en lo que soy ahora."
Rokugo (parpadeando, sorprendido):
"Espera… ¿Quieres decir que tú misma llevaste tu cirugía al límite?"
Belial (asintiendo lentamente):
"Sí. Así que no fue culpa de Lilith que perdiera la memoria ni que pasara cuatro días en coma. Fue mi decisión."
Rokugo (pasando una mano por su cabeza, asimilando la información):
"Así que… ¿La chica tímida y dulce que una vez fui… desapareció?"
Belial (sonriendo, con una expresión decidida):
"No exactamente. Sigo siendo Belial, pero ahora con los recuerdos de antes de la cirugía. Y honestamente… estoy bien con eso."
(Rokugo la observa en silencio por unos segundos. Sabe que la chica que una vez fue su amiga cambió drásticamente, pero también sabe que, en el fondo, sigue siendo ella. No importa cuántas cirugías se haya hecho, sigue siendo alguien que lucha por proteger a los demás, alguien que, aunque diga que no, todavía se preocupa por los demás.)
Rokugo (suspirando, con una leve sonrisa):
"Bueno, mientras sigas pateando traseros por Kisaragi, supongo que no importa quién fuiste antes. Pero oye… solo recuerda que aunque seas la Belial mejorada, sigues teniendo amigos aquí."
Belial (mirándolo con una sonrisa sarcástica):
"¿Eso fue un intento de palabras conmovedoras? Qué raro en ti, Rokugo."
Rokugo (riendo levemente):
"No te acostumbres."
(Con eso, Rokugo se despide, dejando a Belial descansar. Ahora, con la verdad sobre su cirugía y memoria aclarada, es hora de que Rokugo se prepare para el próximo conflicto con Hiiragi… y con Fritz.)
Un Espía en la Habitación de Fritz
(Después de la conversación con Belial, Rokugo se reúne con Viper en la base de Kisaragi. La situación con Hiiragi se ha vuelto más tensa, y antes de partir, necesita ponerse al día con lo que ha sucedido en su ausencia.)
Viper (cruzada de brazos, observando los mapas de las regiones cercanas):
"Mientras estabas fuera buscando a Belial, ella se dedicó a exterminar monstruos en distintos reinos. Durante los últimos días, hemos recibido mensajeros de diferentes países y ciudades… todos declarando su sumisión a Kisaragi. Parece que Belial estuvo más ocupada de lo que pensábamos."
Rokugo (frunciendo el ceño):
"No me extraña. Belial no hace las cosas a medias… Pero esto complica la situación. Si Hiiragi ya estaba paranoico con nosotros, ahora tendrán otra razón para tomar medidas contra Kisaragi."
(Rokugo se gira hacia Alice, que está revisando los datos recopilados por el agente 10.)
Rokugo:
"Alice, ¿cómo vamos a negociar con Fritz esta vez?"
Alice (sin apartar la vista de la pantalla):
"Según el agente 10, Hiiragi montó su base terrestre en lo que antes era Toris. Parece que están usando la infraestructura restante para establecer un punto de control en la región. Si queremos hablar con Fritz, tendremos que ir allí."
Rokugo (con una sonrisa irónica):
"Bueno, no es como si tuviéramos muchas opciones. Vamos a ver qué quiere Fritz esta vez."
(Antes de partir, Rokugo le da una orden a Viper.)
Rokugo:
"Si las cosas se ponen violentas en la negociación, inicia las operaciones contra la tribu Hiiragi en el bosque. No podemos permitir que sigan interfiriendo en esta guerra con sus titanes y sus manipulaciones."
Viper (asintiendo con determinación):
"Entendido. Estaré lista para actuar si es necesario."
En la Base de Hiiragi
(Al llegar al territorio controlado por Hiiragi en Toris, Rokugo y Alice son arrestados temporalmente por los soldados de Hiiragi. Sin embargo, después de un breve proceso, Fritz les permite el acceso.)
Fritz (con su habitual sonrisa diplomática):
"Bienvenidos, agentes de Kisaragi. Espero que su viaje no haya sido demasiado problemático. Por favor, siéntanse cómodos."
Rokugo (con sarcasmo):
"Claro, nada mejor que ser arrestado al llegar como bienvenida. ¿Podemos hablar de lo que realmente importa?"
Fritz (ignorando el sarcasmo, tomando asiento):
"Por supuesto. Entiendo que están preocupados por nuestras acciones y el papel de la tribu Hiiragi en este conflicto. Permítanme aclararlo."
(Fritz hace un gesto con la mano y una pantalla holográfica aparece mostrando imágenes de la tribu Hiiragi en el bosque.)
Fritz:
"La tribu Hiiragi del bosque nos considera sus dioses. De ahí que compartan nuestro nombre. Sin embargo, a pesar de su lealtad, ellos actúan por su cuenta. Nosotros les hemos enseñado nuestra filosofía y principios, y en ocasiones, les proporcionamos tecnologías que ya no necesitamos. Pero no dirigimos sus acciones de manera directa."
(Alice, que ha estado analizando la situación en silencio, frunce el ceño.)
Alice:
"Entonces, en otras palabras, pueden hacer lo que quieran y ustedes no se hacen responsables. Básicamente, están usando a la tribu Hiiragi como una fuerza de choque no oficial contra Kisaragi."
Fritz (con una leve sonrisa):
"Esa es una forma interesante de verlo. Pero insisto, no los controlamos. Son libres de actuar como deseen."
(Mientras Rokugo y Alice intentan sacarle más información a Fritz, algo inesperado ocurre. Detrás de Fritz, una figura se mueve sigilosamente. Es el agente 10, cubierto con la manta de invisibilidad de Kisaragi.)
(Sin que Fritz se dé cuenta, el agente 10 se pasea por la habitación como si estuviera en su casa. Se acerca a la nevera de Fritz y saca una bebida, abriéndola con tranquilidad. Luego, con lenguaje corporal, le ofrece una lata a Rokugo mientras le hace señas de que Fritz es, de hecho, una mujer.)
(Alice, al notar esto, pierde completamente la concentración y comienza a hablar de manera incoherente para evitar que Fritz se percate de la presencia del espía.)
Alice (tratando de distraer a Fritz):
"¡Entonces, lo que intentas decir es que el concepto de autonomía tribal en este contexto geopolítico crea una desconexión entre el control centralizado y la interpretación descentralizada de la filosofía Hiiragi!"
Fritz (levantando una ceja):
"…¿Podrías repetir eso de una manera más clara?"
Alice (sudando):
"Eh… Me refería a que… ¡la tribu Hiiragi parece actuar con demasiada independencia, lo que podría causar malentendidos estratégicos en términos de gobernanza y equilibrio de poder!"
Fritz (asintiendo lentamente):
"Interesante punto de vista."
(Mientras tanto, Rokugo trata de mantener una expresión neutral, pero está luchando internamente por no estallar en carcajadas al ver cómo el agente 10 sigue paseándose como si estuviera en su casa.)
(El agente 10, satisfecho con su refrigerio, hace una reverencia exagerada a Rokugo antes de desaparecer nuevamente bajo la manta de invisibilidad, dejando la habitación con sigilo.)
(Rokugo, aún conteniendo la risa, regresa su atención a Fritz.)
Rokugo (con una sonrisa tensa):
"Bueno, Fritz, esta ha sido una conversación muy… educativa. Pero creo que hay muchas cosas que aún debemos aclarar en futuras reuniones."
Fritz (asintiendo con calma):
"Por supuesto. Espero que esta charla haya sido esclarecedora. Pero recuerden… no interfieran con Hiiragi, o los destruiremos."
(Con esa advertencia, Fritz da por terminada la reunión. Adelheid escolta a Rokugo y Alice de regreso, todavía con su actitud heroica exagerada.)
Adelheid (con aire desafiante):
"La próxima vez que nos encontremos, pelearemos en serio. Prepárense."
