Rokugo en SNK Cap 11 Version 2025

(Rokugo se gira hacia Alice, que está revisando los datos recopilados por el agente 10.)

Rokugo:
"Alice, ¿cómo vamos a negociar con Fritz esta vez?"

Alice (sin apartar la vista de la pantalla):
"Según el agente 10, Hiiragi montó su base terrestre en lo que antes era Toris. Parece que para establecer un punto de control en la región. Si queremos hablar con Fritz, tendremos que ir allí."

Rokugo (con una sonrisa irónica):
"Bueno, no es como si tuviéramos muchas opciones. Vamos a ver qué quiere Fritz esta vez."

(Antes de partir, Rokugo le da una orden a Viper.)

Rokugo:

"Si las cosas se ponen violentas en la negociación, inicia las operaciones contra la tribu Hiiragi en el bosque. No podemos permitir que sigan interfiriendo en esta guerra "

Viper (asintiendo con determinación):

"Entendido. Estaré lista para actuar si es necesario." 

(Al llegar al territorio controlado por Hiiragi en Toris, Rokugo y Alice son arrestados temporalmente por los soldados de Hiiragi. Sin embargo, después de un breve proceso, Fritz les permite el acceso.)

Fritz (con su habitual sonrisa diplomática):
"Bienvenidos, agentes de Kisaragi. Espero que su viaje no haya sido demasiado problemático. Por favor, siéntanse cómodos."

Rokugo (con sarcasmo):
"Claro, nada mejor que ser arrestado al llegar como bienvenida. ¿Podemos hablar de lo que realmente importa?"

Fritz (ignorando el sarcasmo, tomando asiento):
"Por supuesto. Entiendo que están preocupados por nuestras acciones y el papel de la tribu Hiiragi en este conflicto. Permítanme aclararlo."

(Fritz hace un gesto con la mano y una pantalla holográfica aparece mostrando imágenes de la tribu Hiiragi en el bosque.)

Fritz:
"La tribu Hiiragi del bosque nos considera sus dioses. De ahí que compartan nuestro nombre. Sin embargo, a pesar de su lealtad, ellos actúan por su cuenta. Nosotros les hemos enseñado nuestra filosofía y principios, y en ocasiones, les proporcionamos tecnologías que ya no necesitamos. Pero no dirigimos sus acciones de manera directa."

(Alice, que ha estado analizando la situación en silencio, frunce el ceño.)

Alice:
"Entonces, en otras palabras, pueden hacer lo que quieran y ustedes no se hacen responsables. Básicamente, están usando a la tribu Hiiragi como una fuerza de choque no oficial contra Kisaragi."

Fritz (con una leve sonrisa):
"Esa es una forma interesante de verlo. Pero insisto, no los controlamos. Son libres de actuar como deseen."

(Mientras Rokugo y Alice intentan sacarle más información a Fritz, algo inesperado ocurre. Detrás de Fritz, una figura se mueve sigilosamente. Es el agente 10, cubierto con la manta de invisibilidad de Kisaragi.)

(Sin que Fritz se dé cuenta, el agente 10 se pasea por la habitación como si estuviera en su casa

(Sin que Fritz se dé cuenta, el agente 10 se pasea por la habitación como si estuviera en su casa. Se acerca a la nevera de Fritz y saca una bebida, abriéndola con tranquilidad. Luego, con lenguaje corporal, le ofrece una lata a Rokugo mientras le hace señas de que Fritz es, de hecho, una mujer.)

(Alice, al notar esto, pierde completamente la concentración y comienza a hablar de manera incoherente para evitar que Fritz se percate de la presencia del espía.)

Alice (tratando de distraer a Fritz):

"¡Entonces, lo que intentas decir es que el concepto de autonomía tribal en este contexto geopolítico crea una desconexión entre el control centralizado y la interpretación descentralizada de la filosofía Hiiragi!"

Fritz (levantando una ceja):
"...¿Podrías repetir eso de una manera más clara?"

Alice (sudando):
"Eh... Me refería a que... ¡la tribu Hiiragi parece actuar con demasiada independencia, lo que podría causar malentendidos estratégicos en términos de gobernanza y equilibrio de poder!"

Fritz (asintiendo lentamente):
"Interesante punto de vista."

(Mientras tanto, Rokugo trata de mantener una expresión neutral, pero está luchando internamente por no estallar en carcajadas al ver cómo el agente 10 se ponia los calzones de Fritz y posaba torpemente como modelo. El agente 10, satisfecho con su refrigerio, hace una reverencia exagerada a Rokugo antes de desaparecer nuevamente bajo la manta de invisibilidad, dejando la habitación con sigilo.)

(Rokugo, aún conteniendo la risa, regresa su atención a Fritz.)

Rokugo (con una sonrisa tensa):
"Bueno, Fritz, esta ha sido una conversación muy... educativa. Pero creo que hay muchas cosas que aún debemos aclarar en futuras reuniones."

Fritz (asintiendo con calma):
"Por supuesto. Espero que esta charla haya sido esclarecedora. Pero recuerden... no interfieran con Hiiragi, o los destruiremos."

(Con esa advertencia, Fritz da por terminada la reunión. Adelheid escolta a Rokugo y Alice de regreso, todavía con su actitud heroica exagerada.)

Adelheid (con aire desafiante):
"La próxima vez que nos encontremos, pelearemos en serio. Prepárense."

Rokugo (suspirando, murmurando para sí mismo):
"...Maldita sea, esto se está poniendo más complicado de lo que esperaba."

(Rokugo y Alice regresan a la base de Kisaragi después de su tensa reunión con Fritz. Apenas llegan, Snow los recibe con una gran sonrisa, aunque su expresión refleja cansancio después de tanto trabajo.)

