Planeta 7054.
La vida en Axel había seguido su curso, aunque llena de eventos inesperados y momentos inolvidables. Habían pasado varios décadas desde la última vez que los miembros de Axis se habían enfrentado a peligros realmente mortales. La rutina parecía haberse vuelto pacifica.
Aqua sorbía su té con desgano mientras miraba de reojo a Eren, quien, con una expresión melancólica, acariciaba suavemente la foto de sus hijos. La imagen, ligeramente desgastada por el tiempo, mostraba a cuatro jóvenes de diferentes edades, cada uno con rasgos que denotaban su linaje y su peculiar mezcla de herencias.
De derecha a izquierda, se podían ver en la imagen: Zell, el hijo que tuvo con Aqua, de cabello azul y ojos que combinaban el tono de su madre con la seriedad de su padre; Mika, la hija que tuvo con Historia, heredando la nobleza de su madre pero con una mirada determinada similar a la de su padre; Zek, el hijo nacido de Ymir cuando Historia lo invitó a "compartir el deber de la familia", con un aire despreocupado pero una presencia imponente; y finalmente, Luna, la menor y segunda hija que tuvo con Aqua, de sonrisa de resignacion.
Aqua dejó su taza de té con un suspiro y cruzó los brazos.
—Sabes, Eren, podrías al menos pretender que me estás escuchando cuando te hablo.
Eren apenas movió los ojos hacia ella.
—Lo estoy haciendo —respondió con su voz áspera, que denotaba los años vividos—. Dijiste que Historia te secuestró con un mal deseo en el Más Allá, nos volvimos aventureros, Historia y tu encontraron a Megumin y Darkness, y terminaron luchando contra los generales del Rey Demonio. Luego me encontré con ustedes y, por cosas de la vida, terminamos con una borrachera en la que quedaste embarazada, nos casamos porque si no una maldición nos caería encima y, después de eso no te gustaba el sexo asi que abrimos la relacion, Las condiciones eran claras. Me sorprende que Historia y Ymir cumplieran esos requisitos, nuestros hijos crecieron y se fueron a hacer su vida.
Aqua hizo un puchero y se cruzó de brazos.
—¡Lo dices como si fuera algo aburrido!
Eren dejó la foto sobre la mesa con cuidado.
—¿No lo es? —murmuró con un aire pensativo—. Todo pasó hace tanto tiempo...
Aqua infló los mofletes con molestia.
—¡Que cruel eres, Eren! ¿Sabes cuántos mortales darían lo que fuera por el estatus de estar casado con una diosa, como tú?
—Eso es mentira y lo sabes.
Aqua chasqueó la lengua y se dejó caer sobre la mesa con dramatismo.
—Ugh, y pensar que tengo que pasar un mes contigo cada año por ese estúpido contrato.
Eren sonrió con ironía.
—No es como si Yo lo disfrutara tampoco
Aqua levantó la cabeza y lo miró con un brillo juguetón en los ojos.
—Bueno, al menos me divierto más que tú. Sigues actuando como si fueras un viejo atrapado en un matrimonio sin salida.
Eren suspiró, cerrando los ojos por un momento. En cierto sentido, Aqua tenía razón. No solo sus hijos se habían ido a hacer su propia vida, sino que, irónicamente, sus mejores amigos de su vida pasada, Armin y Mikasa reencarnados en ese mundo, habían muerto antes que él.
La nostalgia golpeó su pecho como un martillo invisible.
— Es porque soy Viejo, ¿eh? —musitó con una sonrisa amarga.
Aqua ladeó la cabeza.
—Bueno, no lo digo en mal plan, pero... no puedes negar que ya no eres el mismo. Antes eras más apasionado, más decidido. Ahora pareces... resignado.
Eren miró el vapor que salía de su taza de té y murmuró en voz baja:
—Tal vez porque ya he visto demasiado. "
Aqua: "Bueno, ahora estamos aquí. Pero ¿Qué me dices de los hijos? Zek, Mika, Zell, Luna... ya son grandes, ¿verdad? El tiempo pasó tan rápido, y ahora ni siquiera se llevan bien conmigo. Ni siquiera con su propio padre."
Eren: (en tono melancólico) "Sí. Los chicos se hicieron independientes rápidamente. En este mundo los hijos se independizaban a los 12 y Ellos se quedaron mucho mas que eso Y... aunque en parte me siento orgulloso, también me duele que hayan crecido tan distantes."
Aqua: "No es solo que crecieran, Eren. Es que, Todos estos años los he visto en mi rol de diosa convertirlos en bombas de tiempo y no hice nada. He fallado como madre. Aunque tú... tú también tienes algo que ver."
Eren: (con una ligera sonrisa) "Nosotros dos sabemos que no hemos sido los mejores ejemplos de familia. Pero todos estan vivos, ¿no?"
Aqua: (mirando a Zell con ternura) "Sí, Porque los bendige... Pero que no sean de la orden de Axis. Eso me mata por dentro."
Aqua se quedó pensativa, recordaba como Zell jugaba alegremente de niño, sin la más mínima preocupación como a Luna jugando en el parque con otros niños de su edad. Los niños de Eren, su familia, seguían su propio camino, pero para Aqua, el tiempo pasado parecía dejar un vacío.
Al final, Aqua pensó en la vida que había llevado y cómo la inmortalidad le daba una perspectiva diferente. Decidió que, por ahora, estaría feliz con los momentos que le quedaban, aunque no pudiera tener a todos a su lado para siempre.
Un silencio incómodo se instaló en la habitación. Aqua, por más tonta que pudiera ser a veces, sabía leer el ambiente cuando la situación lo requería.
Entonces, para romper la tensión, se estiró en su asiento y sonrió con diversión.
—¡Bueno, ya basta de ponernos sentimentales! ¡Hoy es un día importante!
Eren arqueó una ceja.
—¿Ah, sí? ¿Y qué tiene de especial?
Aqua golpeó la mesa con entusiasmo.
—¡Es el festival anual de la ciudad! ¡Y adivina qué! ¡Nos invitaron a dar un discurso como los héroes que derrotaron al Rey Demonio hace décadas!
Eren soltó un suspiro cansado.
—Dime que estás bromeando...
Aqua se cruzó de brazos con una expresión de orgullo.
—¡Por supuesto que no! ¡Vamos a ser el centro de atención!
Eren miró por la ventana, observando el cielo despejado y las calles llenas de gente preparándose para el festival.
—No sé si estoy de humor para esto...
Aqua le lanzó una mirada afilada.
—Oh, no, no, no. No me vengas con esa actitud de "viejo deprimido". ¡Nos veremos bien frente a toda la ciudad y recordaremos nuestra gran hazaña! ¡Así que más te vale sonreír y fingir que eres feliz, Eren Jaeger!
Eren cerró los ojos y dejó escapar un largo suspiro antes de responder con resignación:
—Sí, sí... lo que digas, mujer.
Aqua sonrió victoriosa.
—¡Así me gusta! ¡Ahora vamos, tenemos que vestirnos para la ocasión!
Eren se puso de pie con pesadez y miró una vez más la foto de sus hijos antes de salir de la habitación junto a Aqua.
El festival los esperaba. Y con él, el recuerdo de todo lo que habían vivido en aquel mundo absurdo, lleno de magia, locura y desventuras.
Pero en el fondo, Eren sabía que algo dentro de él aún no encontraba la paz.
Axel, la mañana del festival
Eren, mientras terminaba su té con gesto ausente, se giró hacia Aqua con una expresión algo cansada.
—Oye, ¿Historia y Ymir vendrán al festival? —preguntó sin muchas expectativas—. No las he visto en décadas desde que se mudaron con la Guardia Real de la princesa Iris.
Aqua se encogió de hombros.
—No lo sé, pero si vienen, seguro Historia aprovechará para sermonearte sobre algo y Ymir se burlará de ti
Eren dejó escapar un suspiro mientras miraba su reflejo en la taza.
—Supongo que eso significaría que todo sigue igual...
Planeta 407. En una sala de reuniones de la Corporación Kisaragi,
Mientras tanto, en un rincón del universo, en una sala iluminada con un resplandor artificial, las ejecutivas de Kisaragi estaban reunidas con un propósito muy específico: torturar emocionalmente a Rokugo.
Lilith, Astaroth, Belial y Viper se encontraban en sus asientos, con Rokugo parado frente a ellas con los brazos cruzados.
—Así que, ¿me llamaron por fin para darme mi aumento? —preguntó Rokugo con una sonrisa confiada.
Astaroth dejó escapar una risita burlona.
—¿Aumento? Oh, sí, claro, te llamamos para darte un bono...
Rokugo sintió alivio por un momento.
—...pero se lo dimos a Viper —terminó Astaroth con malicia.
Rokugo sintió que la traición le atravesaba el pecho como una lanza.
—¡¿Cómo que a Viper?!
Viper, con su típica calma, se encogió de hombros.
— Tambien te removieron del Cargo de Gobernador de Grace.
Rokugo sintió que su alma dejaba su cuerpo.
—¡¿Otra vez me quitan lo que me merezco?! ¡Después de todo lo que hice en el planeta 407! ¡Pelear una guerra, conquistar una nación, evitar la destrucción total y ahora Viper se queda con mi puesto!
Lilith, sin inmutarse, miró sus uñas mientras hablaba.
—Bueno, Viper mostró habilidades de liderazgo y administración excepcionales, además de mantener el orden entre los nuevos reclutas. En contraste, tú...
—...eres un desastre —remató Astaroth con una sonrisa de burla—.
Astaroth, con su habitual postura recta y profesional, se adelantó mientras sostenía un documento en sus manos. La ligera frustración era visible en su rostro, a pesar de que se mantenía en su usual fachada fría y calculadora.
Astaroth: (mirando a Rokugo) "Rokugo, felicidades por el éxito en la conquista de la mitad del planeta. La Corporación Kisaragi está muy satisfecha con tu desempeño. Sin embargo... no puedo evitar sentir un ligero malestar al saber que durante tu estancia allí, te distanciaste demasiado de los protocolos establecidos."
Viper: ¿Te refieres a la relación con la sacerdotisa local, Grimm?
Astaroth: Callate Viper.
Rokugo, que se encontraba reclinado en su silla con una expresión indiferente, apenas levantó la mirada. Había algo en Astaroth que le molestaba, aunque no lo demostraba.
Rokugo chasqueó la lengua.
—¡Oigan, oigan! Lo de Grimm fue parte de mi estrategia de supervivencia. ¡Puntos malos fáciles!
Astaroth: (con frialdad) "Tus métodos no están en duda, Rokugo. Pero tu comportamiento, ¿debería ser una constante para tus futuras misiones?
Viper: No es sólo por el caso Grimm, sino por lo que esto representa. ¿Crees que el tiempo entre tu misión de conquista y tus 'excesos personales' no afectó a tu rendimiento general?"
Astaroth: Te dije que te calles, Viper.
Rokugo no respondió de inmediato, tomando una breve pausa antes de hablar, claramente ya cansado de la conversación.
Rokugo: "Entiendo lo que dices. No voy a discutir el asunto más. Pero, honestamente, necesito unas vacaciones. Soy el agente que mas ha participado en la conquista de dos planetas... dos, ¿entendido? Necesito tiempo para recargarme."
Lilith, que hasta ese momento había estado observando en silencio, intervino con una mirada desafiante, sus ojos brillando con indiferencia.
Lilith: (con una sonrisa traviesa) "Lo siento, pero no habrá vacaciones para ti, Agente 6. En este momento, tu trabajo es demasiado importante. La Corporación ha decidido que tienes una nueva misión. Un planeta que quedó pendiente después del fracaso del Agente 22...
Rokugo arqueó una ceja, y por un momento, se quedó en silencio.
Astaroth lo miró con desprecio.
—Te vamos a mandar a conquistar otro planeta.
Rokugo sintió que su espíritu moría por segunda vez en menos de diez minutos.
—No, esperen... ¡No otra vez!
Lilith apoyó los codos sobre la mesa y entrelazó los dedos.
—Teniendo en cuenta el excelente trabajo que hiciste en el planeta 407, hemos decidido enviarte a un mundo aún más complicado.
—¡Estuve en una maldita guerra! ¡Me dieron un mes de descanso y me mandaron a un planeta desconocido! ¡Y ahora hacen lo mismo otra vez!
Astaroth se inclinó hacia él con una sonrisa cruel.
—Ay, Rokugo... eso es lo que pasa cuando eres demasiado eficiente.
Rokugo: (susurrando para sí mismo) "¿Ese mundo que fue categorizado como No-invadible?"
Belial: (con tono serio) "Exactamente, el planeta 7054. Sabemos que el Agente 22 falló en esa misión, pero esta vez, con tus capacidades, debería ser diferente. Queremos que termines lo que él comenzó."
Astaroth: (con una mirada evaluadora) "La situación como en otros planetas anexados no es sencilla. Habrá resistencia. No subestimes ese planeta."
Rokugo respiró profundamente, sintiendo la presión de la nueva misión. El cambio de tono en la sala lo hizo sentir aún más agobiado. Estaba cansado. Necesitaba algo más que trabajo, pero no parecía haber descanso para él.
Rokugo: (resignado) "¿Y qué más hay? ¿Qué se supone que haga con mi equipo?"
Lilith: "Hemos asignado a una nueva asistente para ti, una niña androide llamada Alice. Ella será tu asistente personal durante la misión."
Rokugo: (con incredulidad) " Otra Alice" Oigan, extraño a la anterior desde el incidente con Hiigari.-(con tono serio) - "Bien. Elegiré a alguien, pero esto... es la última vez que hago una misión sin descanso. Después de esta, tengo derecho a unas vacaciones, lo prometo."
Astaroth: "Eso lo veremos. La misión es lo primero. Si la completes de manera satisfactoria, discutiremos otros acuerdos."
Rokugo asintió, resignado a su destino. Se levantó de su silla.
Rokugo: (mirando a sus superiores) "Entendido."
Astaroth, Belial y Lilith asintieron en silencio. Mientras Rokugo salía de la sala, Astaroth observó cómo se marchaba con una mirada pensativa.
Astaroth: (en voz baja, para sí misma) "Espero que esta vez puedas mantener tus prioridades en orden, Rokugo. Este trabajo requiere mucho más que habilidades de combate... requiere control."
Rokugo se llevó una mano al rostro y masculló entre dientes.
—Bien, bien... Al menos déjenme empacar mis cosas y despedirme de mis amigos esta vez...
Viper sonrió amablemente.
—Concedido.
Rokugo alzó la mirada, sorprendido.
—¿En serio?
Viper asintió.
—Claro, porque si no, vas a hacer un berrinche como la última vez.
—¡Oye, eso es...!
—Cien por ciento cierto —interrumpió Belial con diversión.
Antes de que Rokugo pudiera protestar más, Lilith golpeó la mesa para llamar su atención.
Las puertas de la sala se abrieron y una figura familiar apareció.
—Te presentamos a Alice 2 —anunció Lilith con una sonrisa.
Rokugo parpadeó varias veces antes de ver a la niña androide de pie frente a él.
Alice 2 tenía el mismo diseño, la misma voz y los mismos recuerdos de Alice, pero había una diferencia: no tenía la misma actitud que la Alice original.
Sin pensarlo dos veces, Rokugo intentó abrazarla con un gesto de nostalgia.
—¡Alice! ¡Estás de vuelta!
Alice 2 retrocedió con expresión neutral.
—Aunque tengo los recuerdos de la Alice anterior, no espero ese tipo de afecto.
Rokugo sintió como si le hubieran arrancado el corazón y lo hubieran pisoteado.
—Es como si Alice hubiera perdido la memoria...
Lilith miró a Rokugo con una sonrisa satisfecha.
—Eso es porque, en cierto modo, la ha perdido. Tendrás que entrenar su IA nuevamente para que recupere su personalidad.
Rokugo suspiró con resignación y miró a Alice 2 con una mezcla de tristeza y determinación.
—Supongo que no tengo opción...
Astaroth le dio una palmada en la espalda con burla.
—Eso es el espíritu. Ahora, ve a empacar. Tienes un nuevo mundo que conquistar.
Rokugo salió de la sala arrastrando los pies, sintiendo que la vida le daba otra patada en el estómago.
Otra vez lo enviaban a la guerra.
Otra vez lo mandaban a un mundo desconocido.
Y esta vez, tenía que volver a crear un lazo con Alice... desde cero.
Al Salirse Rokugo de la sala, Lilith dejó escapar una pequeña risa mientras veía el cansancio en los ojos de Rokugo.
Lilith: (en voz baja a Belial) "Pobre Rokugo, el que no puede tener ni un solo respiro."
Belial: (sonriendo) "Nunca hay descanso para los verdaderos Combatientes."
Rokugo caminaba por los pasillos de la sede de la Corporación Kisaragi con paso firme, su rostro serio pero un tanto cansado. No era la primera vez que tenía que despedirse de un planeta y probablemente no sería la última.
Sabía que debía comunicar su misión, pero antes de hacerlo, necesitaba algo de compañía... y unas cervezas.
Bar de Kisaragi – Reunión con los viejos amigos
El Hombre Tigre, el Agente 10 y Rose estaban sentados en una mesa con varias botellas esparcidas. Rokugo se dejó caer en una silla y tomó una de las cervezas sin decir nada.
—Vaya, ¿qué te pasa? —preguntó el Hombre Tigre, mirándolo con una ceja levantada.
Rose: (levantando una ceja con una sonrisa burlona) "Tienes esa mirada de 'misión urgente'. Deberías relajarte un poco, amigo. Un par de días no te matarían."
Rokugo tomó un gran sorbo antes de responder.
—Voy a otro planeta.
Un silencio momentáneo se apoderó de la mesa. Rose, con su instinto afilado, presintió la urgencia de la misión y aunque le deseó suerte, no pudo evitar preguntar:
Rose: "No te harás más viejo por quedarte quieto, Rokugo. Aunque, por lo visto, esta misión no te da opción para descansar."
—Si no vuelves... ¿puedo quedarme con tu dinero?
El Hombre Tigre y el Agente 10 levantaron la mirada de inmediato.
—Sí, sí, buen punto. ¿Puedo quedarme con tu colección de armas? —preguntó el Hombre Tigre.
—Y yo quiero tu manta de invisibilidad —agregó el Agente 10 con total descaro.
Rokugo los miró con incredulidad.
—¡Oigan, ni siquiera me han deseado suerte y ya están viendo qué pueden saquear de mis cosas!
Rose sonrió divertida.
—¡Bueno, la suerte no te sirve de nada si no vuelves!
Rokugo suspiró y tomó otro trago.
—Malditos bastardos, los extrañaré...
Rokugo se dirigio al centro de capacitacion de Kisaragi,
donde Heine y Russel estaban descansando después de sus entrenamientos.
—Oye, ustedes dos —dijo Rokugo con tono burlón—. Finalmente serán felices.
Ambos lo miraron confundidos.
—¿Feliz de qué? —preguntó Russel.
—Porque finalmente yo voy a desaparecer de sus vidas —dijo Rokugo con dramatismo—. Me mandan a otro planeta, así que ya no tendrán que soportarme.
Heine y Russel se miraron entre sí antes de encogerse de hombros.
—No va a ser lo mismo sin que nos molestes cada día —comentó Heine con un toque de sarcasmo.
—No, no, no, no me salgan con esas. No arruinen mi gran despedida con sentimentalismos —dijo Rokugo, retrocediendo lentamente antes de cerrar la puerta detrás de él.
Habitación de Grimm
Cuando Rokugo llegó a la habitación de Grimm, La habitacion donde Grimm vivía desde que Rokugo le exploto su casa, se quedó en la puerta por un momento. Miró la pequeña y algo caótica habitación donde Grimm pasaba sus días, aún resentida por todo lo que le había hecho.
Al entrar, Grimm estaba allí, sentada en su silla de ruedas, observando el interior de la habitación. Había algo casi trágico en su postura, su rostro severo pero con un atisbo de cansancio. Sus pies descalzos tocaban el suelo de madera, y su rostro, aunque severo, reflejaba un atisbo de cansancio.
Cuando Rokugo se acercó para hablar, Grimm levantó la mirada y su expresión se endureció inmediatamente.
Sin levantar la vista del todo, movió su silla de ruedas hacia un lado, apartándose de él.
Rokugo: (con tono amable) "Grimm... quería despedirme de ti antes de irme. Sabes, por todo lo que pasamos juntos..."