Rokugo (suspirando, murmurando para sí mismo):
"…Maldita sea, esto se está poniendo más complicado de lo que esperaba."
(Rokugo y Alice regresan a la base de Kisaragi después de su tensa reunión con Fritz. Apenas llegan, Snow los recibe con una gran sonrisa, aunque su expresión refleja cansancio después de tanto trabajo.)
Snow (cruzándose de brazos, orgullosa):
"Bueno, mientras ustedes estaban fuera, nosotros también tuvimos nuestros propios problemas. Pero nada que no pudiéramos manejar."
Rokugo (arqueando una ceja, curioso):
"Oh, ¿así que lograron contener a la tribu Hiiragi?"
Snow (asintiendo con satisfacción):
"No solo eso, sino que también encontramos una mejor forma de ayudar a los Headslitters. En lugar de solo acoger a los niños de la tribu, decidimos ayudarlos en su lucha. Hubo otros ataques, pero logramos repelerlos sin mayores pérdidas."
Rokugo (mirando a su alrededor, notando que la base sigue intacta):
"Huh… ¿Y cómo lo hicieron?"
(En ese momento, Viper aparece, con su traje de batalla algo dañado pero con una sonrisa confiada en su rostro.)
Viper:
"Fui yo. La Mutante-Víbora logró contener todos los ataques y mantuvo a raya a las fuerzas de Hiiragi. No pudieron avanzar ni un solo metro en nuestro territorio."
(Rokugo la observa por un momento y luego suelta un suspiro.)
Rokugo (sonriendo):
"Bien hecho, Viper. Parece que te estás acostumbrando bastante bien a ser una villana."
Viper (con una expresión juguetona):
"Supongo que tengo un buen maestro."
(Alice interrumpe la conversación con un informe en su tablet.)
Alice:
"Gracias al desempeño de Viper, los Headslitters han decidido cooperar más con nosotros. Ahora tenemos acceso a más información sobre la tribu Hiiragi en el bosque y su conexión con la corporación Hiiragi. Además, nuestras fuerzas han logrado expandir la seguridad alrededor de la ciudad escondida."
Rokugo (frotándose la barbilla, pensativo):
"Eso significa que Hiiragi tiene que replantear su estrategia si quiere seguir causando problemas."
(Snow cruza los brazos y suelta un suspiro de alivio.)
Snow:
"Bueno, al menos por ahora podemos respirar tranquilos. Aunque…"
Rokugo (sintiendo que algo viene):
"Oh, no… ¿Qué hiciste ahora?"
(Snow sonríe con nerviosismo, rascándose la mejilla.)
Snow:
"Ehhh, bueno… tal vez… tal vez acepté una invitación de los líderes Headslitters para que vayas personalmente a discutir la alianza con ellos. Parecen muy interesados en conocerte."
(Rokugo parpadea, mirándola incrédulo.)
Rokugo:
"…Snow, dime que no firmaste un contrato sin leerlo otra vez."
Snow (sonrojándose levemente):
"No fue un contrato… fueron palabras de compromiso… y… bueno… les prometí que estarías ahí mañana."
(Rokugo se lleva la mano al rostro, suspirando profundamente mientras Viper y Alice intentan contener la risa.)
Rokugo (murmurando):
"Por supuesto que lo hiciste…"
(Alice mira a Rokugo con una sonrisa burlona.)
Alice:
"Bueno, Comandante. Parece que tienes otra misión diplomática. Será interesante ver cómo sales de esta."
(Rokugo suelta un gruñido de resignación mientras Snow le da una palmadita en la espalda.)
Snow (sonriendo):
"Ánimo, seguro que todo saldrá bien… probablemente."
(Rokugo solo rueda los ojos y se marcha a preparar su nueva misión, preguntándose qué clase de locura le espera ahora con los Headslitters.)
El Conflicto en la Tribu Hiiragi y la Captura de Miyabi
(La batalla había sido caótica. Los adultos de la tribu Hiiragi, en su desesperación, prendieron fuego a su propio pueblo, con la esperanza de derribar a los monstruos junto con sus hogares. Los niños, aterrados, fueron evacuados por las fuerzas de Kisaragi y los Headslitters hacia la Ciudad Escondida. Mientras tanto, en medio de las llamas y el caos, una figura imponente se alzó en el campo de batalla.)
Belial (con una sonrisa desafiante):
"No hay necesidad de contenerse. Vamos a incinerarlos a todos."
(Con una patada voladora, Belial destrozó el cráneo del dragón menor que lideraba a los monstruos. Luego, utilizando su poder para generar microondas, calcinó a los dragones y monstruos que atacaban al pueblo, reduciéndolos a cenizas en cuestión de segundos.)
Rokugo (mirando la escena con incredulidad):
"Un dragón que se supone inmune al fuego… ¿Y Belial lo rostizó como si fuera un pollo asado? Maldita sea, es un monstruo."
(Afortunadamente, no hubo bajas entre los evacuados. Mientras tanto, en el centro del pueblo, la jefa de la tribu Hiiragi, Miyabi Hiiragi Archylicia, fue capturada por los agentes de Kisaragi. Rokugo, que no estaba de humor para recordar nombres complicados, la miró con indiferencia y decidió apodarla…)
Rokugo:
"Bien, Salvaje A, vamos a tener una charla."
(Los presentes observan cómo Miyabi, con una mirada desafiante, escupe al suelo en señal de desprecio. Para sorpresa de Rokugo y su equipo, la tribu Hiiragi hablaba marleyano fluido.)
Miyabi (con frialdad):
"Asquerosos invasores… ustedes son los salvajes, no nosotros."
Rokugo (arqueando una ceja):
"¿En serio? No veo que nosotros seamos los que prenden fuego a nuestras propias casas."
(Miyabi se niega a cooperar. Rokugo suspira y le lanza una mirada a Bashin-chan, quien observa la escena con expresión curiosa.)
Rokugo (con una sonrisa maliciosa):
"Muy bien… si no cooperas, te dejaré a solas con Bashin-chan. ¿Sabes lo que pasa cuando una niña salvaje se obsesiona con alguien?"
(Miyabi, por primera vez, muestra una expresión de preocupación. Suspira con frustración y decide hablar.)
Miyabi:
"Tsk… ¿qué quieren saber?"
Rokugo:
"Para empezar, ¿cómo demonios destruyeron nuestra primera fortaleza con ese maldito rayo láser?"
(Miyabi sonríe con orgullo antes de responder.)
Miyabi:
"Hiiragi tiene una fortaleza en el espacio. Su tecnología de escudo óptico la hace invisible. Nuestra 'danza de guerra' no es un simple ritual: es un método de transmisión de coordenadas. Enviamos señales a la fortaleza para que dispare el rayo láser en el punto exacto que necesitamos."
(Rokugo se cruza de brazos, molesto. Eso explicaba por qué siempre sabían dónde golpear.) Alice frunce el ceño, comprendiendo la gravedad del asunto.)
Alice (hablando con Rokugo en voz baja):
"Esto es problemático. Si pueden realizar ataques orbitales con precisión, necesitamos encontrar una forma de interferir con sus señales."
Rokugo (con sarcasmo):
"Oh, claro, dame un segundo para hackear un maldito satélite invisible en el espacio con mi mente."
(Sin querer escuchar más de la historia que Fritz ya le había contado, Rokugo decide cambiar de pregunta.)
Rokugo:
"Escucha, Salvaje A, dime algo. En el relato de Fritz, los titanes desaparecieron hace siglos. Pero este planeta sigue infestado de bestias gigantes. ¿Qué demonios son los monstruos que nos atacan?"
(Miyabi suelta una carcajada sarcástica antes de responder.)
Miyabi:
"Todos los titanes que ves hoy fueron creados por Kisaragi."