Snow (cruzándose de brazos, orgullosa):
"Bueno, mientras ustedes estaban fuera, nosotros también tuvimos nuestros propios problemas. Pero nada que no pudiéramos manejar."

Rokugo (arqueando una ceja, curioso):
"Oh, ¿así que lograron contener a la tribu Hiiragi?"

Snow (asintiendo con satisfacción):
"No solo eso, sino que también encontramos una mejor forma de ayudar a los Headslitters. En lugar de solo acoger a los niños de la tribu, decidimos ayudarlos en su lucha. Hubo otros ataques, pero logramos repelerlos sin mayores pérdidas."

Rokugo (mirando a su alrededor, notando que la base sigue intacta):
"Huh... ¿Y cómo lo hicieron?"

(En ese momento, Viper aparece, con su traje de batalla algo dañado pero con una sonrisa confiada en su rostro.)

Viper:
"Fui yo. La Mutante-Víbora logró contener todos los ataques y mantuvo a raya a las fuerzas de Hiiragi. No pudieron avanzar ni un solo metro en nuestro territorio."

(Rokugo la observa por un momento y luego suelta un suspiro.)

Rokugo (sonriendo):
"Bien hecho, Viper. Parece que te estás acostumbrando bastante bien a Kisaragi.

Viper (con una expresión juguetona):
"Supongo que tengo un buen maestro."

(Alice interrumpe la conversación con un informe en su tablet.)

Alice"Gracias al desempeño de Viper, los Headslitters han decidido cooperar más con nosotros. Ahora tenemos acceso a más información sobre la tribu Hiiragi en el bosque y su conexión con la corporación Hiiragi. Además, nuestras fuerzas han logrado expandir la seguridad alrededor de la ciudad escondida."

Rokugo (frotándose la barbilla, pensativo):
"Eso significa que Hiiragi tiene que replantear su estrategia si quiere seguir causando problemas."

(Snow cruza los brazos y suelta un suspiro de alivio.)

Viper: La batalla había sido caótica. Los adultos de la tribu Hiiragi, prendieron fuego a las casas de la tribu Headslitters Los niños, aterrados, fueron evacuados por las fuerzas de Kisaragi y los Headslitters hacia la Ciudad Escondida. Mientras tanto, en medio de las llamas y el caos, una figura imponente se alzó en el campo de batalla. Tambien, Con una patada voladora, Belial destrozó el cráneo del dragón menor que lideraba a los monstruos. Luego, utilizando ese poder de generar micro.. algos, calcinó a los dragones y titanes que atacaban al pueblo, reduciéndolos en cuestión de segundos.

Rokugo (mirando la escena con incredulidad):
"Un dragón que se supone inmune al fuego... ¿Y Belial lo rostizó como si fuera un pollo asado? Maldita sea, es un monstruo."

(Afortunadamente, no hubo bajas entre los evacuados

Snow:
"Bueno, al menos por ahora podemos respirar tranquilos. Aunque..."

Rokugo (sintiendo que algo viene):
"Oh, no... ¿Qué hiciste ahora?"

(Snow sonríe con nerviosismo, rascándose la mejilla.)

Snow:
"Ehhh, bueno... tal vez... tal vez acepté una invitación de los líderes Headslitters para que vayas personalmente a discutir la alianza con ellos. Parecen muy interesados en conocerte."

(Rokugo parpadea, mirándola incrédulo.)

Rokugo:
"...Snow, dime que no firmaste un contrato sin leerlo otra vez."

Snow (sonrojándose levemente):
"No fue un contrato... fueron palabras de compromiso... y... bueno... les prometí que estarías ahí mañana."

(Rokugo se lleva la mano al rostro, suspirando profundamente mientras Viper y Alice intentan contener la risa.)

Rokugo (murmurando):
"Por supuesto que lo hiciste..."

(Alice mira a Rokugo con una sonrisa burlona.)

Alice:
"Bueno, Comandante. Parece que tienes otra misión diplomática. Será interesante ver cómo sales de esta."

(Rokugo suelta un gruñido de resignación mientras Snow le da una palmadita en la espalda.)

Snow (sonriendo):
"Ánimo, seguro que todo saldrá bien... probablemente."

(Rokugo solo rueda los ojos y se marcha a preparar su nueva misión, preguntándose qué clase de locura le espera ahora con los Headslitters. 

En Aquella reunion en el centro del pueblo, la jefa de la tribu Hiiragi, Miyabi Hiiragi Archylicia, fue capturada por los agentes de Kisaragi. Rokugo, que no estaba de humor para recordar nombres complicados, la miró con indiferencia y decidió apodarla...Salvaje A)

Rokugo:"Bien, Salvaje A, vamos a tener una charla

Rokugo:
"Bien, Salvaje A, vamos a tener una charla."

(Los presentes observan cómo Miyabi, con una mirada desafiante, escupe al suelo en señal de desprecio. Para sorpresa de Rokugo y su equipo, la tribu Hiiragi hablaba marleyano fluido.)

Miyabi (con frialdad):
"Asquerosos invasores... ustedes son los salvajes, no nosotros."

Rokugo (arqueando una ceja):
"¿En serio? No veo que nosotros seamos los que prenden fuego a casas... En el bosque"

Miyabi se niega a cooperar. Rokugo suspira y le lanza una mirada a Bashin-chan, quien observa la escena con expresión curiosa.)

Rokugo (con una sonrisa maliciosa):
"Muy bien... si no cooperas, te dejaré a solas con Bashin-chan. ¿Sabes lo que pasa cuando una niña salvaje se obsesiona con alguien?"

(Miyabi, por primera vez, muestra una expresión de preocupación. Suspira con frustración y decide hablar.)

Miyabi:
"Tsk... ¿qué quieren saber?"

Rokugo:
"Para empezar, ¿cómo demonios destruyeron nuestra primera fortaleza con ese maldito rayo láser?"