Grimm: (con frialdad) "Agradece que no te mande una maldición que te mate o te deje inválido. Eso es lo que mereces, Rokugo."
Rokugo se quedó en silencio por un momento, sonriendo de manera sardónica.
—Sabía que dirías algo así.
La respuesta de Grimm no le sorprendía, pero aun así le dolía un poco.
Se quedó mirándola, como si buscara encontrar las palabras adecuadas para despedirse, pero en el fondo sabía que cualquier cosa que dijera no cambiaría el hecho de que Grimm aún guardaba resentimiento hacia él.
Finalmente, con un suspiro, Rokugo se giró hacia la puerta.
—Supongo que eso es todo.
Grimm no respondió. Simplemente siguió mirando hacia otro lado, pero cuando Rokugo cerró la puerta tras de sí, dejó escapar un leve suspiro, aferrándose a los reposabrazos de su silla.
La despedida había sido breve, pero le había dejado un sentimiento de vacío en el pecho.
Rokugo caminó hacia el hangar donde lo esperaba su transporte, con Alice 2 siguiéndolo en silencio.
Sede de Kisaragi – Preparativos para la Misión
Rokugo caminaba hacia la plataforma de teletransportación con su equipo al hombro, sintiendo las miradas de las ejecutivas sobre él. Lilith, con su característico tono burlón, cruzó los brazos mientras lo observaba.
Al llegar, Rokugo vio a Alice, la nueva androide asignada para la misión, de pie frente a la máquina de teletransportación. Rokugo no dejaba de sentirse incómodo con el proceso. Aún recordaba el primer transporte fallido que lo dejó suspendido a miles de metros del suelo, algo que jamás olvidaría.
—Dime, Rokugo, ¿vas a una misión o a un campamento? Apuesto a que llevas un montón de cosas inútiles solo para entretenerte.
Rokugo se giró con una sonrisa confiada y, sin decir nada, sacó un enorme paracaídas de su equipaje.
—No es una mochila —dijo con orgullo—. Es un paracaídas.
Lilith lo miró con sorpresa antes de fruncir el ceño.
—¿Un paracaídas?
Rokugo le recordó con una sonrisa maliciosa:
—No sé si recuerdas, pero la primera vez que me mandaron a un planeta me teletransportaron a tres mil metros del suelo. Prefiero estar preparado.
Lilith suspiró y admitió a regañadientes:
—...Buen punto.
Lilith, de pie cerca de la máquina, le dirigió una sonrisa. Su tono era casi burlón mientras observaba a Rokugo prepararse para el salto.
Lilith: (con tono juguetón) "No te preocupes, Rokugo. Esta vez no serás teletransportado a 3000 metros en el aire. Te va a salir mucho mejor. Sólo unos metros, sin tantas complicaciones."
Rokugo asintió, sin muchas ganas de discutir. Se puso el equipo de combate y se ajustó el casco, mirando a Alice, quien se mantuvo quieta, mirando con su típica expresión vacía.
Rokugo se inyectó algunos nanorobots de Kisaragi en el brazo, fortaleciendo su sistema inmune y mejorando su capacidad de resistencia. Luego, con un último suspiro, miró a Alice 2, quien esperaba junto a él.
—Lista para irnos, chica golem 2.0? —bromeó Rokugo.
—No me llames así —respondió Alice 2 sin emociones.
Las ejecutivas activaron la teletransportación. Con un destello de luz, Rokugo y Alice 2 desaparecieron
Un par de segundos después, el aire frío del bosque de Konosuba les dio la bienvenida. La sensación de ser transportado a un planeta nuevo no había cambiado, pero ahora, al estar más cerca del suelo, la presión era mucho menor. Los dos cayeron suavemente sobre el suelo, aterrizando en el bosque cercano a Axel. Rokugo se levantó rápidamente, observando el entorno con sus ojos entrenados, mientras Alice también se ponía de pie, esperando instrucciones.
Rokugo: (mirando alrededor) "Aquí estamos
Alice 2 miraron a su alrededor y notaron una ciudad en la distancia.
—Según el informe del Agente 22, esa es la ciudad de Axel —comentó Alice 2—. Es una ciudad peligrosa y, al mismo tiempo, la más tranquila del planeta.
Rokugo arqueó una ceja.
—Menuda contradicción.
Bajaron la montaña y entraron en la ciudad de Axel. A medida que avanzaban, los habitantes los observaban de reojo, sorprendidos por la extraña vestimenta de Rokugo, que contrastaba con sus ropas medievales.
—¿No se supone que a esta gente le da igual cómo se vista la gente? —preguntó Rokugo, recordando el informe de 22.
Alice 2 asintió.
—Eso decía el reporte. Sin embargo, deberíamos escuchar más para que el chip de traducción en tu cabeza pueda decodificar el lenguaje de este mundo.
Rokugo se quedó en una esquina del mercado, prestando atención a las conversaciones de los locales. Rokugo siente una breve vibración en su cráneo y, de repente, todos los letreros, las conversaciones y hasta las voces de las personas a su alrededor comienzan a tener sentido. Su Chip en el cerebro termino de descifrar las palabras.
—Bien, ya puedo entender lo que dicen —informó Rokugo.
Alice 2 señaló un edificio con un cartel grande.
—Acorde al informe de 22, Si queremos conseguir información y trabajo, debemos registrarnos en el Gremio de Aventureros. Es el centro de empleo de este mundo.
Rokugo la miró con una sonrisa irónica.
—¿Así que ahora ofreceremos nuestros servicios de mercenarios medievales?
—Aparentemente sí.
Al entrar al gremio, Rokugo y Alice se abren paso entre una multitud de aventureros que conversan, beben y discuten sobre las próximas misiones. Rokugo observa el ambiente con una mezcla de interés y cautela mientras se dirige a la barra.
Rokugo frunció el ceño.
—Parece que hubo un festival hace poco.
Alice 2 escaneó la zona.
—Según las conversaciones que escuché, se trata del festival de los héroes que derrotaron al Rey Demonio. Fue hace poco, así que la ciudad aún está celebrando.
Rokugo rodó los ojos.
—¿Por qué siempre me pierdo las partes divertidas?
Se acercaron a la barra del gremio. Una mesera con una sonrisa cansada se les acercó.
—¿Qué van a ordenar?
Rokugo sin dudarlo:
—Una cerveza y algo de comida.
La mesera levantó una ceja.
—¿Tienen con qué pagar?
Alice 2 inmediatamente intervino con una expresión inocente.
—En realidad, somos viajeros que fueron atacados y robados en el camino. Se llevaron nuestras pertenencias y dinero. Además, Rokugo se golpeó la cabeza y perdió la cordura.
Rokugo parpadeó.
—...¿Qué?
Alice 2 continuó sin inmutarse.
—Mi pobre amigo cree que viene de otro mundo y que pertenece a una organización malvada de otro planeta. No hemos comido en días.
Rokugo la miró incrédulo.
—Alice, ¿de dónde sacaste esa historia?
Alice 2 sonrió levemente.
—De tu informe en el planeta 407. La Alice anterior usó la misma excusa cuando llegaron.
Rokugo suspiró y murmuró para sí mismo:
—Maldita sea, Alice...
La camarera los mira con sospecha, pero luego su expresión se suaviza, como si estuviera acostumbrada a situaciones similares.
Camarera: (encogiéndose de hombros) "Sin dinero, no hay cerveza. Pero aquí en Axel, encontrar trabajo es fácil. Si están interesados, siempre hay vacantes de albañiles y demás trabajos manuales."
Rokugo hace una mueca, recordando las palabras del informe de Agente 22 sobre los "trabajos de supervivencia" en este mundo y cómo terminó haciendo labores de construcción al inicio de su misión.
Rokugo hizo una mueca de disgusto.
—...Me rehúso.
Alice 2 lo miró con burla.
—¿Por qué?
Rokugo suspiró.
—El Agente 22 dejó un informe mencionando estos llamados "trabajos de supervivencia". Supuestamente, al llegar aquí terminó trabajando en construcción para ganar dinero.
Alice 2 levantó una ceja.
—¿Y cuál es el problema?
Rokugo miró el martillo y las herramientas en la mesa, con expresión de desagrado.
—Que yo no me sé la de chambear.
Alice 2 sonrió con diversión.
—Es irónico. La gente sin estudios suele ser estereotipada como albañil, pero tú eres el único agente de Kisaragi con la secundaria trunca.
Rokugo apretó los dientes.
—...No tienes que recordarlo.
Alice 2 continuó:
—Incluso Rose ya está en la educación de Kisaragi.
Rokugo la interrumpió.
—¡Sí, sí, ya entendí! ¡Basta!
Alice 2 lo miró con una sonrisa satisfecha.
—Así que... ¿trabajarás de albañil?
Rokugo frunció el ceño, mirando la lista de trabajos disponibles.
—...Tal vez haya otra opción.
Alice 2 sonrió de manera traviesa.
—¿Y si te registramos como aventurero?
- Tienen que pagar una cuota de inscripcion de 1000 Eris
Rokugo suspiró.
—¿Que hay que pagar para tener la tarjeta de aventurero? ¡¿Quién demonios pone una tarifa para empezar a trabajar?!
Alice 2, completamente indiferente a su queja, revisaba con curiosidad un mapa de la ciudad.
—No es tan raro. Después de todo, necesitas una certificación oficial.
—¡En Kisaragi nunca me pidieron pagar por trabajar!
Alice 2 lo miró con burla.
—Sí, pero Kisaragi también te metió implantes, te hizo cirugías experimentales y te mandó a la guerra sin darte opción. No creo que sea la mejor comparación.
Rokugo chasqueó la lengua.
—Esto es un asalto...
Alice 2 cruzó los brazos.
—Bueno, si no tienes dinero para registrarte como aventurero...
Rokugo suspiró, resignado.
—...Voy a tener que chambear.
Alice 2 asintió satisfecha.
—Buena elección. Además, yo no podría ayudarte con la construcción.
Rokugo levantó una ceja.
—¿Por qué?
Alice 2 sonrió con una pizca de burla.
—Porque mi fuerza es equivalente a la de una niña de 12 años.
Rokugo la miró incrédulo.
—¿Cómo demonios es eso posible?
Alice 2 encogió los hombros.
— Asi era la Alice original, mi diseño fue optimizado para soportar sistemas avanzados de inteligencia, no para trabajos físicos pesados
Rokugo gruñó, viendo a los demás trabajadores preparándose para la jornada.
—Al menos quédate a ayudar...
Alice 2 negó con la cabeza.
—No, gracias. Prefiero hacer algo más útil. Voy a recolectar información sobre la ciudad.
—¡Pero yo voy a estar aquí sufriendo!
—Sí, y yo prefiero no verte sufrir. Nos vemos.
Y con una sonrisa burlona, Alice 2 se dio la vuelta y desapareció entre la multitud.
Rokugo se encontraba en una construcción, mezclando mortero y levantando ladrillos bajo el inclemente sol. Al mirar hacia un lado, veía a Alice, quien, a pesar de su actitud estoica, no hacía gran cosa debido a su limitada fuerza de "niña". Sus intentos de levantar ladrillos y cargar herramientas eran casi cómicos, y más de un albañil le lanzó una mirada de reprobación.
Rokugo: (suspirando mientras acomoda un ladrillo) "Vaya ayuda, Alice. ¿No podían hacerte al menos un poco más fuerte? Podrías aligerarme un poco el trabajo."
Golpes de martillo.
Carga de ladrillos.
Más golpes de martillo.
Rokugo sudaba bajo el sol mientras maldecía su situación.
—"En este mundo cualquiera podría de repente hacer cosas extraordinarias..." —murmuró, recordando las palabras del informe del Agente 22.
Esperaba ver a alguien levantar paredes en segundos con poderes mágicos o mover materiales con telequinesis... pero no pasó nada.
Todo el día fue una experiencia tediosa, sin una pizca de magia. Solo trabajo físico y más trabajo físico.
—...¿Esto es todo?
Apenas tenía unas cuantas monedas. Lo suficiente para comprar un poco de pan y una jarra de agua.
Con un suspiro resignado, fue al mercado, compró lo necesario y se dirigió a preguntar en las posadas de la zona.
—¿Cuánto cuesta una noche?
La respuesta fue la misma en cada lugar.
—Muy caro.
Con su sueldo, pagar una habitación era imposible.
Rokugo apretó los dientes.
—...Puedo dormir en la calle.
Posadero: "Si estás corto de dinero, siempre puedes dormir en los establos de Axel. No es gratis, pero mucho más barato que una cama."
Rokugo: (con resignación) "¿Los establos...? ¿Esto es en serio?"
Con un poco de heno como cama improvisada, Rokugo miraba el techo del establo.
Los sonidos de los animales eran molestos, pero estaba demasiado cansado para quejarse.
Alice 2 apareció en la entrada, cruzando los brazos.
—Parece que lograste sobrevivir tu primer día de trabajo.
Rokugo le lanzó una mirada de odio.
—Me mandaste a la esclavitud medieval.
Alice: "Parece que las condiciones de vida aquí no son tan diferentes a las que enfrentó el Agente 22 en su momento. Quizá deberíamos considerar ese alojamiento temporal hasta que reunamos fondos suficientes para algo mejor."
Rokugo: (exasperado) "¡Genial! Aquí estoy, un agente de élite de Kisaragi, dormirá en un establo como si fuera un... novato."
Alice 2 ignoró su comentario.
—Sobre mi investigación, puedo confirmar que Axel es la ciudad más tranquila del Reino Belzerg. No hay guerras ni grandes conflictos aquí.
—Además, es verdad que la magia es súper común en este mundo. Pero para aprenderla necesitas ser aventurero.
Rokugo frunció el ceño.
—O sea... pagar por la tarjeta.
Alice 2 asintió.
Rokugo: (mirando al techo) "Si Astaroth me viera ahora, creo que se moriría de risa. ¿Que le hice al universo para hacerme la vida lo más incómoda posible?."
—Así es. Pero aún no entiendo bien cómo funciona la magia. Mi teoría es que debe ser alguna tecnología avanzada o una mutación genética. No creo que sea algo como "hechizos místicos".
Rokugo se cubrió el rostro con una mano.
—No quiero pensar en eso ahora. Solo quiero dormir... y olvidar que mi vida apesta.
Alice 2 sonrió.
—Duerme bien, albañil.
Rokugo: "cuando termine esta misión, no solo quiero vacaciones. Exijo unas con spa incluido."
Cerró los ojos, resignado, mientras Alice mantenía su vigilancia en silencio.
—Maldito sea este mundo...
Segundo Día en Axel
Al día siguiente, Rokugo volvió a la obra, con la misma rutina agotadora de albañilería. De nuevo, no observó ninguna hazaña sobrenatural o muestra de magia entre sus compañeros de trabajo. Empezaba a pensar que el agente 22 había exagerado o se había burlado de él con esas descripciones de "aventuras mágicas" y gente capaz de levantar edificios en un solo dia.
Al salir de la construcción con su paga del día, Su espalda dolía, sus manos estaban llenas de ampollas y su ánimo estaba por los suelos, se dio cuenta de que necesitaba algo más que pan para saciar su hambre y decidió probar suerte en el bosque cercano para cazar algo. Sin embargo, tan pronto como pisó el área arbolada, comenzó a notar cosas extrañas.
Primero fue una flor. Al acercarse, la planta se sacudió y, para sorpresa de Rokugo, sacó pequeñas raíces como patas y salió corriendo en dirección opuesta.
Rokugo: (mirando la flor escaparse) "¿Qué demonios fue eso? ¡Una flor con patas! No lo puedo creer..."
Poco después, intentó arrancar unas lechugas de un claro, solo para que estas también se defendieran: de la tierra surgieron más lechugas que saltaron hacia él, lanzándole golpes improvisados con sus hojas en una especie de ataque coordinado.
Rokugo: (dando un paso atrás y sacudiéndose las lechugas) "¡¿Me están atacando unas malditas verduras?! ¡Es oficial, este planeta está loco!"
Con una bolsa de pan duro en la mano, se dirigió al establo donde dormía, preguntándose si su vida realmente había tocado fondo o si aún podía hundirse más.
Alice 2 lo esperaba en la entrada del establo, con los brazos cruzados.
—Bienvenido de vuelta, esclavo medieval.
Rokugo gruñó.
—Dime que tienes algo bueno que contarme...
Alice 2 asintió.
—He confirmado algo interesante: la flora de este planeta tiene movilidad. Algunas incluso tienen conciencia propia.
Rokugo se detuvo en seco y la miró con el ceño fruncido.
—...Por favor dime que no es lo que estoy pensando.
Alice 2 sonrió con diversión.
—Exactamente lo que imaginas. Plantas carnívoras que fingen ser niñas y mujeres para atraer víctimas.
Rokugo se llevó una mano a la cara, sintiendo un déjà vu.
—"Dama de la tranquilidad" y "Señora de la tranquilidad"... me suenan demasiado a las Damas del Bosque de Grace.
—Exacto. Al parecer, son criaturas comunes en este mundo. Y según el informe del Agente 22, son más peligrosas de lo que aparentan.
Rokugo suspiró.
Rokugo: (exasperado) "¡Eso me hubiera sido útil antes de ser emboscado por un grupo de lechugas rabiosas! Este lugar tiene escrito 'locura' por todas partes."
Alice 2 continuó con su informe.
—También investigué sobre el gobierno de este mundo. El Rey de Belzerg es descendiente de héroes que han derrotado múltiples "Reyes Demonio".
Rokugo arqueó una ceja.
—¿Qué diablos significa eso?
—En este mundo, "Rey Demonio" no significa necesariamente "Señor de los Demonios". Es un título otorgado a cualquier gobernante que se convierta en enemigo público del reino.
Rokugo chasqueó la lengua.
—Básicamente, es como ser un dictador medieval...
Alice 2 asintió.
—Así es. Y en cuanto a Axel...
Rokugo le hizo un gesto para que continuara mientras mordía su pan duro.
—La ciudad es gobernada por la Gobernadora Lalatina Dustiness Ford y su esposo, el Feudal Walter Alexei Barnes.
Rokugo dejó de masticar.
—...¿Lalatina?
Alice 2 mostró una expresión de burla.
—Sí. Al parecer
ese es su nombre real.
Rokugo suspiró.
—Genial. Y supongo que ahora me vas a decir que la gobernadora es una masoquista o algo así.
Alice 2 se encogió de hombros.
—Eso no lo sé. Pero su historial es interesante.
Rokugo se apoyó en la pared del establo, sintiendo la fatiga en su cuerpo. Repasó mentalmente los eventos del día.
Rokugo: (mirando al techo de madera del establo) " ... Si me atacan unas papas al día siguiente, voy a perder la cabeza."
—Dime algo... ¿cómo demonios logró el Agente 22 recolectar toda esta información?
Alice 2 lo miró con curiosidad.
—¿A qué te refieres?
Rokugo hizo un gesto con su pan duro.
—Yo apenas tengo tiempo para respirar entre trabajos forzados, y tú eres la que hace toda la investigación. ¿Cómo carajos tuvo tiempo ese tipo para hacer todo esto?
Alice 2 se quedó pensativa por un momento.
—Quizás no trabajó como albañil.
Rokugo la miró con ira.
— No, Estoy seguro de que trabajo de Albañil ¡¿Entonces Como obtuvo la información?!
Alice 2 sonrió con burla.
—Porque eres un pésimo estratega.
Rokugo cerró los ojos y suspiró.
—...Maldito sea este mundo.
Y con ese pensamiento, se dejó caer sobre su improvisada cama de heno, sintiendo que su vida no podía ser más miserable.
Mientras Alice 2 hablaba sobre la princesa Iris, Rokugo intentaba dormir en el establo, pero algo no estaba bien. Se giraba de un lado a otro en su improvisada cama de heno, sintiendo una extraña incomodidad.
Después de un rato, lo entendió: desde que había llegado a este planeta, no había molestado a ninguna chica para ganar sus famosos "puntos malos". Esto era raro, considerando que acumular puntos le permitiría canjearlos por equipo o mejoras de Kisaragi mediante su brazalete mini-transportador.
Rokugo abrió los ojos con una expresión de horror.
—¡Maldición! —murmuró, sentándose abruptamente.
¡Era la primera vez en años que se comportaba como un ciudadano promedio!
—Esto no puede estar pasando... —susurró, mirando al techo del establo.