(El silencio se apodera del lugar por unos segundos. Alice frunce el ceño y Rokugo la mira con incredulidad.) Pero Miyabi continúa hablando.)
Miyabi:
"Pero no solo ustedes han jugado con la ciencia de los titanes. 'El enemigo' creó algo más… una semilla especial que generaría un bosque indestructible. Esas semillas fueron esparcidas por todo el planeta después del Retumbar. Por eso el bosque siempre apaga sus incendios automáticamente y las chicas planta atacan a quienes lo intentan destruir."
(Rokugo siente que la información se le acumula en la cabeza, pero algo llama su atención.)
Rokugo (estrechando los ojos):
"¿Y los monstruos mecánicos? ¿De dónde salieron?"
Miyabi:
"Esos no fueron creados por Hiiragi fueron creados por 'el enemigo'."
*(Rokugo parpadea, Alice entrecierra los ojos con interés. Algo no encajaba. Si Hiiragi y Kisaragi eran enemigos, ¿quién demonios era esta tercera facción?)
Rokugo (rindiéndose):
"Genial, no solo estamos atrapados en una guerra entre dos organizaciones secretas, sino que hay una tercera entidad que también juega con monstruos y tecnología avanzada. Perfecto. Justo lo que necesitábamos."
(Miyabi se cruza de brazos con orgullo, sonriendo con aire de superioridad.)
Miyabi:
"Pueden intentar resistir todo lo que quieran. Pero la historia de este planeta siempre ha sido la misma. Cada vez que alguien intenta avanzar, nosotros lo destruimos. Es nuestro deber. Es el orden natural de este mundo."
(Alice frunce el ceño, comprendiendo lo que eso significaba.)
Alice:
"Eso explica por qué la sociedad en este planeta sigue en la edad medieval. Cada vez que alcanzan un nivel de tecnología avanzada, la tribu Hiiragi destruye todo. Han sido los verdugos de cada civilización que intentó progresar."
(Rokugo se lleva una mano al rostro, frotándose las sienes con frustración.)
Rokugo:
"Dios… este planeta es un desastre."
(Miyabi sonríe con orgullo, como si eso fuera un logro.)
Miyabi:
"Y seguirá siendo así."
(Rokugo la observa por un momento antes de suspirar y girarse hacia Alice y Viper.)
Rokugo:
"Bien. Vamos a necesitar un nuevo plan… y rápido."
El Juicio Divino de Hiiragi y el Plan de Rokugo
(Miyabi, con una expresión de superioridad inquebrantable, miró a Rokugo y su grupo con desdén. A pesar de haber sido capturada, su actitud seguía siendo la de alguien que se creía en control.)
Miyabi (con un tono profético):
"Pronto enfrentarán el juicio divino. Hiiragi ha incrustado a una familia real con un marcador de genes, el llamado 'Gen del Elegido'. Pronto se activará y eliminará al Señor Demonio y a los demonios. Una vez que eso esté completo, el próximo objetivo será—"
Rokugo (interrumpiendo con fastidio):
"Sí, sí, ya sé el discurso. Si Fritz no te lo ha dicho, te lo diré yo: El Elegido está desaparecido y Lord Demonio murió. Así que esa profecía suya ya quedó obsoleta."
(Miyabi frunce el ceño por primera vez, como si la información la hubiera tomado por sorpresa. Pero rápidamente se recompone y adopta una mirada aún más altiva.)
Miyabi (recuperando su tono solemne):
"La gran gente de Hiiragi nos enseñó que las guerras y la contaminación son producto de los salvajes obteniendo tecnología que está más allá de su capacidad para usar de manera responsable."
Alice (suspirando con impaciencia):
"Oh, genial, otra organización elitista con complejo de superioridad."
Miyabi (ignorando el comentario):
"Por lo tanto, la Agencia de Orden Hiiragi llegó a la conclusión de que era mejor dejar a los salvajes lo más primitivos posible. Cualquier edificación creada por los salvajes que han olvidado su posición y se han vuelto demasiado arrogantes debe ser destruida. La destrucción de tales edificaciones es una señal para que la Agencia de Orden Hiiragi descienda desde su fuerte flotante y comience a gestionar los asuntos de los salvajes."
(Rokugo se cruza de brazos, fingiendo reflexionar antes de responder con sarcasmo.)
Rokugo:
"Así que, según ustedes, si la gente empieza a mejorar su vida, aprender nuevas tecnologías y construir ciudades, ustedes aparecen y las destruyen solo para 'recordarles su lugar'."
Miyabi (asintiendo con satisfacción):
"Exactamente. Los salvajes se reproducen como ratas si se les deja a sus anchas. Luego consumen todos los recursos sin control. Las masas ignorantes necesitan ser gestionadas por las élites para evitar que el mundo sea destruido nuevamente."
(Rokugo suspira, mirando de reojo a Alice, quien ya tiene una ceja levantada con una expresión de incredulidad.)
Rokugo:
"Mira, he oído muchas justificaciones para el genocidio, pero esta es una de las más elaboradas que he escuchado. Felicidades."
(Miyabi no responde, simplemente mantiene su postura altiva. Rokugo se rasca la cabeza y de repente sonríe con burla.)
Rokugo:
"Bueno, supongo que entonces tendré que hacer lo contrario a lo que ustedes quieren. Si alguna vez me caso, procrearé todos los días de la semana y resolveré la crisis de la disminución de la tasa de natalidad por mi cuenta."
(Miyabi lo mira con asco, pero antes de que pueda responder, se escucha un grito agudo detrás de Rokugo.)
Grimm (con ojos brillantes y voz emocionada):
"¿¡Q-qué dijiste, comandante!? ¿Q-que procrearemos todos los días!? ¡Oh, Zenarith, es un milagro!"
(Alice frunce el ceño y se cubre el rostro con la mano, mientras Viper y Rose sueltan carcajadas. Miyabi observa la escena con una mezcla de confusión y desprecio, mientras Grimm empieza a murmurar emocionada sobre el número de hijos y nombres posibles.)
Grimm (soñadora, en voz baja):
"Podríamos tener tres… no, seis… ¡Tal vez nueve pequeños Rokugo! Oh, pero necesitaríamos un hogar más grande. ¡Quizás podríamos mudarnos a la fortaleza de Kisaragi en la Tierra! ¿Tendrían lugar para una guardería?"
Rokugo (sobresaltado):
"¡Espera, Grimm, no lo tomes en serio! ¡Lo dije solo para molestar a esta lunática de Hiiragi!"
Grimm (con una expresión de súbita tristeza):
"¿Entonces… no piensas hacerlo?"
(Rokugo siente una punzada de culpa y se aparta un poco. Alice suspira y le da un codazo en las costillas.)
Alice:
"Te lo buscaste. Ahora verás cómo Grimm empieza a presionarte sobre el contrato de matrimonio otra vez."
(Miyabi, visiblemente harta de la conversación, decide cambiar de tema y recuperar el control de la discusión.)
Miyabi (con tono severo):
"Todo esto es irrelevante. Hiiragi decidirá el destino de este mundo. No importa lo que hagan, su resistencia es inútil."
(Rokugo cruza los brazos y sonríe con burla, sin verse en lo absoluto preocupado.)
Rokugo:
"Pues vamos a ver si de verdad pueden decidirlo. Si la única razón por la que la gente aquí sigue en la edad medieval es porque ustedes los han estado saboteando durante siglos, entonces solo tenemos que detenerlos y el progreso se encargará del resto."
(Alice asiente con una sonrisa maliciosa, mientras Viper observa a Miyabi con ojos calculadores.)
Alice:
"Y ya que sabemos cómo funcionan sus ataques orbitales, vamos a encontrar la forma de interferir con sus señales. Sin coordenadas, su fortaleza en el espacio no podrá disparar."