(Miyabi sonríe con orgullo antes de responder.)

Miyabi:
"Hiiragi tiene una fortaleza en el espacio. Su tecnología de escudo óptico la hace invisible. Nuestra 'danza de guerra' no es un simple ritual: es un método de transmisión de coordenadas. Enviamos señales a la fortaleza para que dispare el rayo láser en el punto exacto que necesitamos." 

(Rokugo se cruza de brazos, molesto

(Rokugo se cruza de brazos, molesto.) 

Alice (hablando con Rokugo en voz baja):
"Esto es problemático. Si pueden realizar ataques orbitales con precisión, necesitamos encontrar una forma de interferir con sus señales."

Rokugo (con sarcasmo):
"Oh, claro, dame un segundo para hackear un maldito satélite alienigena invisible en el espacio con mi mente usando el Satelite que nos destruyeron."

Rokugo:
"Escucha, Salvaje A, dime algo. En el relato de Fritz, los titanes desaparecieron hace siglos. Pero este planeta sigue infestado de bestias gigantes. ¿Qué demonios son los monstruos que nos atacan?"

(Miyabi suelta una carcajada sarcástica antes de responder.)

Miyabi:
"Todos los titanes que ves hoy fueron creados por nosotros "

(El silencio se apodera del lugar por unos segundos. Alice frunce el ceño y Rokugo la mira con incredulidad.) Pero Miyabi continúa hablando.)

Miyabi:
"Pero no solo hemos creado tales criaturas, 'El enemigo' creó algo más... una semilla especial que generaría un bosque indestructible. Esas semillas fueron esparcidas por todo el planeta después del Retumbar. Por eso el bosque siempre apaga sus incendios automáticamente y las Damas del bosque  atacan a quienes lo intentan destruir."

(Rokugo siente que la información se le acumula en la cabeza, pero algo llama su atención.)

Rokugo (estrechando los ojos):
"¿Y los monstruos mecánicos? ¿De dónde salieron?"

Miyabi:
"Esos no fueron creados por Hiiragi fueron creados por 'el enemigo'."

*(Rokugo parpadea, Alice entrecierra los ojos con interés. Algo no encajaba. Si Hiiragi y Kisaragi eran enemigos, ¿quién demonios era esta tercera facción?)

Rokugo (rindiéndose):
"Genial, hay una tercera entidad que también juega con monstruos y tecnología avanzada. Perfecto. Justo lo que necesitábamos."

(Miyabi se cruza de brazos con orgullo, sonriendo con aire de superioridad.)

Miyabi:
"Pueden intentar resistir todo lo que quieran. Pero la historia de este planeta siempre ha sido la misma. Cada vez que alguien intenta avanzar, nosotros lo destruimos. Es nuestro deber. Es el orden natural de este mundo."

(Alice frunce el ceño, comprendiendo lo que eso significaba.)

Alice:
"Eso explica por qué la sociedad en este planeta sigue en la edad medieval. Cada vez que alcanzan un nivel de tecnología avanzada, la tribu Hiiragi destruye todo. Han sido los verdugos de cada civilización que intentó progresar."

(Rokugo se lleva una mano al rostro, frotándose las sienes con frustración.)

Rokugo:
"Dios... este planeta es un desastre."

(Miyabi sonríe con orgullo, como si eso fuera un logro.)

Miyabi:
"Y seguirá siendo así."

(Rokugo la observa por un momento antes de suspirar    (Miyabi, con una expresión de superioridad inquebrantable, miró a Rokugo y su grupo con desdén. A pesar de haber sido capturada, su actitud seguía siendo la de alguien que se creía en control.)

Miyabi (con un tono profético):
"Pronto enfrentarán el juicio divino. Hiiragi ha incrustado a una familia real con un marcador de genes, el llamado 'Gen del Elegido'. Pronto se activará y eliminará al Señor Demonio y a los demonios. Una vez que eso esté completo, el próximo objetivo será—"

Rokugo (interrumpiendo con fastidio):
"Sí, sí, ya sé el discurso. Si Fritz no te lo ha dicho, te lo diré yo: El Elegido está desaparecido y Lord Demonio murió. Así que esa profecía suya ya quedó obsoleta."

(Miyabi frunce el ceño por primera vez, como si la información la hubiera tomado por sorpresa. Pero rápidamente se recompone y adopta una mirada aún más altiva.)

Miyabi (recuperando su tono solemne):
"La gran gente de Hiiragi nos enseñó que las guerras y la contaminación son producto de los salvajes obteniendo tecnología que está más allá de su capacidad para usar de manera responsable."

Alice (suspirando con impaciencia):
"Oh, genial, otra organización elitista con complejo de superioridad."

Miyabi (ignorando el comentario):

"Por lo tanto, la Agencia de Orden Hiiragi llegó a la conclusión de que era mejor dejar a los salvajes lo más primitivos posible. Cualquier edificación creada por los salvajes que han olvidado su posición y se han vuelto demasiado arrogantes debe ser destruida  La destrucción de tales edificaciones es una señal para que la Agencia de Orden Hiiragi descienda desde su fuerte flotante y comience a gestionar los asuntos de los salvajes."

(Rokugo se cruza de brazos, fingiendo reflexionar antes de responder con sarcasmo.)

Rokugo:
"Así que, según ustedes, si la gente empieza a mejorar su vida, aprender nuevas tecnologías y construir ciudades, ustedes aparecen y las destruyen solo para 'recordarles su lugar'."

Miyabi (asintiendo con satisfacción):
"Exactamente. Los salvajes se reproducen como ratas si se les deja a sus anchas. Luego consumen todos los recursos sin control. Las masas ignorantes necesitan ser gestionadas por las élites para evitar que el mundo sea destruido nuevamente."

(Rokugo suspira, mirando de reojo a Alice, quien ya tiene una ceja levantada con una expresión de incredulidad.)

