Isekai Ojisan en Konosuba Cap 1 (Version 2025)

Ustedes  lo pidieron, El primer fanfic en ser adaptado Sera Isekai Ojisan en Konosuba   
 y Pidieron que sea narrado por un narrado omnisiente. Pido perdon si el doblaje automatico Traduja mal el fanfic, en cuyo caso tendran el guion en la descripcion y no pude conseguir una voz masculina, espero que el filtro no quede tan mal. Asi que alli, Vamos 

En enero del 2000 y Nos encontramos a  Yosuke Shibazaki, un Otaku fanatico de Sonic que fue a la tienda de videojuegos comprar la nueva Consola saliente, cuando de pronto un camión apareció y lo atropello.

 En frente del tio estaría una mujer... Bueno, ya saben que es Aqua, sino este fanfic no tendría propósito, Aquí plantee considere alternativas como que Aqua dejara un mensaje pre grabado en idioma inusable y por ello el tio no entendiera y tuviera su poder de ser poliglota, O tambien considere que si escuchara a Aqua y pediera otra cosa. Pero considero que la gracia del Tio es que es muy impulsivo y su poder especial de prota de isekai es presisamente que habla todas las idiomas, no seria justo darle un poder roto para que muera a lo pendejo, Asi que espero que me haya quedado bien. 
Los espiritus en Konosuba y en Isekai Ojisan no trabajan de la misma manera, pero se parecen un poco, asi que El Tio si va usar su ayuda en algunas partes, pero en general se valdra de sus propias habilidades segun la logica interna de Konosuba. 

Yōsuke (pensamiento):
—Ok… esto se ve igual que la pantalla de carga de Final Fantasy IX, pero con menos resolución.

Frente a él aparece una joven de cabellos azules y vestido blanco radiante.

Aqua:
—Yōsuke Shibazaki, bienvenido al más allá.

Yōsuke (en voz alta):
—¡Oh! ¡Es como un NPC de bienvenida!.
(La mira de arriba abajo)
Aunque… con texturas mejoradas.

Aqua:
—¿Perdón?

Yōsuke:
—Nada, nada… sigue con tu diálogo.

Aqua se aclara la garganta, con esa autoridad divina que no parece impresionar al tío.

Aqua:
—Has muerto en un accidente. Puedes ir al cielo, donde tendrás paz eterna… o reencarnar como un bebé y comenzar una nueva vida.

Yōsuke:
—Ajá… ¿y en el cielo hay Videojuegos?

Aqua:
—No... Creo que tendria que decirle a eso a los proximos que vengan aqui

Yōsuke:
—¿Y si reencarno, Creo que iniciar desde cero no es tan divertido?

Aqua:
—No.

Yōsuke:
—Entonces paso.

Aqua suspira, como si estuviera hablando con un cliente muy difícil en atención al público.

Aqua:
—Bien… tengo otra oferta. Un mundo de fantasía lleno de magia y monstruos, con lógica de videojuegos. Los saqueos y más tarde el ejército del rey demonio siembran el terro y muerte  nadie de ese mundo quiere renacer así que su población va completamente en descenso y mal si es por eso que se nos ocurrió enviar a personas que han muerto en otros mundos con todos sus recuerdos, ofrecemos algo más nuevo tienes  derecho a llevarte contigo algo que tú desees mucho podría ser un arma poderosa  o un gran talento. Si derrotas al Rey Demonio, Te concederemos un deseo. 

Yōsuke:
—Oh… ¿cualquier habilidad?

Aqua:
—Sí, cualquier cosa. Poderes divinos, artefactos legendarios, magia prohibida…

Yōsuke (sin dejarla terminar):
—¡Quiero la habilidad de entender a cualquiera que hable!

Aqua:
—… ¿Qué?

Yōsuke:
—Mira, He jugado RPGs en inglés sin saber inglés. Pero en un mundo nuevo no voy a estar farmeando experiencia en gramática. Paso. Quiero auto-traducción.

Aqua:
—Pero…

Yōsuke:
—Sin eso, voy a tener que aprender idiomas medievales, dialectos élficos… no, gracias.

Aqua, visiblemente decepcionada, chasquea los dedos.

Aqua:
—Muy bien. Te concedo el poder de “Habla Salvaje”: podrás comunicarte con cualquier ser vivo, espíritu o monstruo.

Yōsuke:
—Perfecto. Ahora sí, activa la cinemática y vamos.

Aqua:
—Valiente héroe, rezaré para que seas quien venza al Rey Demonio.

Yōsuke:
—Sí, Gracias, Otras Cosa, consigas mas reencarnados si hicieras una presentacion mas parecida a la de un juego algo tipo "hay un mundo que podría perder su paz en manos del ejército del rey demonio las vidas de sus valientes habitantes han sido afectadas O algo asi" .

Y con un destello de luz… el tío desaparece

Aqua : ¿Que sobreactue un poco? Supongo que puede funcionar. 

Yōsuke aterriza de cara en el suelo.
Yōsuke:
—¡Auch! …Ok, no me lastime
Se levanta y mira a su alrededor: un bosque frondoso, pájaros cantando, brisa agradable…
Yōsuke (pensando):
—Primer escenario de cualquier juego.

bosque para tutorial y farmeo inicial. Seguro aquí los monstruos son nivel 1.

Empieza a caminar y, tras un par de horas, divisa a lo lejos una ciudad amurallada.
Yōsuke:
—Perfecto, es la típica “ciudad inicial”. Seguro tienen posada, tienda de armas y…

Antes de que termine la frase, tres hombres armados con cuchillos le salen al paso.
Bandido 1:
—¡Quieto ahí, forastero! ¡Entréganos todo lo que tengas!

Yōsuke parpadea sorprendido.
Yōsuke (pensando):
—Wow… idioma raro, pero lo entiendo perfecto. ¡Habla Salvaje activada!

Intenta recordar la lógica de los videojuegos.
Yōsuke:
—Seguro estos son bandidos tutorial. Si me rindo, me roban unas pocas monedas y me dejan seguir…

Levanta las manos y busca en su bolsillo.
Yōsuke:
—Aquí, tomen todo lo que tengo.
(Saca unos billetes de yenes)

Los bandidos se miran entre sí.
Bandido 2:
—¿Qué es esto? ¿Un talismán? ¿Magia de otro reino?

Yōsuke:
—No, es dinero japonés. Con esto puedes comprar—

Bandido 3:
—¡Debe ser un sello mágico! ¡Róbenselo y no lo dejen vivo!

Yōsuke:
—…¡Espera, eso no pasa en los RPGs!

Sin más, lo golpean hasta dejarlo en el suelo y huyen.


[Más tarde, en la entrada de la ciudad]

Yōsuke, sangrando por la ceja, arrastra los pies hasta el portón.

Yōsuke (pensando):

—Ok… primer dato importante: la moneda de aquí no es el yen. Tutorial no completado.

Usando su instinto gamer, busca el lugar más obvio para empezar la aventura: el Gremio de Aventureros.  un lugar que había visto en numerosas ocasiones en sus juegos favoritos. Al llegar, vio que el gremio estaba lleno de personas de todas las razas y clases, desde guerreros musculosos hasta magos con túnicas brillantes.

Entró en el edificio con la determinación de registrarse como aventurero, esperando seguir el mismo camino que en los juegos. Se acercó al mostrador de recepción, donde el recepcionista de aquel lugar, con una sonrisa amable lo recibió.

—¡Bienvenido al Gremio de Aventureros! —dijo el mesero

Entra tambaleándose, pero nadie parece sorprendido de verlo herido.

Yōsuke, con su mejor actitud de otaku, respondió con entusiasmo:

—Hola. Estoy aquí para registrarme como aventurero. He escuchado que aquí se pueden tomar todo tipo de misiones.

El recepcionista asintió con una sonrisa.

—¡Exactamente! Ser aventurero te permite aceptar misiones de diversas categorías, desde la eliminación de monstruos hasta la búsqueda de artefactos. Pero antes de comenzar, debes registrarte y pagar la tarifa de inscripción.

Yōsuke levantó una ceja, intrigado.

Yōsuke:
—Sí… y también ver si tienen algún ítem de curación gratis para novatos.

Recepcionista:

—No se a que se refiera con item de curacion, pero La cuota de inscripción es de 1 000 Eris y las iglesias estan por alli. 
Yōsuke (pensando):
—Perfecto… tutorial y ya me está pidiendo farmeo
Mira a su alrededor, pensando como jugador veterano:
Yōsuke:
—Bien… ¿cómo consigo dinero y me curo antes de la misión 1? Opción A: trabajo temporal… Opción B: farmear monstruos nivel 1 con las manos vacías… Opción C: llorar en una esquina hasta que aparezca un NPC que me ayude…

Siguiendo el consejo del recepcionista del gremio, Yōsuke camina hasta una pequeña iglesia con un enorme emblema en la entrada.

Yōsuke (pensando):
—Iglesia de Eris… esto suena a punto seguro. Aquí seguro tienen la típica misión de “recolecta 10 hierbas medicinales” y, de paso, me curan gratis.

Dentro, un sacerdote delgado y con gafas lo mira de arriba abajo.

Yōsuke:
—Hola, me acaban de asaltar, necesito curación y… si tienen algún trabajo sencillo para ganar unas monedas, mejor.

Sacerdote:
—¿Curación gratis? No, aquí el servicio tiene tarifa.

Yōsuke:
—Pero soy… nuevo. Nivel 1. Todavía estoy en el tutorial.

Sacerdote:
—Eso no me importa. Si quiere curarse, pague o márchese.

Yōsuke:
—¿Y trabajo? Podría… no sé… recolectar hierbas para su boticario, limpiar las bancas, matar ratas en el sótano…

Sacerdote:
—No. El templo no contrata vagabundos heridos.

Yōsuke (pensando):
—Wow… este no es un NPC amistoso. Oh Lady Eris, Yo te pido tu ayuda en este nuevo mundo que es nuevo para mi. 