Entonces recordó un detalle crucial. Hace tiempo, en el planeta 407, Cuando Grimm descubrió que ella no era la "novia oficial" de Rokugo, sino que Astaroth lo era, en un arrebato de celos, lo maldijo para eliminar su libido, dejándolo incapaz de disfrutar ese tipo de placer.
Sin libido... Rokugo no tenía motivación para su clásico comportamiento degenerado.
—¡Maldita sea, Grimm! —gritó de frustración, golpeando el heno.
Alice 2, que estaba a su lado, lo miró con una ceja levantada.
—¿Te volviste loco o qué?
Rokugo la miró furioso.
—¡Es esa maldita lisiada y su estúpida maldición! Me quitó mi libido, y ahora no tengo puntos malos.
Alice 2 suspiró, como si estuviera tratando con un niño terco.
—Eso es psicológico.
—¡No, no lo es! ¡Lo siento en mi alma! ¡Es como si una parte de mí hubiera muerto!
—Eres patético.
—¡Dame una solución, niña golem!
Alice 2 suspiró de nuevo.
—Mira, Grimm no tiene el poder para cambiar el estado fisiológico de alguien de manera permanente. Solo tienes que recordar quién eres y forzarte a actuar como siempre.
Rokugo cruzó los brazos, frunciendo el ceño.
—...¿Entonces básicamente tengo que ser un cerdo degenerado hasta que mi cuerpo recuerde cómo funcionar?
Alice 2 asintió.
—En términos simples, sí.
Rokugo se dejó caer de espaldas en el heno.
—Mierda...
en el planeta 407
Grimm estaba en su habitación, haciendo el esfuerzo mínimo en sus tareas para Kisaragi, Habia sido denigrada de secretaria de secretaria de ejecutiva local a una soldados mas por la autoridad superios... [Astaroth]. En su puesto actual en realidad, Rose era la que cubría por ella, así que Grimm solo fingía trabajar.
Sin embargo, después de tantos días sin ver a Rokugo, empezó a sentir algo extraño.
—Hmm... algo no está bien —murmuró, mirando el techo.
Se giró hacia Rose.
—Oye, Rose... ¿has visto a Rokugo últimamente?
Rose se encogió de hombros.
—No me acuerdo. ¿Por qué preguntas?
Grimm frunció el ceño.
—No sé... es solo que... se supone que debería haber regresado para molestarme.
Rose rió.
—Tal vez finalmente se cansó de ti.
Grimm le lanzó una mirada asesina.
—Eso no es gracioso.
Decidiendo investigar, Grimm se dirigió a Snow, quien estaba disfrutando una copa de vino mientras revisaba papeles.
—Snow, ¿sabes dónde está Rokugo?
Snow la miró, parpadeando.
—¿Rokugo? Ni idea.
Grimm frunció el ceño.
—¿Cómo que "ni idea"?
Snow bebió su vino y se encogió de hombros.
—Él no es mi amigo
Grimm sintió un pequeño golpe en su pecho. Su expresión se ensombreció.
—La última vez que hablamos... trató de decirme algo... y yo no lo escuché...
Intentó mantener su compostura.
—...No me importa. ¡No quiero volver a ver a ese imbécil!
Pero dentro de ella, una pequeña parte se preguntaba si estaba bien.
Planeta 7054
Resignado, volvió a su rutina como albañil, trabajando durante una semana completa, sin notar nada particularmente extraordinario. Ya cansado y sin expectativas, Finalmente, después de días de duro trabajo como albañil, Rokugo había conseguido 1000 eris para comprar su tarjeta de aventurero, decidió renunciar. Decidido a probar suerte con el gremio de aventureros, se dirigió hacia allí con Alice.
Al llegar al gremio, la lista de misiones en el tablón le resultó decepcionante. Nada parecía realmente desafiante, y desde luego, no había nada que pareciera acercarse a las hazañas descritas por el agente 22. Alice, tomando la iniciativa, preguntó a la recepcionista si tenían alguna misión de cazar sapos gigantes.
Al llegar al gremio de aventureros, lo primero que hizo fue revisar el tablón de misiones.
—Veamos qué hay aquí... —murmuró, frotándose las manos.
Sin embargo, la lista de misiones lo decepcionó.
—¿¡Esto es todo!? —exclamó en voz alta.
Alice, que estaba a su lado, miró las misiones con una ceja levantada.
—Recuperar gatos extraviados, limpiar establos, recolectar hierbas medicinales... Esto no parece un gremio de aventureros, parece una lista de quehaceres de granja.
Frustrado, Rokugo se giró hacia la recepcionista del gremio, una mujer de aspecto amable pero con una mirada afilada.
—Oiga, ¿dónde están las misiones de cazar sapos gigantes?
La recepcionista parpadeó sorprendida y luego sonrió.
—Oh, hace 20 años que no ha sido necesario.
Rokugo frunció el ceño.
—¿Qué? ¿Por qué?
—Con la derrota del último Rey Demonio, los monstruos han disminuido en tamaño y en poder considerablemente.
Rokugo bufó.
—¿Otra vez con lo del "Rey Demonio"?
La recepcionista asintió.
—Hubo como trece reyes demonio hace unos veinte años. Hoy en día, no hay ninguno, solo algunos candidatos aspirando al título. Los que los vencieron en su momento fueron reconocidos héroes, poderosos hechiceros, valientes guerreros, sacerdotes... y Ese hombre de ahí. Eren Jaeger.
La recepcionista señaló a un hombre sentado solo, comiendo de manera despreocupada. Era un hombre de mediana edad, con la mirada cansada, pero claramente fuerte, con un aire de melancolía.
Rokugo y Alice giraron la cabeza al mismo tiempo.
Allí, en una mesa apartada, había un hombre de cabello largo, barba desaliñada y una mirada vacía y melancólica.
Comía lentamente su comida, sin demostrar el más mínimo interés en lo que ocurría a su alrededor.
Su mera presencia exudaba una sensación de agotamiento y soledad.
Rokugo miró la expresión cansada de aquel hombre... y soltó una carcajada.
Rokugo: (mirándolo de arriba abajo, con una ceja alzada) "¿Ese tipo? ¿El que parece a punto de quedarse dormido en su sopa?"
Recepcionista: (asintiendo) "Él es Eren Jaeger, el héroe que con su grupo derrotó al Rey Demonio local. En sus días de gloria, la gente lo consideraba un guerrero legendario."
—Tsk, esto apesta. ¿Cómo se supone que consiga puntos malos si ni siquiera hay monstruos decentes para cazar?
Alice, en cambio, seguía observando a Eren con un interés genuino.
Después de unos segundos, miró hacia la pared del gremio. Había un retrato de Eren en su juventud, junto a sus antiguos compañeros de batalla.
En la imagen, lucía mucho más joven, con una expresión de determinación feroz y un brillo de rebelión en los ojos. Rokugo, al leer el nombre "Eren Jaeger" en la placa, sintió que algo dentro de él se helaba. No recordaba donde habia escuchado ese nombre antes.
Los ojos de Alice se entrecerraron al ver el nombre bajo la imagen.
—"Eren Jaeger"...
Rokugo notó su reacción.
—¿Qué pasa?
Alice volvió su mirada seria hacia él.
—Según la historia del planeta 407, Eren Jaeger fue el revolucionario responsable del 'Retumbar', que arrasó con naciones enteras antes de su muerte, Siglos antes de nuestra llegada.
Rokugo se quedó en silencio por un momento.
Luego, se encogió de hombros.
—Nah, imposible. Debe ser una coincidencia de nombres.
Alice no respondió, pero su mirada seguía fija en Eren, como si estuviera tratando de descifrar un misterio enterrado en la historia misma de los mundos.
Rokugo: (murmurando para sí mismo, incrédulo) "...No puede ser. Ese tipo murió hace siglos en otro planeta. Esto tiene que ser una coincidencia, ¿verdad?"
Alice, aún intrigada por Eren Jaeger, decidió preguntar más sobre él.
—Oiga, ¿qué más puede decirme sobre ese hombre? —preguntó a la recepcionista.
La recepcionista sonrió con orgullo.
—Eren no solo tiene el récord de más misiones completadas a nivel mundial, sino que ostenta títulos como "Cazador de Dragones" y "Héroe de Guerra". Es uno de los pocos aventureros capaces de usar la habilidad Titán.
Rokugo, quien ya había dejado de prestar atención, de pronto sintió un escalofrío al escuchar esa última palabra.
—Espera... ¿"Titán"?
Alice también frunció el ceño.
—¿Esa habilidad qué hace exactamente?
—Los que la poseen pueden generar un cuerpo gigante que se regenera de cualquier herida.
Alice y Rokugo intercambiaron miradas. Era el mismo término usado para las criaturas regenerativas del planeta 407.
—Eso es... extraño —murmuró Alice.
—Bah, da igual —respondió Rokugo, intentando ignorar el escalofrío en su espalda—. Tal vez en este mundo solo significa "gran tipo con músculos".
Sin darle más importancia, Rokugo sacó sus monedas y las puso sobre el mostrador.
—Bien, bien, aquí está el dinero. Regístrame como aventurero.
La recepcionista asintió y colocó una esfera mágica frente a él.
—Coloca tu mano aquí y la esfera registrará tu información.
Rokugo, con total confianza, puso su mano sobre la esfera y esperó... pero su expresión se congeló cuando la esfera reveló su nombre real en letras brillantes.
"Yusuke Shirai"
Recepcionista: (sorprendida al ver la información) "Vaya, sus estadísticas son impresionantes, señor Shirai. De hecho, son las más altas que hemos visto en veinte años. Solo las superan las del héroe Eren Jaeger... y las de su esposa, Aqua."
—¡¿QUÉEEE?! —exclamó Rokugo.
Alice miró la esfera y luego a Rokugo con una ceja levantada.
—Así que ese es tu nombre real.
—¡¿Por qué demonios muestra mi nombre real?! ¡Se supone que soy "Sentōin Rokugō"!
La recepcionista rió suavemente.
—La esfera detecta la verdad, joven aventurero. No puedes engañarla.
Rokugo gruñó, pero aceptó su destino.
—Bueno, al menos dame una clase épica.
—¿Qué clase deseas?
Rokugo miró la lista rápidamente y, sin pensar demasiado, señaló la primera opción.
—Esa.
—¿"Maestro de la Espada"?
—Sí, sí, lo que sea.
Alice suspiró.
—Elegiste sin pensarlo, ¿verdad?
—¡Quiero mi misión, no un discurso! —protestó Rokugo.
La recepcionista sonrió y buscó entre los registros.
—Bien, si buscas una misión desafiante, tenemos una para ti.
Rokugo sonrió con confianza.
—Dame lo más difícil que tengas.
La recepcionista sacó un pergamino y lo puso frente a él.
—Tu objetivo es cazar a un Cazanovatos.
—¿Un qué?
—Un enorme tigre blanco, extremadamente inteligente y peligroso. Se sabe que usa goblins como cebo y coloca trampas para aventureros inexpertos. Solo aquellos con verdadera habilidad han logrado cazarlo.
Alice miró a Rokugo con diversión.
—Interesante. ¿Aún sigues tan confiado?
Rokugo, sin pensarlo dos veces, arrancó el pergamino de la misión de las manos de la recepcionista.
—¡Hah! ¿Un simple gato? ¡Esto será pan comido!
Alice chasqueó la lengua.
—Voy a dejar en video para grabar tu humillación.
Mientras Rokugo salía del gremio con el pergamino en la mano, Alice lo siguió, aún intrigada por lo que habían descubierto.
Si el nombre de Eren Jaeger era más que una coincidencia, y si la habilidad "Titán" tenía algún tipo de conexión con el planeta 407... entonces su nueva misión en este mundo podía requerir mas investigación.
En el camino, se encontraron con un grupo de goblins que parecían ser esclavos del Cazanovatos, quienes intentaron emboscarlos en medio del bosque. Rokugo notó rápidamente la astucia del monstruo, que había dispuesto a los goblins como cebos y señuelos. Sin embargo, con la fuerza sobrehumana que le otorgaba su traje y la ayuda de un rifle de caza que Alice canjeó usando sus puntos malos, Rokugo eliminó a los goblins y se internó en la cueva.
Finalmente, el Cazanovatos apareció: un enorme tigre blanco, con la inteligencia suficiente para organizar trampas y estrategias. Pero Rokugo, acostumbrado a enfrentar criaturas de tamaños y poderes abrumadores en el planeta desértico, lo despachó sin mucho esfuerzo.
Rokugo: (limpiándose el polvo de su ropa tras eliminar al tigre) "He peleado con cosas peores en el desierto. Esto fue un calentamiento."
Rokugo satisfecho caminaba por las calles de Axel con una expresión de satisfacción. Había vencido al Cazanovatos y a su grupo de goblins sin demasiado esfuerzo. Para alguien que había luchado contra titanes regenerativos en el planeta 407, un tigre gigante con una estrategia básica era poco más que un paseo por el parque.
—"No entiendo cómo el Agente 22 pudo haber descrito este mundo como un infierno... Este lugar es demasiado tranquilo." —pensó Rokugo mientras observaba a su alrededor.
A pesar de haber esperado ver explosiones mágicas o aventureros luchando en las calles, la ciudad se mantenía pacífica. Incluso después de cobrar su recompensa en el gremio, nadie estaba usando magia de manera ostentosa.
Esto molestó a Rokugo.
—Oye, Alice... —dijo, cruzando los brazos—. Este mundo supuestamente tiene magia, ¿no?
—Correcto.
Rokugo chasqueó los dedos y dijo en voz alta:
—¡Explosión!
Nada pasó.
Alice lo miró con cara de "¿De verdad lo intentaste?".
—No creo en la magia, pero incluso yo sé que eso no funciona así —dijo Alice con un suspiro—. Según lo que investigué, los hechizos funcionan cuando la tarjeta de aventurero carga la habilidad y luego el usuario gasta puntos de experiencia para obtenerla. O cuando alguien que ya conoce el hechizo se lo enseña a otra persona.
—¿Así que no basta con gritarlo con fuerza?
—No, genio —Alice rodó los ojos—.
Rokugo observó de nuevo la ciudad. El informe del Agente 22 decía que hace dos décadas, la gente explotaba cosas con magia a diario, pero ahora todo era demasiado calmado.
—Alice, ¿tú que estuviste investigando más a fondo? ¿No había rastros de esas explosiones?
Alice asintió y señaló hacia las afueras de la ciudad.
—Sí, alrededor de Axel hay montones de cráteres rellenados. Parece que hace unos 40 años, era común hacer explosiones alrededor de la ciudad.
Al pasar por los campos cercanos a Axel, Rokugo no pudo evitar notar la cantidad de cráteres repartidos por el área. Parecía como si alguien hubiera lanzado bombas en el mismo lugar día tras día, dejando enormes marcas en el paisaje. Aunque no había explosiones recientes, los cráteres le recordaban que, en algún momento, este lugar probablemente fue el escenario de muchas batallas o... experimentos mágicos no tan controlados.
Rokugo: (frunciendo el ceño) "¿Quién diablos estuvo bombardeando este lugar? Si esto fue cosa de aventureros, ya empiezo a entender por qué el agente 22 decía que esta ciudad era una mezcla entre pacífica y peligrosa."
Rokugo se cruzó de brazos, pensativo.
—Eso significa que alguien las causó y luego, de repente, dejaron de hacerlo.
—O que la persona que las hacía dejó de existir —añadió Alice con lógica fría.
Rokugo miró hacia el gremio de aventureros, donde la gente bebía y reía sin preocupaciones.
—Algo no me cuadra. Este mundo es demasiado pacífico para el desastre que describió el Agente 22.
Alice asintió.
—Sí... Y eso significa que o el Agente 22 exageró, o hay algo que todavía no sabemos sobre este lugar.
Rokugo sintió un escalofrío recorrer su espalda. Había algo en este mundo que no encajaba del todo...
Rokugo caminaba por las calles de Axel mientras revisaba su brazalete mini-transportador, su herramienta clave para solicitar equipo y recursos de Kisaragi. Sin embargo, su rostro se torció en frustración al notar que sus puntos malos estaban peligrosamente bajos.
—Maldición... No puedo canjear nada si no gano más puntos —murmuró para sí mismo.
Desde que Grimm lo maldijo, no había podido hacer ninguna de sus acostumbradas travesuras para sumar puntos. Normalmente, con solo molestar a alguna chica o causar caos a pequeña escala ya tenía asegurado su puntaje, pero su libido había sido borrada de la existencia, quitándole cualquier motivación de hacer algo "malo" para obtener recompensas.
Alice, caminando junto a él, notó su frustración y comentó con su usual tono monótono:
—¿Por qué no simplemente consigues puntos malos como los otros agentes? Puedes robar, torturar, traicionar a aliados... cosas básicas de una organización malvada.
Rokugo puso cara de asco y negó con la cabeza.
—No es mi estilo. Prefiero acumular puntos molestando a las chicas o haciendo cosas estúpidas.
Alice suspiró.
—¿Sigues con ese problema? Grimm no puede maldecir realmente, es solo psicológico.
Rokugo apretó los dientes, su frustración volviendo con más fuerza.
—¡Maldita Grimm! —gruñó, pateando una piedra en el camino.
Rokugo: (gruñendo para sí mismo) "¡Maldita Grimm! Esa maldición de libido es peor de lo que pensé. No puedo hacer nada para ganarme puntos malos si no siento ganas de fastidiar a nadie."
Alice: "Tal vez si intentas hacer maldades sin depender de impulsos naturales, podrías ganar los puntos que necesitas. Las intenciones cuentan para el sistema, ¿no?"
Rokugo: (suspirando) "Sí, pero no es lo mismo sin... ya sabes... sin el interés."
En el planeta 407
En la base de Kisaragi, Rose y Grimm estaban descansando en la sala de recreación cuando Rose, con total normalidad, soltó:
—Ah, por cierto, Grimm. Rokugo fue enviado a otro planeta a conquistarlo. Se me olvidó decírtelo.
Grimm dejó caer su taza de té.
—... ¿Q-qué?
—Sí, Lilith lo mandó en otra misión. Ya sabes cómo es, terminamos una guerra y nos mandan a otra —dijo Rose encogiéndose de hombros.
Grimm sintió que su corazón se detuvo. No solo Rokugo se había ido, sino que ni siquiera se despidió de ella.
—... Me abandonó —susurró, con una voz temblorosa.
—O tal vez solo olvidó decirte. Ya sabes, es Rokugo.
Grimm bajó la mirada, sus manos temblaban. Era la primera vez que sentía un vacío tan grande en su pecho.
—No... Yo... Le Dije que se fuera cuando queria decirme...Yo lo amo.
Rose la miró con curiosidad antes de reírse burlonamente.
—¿No será que solo te resignaste a que era tu "peor es nada"?
Grimm no respondió. Simplemente cerró los ojos y abrazó su propio cuerpo, sintiendo por primera vez el verdadero peso de la ausencia de Rokugo.
De vuelta en Axel
Al día siguiente, Rokugo volvió al gremio y, para su sorpresa, vio al hombre que le habían señalado como "Eren Jaeger" acompañado de una mujer extremadamente joven y hermosa, que parecía más bien una chica de dieciocho años. La escena era peculiar: a juzgar por las miradas y el ambiente tenso entre ambos, parecían tener una relación complicada, con una mezcla de camaradería y agotamiento mutuo.
Rokugo: (mirando a Aqua, impresionado) "¿Qué hace una chica así con ese viejo? ¿Sera una de esas Momy Issues?."
La recepcionista del gremio sonrió al ver la expresión sorprendida de Rokugo y comentó:
—Eren Jueaguer y Aqua son aventureros legendarios en esta ciudad.
—¿Este viejo rabo verde se casó con una loli? —pensó Rokugo con burla.
La recepcionista continuó:
—Eren y Aqua fueron en su tiempo los novatos con las estadísticas más altas jamás registradas en Axel, incluso superiores a las tuyas
Rokugo frunció el ceño.
—¿Más altas que las mías?
Aqua, su esposa, es una de las sacerdotisas más poderosas del mundo o la mas poderosa .
Alice miró fijamente a Eren Jaeger, recordando los archivos de Kisaragi sobre el Eren Jaeger del planeta 407, dado que en los registros historias no hay ninguna imagen de su apariencia.
Pero justo cuando Rokugo intentaba adivinar la historia detrás de esta extraña pareja, Aqua notó algo peculiar en él. De inmediato, su mirada se tornó severa.