Rokugo:
"Mira, he oído muchas justificaciones para el genocidio, pero esta es una de las más elaboradas que he escuchado. Felicidades."

(Miyabi no responde, simplemente mantiene su postura altiva. Rokugo se rasca la cabeza y de repente sonríe con burla.)

Rokugo:
"Bueno, supongo que entonces tendré que hacer lo contrario a lo que ustedes quieren. Si alguna vez me caso, procrearé todos los días de la semana y resolveré la crisis de la disminución de la tasa de natalidad por mi cuenta."

(Miyabi lo mira con asco, pero antes de que pueda responder, se escucha un grito agudo detrás de Rokugo.)

Grimm (con ojos brillantes y voz emocionada):
"¿¡Q-qué dijiste, comandante!? ¿Q-que procrearemos todos los días!? ¡Oh, Zenarith, es un milagro!"

Rokugo ¿Grimm? ¿Que haces aqui?

Grimm: Vine a traerte el almuerzo y vine en el momento justo

(Alice frunce el ceño y se cubre el rostro con la mano, mientras Viper y Rose sueltan carcajadas. Miyabi observa la escena con una mezcla de confusión y desprecio, mientras Grimm empieza a murmurar emocionada sobre el número de hijos y nombres posibles.)

Grimm (soñadora, en voz baja):
"Podríamos tener tres... no, seis... ¡Tal vez nueve pequeños Rokugo! Oh, pero necesitaríamos un hogar más grande. ¡Quizás podríamos mudarnos a la fortaleza de Kisaragi en el tercer planeta ¿Tendrían lugar para una guardería?"

Rokugo (sobresaltado):
"  ¡Espera, Grimm, no lo tomes en serio! ¡Lo dije solo para molestar a esta lunática de Hiiragi!"

Grimm (con una expresión de súbita tristeza):
"¿Entonces... no piensas hacerlo?"

(Rokugo siente una punzada de culpa y se aparta un poco. Alice suspira y le da un codazo en las costillas.)

Alice:
"Te lo buscaste. Ahora verás cómo Grimm empieza a presionarte sobre el contrato de matrimonio otra vez."

Rokugo (sobresaltado):
¡Grimm, Dijiste que odiabas a los niños y que tampoco podias tener hijos por ..!

Grimm (con una Risa finjida):
"Esta bien, esta bien, Te veo ocupado, dejo tu almuerzo aqui y me voy.... Ay que genio"

(Miyabi, visiblemente harta de la conversación, decide cambiar de tema y recuperar el control de la discusión.)

Miyabi (con tono severo):
"Todo esto es irrelevante. Hiiragi decidirá el destino de este mundo. No importa lo que hagan, su resistencia es inútil."

(Rokugo cruza los brazos y sonríe con burla, sin verse en lo absoluto preocupado.)

Rokugo:
"Pues vamos a ver si de verdad pueden decidirlo. Si la única razón por la que la gente aquí sigue en la edad medieval es porque ustedes los han estado saboteando durante siglos, entonces solo tenemos que detenerlos y el progreso se encargará del resto."

(Alice asiente con una sonrisa maliciosa, mientras Viper observa a Miyabi con ojos calculadores.)

Alice:
"Y ya que sabemos cómo funcionan sus ataques orbitales, vamos a encontrar la forma de interferir con sus señales. Sin coordenadas, su fortaleza en el espacio no podrá disparar."

 Miyabi (furiosa):

"¡Están jugando con fuego! ¡La gran gente de Hiiragi nunca permitirá que los salvajes gobiernen este mundo!"

Rokugo:
"Entonces mejor vayan preparándose, porque estamos a punto de hacer lo que ustedes han evitado por siglos: avanzar."

(Miyabi gruñe, pero no dice nada más. Rokugo se gira hacia su equipo con una sonrisa determinada.)

Rokugo:
"Muy bien, muchachos. Tenemos un enemigo que eliminar, una civilización que reconstruir y una guerra que ganar. ¡Pongámonos a trabajar!"

(Tras dejar a Miyabi a su suerte en la celda con Bashin-chan sosteniendo la llave, Rokugo salió junto a Alice y Grimm, sin molestarse en mirar atrás. Detrás de ellos, los gritos de pánico de Miyabi comenzaron a resonar por la base, mientras Bashin-chan sonreía con malicia, acercándose lentamente.)

Rokugo (encogiéndose de hombros mientras camina):
"Bueno, creo que ya terminamos aquí."

Alice (mirando de reojo a Grimm):
"¿No vas a preguntar por qué Miyabi está gritando?"

Rokugo (con indiferencia):
"No, realmente no me interesa."

(De vuelta en la Ciudad Escondite, las consecuencias de la guerra aún se sentían. La Tribu Headslitters, tras perder su aldea en el incendio, había comenzado a obligar a los prisioneros Hiiragi capturados a construir un nuevo asentamiento cerca de la base de Kisaragi. Ahora, en lugar de una aldea tribal, lo que se levantaba era un complejo fortificado con tecnología moderna y defensas avanzadas.)

Viper (cruzada de brazos, mirando los planos de la nueva base):
"No sé si esto es exactamente lo que queríamos... pero definitivamente es conveniente."

Rokugo (con una sonrisa burlona):
"Nada como el trabajo forzado para civilizar a los bárbaros, ¿eh?"

Viper (rodando los ojos):
"No lo pongas así... pero sí."

(Mientras tanto, en la base de Kisaragi, Belial había convocado a Rokugo a una reunión privada en la sala de juntas. Cuando él llegó, ella estaba sentada con una expresión seria, tamborileando los dedos sobre la mesa.)

Belial (sin rodeos):
"¿Qué les dijiste exactamente a los de la Corporación Hiiragi?"