Miyabi (furiosa):
"¡Están jugando con fuego! ¡La gran gente de Hiiragi nunca permitirá que los salvajes gobiernen este mundo!"
Rokugo:
"Entonces mejor vayan preparándose, porque estamos a punto de hacer lo que ustedes han evitado por siglos: avanzar."
(Miyabi gruñe, pero no dice nada más. Rokugo se gira hacia su equipo con una sonrisa determinada.)
Rokugo:
"Muy bien, muchachos. Tenemos un enemigo que eliminar, una civilización que reconstruir y una guerra que ganar. ¡Pongámonos a trabajar!"
Planificando la Guerra y la Confesión de Belial
(Tras dejar a Miyabi a su suerte en la celda con Bashin-chan sosteniendo la llave, Rokugo salió junto a Alice y Grimm, sin molestarse en mirar atrás. Detrás de ellos, los gritos de pánico de Miyabi comenzaron a resonar por la base, mientras Bashin-chan sonreía con malicia, acercándose lentamente.)
Rokugo (encogiéndose de hombros mientras camina):
"Bueno, creo que ya terminamos aquí."
Alice (mirando de reojo a Grimm):
"¿No vas a preguntar por qué Miyabi está gritando?"
Rokugo (con indiferencia):
"No, realmente no me interesa."
(De vuelta en la Ciudad Escondite, las consecuencias de la guerra aún se sentían. La Tribu Headslitters, tras perder su aldea en el incendio, había comenzado a obligar a los prisioneros Hiiragi capturados a construir un nuevo asentamiento cerca de la base de Kisaragi. Ahora, en lugar de una aldea tribal, lo que se levantaba era un complejo fortificado con tecnología moderna y defensas avanzadas.)
Viper (cruzada de brazos, mirando los planos de la nueva base):
"No sé si esto es exactamente lo que queríamos... pero definitivamente es conveniente."
Rokugo (con una sonrisa burlona):
"Nada como el trabajo forzado para civilizar a los bárbaros, ¿eh?"
Viper (rodando los ojos):
"No lo pongas así... pero sí."
(Mientras tanto, en la base de Kisaragi, Belial había convocado a Rokugo a una reunión privada en la sala de juntas. Cuando él llegó, ella estaba sentada con una expresión seria, tamborileando los dedos sobre la mesa.)
Belial (sin rodeos):
"¿Qué les dijiste exactamente a los de la Corporación Hiiragi?"
(Rokugo se sentó y le explicó todo: el plan de Fritz, la existencia del satélite de rayo láser, la manera en que manipulaban a la tribu Hiiragi y el hecho de que Hiiragi creía que los habitantes de la superficie debían ser controlados para evitar otra catástrofe.)
Belial (cerrando los ojos y suspirando):
"Así que finalmente se acerca una guerra total... ¿Y qué hay del Hombre Tigre?"
Rokugo (encogiéndose de hombros):
"Todavía se está recuperando en el hospital. Se hizo gigante para pelear contra el dragón, así que tiene secuelas. Probablemente tardará un buen tiempo en volver a ser útil."
(Belial se quedó en silencio por un momento, mirando la mesa con expresión pensativa.)
Belial (finalmente levantando la vista):
"Voy a ser honesta, Rokugo. Vas a necesitar quedarte más tiempo en el planeta 407."
Rokugo (bromeando):
"¿Por qué? ¿Ya te encariñaste con este lugar?"
Belial (sonriendo levemente):
"No exactamente. Pero si Kisaragi realmente quiere este planeta, necesitamos controlarlo completamente antes de que Hiiragi pueda contraatacar."
(Rokugo asintió lentamente. Sabía que tenía razón. Hiiragi no iba a quedarse de brazos cruzados después de lo que había pasado.)
Belial (mirándolo fijamente):
"Eres un encantador natural, Rokugo."
Rokugo (parpadeando, confundido):
"¿Eh?"
Belial (con una leve sonrisa):
"Puedo ver cómo Lilith y yo somos más como hermanas para ti. Pero esas son las palabras que deberías decirle a Astaroth, no a mí."
(Rokugo sintió un leve escalofrío. Belial frunció el ceño ligeramente, su expresión cambiando de tranquila a una mezcla de emociones difíciles de descifrar.)
Belial (con una leve exasperación):
"Astaroth es bastante torpe socialmente, pero tú no eres mucho mejor. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que hablaste con ella?"
(Rokugo miró hacia otro lado, incómodo.)
Rokugo (murmurando):
"Demasiado."
Belial (suspirando):
"Eso pensé. Si realmente piensas quedarte aquí hasta que asegures este planeta, vas a tener que hablar con ella. Antes de que las cosas se compliquen más."
(Rokugo no respondió de inmediato. Sabía que tenía razón, pero la idea de enfrentar a Astaroth después de todo lo que había pasado le ponía los nervios de punta.)
Rokugo (después de un momento):
"Lo pensaré."
(Belial sonrió levemente, pero no dijo nada más. Había dejado la advertencia en el aire, y ahora dependía de Rokugo decidir qué hacer con ella.)
El Plan de Belial y la Reunión Estratégica
(Belial estaba recostada en su asiento, con una expresión neutral mientras observaba las pantallas que mostraban los informes de la situación en la Tierra. Rokugo, aún algo agotado tras su último enfrentamiento con la tribu Hiiragi, se cruzó de brazos, observándola.)
Belial (con una sonrisa irónica):
"Lilith puede holgazanear todo lo que quiera… Estoy segura de que se quedó disfrutando del planeta un tiempo más del que debía. Pero según los informes que leí, hay otro enfrentamiento con los Héroes Grillo en la Tierra."
Rokugo (arqueando una ceja):
"¿Los Héroes Grillo? ¿Esos tipos todavía existen?"
Belial (asintiendo, sin demasiado interés):
"Sí, pero sinceramente… si conquistamos el planeta 407, ya no importará la Tierra. Tendremos una base lo suficientemente grande para evitar la guerra con los héroes de una vez por todas."
(Tras un momento de silencio, Belial se estiró y miró a Rokugo con una expresión más seria.)
Belial:
"Tenemos que asegurarnos de que nuestra próxima jugada sea perfecta. No podemos permitirnos que Hiiragi tenga la ventaja."
La Reunión de Estrategia
(Más tarde, Rokugo se encontraba en la sala de reuniones, acompañado por la princesa Tilis y Belial. La tensión en la habitación era evidente. La situación con Hiiragi no se resolvía fácilmente, y todos sabían que la guerra solo se intensificaría.)
Alice (mirando sus notas en una pantalla holográfica):
"Nuestras estrategias principales deberían enfocarse en dos cosas: armamento y defensa. Primero, podemos ensamblar más robots como el que tenía Russel o Mogerokun de Rose, usando nuestra copia de seguridad de los planos. También podemos ensamblar más Robots Destructores para garantizar la superioridad de combate."
Rokugo (resoplando):
"Mogerokun explotó espectacularmente… ¿Estás segura de que vale la pena construir más?"
Alice (mirándolo con su expresión robótica habitual):
"Era un prototipo. La siguiente versión será mejor."
(Belial observaba en silencio, sus pensamientos en otra parte. Mientras Rokugo y Alice discutían sobre las mejores estrategias para enfrentarse a Hiiragi, ella ya había tomado su propia decisión. Sin que Rokugo se enterara, había organizado una videollamada privada con Lilith y Astaroth.)
El Plan Secreto de Belial
(En una sala apartada de la base de Kisaragi, la imagen de Lilith apareció en la pantalla, con una expresión burlona, mientras Astaroth cruzaba los brazos con un semblante serio.)
Lilith (con una sonrisa juguetona):
"¡Belial, querida! ¿Cómo va la conquista interplanetaria?"
Belial (sin rodeos):
"No hay tiempo para bromas. Voy a ir directo al punto: tenemos un plan para acabar con Hiiragi de una vez por todas."