—Oye, tú... —Aqua inclinó la cabeza con curiosidad—. ¿Por qué hueles tan raro?
Rokugo parpadeó, confundido por la pregunta.
—¿Raro? ¿Te refieres a mi uniforme?
—No, no. Tu aura... Estás maldito.
Rokugo se tensó, sin comprender a qué se refería. Antes de que pudiera reaccionar, Aqua levantó su mano y murmuró un hechizo.
—¡Purificación Divina!
Sin darle tiempo a replicar, Aqua levantó la mano y pronunció un hechizo de purificación. Una luz brillante envolvió a Rokugo, cubriéndolo completamente. No tuvo tiempo de procesar lo que estaba sucediendo antes de sentir una energía extraña fluir por su cuerpo. Sintió como si algo invisible fuera arrancado de su ser.
De pronto, una sensación explosiva recorrió su cuerpo.
—¿¡Qué demonios hiciste!? —gritó Rokugo.
Aqua se cruzó de brazos con una sonrisa satisfecha.
Aqua: "¡De nada! Acabo de liberarte de esa maldición horrible. Puedes agradecerme luego."
En cuanto Aqua terminó de hablar, Rokugo sintió algo extraño en su interior: una oleada de energía y... un despertar repentino de su libido. Fue como si todas esas ganas reprimidas volvieran a él de golpe. La repentina oleada de instintos lo golpeó como un tren de carga. Su mente, libre de la restricción que Grimm le había impuesto, regresó a su estado natural. Incapaz de controlarse, sin pensar, su mirada se dirigió instintivamente debajo de la falda de Aqua.
¡TING!
El sonido de su brazalete marcó la ganancia de puntos malos.
—¡Ja! ¡Estoy de vuelta! —exclamó Rokugo con una mezcla de emoción y alivio.
Aqua: (dándose cuenta de inmediato) "¡¿Qué estás haciendo, pervertido?!"
Rokugo: "¡E-Espera, no fue intencional! ¡Es... fue como un reflejo!"
—¡¿QUÉEEE?! — La reacción fue instantánea. Aqua chilló y le dio un puñetazo en la nariz—. ¡PERVERTIDO!
El golpe lo hizo tambalearse, pero esa no era la verdadera amenaza.
Eren, sentado en la mesa y observando la escena con creciente furia, se levantó lentamente. Sus ojos ardían con una ira asesina.
Eren: (se paró junto a Aqua) "¿Así que este idiota piensa que puede faltar al respeto de esa forma? Ya verás..."
Antes de que Rokugo pudiera reaccionar, Eren lo levantó de la camisa y le dio un puñetazo en el estómago, haciéndolo doblarse del dolor.
Rokugo: (tratando de recuperar el aliento) "¡Oye, calma! ¡No sabía que esto era tan serio!"
Aqua: "¡Claro que es serio! ¿Qué clase de degenerado mira debajo de la falda de una dama nada más porque sí?"
Rokugo: (en su defensa) "¡Fue el hechizo! Recuperé mi... libido de golpe..."
Aqua, parecía preocupada por algo más.
—Espera... —murmuró—. ¿No habré roto un sello que no debía romper?
Aqua le lanzó una mirada de odio, y Eren estaba preparado para darle otro golpe. Sin embargo, la tensión fue interrumpida por la recepcionista, quien trató de mediar en la situación antes de que se desatara una pelea en el gremio.
—... No puede ser —susurró Alice en voz baja—. ¿Va a hacerlo?
Recepcionista: "Por favor, todos, calmémonos.
La pelea se detuvo por politica del Gremio. Rokugo recibió una nota de Eren, citándolo a un encuentro fuera de Axel. Intrigado y aún con el ego tocado por el altercado, Rokugo decidió aceptar la invitación.
Al llegar al punto de encuentro, Eren y Aqua ya estaban allí. Eren lo miró con seriedad, mientras que Aqua lo observaba con los brazos cruzados, con una expresión de desdén. Alice permanecía al margen, observando la situación con interés analítico. Rokugo, sin perder la oportunidad, lanzó una provocación.
—Vaya, qué puntual —comentó Rokugo con tono burlón—. ¿Tan ansioso estás por recibir otra lección de humildad?
Eren frunció el ceño, pero no mordió el anzuelo. Aqua, por otro lado, dejó escapar un bufido molesto.
Rokugo no perdió la oportunidad de provocar un poco más.
Rokugo: "¿Qué pasa, viejo rabo-verde? ¿Así que sales con chicas que podrían ser tus nietas?"
Eren: (entrecerrando los ojos) "Ten más respeto. Además, ella no tiene la edad que aparenta."
Aqua: (asintiendo y luego frunciendo el ceño) "¡Eso! Yo... ¡espera, ¿qué quisiste decir con eso, Eren?!"
Eren tragó saliva, intentando ignorar la mirada fulminante de Aqua. En lugar de responder, se mordió la mano con fuerza, activando su habilidad de titán.
—Eso no ayuda a tu caso —se burló Rokugo.
Eren se mordió el dedo pulgar, la sangre goteó y de repente...
¡BOOM!
Un brazo titán emergió de la nada, cubriendo a Eren con su brillo característico. Con una velocidad aterradora, la gigantesca mano atrapó a Rokugo.
Rokugo: (sorprendido) —¡¿QUÉ DEMONIOS?!
Rokugo retrocedió al ver cómo de la herida de Eren brotaban músculos que formaban dos enormes brazos de Titán parcial que lo rodearon y atraparon en un agarre firme.
—Rokugo intentó liberarse, pero la presión era brutal.
Eren lo levantó con facilidad, como si fuera un muñeco de trapo, y lo lanzó con una fuerza descomunal.
El cuerpo de Rokugo atravesó una pared y se estrelló en la calle.
Antes de que pudiera ponerse de pie, el gigantesco puño de Eren lo sujetó de nuevo y lo golpeó contra el suelo.
¡BOOM!
El impacto levantó una nube de polvo, y Rokugo sintió su armadura absorbiendo la mayor parte del daño.
—Tch... Esto habría matado a cualquier otro —murmuró, sintiendo la resistencia de su uniforme de combate.
Eren lo miró con seriedad, aún sujetándolo con el brazo titán.
—No sé quién eres... pero no pienso dejar que alguien como tú ande acosando mujeres
Rokugo comenzó a recordar el reporte del "agente 22" y la mención de gente con apéndices gigantescos de fuerza descomunal. No obstante, no había anticipado que su agarre fuera tan brutal. Su traje de combate absorbía gran parte del impacto, permitiéndole resistir... aunque no por mucho.
Rokugo, aún sintiendo el golpe, sonrió con satisfacción.
—Maldita sea... se siente bien estar de vuelta.
Alice se acercó, sacudiendo la cabeza.
—Todo esto fue psicológico.
—¡Cállate, Alice!
Intrigado y aún con el ego herido por la paliza, una sola cosa pasaba por su mente:
—Si este tipo puede generar brazos titán, ¿qué más podría hacer?
Antes de que pudiera reaccionar, los brazos titán de Eren se lanzaron hacia él como un rayo.
Rokugo sacó su pistola y disparó directamente a Eren. Sin embargo, Eren fue más rápido.
¡CRACK!
Los brazos de titán lo atraparon, aplastando su cuerpo con una fuerza aterradora. La armadura de Rokugo crujió, absorbiendo el impacto, pero aún así sintió el dolor recorriendo su espalda.
—¡Alice! —gritó, luchando por respirar.
—Ah, genial. Ya te pusiste en modo "matar al tipo que te dijo la verdad incómoda" —murmuró.
Rokugo: (girando la cabeza hacia Alice) "¡Alice! ¡Haz algo! ¡Esto ya está demasiado intenso!"
Alice: (evaluando la situación) "Canjeando tus puntos malos para obtener un rifle antititan... listo."
Alice materializó un rifle lanza granadas y se lo lanzó a Rokugo, quien rápidamente apuntó hacia las uniones de los brazos de Titán, buscando un punto débil. Disparó a los ligamentos de los brazos que lo apresaban, tratando de interrumpir la conexión nerviosa.
¡THUD!
Los brazos titán se desmoronaron en vapor, y Rokugo cayó de pie en el suelo.
Eren retrocedió con sorpresa.
Eren: (sorprendido) "¿Qué demonios es eso? ¿Cómo... invocaste eso?"
Aqua, observando la escena, pareció recordar algo de repente.
—Espera un momento...
Aqua: (mirando a Alice, boquiabierta) "¡No puede ser! Esos son... ¡artículos de la Corporación Kisaragi!"
Su expresión se tornó de seriedad absoluta.
—Ustedes... ¡Son agentes de Kisaragi!
El silencio se apoderó del campo de batalla por unos segundos.
Rokugo parpadeó lentamente.
—... Oh.
Mientras los brazos de Titán de Eren se debilitaban por los disparos, él soltó a Rokugo, aunque mantuvo la guardia en alto, claramente sorprendido por el armamento que Rokugo y Alice podían "invocar" al instante. Aqua, a su vez, se cruzó de brazos, mirándolos con suspicacia.
Aqua: "Así que son de Kisaragi... pero, ¿qué hacen aquí? ¿Por qué están causando problemas en Axel?"
Rokugo: "Vamos, solo quería puntos malos. ¡Nada personal! Pero... ¿qué tal si tú y yo nos llevamos bien? Tengo entendido que son aventureros de alta calidad."
Eren: (cruzando los brazos, serio) "Tú no eres más que un problema. "
Alice: (murmurando) "Parece que los rumores sobre los aventureros de aquí no estaban del todo equivocados..."
Aqua aún los miraba con suspicacia, especialmente a Alice, quien le parecía demasiado avanzada para ser una simple niña. Rokugo sonrió, tomando su rifle y listo para cualquier cosa que la peculiar pareja pudiera hacer a continuación.
Rokugo aprovechó la confusión y, sin perder tiempo, corrió hacia Alice, la tomó del brazo y salió disparado a toda velocidad, dejando atrás a Eren y Aqua aún procesando la revelación.
—¡NO HUYAS, COBARDE, VUELVE AQUÍ! —gritó Eren, furioso.
Pero Rokugo ya estaba muy lejos.
Rokugo con Alice en su brazo corre hacia los establos, sus pasos resonando contra el suelo de piedra mientras el eco de la ira de Eren aún se escuchaba en la distancia.
—¡Maldita sea, maldita sea, maldita sea! —murmuró Rokugo mientras rebuscaba entre sus pertenencias—. ¡Sabía que este planeta iba a ser un maldito problema!
Alice, sin mostrar signos de fatiga, se cruzó de brazos y observó a Rokugo con indiferencia.
—Desde que Kisaragi llego a este mundo, las anomalías han sido muchas. No solo está el hecho de que el reporte del agente 22 parecía exagerado, sino que también hay coincidencias preocupantes.
—¡Sí, sí, ya lo sé! — Rokugo Termino de guardar sus cosas.
Rokugo: "Hey, Alice, ¿no mencionó el agente 22 en su informe que había construido una máquina teletransportadora para retirarse a Kisaragi? Si logramos encontrarla y repararla, podríamos traer refuerzos."
Alice: (evaluando la propuesta) "Sí, lo mencionó. Aunque, considerando el estado tecnológico limitado de este planeta, rastrear dónde ocultó esa máquina podría ser difícil. Y recuerda, la maquina es muy fragil"
Rokugo: (encogiéndose de hombros) "Bueno, el agente 22 dijo que lo descubrieron, pero según él, no les importó mucho. Quizás, después de todo, solo nos veían como inofensivos. Este mundo parece demasiado confiado."
—. Aún tengo algunos puntos malos, pero no puedo despilfarrarlos. Lo que me preocupa ahora es encontrar la máquina teletransportadora del agente 22.
Alice Ajusto su configuración de simulación y activó su escáner.
—Dicho sea de paso... considerando la limitación tecnológica de este planeta, rastrear dónde ocultó esa máquina será difícil. Especialmente porque el agente 22 era un espía, lo que significa que la escondió en un lugar donde nadie pudiera encontrarla fácilmente.
Alice parpadeó, pensativa.
—Eso no es un buen augurio. Sin embargo, tengo una hipótesis de dónde podría estar la máquina.
Del otro lado de la ciudad, en la mansión de Eren y Aqua...
Eren escuchaba con interés la explicación de Aqua, quien parecía haber comprendido la magnitud de la situación.
Eren todavía estaba furioso, su rostro tenso mientras golpeaba la mesa con su puño.
—¡Aqua, dime de una vez! ¿Desde cuándo sabías de la existencia de estos bastardos? —exigió.
Aqua se encogió de hombros, revolviendo su copa de vino con desgana.
—Desde hace como... algunos años, creo.
—¡¿QUÉ?! —Eren se puso de pie de golpe, derramando su bebida en la mesa.
—Sí, sí... —Aqua hizo un gesto con la mano—. Mira, cuando vencimos al rey demonio y regresé a mi posición original como diosa del agua, retomé también mi puesto como guardiana de tu mundo. Fue entonces cuando vi el estado en que estaba el mundo... desertificado, lleno de criaturas mutantes, titanes y rastros de múltiples guerras. Apenas quedaban fragmentos de civilización y las criaturas titánificadas vagaban por todas partes. Y lo peor es que había dos facciones enfrentándose por el control de todo: Kisaragi y Hiiragi.
Eren frunció el ceño.
—¿Kisaragi y Hiiragi?
Aqua asintió.
—Hiiragi era una de las naciones que sobrevivió al Retumbar, había convertido el mundo en un infierno. Convirtieron a los animales en titanes y secaron el suelo con sus experimentos, volviendo todo un desierto inhabitable. ¡Pero entonces aparecieron los agentes de Kisaragi, de Otro planeta diferente, la organizacion estaba tratando de invadir y conquistar lo que quedaba porque su planeta ya no le quedaba mucho tiempo! Así que, en un intento de salvar el planeta, les concedí una bendición... una oportunidad para prosperar y devolver la vida Y gracias a mi bendición, pudieron derrotar a Hiiragi y salvar lo poco que quedaba. Solo que ahora, después de conquistar ese mundo, parece que no se han conformado y han enviado a uno de sus agentes aquí ."
Eren tomó un respiro, tratando de asimilar la información.
—¿Quieres decir que Kisaragi invadió tu mundo y los ayudaste?
Aqua chupó la pajilla de su bebida antes de responder.
—Bueno... técnicamente sí. Pero fue por el bien del planeta.
Eren se cubrió la cara con ambas manos y suspiró profundamente.
Eren: (pensativo) "Así que, mientras tú estabas ausente, Kisaragi debió ver una oportunidad para expandir su alcance. ¿Y dices que has visto agentes de ellos antes?"
Aqua: (asintiendo) "Sí, hace unos ... años, cuando Historia y yo trabajábamos de albañiles en Axel, noté la presencia de uno de sus agentes. ... aunque en ese entonces, no pensé que fuera importante. Simplemente desapareció después de un tiempo, y asumí que Kisaragi había desistido de sus planes de invadir este mundo."
Aqua parpadeó sorprendida.
—¡Oh! ¡Sí! Era un buen tipo... bueno, un poco raro y quejumbroso, pero no parecía una amenaza.
Darkness, quien había estado escuchando todo en silencio, finalmente habló.
—Aqua... ¿por qué nunca nos dijiste nada de esto antes?
Aqua rió incómodamente.
—Pues... se me olvidó.
Eren cerró los ojos con frustración.
—Nos has puesto en peligro y ni siquiera lo sabías...
Aqua parpadeó de nuevo y luego tomó otro sorbo de su bebida.
—Bueno, en mi defensa, pensé que como el agente 22 se fue, Kisaragi había desistido de conquistar este mundo.
Eren la miró con una expresión de absoluta exasperación.
—... Aqua, eres increíblemente irresponsable.
Aqua se encogió de hombros y sonrió inocentemente.
—¡Lo sé!
Eren: (con tono severo) "Entonces, parece que tendremos que detenerlos de una vez. Si Rokugo y esa niña pueden "invocar" armamento y traer refuerzos, no podemos permitir que se queden aquí. No vamos a permitir una conquista aqui."
Aqua asintió, sabiendo que, a pesar de su despreocupada personalidad, la amenaza de Kisaragi podría ser devastadora si los dejaban avanzar.
Rokugo y Alice continuaban recorriendo los alrededores de Axel, buscando cualquier posible lugar donde el agente 22 hubiera escondido su teletransportador. Con cada rincón inspeccionado, el nivel de frustración de Rokugo crecía.
Rokugo: "¿Dónde demonios lo habrá dejado ese sujeto? Esto empieza a ser ridículo. ¡Este pueblo parece más un laberinto que una ciudad!"
Alice: (consultando su mapa holográfico) "Cálmate, Rokugo. Según los datos disponibles, cualquier instalación oculta por un agente de Kisaragi seguiría ciertas normas de seguridad. Tal vez está en algún lugar poco frecuentado, como... una mazmorra abandonada."
Rokugo: (deteniéndose) "¿Una mazmorra abandonada? Eso podría tener sentido. ¿Qué lugares abandonados hay en Axel?"
En otro lado de la ciudad, Aqua y Eren se dirigieron a la tienda de Wiz, con expresión seria. Al verlos entrar, Wiz sonrió, pero pronto notó la preocupación en sus rostros.
Wiz: "¡Oh, Eren, Aqua! ¿Qué los trae por aquí? ¡Es raro verlos con tan mala cara!"
Aqua: (directa) "Wiz, prepárate, porque lo que te voy a decir te va a sonar extraño. Hay una invasión extraterrestre en camino."
Wiz: (parpadeando) "¿Invasión... extra... qué?"
Eren: (cruzándose de brazos) "De otro planeta, Wiz. De algún lugar más allá de nuestro mundo."
Wiz: (confundida) "No entiendo... ¿Cómo es eso posible? Aquí, en nuestro mundo, ¿Que es eso de planetas?."
—Wiz, necesito que entiendas algo —dijo Eren con seriedad—. Esto no es una simple invasión del ejército del rey demonio. Es algo mucho peor.
Wiz frunció el ceño, sin comprender completamente.
—No entiendo... ¿Quiénes son estos "Kisaragi" de los que hablas?
Eren pasó una mano por su rostro, frustrado.
—Piensa en ellos como... algo parecido a mí. Gente que viene de otro mundo, pero a diferencia de los reencarnados, ellos no están aquí por morir y ofrecerles una segunda oportunidad, Vienen a invadir.
Wiz abrió los ojos con sorpresa, pero aún no parecía comprender completamente.
—¿Invadir...? ¿Cómo lo harían?
Aqua intervino, agitando la mano con impaciencia.
Aqua: (suspira) "Bueno, imagina que hay muchos mundos como este, cada uno con sus propias cosas. Kisaragi, esta corporación alienígena, viaja entre mundos como el nuestro y destruye o conquista a su paso. Es como si, en lugar de un ejército, usaran... una compañía de mercenarios y científicos locos."
Wiz: "Entonces... ¿quieren conquistar nuestro mundo también? Esto es... ¡terrible!"
Eren: (con firmeza) "Así es, y podrían ser un problema serio si llegan a establecerse aquí. Necesitamos toda la ayuda posible para detenerlos."
Wiz se llevó una mano al mentón.
—¿Y cómo sabes esto?
Aqua se encogió de hombros.
—Bueno, como diosa, yo antes podía ver lo que pasaba en otros mundos desde el más allá. Pero desde que estoy físicamente en este mundo y me toca cumplir el pacto con Eren, no puedo monitorear lo que ocurre afuera. Aún faltan días para que termine mi tiempo aquí y pueda volver a mi forma astral.
Wiz: (recordando) "Lástima que Vanir no esté en la tienda. Desde que se volvió millonario vendiendo tecnología con Armin, se la pasa en su mazmorra."
Eren golpeó la mesa con el puño.
—¡Maldito demonio vago! No podemos perder más tiempo.
Wiz se quedó pensativa.
—Si Kisaragi realmente planea hacer algo aquí, entonces debemos prepararnos.
Eren se levantó de su asiento, con la mirada decidida.
—No esperaremos a que ellos hagan el primer movimiento. Si hay una invasión en camino, nos encargaremos de ellos antes de que puedan hacer algo.
Rokugo y Alice finalmente encontraron lo que estaban buscando. llegan a la entrada de una mazmorra abandonada, siguiendo la hipótesis de Alice sobre la posible ubicación de la máquina teletransportadora del agente 22.