(Rokugo se sentó y le explicó todo: el plan de Fritz, la existencia del satélite de rayo láser, la manera en que manipulaban a la tribu Hiiragi y el hecho de que Hiiragi creía que los habitantes de la superficie debían ser controlados para evitar otra catástrofe.)

Belial (cerrando los ojos y suspirando):
"Así que finalmente se acerca una guerra total... ¿Y qué hay del Hombre Tigre?"

Rokugo (encogiéndose de hombros):
"Todavía se está recuperando en el hospital. Se hizo gigante para pelear contra el dragón, así que tiene secuelas. Probablemente tardará un buen tiempo en volver a ser útil."

(Belial se quedó en silencio por un momento, mirando la mesa con expresión pensativa.)

Belial (finalmente levantando la vista):
"Voy a ser honesta, Rokugo. Vas a necesitar quedarte más tiempo en el planeta 407."

Rokugo (bromeando):
"¿Por qué? ¿Ya te encariñaste con este lugar?"

Belial (sonriendo levemente):
"No exactamente. Pero si Kisaragi realmente quiere este planeta, necesitamos controlarlo completamente antes de que Hiiragi pueda contraatacar."

(Rokugo asintió lentamente. Sabía que tenía razón. Hiiragi no iba a quedarse de brazos cruzados después de lo que había pasado.)

Belial (mirándolo fijamente):
"Eres un encantador natural, Rokugo."

Rokugo (parpadeando, confundido):
"¿Eh?"

Belial (con una leve sonrisa):
"Puedo ver cómo Lilith y yo somos más como hermanas para ti. Pero esas son las palabras que deberías decirle a Astaroth, no a mí."

(Rokugo sintió un leve escalofrío. Belial frunció el ceño ligeramente, su expresión cambiando de tranquila a una mezcla de emociones difíciles de descifrar.)

Belial (con una leve exasperación):
"Astaroth es bastante torpe socialmente, pero tú no eres mucho mejor. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que hablaste con ella?"

(Rokugo miró hacia otro lado, incómodo.)

Rokugo (murmurando):
"Demasiado."

Belial (suspirando):
"Eso pensé. Si realmente vas a quedarte aquí hasta que asegures este planeta, vas a tener que hablar con ella. Antes de que las cosas se compliquen más."

(Rokugo no respondió de inmediato. Sabía que tenía razón, pero la idea de enfrentar a Astaroth después de todo lo que había pasado le ponía los nervios de punta.)

Rokugo (después de un momento):
"Lo pensaré."

(Belial sonrió levemente, pero no dijo nada más. Había dejado la advertencia en el aire, y ahora dependía de Rokugo decidir qué hacer con ella.) 

 En cuanto Rokugo Salio, Belial se conecto a una Videollamada  

 En cuanto Rokugo Salio, Belial se conecto a una Videollamada  

 la imagen de Lilith apareció en la pantalla, con una expresión burlona, mientras Astaroth cruzaba los brazos con un semblante serio.)

Lilith (con una sonrisa juguetona):
"¡Belial, querida! ¿Cómo va la conquista interplanetaria?"

Belial (sin rodeos):
"No hay tiempo para bromas. Voy a ir directo al punto: tenemos un plan para acabar con Hiiragi de una vez por todas."

Astaroth (arqueando una ceja):
"Explícate."

Belial (mirando la pantalla con calma):
"Alice será la clave."

(Lilith dejó de sonreír. Astaroth entrecerró los ojos, sospechando lo que Belial estaba insinuando.)

Astaroth (con tono peligroso):
"No me digas que estás sugiriendo..."

Belial (asintiendo):
"Si logramos llevar a Alice al interior de Hiiragi cuando la guerra estalle, podemos detonar su núcleo de autodestrucción. La explosión será lo suficientemente grande para eliminar por completo su base principal, asegurando nuestra victoria definitiva."

(Lilith chasqueó la lengua, pero no parecía del todo en contra de la idea. Astaroth, por otro lado, no parecía contenta en lo absoluto.)

Astaroth (con un tono frío):
"Estás proponiendo sacrificar a Alice."

Belial (negando con la cabeza):
"Alice no es exactamente 'viva'. Es una inteligencia artificial avanzada, y su núcleo de datos puede ser respaldado. En esencia, podemos reconstruirla después."

(Lilith se rió suavemente.)

Lilith:
"Bueno, cuando lo pones así... suena como un plan divertido. Voy a darle a esa mocosa malcriada las mejorar que le faltaban en las siguientes versiones" 

Astaroth (suspirando con frustración):
"Hagan lo que quieran, pero si Rokugo se entera, el plan se arruinará. Se ha encariñado con esa maquina."

Belial (cruzando los brazos):
"Por eso no planeo decirle nada."

(La imagen de Lilith y Astaroth desapareció, dejando a Belial en la oscuridad de la sala, con una sonrisa fría en su rostro.)

"Todo está en su lugar." 

Más tarde, Rokugo se encontraba en la sala de reuniones, acompañado por la princesa Tilis, Alice y Belial. La tensión en la habitación era evidente. La situación con Hiiragi no se resolvía fácilmente, y todos sabían que la guerra solo se intensificaría.)

Alice (mirando sus notas en una pantalla holográfica):
"Nuestras estrategias principales deberían enfocarse en dos cosas: armamento y defensa. Primero, podemos ensamblar más robots como el que tenía Russel o Mogerokun de Rose, usando nuestra copia de seguridad de los planos. También podemos ensamblar más Robots Destructores para garantizar la superioridad de combate."

Rokugo (resoplando): Solo Tenemos dos Quimeras y no Creo que podamos crear mas. ¿Estás segura de que vale la pena construir más?"