Se da la vuelta y se marcha, maldiciendo en voz baja.


[Unos días después]

Entre pedir trabajos y discutir con guardias

 como si fuera un sistema de cambio, Yōsuke acaba arrestado por “conducta sospechosa” y “perturbar el orden público”.

En una celda fría y húmeda, suspira.

Yōsuke:
—Muy bien… nota mental: este mundo no sigue las reglas de Skyrim. Prometido: no voy a morir aquí. Volveré a Japón… aunque tenga que derrotar a ese tal Rey Demonio para que la chica esa que se parece a Header del juego Dynamite's header 

me dé el deseo.

—Esto no es exactamente como lo imaginé —murmuró Yōsuke para sí mismo, mientras miraba las estrellas—. A este paso, desearía poder regresar a Japón. Todo parecía mucho más sencillo allí.

Noches de Misterio

Las noches en las que Yōsuke dormía eran especialmente difíciles. A veces, se despertaba en medio de la noche al escuchar susurros y voces que no podía identificar. Al principio, pensó que estaba perdiendo la cabeza. El cansancio y la desesperación estaban comenzando a pasar factura.

—¿Hola? —preguntó una noche en la oscuridad, mirando alrededor—. ¿Hay alguien ahí?

No obtuvo respuesta, y pronto se volvió a dormir, convencido de que era solo el efecto del hambre y el frío.

Sin embargo, los susurros continuaron. Una noche, mientras intentaba dormir en un rincón de un establo, los murmullos se hicieron más claros. Se sentó y escuchó atentamente. Fue entonces cuando se dio cuenta de que no estaba solo. Una voz suave y etérea resonó en su mente.

—¿Puedes oírnos?

Yōsuke se incorporó de golpe, mirando a su alrededor con sorpresa.

—¿Quién está ahí? ¿Qué está pasando?

Las voces comenzaron a tomar forma y se volvió evidente que no estaba imaginando cosas. Los espíritus eran visibles en el aire, flotando como luces suaves y translúcidas.

—No estás loco —dijo una voz femenina, mientras una figura espectral apareció frente a él—. Somos los espíritus que habitan en este mundo. Parece que tienes la habilidad de escucharnos.

Yōsuke parpadeó, asombrado.

—¿Espíritus? ¿Así que estos susurros no eran mi imaginación?

El espíritu asintió.

—Así es. No se como puedes entendernos.

Yōsuke se frotó la cabeza, tratando de procesar esta nueva información.

—Esto es... bastante sorprendente. ¿Qué significa para mí?

El espíritu sonriente, que parecía un poco más definido ahora, le habló con amabilidad.

 —Bueno, eso es útil. Ahora que sé que no estoy loco, ¿pueden ayudarme a encontrar una manera de mejorar mi situación? Realmente necesito una forma de ganar algo de dinero y de encontrar un lugar para quedarme.

El espíritu asintió.

Espiritu:
—No estás tan solo como crees. Oi tus peticiones, Te he visto resistir… y me caes bien.

Yōsuke:
—¿Sera este espiritu Como en los RPG donde se desbloquea un compañero fantasma? ¿Me vas a dar un arma legendaria?

Espíritu:
—No, pero puedo sacarte de aquí. Y luego, puedo guiarte al bosque para cazar monstruos. Ganarás comida… y algo de dinero.

Yōsuke:
—¡Perfecto! Es la típica misión de “compañero que te salva del tutorial fallido”. Vamos allá.

El espíritu ríe.
Espíritu:
—Pero antes… tendrás que prometerme algo. 

Espíritu:
—…tendrás que prometerme que no desperdiciarás mi ayuda en alguna estupidez.

Yōsuke:
—Defíneme “estupidez”.

Espíritu:
—Algo como… no sé… intentar vender tu arma mágica para pagar una posada de lujo.

Yōsuke:
—…Vale, eso sería muy estúpido. Prometido.

Con un murmullo en un idioma que a Yōsuke le sonaba a mezcla de canto gregoriano y doblaje barato de anime, el espíritu hizo brillar la celda con una luz plateada.

Espíritu:
—Nosotros, los espíritus, podemos pedir prestado un fragmento del poder de las deidades y darle forma. Toma… una espada forjada con la luz de la luna.

Yōsuke (tomándola):
—…¿Esto tiene DLC o viene todo incluido?

Espíritu:
—Viene todo incluido. Ahora, sígueme.


[Escape y llegada al bosque]

Gracias a que el espíritu atravesó paredes y desató cerraduras como si fueran simples ventanas de menú, Yōsuke escapó. Corrió hasta dejar atrás la “ciudad tutorial” y se internó en un bosque iluminado por la luna.

Allí, vio unas pequeñas criaturas peludas que, de lejos, parecían conejos o ardillas.

Yōsuke (pensando):
—Oh, miren qué monadas… seguro dejan cuero o carne de baja calidad. Perfecto para empezar.

Pero al acercarse, los animales mostraron dientes afilados y ojos llenos de hambre. En segundos, saltaron sobre él, mordiéndolo en la cabeza, brazos y piernas.

Yōsuke:
—¡Ay! 

Se tambaleó, con la visión nublada, y sintió que la vieja sensación de querer huir volvía a él.

Yōsuke (mordiéndose el labio):
—¿Estoy condenado a huir siempre de los problemas?… ¡Me niego!

Con un rugido y la espada lunar brillando, descargó golpes a diestra y siniestra hasta que el último roedor cayó. Respirando con dificultad, encendió una fogata.

Yōsuke:
—Ok… esto va a sonar horrible… pero voy a comerme a esos malditos.

Pasó la noche asando la carne, con un sabor extraño a nuez y metal. Al amanecer, recogió los huesos, improvisó pequeñas tumbas y dijo unas palabras torpes.

Yōsuke:
—No sé si en su cultura funeraria se hace así… pero gracias por la cena.


[Camino a otra ciudad]

Días después, llegó a la siguiente ciudad. Descubrió que sobrevivir aquí era mucho más duro que en cualquier videojuego: sin dinero, sin saber regatear, y sin poder pagar una posada.

Terminó en una esquina del mercado, con una manta raída sobre los hombros y un saco de tela como única posesión.

Yōsuke (pensando):
—Esto… no es la vida de un héroe. Es la vida de un NPC genérico de fondo.

A su alrededor, aldeanos pasaban sin prestarle atención. El olor de pan recién horneado le hacía gruñir el estómago, y cada tanto veía aventureros con armaduras brillantes y bolsas llenas de monedas.

Yōsuke:

—Está decidido. No me voy a quedar como extra en este mundo… pero primero necesito un plan.  OH, Lady que se llama como la moneda de este mundo, ¿Eris? ¿Puedes darme una mano?... Talvez si viera a otros espiritus podrian ayudarme como la ultima vez. 

Mientras deambulaba por un sendero cubierto de hojas secas, Yōsuke escuchó un susurro. No era viento, sino voces que parecían burbujear a su alrededor.
De entre la neblina, comenzaron a aparecer pequeñas luces flotantes: más espíritus.

Espíritu 1:
—Así que tú eres el humano que puede escucharnos…

Yōsuke:
—¿Yo? Bueno… supongo… ¿no es normal?

Espíritu 2:
—No. Ningún humano nos oye… excepto tú.

Yōsuke (rascándose la nuca):
—Vaya… eso sí que es un achievement raro.

Espíritu 3:
—Estamos al tanto de tu situación, extranjero. Podemos ayudarte… si tú nos ayudas primero.

Yōsuke:
—¿Y qué quieren? No pienso firmar un contrato que me robe el alma o me convierta en mueble.

Espíritu 1:
—Nada de eso. Hay un artefacto perdido en un bosque cercano… un tesoro divino. Fue el regalo a otro reencarnado como tú… pero él murió. Queremos que lo recuperes.

Yōsuke:
—Ouch… suena alentador. ¿Murió de forma épica?

Espíritu 2:
—Resbaló y cayó de un barranco.

Yōsuke:
—…Sí, muy épico.


[La expedición al tesoro]

El tío acampó en la entrada del bosque. Pasó la noche haciendo planes absurdos, como si fuera una mazmorra de videojuego: mapas mentales, posibles “spawns” de enemigos, y rutas de escape.

Al amanecer, entró al bosque con un “sigilo” exagerado, agachándose detrás de cada arbusto. Tardó una hora en recorrer lo que un aldeano haría en diez minutos. Finalmente, encontró un cofre de madera ornamentado con runas.

Yōsuke:
—¡Bingo! Y sin quick time event… eso me gusta.

Dentro, halló un guante de metal con gemas incrustadas. No sabía su función, pero lo guardó. 

Los espíritus reaparecieron, flotando a su alrededor.

Espíritu 1:
—Bien hecho. Ahora dirígete a la ciudad más cercana. En la iglesia de Eris encontrarás a una mujer aventurera de clase ladrona. Su nombre es Chris. Ella sabrá qué hacer.

Yōsuke:
—Perfecto… ¿cómo llego allá?

Espíritu 2:
—Sigue el camino al norte, y—

Pero antes de que terminaran, Yōsuke ya estaba distraído pensando en si el guante tendría un modo “transformación”.


[Coincidencias divinas]

Camino a ninguna parte en particular (porque olvidó las instrucciones), se topó con una joven peligris, con brasier negro y capa ligera. Chris:

—Oye, tú… ¿eres el que encontró un guante brillante en el bosque?

Yōsuke:
—¿Yo? …Eh… sí. ¿Cómo lo sabes?

Chris (sonriendo):
—Tengo mis métodos. Digamos que… me ahorras un viaje.

Le entregó una bolsa con monedas.

Chris:
—Aquí tienes, 1000 Eris. Considera esto un pago por tus servicios… y un consejo gratis: si no quieres dormir en la calle, alquila un establo. Es más barato que una posada y menos peligroso que una zanja.

Yōsuke:
—Wow… esto es la primera transacción donde no salgo perdiendo. Creo.

Chris se despidió con un gesto amable, mientras él se quedaba mirando la bolsa, pensando que al fin podría pagar su inscripción de aventurero. 