Astaroth (arqueando una ceja):
"Explícate."
Belial (mirando la pantalla con calma):
"Alice será la clave."
(Lilith dejó de sonreír. Astaroth entrecerró los ojos, sospechando lo que Belial estaba insinuando.)
Astaroth (con tono peligroso):
"No me digas que estás sugiriendo…"
Belial (asintiendo):
"Si logramos llevar a Alice al interior de Hiiragi cuando la guerra estalle, podemos detonar su núcleo de autodestrucción. La explosión será lo suficientemente grande para eliminar por completo su base principal, asegurando nuestra victoria definitiva."
(Lilith chasqueó la lengua, pero no parecía del todo en contra de la idea. Astaroth, por otro lado, no parecía contenta en lo absoluto.)
Astaroth (con un tono frío):
"Estás proponiendo sacrificar a Alice."
Belial (negando con la cabeza):
"Alice no es exactamente 'viva'. Es una inteligencia artificial avanzada, y su núcleo de datos puede ser respaldado. En esencia, podemos reconstruirla después."
(Lilith se rió suavemente.)
Lilith:
"Bueno, cuando lo pones así… suena como un plan divertido."
Astaroth (suspirando con frustración):
"Hagan lo que quieran, pero si Rokugo se entera, el plan se arruinará."
Belial (cruzando los brazos):
"Por eso no planeo decirle nada."
(La imagen de Lilith y Astaroth desapareció, dejando a Belial en la oscuridad de la sala, con una sonrisa fría en su rostro.)
"Todo está en su lugar."
Preparativos para la guerra y el dilema de Alice
(En la base de Kisaragi, el ambiente estaba cargado de tensión. Todos los preparativos estaban en marcha para la inevitable guerra contra Hiiragi. En una reunión con la princesa Tilis, Alice daba los últimos informes estratégicos mientras Rokugo, cruzado de brazos, escuchaba en silencio.)
Alice (ajustando su pantalla holográfica):
"Nuestro espía, el Agente 10, ha confirmado que la guerra comenzará en un par de semanas. Si bien Hiiragi ha establecido un asentamiento en lo que antes fue Toris, todo lo que realmente importa para ellos sigue dentro de su submarino-nave en el océano. Es su cuartel general y, si logramos destruirlo, su capacidad de combate quedará anulada."
Rokugo (arqueando una ceja):
"¿Y cómo demonios vamos a atacar algo que está en el fondo del mar?"
Alice (con una leve sonrisa):
"Para eso tengo un plan."
(Mientras hablaba, Alice revisaba los protocolos de construcción. Su plan secreto de autodestrucción ya estaba en marcha y nadie, salvo Belial, lo sabía. De todas formas, ella tenía claro que no debía dejar cabos sueltos.)
Construcción de Robots y la Barrera
(Mientras Alice daba instrucciones para que los agentes de Kisaragi con conocimientos de ingeniería ensamblaran nuevos robots y que los arquitectos demonios construyeran la barrera protectora contra el rayo láser, Rose y Russel observaban atentamente los planos. Alice les confirmó que, dado que los robots fueron diseñados originalmente por el enemigo de Hiiragi, estos no tendrían control sobre ellos.)
Rose (emocionada):
"Eso significa que podré pilotar uno de estos sin que Hiiragi me lo arrebate, ¿cierto?"
Alice (asintiendo):
"Correcto. Los parámetros de activación solo responderán a nuestro ADN registrado."
(De pronto, Grimm se acercó con una expresión de determinación, mirando fijamente a Alice.)
Grimm:
"¡Alice! Esta vez quiero mi propio robot. ¡No quiero quedarme de brazos cruzados mientras todos luchan!"
(Alice, sin cambiar de expresión, la miró con desinterés.)
Alice:
"Reniega de Zenarith y la magia, y te construiré uno."
(Grimm, como era de esperarse, se indignó y se negó inmediatamente.)
Grimm (cruzando los brazos):
"¡No voy a traicionar mi fe solo para que me hagas un robot!"
(Alice simplemente se encogió de hombros, dando por terminada la conversación.)
Alice (burlona):
"Entonces sigue usando tu silla de ruedas."
(Grimm frunció el ceño, pero antes de seguir discutiendo, recordó algo importante y cambió de tema rápidamente.)
Grimm:
"Por cierto, ¿cuándo es el examen para la licencia de maquinaria pesada?"
Alice (sin dejar de revisar sus documentos):
"Será dado por Snow, ya que yo estoy ocupada."
(Al escuchar esto, Grimm sonrió y salió corriendo. Si el examen no lo supervisaría Alice, significaba que tenía una oportunidad real de aprobar.)
Alice, Rokugo y el resentimiento de Grimm
(Mientras los preparativos avanzaban, Belial comenzó a notar algo. A cada rato, Alice insistía en que Rokugo pasara más tiempo con ella, aunque sin dar ninguna razón específica. Belial, en su papel de estratega y ejecutiva de Kisaragi, no dejó pasar esto desapercibido.)
Belial (cruzándose de brazos mientras miraba a Rokugo):
"Oye, Rokugo, deberías pasar más tiempo con Alice. No sabes cuándo será la última vez."
Rokugo (confundido):
"¿Eh? ¿Por qué dices eso? Vamos a ganar la guerra y seguiremos con nuestras vidas."
(Alice, quien estaba cerca, evitó responder, simplemente fingiendo estar ocupada en sus cálculos.)
Alice (sin mirarlo directamente):
"Solo… concéntrate en la misión. Asegúrate de que todo esté listo para cuando ataquemos."
(Los días pasaron, y Rokugo comenzó a notar que Alice buscaba excusas para estar con él en todo momento. No es que le molestara, pero algo en su actitud le hacía sospechar que había algo más detrás de su insistencia. Mientras tanto, Grimm había aprobado el examen de maquinaria pesada con Snow y regresaba triunfalmente, lista para presumirle a Alice su nuevo logro.)
Grimm (orgullosa, levantando su certificado):
"¡Mira, Alice! ¡Pasé el examen! Ahora tengo licencia para manejar todo tipo de maquinaria pesada. ¡Quién diría que Snow es una excelente instructora!"
(Pero en lugar de encontrar a Alice ocupada con sus planos como siempre, Grimm la vio hablando con Rokugo en privado. No solo eso, sino que Alice y Rokugo parecían más cercanos de lo normal. La escena le cayó como un balde de agua fría.)
Grimm (con una voz llena de celos):
"¡Oye, tú! ¡Chica golem! ¡¿Por qué demonios pasas tanto tiempo con mi novio?!"
(Alice, sin inmutarse, giró lentamente la cabeza para mirarla.)
Alice (con su tono neutral):
"¿Celosa?"
Grimm (cruzando los brazos y frunciendo el ceño):
"¡Obviamente! ¡Están juntos todo el maldito día! ¡Se supone que tengo prioridad, soy su novia! ¡Pero ahí estás, pegada a él como si fuera tu pareja!"
Rokugo (suspirando, llevándose una mano a la cara):
"Grimm, por favor, cálmate."
(Pero Grimm no estaba dispuesta a calmarse. En su mente, Alice estaba intentando sabotear su relación.)
Grimm (mirando con sospecha a Alice):
"¡Lo haces a propósito para fastidiarme, ¿verdad?! ¡Seguro te gusta Rokugo!"
(Alice guardó silencio por un momento, luego, con una sonrisa apenas perceptible, miró a Rokugo antes de responder con un tono más bajo de lo habitual.)
Alice:
"No te preocupes, Grimm. Ya terminé lo que tenía que hacer."
(Sin más, Alice le entregó a Rokugo un informe con los detalles estratégicos para la guerra y se retiró de la habitación.)
Alice (mientras se alejaba):
"Nos veremos luego."
(Rokugo observó a Alice alejarse, sintiendo un extraño presentimiento en su pecho. Algo no estaba bien… pero aún no podía poner en palabras qué era.)