—Según mis cálculos —dijo Alice, ajustando su escáner ocular—, la máquina debe estar en un lugar de difícil acceso, pero con suficiente energía residual como para seguir operativa. Una mazmorra abandonada es el escondite perfecto.
Rokugo cruzó los brazos y miró la estructura en ruinas frente a ellos.
—Sí, bueno... eso suena muy conveniente, pero ¿cómo estás tan segura de que no ha sido saqueada en todos estos años?
Alice consultó su base de datos.
—Porque este lugar, conocido como "Calabozo de Kele", fue limpiado completamente por las aventureras Aqua e Historia hace más de cuarente años. Según los registros, aniquilaron a todos los monstruos que infestaban la mazmorra, y desde entonces nadie ha tenido motivos para entrar.
Rokugo chascó la lengua.
—Entonces, ¿estás diciendo que aquí podría estar la máquina... o simplemente estamos perdiendo el tiempo?
Alice miró fijamente a Rokugo.
—Digo que si el agente 22 realmente tenía que esconder algo, este lugar es la opción más lógica.
Rokugo suspiró y comenzó a caminar hacia la entrada de la mazmorra.
—Bien... más vale que esta maldita cosa siga aquí. No pienso estar perdiendo el tiempo en una cueva oscura.
Alice: (confirmando) "De acuerdo. Sigamos con cuidado."
Al adentrarse en la mazmorra, tuvieron que esquivar trampas que aún estaban activas. Gracias a la tecnología de Kisaragi, Alice lograba identificar las amenazas antes de que se activaran, permitiéndoles avanzar rápidamente. Exploraban los pasillos oscuros, iluminados solo por la linterna del casco de Alice.
Rokugo observa las trampas en la mazmorra y se da cuenta de algo inquietante.
—Alice... estas trampas —dijo Rokugo, tocando un fino hilo de acero que cruzaba el pasillo—, no son trampas mágicas ni de mazmorra. Son trampas militares de Kisaragi.
Alice se acercó, ajustando su escáner.
—Tienes razón. Estas son trampas de guerra estándar, como las que usamos para emboscadas en misiones de infiltración. Parece que el agente 22 realmente no quería que nadie llegara hasta aquí.
Rokugo suspiró.
—Odiaría admitirlo, pero el idiota hizo un buen trabajo. Cualquier aventurero normal ya habría sido volado en pedazos.
—Esto es aburrido —gruñó Rokugo, pateando una roca—. Ni un solo monstruo, Solo trampa predecibles...
Alice revisó su escáner.
—Eso solo significa que Aqua realmente hizo un buen trabajo exterminando todo aquí.
Sin embargo, en ese momento, el radar de Alice detectó una señal de energía.
—¡Espera! —dijo Alice—. Detecto una firma energética inusual a unos metros de aquí.
Rokugo se emocionó ligeramente.
—¡¿Finalmente algo interesante?!
Ambos avanzaron hasta llegar a una gran cámara subterránea, donde descubrieron una gran estructura metálica oculta entre escombros. Rokugo miró el objeto con incredulidad.
—¿Es esto...?
En el centro, cubierto por una lona y bastante oxidado, estaba el teletransportador del agente 22.
Alice se acercó y comenzó a analizar la máquina.
—Sí. Esta es la máquina teletransportadora del agente 22. Parece que aún está en funcionamiento... aunque con el mínimo de energía.
Rokugo sonrió con satisfacción.
—Bien. Eso significa que tenemos una salida si las cosas se ponen feas.
Alice se giró con una mirada seria.
—No tan rápido. No ha tenido mantenimiento en décadas.
Rokugo cruzó los brazos y frunció el ceño.
Rokugo: "¡.. parece hecho polvo. ¿Sirve?"
Alice: (examinando la máquina) "No en este estado. La máquina está en mal estado. Parece que el polvo se ha acumulado en sus circuitos, y algunas de las conexiones están corroídas. En este estado no sirve. . Sin embargo, como androide de Kisaragi, tengo los conocimientos para repararla. Solo necesitaré tiempo... y tal vez algunos materiales."
Rokugo se quedó en silencio por un momento, procesando la situación. Luego, una sonrisa siniestra apareció en su rostro.
—Alice... voy por esos puntos malos.
Alice ajustó su visor y comenzó a calcular la lista de materiales.
—Bien. Iré canjeándolos conforme los consigas. Pero procura no llamar demasiado la atención.
—¿Llamar la atención? —repitió Rokugo con burla—. Soy un agente de Kisaragi. Si no hago maldades, ¿qué sentido tiene mi vida?
Sin más demora, Rokugo salió de la mazmorra con un objetivo claro: conseguir la mayor cantidad de puntos malos posibles. Se dirigió directamente a la ciudad de Axel, con su perverso ingenio trabajando en todo tipo de fechorías para ganar puntos.
Rokugo regresa a la mazmorra con una sonrisa de satisfacción en su rostro.
—Alice, fue una noche divertida —dijo Rokugo, estirándose con autosuficiencia.
Después de horas de trabajo meticuloso, Alice finalmente logró reparar la vieja máquina teletransportadora de 22. Con los circuitos y el sistema de energía activados nuevamente, el teletransportador emitía un leve zumbido.
—No quiero ni saber qué hiciste para ganar tantos puntos malos en tan poco tiempo... —dijo Alice con un tono seco, mientras ajustaba los últimos parámetros de la máquina.
Rokugo se cruzó de brazos, con una sonrisa confiada.
—Solo volví a mis raíces. ¿Qué más te da? Lo importante es que la máquina está lista, ¿cierto?
Alice asintió, comprobando los sistemas.
—Sí, la máquina ya está operativa. Lo que significa que podemos establecer contacto con la sede de Kisaragi y enviar un informe.
Alice: " La máquina está en condiciones, Es momento de enviar un mensaje a Kisaragi."
Rokugo: (asiente con satisfacción) "Perfecto. Ya era hora de recibir un poco de ayuda. Activa el comunicador para enviar las coordenadas."
Con una sonrisa confiada, Rokugo activó su dispositivo en la muñeca y transmitió un mensaje a la central de Kisaragi.
Sede de Kisaragi – Reunión de Ejecutivas
Las ejecutivas de Kisaragi estaban en plena reunión cuando de repente recibieron un mensaje inesperado de Rokugo.
Lilith miró el mensaje con una ceja arqueada.
—¿Ya? ¿Qué es esto? ¿Rokugo construyó un teletransportador? Y tan rápido... —dijo, sorprendida—. No esperaba que la máquina estuviera lista tan pronto. Aun considerando la diferencia de tiempo 1:20, esto ha sido rápido.
Astaroth bufó, aún molesta con Rokugo.
—Es irritante lo eficiente que puede ser cuando le conviene
Belial: "Tal vez debimos darle más crédito. Aun así, es impresionante."
Antes de que pudieran seguir elogiándolo, , Alice ya había enviado un informe detallado.
—Encontramos la máquina del agente 22 y la reparamos —decía el mensaje de Alice.
Lilith parpadeó con sorpresa.
—Ah, cierto... —murmuró—. ¡Claro, el teletransportador que construyó 22! Habíamos olvidado de su existencia."
Astaroth: "Pero esa máquina ha estado sin mantenimiento por años. ¿Cómo la repararon?"
Lilith: (sonríe) "Tenemos a un androide con un gran talento para las reparaciones, por lo visto. El espacio debe haberse mantenido sin perturbaciones para que no requiriera la calibración de un mes"
Belial: ¿Qué piensan hacer ahora?
Las ejecutivas intercambiaron miradas.
—Eso significa que podemos enviar refuerzos... —murmuró Lilith.
—O probar si la máquina funciona correctamente antes de enviar algo valioso —añadió Belial, con una sonrisa maliciosa.
Las ejecutivas se miraron entre sí y, en cuestión de segundos, ya sabían lo que tenían que hacer.
Mazmorra de Kele – Llegada Inesperada
De vuelta en la mazmorra,Alice transmitió las coordenadas al cuartel de Kisaragi para enviar refuerzos. La máquina zumbó, activándose con un destello, y la cápsula de transporte se iluminó mientras alguien comenzaba a materializarse en el interior. Sin embargo, cuando la puerta de la cápsula se abrió, Rokugo miró con una mezcla de decepción y sorpresa.
Alice levantó una ceja.
—Hemos recibido una teletransportación.
El resplandor se intensificó, hasta que finalmente una figura apareció en la plataforma de teletransportación.
—¡ROKUGO, MI AMOR, VEN A MIS BRAZOS! —exclamó una voz melodramática.
Grimm apareció, con los brazos abiertos y una expresión melancólica pero emocionada, Vistiendo una version de la armadura de Kisaragi con falda, con un brazalete teletransportador y con una version mejorada de su silla de ruedas en la cabina.
Rokugo dio un paso atrás, con los ojos abiertos de par en par.
Rokugo: "¡¿Grimm?! ¿Qué diablos haces aquí?"
Grimm, sin pensarlo dos veces, corrió a abrazarlo, lanzándose sobre él con entusiasmo. con lágrimas en los ojos.
—¡No puedo creerlo! ¡No me dijiste que te ibas a otro planeta! ¡Me abandonaste sin una palabra! ¡Maldito bastardo! ¿Por qué te fuiste sin decirme nada? ¡Estaba tan preocupada!"
Rokugo cayó al suelo mientras Grimm lo abrazaba con fuerza.
Rokugo se apartó rápidamente, evitando que Grimm lo atrapara.
—¡Espera, espera, Grimm! ¡Intenté decírtelo, pero estabas enojada y no quisiste escucharme!
Grimm: (soltándolo un poco, con cara de sorpresa) "¿De verdad? Pensé que solo querías escaparte..."
Alice observó la escena con los brazos cruzados y una expresión de fastidio mirando la escena con los brazos cruzados
— No tenemos tiempo para esto. Ahora que Grimm está aquí ... ¿Por qué enviaron a Grimm? No veo en qué nos podría ser útil...
Rokugo también estaba confundido.
—Sí, ¿por qué demonios mandaron a la clériga lisiada?
Grimm hinchó las mejillas y se cruzó de brazos, con un aire de orgullo. Lo suelta un poco, mirándolo con ojos brillantes
—Porque me Prometiste que si en 10 años ninguno de los dos se casaba, entonces nos casaríamos! Ya pasaron los 10 años, Rokugo, ¡quiero mi boda!"
Rokugo parpadeó, totalmente desconcertado.
—...¿Qué? "¿Diez años? ¡¿De qué estás hablando, Grimm?! Solo han pasado... ¿ dos semanas, tes ?"
Grimm se detuvo, con una expresión de desconcierto.
Alice parpadeó también, pero luego algo encajó en su mente.
—Un momento... —dijo Alice, analizando la situación—. Grimm, ¿qué te dijeron exactamente sobre el tiempo transcurrido?
Grimm se giró, con una expresión llena de convicción.
—Me dijeron que para Rokugo ya pasaron diez años. ¡Así que ya es tiempo!
Rokugo cerró los ojos, sintiendo que le ardía el cerebro de frustración.
—...No.
Alice ajustó sus visores.
—Ah, ya veo. Te engañaron.
Grimm parpadeó, confundida.
—¿Qué...?
Alice se cruzó de brazos y explicó con calma.
—La relación de tiempo entre el planeta 7054 donde estamos y el tuyo es de 1:20. Eso significa que por cada día que pasamos aquí, en el planeta 407 pasan veinte días.
Grimm abrió los ojos con sorpresa.
—...¿Entonces no pasaron diez años? ¡Pensé que habías estado aquí por años, olvidándote de mí!"
Alice negó con la cabeza.
—Apenas ha pasado 17 dias.
Grimm se quedó congelada en su sitio, su mente procesando la realidad.
Rokugo: (suspirando) "Ya veo. No confiaron en que Alice pudiera reparar la máquina, así que convencieron a... bueno, a alguien desesperada por una promesa rota para usar el teletransportador."
Grimm se sonrojó aún más, soltando a Rokugo con nerviosismo y mirando al suelo.
—...¡ME ENGAÑARON! —exclamó, con lágrimas de ira—. ¡ESAS BRUJAS ME ENVIARON COMO UN SIMPLE EXPERIMENTO!
Rokugo se masajeó las sienes, reprimiendo un grito de frustración.
—¡Y A MÍ NO ME DIJERON QUE EL TIEMPO ERA DIFERENTE! —gruñó.
Alice suspiró.
—Es evidente que querían probar si la máquina funcionaba antes de enviar a alguien valioso... así que te usaron, Grimm.
Grimm apretó los puños y gritó hacia el cielo.
—¡Malditas ejecutivas! ¡Les haré pagar por esto!
Rokugo miró el caos con una mueca de fastidio y suspiró.
—...Bueno, al menos la máquina funciona.
Alice asintió.
—Sí. Ahora podemos enviar un informe y esperar más instrucciones.
Grimm aún estaba gritando de rabia, pero Rokugo simplemente suspiró y se dejó caer en una roca, agotado mentalmente.
—Esto va a ser un largo día...
Grimm estaba sentada en una esquina de la mazmorra, con los brazos cruzados y el ceño fruncido, mirando al suelo como si pudiera quemarlo con la furia de sus ojos. Su nueva armadura —una versión femenina del traje estándar de Kisaragi, con falda corta reforzada, hombreras estilizadas y un cinturón que brillaba con energía residual— parecía más una provocación que una protección.
Rokugo, apoyado contra la pared con una sonrisa burlona, la observaba en silencio. Finalmente, no pudo resistir.
—Oye, Grimm... ¿desde cuándo usas esa armadura tan... elegante? —preguntó, señalando la falda con un gesto exagerado—. ¿Te la regaló Zenarith como parte de una bendición fashionista?
Grimm levantó la vista, lista para soltar un insulto... pero algo en la pregunta la desarmó. Suspiró, y el enojo se desvaneció como humo.
—No... —murmuró—. Me la dieron después de que Astaroth me bajara del cielo con sus propias manos.
Rokugo arqueó una ceja.
—¿Qué hiciste?
—Nada... solo... existir —respondió Grimm, con amargura—. Cuando Astaroth descubrió lo de nuestro "contrato". Me llamó a su oficina, me miró como si fuera basura... y me dijo: "No eres digna de estar cerca de lo que es mío".
Hizo una pausa, apretando los puños.
—Me degradaron. De trabajar alado de Viper... a agente de rango básico. Tuve que empezar desde cero. Pero no me rendí. Cada misión, cada informe, cada punto malo que gané... lo hice con la cabeza alta. Quería que supieran que no soy solo la sacerdotisa loca de Zenarith... soy una agente de Kisaragi.
Rokugo la miró con una mezcla de sorpresa y admiración.
—¿Y la armadura?
—La diseñaron especialmente para mí —dijo Grimm, con orgullo—. Como no puedo usar zapatos por mi maldición, me dieron esta falda con refuerzos en las rodillas y suelas magnéticas integradas.
Acto seguido, activó un botón en su brazalete. Con un zumbido suave, los reposabrazos se extendieron, y las ruedas se elevaron ligeramente, flotando unos centímetros del suelo.
—¡Y esta es mi nueva silla! —exclamó—. Tiene propulsión limitada, sensores de amenaza y hasta un modo de evasión. Es Basicamente mi Alice...
Entonces, levantó su brazalete. En la pantalla, un contador parpadeaba en rojo:
PUNTOS DE MALDAD: 387
Rokugo se le quedó mirando.
—Espera, ¿te dieron un brazalete antes de mandarte aquí?
—¡Por supuesto que sí! ¡No soy una carga inútil! —dijo con orgullo.
—¡Tengo puntos malos! —dijo, emocionada—. Cada vez que golpe parejas felices o cosas que ya hacia desde antes ¡gano puntos!
Rokugo asintió, pero su mirada se detuvo en una cicatriz apenas visible en la sien de Grimm.
—¿Y eso?
Grimm tocó la marca con los dedos, con una sonrisa triste.
—Fue cuando me implantaron el chip, Asi se registran los puntos, tu lo sabes .
Desde la sombra, Alice 2 observaba en silencio. Finalmente, habló:
—Interesante. Rokugo ha transferido parte de su cinismo, pragmatismo y obsesión por los puntos malos a Grimm. Incluso su forma de justificar la manipulación emocional como "estrategia".
Grimm se giró bruscamente.
—¡Ah, sí! ¡Hablando de eso! —exclamó, señalando a Alice con el dedo—. ¿Qué hace esa niña robot aquí? ¡La Alice original se autodestruyó para detener a Hiiragi!
Alice ladeó la cabeza con calma, como si ya esperara la reacción.
—Soy una réplica de la anterior Alice. Aunque tengo acceso a su base de datos.
Grimm se quedó boquiabierta.
—Entonces... ¿no eres realmente Alice?
Alice asintió sin emoción.
—Para efectos prácticos, lo soy. Pero técnicamente, no.
Rokugo suspiró.
—Esa no era la Alice... era una copia. La verdadera Alice clonó su IA en todos los Destructores antes de sacrificar su cuerpo. Esta... —señaló a la chica de cabello plateado y ojos fríos—... es Alice 2: una réplica con un cuerpo biológico sintético, diseñada para interactuar mejor con humanos... y con magia.
Grimm abrió los ojos.
—¿Entonces... cree en Zenarith?
Alice 2 negó con la cabeza.
—No. Pero acepto su existencia como variable no cuantificable. Eso es lo más cercano a "creer" que obtendrás de mí.
Rokugo sonrió.
—Así que no te ilusiones, Grimm. No vas a convertirla en tu discípula.
Grimm bufó, decepcionada, pero luego su rostro se iluminó.
—¡Ah! ¡Y ya piloté un robot de combate! ¡Fue increíble! ¡Destruí tres torres enemigas yo sola!
Alice 2 arqueó una ceja.
—Corrección: Una clon de la IA pilotéo el robot. Tú solo apretaste botones al azar mientras gritabas "¡ZENARITH, DANOS PODER!" desde la cabina secundaria. Entre IAs clonadas tenemos comunicacion.
Grimm se puso roja.
—¡Eso es mentira! ¡Fui yo quien dio la orden de disparar el cañón principal!
—Sí —dijo Alice 2—. Justo después de que yo ya lo hubiera activado.
Rokugo rió, pero luego su expresión se volvió seria.
Grimm miró a su alrededor, a las paredes cubiertas de runas antiguas y cables quemados.
—Oye... ¿por qué estamos en una mazmorra exactamente?
—Esta mazmorra Es la guarida del Agente 22.
Grimm frunció el ceño.
—¿Quién?
—Un agente de Kisaragi enviado antes que yo. Su misión era conquistar este mundo. Pero... se rindió. Dijo que era demasiado caótico, que las leyes físicas cambiaban sin aviso, que los dioses interferían... que era imposible de controlar.
Hizo una pausa, con una sonrisa irónica.
—Pero Astaroth no acepta fracasos. Me obligó a terminar su misión... "por mis méritos pasados". Así que aquí estoy... limpiando el desastre de otro.
Grimm lo miró con una mezcla de admiración y tristeza.
—Entonces... ¿esto es solo otra misión para ti?
Rokugo no respondió. Solo encendió un cigarrillo y miró hacia la oscuridad del túnel.
—No lo sé, Grimm... pero lo haré con estilo.
Grimm, aún recuperándose del engaño, se sonroja levemente y mira de reojo a Rokugo, jugando con los dedos de sus pies descalzos sobre la fría piedra de la mazmorra.
—Sabes... —dijo en un tono más suave—. Había pensado mucho en ti... y quería verte.
Rokugo alzó una ceja, desconfiado.
—¿No será que solo querías matarme por no avisarte que me iba?
Grimm infló las mejillas y miró hacia otro lado.
—Eso... era antes. ¡Pero ahora me siento... diferente! —su tono bajó, y volvió a mirarlo con un dejo de culpa—. Además... lamento lo de la maldición. Lo de quitarte el libido... L-Lo siento, Rokugo. Todo este tiempo... lo único que quería era verte de nuevo. Y... bueno... perdón por haberte dejado impotente con aquella maldición. Sé que fue... un poco exagerado. Ahora no podras darme ese placer de ..
Rokugo se cruzó de brazos, exhalando con resignación.
Rokugo: (tratando de sacudirse la incomodidad) "Olvídalo. De hecho, Me dio problemas, sí. parece que una chica extraña me quitó tu maldición accidentalmente. Así que... estamos a mano."