 Yōsuke empezó a hacer lo que todo novato hace: escuchar conversaciones ajenas en el gremio.

Aventurero 1 (en la mesa de al lado):
—Dicen que el Rey Demonio está moviendo tropas en la frontera sur, en Belzerg.

Aventurero 2:
—Sí, pero aquí en esta ciudad no pasa nada. No hay misiones de aventureros

Yōsuke (pensando):
—Perfecto… ciudad tranquila, cero ingresos. Si quiero hacer carrera y llegar a matar al Rey Demonio, necesito ir donde haya problemas. O al menos donde paguen bien por ellos.


Decidió marchar hacia Belzerg, su capital, la ciudad más activa en misiones. En el camino, mientras cruzaba una colina, vio algo que le hizo detenerse: un dragón enorme, con escamas negras, luchando contra una aventurera con armadura ligera y espada ancha.

 El sol estaba comenzando a ocultarse entre las copas de los árboles cuando Yōsuke escuchó un rugido que le heló la sangre. Se escondió tras un tronco y, entre las hojas, vio a un enorme dragón luchando contra una maga pelirroja.

Yōsuke (en voz baja):
—Ooooh… boss fight en tiempo real… ni que estuviera viendo la cinemática de apertura de un RPG.

Observó cómo la maga lanzaba repetidamente hechizos concentrados en el cuello del dragón.

Yōsuke (pensando):
—Ajá… punto débil detectado. Manual de 2001: “si el enemigo recibe daño crítico siempre en el mismo sitio, es que ahí está el truco.”

El dragón rugió, tumbando a la maga al suelo y levantando una garra para acabar con ella. Yōsuke, con un impulso irracional, salió de su escondite, blandió su espada de luz lunar y la hundió en el cuello del dragón.

El monstruo soltó un rugido estrangulado, cayó de lado y dejó de moverse.

Yōsuke (posando con la espada):
—No tienes que agradecérmelo… aunque una medalla no estaría mal.

La maga se incorporó, primero impresionada…

Maga:
—¡Increíble! ¿Qué nivel eres?

Yōsuke:
—Nivel 1.

La sonrisa de la maga se congeló.

Maga:
—… ¿Nivel UNO? ¿¡Estás de broma!?

Yōsuke:
—¿Eh? Lo importante es que lo maté, ¿no?

Maga (furiosa):
—¡Lo mataste por sorpresa! ¿Sabes lo humillante que es para un dragón morir así? ¡Ese pobre bicho preferiría caer en combate glorioso contra un equipo de héroes!

Yōsuke:
—¿Pobre bicho? ¡Casi te mata!

De pronto, un escalofrío recorrió el aire. El cuerpo del dragón comenzó a estremecerse y a emitir un brillo verde enfermizo. Sus escamas se ennegrecieron, los ojos se tornaron rojos y un hedor a carne podrida llenó el lugar.

Maga (horrorizada):
—¡Oh, no! Has ofendido su orgullo. Va a… ¡revivir!

El dragón, ahora zombificado, se incorporó con un rugido espantoso.


Maga:
—En este estado es inmune a casi todo… y hasta daña a quien lo toque. ¡No podemos con él!

La maga extendió la mano y un círculo mágico apareció bajo los pies de Yōsuke.

Yōsuke:
—¡Oye, espera! ¿Y el dragón?

Maga:
—Cerca de la capital hay aventureros mucho más fuertes. No será una amenaza… pero nosotros dos ya estaríamos muertos.

Un destello los envolvió y, en un parpadeo, estaban en una plaza iluminada por faroles: la ciudad de Roland.

La maga soltó un suspiro de alivio.

Maga:
—Ahora estamos a mano. Tú me salvaste, yo te salvé. Fin de la historia.

Sin esperar respuesta, se giró y desapareció entre la multitud.

Yōsuke (mirando la calle vacía):
—…Qué brusca. 

Maga:

_¿Y ahora ? Ya no tendre mi paga por el dragón

Durante su viaje, aprovechó para practicar sus nuevas habilidades y aprender más sobre el mundo en el que se encontraba. Cada vez que encontraban viajeros o aventureros en el camino, Yōsuke aprovechaba la oportunidad para intercambiar conocimientos y técnicas. Si algun espiritu estuviera presente, del mismo modo le pedia que le enseñe trucos.  Por ese tiempo se adapto a las costumbres de cada ciudad y su arquitectura. 

Sin embargo, al tener una estabilidad economica pudo percatarse de una serie de costumbres que lo desconcertaron. Aunque era una ciudad bulliciosa y activa, ciertos aspectos de la vida cotidiana le parecían muy primitivos en comparación con su experiencia en Japón.

En un pequeño restaurante local, observó cómo los aldeanos comían con las manos y usaban letrinas en lugar de baños modernos. Esto lo hizo sentir incómodo, ya que estaba acostumbrado a una mayor comodidad. Su instinto de otaku y su deseo de mejorar las cosas lo llevaron a tomar una decisión: introducir algunas de las innovaciones que conocía de su mundo original.


Yōsuke comenzó con algo simple pero impactante: tenedores y cuchillos. Se dirigió al mercado local, compró algo de hierro, contrato a un herrero para que le diseñe  y regresó al restaurante. Con una sonrisa confiada, se acercó al propietario del restaurante, un hombre robusto con una barba prominente.

—¡Hola! —saludó Yōsuke—. Me he dado cuenta de que en este lugar se usa mucho las manos para comer y eso no es muy higenico. He traído algunos utensilios que podrían hacer la comida más cómoda. ¿Puedo mostrárselos?

El propietario lo miró con curiosidad.

—¿Utensilios? Nunca hemos usado algo así aquí. ¿Qué son?

Yōsuke sacó un tenedor y un cuchillo de su bolso, mostrándolos con entusiasmo.

—Estos son tenedores y cuchillos. Se utilizan para comer de una manera más limpia y eficiente. Dejen que les muestre cómo usarlos.

El propietario y algunos clientes se acercaron, mirando con interés.

-Parece un rastrillo y una espada en miniatura 

 Yōsuke tomó un pedazo de pan y lo cortó con el cuchillo, luego lo recogió con el tenedor.

—¡Miren! Con estos utensilios, pueden comer sin ensuciarse las manos. Además, son muy útiles para alimentos que requieren más precisión.

La gente en el restaurante observó con asombro mientras algunos comenzaron a probar los utensilios. Aunque al principio estaban un poco torpes, pronto se dieron cuenta de la comodidad que ofrecían. El propietario se mostró impresionado.

—Esto es sorprendente. Nunca habíamos pensado en algo así. Gracias por mostrarlo. Definitivamente lo consideraremos.

El siguiente paso en su plan de modernización fue abordar el sistema de drenaje y baños. Al darse cuenta de la falta de instalaciones modernas, Yōsuke decidió instalar un sistema de drenaje básico y baños tipo americano en la posada donde estaba alojado.

Se reunió con algunos artesanos locales y les explicó su idea. Aunque al principio estaban un poco escépticos, Yōsuke logró convencerlos con su entusiasmo y conocimientos técnicos. Juntos, comenzaron a trabajar en la instalación de un sistema de drenaje y baños modernos.

Un par de días después, el trabajo estuvo completo y los baños estaban listos para usarse. Yōsuke invitó a algunos aldeanos a probar las nuevas instalaciones, incluyendo el sistema de drenaje que garantizaba una mejor higiene y el confort de los baños tipo americano.

Se reunió con los aldeanos en la posada y les mostró el nuevo baño.

—¡Bienvenidos al futuro de la comodidad! Este es un baño moderno con un sistema de drenaje que hará que su vida diaria sea mucho más cómoda. Pueden usar este baño para mayor higiene y comodidad.

Los aldeanos miraron el baño con asombro y curiosidad. Algunos se mostraron un poco incómodos al principio, pero al usar el nuevo sistema, comenzaron a reconocer los beneficios.

—¡Esto es increíble! —exclamó uno de los aldeanos—. Es mucho más limpio y cómodo que las letrinas tradicionales.

Otro aldeano asintió, impresionado.

—Sí, nunca imaginé que algo así existiera. Gracias por mostrarnos esto.

Yōsuke Shibazaki había estado en la ciudad de Roland el tiempo suficiente para ganar la confianza y el respeto de los aldeanos y aventureros. Subio de Nivel, gano experiencia y fortuna Un día, Vio en el gremio una misión que pondría ser su redencion a una vieja falla: cazar un dragón.

Para resumir conbino creatividad con estrategia y vencio al dragon atacandolo todos los dias hasta que no resistio mas. Obteniendo una enorme fortuna que podia permitir exportar sus disque inventos a otro lugar.

Tiempo despues los aventureros le exigian al tio que se mude, su sobrecalificacion impide tomar nuevas misiones. 


[En la calle, afuera del gremio]

Aventurera enojada: —¡Vete a donde sea! Aquí nos vas a dejar a todos sin trabajo.

Tío: —¿Belzerg? ¿Ese no es el país que hacia frontera con el Rey demonio? 

Recepcionista (desde adentro): —Sí, queda al este. ¡Ve y conquista la gloria allá!
Tío: —…Oh, verdad… se suponía que vine a este mundo para derrotar al Rey Demonio. Me distraje un poco.
Aventurero 3: —¿Un poco? ¡Has estado aquí dos años!


[Camino hacia Belzerg]

Tío (hablando solo): —Derrotar al Rey Demonio… Pff, seguro con un plan lento y calculado lo puedo debilitar hasta que se rinda… Igual que el dragón. No, necesito ayuda, necesito un equipo
 

El tío llega al poblado siguiente, con casas humeantes y aldeanos corriendo de un lado a otro. Se escuchan gritos y golpes a lo lejos.

Aldeano 1:  ¡Malditos duendes! ¡Ya se llevaron a dos familias!

El tío se acerca curioso, escuchando a medias mientras un aldeano le comenta que un grupo de aventureros fue enviado para eliminarlos.