El Rayo Láser y la Batalla de Titanes
(Tal y como Alice había predicho con la información obtenida del Agente 10, Hiiragi intentó destruir Grace con el rayo láser de su satélite orbital. Sin embargo, el escudo óptico que replicaba la tecnología del antiguo Lord Demonio resistió el impacto. Desde la base de Kisaragi, Rokugo observaba la explosión en el cielo, con una sonrisa confiada.)
Rokugo (cruzando los brazos):
"Heh. Qué sorpresa, no funcionó. Ahora… ¿qué harás, Hiiragi?"
(Como si hubiera escuchado sus palabras, los sistemas de Kisaragi detectaron una nueva amenaza. Desde la base enemiga, Hiiragi lanzó múltiples criaturas en forma de titanes, controlándolos con su avanzada tecnología.)
Alice (con tono analítico):
"No pueden usar su Animal Titán Colosal. Para que el método funcione, tendrían que estar ya dentro de Grace y luego activar la melodía. Kisaragi ha sido demasiado hermético, así que es imposible que usen ese truco."
(En respuesta al ataque de los titanes, los Headslitters, ahora equipados con equipos de maniobras 3D gracias al apoyo de Kisaragi, contraatacaron con una velocidad asombrosa. Sus técnicas de caza ancestral, combinadas con la movilidad de los dispositivos 3D, les permitieron cazar titanes como si fueran presas comunes. A su vez, los agentes de Kisaragi y los guerreros demoníacos entraron en combate, asegurando que ningún titán cruzara la línea defensiva.)
Rokugo (con emoción):
"¡Mira eso! ¿Quién diría que esos salvajes serían tan buenos con los equipos de maniobra? Se ven incluso mejor que los soldados de Marley de los viejos registros."
Viper (mirando con atención):
"No los subestimes. La tribu Headslitters siempre ha dependido de su destreza en la caza. Ahora que tienen mejores herramientas, pueden moverse con facilidad entre los titanes."
(Mientras la guerra escalaba en la superficie, Alice avanzaba con su parte del plan. Subió a un pequeño barco de infiltración y se dirigió en solitario al cuartel general de Hiiragi, localizado en la nave nodriza. En la distancia, la silueta de la colosal estructura flotante se erguía como una bestia dormida.)
Alice en el Cuartel General de Hiiragi
(Al llegar, Alice activó su protocolo de sigilo y se deslizó entre los pasillos del cuartel general. Sin embargo, al poco tiempo de avanzar, el Agente 10 emergió de la oscuridad y, con una señal de la mano, tomó el control del barco para escapar del área. Alice no se inmutó; su objetivo era claro.)
(Finalmente, Alice fue escoltada hasta la sala principal de Hiiragi, donde Fritz la esperaba con una expresión impasible. Adelheid estaba a su lado, con los brazos cruzados y una mirada severa.)
Fritz (arqueando una ceja):
"¿Así que Kisaragi ha enviado… a la niña?"
(Alice no perdió el tiempo. Con un movimiento mecánico, abrió su pecho, revelando su reactor nuclear en pleno funcionamiento. La energía radiante iluminó la sala con un resplandor inquietante.)
Alice (con una voz sin emoción):
"Si crees que estoy aquí para negociar, estás equivocado. Esta es tu última advertencia."
(Fritz entrecerró los ojos, evaluando la amenaza con una calma inquietante. Adelheid, sin embargo, retrocedió ligeramente, sintiendo el peligro.)
Fritz (con una sonrisa fría):
"Interesante. Pero si detonas ese núcleo, responderemos con explosiones colosales en cadena. Kisaragi y Grace desaparecerán en cuestión de segundos."
Alice (sin titubear):
"Adelante. Las explosiones solo acelerarán el fin del planeta 407."
(Hubo un breve silencio en la sala. Fritz evaluó sus opciones, pero Alice continuó con su monólogo, exponiendo la realidad de su mundo de origen.)
Alice (mirando directamente a Fritz):
"El mundo de donde vengo ha sido devastado por las guerras y la contaminación. Hemos llevado nuestro propio planeta al borde de la destrucción. Ya no puede soportar mucho más. Kisaragi invadió este mundo porque sabíamos que pronto necesitaríamos un nuevo hogar."
(Fritz observó a Alice con interés, sin decir una palabra.)
Alice:
"Si no te rindes, tu invasión se convertirá en tu propia condena. Este planeta no es solo nuestro objetivo… sino nuestro último refugio. Y no vamos a permitir que Hiiragi lo controle."
(El silencio en la sala era ensordecedor. Fritz se llevó una mano a la barbilla, pensativo, mientras Adelheid apretaba los puños, frustrada por la situación.)
Fritz (con una leve sonrisa):
"Ya veo… así que, en el fondo, ustedes no son tan diferentes de nosotros."
(Alice cerró su pecho y esperó la respuesta de Fritz. La guerra estaba en un punto crítico y, con una sola decisión, el destino del planeta 407 estaba a punto de cambiar.)
El Silencio Después de la Tormenta
Las máquinas y los robots de Kisaragi, que hasta hacía poco estaban preparados para aplastar a las fuerzas de Hiiragi, se hallaban inmóviles, como si fueran sombras de su antigua gloria. La misma sensación de inutilidad y vacuidad envolvía a los combatientes, caballeros, demonios y Headslitters. La guerra había transformado a cada uno de ellos en engranajes de un conflicto del que ahora dudaban tener algún derecho real de reclamar como suyo.
Rokugo observaba el campo de batalla. Los cadáveres, las ruinas humeantes, los restos de lo que alguna vez fueron fortalezas y ciudades, todo le hacía preguntarse si esto realmente valía la pena.
Rokugo (mirando al horizonte con el ceño fruncido):
"Esto... ya ni siquiera parece una victoria."
Un estruendo retumbó en el aire. Las fuerzas de Hiiragi, en su último acto de desesperación, lanzaron un asalto suicida, un intento fútil de arrasar lo poco que quedaba en pie. Pero para entonces, ni Kisaragi ni Hiiragi podían encontrarle sentido a seguir luchando.
El fuego, los disparos y los gritos parecían más una pantomima de lo que antes fue una guerra. Ambos bandos, exhaustos y rotos, solo veían el vacío en el reflejo de la sangre derramada. La destrucción ya no causaba miedo, solo una sensación de pérdida.
Cuando Belial finalmente dejó de pelear, su respiración agitada era el único sonido que quedaba en el aire. Su silueta, rodeada de polvo y cenizas, se acercó lentamente a Rokugo.
Belial (con voz débil pero firme):
"Rokugo..."
Rokugo giró la cabeza hacia ella, notando que Viper también se acercaba con una expresión de gravedad.
Viper (con un tono solemne):
"Debes ser fuerte."
Rokugo frunció el ceño, sin comprender.
Rokugo (con un deje de cansancio):
"¿Qué demonios significa eso? He estado en guerra toda mi vida, no necesito que me digas—"
Belial (interrumpiéndolo, con una mirada seria):
"Alice fue enviada a autodestruirse. Y lo logró. Hiiragi... ha caído."
El mundo de Rokugo se detuvo.
Las palabras de Belial parecían resonar en su cabeza como un eco sin fin. De repente, el campo de batalla, la guerra, todo perdió sentido.
Rokugo (mirándolos con incredulidad, como si no hubiera escuchado bien):
"...¿Qué?"
No podía ser. Alice no podía haber hecho algo tan estúpido. No sin decírselo. No sin advertirle.
Viper (mirando al suelo, con el rostro sombrío):
"Lo siento, Rokugo... No hubo otra opción."
El sonido de las armas cesó. Hiiragi detuvo el fuego de repente. Rokugo miró hacia adelante, viendo cómo los soldados de Hiiragi dejaban caer sus armas, presentando su total rendición. Como si el tiempo hubiera sido calculado, una silueta apareció en la distancia.