Alice (mirándolo con su expresión robótica habitual):
"Era un prototipo. La siguiente versión será mejor. Tendran una IA Clon de la mia para su autonomia como el Destructor"

(Belial observaba en silencio, sus pensamientos en otra parte. Mientras Rokugo y Alice discutían sobre las mejores estrategias para enfrentarse a Hiiragi, ella ya había tomado su propia decisión. Sin que Rokugo se enterara, había organizado una videollamada privada con Lilith y Astaroth.)

Belial (asintiendo): "Perfecto. Los robots irán al frente, luchando contra las naves de Hiiragi desde el agua, mientras que la barrera mejorada protegerá nuestras líneas de defensa y neutralizará esas enormes explosiones que tanto nos amenazan. Nos aseguraremos de que no haya escape. y con Eso venceremos a Hiiragi"

Rokugo (haciendo una señal a un monitor, mostrando imágenes de los robots y las defensas): "Entonces... todo está en su lugar. Pero hay algo que no entiendo. ¿Qué planeas hacer con 'eso'?"

Belial (volteándose hacia Rokugo, una expresión de satisfacción en su rostro): "Eso... es algo especial. Necesitaba pedir permiso a Lilith antes de dar el paso final. Será nuestra carta ganadora, y nadie lo espera."

Rokugo (mirando confundido): "¿A qué te refieres? No entiendo."

Belial (sonriendo levemente, pero con una seriedad palpable): "Es algo grande. Pero necesitaré que confíes en mí. Antes de que suceda, quiero que te despidas de Alice. Valora ese momento."

Rokugo (sin comprender completamente, pero sabiendo que Belial tiene sus razones): "¿Alice? ¿Qué tiene que ver Alice con todo esto?"

Belial (con una mirada penetrante, girándose hacia la pantalla de videollamada): "Verás, Alice tiene un papel crucial que jugar. Necesitamos que esté allí, y que tú entiendas lo que está en juego."

Con un gesto firme, Belial hace la videollamada a Lilith. La imagen de la científica se proyecta en la pantalla, su rostro tan enigmático como siempre.

Lilith (sonriendo de manera casi desconcertante): "¿Todo listo, Belial?"

Belial (con tono decidido): "Todo está en su lugar. Pero antes de proceder, debo confirmar que el plan sigue adelante. Te pido permiso para activar el siguiente paso."

Lilith (mirando a Belial con una sonrisa fría, como si ya hubiera esperado esta solicitud): "Por supuesto. Hazlo. Después de todo, fue mi obra maestra."

Rokugo (en el fondo, aún sin entender nada, observa la conversación entre las dos): "¿Obra maestra? A mi me daria recelo destruir algo que cree asi"

Belial (mirándolo de reojo, como si por fin pudiera revelar algo importante): "Es algo que cambiará el curso de la guerra. Es necesario."

(En la base de Kisaragi, el ambiente estaba cargado de tensión. Todos los preparativos estaban en marcha para la inevitable guerra contra Hiiragi.  Alice daba los últimos informes estratégicos mientras Rokugo, cruzado de brazos, escuchaba en silencio.)

Alice (ajustando su pantalla holográfica):

"Nuestro espía, el Agente 10, ha confirmado que Hiiragi planea un golpe final a matar en un par de semanas. Si bien Hiiragi ha establecido un asentamiento en lo que antes fue Toris, todo lo que realmente importa para ellos sigue dentro de su nave nodriza Es su cuartel general y, si logramos destruirlo, su capacidad de combate quedará anulada."

Rokugo (arqueando una ceja):

"¿Y cómo demonios vamos a atacar algo que está en el espacio? "

Alice (con una leve sonrisa):
"Para eso tengo un plan."

(Mientras hablaba, Alice revisaba los protocolos de construcción. Su plan secreto de autodestrucción ya estaba en marcha y nadie, salvo Belial, lo sabía. De todas formas, ella tenía claro que no debía dejar cabos sueltos.) 

 (Mientras Alice daba instrucciones para que los agentes de Kisaragi con conocimientos de ingeniería ensamblaran nuevos robots y que los arquitectos demonios reforzaron  la barrera protectora contra el rayo láser, Rose y Russel observaban atentamente los planos. Alice les confirmó que, dado que los robots fueron diseñados originalmente por el enemigo de Hiiragi, estos no tendrían control sobre ellos.)

Rose (emocionada):
"Eso significa que podré pilotar uno de estos sin que Hiiragi me lo arrebate, ¿cierto?"

Alice (asintiendo):
"Correcto. Los parámetros de activación solo responderán a nuestro ADN registrado."

(De pronto, Grimm se acercó con una expresión de determinación, mirando fijamente a Alice.)

Grimm:
"¡Alice! Esta vez quiero mi propio robot. ¡No quiero quedarme de brazos cruzados mientras todos luchan!"

(Alice, sin cambiar de expresión, la miró con desinterés.)

Alice:
"Reniega de Zenarith y la magia, y te construiré uno."

(Grimm, como era de esperarse, se indignó y se negó inmediatamente.)

Grimm (cruzando los brazos):
"¡No voy a traicionar mi fe solo para que me hagas un robot!"

(Alice simplemente se encogió de hombros, dando por terminada la conversación.)

Alice (burlona):
"Entonces sigue usando tu silla de ruedas."

(Grimm frunció el ceño, pero antes de seguir discutiendo, recordó algo importante y cambió de tema rápidamente.)

Grimm:
"Por cierto, ¿cuándo es el examen para la licencia de maquinaria pesada?"

Alice (sin dejar de revisar sus documentos):
"Será dado por un agente de Kisaragi previamente seleccionado como suplente , ya que yo estoy ocupada."

(Al escuchar esto, Grimm sonrió y salió corriendo. Si el examen no lo supervisaría Alice, significaba que tenía una oportunidad real de aprobar.)    

(Mientras los preparativos avanzaban, Belial comenzó a notar algo. A cada rato, Alice insistía en que Rokugo pasara más tiempo con ella, aunque sin dar ninguna razón específica. Belial, en su papel de estratega y ejecutiva de Kisaragi, no dejó pasar esto desapercibido.)