Aldeadno: (pensando) Nuestra aldea a sido atacada por duendes todos los dias, pero hoy, nuestro mejor grupo  ha sido enviado a acabar con los duendes… …


[Escena – Base de la montaña]
El tío encuentra al equipo: un joven espadachín con una espada más grande que él, una sacerdotisa con cara nerviosa, y un guerrero robusto pero visiblemente inexperto.

Alice (Sacerdotisa): ¡Oye tú! ¡Necesitamos ayuda!

Rai y Ed tomarian a Alice para una reunion rapida 

Rai (Guerreri) ¿Trabajar Con El? No lo se. No lo conocemos

Ed (Espadachin) Pero tenemos pocas opciones, no creo que nosotros tres

Alice: Oye, nos pidieron que protejamos la aldea Dordo de una orda de Duendes ¿Quisieras ayudarnos? La recompensa Seria  
Tío: (sonríe) Acepto… —acepta antes de que ella termine la frase—.

Alice ¿Que?

Ed y Rai ¿Que?

Alice: ¿Entonces? nos vas ha ayudar

Tio: ¡Que no era algo muy urgente

*(Pensando) "Mejor así, los observaré en acción y veré si sirven para algo".



Acendieron a la montaña, cientos de duendes venian en camino
El grupo avanza. El tío, Diria -Tranquilos, He estado en situaciones como esta-, decide “llamar la atención de los duendes” . 

Tío: ¡Oigan, Por Aqui! ¡Aquí estoy!

Cuando se acerca trata de imitar una tecnica de un juego en la cual se Salta alto y se estoca en la cabeza del duende, pero no funciona.

Los duendes lo ven… y simplemente se apartan. No hay caídas cómicas, solo un silencio incómodo.

Rai (Guerrero): ¿Qué demonios fue eso?
Tío: Una táctica avanzada… pero por alguna extraña razon, no se cayeron por el baranco en cuanto los llame.



Alice: Alejate de mi

Rag: Maldito sean duendes.

Brad: Alice, Corre 

Los duendes aparecen desde los arbustos. Los novatos entran en pánico, Ed tropieza con su espada, Alice al solo tener conjuros curativos no podia hacer nada  y Rai intenta golpear pero su hacha se queda trabada en un tronco. En cuestión de segundos, los capturan a todos, amarandolos con una soga artesanal. 

Dentro, una figura imponente emerge de la oscuridad: un felino negro, musculoso, con colmillos afilados y un aire depredador.

Tío: (susurrando) …¿Un tigre? No… puedo entenderlo…

Tigre Cazanovatos: Así que trajeron más carne fresca.
Tío: ¿Por qué cazas humanos? Pensé que el objetivo eran los duendes… ¿es por la destrucción de tu hábitat o algo así?
Tigre Cazanovatos: [sonríe mostrando los colmillos] No… es porque los humanos son deliciosos.
Tío: ¿…Deliciosos?
Tigre Cazanovatos: Sí. Cocinan tan bien… que su propia carne absorbe ese sabor. Un humano que ha comido bien es un festín.
Alice: (temblando) ¡¿Puedes entender lo que dice el tigre?

El tío, mientras el resto tiembla, lo observa con interés más que miedo.

Tío: (pensando) Vaya… este mundo sí que tiene jefes con motivaciones extrañas.

[Interior de la cueva, rugidos del tigre resonando, cuerdas tensas, el grupo atrapado]

Alice: (temblando) ¡No hay salida! ¡Si nos movemos, ese cazanovatos nos despedaza!

Ed: (sudando) Maldición… ¿y ahora qué hacemos?

Rai: (mirando al tío) ¿Tú… tienes algún plan?

Tío: (serio, pero tranquilo) …La vida tiene su curso y un orden, muchachos… pero si no hago algo ahora, moriremos todos.

Alice: ¿Eso significa que…?

Tío: (con una sonrisa cansada) Cárguenme cuando acabe.

Ed: ¿Eh? ¿Qué quiere decir con eso?

Tío: Hora de aplicar aquella técnica que me enseñaron los espíritus hace tiempo…

(El tío baja la cabeza, concentra energía. Sus manos empiezan a arder suavemente.)

Tío: ¡Tinder!

(Pequeñas chispas aparecen, pero luego crecen hasta convertirse en un fuego controlado que quema las cuerdas, chamuscando también al tigre que ruge de dolor.)

Rai: ¡Está libre! ¡Se ha soltado!

Tío: (ya con las manos libres, respira hondo) Y ahora… el plato fuerte…

(Levanta los brazos, la cueva tiembla, un aura mágica carmesí envuelve su cuerpo.)

Tío: ¡Explosión!

(Un estallido ensordecedor destruye media montaña. El tigre, el cazanovatos y los duendes quedan reducidos a polvo. Un silencio pesado cubre el lugar.)


[Exterior, al pie de la montaña destruida]

(Los aventureros logran salir a rastras, llevando al tío inconsciente pero vivo.)

Alice: ¡Por poco! ¿Estás bien?

Ed: Había escuchado que usar esa técnica te deja sin energía…

Rai: (mirando al tío con asombro) Ese poder… nunca había visto algo igual.

(El tío abre los ojos lentamente.)

Despues de eso, fueron a la aldea para recibir la recompensa

Ed: Eres muy divertido

Rai: ¿Seguro que quieres dividir la recompensa ?

Tío:  Si, la verdad no quiero llevar demasiado dinero conmigo



Alice: Ay, Perdón , creo que no nos hemos presentado correctamente, … soy Alice.

Ed: Ed.

Rai: Rai.

Tío: (sonríe débilmente) Soy… Telma Kikiriki.

Alice: (parpadea) …¿En serio?

Tío: (cerrando los ojos) En serio… Ahora, solo necesito reposo hasta recuperar energias. Entonces ¿Ustedes son heroes?

Alice: ¿Que? no, apenas nos volvimos aventureros hace 3 meses


[Entrada de la ciudad]

(Los cuatro bajan victoriosos. Los aldeanos los reciben con vítores, pero pronto toda la atención recae en Alice.)

Aldeano 1: ¡Esa explosión fue su obra, verdad, joven Alice!

Aldeano 2: ¡Una heroína!

Alice: (intentando corregir) No, en realidad fue—

Tío: (apoyado en Ed, murmurando) Déjalos… estoy demasiado cansado y talvez esta aldea necesite heroes locales.

Aldeano 1: ¿Quiere decirnos una palabras?

Alice: ¿Que? Que la luz los guie por buen camino


[El tio entendio que aquellos jovenes no serian una ayuda contra el rey demonio, pero si les daba el credito, es posible que se esfuerzen en llegar a cumplir la espectativa de la aldea]

Una vez recuperado de usar explosion, se reunio con ellos

Tío: Bien… Como sabran estoy en una travesia para vencer al rey demonio y busco reclutar aventureros poderoso ¿conocen aventureros poderosos por aquí?

Alice: Al sureste de Belzerg hay un pueblo recién fundado… está lleno de hechiceros muy poderosos.

Rai: Se hacen llamar “Magos Carmesís”. La forman aspirantes a volverse poderosos con ayuda de un poderoso mago al que llaman "El Doctor"

Tío: (mirando por la ventana, sonriendo apenas) …Magos Carmesís, ¿eh? Suena interesante.

Yōsuke Shibazaki había escuchado rumores sobre otro reencarnado en la región. Este reencarnado, al que se le conocía como "El Doctor," había captado su atención debido a su reputación y habilidades. Decidido a encontrar a este individuo, Yōsuke dejó la ciudad y se dirigió hacia la Aldea de los Magos Carmesíes, un lugar conocido por sus extrañas costumbres y magia peculiar. 

Cuando Yōsuke llegó a la Aldea de los Magos Carmesíes, fue recibido por una serie de magos excéntricos, que parecían sumidos en sus propios delirios de grandeza. Los magos, vestidos con ropajes rojos y oscuros, realizaban hechizos extraños y discutían fervorosamente sobre sus últimos experimentos.

—¡Bienvenido, forastero! —exclamó uno de los magos, que parecía estar cubierto de polvo y con una expresión de entusiasmo desbordante—. ¿Qué te trae a nuestra aldea?

Yōsuke observó a su alrededor mientras respondía.

—He oído hablar de un reencarnado llamado "El Doctor." Estoy aquí para encontrarlo.

El mago lo miró con curiosidad y luego asintió.

—Ah, sí, el Doctor. Es una figura legendaria entre nosotros. ¿Quieres conocer más sobre él?

Tío: (mirando alrededor con una ceja levantada) Vaya… todos llevan capas rojas, miradas intensas… y hablan como si estuvieran actuando en una obra de teatro barata.

Mago 1: (posando con la mano extendida) ¡Forastero! ¡Cuidado con dónde pisas! Estás en el reino donde la magia arde más que el sol mismo.

Tío: …Sí, claro… ¿y eso de “El Doctor”?

Mago 2: (susurrando dramáticamente) El Doctor… es un sabio legendario que puede tunear tus habilidades más allá de los límites mortales. A mí me aumentó el maná y me dio estas marcas místicas…

Tío: (mirando de cerca) …Eso es un código de barras, amigo.

Mago 2: ¡No! Es un sello de poder ancestral…    

Mago 3: A mí me dio un “buff” de carisma… aunque solo funciona cuando me pongo gafas de sol.

Tío: (para sí mismo) Sí… todos están locos. Y lo mejor es que, con suerte, estas tonterías no se heredan…


[Un rato después, paseando por la aldea]

Tío: (murmurando) Bueno, al menos no he visto nada peligroso…

Mago 5: (a otro mago, conspirando) ¡Entonces el plan es claro! Las secuestramos  las sellamos en tumbas sagradas… ¡y Serán una atraccion turistica !

Mago 6: Sí… ¿Que otra ciudad tendra a dos deidades selladas?.

Tío: (acercándose) …¿Qué clase de enfermos son ustedes?

Mago 5: ¡Es por el bien de la economía local! ¡Piensa en el turismo!