Grimm palideció en el acto.
—¿Qué dijiste?
—Que una sacerdotisa me quitó la maldición. No fue gran cosa.
Grimm tembló de terror, sujetando con fuerza su falda. Hasta ahora, jamás había conocido a alguien capaz de eliminar las maldiciones de Zenarith. Incluso en su mundo original, la creencia era que las maldiciones de su diosa solo podían desaparecer si ella misma las retiraba
—Eso es imposible... —murmuró, mordiéndose el labio—. ¡No puede haber una sacerdotisa tan poderosa en este mundo!
Alice suspiró con fastidio.
—Lo que te he dicho siempre. No son maldiciones, son simples supersticiones e hipnosis.
Grimm le lanzó una mirada fulminante a Alice, pero no pudo responder. Su fe en Zenarith estaba siendo desafiada de la peor manera posible.
—...Es imposible. No hay forma... —murmuró, abrazándose los brazos.
Alice ignoró el dilema de Grimm y se dirigió a Rokugo.
—Si ya terminaron su telenovela barata, sería bueno que recuerden que tenemos una invasión que planear, quizás podamos improvisar algo con sus habilidades. Aunque no estaba en el plan recibirla como refuerzo."
Rokugo chascó la lengua, pero asintió.
—Cierto. No podemos perder tiempo.
Alice continuó exponiendo su investigación.
—Analizando los registros históricos de este planeta, no hay un solo templo de Zenarith en todo el mundo.
Grimm se giró de golpe.
—¡¿Qué?! ¡Eso no puede ser!
Alice ajustó sus visores con calma.
—Lo es. Y eso significa que si mueres aquí, no podrás revivir.
Grimm se congeló por un momento, procesando la aterradora realidad. Sin un templo de Zenarith, su habilidad de resurrección era inútil. Su rostro se puso mas pálido de lo normal, y miró nerviosa a su alrededor.
—E-eso es... horrible —murmuró, abrazándose los hombros. --No quiero ni pensar en qué me pasará si una de cada cinco me rebota en este lugar..."
Rokugo apoyó una mano en su cabeza y la despeinó sin mucho esfuerzo.
—Bienvenida a este mundo , Grimm.
Alice: "Por eso tendrás que tener cuidado. Aquí no puedes permitirte que la suerte te juegue una mala pasada."
Grimm le lanzó una mirada de reproche, pero su expresión se suavizó cuando notó algo más importante. Sus pies descalzos estaban completamente helados.
Temblando, se acurrucó en el suelo.
—Oye... esta mazmorra está helada... —se quejó, frotándose los brazos.
Rokugo bufó.
—Sí, ya lo sé. Pero estoy bajo en puntos malos, así que no puedo gastarlos en mantas ahora mismo.
Grimm infló las mejillas con molestia, pero luego recordó algo.
Grimm le lanzó una mirada de reproche, pero su expresión se suavizó cuando notó algo más importante. Sus pies descalzos estaban completamente helados.
Temblando, se acurrucó en el suelo.
—Oye... esta mazmorra está helada... —se quejó, frotándose los brazos.
Rokugo bufó.
—Sí, ya lo sé. Pero estoy bajo en puntos malos, así que no puedo gastarlos en mantas ahora mismo.
Grimm infló las mejillas con molestia, pero luego recordó algo.
—¡Ah! —exclamó, levantando su muñeca—. ¡Lo hare yo misma!
Grimm presionó su brazalete y canjeó algunos de sus puntos malos. En cuestión de segundos, unas mantas gruesas aparecieron frente a ella.
Grimm se envolvió con las mantas y suspiró con satisfacción.
—Mucho mejor...
Rokugo se llevó una mano a la frente.
—No puedo creer que ahora hasta la lisiada tenga más puntos malos que yo...
Alice sonrió levemente, con tono burlón.
—Eso pasa cuando alguien se vuelve un buen chico.
Rokugo gruñó de frustración.
—¡Cállate, golem! ¡Esto no es justo!
- Oye Grimm, ¿Dijiste Enemigos? ¿Como han ido las cosas en el planeta 407?
Grimm suspiró y comenzó a relatar.
—El Hombre Tigre usa su jubilación para ejercer su profesión de profesor. Rose y Snow ahora tienen un rango mayor que yo en Kisaragi, pero lo normal... Rose se gasta sus puntos malos en comida y Snow en espadas.
Rokugo se golpeó la frente.
—No me sorprende que esa enana se gastaría los puntos en comida.
Grimm rió un poco y continuó.
—Viper se encargó de encargo de los intentos de rebelión en los reinos a Kisaragi y, hasta ahora, no ha habido grandes problemas con la ciudad de Toris-Hiiragi
Alice asintió satisfecha.
—Como era de esperarse de la nueva cuarta ejecutiva de Kisaragi.
Rokugo hizo una mueca.
—Sí, sí... No es necesario que me lo recuerdes Alice
Rokugo: (pensativo) "Muy bien, suponiendo que ya tenemos la máquina en funcionamiento y que podríamos enviar mensajes de vuelta, necesitaríamos un plan sólido. Si vamos a conquistar este país, el Reino de Belzerg, tendremos que apuntar a su capital... aunque eso requerirá una fuerza considerable."
Alice: "Considerando que Axel es la ciudad más tranquila según los informes del Agente 22, puede ser un buen punto de partida. Si logramos tomar esta ciudad, sería una buena medida para saber si nuestras fuerzas pueden enfrentar el resto del mundo."
Rokugo: (sonríe con confianza) "Una vez que nos aseguremos de que podemos conquistar Axel, el resto de este mundo no tendrá escapatoria."
Rokugo: "Este lugar no sabrá qué lo golpeó."
Alice: (mirando a Rokugo mientras ajusta la mochila en su espalda) "Pero ir con fuerza bruta puede ser un gasto imnecesario de recursos. Deberíamos ir con cuidado. Si logramos ganar la confianza del líder de Axel, podremos avanzar. Pero si nos apresuramos, no será fácil."
Rokugo: "Lo sé, Alice. Vamos a intentar lo mismo que en Grace, pero a menor escala. Vamos a hacer que confíen en nosotros. Y, Grimm, por favor, no uses tus maldiciones al azar. Aún no sabemos cómo afectarán en este mundo."
Grimm: (sonriendo traviesa) "¿Acaso te asusta mi poder, Rokugo? No te preocupes, soy muy cuidadosa... cuando quiero."
Rokugo analizaba la situación. Aunque el teletransporte de Grimm había confirmado que la conexión funcionaba, eso no garantizaba que podrían traer refuerzos constantemente sin problemas, ahora debían esperar a que Kisaragi organizara los refuerzos. Y Hasta entonces, Toca analizar la mejor estrategia para empezar su infiltración en la ciudad de Axel.
—Por ahora —dijo Rokugo—, lo más inteligente sería empezar construyendo una buena relación con la ciudad de Axel. La estrategia de siempre: ganarnos a la gobernante, igual que hicimos con Grace.
Alice asintió en aprobación.
—Parece un buen plan. Al menos hasta que podamos establecer algo más firme.
Grimm se estiró, envuelta en sus mantas.
—Pues me gusta esta mazmorra, pero hay algo que necesitamos urgentemente...
Rokugo levantó una ceja.
—¿Qué?
Grimm frunció los labios.
—¡Calefacción! ¡Esto es un congelador!
Rokugo bufó.
—Podrías haber pedido una calefacción en vez de las mantas, genio.
Grimm lo miró con indignación.
Rokugo rió entre dientes, pero luego la miró con seriedad.
—De todas formas, antes de que empieces a ponerle decoraciones a la mazmorra, vas a necesitar aprender cómo moverte aquí sin morir.
Grimm infló las mejillas.
—¡No soy tan torpe!
Alice levantó una ceja.
—Rompiste una casa entera con una maldición que tú misma activaste sin querer.
Grimm hizo un puchero.
—¡ Rokugo me puso calcetines !
Rokugo suspiró y se cruzó de brazos.
—Como sea. Te enseñaré cómo moverte por la mazmorra. Hay trampas activas, y la última cosa que quiero es tener que desenterrarte de un hoyo o sacarte de una jaula de pinchos.
Grimm hizo una mueca de molestia, pero aceptó con un suspiro.
—Bien... pero que sepas que voy a odiarlo.
Fue entonces que se dio cuenta de un pequeño detalle. Sus ojos bajaron a sus propios pies descalzos y frunció el ceño.
—...¡Oye! ... Sobre el piso..
Rokugo se encogió de hombros.
—¿Que ¿No se supone que Tu nueva super silla puede Volar y subir escaleras?
Grimm se estremeció de frustración.
—¡Pero eso consume energia...
Rokugo la miró fijamente.
—¿Y cuál es la alternativa? ¿Dejar que te atrape una trampa y mueras porque Zenarith no te puede revivir aquí?
Grimm infló las mejillas, molesta, pero se rindió.
—Ugh... ¡está bien! ¡Pero si algún día salimos de esta mazmorra, me vas a sacar cargada en tu espalda!
Rokugo se llevó una mano al rostro y exhaló con resignación.
—Bien, bien, como quieras, Mujer Zombie.
Grimm se indignó.
—¡Te dije que no me gusta ese apodo!
Alice sonrió levemente.
—Bien, entonces empecemos la lección de "Cómo no morir en una mazmorra con trampas".
Los días siguientes transcurrieron en una rutina extraña pero productiva. Rokugo y Grimm exploraron los niveles inferiores de la mazmorra, descubriendo pasadizos olvidados, salas con runas apagadas y criaturas que habían hecho del lugar su hogar.
Rokugo, con su motosierra en mano, despachaba sin piedad a lobos espectralizados, arañas gigantes y murciélagos con ojos humanos, todo mientras murmuraba:
—Esto no es mas que unas ridiculeces comparadas con lo que habia en el bosque oscuro. ... al menos allá los titanes no chillaban como niñas.
Pero cuando aparecieron los primeros esqueletos armados y zombis con armaduras oxidadas, Rokugo se detuvo en seco. Su rostro palideció.
—No... otra vez no...
Grimm, al notar su reacción, sonrió con una mezcla de ternura y superioridad.
—¿Todavía le tienes miedo a los muertos andantes, comandante?
—¡No es miedo! —protestó Rokugo—. Es... ¡Esas cosas no deberían existir fuera de las películas!
Grimm avanzó, levantó las manos y pronunció una oración en un idioma antiguo. Una luz tenue, casi dorada, emitió de su pecho.
—Espíritus errantes... por la voluntad de Zenarith, descansen.
Los no-muertos se detuvieron. Sus huesos crujieron, sus ojos vacíos se apagaron, y uno a uno, se desplomaron en polvo.
Rokugo la miró, impresionado a pesar de sí mismo.
—...Vaya. Así que tu poder funciona incluso aquí.
—Claro —dijo Grimm, con orgullo—. Zenarith trasciende mundos. Solo que... —bajó la voz—... aquí siento que me escucha menos.
Mientras tanto, en la sala principal de la mazmorra, Alice 2 finalizaba un informe detallado para Kisaragi.
Informe de Misión – Planeta 7054
Máquina teletransportadora operativa.Habitantes locales ya conocen el nombre "Kisaragi" (atribuido a incidentes causados por Rokugo en Axel).No se les percibe como amenaza inmediata Recomendación: iniciar contacto diplomático antes de operaciones de conquista.Diferencia temporal confirmada: 20:1 (1 día aquí = 20 días en el planeta 407Refuerzos en camino. Tiempo subjetivo de Kisaragi: menos de una semana desde el primer contacto.
Alice no mencionó en el informe que ya podía enviar y recibir agentes en cualquier momento. Quería asegurarse de que Rokugo no hiciera una estupidez antes de que llegaran los verdaderos refuerzos.
Luego, instaló el Internet Interplanetario, un sistema de comunicación cuántica que permitía enviar mensajes, archivos y órdenes... pero no videollamadas.
—La diferencia temporal lo hace imposible —explicó a Rokugo, que miraba frustrado la pantalla—. Si hablas, tu voz llegaría al receptor como un zumbido lento. Si ellos hablan, tú escucharías chillidos ininteligibles.
—Entonces... ¿solo mensajes?
—Solo mensajes. Y no abuses
Rokugo bufó, pero se sentó y escribió:
[Para: Hombre Tigre]
¿Sigues vivo, peluche?
Minutos después, la respuesta llegó:
[De: Hombre Tigre]
¡Nyaa! Claro que sí, Rokugo. Pero ya estoy jubilado. Mi última gigantificación me dejó con los huesos hechos polvo. El médico dice que tengo... "pocos años" por delante, Los dedicare a mi pasion de enseñar niños ¡Nyaa!.
Pero no te preocupes, el Hombre Koala y el Hombre Panda ya están alistándose. Ellos sí quieren acción.
¿Cómo está Grimm? ¿Ya te maldijo mas por abandonarla?
Rokugo rió entre dientes y escribió:
[Para: Hombre Tigre]
¿Es necesario terminar con "¡Nyaa!" tambien tus mensajes?
Grimm está... igual. Y no, no me maldigo mas, es mas, me pidio disculpas.
Dile a Lilith que si me envía a otro planeta sin advertirme del tiempo relativo, Lo que le hice por enviarme a 3000 metros sobre nivel del mar será un paseo por el parque en comparacion.
[De: Hombre Tigre]
Rokugo, ¿cómo va todo allá en el mundo que fallo en conquistar 22 ? Viper y Rose te mandan saludos desde Grace, nos preguntábamos qué demonios estás haciendo allá.
[Para: Hombre Tigre]
Tenemos trabajo, Tigre. La situación está peor de lo que imaginábamos. Te necesitabamos, por ahora bamos a tomar la Mazmorras como base y conviértanla en nuestro cuartel. Yo iré a tratar de ganar algo de tiempo y a obtener la confianza del líder de Axel.
[De: Hombre Tigre]
Entendido! Usaremos ese lugar como nuestra fortaleza. No te preocupes por nada. Cuando menos te lo esperes, tendrás refuerzos
[Para: Hombre Tigre]
Eso espero, Tigre. Ahora, veamos si logramos ganar algo de terreno en esta ciudad
Después de enviar el mensaje. Rokugo se acerca a Grimm y Alice, ya listos para preparar la mazmorras. Diferentes Agentes de combate iban llegando al poco tiempo, durante la semana . se dedicaban a convertir la mazmorra en una fortaleza funcional.
Cavaron nuevos túneles para almacenes y salas de entrenamiento.Instalaron generadores de energía con cristales del Planeta 407, ahora que el territorio de Hiiragi-Toris no les quedaba mas opción que trabajar con ellos.Transformaron las antiguas celdas en cuartos personales, aunque sin puertas, ventanas ni comodidades.Grimm decoró su habitación con velas de Zenarith y un altar improvisado hecho de piedras.
Una noche, mientras colocaban mantas en el suelo, Grimm se acercó a Rokugo con una sonrisa traviesa.
—Oye... como no hay muchas habitaciones... ¿qué te parece si compartimos cuarto?
Rokugo la miró de reojo.
—¿Y si te mueres en medio de la noche? ¿Tendré que dormir con un cadáver?
—¡No me voy a morir! —protestó Grimm—. Además... ya sabes lo que dice nuestro contrato. En Seis años... seremos marido y mujer.
Rokugo suspiró, pero no dijo que no.
—Está bien. Pero si empiezas a rezar a medianoche, te echo.
Grimm asintió, feliz, y se acurrucó en su rincón del cuarto... con los ojos brillando de ilusión.
Al final de la semana, con la mazmorra mínimamente habitable y el Internet funcionando, Rokugo se sentó frente a la terminal y se enfrentó a la pregunta que lo atormentaba:
¿Cómo presentarse ante Axel sin que los traten como invasores lunáticos?
Alice 2, como si leyera su mente, dijo:
—Podrías ofrecerte como asesor de seguridad. Los aventureros mueren constantemente. Tú podrías enseñarles tácticas modernas... a cambio de influencia.
Grimm añadió:
—¡O podrías participar en el gremio! ¡Ganar fama como héroe! ¡Así todos te amarán!
Rokugo miró a ambas, luego al techo.
—O... —dijo con una sonrisa siniestra—... podría crear un problema tan grande que solo yo pueda resolverlo.
Alice suspiró.
—Claro. Porque eso siempre termina bien.
Pero Rokugo ya estaba escribiendo otro mensaje:
[Para: Hombre Panda]
¿Sabes hacer explosivos que parezcan magia?
La respuesta llegó al instante:
[De: Hombre Panda]
Solo si me pagas en bambú y puntos malos.
Rokugo sonrió.
—Perfecto. Entonces... Axel, prepárate para tu nuevo héroe.
Grimm: (frotándose las manos para calentarlas) "¡Venga, Rokugo! ¡Vamos a darles una lección a esos idiotas que no nos conocen!"
Alice, antes de salir de la mazmorra, deja instrucciones detalladas para los agentes de Kisaragi que pudieran llegar mientras ellos no estuvieran presentes.
—De acuerdo —dijo Alice, revisando una última vez—. Esto debería ser suficiente para que cualquier agente que llegue sepa dónde estamos y qué hacer.
Rokugo se estiró y tomó sus cosas, preparándose para salir.
—Bueno, vámonos. No planeo quedarme aquí metido más tiempo del necesario.
Grimm, envuelta en sus mantas, frunció los labios.
—¿Ya nos vamos? Pero me estaba empezando a acostumbrar a este lugar. Excepto por el frío... ¡Oye, Kisaragi debería darme calefacción de cortesía!
Rokugo ignoró la queja y desplegó la silla de ruedas de Grimm.
—Muévete, Mujer Zombie.
Grimm bufó y se acomodó en la silla de ruedas con un gesto de indignación. Alice y Rokugo salieron con ella de la mazmorra, subiendo por los túneles hasta llegar a la superficie.
Apenas salieron, Grimm hizo una mueca, cubriéndose los ojos con las manos.
—Ugh... ¡El sol está horrible! ¡Qué molesto!
Rokugo rodó los ojos y, sin decir palabra, sacó de su equipo unas gafas de soldador, colocándoselas bruscamente a Grimm.
—Ahí tienes. Problema resuelto.
Grimm se acomodó las gafas con las manos, sorprendida.
—...Huh. No está tan mal.
Con Grimm lista, comenzaron su camino hacia la gobernación de Axel, con la intención de entablar relaciones con la autoridad local.
Después de unas largas horas de caminar, llegaron a la ubicación de la gobernación de Axel, una gran edificación de estilo medieval con detalles de arquitectura clásica. El lugar parecía ser un núcleo de poder para la ciudad.
Rokugo: (mirando la estructura) "Aquí estamos. La Gobernadora Lalatina Dusstines Ford trabaja aquí. Si logramos ganarnos su confianza, esto podría ser mucho más fácil."
Al acercarse a la entrada, un par de guardias armados se interponen en su camino, observando el extraño atuendo de Rokugo. Rokugo notó de inmediato el ambiente tenso. Los guardias los miraban con recelo, pero lo más preocupante fue cuando uno de ellos entrecerró los ojos y señaló a Rokugo
Guardia 1: (serio) "¿Quién eres y qué haces aquí? No se permite el acceso sin cita previa."
Guardia 2: (mientras observa la ropa de Rokugo) "¡Espera! ¡Ese traje...! Recibimos una orden de arresto para todos aquellos que lleven ropa de ese tipo. ¡Eres un espía!"
Rokugo: (en shock, sus ojos se amplían al escuchar la acusación) "¿Qué? ¡Eso no es posible!"
Alice: (rápidamente a su lado) "¡Tenemos que irnos ahora!"
Grimm: (inquieta) "¡Vámonos, Rokugo! ¡Usa tus trucos! ¡No podemos quedarnos aquí!"
Intentó pensar en una salida, pero los guardias ya estaban acercándose. Miró a Grimm y tomó una decisión.
—¡Grimm, corre! ¡Usa tu silla de ruedas como obstáculo!
Grimm lo miró horrorizada.
—¡¿Cómo se supone que haga eso?!
Rokugo, viendo que no tienen otra opción, agarra la silla de ruedas de Grimm y la empuja hacia atrás, rápidamente tomando a Alice en su espalda para ganar velocidad.
Rokugo: (mientras corre) "¡Maldita sea, no me di cuenta de que ya me han marcado como un espía! ¡Rápido, Alice, ¡vamos!"