Belial (cruzándose de brazos mientras miraba a Rokugo):
"Oye, Rokugo, deberías pasar más tiempo con Alice. No sabes cuándo será la última vez."

Rokugo (confundido):
"¿Eh? ¿Por qué dices eso? Vamos a ganar la guerra y seguiremos con nuestras vidas."

(Alice, quien estaba cerca, evitó responder, simplemente fingiendo estar ocupada en sus cálculos.)

Alice (sin mirarlo directamente):
"Solo... concéntrate en la misión. Asegúrate de que todo esté listo para cuando ataquemos."

(Los días pasaron, y Rokugo comenzó a notar que Alice buscaba excusas para estar con él en todo momento que no estuviera supervisando o contruyendo algo.  No es que le molestara, pero algo en su actitud le hacía sospechar que había algo más detrás de su insistencia. Mientras tanto, Grimm había aprobado el examen de maquinaria pesada

 regresaba triunfalmente, lista para presumirle a Alice su nuevo logro.)

Grimm (orgullosa, levantando su certificado):
"¡Mira, Alice! ¡Pasé el examen! Ahora tengo licencia para manejar todo tipo de maquinaria pesada. ¡Quién diría que Snow es una excelente instructora!"

(Pero en lugar de encontrar a Alice ocupada con sus planos como siempre, Grimm la vio hablando con Rokugo en privado. No solo eso, sino que Alice y Rokugo parecían más cercanos de lo normal. La escena le cayó como un balde de agua fría.)

Grimm (con una voz llena de celos):
"¡Oye, tú! ¡Chica golem! ¡¿Por qué demonios pasas tanto tiempo con mi novio?!"

(Alice, sin inmutarse, giró lentamente la cabeza para mirarla.)

Alice (con su tono neutral):
"¿Celosa?"

Grimm (cruzando los brazos y frunciendo el ceño):
"¡Obviamente! ¡Están juntos todo el maldito día! ¡Se supone que tengo prioridad, soy su novia! ¡Pero ahí estás, pegada a él como si fuera tu pareja!"

Rokugo (suspirando, llevándose una mano a la cara):
"Grimm, por favor, cálmate."

(Pero Grimm no estaba dispuesta a calmarse. En su mente, Alice estaba intentando sabotear su relación.)

Grimm (mirando con sospecha a Alice):
"¡Lo haces a propósito para fastidiarme, ¿verdad?! ¡Seguro te gusta Rokugo!"

(Alice guardó silencio por un momento, luego, con una sonrisa apenas perceptible, miró a Rokugo antes de responder con un tono más bajo de lo habitual.)

Alice:
"No te preocupes, Grimm. Ya terminé lo que tenía que hacer."

(Sin más, Alice le entregó a Rokugo un informe con los detalles estratégicos para la guerra y se retiró de la habitación.)

Alice (mientras se alejaba):
"Nos veremos luego."

(Rokugo observó a Alice alejarse, sintiendo un extraño presentimiento en su pecho. Algo no estaba bien... pero aún no podía poner en palabras qué era.) 

(Tal y como Alice había predicho con la información obtenida del Agente 10, Hiiragi intentó destruir Grace con el rayo láser de su satélite orbital,  Sin embargo, el escudo óptico que replicaba la tecnología del antiguo Lord Demonio resistió el impacto. Desde la base de Kisaragi, Rokugo observaba la explosión en el cielo, con una sonrisa confiada.)

Rokugo (cruzando los brazos):
"Heh. Qué sorpresa, no funcionó. Ahora... ¿qué harás, Hiiragi?"

(Como si hubiera escuchado sus palabras, los sistemas de Kisaragi detectaron una nueva amenaza. Desde la base enemiga, Hiiragi lanzó múltiples criaturas en forma de titanes, controlándolos con su avanzada tecnología.)

Alice (con tono analítico):
"No pueden usar su Animal Titán Colosal. Para que el método funcione, tendrían que estar ya dentro de Grace y luego activar la melodía. Kisaragi ha sido demasiado hermético, así que es imposible que usen ese truco."

(En respuesta al ataque de los titanes, los Headslitters, ahora equipados con equipos de maniobras 3D gracias al apoyo de Kisaragi, contraatacaron con una velocidad asombrosa. Sus técnicas de caza ancestral, combinadas con la movilidad de los dispositivos 3D, les permitieron cazar titanes como si fueran presas comunes. A su vez, los agentes de Kisaragi y los guerreros demoníacos entraron en combate, asegurando que ningún titán cruzara la línea defensiva.)

Rokugo (con emoción):
"¡Mira eso! ¿Quién diría que esos salvajes serían tan buenos con los equipos de maniobra? Se ven incluso mejor que los soldados de Marley de los viejos registros."

Viper (mirando con atención):
"No los subestimes. La tribu Headslitters siempre ha dependido de su destreza en la caza. Ahora que tienen mejores herramientas, pueden moverse con facilidad entre los titanes."

(Mientras la guerra escalaba en la superficie, Alice avanzaba con su parte del plan. Subió a una pequeña nave de infiltración y se dirigió en solitario al cuartel general de Hiiragi, localizado en la nave nodriza. En la distancia, la silueta de la colosal estructura flotante se erguía como una bestia dormida.)  

 Distribución de fuerzas y preparativosBando de Kisaragi

Líderes: Rokugo (comandante en el campo), Viper (líder táctico de las fuerzas terrestres), Belial (líder de ataques estratégicos).