El Agente 10 regresaba en el barco que Alice le había dado. Solo.
En ese momento, Rokugo comprendió que Alice realmente se había ido.
Rokugo (en voz baja, como si su mente aún lo negara):
"No... No puede ser."
El barco llegó a la orilla, pero Rokugo no se movió. Su mente estaba en blanco. Se sentía hueco.
No era la primera vez que veía a un compañero caer en batalla. Pero esto... esto era diferente.
El peso de la realidad lo golpeó como un muro de concreto. Su garganta se cerró. Sus manos temblaron. Su cuerpo, fortalecido por las innumerables cirugías de Kisaragi, se sintió frágil.
Y sin poder contenerlo más, Rokugo cayó de rodillas.
Las lágrimas, que nunca pensó que derramaría, rodaron por su rostro.
Rokugo (sollozando, apretando los dientes):
"¡Esa estúpida...! ¡Esa... maldita idiota...!"
Grimm, quien en cualquier otro momento habría interrumpido con alguna queja o comentario, simplemente observó en silencio, sintiendo un nudo en la garganta.
Se acercó a Viper y la miró con tristeza.
Grimm (en voz baja, como si no quisiera interrumpir el duelo de Rokugo):
"Sabía lo mucho que la quería..."
Viper (asintiendo con suavidad, apoyando una mano en el hombro de Grimm):
"Sí... Lo sabía."
Por primera vez, Grimm no sintió celos. No sintió la necesidad de competir por el afecto de Rokugo. Porque en ese momento, supo que había una parte de él que siempre pertenecería a Alice.
El silencio reinó sobre el campo de batalla. La guerra había terminado. Pero la victoria nunca se sintió tan vacía.
El Precio de la Victoria
Tras la rendición de Hiiragi, Kisaragi les permitió a los sobrevivientes vivir en Toris, bajo estrictas condiciones. Se les prohibió crear armas, su actividad fue monitoreada y cualquier intento de rebelión significaría su completa erradicación.
Mientras los soldados y agentes de Kisaragi celebraban la victoria, la reconstrucción del mundo conquistado había comenzado.
Rokugo, aún sintiendo el peso de la pérdida de Alice, se dirigió a Lilith en busca de una respuesta, cualquier cosa que le permitiera traerla de vuelta.
Rokugo (con un tono seco y serio):
"Lilith... dime que puedes reconstruir a Alice."
Lilith, con su característico tono despreocupado, miró a Rokugo mientras bebía una copa de vino.
Lilith (suspirando):
"Técnicamente, sí. Pero no será lo mismo."
Rokugo frunció el ceño.
Lilith (explicando con calma):
"Tengo una copia de seguridad de su base de datos. Puedo construir un nuevo cuerpo y transferir su memoria, pero..."
Rokugo (cruzando los brazos con frustración):
"Pero no será Alice."
Lilith asintió.
Lilith (con una leve sonrisa melancólica):
"Será una androide con sus recuerdos, pero sin la misma alma. Tú sabes lo que quiero decir."
El Funeral de Alice
El cielo del planeta 407 estaba despejado, pero para todos los presentes, el ambiente era pesado. La guerra había terminado. Hiiragi había sido derrotado. Pero la victoria se sentía amarga.
Frente a un monolito improvisado con el logo de Kisaragi grabado en él, los agentes de la corporación, los habitantes del Reino de Grace, la Tribu Headslitters y hasta los demonios de Viper, se habían reunido. Todos estaban allí por una misma razón: despedir a Alice.
Belial, con los brazos cruzados, miró la escena con su típica expresión indiferente.
Belial (con un suspiro):
"No murió. Era una máquina."
La frase hizo que muchos la miraran con incomodidad, pero nadie la contradijo. Sabían que, en términos estrictos, Belial tenía razón.
Lilith había confirmado que era posible recuperar la base de datos de Alice en otro androide, pero no sería la misma Alice. Su memoria, sus experiencias, su evolución como inteligencia artificial, todo se habría reiniciado.
Rokugo se adelantó al centro de la reunión, respirando hondo antes de hablar. Miró a su alrededor. Todos estaban allí, incluso aquellos que solían bromear sobre Alice. En ese momento, nadie reía.
Rokugo (con la voz tensa, pero manteniendo su actitud despreocupada):
"Alice... no sé qué se supone que se dice en un funeral para una máquina, pero supongo que esto es lo mejor que podemos hacer."
El silencio fue interrumpido por Snow, quien, con los brazos cruzados y la mirada baja, decidió decir unas palabras.
Snow (con voz firme, pero afectada):
"No creí que me dolería esto. Para ser una chica golem, fue... bastante humana. Me regañaba todo el tiempo por mi corrupción, pero aun así me dejaba salir con la mía. Supongo que voy a extrañar eso."
La princesa Tilis se acercó, su vestido real ondeando con el viento. Sus ojos reflejaban respeto.
Tilis (con solemnidad):
"En la historia de nuestro reino, nunca hemos tenido aliados como ustedes. Alice fue más que una simple máquina... Fue un puente entre nosotros y su mundo. Su pérdida no será olvidada."
El Hombre Tigre, apoyado en una muleta, se acercó. Con una voz rasposa y cansada, se tomó un momento antes de hablar.
Hombre Tigre (con una pequeña sonrisa triste):
"Alice era irritante. Me trataba como si fuera un cachorro sin disciplina. Pero... me enseñó a adaptarme a este mundo. Sin ella, no habría aprendido lo suficiente para sobrevivir aquí."
Heine y Russel, ambos con expresiones de tristeza, también dieron un paso adelante.
Heine (apretando los puños, mirando hacia el monolito):
"Nunca pensé que diría esto, pero... esa lata de hierro me ayudó más de lo que admitiré en voz alta. Siempre tenía una solución para todo. Y ahora que no está... siento que algo falta."
Russel (con la voz temblorosa):
"Ella fue mi maestra. No solo en la escuela, sino en la vida. Sin Alice, nunca habría aprendido todo lo que sé ahora."
En la videollamada desde la Tierra, Lilith apareció en la pantalla, su usual expresión perezosa era reemplazada por una neutralidad incómoda.
Lilith (suspirando, con una pequeña sonrisa irónica):
"Tch... ¿Quién iba a pensar que esa cosita de metal causaría tanto impacto? Nunca la traté como alguien especial, pero... bueno, incluso yo tengo que admitir que fue un buen androide. Si la reconstruyo, no será la misma. Pero supongo que no la olvidaremos."
Finalmente, Rokugo miró el monolito y tomó aire, intentando armar su discurso.
Rokugo (con una sonrisa triste):
"Alice, no sé si esto cuenta como una despedida, pero... Supongo que tu software fue exportado a la nube cibernética. Tu disco duro fue desmontado con honor y tu CPU fue formateada en el más allá digital."
Algunas personas se rieron suavemente entre lágrimas. Incluso en un momento así, Rokugo no podía evitar hacer un chiste.
Rokugo (con los ojos vidriosos, pero manteniendo la compostura):
"No sé qué hubiera hecho sin ti. Me ayudaste a organizar este caos, me diste estrategias cuando estaba perdido y me regañaste como si fueras mi jefa. Y ahora... tengo que seguir adelante sin ti. Pero supongo que eso es lo que harías, ¿verdad? Decirme que deje de llorar y me ponga a trabajar."
Rokugo miró el cielo por un momento, luego golpeó suavemente el monolito con el puño cerrado.
Rokugo (con voz firme):
"Adiós, Alice."
Rokugo miró el suelo, sintiendo un nudo en la garganta. Se había acostumbrado a la presencia de Alice, a su sarcasmo, a sus regaños, a su eficiencia inquebrantable. Y ahora, solo quedaba un vacío que no podía llenar.