Grimm: (gritándole al mismo tiempo mientras se tambalea en la silla) "¡Esto es un desastre, Rokugo! ¡ "
Rokugo corre con una velocidad inhumana, su supertraje amplificando cada uno de sus movimientos. Su mente está enfocada en escapar, pero los guardias de Axel no dejan de perseguirlos. Aunque puede enfrentarse a varios de ellos a la vez, no quiere malgastar sus puntos restantes en el combate.
Rokugo: (pensando mientras corre) "No quiero desperdiciar energía. Si gasto todos los puntos en pelear, podría quedarme sin fuerza cuando más los necesite. Mejor no usar armas."
Sabe que la misión no está perdida, pero el tiempo no está de su lado. Los soldados de Axel se aproximan más rápido, y el control de su traje empieza a fallar.
Grimm: (murmurando, muy asustada) "Rokugo, ¿y si muero aquí? ¡No hay templo de Zenarith para revivirme! ¡No puedo arriesgarme!"
Rokugo: (mirándola brevemente mientras sigue corriendo) "Tranquila, Grimm. No uses esas maldiciones aquí. Ya tienes suficiente poder como para causar un caos"
Grimm: (su voz temblando) "No me hace gracia eso, Rokugo..."
Los guardias, ahora reforzados, les bloquean el paso. Rokugo decide que no puede correr más y no puede esquivar a los soldados por más tiempo.
Si seguía peleando, atraería más guardias y solo se desgastaría en una pelea sin sentido. Alice también vio la situación y comprendió que no tenía sentido resistirse.
—Rendirse es lo más lógico, Rokugo —dijo con calma—. Es una oportunidad para conocer a la defenza local de primera mano.
Grimm intentó hacer algo, pero se congeló de miedo. Sabía que su magia de maldiciones podía ser peligrosa, pero sin Zenarith para revivirla, no se atrevía a correr el riesgo de que se le rebotara.
Rokugo gruñó en frustración, pero se rindió al final, dejando que los guardias lo esposaran. y se apresuran a capturarlos. Finalmente, son rodeados.
Soldado 1: (con tono burlón) "Creían que podían escapar de la ley. ¡Rápido, llévenlos al calabozo!"
Rokugo: (respirando con dificultad) "Maldita sea... No hemos llegado ni a la puerta. ¿Por qué me dejé llevar?"
Alice: (tratando de mantener la calma) "No tenemos otra opción ahora, Rokugo. Solo... aguanta."
Grimm: (mirando al suelo, desconcertada) "¿Es así como terminamos? ¿Detenidos por esos...?" (pausa, alzando la cabeza con rabia) "¡Y ni siquiera puedo maldecirlos por el riesgo de morir! ¡Qué asco de lugar!"
Un soldado se acerca con más dureza, poniendo un par de cadenas en las muñecas de Rokugo. Más tarde, Rokugo, Grimm y Alice son encerrados en tres celdas vecinas, sin mucho más que hacer.
Grimm, acurrucada en un rincón de su celda, se estira y suspira.
—Es raro... Tengo sueño en la noche.
Alice, desde su celda, la observa con una expresión neutral.
—Debe ser por el cambio de horario tras la teletransportación —explica—. Tu reloj biológico está confundido.
Rokugo rueda los ojos, sin interés en la conversación, y se acuesta en el suelo con las manos detrás de la cabeza.
—Lo que sea... Dormiremos y mañana veremos qué pasa.
Rokugo: (mirando el techo de la celda con aburrimiento) "Nunca pensé que me arrestarían... Es la primera vez que me pasa esto. Y para colmo, me quitaron el brazalete mini transportador. ¿En qué clase de enredo me metí?"
Grimm: (golpeando la pared de la celda, molesta) "Y A mi ¡Esto es una humillación! ¡Maldita sea! ¿Por qué no podemos hacer nada? ¡¿Por qué no me dejaron maldecir a esos malditos guardias?!"
Alice: Y los comunicadores, las armas, armaduras.
Rokugo: (mirando a Grimm, sin inmutarse) "Porque si lo hubieras hecho, estaríamos muertos ahora. Y no pienso dejar que nos maten antes de hacer nuestro trabajo."
Alice: (sentada en el suelo, inmóvil, mirando a sus dos compañeros) "Tanto alboroto... pero no tiene sentido luchar ahora."
La prisión de Axel era opresiva, su atmósfera densa y fría. Los guardias parecían más interesados en la naturaleza misteriosa de los prisioneros que en mantener el orden, ya que Alice, a pesar de su apariencia, era interpretada por todos como una niña, lo que solo incrementaba las sospechas de que no pertenecían a este mundo.
Guardia 1: (mirando a Alice, indignado) "¿De verdad enviaron a una niña como prisionera? ¿Esto es una broma?"
Uno de los guardias mira a Alice con curiosidad y luego susurra a su compañero:
—¿Qué clase de enemigo envía niños a la guerra...? —pregunta, creyendo que Alice es solo una niña.
Rokugo escucha el comentario y se ríe para sus adentros, pero no dice nada. No había necesidad de aclarar que Alice no era humana.
De repente, la puerta se abre y una figura imponente aparece ante ellos. Darkness, o mejor dicho, la gobernadora Lalatina "Darkness" Dustiness Ford, hizo su entrada con una presencia imponente. con una presencia que impone respeto.
Lalatina: (mirando a Rokugo) "Creyeron que no los descubriríamos, pero en esta ciudad tenemos nuestros propios recursos para diferentes conocimientos. Aquí no se permiten espías."
Rokugo no perdió el tiempo y abrió la boca para responder, pero fue interrumpido por Grimm, quien se inclinó hacia adelante con los ojos entrecerrados al ver el colgante en el cuello de Darkness.
—...Espera un segundo. ¿Qué es esa cosa que llevas colgada?
Darkness levantó una ceja.
—¿Esto? Es el símbolo de la diosa Eris, la deidad a la que sirvo.
Grimm frunció el ceño inmediatamente.
—¡¿Qué clase de estafa es esa?! ¡Nunca he oído hablar de esa tal "Eris"! ¡Esa no es una diosa de verdad!
Darkness parpadeó, sorprendida, y luego su expresión se oscureció.
—...¿Acaso acabas de insultar a mi diosa?
Grimm cruzó los brazos con terquedad.
—¡Sí, lo hice! ¡Porque eso suena como una religión falsa! ¡Y eso es una blasfemia! ¡Deberían adorar a Lady Zenarith, la señora de la no-muerte!"
Darkness apretó los puños, claramente furiosa.
—¡Vuelve a decir eso y te juro que—!
- Que se joda Eris-
La cara de Lalatina se endurece ante las palabras de Grimm, su devoción a Eris claramente tocada.
Lalatina: (con voz amenazante) "¡Cállate! ¡Cómo te atreves a hablar así de nuestra diosa Eris! ¡Guardias, reprendan a esta hereje!"
Los soldados, con una rapidez sorprendente, se acercan a Grimm, quienes no dudan en tomarla por los brazos, mientras Lalatina observa con expresión seria.
—¡Ya basta! —Rokugo intervino antes de que las cosas escalaran más—. ¡¿Acaso olvidaste que estamos esposados y que esta mujer es la gobernadora?!
Lalatina: (con una sonrisa afilada) "No me importa lo que intenten hacer. En Axel, las reglas las pongo yo."
Alice suspiró pesadamente.
—Increíble. Cinco minutos y ya insultamos a la líder de la ciudad.
Darkness exhaló para calmarse y miró fijamente a Rokugo.
—...Muy bien. Vamos a empezar este interrogatorio. Más vale que tengan buenas respuestas.
Rokugo sonrió internamente.
Aunque no fue como lo había planeado... había logrado su objetivo de conocer a la gobernadora de Axel.
Alice: (con tono frío) "Estamos dispuestos a negociar,"
Rokugo mantiene la compostura, sentado con las manos atadas mientras Darkness lo observa con severidad.
—Así que... ¿Cómo saben de la Corporación Kisaragi? —pregunta Rokugo, con un tono de aparente calma.
Darkness cruza los brazos y se inclina ligeramente hacia adelante, mirándolo con una mirada evaluadora.
—Tenemos nuestros recursos. Creíste que podías venir aquí y moverte sin ser detectado, pero subestimaste lo bien informados que estamos.
Rokugo arquea una ceja, sintiendo que la respuesta es vaga. Antes de que pudiera insistir, Grimm interrumpe la conversación, fulminando con la mirada a Darkness.
—¡Déjate de tonterías! ¡Hablemos de lo importante! ¿Cómo te atreves a venerar a una diosa falsa?! ¡Solo Zenarith, la diosa de la muerte y el desastre, es la verdadera deidad!
Darkness abre los ojos sorprendida y luego frunce el ceño, adoptando una postura autoritaria.
—¿Y Sigues insultando a la Gran Diosa Eris? —pregunta con una voz baja, pero llena de peligro.
—¡Por supuesto que sí! —exclama Grimm, cruzando los brazos—. Eris no es más que una farsa, una mentira fabricada para engañar a los ignorantes. ¡Esa deidad tuya no tiene poder real!
Los guardias, que hasta ese momento se habían mantenido al margen, intercambian miradas incómodas, sin saber si intervenir.
Darkness golpea la mesa con el puño, su rostro enrojecido de indignación.
—¡No permitiré que insultes mi fe de esa manera, hereje!
—¡Tú eres la hereje! —replica Grimm con fiereza.
Grimm mira a Rokugo con indignación, esperando que él la defienda, pero Rokugo solo le lanza una mirada de advertencia.
—Oye, Mujer Zombie, podrías calmarte un poco. Estamos aquí para negociar, no para iniciar una guerra religiosa.
Alice, manteniéndose completamente seria, decide que es el mejor momento para intervenir.
— No hemos venido aquí para causar conflictos innecesarios.
Darkness inhala profundamente para calmarse. Mira a los guardias y les hace una señal, indicando que tomen medidas más estrictas.
Rokugo fue llevado a la sala de interrogatorio, Rokugo se esperaba que fuera un calavoso medieval o algo parecido, pero parecía una oficina medieval con una campana en el centro de la mesa.
Uno de los guardias le da una mirada seria.
—Este es un instrumento sagrado, capaz de detectar falsedades. Contesta honestamente, y no tendrás problemas.
Rokugo resopla, aburrido.
—¿Y si simplemente no la toco?
El guardia frunce el ceño.
—Si te niegas a cooperar, aplicaremos métodos más persuasivos.
Rokugo siente un escalofrío.
La calma en la prisión se ve rota por la entrada inesperada de Aqua, que irrumpe en la sala de interrogatorio con una actitud de seriedad bastante antinatural.
Rokugo: (reconociendo la entrada) "¿Qué haces tú aquí? ¿Eres parte de la seguridad del lugar ahora?"
Aqua: (mirando a Rokugo con una sonrisa torcida) "¡Hola, chicos! Vengo a hacer mi trabajo como interrogadora. Los voy a hacer hablar." (se acerca a uno de los guardias) "¿De qué lado estás, bueno o malo?"
Guardia: (dudoso) "Eh... ¿no deberíamos seguir el protocolo?"
Aqua: (irritada) "¡Vamos, no seas tan aburrido! ¡Este es un interrogatorio! ¿Qué importa el protocolo? Ya se me ocurrirá algo... ¡Y cuando lo haga, van a hablar de todo!"
Los guardias se ven incómodos, y uno de ellos se inclina hacia Aqua.
—Se supone que usted solo debe testificar, no interrogar.
—¿Y qué? —responde Aqua, sonriendo con emoción—. ¡El interrogatorio suena más divertido!
Rokugo se inclina un poco más en la celda, con una expresión de burla.
—Oh, sí... Tú eras la sacerdotisa tonta que me quitó la maldición.
Aqua se aproxima a Rokugo, con una sonrisa de superioridad. Sin aviso, le da un golpe seco en la nariz.
Rokugo: (jadeando y tocándose la nariz) ¡Agh! ¡¿Qué carajos?!
Aqua se cruza de brazos con orgullo.
Aqua: "¡Eso es lo que hacen los interrogadores! ¡Golpeas al prisionero hasta que hable!"
Rokugo: (con una mueca, frotándose la nariz) "Entonces, ¿eso es todo? ¿Me golpeas porque sí?"
Aqua, sin darse cuenta de lo absurdo de la situación, toma un tono más serio.
Rokugo se tambalea en su asiento, confundido y molesto.
—¡¿Qué interrogatorio es este?! ¿Me estás pegando por lo del otro día? ¿Es por que te levante la falda?
Aqua hace un puchero y asiente.
—¡Eso también! Pero principalmente porque los interrogadores golpean al prisionero. ¡Es parte del proceso!
Acto seguido, Aqua le da otro puñetazo en la mejilla.
El guardia se aclara la garganta, incómodo.
—Se supone que primero debe hacerle una pregunta antes de golpearlo.
Aqua se detiene y parpadea, confundida.
—¡Ohhh, ya entendí! Primero pregunto y luego golpeo. Fácil.
Aqua se gira hacia Rokugo con una sonrisa de autosuficiencia y coloca una mano en su cintura.
—¡Muy bien! Primera pregunta... ¿De qué color es tu calzoncillo?
Rokugo se queda en blanco.
—... ¿Qué?
Sin esperar respuesta, Aqua le da otro golpe en la cara, esta vez un poco más fuerte.
—¡RESPONDE!
Rokugo, mientras se soba la mandíbula, frunce el ceño.
—¡¿Cómo diablos se supone que eso es relevante para el interrogatorio?!
Aqua se encoje de hombros.
—¡No sé! Pero preguntar algo primero es la regla, así que estoy siguiendo el procedimiento.
Rokugo se frustra al ver lo inútil de este interrogatorio y decide fastidiar a Aqua.
—laro, claro, lo entiendo... Deberías ser interrogadora en el mejor sentido, ¿eh? Pues si insistes... Los calzones que vi eran blancos con rayas azules.
Aqua se queda completamente en shock, su cara se pone roja como un tomate.
—¡¡¡¿QUÉEEE?!!! —grita, con los ojos desorbitados.
El guardia abre los ojos con sorpresa, sin saber si detenerla o simplemente ver qué pasa.
Aqua, furiosa y avergonzada, golpea a Rokugo con todas sus fuerzas.
—¡MALDITO PERVERTIDO! ¡NO DEBISTE MIRAR! ¡DEBERÍA MALDECIRTE POR SIEMPRE!
Rokugo se tambalea con el golpe, sintiendo que su cráneo iba a partirse en dos.
—¡¿CÓMO DIABLOS SE SUPONE QUE ESTO ES UN INTERROGATORIO?!
Mientras tanto, en las celdas...
Grimm, quien no podía escuchar nada desde su celda, sentía un mal presentimiento.
—No sé qué está pasando en esa sala, pero me juego todo a que la interrogadora está completamente perdida.
Alice ni se inmuta y simplemente suspira.
—Si es como sospecho, el interrogatorio no tiene ninguna estructura lógica. Solo estamos perdiendo el tiempo.
Grimm cruza los brazos y aprieta los dientes.
—Si le están haciendo algo a Rokugo, me las van a pagar.
Alice ladea la cabeza, incrédula.
—¿No estabas enojada con él?
Grimm voltea con los ojos entrecerrados.
—Sí, ¡pero si alguien lo va a torturar, esa seré yo!
Alice simplemente sacude la cabeza.
—Lógica cuestionable, pero supongo que es tu forma de verlo.
De vuelta en la sala de interrogación, el guardia ya no podía soportar más esta tontería .
Rokugo: (pensando mientras Aqua sale de la sala de interrogatorio) "Esto solo puede empeorar. Tengo que pensar en una salida... y rápido."
Guardia: (mirando desesperado a Aqua) "¡Esto no está funcionando en absoluto! ¡No estás obteniendo ninguna información útil! Creo que es hora de traer a la Gobernadora."
Guardia: (con un suspiro resignado) "Gobernadora, ¡por favor, venga a tomar control de este interrogatorio!"
Poco después, la puerta se abre con un estruendo, y Darkness entra con su presencia imponente, lanzando una mirada de desaprobación tanto a Aqua como a Rokugo.
—¡¿Qué demonios está pasando aquí?! —exige saber, con el ceño fruncido.
Aqua se gira con entusiasmo y le hace un gesto a Darkness.
Aqua: (con emoción)¡Perfecto! Es el momento perfecto para hacer la dinámica de policía bueno y policía malo!" (dirigiéndose a Darkness con un tono de emoción) "Yo seré la policía buena, y tu la mala. O tal vez... yo debería ser la mala, ya que ya le he dado un par de golpes."
Darkness parpadea.
—... ¿El qué?
Aqua asiente con una sonrisa radiante.
Aqua: (sonriente) "¡Darkness! ¡¿Qué prefieres?"
Darkness: (interrumpiendo, con una mirada de exasperación) "Aqua, esto no es un juego. Estamos aquí para obtener información importante"
Rokugo se queja con los ojos medio cerrados, su cara hinchada.
—¡Al menos ya te diste cuenta!
Darkness se toma el puente de la nariz, suspirando profundamente.
—Aqua... no te estás tomando esto en serio, ¿verdad?
Aqua sonríe nerviosa.
—¡¿Cómo que no?! ¡Le he dado una buena paliza, mira qué hinchado está! Eso siempre funciona en los interrogatorios, ¿no?
Darkness cierra los ojos y respira hondo para calmarse.
—Voy a asumir el control de esto antes de que destruyas por completo la integridad del interrogatorio.
Aqua hace un puchero.
—¡Pero yo quería divertirme un poco más...!
Rokugo, viendo que al fin podría haber un interrogatorio real, resopla con alivio.
—Por favor, al menos alguien aquí use el cerebro
Rokugo cree que Aqua es aún más tonta que Adelie.
Darkness cruza los brazos con autoridad y observa a Rokugo con seriedad.
—Voy a hacer esto de manera adecuada. ¿Quién eres y con qué propósito fuiste enviado aquí?
Antes de que Rokugo pudiera responder, Aqua se adelanta emocionada, sacando la tarjeta de aventurero de Rokugo y agitándola con orgullo.
Aqua: (Ignorando por completo la seriedad de Darkness) "Oh, sé quién es él. Su nombre es Yusuke Shirai." (saca una tarjeta con orgullo) "Aquí lo dice. Es el agente de combate 6 de la corporación Kisaragi. Lo llaman Sentōin Rokugō y está aquí para conquistar el planeta."
Rokugo: (sorprendido, sus ojos se abren de par en par) "¿Cómo... cómo sabes todo eso?"
Darkness: (mirando a Aqua, entre furiosa y horrorizada) "¡¿Aqua?! ¡¿Sabías todo eso y no lo mencionaste desde antes?
Rokugo: (en un susurro, entre asustado y confundido) "¿Pero cómo...?"
Aqua: (con una sonrisa de superioridad) "Soy Lady Aqua, la diosa del agua. Tengo mis métodos."
Darkness: (interrumpiendo de inmediato y poniendo una mano en la boca de Aqua) "¡Aqua! ¡No tienes que decir todo eso! En un interrogatorio, se supone que el prisionero habla, no el interrogador."
Rokugo: (con una sonrisa torcida, captando la indirecta) "¿Una diosa, eh? Entonces ya sé a quién apuntar primero si quiero que todo esto termine ¿Y Porque no les dijiste eso antes?."
Aqua se encoge de hombros como si no fuera gran cosa.
—No preguntaron.
Darkness: (presionando la mano con más fuerza en la boca de Aqua, susurrando) "No le des ideas al enemigo..."
Aqua: (tratando de hablar con la mano de Darkness aún en su boca) "¡Mmff mmff!"
Rokugo: (mirando a ambas, entretenido) "Bueno, esto fue... informativo."
Rokugo se recuesta en su silla con una sonrisa burlona.
—Oye, yo no me quejo. Me han ahorrado un montón de problemas.
Darkness lo fulmina con la mirada antes de volverse nuevamente hacia Aqua.
—Aqua... eres completamente incompetente.
Aqua hincha las mejillas como si le hubieran dicho algo ofensivo.
—¡No es cierto! Como vigilo su mundo se lo que han hecho.
Rokugo hace una pausa.
—...¿Qué?
Darkness, visiblemente irritada, coloca una mano sobre el rostro de Aqua y la empuja hacia atrás antes de que diga algo mas.
—¡Cállate! ¡Se supone que él es quien debe hablar, no tú!
Aqua pataletea, tratando de zafarse.