Tío: (cruzándose de brazos) Yo… honestamente no sé si debería detenerlos o venderles camisetas con las fotos…

El paseo se tornó aún más inquietante cuando Yōsuke se encontró con una gran figura tallada a mano en la plaza central. La figura era de una anime girl con orejas de gatito, en una pose provocativa que, según el cartel cerca de la figura, era objeto de adoración. La escena era una mezcla extraña de fanatismo y culto.

—¿Qué demonios es esto? —murmuró Yōsuke, horrorizado.

Finalmente, Yōsuke se acercó al lugar donde los aldeanos dijeron que vivía "El Doctor." Lo guiaron a una cueva que, sorprendentemente, parecía tener un aspecto bastante ordinario desde el exterior. Sin embargo, al adentrarse en ella, Yōsuke quedó atónito al descubrir lo que parecía ser un laboratorio de electrónica exactamente igual a los que había visto en la Tierra.

El laboratorio estaba equipado con ordenadores, cables, y dispositivos electrónicos, todos organizados meticulosamente. Era un espacio moderno y funcional, que contrastaba drásticamente con la apariencia caótica y mágica de la aldea. En el centro, había un escritorio con una serie de componentes electrónicos y notas escritas en una mezcla de jeroglíficos y notaciones técnicas.

 Yōsuke se acercó al escritorio y examinó los componentes. No había duda de que este lugar era un laboratorio de alta tecnología, similar a los que él conocía de su vida anterior. Era como si el Doctor hubiera traído un pedazo del mundo moderno a este extraño reino.

—Esto no tiene sentido... —dijo Yōsuke en voz baja, mientras sus ojos recorrían los equipos y las notas.

De repente, escuchó un sonido detrás de él. Se dio la vuelta y vio una figura que se perfilaba en la entrada de la cueva. Era un hombre de la tercera edad , calvo con una larga barba blanca y una expresión calculadora en su rostro.

—¿Quién eres tú y qué estás haciendo en mi laboratorio? —preguntó el hombre con voz firme.

Yōsuke se quedó en silencio por un momento, procesando la situación. Sabía que había encontrado al enigmático "Doctor," pero aún había muchas preguntas sin responder.

—Soy Lobo Salvaje. Vine aquí buscando al reencarnado conocido como "El Doctor." Parece que he encontrado más de lo que esperaba.

El Doctor lo observó con una mezcla de sorpresa y curiosidad.

—Entonces, ¿tú eres el que han estado mencionando en la ciudad? Interesante. ¿Lobo Salvaje? Te invito a quedarte, pero antes, deberíamos hablar sobre lo que has encontrado aquí.

Yōsuke observó al Doctor mientras este se acercaba a la mesa con una mirada intrigada. La conversación se volvió más personal cuando el Doctor comenzó a hablar.

—Entonces, ¿eres de Japón también? —preguntó el Doctor, con una voz que revelaba una mezcla de cansancio y curiosidad—. Debo decir que no esperaba encontrar a otro japonés en este mundo.

—Sí, lo soy —respondió Yōsuke, asintiendo—. Mi nombre real es Yōsuke Shibazaki. Vine aquí buscando aliados poderosos.

El Doctor sonrió débilmente y se sentó en una silla cercana.

—Parece que ambos tenemos historias similares. Al igual que tú, acepté el trato de la deidad Aqua para derrotar al Rey Demonio. En mi juventud, antes de morir y ser reencarnado en este mundo, era un gran aficionado al anime.

Yōsuke se sorprendió al escuchar esto.

—¿De verdad? Eso es increíble. Yo también era un gran fanático del anime y los videojuegos. Así que, ¿qué habilidades te concedió Aqua?

—Me concedió el poder de inventar cualquier cosa que pudiera imaginar —dijo el Doctor, con una chispa de orgullo en sus ojos—. Inicialmente, me emocioné por las posibilidades. Pero, a medida que envejecía y veía cómo el mundo cambiaba, me di cuenta de que mis inventos .

no tenian proposito

El Doctor suspiró, mirando alrededor de su laboratorio.

—Solo estoy aqui en la Aldea de los Magos Carmesíes por algunas cosas. Actualmente, Voy a buscar trabajo en un país al norte de Belzerg.

Yōsuke, intrigado, se inclinó hacia adelante.

—¿Un proyecto importante? ¿Qué tipo de proyecto es?

El Doctor se apoyó en el respaldo de su silla y comenzó a explicar.

—He estado trabajando en tecnología avanzada que podría cambiar la forma en que las personas interactúan con la magia. En el país al norte de Belzerg, llamado Krits, he estado desarrollando un sistema que combina magia con tecnología, algo que podría revolucionar tanto la magia como la vida cotidiana de las personas. 

Con una sonrisa, el Doctor continuó.

[Interior de la casa del doctor, tarde, lleno de consolas recién recreadas]

Tío: ¡Pero esto es idéntico a la Game Boy original!
Doctor (sonríe): Claro, copié hasta el más mínimo detalle… incluso la textura del plástico.
Tío: Entonces… ¿puedes crear lo que quieras?
Doctor: Técnicamente sí, pero últimamente todos solo me piden cosas prácticas: armas, herramientas, pociones…
Tío (mirada intensa): ¿No te gustaría recrear todas las consolas de Japón?
Doctor: ¿Todas?
Tío: Desde la Famicom hasta la Dreamcast. Todas las joyas que merecen ser jugadas… ¡es tu deber como creador y gamer!

[El doctor se queda pensativo, como si una bombilla se encendiera]

Doctor (suspira): Sabes… quizás tengas razón. Ya estoy viejo… he pasado la vida presionado para usar mi poder para otros. ¿Por qué no aprovecharlo para mí un poco?
Tío: ¡Exacto! Es tu legado gamer.

[Montaje rápido: el doctor materializa consolas una tras otra, desde los 80 hasta el 2001. El tío describe cada una con lujo de detalles, mientras en la mesa se acumulan mandos, cartuchos y cajas nuevas.]

Tío (emocionado): Y este es Phantasy Star Online, un RPG de otro planeta… ¡tienes que probarlo!
Doctor (probando un mando): Hm… adictivo… ¿y este otro?
Tío: Super Smash Bros. Melee. Prepárate para ser humillado.

[Pasan los días, la casa se convierte en un museo gamer improvisado. El tío y el doctor juegan sin parar, con montañas de snacks y bebidas a su alrededor.]

Doctor (cansado, con los ojos rojos): Los magos carmesí me están pidiendo más encargos…
Tío: Diles que estás ocupado en un torneo de Mario Kart.
Doctor (sonríe pícaramente): Mejor aún… me han ofrecido trabajo en el Reino de Krits. ¿Qué tal si vamos?
Tío: ¿Y ahí hay videojuegos?
Doctor: Los que nos falten, los recreo allá.
Tío (levantándose de golpe): ¡Entonces no hay nada que pensar!

[Ambos se dan la mano, decididos, mientras detrás parpadea la pantalla de “Game Over”]

El Doctor asintió, satisfecho con la respuesta de Yōsuke.

—Perfecto. Prepararé los detalles para nuestro viaje. Deberíamos salir pronto para no perder tiempo. Mientras tanto, puedes explorar un poco más la aldea si lo deseas. Asegúrate de estar listo para partir en un par de días.

Yōsuke miró a su alrededor, notando los detalles del laboratorio del Doctor con una renovada apreciación. El ambiente estaba lleno de potencial y creatividad, y sabía que la colaboración con alguien como el Doctor podría abrir nuevas puertas.

—Gracias por la oportunidad. Me aseguraré de estar listo. 

Mientras Yōsuke se preparaba para su viaje a Krits, el Doctor continuó trabajando en su laboratorio, afinando los detalles de su proyecto. Yōsuke, por su parte, se sumergió en la exploración de la Aldea de los Magos Carmesíes y en la planificación de su futura colaboración.

Yōsuke y el Doctor se acomodaron en el laboratorio mientras discutían los detalles del viaje a Krits. Sin embargo, la conversación pronto tomó un giro inesperado cuando el Doctor comenzó a compartir algunos de sus secretos más oscuros y perturbadores.

El Doctor se recostó en su silla, su expresión era una mezcla de agotamiento y preocupación. Con un tono grave, comenzó a hablar.

—En el principio, cuando llegué a este mundo, intenté crear cosas que me resultaran confortantes. Hice muñecas sado-masoquistas y otros objetos para satisfacer ciertos fetiches que tenía. Pero eso era solo el comienzo. Luego, para adaptarme y hacer mi vida más cómoda aquí, recreé todos los objetos modernos que tenía en Japón. Todo estaba guardado en secreto, ya que no deseaba mostrarlo a nadie.

Yōsuke frunció el ceño, intrigado y preocupado a la vez.

—¿Por qué no lo mostraste a nadie? ¿Qué pasó?

El Doctor suspiró y se levantó, caminando hacia un rincón del laboratorio lleno de artefactos extraños y oscuras maquetas.

—La gente de este mundo no estaba preparada para esos avances. Intenté hacer un nombre para mí mismo probando diferentes cosas. Creé un robot gigante, un Golem de metal. Pensé que sería algo impresionante, pero la gente lo rechazó. Decían que era demasiado monstruoso.

Yōsuke se quedó en silencio, escuchando atentamente.

—Luego, los magos carmesíes me contrataron para mejorar su nivel de magia y energía. Pero al final, no estoy seguro si son humanos 

Los cambios que les hice fueron tan extremos que perdí la noción de su verdadera naturaleza.

El Doctor miró a Yōsuke con una expresión sombría.

—Para protegerme en caso de que tuviera que exterminar a los magos carmesíes, creé una máquina llamada Matanagos, un cienpiés mecánico inmune a la magia. Pero este artefacto requiere una enorme cantidad de energía para funcionar. La situación se volvió tan desesperada que incluso me cuestioné si debería haber creado algo tan destructivo.

Yōsuke sintió un escalofrío recorrer su espalda. La atmósfera en el laboratorio se volvía cada vez más tensa con cada palabra del Doctor. La revelación de sus creaciones perturbadoras y el peligro que representaban era más de lo que había anticipado.