Mientras intentaba procesar sus emociones, Belial entró en la sala con una expresión satisfecha.
Belial (cruzándose de brazos con orgullo):
"Bueno, oficialmente, Kisaragi ya ha conquistado el mundo."
Rokugo levantó la cabeza, sintiendo por un momento una pequeña satisfacción. Su misión estaba completa.
Se permitió respirar con alivio, hasta que escuchó unos pasos ligeros acercándose.
Grimm (con una sonrisa orgullosa y los ojos brillando de emoción):
"¡Comandante! ¡Lo hiciste! ¡Conquistaste el mundo! ¡Sabía que eras asombroso!"
Antes de que Rokugo pudiera responder, una multitud apareció en el horizonte.
Decenas de personas, con maletas en mano, desde la maquina teletransportadora
de Kisaragi, listas para habitar este nuevo mundo conquistado. Pero entre ellos, Rokugo notó una silueta familiar.
Su corazón se detuvo por un segundo.
Una figura radiante avanzó con gracia entre la multitud, con su característico cabello azul y su sonrisa deslumbrante.
Astaroth.
Rokugo (sintiendo un sudor frío recorrer su espalda):
"Oh, mierda."
Antes de que pudiera reaccionar, Astaroth corrió directamente hacia él, saltando con entusiasmo.
Astaroth (con una sonrisa radiante):
"¡Rokugo! ¡Mi amor! ¡Sabía que lograrías algo tan grande! ¡Estoy tan orgullosa de ti!"
Rokugo sintió cómo el peso de sus acciones caía sobre él como una avalancha. Se le juntó el ganado.
Antes de que pudiera pensar en una excusa, una voz se elevó con confusión y enojo.
Grimm (frunciendo el ceño, con los brazos cruzados):
"¿Y quién demonios es esta chica?!"
Astaroth volteó hacia Grimm con una expresión de sorpresa y luego de superioridad.
Astaroth (sonriendo encantada):
"Soy Astaroth, su novia."
El rostro de Grimm pasó de la confusión a la indignación absoluta.
Grimm (con un temblor en la voz):
"¿Q-qué... qué dijiste?"
Rokugo sintió la mirada de Grimm perforándolo como dagas.
Grimm (gritando con furia):
"¡COMANDANTE, ME ENGAÑASTE!"
Rokugo (levantando las manos en señal de rendición):
"¡No, espera! Técnicamente, te engañé con ella. Astaroth fue primero."
Eso no ayudó.
Astaroth (entrecerrando los ojos con una sonrisa inquietante):
"¿Así que has estado con otra mujer mientras yo estaba ocupada en la Tierra?"
Rokugo (intentando defenderse):
"En mi defensa, Grimm y yo tenemos un contrato. Si no nos casábamos en diez años, yo podía hacer lo que quisiera."
Grimm (con una vena marcada en la frente):
"¡Eso no te da derecho a jugar con el corazón de una doncella!"
El aura de maldición empezó a envolver a Grimm, mientras el ambiente se congelaba ligeramente por el poder de Astaroth.
Astaroth (sonriendo con dulzura, pero con una mirada de puro odio):
"Querido, si pensabas que ibas a salir de esta sin consecuencias... estabas equivocado."
Antes de que Rokugo pudiera correr, Astaroth congeló sus pies con magia de hielo, dejándolo atrapado en su lugar.
Grimm (alzando su bastón con determinación):
"¡En nombre de Zenarith, te maldigo! ¡Que tu libido desaparezca para siempre!"
Rokugo (con horror):
"¡¿QUÉ?!"
Una luz oscura envolvió a Rokugo, su cuerpo se estremeció por la magia de Grimm y, de pronto... lo sintió.
O mejor dicho, no sintió nada.
Rokugo (tocándose el cuerpo con desesperación):
"No... No puede ser... ¡¿Qué me hiciste, Grimm?! ¡¿QUÉ ME HICISTE?!"
Grimm (cruzándose de brazos con orgullo):
"¡Eso te pasa por infiel! Ahora serás un santo, como yo."
Astaroth (riendo con satisfacción):
"Creo que ahora estamos a mano, querido."
Mientras Rokugo se tambaleaba en estado de shock, Viper, Belial y Rose observaban la escena desde lejos.
Viper (susurrando):
"Es una pena, realmente. Rokugo era un mujeriego, pero esto... esto es demasiado cruel."
Belial (suspirando):
"Se lo buscó."
Rose (murmurando con una mueca de desagrado):
"Es aún más triste porque en su interior, realmente está sufriendo."
Rokugo (gritando al cielo con desesperación):
"¡ESTO ES UN INFIERNOOOOOO!"
Las fuerzas de Kisaragi, los demonios y los sobrevivientes de Hiiragi observaron la escena en completo silencio, antes de que todos estallaran en carcajadas.
Las ejecutivas de Kisaragi se reunieron en privado, discutiendo sus planes para el planeta 407. A diferencia de la Tierra, este nuevo mundo no recibiría ningún tipo de cuidado ni protección. Solo sería explotado hasta quedar irreconocible.
Lilith (con una sonrisa burlona): "De verdad, ¿alguien esperaba que nos preocupáramos más por este planeta que por la Tierra? Vamos, sabemos que solo vamos a sacarle todo el provecho posible."
Belial (asintiendo): "Sí, la conquista ha sido un éxito. Pero el tiempo que pasó aquí y el que pasó en otros planetas donde enviamos agentes no es el mismo. Algunos enviaban informes semanales cada cuatro días, otros cada día, algunos cada dos meses. ¿Recuerdan al agente 22? Su reporte llegaba cada 8 horas y 24 minutos."
Lilith (con tono didáctico): "Es por la velocidad a la que se mueven sus galaxias. El paso del tiempo no es el mismo en cada uno de estos mundos."
Astaroth, aún con una expresión de fastidio, no podía dejar de pensar en la traición de Rokugo.
Astaroth (cruzando los brazos): "Supongo que debí haber tomado más en serio los informes de Alice."
Belial y Lilith (riendo al unísono): "Sí, eso habría sido una buena idea."
Astaroth (suspirando con resignación): "Para ser honesta, siempre sospeché que Rokugo haría algo como esto... pero esperaba que al menos fuera con alguien influyente para acelerar la conquista sin tanta política. ¡No con una bruja en silla de ruedas!"
Belial y Lilith intercambiaron miradas y sonrieron.
Lilith (con un brillo travieso en los ojos): "Bueno, hablando de castigos... creo que deberíamos darle una nueva misión a nuestro querido Rokugo. Después de todo, hizo un excelente trabajo en el planeta 407."
Belial (con una sonrisa maliciosa): "Sí, tan buen trabajo que lo vamos a enviar al planeta más difícil de conquistar."
Astaroth (levantando una ceja): "¿Te refieres a...?"
Lilith (asintiendo con satisfacción): "Exacto. El planeta en el que el agente 22 fracasó."
A la reunión se unió Viper, ahora vestida con el uniforme negro de Kisaragi, con una expresión de orgullo en su rostro.
Viper (sonriendo con confianza): "Disculpen la demora. Ya estoy aquí."
Astaroth (con algo de sorpresa): "Oh, cierto. Ese iba a ser el puesto de Rokugo."
Belial (encogiéndose de hombros): "Sí, pero después de analizar la situación, decidimos darle el puesto a Viper. Mostró liderazgo, supo cómo administrar su facción y manejó muy bien la guerra."
Astaroth suspiró y se dejó caer en su asiento.
Astaroth (con una sonrisa irónica): "Bueno, al menos algo bueno salió de todo esto."
Lilith (riendo): "Ahora solo queda ver la cara de Rokugo cuando se entere de su próxima misión."
Todas las ejecutivas se echaron a reír, sabiendo que su castigo sería tanto una venganza como una prueba para Rokugo.