—¡Pero Darkness! ¡Estoy diciendo la verdad!
Darkness suspira y mira a Rokugo con determinación.
—No sé si realmente eres parte de esta corporación Kisaragi, pero ahora que tenemos esta información, vas a contarnos todo lo que sabes.
Rokugo se reclina en su asiento con una expresión relajada.
—Si tú lo dices, señora armadura pesada.
Darkness aprieta los dientes y golpea la mesa con fuerza.
—¡No me subestimes!
Rokugo sonríe con sorna.
—Créeme, no lo hago. Pero después de ver cómo Aqua maneja los interrogatorios, ya no me preocupo mucho.
Aqua, todavía con la boca cubierta por Darkness, murmura algo ininteligible mientras se agita.
Darkness se ve claramente exasperada, pero decide concentrarse en el interrogatorio.
—Empecemos de nuevo. ¿Qué hace exactamente esta corporación Kisaragi?
Rokugo piensa en qué responder, sabiendo que cualquier cosa que diga podría ser usada en su contra. Sin embargo, al ver el desastre que Aqua ha causado, decide que quizás burlarse de ella un poco más podría ser divertido.
—Bueno, según lo que entiendo, la corporación Kisaragi es básicamente un grupo de personas que van de planeta en planeta... "conquistándolos".
Darkness frunce el ceño.
—¿Eso significa que estás aquí para hacer lo mismo con este mundo?
Rokugo se encoge de hombros.
—Digamos que sí... o digamos que no. ¿Quién sabe?
Darkness aprieta los puños, claramente frustrada con su actitud despreocupada.
Aqua logra zafarse de Darkness por un momento y grita con orgullo.
—¡Pero no te preocupes! ¡Porque yo, Lady Aqua, la diosa del agua, protegeré este mundo!
Rokugo se ríe por lo bajo.
—Claro, si eso te hace dormir tranquila por las noches.
Darkness suspira profundamente, sabiendo que este será un largo interrogatorio.
Rokugo sale del interrogatorio y ahora interrogarán a Grimm.
Rokugo sale de la sala de interrogatorios frotándose la nariz, aún resentido por los golpes de Aqua.
—Dioses... no sé quién es más tonta, si Adelie o esta tipa.
-Oye Grimm, La Tipa de cabello Azul es la sacerdotisa tonta que me quitó la maldición.
Grimm, quien aún estaba tratando de despertarse del todo, abre los ojos por completo y voltea hacia Aqua con una mirada fulminante.
—¡¿Cómo dices?! ¡¿Fue ella quien te quitó mi maldición?! —exclama Grimm, sintiendo una furia latente en su pecho.
Aqua, sin inmutarse, se cruza de brazos y sonríe con autosuficiencia.
—Sí, fui yo. No podía dejar que alguien caminara por ahí con una maldición. Aunque ¿Qué clase de persona enferma es para ponerle una maldición así, de todas formas?
Grimm aprieta los dientes y cierra los puños.
—¡¿Me estás llamando enferma, maldita
Aqua frunce el ceño y se pone en pose desafiante.
—¿Y tú quién eres? ¡Ah, ya veo! ¡Eres otra de esas lunáticas que adoran dioses oscuros! ¿Cómo se llamaba? Zenaroth o algo así...?
—¡Zenarith! —corrige Grimm, molesta—. ¡Y sí, yo puse esa maldición! ¡Ese hombre debía pagar por sus pecados!
Aqua hace una mueca de disgusto.
—Ugh... Este tipo de personas son las peores.
Los guardias miraban el espectáculo con expresiones tensas, pero Rokugo solo suspiró y se encogió de hombros.
—Bueno, a ver si nos dicen de una vez por qué nos arrestaron.
Grimm, aún molesta, desvía la mirada con los brazos cruzados.
—Sí... ¿Por qué nos arrestaron? No hicimos nada malo.
Rokugo se incomoda de inmediato, sintiendo una gota de sudor en su frente.
—Eh... Bueno, a ver... —murmura, desviando la mirada—. Tal vez hice algunas cosas malas en el pueblo...
Alice lo mira fijamente.
—¿Hiciste algo por puntos malos?
Rokugo finge toser y mira a otro lado.
—...Tal vez.
Los guardias, ya perdiendo la paciencia, golpean la reja.
—¡Basta de tonterías! ¡El interrogatorio comienza ahora!
Rokugo suspira profundamente.
—Genial... Ahora sí nos jodimos.
En la sala de interrogatorio de Grimm, Aqua se sienta con una expresión de aburrimiento, mirando a Grimm de reojo y apenas interesada en su identidad.
Grimm: —Tsk... si hubiera sabido que las de esta ciudad eran unas paganas, habría considerado con más cuidado venir aquí.
Darkness, con una expresión seria, observa a Grimm sentarse en la silla del interrogatorio. Sin embargo, Aqua se adelanta antes de que Darkness pueda empezar.
Aqua: —¡Oh, esta es fácil! ¡Esta mujer es la amante desesperada de Rokugo o algo así ! Solo sé que estás aquí porque quieres casarte... y, bueno, porque nadie más parece querer hacerlo
Grimm golpea la mesa, visiblemente ofendida.
Grimm: (indignada, fulminando a Aqua con la mirada) "¡¿Amante desesperada?! ¿Te atreves a insultarme, tú, pseudo sacerdotisa de una ridícula orden?"
Darkness suspira, frotándose la sien con frustración.
Aqua: (alzando las cejas, ofendida) "¡¿Pseudo sacerdotisa?! ¡Yo soy una sacerdotisa genuina de Axis, la más devota de todas! No tengo tiempo para oír sermones de una farsante de la Orden de Zenarith."
Grimm: (furiosa) "¡¿Farsante?! Al menos en mi mundo, la diosa Zenarith tiene seguidores genuinos y respetados. ¿A Axis quién sigue, eh?
Aqua: Se llamara "De Axis" , pero su figura de Culto es Aqua
Grimm: Su secta nisiquiera usa su nombre.
Darkness: —Aqua, ¿puedes por favor dejarme hacer mi trabajo?
Aqua: —¡Pero Darkness, esta chica ni siquiera es una aventurera decente! ¡No tiene respeto por la justicia!
Grimm se cruza de brazos y la mira con desdén.
Grimm: —¿Justicia? No necesito escuchar lecciones de una sacerdotisa de un culto mediocre. La diosa Zenarith es grandiosa y venerada en más de un mundo.
Aqua se queda en silencio por un momento antes de soltar una carcajada.
Aqua: —¡Pffft! ¿Zenarith? ¡Por favor! Tu diosa es una sombra insignificante.
Grimm se inclina hacia adelante, con los ojos llenos de furia.
Grimm:¿¡Cómo te atreves!? ¡ ¡La diosa Zenarith es respetada y temida!. La tuya en su propio mundo ni siquiera tiene seguidores dignos!"
Aqua sonríe de manera burlona y se inclina sobre la mesa, disfrutando la confrontación.
Aqua: (mordiendo el anzuelo, claramente afectada) "¡Oh, por favor! Zenarith solo es una sombra. ¿Quieres saber la verdad? Yo misma conocí a su hermana Regina, Y adivina qué... yo misma me encargué de erradicar su culto de este mundo."
Grimm se congela, procesando lo que acaba de escuchar.
Grimm: —...Estás mintiendo.
Aqua se encoge de hombros con indiferencia.
Aqua: —Créelo o no, me da igual. Pero no verás templos de Zenarith en este mundo, ¿verdad?
Grimm aprieta los puños, sintiendo que su paciencia se agota.
Grimm: —Eso solo significa que la influencia de Zenarith está en otros lugares. Es una diosa tan poderosa que no necesita templos para demostrar su grandeza.
Aqua ríe con burla.
Grimm: (riéndose burlonamente) "Oh, claro! Porque Zenarith es tan grandiosa que su influencia llega a más mundos. ¿Qué tiene Aqua ¿Una secta de locos que hablan a gritos? ¡No me hagas reír! En mi mundo, ya nadie le rinde culto."
Aqua: — ¡Te lo advierto, yo soy Lady Aqua, la diosa del agua y por eso sé lo que digo!! ¡No vuelvas a insultarme!"
Grimm se echa hacia atrás en su silla, mirándola con una expresión de puro escepticismo.
Grimm: (mirándola con una mezcla de incredulidad y burla) " ¡Eso es imposible! ...¿De verdad esperas que me trague ese cuento? ¿A quién intentas engañar, impostora? ¡Hacerse pasar por una deidad es un pecado gravísimo!"
Aqua se queda boquiabierta, como si no pudiera creer que alguien dudara de su divinidad.
Aqua: —¡¿QUÉEEEEE?! ¡¡Soy la diosa real!! ¡¿Cómo te atreves a dudar de mí?!
Grimm le devuelve una mirada de pura desconfianza.
Grimm: —No eres más que una farsante con delirios de grandeza.
Aqua empieza a patalear y golpear la mesa, mientras Darkness la toma por los hombros y la sacude.
Darkness: —¡¡Aqua, compórtate!! ¡Este es un interrogatorio, no una pelea de taberna!
Aqua: —¡¿Pero viste lo que dijo?! ¡¡Dijo que no soy una diosa!!
Darkness: —...Eso pasa más seguido de lo que crees.
Grimm se cruza de brazos y sonríe con autosuficiencia.
Grimm: —Vaya, qué lamentable. Ni siquiera tus propios seguidores te respetan.
Aqua se siente atacada en su orgullo divino
Sin perder tiempo, Grimm cierra los ojos y reza fervientemente a Zenarith, buscando valor.
Aqua en arrebato de Ira Usa Liberación, Elimiando el Lazo magico que envolvia a Grimm y Se Lanza contra Grimm.
y le toma el cabello, jalándola sin piedad.
Grimm: "¡¿Te atreves a engañarme, pecadora?! ¡Nadie insulta a Zenarith frente a mí!"
Aqua: (sorprendida, intentando zafarse) "¡Suéltame! ¡Estás loca! ¡Yo soy una diosa, tonta! ¡Nadie le jala el cabello a una deidad!"
Las dos caen al suelo, envueltas en una pelea de jalones de pelo y arañazos, mientras el guardia, desde fuera, observa con absoluta incredulidad y murmura para sí mismo:
Guardia: "¿Es este... el poder de una diosa? Porque no lo parece en absoluto..."
Darkness: (interrumpiendo la pelea con voz firme) "¡Ya basta! No permitiré este espectáculo de nuevo." (señalando al guardia) "¡Usa el hechizo ATAR!"
Guardia: (lanzando el hechizo con rapidez) "¡ATAR!"
Grimm no tiene oportunidad de reaccionar antes de que una cuerda mágica se materialice alrededor de su cuerpo, amordazándola y sujetándola sin necesidad de un nudo. La cuerda se aprieta con firmeza, pero sin hacerle daño. Las cuerdas brillan levemente mientras se vuelven a apretar alrededor de Grimm, quien se ríe con desprecio.
Grimm: —¡Mmph! ¡Mmmhgg!
Darkness suspira y se cruza de brazos.
Darkness: —Esta soga se disolverá por sí sola en unas horas. Es una medida para evitar que sigas interrumpiendo.
Grimm: (con confianza) "Qué tontos, una magia tan simple que puede disolverse fácilmente. Esto no es suficiente para detenerme."
Darkness: —¡CÁLMATE! ¡Por Eris, este es el peor interrogatorio de la historia!
Mientras tanto, Grimm se sienta con aire de superioridad, convencida de que acaba de ganar la discusión.
el temperamento de Grimm se torna explosivo y Darkness decide intervenir.
Darkness, con el ceño fruncido, levanta la mano en señal de alto.
Darkness: —¡Basta! No vamos a permitir que esto se convierta en un debate teológico sin sentido.
Aqua, con una sonrisa burlona, se acerca a Grimm y la observa de arriba abajo.
Aqua: —Haaah~ Qué patético. Mira lo indefensa que estás.
Darkness siente un escalofrío cuando ve la expresión de Aqua.
Darkness: —Aqua... no hagas nada innecesario.
Aqua ignora la advertencia y, con una mirada juguetona, inclina la cabeza con curiosidad.
Darkness: —Ahora que lo pienso... ¿por qué estás descalza?
Antes de que Grimm pueda responder, Aqua se adelanta con una sonrisa arrogante.
Aqua: "¡Para nada! Esta incompetente bruja anda descalza porque su supuesta 'diosa' es tan incompetente que sus propias maldiciones la afectan de vez en cuando. Ahora esta bruja no puede usar zapatos. " (mirando a Grimm con un aire superior) "Claro, con una deidad tan inútil, cualquiera acabaría así."
Grimm empieza a retorcerse en su silla, claramente furiosa, pero la cuerda impide que se mueva demasiado. Su mirada es de pura indignación.
Grimm: (indignada y ofendida) "¡Cómo te atreves a insultar a Zenarith de esa manera! Ella es una diosa verdadera, no como tú, farsante."
Aqua ríe con superioridad.
Aqua: —¿Qué pasa? ¿Te enojaste? ¡Ja! Es gracioso que sigas adorando a una diosa que maldice a sus seguidores mas fieles.
Grimm: —¡Mmmph! ¡Mmmmhhhgg!
Aqua: (como si no le importara) "Claro, claro. Podría romper esa maldición tuya con una de mis bendiciones... pero, sinceramente, ¿vale la pena usar mi gracia divina en una hereje que no sigue la Orden de Axis?"
Grimm empieza a sudar frío al escuchar eso. Una parte de ella, por un instante, duda.
Grimm: (deteniéndose, con una mezcla de duda y esperanza en su rostro) "¿Romper... la maldición?" "Sería... sería..."
Por un momento, Grimm se imagina a sí misma caminando libremente por las ciudades, paseando con Rokugo por el campo, estrenando zapatos sin preocuparse por maldiciones absurdas.
Pero ese pensamiento la asusta.
Grimm sacude la cabeza y, con un movimiento brusco, empuja su silla de ruedas hacia atrás, cayendo al suelo de espaldas. Con los ojos cerrados, murmura Grimm: —¡Mmph! ¡Perdóname, Zenarith! ¡He pecado al considerar la tentación de esta farsante!
Aqua la observa con una expresión de fastidio y, de repente, una idea retorcida cruza su mente. Aprovechando la posición vulnerable de Grimm Aqua da un paso al frente y, con aire de superioridad, coloca su pie calzado con botas azules, sobre la cabeza de Grimm con una sonrisa triunfante.
Grimm se estremece al sentir el peso de la bota de Aqua presionando su cabello contra el suelo.
Aqua: —¿Ves, sacerdotisa de quinta? , ahí es donde una adoradora desesperada como tu debe estar. Justo bajo los pies de una diosa de verdad.
Los guardias observan la escena con incomodidad.
Darkness entrecierra los ojos, sintiendo que esto está yendo demasiado lejos.
Grimm: —Mmmph! ¡Mmmmmmhhgg!
Aqua sonríe y presiona un poco más su bota contra la cabeza de Grimm.
Aqua: —Admítelo, farsante. ¡Esta es la diferencia entre una diosa verdadera y una adoradora desesperada!
Las lágrimas empiezan a brotar de los ojos de Grimm, no solo por la humillación, sino por la impotencia de no poder responder.
Darkness, decide intervenir.
Darkness: (abrumada por la vergüenza, dándole un zape a Aqua) "¡Aqua, basta!
Aqua: (molesta, llevándose la mano a la cabeza) "¡Ouch! ¡Darkness! Estaba dejando en claro mi posición como deidad."
Darkness: "Deja de hacer el torturarla psicologicamente."
Aqua parpadea, sorprendida, frotándose la cabeza.
Aqua: —¿Tortura? ¡Pero Darkness, le gané justamente!
Darkness: —¡No es un show!
Aqua cruza los brazos y frunce el ceño.
Aqua: —Pffft, qué aburrida.
Darkness suspira, ayudando a levantar la silla de Grimm y acomodándola de nuevo. Grimm sigue con la mirada baja, tratando de recuperar la compostura.
Grimm: (susurrando entre dientes) "Lo que sea... Solo sé que Zenarith pondrá fin a esta farsa... algún día."
Darkness decide tomar el control del interrogatorio, ya que Aqua lo había convertido en un desastre.
Darkness, cruzando los brazos con severidad, fija su mirada en Grimm.
Darkness: —Bien, volvamos a lo importante. "Escucha bien, No estamos jugando. Habla, ¿quién te envió? ¿Quiénes son tus aliados?"
Grimm, aún con su orgullo herido y la cuerda sujetándola, levanta la cabeza con dignidad y responde en tono desafiante.
Grimm: (con una sonrisa burlona) "Yo soy más que una simple sacerdotisa de Zenarith Pero tambien soy una agente de Kisaragi. Pronto estarán aquí, y conquistarán este mundo también."
Darkness: (frunciendo el ceño) "¿Quiénes vendrán? ¿De cuántos soldados estamos hablando?"
Grimm: (con una expresión casi triunfante) "Cientos... no, miles de ellos. Ningún rincón de este mundo quedará sin ser conquistado."
Darkness frunce el ceño ante la amenaza, pero antes de que pueda responder, Aqua vuelve a interrumpir.
Aqua: (interrumpiendo con una risa y agitando una mano) "Kisaragi es una organización de un planeta lejano y nunca envía tantos combatientes al inicio de una mision, unas decenas como maximo y solo cuando ya esta confirmado la factibilidad de la invacion. Después de que su mundo se convirtiera en un desastre, decidieron empezar un proyecto de conquista de otros planetas. Empezaron con el planeta de donde venia Eren e Historia, continuaron con otros mundos y ahora están aquí. ¿Por qué? Porque nuestro aire es limpio, nuestros recursos son abundantes, y somos el objetivo perfecto. No como los demas planetas que invaden que apenas y son habitables ¡Qué obsesión tienen esos tipos con la invasión!"
Grimm: (mirando a Aqua con sorpresa) "¿Cómo sabes todo eso? "
Aqua: (satisfecha) "Yo soy la grandiosa Lady Aqua, señora del Agua, todo lo sé."
Darkness: (mirando a Aqua con frustración) "Aqua... si ya sabías todo esto, ¿por qué no lo mencionaste antes de este interrogatorio?"
Aqua: (encogiéndose de hombros) "Nadie me preguntó."
Grimm: (murmurando en voz baja) "Definitivamente, esta mujer es la persona más idiota que he conocido en toda mi vida."
Darkness: (suspirando y sacando a Grimm de la sala de interrogatorios) "Ya es suficiente. Vamos. Has causado suficiente caos aquí por hoy."
Aqua: (siguiendo a Darkness, sin captar las miradas de frustración de los guardias) "¿Lo hice bien, Darkness? Creo que este fue un interrogatorio muy productivo."
Darkness: (sin responder, negando con la cabeza, resignada)
Darkness suspira y se masajea la sien.
Darkness: —Aqua, ¿podrías dejar de revelar información importante al enemigo?
Aqua: —¿Qué? ¡Pero si ella ya sabe que vinieron a invadir! ¿Qué diferencia hace?
Darkness: —Eres completamente inútil para los interrogatorios.
Aqua infla las mejillas y cruza los brazos, indignada.
Aqua: —¡Solo porque no me dejan usar métodos más divertidos!
Darkness ignora el comentario y ordena a los guardias que devuelvan a Grimm a su celda. Mientras la escoltan de regreso, Darkness la observa con detenimiento.
Darkness: (mientras escolta a Grimm de vuelta a su celda, bajando la voz para que los guardias no escuchen) "Oye, Sacerdotisa... quiero hacerte una pregunta en privado. ¿Eres una especie de no-muerta?"
Grimm: (ofendida, cruzándose de brazos) "¡¿Cómo te atreves?! ¡Soy una orgullosa sacerdotisa de Zenarith y una mujer viva! ¡Puedo comer, dormir, respirar y sentir dolor! ¿De dónde sacas esa absurda idea?"
Darkness: (mirándola seriamente) "Es que Tu piel es demasiado pálida,... emanas una atmósfera similar a una liche ..." (murmurando, casi para sí misma) "LaY tu forma de hablar y actuar me recuerdan un poco a una conocida mía..."
Grimm: (aún más molesta) "¡Bueno, pues ya puedes retractarte! ¡Estoy completamente viva, y no tengo nada que ver con esas criaturas espantosas!"
Darkness: (suspira y abandona la celda, murmurando) "Está bien, está bien..."
Finalmente, los guardias devuelven a Grimm a su celda.
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