—Eso suena... aterrador. ¿Qué planeas hacer con todo esto?

El Doctor se volvió hacia él con una mirada resignada.

—No lo sé con certeza. He estado pensando en la posibilidad de destruir el Matanagos y poner fin a esta locura. Pero antes, necesito asegurarme de que todo esté en su lugar y listo para cualquier contingencia.

—Por cierto, mencionaste algo sobre consolas de videojuegos antes. ¿Qué consola todavía falta por recrear?.

Yōsuke se iluminó al escuchar esto, aliviado de tener algo familiar en medio de la oscuridad que los rodeaba.

—Ya te las contare, hasta entonces ¿Podemos jugar algunas partidas?

El Doctor asintió, mostrando una pequeña sonrisa.

—Por supuesto. Después de todo, todos necesitamos un descanso de vez en cuando. 

Mientras el carruaje mecanico avanzaba con las cosas de forma automatica. La noche avanzó mientras el Doctor y Yōsuke compartían historias, risas y videojuegos. Era un raro momento de normalidad en medio de la intrincada trama que se desarrollaba a su alrededor. La oscuridad del laboratorio y las inquietantes revelaciones del Doctor se desvanecieron, si solo por un breve instante, mientras ambos se sumergían en el mundo de los videojuegos.

Yōsuke y el Doctor finalmente llegaron al país al norte de Belzerg, conocido como Krits. La llegada al nuevo entorno les ofreció una perspectiva fresca y un cambio notable en el paisaje y la cultura. Krits era un lugar de tegnologia similar al medievo como los demas paises. 

Mientras el carruaje que los llevaba avanzaba por las carreteras de Krits, el Doctor decidió compartir algunos de sus secretos más oscuros con Yōsuke. Mirando por la ventana con una expresión pensativa, comenzó a hablar.

El carruaje mecánico se detuvo frente a las murallas de Krits con un siseo de vapor. Los aldeanos, acostumbrados a ver carretas tiradas por caballos o, como mucho, gólems de carga, se quedaron con la boca abierta ante semejante monstruo de engranajes y ruedas dentadas que rugía como si quisiera comerse el camino.

—¡Mira, mamá! ¡Es como un dragón… pero cuadrado! —gritó un niño.
—Shhh, no señales, que eso debe costar más que toda la aldea —replicó la madre, tirando del brazo del chiquillo.

El Doctor, con la espalda recta y una sonrisa que intentaba ocultar el cansancio de tres noches sin dormir… jugando videojuegos con el Tío, fue recibido por el líder militar de la ciudad. Éste, un hombre alto con armadura negra y gesto grave, le saludó con un respetuoso asentimiento.

—Doctor, es un honor. Y… ¿él es? —preguntó, mirando al Tío.
—Mi asistente personal —respondió el Doctor con tono serio, dándole una palmada al hombro del Tío.
—Ajá… —el líder lo miró de arriba a abajo, viendo la gorra ladeada, el chaleco sin abotonar y la mancha de ramen instantáneo en la camisa—. Un gusto.

Una vez en la sala de mando, los altos mandos del ejército expusieron su petición.
—Queremos un arma, Doctor. No mejoras mágicas como las del clan de magos carmesís. Algo… mecánico. Como su carruaje o esos autómatas por los que es famoso. Algo capaz de vencer al Rey Demonio.

El Doctor, que aún estaba en modo "pospartida de 12 horas", sonrió con rigidez.
—Claro… claro, ningún problema…
En realidad, su cerebro gritaba: ¿¡En qué momento dije que sí!?

Pasaron días. El Doctor pasaba las tardes mirando el techo. El Tío le llevaba snacks. Las noches… bueno, eran para jugar en las consolas  y discutir si la nueva actualización del juego había arruinado el equilibrio de clases.

Cuando quedaban apenas horas para la presentación, ocurrió el detonante:
En el taller, una araña gigantesca colgaba del techo. El Tío, sin pensarlo, le dio un pisotón legendario.
—Listo, Doctor, no hay de qué.
El Doctor se quedó mirando el cadáver del bicho.
—…Tío… acabas de darme una idea.

Entre bocetos apresurados y manchas de café, nació “Destructor”: una araña gólem gigante, invulnerable a la magia, equipada con cañones, gólems internos más pequeños para defensa y un arsenal que sonaba increíble.

El Doctor miró los planos finales con sudor frío.
—Esto es… demencial. Si esto funciona, podría borrar una ciudad entera.
—¡Exacto! —respondió el Tío con entusiasmo—. ¿No es genial?
—…Tengo que poner una excusa.

Al día siguiente, con voz solemne, el Doctor explicó que “Destructor” necesitaba una manática de alta energía para funcionar, un objeto tan raro que jamás conseguirían.
Los altos mandos asintieron, y él y el Tío volvieron a su vida de videojuegos y siestas.

Pero semanas después…
—Doctor… —dijo el líder militar entrando con una sonrisa de oreja a oreja—. La conseguimos.
Detrás de él, cuatro aventureros cubiertos de polvo arrastraban una esfera luminosa que parecía contener un pedazo de estrella.
El Doctor y el Tío se miraron con la misma expresión:

—…Estamos jodidos. 

El Doctor asintió, satisfecho con la respuesta de Yōsuke.

—Perfecto. Prepararé los detalles para nuestro viaje. Deberíamos salir pronto para no perder tiempo. Mientras tanto, puedes explorar un poco más la aldea si lo deseas. Asegúrate de estar listo para partir en un par de días.

Yōsuke miró a su alrededor, notando los detalles del laboratorio del Doctor con una renovada apreciación. El ambiente estaba lleno de potencial y creatividad, y sabía que la colaboración con alguien como el Doctor podría abrir nuevas puertas.

—Gracias por la oportunidad. Me aseguraré de estar listo. 

Mientras Yōsuke se preparaba para su viaje a Krits, el Doctor continuó trabajando en su laboratorio, afinando los detalles de su proyecto. Yōsuke, por su parte, se sumergió en la exploración de la Aldea de los Magos Carmesíes y en la planificación de su futura colaboración.

Yōsuke y el Doctor se acomodaron en el laboratorio mientras discutían los detalles del viaje a Krits. Sin embargo, la conversación pronto tomó un giro inesperado cuando el Doctor comenzó a compartir algunos de sus secretos más oscuros y perturbadores. 

El Doctor se recostó en su silla, su expresión era una mezcla de agotamiento y preocupación. Con un tono grave, comenzó a hablar.

—En el principio, cuando llegué a este mundo, intenté crear cosas que me resultaran confortantes. Hice muñecas sado-masoquistas y otros objetos para satisfacer ciertos fetiches que tenía. Pero eso era solo el comienzo. Luego, para adaptarme y hacer mi vida más cómoda aquí, recreé todos los objetos modernos que tenía en Japón. Todo estaba guardado en secreto, ya que no deseaba mostrarlo a nadie.

Yōsuke frunció el ceño, intrigado y preocupado a la vez.

—¿Por qué no lo mostraste a nadie? ¿Qué pasó?

El Doctor suspiró y se levantó, caminando hacia un rincón del laboratorio lleno de artefactos extraños y oscuras maquetas.

—La gente de este mundo no estaba preparada para esos avances. Intenté hacer un nombre para mí mismo probando diferentes cosas. Creé un robot gigante, un Golem de metal. Pensé que sería algo impresionante, pero la gente lo rechazó. Decían que era demasiado monstruoso.

Yōsuke se quedó en silencio, escuchando atentamente.

—Luego, los magos carmesíes me contrataron para mejorar su nivel de magia y energía. Pero al final, no estoy seguro si son humanos . Los cambios que les hice fueron tan extremos que perdí la noción de su verdadera naturaleza. 

El Doctor miró a Yōsuke con una expresión sombría.

—Para protegerme en caso de que tuviera que exterminar a los magos carmesíes, creé una máquina llamada Matanagos, un cienpiés mecánico inmune a la magia. Pero este artefacto requiere una enorme cantidad de energía para funcionar. La situación se volvió tan desesperada que incluso me cuestioné si debería haber creado algo tan destructivo.

Yōsuke sintió un escalofrío recorrer su espalda. La atmósfera en el laboratorio se volvía cada vez más tensa con cada palabra del Doctor. La revelación de sus creaciones perturbadoras y el peligro que representaban era más de lo que había anticipado.

—Eso suena... aterrador. ¿Qué planeas hacer con todo esto?

El Doctor se volvió hacia él con una mirada resignada.

—No lo sé con certeza. He estado pensando en la posibilidad de destruir el Matanagos y poner fin a esta locura. Pero antes, necesito asegurarme de que todo esté en su lugar y listo para cualquier contingencia. 

El Doctor cambió de tema, tratando de aligerar la atmósfera, aunque su voz seguía cargada de una sombra de inquietud.

—Por cierto, mencionaste algo sobre consolas de videojuegos antes. ¿Qué consola todavía falta por recrear?.

Yōsuke se iluminó al escuchar esto, aliviado de tener algo familiar en medio de la oscuridad que los rodeaba.

—Ya te las contare, hasta entonces ¿Podemos jugar algunas partidas?

El Doctor asintió, mostrando una pequeña sonrisa.

—Por supuesto. Después de todo, todos necesitamos un descanso de vez en cuando. 

Mientras el carruaje mecanico avanzaba con las cosas de forma automatica. La noche avanzó mientras el Doctor y Yōsuke compartían historias, risas y videojuegos. Era un raro momento de normalidad en medio de la intrincada trama que se desarrollaba a su alrededor. La oscuridad del laboratorio y las inquietantes revelaciones del Doctor se desvanecieron, si solo por un breve instante, mientras ambos se sumergían en el mundo de los videojuegos.

Yōsuke y el Doctor finalmente llegaron al país al norte de Belzerg, conocido como Krits. La llegada al nuevo entorno les ofreció una perspectiva fresca y un cambio notable en el paisaje y la cultura. Krits era un lugar de tegnologia similar al medievo como los demas paises. 

Mientras el carruaje que los llevaba avanzaba por las carreteras de Krits, el Doctor decidió compartir algunos de sus secretos más oscuros con Yōsuke. Mirando por la ventana con una expresión pensativa, comenzó a hablar.

El carruaje mecánico se detuvo frente a las murallas de Krits con un siseo de vapor. Los aldeanos, acostumbrados a ver carretas tiradas por caballos o, como mucho, gólems de carga, se quedaron con la boca abierta ante semejante monstruo de engranajes y ruedas dentadas que rugía como si quisiera comerse el camino.

—¡Mira, mamá! ¡Es como un dragón… pero cuadrado! —gritó un niño.
—Shhh, no señales, que eso debe costar más que toda la aldea —replicó la madre, tirando del brazo del chiquillo.

El Doctor, con la espalda recta y una sonrisa que intentaba ocultar el cansancio de tres noches sin dormir… jugando videojuegos con el Tío, fue recibido por el líder militar de la ciudad. Éste, un hombre alto con armadura negra y gesto grave, le saludó con un respetuoso asentimiento.

—Doctor, es un honor. Y… ¿él es? —preguntó, mirando al Tío.
—Mi asistente personal —respondió el Doctor con tono serio, dándole una palmada al hombro del Tío.
—Ajá… —el líder lo miró de arriba a abajo, viendo la gorra ladeada, el chaleco sin abotonar y la mancha de ramen instantáneo en la camisa—. Un gusto.

Una vez en la sala de mando, los altos mandos del ejército expusieron su petición.
—Queremos un arma, Doctor. No mejoras mágicas como las del clan de magos carmesís. Algo… mecánico. Como su carruaje o esos autómatas por los que es famoso. Algo capaz de vencer al Rey Demonio.

El Doctor, que aún estaba en modo "pospartida de 12 horas", sonrió con rigidez.
—Claro… claro, ningún problema…
En realidad, su cerebro gritaba: ¿¡En qué momento dije que sí!?

Pasaron días. El Doctor pasaba las tardes mirando el techo. El Tío le llevaba snacks. Las noches… bueno, eran para jugar en sus consolas y discutir si la nueva actualización del juego había arruinado el equilibrio de clases.

Cuando quedaban apenas horas para la presentación, ocurrió el detonante:
En el taller, una araña gigantesca colgaba del techo. El Tío, sin pensarlo, le dio un pisotón legendario.
—Listo, Doctor, no hay de qué.
El Doctor se quedó mirando el cadáver del bicho.
—…Tío… acabas de darme una idea.

Entre bocetos apresurados y manchas de café, nació “Destructor”: una araña gólem gigante, invulnerable a la magia, equipada con cañones, gólems internos más pequeños para defensa y un arsenal que sonaba increíble.

El Doctor miró los planos finales con sudor frío.
—Esto es… demencial. Si esto funciona, podría borrar una ciudad entera.
—¡Exacto! —respondió el Tío con entusiasmo—. ¿No es genial?
—…Tengo que poner una excusa.

Al día siguiente, con voz solemne, el Doctor explicó que “Destructor” necesitaba una manática de alta energía para funcionar, un objeto tan raro que jamás conseguirían.
Los altos mandos asintieron, y él y el Tío volvieron a su vida de videojuegos y siestas.

Pero semanas después…
—Doctor… —dijo el líder militar entrando con una sonrisa de oreja a oreja—. La conseguimos.
Detrás de él, cuatro aventureros cubiertos de polvo arrastraban una esfera luminosa que parecía contener un pedazo de estrella.
El Doctor y el Tío se miraron con la misma expresión:
—…Estamos jodidos. 

Yōsuke frunció el ceño, reflexionando sobre la historia del Doctor.

—Eso suena increíblemente complicado y peligroso. ¿Qué planeas hacer con la Fortaleza Destructor?

El Doctor se volvió hacia él, con una mirada seria y decidida.

—El objetivo es usarla solo en caso de emergencia extrema. Si llegamos al punto en que necesitamos una fuerza tan destructiva, será porque la situación es realmente crítica. Espero que no sea necesario, pero tenerla lista ofrece una medida de seguridad adicional.

El Doctor lo condujo a una instalación subterránea bien asegurada. Al llegar, el Doctor comenzó a preparar los equipos necesarios y se aseguró de que todo estuviera en orden.

—La Fortaleza Destructor está en un hangar subterráneo, esperando su ensamblaje final. Pero antes de eso, necesitamos verificar la manatita y realizar algunos ajustes finales. 

Mientras el Doctor y Yōsuke trabajaban en la instalación, la complejidad y el alcance del proyecto se hicieron evidentes. La Fortaleza Destructor no era solo una máquina, sino una obra maestra de ingeniería mágica y tecnológica.

-El Doctor se veia muy consentrado y parecia que queria dejar un ultimo legado antes de partir nuevamente. Por lo que el Tio decidio continuar su camino

Yōsuke se despidió del Doctor con una mezcla de gratitud y preocupación. Después de lo que había aprendido sobre la Fortaleza Destructor y la vida del Doctor en Krits, estaba listo para continuar su viaje hacia el país de Elroad, conocido por su vibrante economía basada en los casinos y el juego.

En la frontera de Krits, el Doctor le entregó a Yōsuke una bolsa de equipos y materiales útiles para su viaje.

—Aquí tienes algunos suministros y un par de gadgets que podrían serte útiles. Mantente alerta y no dudes en contactar si necesitas algo —dijo el Doctor, con una sonrisa cansada pero sincera.

Yōsuke asintió, agradecido.

—Gracias por todo, Doctor. Intentaré no hacer que la Fortaleza Destructor sea necesaria. ¡Nos vemos pronto!

El Doctor se despidió con una última mirada seria antes de que Yōsuke partiera hacia Elroad.

El Tio . Recuerdo aquella maga que tenia un hechizo para teletransportarse, en su pensamiento Si se comercializara eso, no seria tan frustrante tener que viajar de ciudad en ciudad. Un momento, penso el tio, antes de volver a la ciudad con su nueva e imnovadora idea

Luego de fundar la TravelCompany, un negocio donde magos que tenian el hechizo de teletransportacion fichado un lugar en especifico, podrian ofrecer su servicios para movilizar gente o cosas, Yōsuke llegó por teletransportacion. a Elroad, un país vibrante, donde los casinos y las casas de apuestas dominaban el paisaje urbano. La atmósfera estaba cargada de emoción y expectación, y los casinos parecían estar en todas partes. Sin embargo, no se parecia a las Vegas como el hubiera imaginado, asi que decidio aportar. 

[Interior – Casino en Elroad, despacho del dueño]
El tío está frente a una mesa llena de empresarios de casinos, todos con trajes elegantes, fumando pipas o bebiendo whisky caro. Al fondo, una de las nuevas máquinas tragamonedas parpadea con manatitas que hacen “brr-brr” mientras giran los rodillos.

Dueño del Casino 1: (con una sonrisa codiciosa) —Entonces… ¿me está diciendo que esta cosa no puede ser manipulada por habilidades mentales o magia de percepción?

Tío: —Exactamente. Estas maquinitas no usan dados, cartas ni ruletas que uno pueda leer o manipular. Todo es interno y completamente aleatorio. Ni yo, que inventé el chisme, sé cómo va a salir el resultado.

Dueño del Casino 2: —¿Y esas lucecitas? Nunca había visto algo así. Parecen… hipnotizantes.

Tío: (orgulloso) —Luces de neón. Las inventé con cristales mágicos miniatura y manatitas. Gastan poquísimo y duran mucho. Perfectas para atraer incautos— digo, clientes.

Takafumi: (susurrando) —Tío, eso suena súper ilegal.

Tío: —Takafumi… en los negocios, no es ilegal si todavía no han inventado la ley.

Dueño del Casino 3: —¡Ja! Me gusta su estilo, forastero. ¿Cuántas de estas máquinas puede fabricar?

Tío: —Con materiales y un poco de paz… unas cinco por semana. Si me dan acceso a un taller con herramientas mágicas, podría duplicar la producción.

Dueño del Casino 1: (intercambiando miradas con los otros) —Trato hecho. Queremos un contrato exclusivo. Y esas luces… también las quiero para mi fachada.

Tío: (estrechándole la mano) —Por supuesto. Puedo llenar toda su calle de luces que brillen como el amanecer… pero de noche.


[Exterior – Calles de Elroad, de noche]

Vemos cómo en pocas semanas, varios casinos y calles se llenan de brillantes luces de neón mágicas. La gente se aglomera frente a las nuevas máquinas tragamonedas, riendo, gritando y perdiendo monedas a un ritmo alarmante. 

Yōsuke, con su instinto gamer a flor de piel, decidió probar suerte en los juegos de azar. Aunque no era un experto en la baraja clásica, su habilidad para adaptarse y su conocimiento de los juegos de cartas le dieron una ventaja inesperada. 

En lugar de limitarse a los juegos tradicionales, Yōsuke se dedicó a desarrollar y presentar un nuevo juego en pequeños bares y casas de apuestas. Su juego, inspirado en una mezcla de Yu-Gi-Oh! y Ajedrez, fue adaptado para el mundo de fantasía de Elroad.

El juego consistía en un tablero de ajedrez modificado, donde las piezas tradicionales fueron reemplazadas por figuras como el ArcipresteMago y Paladín. Cada pieza tenía habilidades especiales que podían utilizarse una vez por turno, lo que añadió una capa de estrategia y complejidad al juego. 

En un pequeño bar lleno de luces parpadeantes y sonido de monedas cayendo, Yōsuke presentó su juego a un grupo de jugadores curiosos.

—¡Bienvenidos al nuevo juego de estrategia! Es una mezcla de ajedrez y magia, con piezas que tienen habilidades especiales. El ArcipresteMago y Paladín son las piezas clave, y cada una tiene poderes únicos.

Los jugadores miraban con interés mientras Yōsuke explicaba las reglas.

—El Mago puede teletransportarse a sí mismo o a una pieza por turno, el Paladín tiene la habilidad de proteger otras piezas, y el Arcipreste puede realizar ataques especiales. Los movimientos y estrategias se vuelven mucho más dinámicos con estas habilidades. 

El juego de Yōsuke rápidamente ganó popularidad en los bares y casas de apuestas de Elroad. Los jugadores se fascinaron con la mezcla de estrategia y magia, y pronto comenzaron a pedir torneos y competiciones. Yōsuke, con su habilidad para captar la atención y su experiencia en juegos, se convirtió en una figura conocida en la escena de los juegos de Elroad.

—¡Increíble! Este juego es adictivo —exclamó un jugador entusiasta mientras movía una pieza en el tablero—. La combinación de magia y estrategia lo hace único.

Yōsuke sonrió mientras observaba la creciente popularidad de su creación.

—Gracias, me alegra que lo disfruten. Siempre es emocionante ver cómo un nuevo juego puede capturar la imaginación de la gente. 

Mientras Yōsuke se establecía en Elroad y disfrutaba del éxito de su juego, no podía evitar preguntarse qué aventuras le esperaban en su próximo destino. Aunque Elroad le ofrecía una pausa emocionante, sabía que su viaje no había terminado y que había más desafíos y descubrimientos por delante.

Al final del día, mientras miraba el bullicio de los casinos y las luces de neón de Elroad, Yōsuke se preparó para el siguiente capítulo de su aventura. 


Innovaciones

El Tio se sabe un chingo de habilidades 
 
Son heroes locales, quisas para otra ocacion. 


Por ahi oyo rumores de la fortaleza destroyer 

crear agua infinita con revertir la electrolisis del Agua 

Vencio a un dragon desifrando sus patrones de juego 

Festividades , comia solo y despues a dormir en la posada

Final

Otoño de 2017, Despues de 17 Años, Desperto

Takafumi Takaoka entró al hospital con el corazón en un puño. La noticia de que su tío, un hombre que había estado en coma durante los últimos 17 años, había despertado lo había golpeado con la fuerza de un tren. La última vez que Takafumi vio a su tío, el hombre era un otaku recluido, sumergido en mundos de fantasía y videojuegos. Había sido atropellado por un camión en 2001, y desde entonces su vida se había detenido en una especie de limbo.

Al llegar a la habitación, Takafumi encontró a su tío, con el cabello canoso y la piel arrugada por el paso de los años. Aunque parecía estar en una condición algo frágil, había un brillo en sus ojos que Takafumi no recordaba haber visto antes.

El tio en la lengua natal del lugar saludaria, confundiendo a su sobrino quien habia ido a resibirlo, para la perspectiva de Takafumi, El hombre, con una mirada confusa, comenzó a murmurar en un idioma extraño, uno que Takafumi no reconocía. Las palabras eran un torbellino de sonidos incomprensibles, y por un momento, Takafumi pensó que su tío había perdido la cabeza.

Pero luego, como si una chispa de lucidez hubiera encendido en su mente, el tío se calmó y empezó a hablar en japonés con una fluidez sorprendente. Sus palabras eran claras, pero la historia que relataba era tan absurda que Takafumi casi no podía creerlo.

-Imagino que tu eres mi sobrino Takafumi,  —preguntó el tío, con un brillo en los ojos que combinaba sorpresa y reconocimiento.

Takafumi frunció el ceño, incapaz de ocultar su desconcierto.

—Sí, soy yo —respondió, tratando de mantener la calma—. ¿Cómo me reconoces? No me has visto desde que era un bebé.

El tío se rió suavemente, una risa que sonaba más como un resoplido de alivio que como una expresión de verdadera alegría.

—Claro que te reconozco. La última vez que te vi, eras solo un bebé en los brazos de tu madre. Aún recuerdo cómo ella te mostraba con orgullo. —El tío suspiró, mirando a su alrededor como si intentara captar todos los detalles del presente—. Es increíble, han pasado tantos años. Pero veo que has crecido

Para Takafumi, era como si se hubiera vuelto loco

—Takafumi, tengo que decirte algo increíble —dijo el tío, con una seriedad que contrastaba con su apariencia desorientada—. Durante estos años, no estuve en coma. Fui enviado a otro mundo, uno lleno de magia y aventuras.

Takafumi frunció el ceño, luchando por mantener la calma ante la extravagante afirmación de su tío. ¿Otro mundo? ¿Magia? Parecía sacado de una novela de fantasía, y no del tipo de relatos que uno espera escuchar de un familiar recién despertado.

—¿Qué estás diciendo? —preguntó Takafumi, incapaz de ocultar el escepticismo en su voz.

El tío se levantó lentamente de la cama, buscando con dificultad una expresión de determinación en su rostro cansado. Con una mueca de concentración, intentó recitar algo en el idioma extraño de antes. Pero, por supuesto, no ocurrió nada. El hombre se tambaleó un poco, y Takafumi pensó que estaba perdiendo la cabeza.

—¡No es justo! —exclamó el tío, frustrado—. ¡Esto solía funcionar! ¿Dónde está mi magia?

Finalmente, con un suspiro de desesperación, el tío decidió probar algo en japonés.

—¡Crear Agua! —gritó con voz firme.

De repente, un pequeño chorro de agua apareció en el aire y cayó suavemente en un vaso que Takafumi había colocado sobre una mesa cercana. El líquido cristalino se vertió de manera impecable, y Takafumi observó, boquiabierto, cómo la magia se manifestaba frente a sus propios ojos.

El rostro de Takafumi se llenó de asombro y confusión, mientras su tío, con una sonrisa de triunfo, se dejaba caer de nuevo en la cama.

—¿Lo ves ahora? —preguntó el tío con una mezcla de orgullo y agotamiento—. No estoy loco. Estuve en un mundo de fantasía.

Takafumi se quedó en silencio, con el vaso de agua aún en la mano. La realidad se estaba ajustando a un nuevo conjunto de reglas, y aunque su mente trataba de procesar el caos, una parte de él sabía que su vida acababa de volverse mucho más interesante.

Takafumi estaba inmóvil, aún con el vaso de agua en la mano, mientras su tío lo miraba con una mezcla de incredulidad y nostalgia. Finalmente, el silencio fue roto por una voz temblorosa, pero cargada de emoción.

Takafumi se acercó a la cama, colocando el vaso en una mesa cercana. Su mente estaba a mil por hora, tratando de procesar todo lo que estaba sucediendo.

—Pero dime, ¿qué ha pasado con la familia? —preguntó el tio

Takafumi contaria de la familia, enterandose el tio de la sepacion desde que el estuvo en coma

—Tienes que ponerme al tanto de muchas cosas —dijo el tío, con un tono de curiosidad—. Como, por ejemplo, ¿qué ha pasado con la guerra de consolas?

Takafumi levantó una ceja, sorprendido por el interés repentino de su tío.

—¿La Guerra de consolas? —repitió Takafumi—. Bueno, la perdió Sega.

El tío parecía sumido en la reflexión, frunciendo el ceño mientras trataba de recordar detalles del pasado.

Takafumi al refleccionar de los poderes del tio y hacerse ilusion de las aventuras que habra vivido, firmo los papeles para darle de Alta del Hospital lo mas pronto posibles  y Salir a vivir el tio en su casa,

Ya en la casa, Takafumi le enseñaria a su tio internet 
 Después de un par de días adaptándose a su nueva vida, Takafumi y su tío estaban en la sala de estar, rodeados de gadgets modernos. Takafumi había decidido mostrarle a su tío una de las herramientas más fascinantes del mundo moderno: YouTube.

—Entonces, tío, YouTube es una plataforma donde puedes ver y compartir videos sobre casi cualquier cosa —dijo Takafumi, mientras encendía el televisor y conectaba el portátil—. Vamos a empezar por mostrarte cómo funciona.

El tío miraba con gran interés mientras Takafumi navegaba por la página principal de YouTube.

—Esto parece ser una especie de biblioteca de videos en línea —comentó el tío, claramente impresionado—. ¿Y qué tipo de videos se pueden encontrar aquí?

—De todo —respondió Takafumi—. Desde tutoriales, hasta vlogs, pasando por reseñas de videojuegos y contenido de entretenimiento en general. Por ejemplo, vamos a buscar algunos videos sobre juegos retro, ya que sé que eso te interesa.

Takafumi tecleó "juegos retro" en la barra de búsqueda, y pronto apareció una lista de videos que mostraban desde gameplay de clásicos hasta reseñas y comparaciones.

—¡Mira esto! —exclamó el tío, señalando la pantalla—. ¡Es un video sobre ese juego de rol que siempre quise probar!

Takafumi sonrió, viendo la emoción en el rostro de su tío.

—Sí, puedes encontrar prácticamente todo lo que te perdiste durante estos años. Además, puedes ver cómo juegan otros, lo que te puede ayudar a decidir qué juegos probar primero.

El tío se sumergió en el contenido, pasando horas viendo videos sobre los juegos que no había podido jugar en 2001. Su entusiasmo era palpable.

Un par de días después, mientras Takafumi y su tío disfrutaban de su nueva rutina, Takafumi tuvo una idea que encajaba perfectamente con el mundo moderno.

—Tio, he estado pensando... ¿Qué si usáramos esta plataforma para compartir tus experiencias? Como los juegos antiguos y también, tus... habilidades especiales.

—Sí, sabes, lo de la magia que puedo usar —dijo el tío, con una sonrisa traviesa—. Podríamos crear videos en los que muestre cómo juego estos juegos retro y cómo utilizo mis poderes. Podría ser divertido, ¿no crees?

Takafumi pensó por un momento, luego sonrió con entusiasmo.

—¡Eso suena genial! Vamos a hacerlo. Podemos empezar creando un canal y grabando algunos videos. Esto podría atraer a muchas personas, especialmente si mostramos los juegos y luego les damos un toque especial con tus habilidades.


Llegada de Kisaragi

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