Fuerzas principales:

Demonios reclutados: Dirigidos por Viper, utilizan su poder de ralentizar el tiempo otorgado por su fe para coordinar movimientos rápidos.Caballeros de Grace: Equipados con armamento medieval mejorado gracias a la tecnología de Kisaragi.Tribu Kachiwari: Utilizan equipo de maniobra 3D para atacar desde ángulos inesperados.Agentes humanos del tercer planeta: Portan armas modernas combinadas con tecnología anti-titán.Robots gigantes:Dos robots destructor pilotados por IA clonada de Alice.Un robot topo pilotado por IA clonada de AliceUn robot topo pilotado por Rose.Un robot humanoide pilotado por Russel.Un robot humanoide pilotado por IA clonada de AliceGrimm: Desde una posición elevada, lanza maldiciones a distancia, aunque sigue siendo imprecisa.

Ubicación inicial: Base temporal en las afueras del desierto, cerca de las ruinas donde encontraron el robot topo. Todos están reunidos en el hangar revisando estrategias antes de partir.

Bando de Hiiragi

Líderes: Fritz (estratega principal), Adelheid (líder de campo).

Fuerzas principales:

Supersoldados: Equipados con trajes tecnológicos avanzados que generan campos de energía protectores.Animales titanizados: Dragones, tigres gigantes y otras criaturas modificadas genéticamente para la guerra.Voluntarios de países vasallos: Armados con tecnología futurista, incluidas armas láser y rifles de plasma.Vehículos aéreos: Naves tripuladas que bombardean desde el cielo.Base de Toris: Punto de abastecimiento y refugio estratégico.

Ubicación inicial: La base de Toris, situada en un valle protegido por una barrera energética alimentada por la enorme magicita roja.

Antes de partir hacia el campo de batalla, Rokugo se acercó al robot humanoide controlado por una de las IA clonadas de Alice. El robot lo miró fijamente con sus ojos brillantes, como si estuviera evaluándolo.

—Alice, necesito que cubras el flanco derecho —dijo Rokugo, llamándola por costumbre.

El robot respondió con una voz metálica pero calmada.
—Recuerdo todo lo que Alice sabía, pero no soy ella. Solo soy... más eficiente. Mi objetivo es garantizar la victoria de Kisaragi.

Rokugo sonrió irónicamente.
—Sí, claro. Más eficiente, pero igual de irritante.

Mientras tanto, Heine se acercó al otro robot araña destructor, quien estaba calibrando su sistema termoeléctrico.
—Así que tú eres el Destructor —dijo Heine, señalando el reactor del robot—. Supongo que mi fuego te alimenta, ¿no?

El robot giró lentamente su cámara hacia ella.
—Correcto. Tu calor genera energía suficiente para mantenerme operativo. Podríamos decir que somos compañeros inseparables.

Heine cruzó los brazos, fingiendo estar ofendida.
—Solo asegúrate de no freírme si decides volverte loco.

El robot emitió un zumbido bajo, casi como una risa.
—Mi programación evoluciona según la interacción. Parece que ya estoy desarrollando sentido del humor.

Desde una colina cercana, Grimm observaba la escena con frustración. Había intentado negociar con Alice para obtener su propio robot, pero sin éxito. Snow le había ofrecido entrenamiento a cambio de favores, pero Grimm rechazó la oferta enfadada.

— dos tienen algo cool menos yo! —gritó Grimm, rodando furiosa hacia el grupo.

Fase 1: Despliegue inicial y primeros enfrentamientosKisaragi: MovilizaciónBelial lideró el frente con explosiones masivas, utilizando microondas concentradas para debilitar a los animales titanizados. Su objetivo era crear una brecha en las líneas enemigas y permitir que los demás avanzaran.Viper, envuelta en un aura dorada gracias a su poder de ralentizar el tiempo, coordinó los movimientos de los demonios reclutados. Aunque no usaba su mutación de serpiente, su habilidad permitió a los aliados moverse rápidamente mientras el enemigo parecía estar en cámara lenta.Los robots araña destructor, dirigidos por IA, se desplegaron en formación defensiva, protegiendo a los combatientes humanos mientras lanzaban misiles guiados contra los vehículos aéreos de Hiiragi.La Tribu Kachiwari, liderada por Snow, realizó incursiones rápidas desde los flancos, cortando tendones y áreas vulnerables de los animales titanizados.Rose, dentro del robot topo, excavó túneles subterráneos para sorprender a los supersoldados de Hiiragi desde abajo.Hiiragi: ContraataqueLos supersoldados avanzaron en formación, protegidos por campos de energía generados por sus trajes. Intentaron rodear a las fuerzas de Kisaragi, pero la ralentización temporal impuesta por Viper dificultó sus movimientos.Los animales titanizados, especialmente los dragones, lanzaron fuego y proyectiles masivos hacia las líneas de Kisaragi. Sin embargo, los robots araña destructor absorbieron gran parte del daño gracias a sus sistemas de autoreparación.Los vehículos aéreos realizaron bombardeos estratégicos, pero fueron interceptados por los misiles de los robots piloteados por IA y por las explosiones de Belial.Desde la base de Toris, Fritz observaba el desarrollo de la batalla con cautela, esperando el momento adecuado para intervenir.Interacciones durante la Fase 1

Rokugo y Viper:
Rokugo, mientras supervisaba el avance, le gritó a Viper:
—¡Bien hecho! Por ahora, mantenlos ocupados, pero no gastes toda tu energía. Esto apenas está comenzando.

Viper respondió con una sonrisa confiada:
—No te preocupes, Comandante. Tengo suficiente fe para esto.

Grimm desde la colina:
Usando un megáfono improvisado, Grimm lanzó una maldición hacia el campo enemigo. Aunque falló y afectó a algunos de sus propios aliados, logró distraer a un grupo de supersoldados.
—¡Cielos, Grimm! ¡Deja de maldecir a tus amigos! —gritó Rokugo, exasperado.

Snow y la Tribu Kachiwari:
Snow, liderando un grupo de ataque, cortó limpiamente una pata de un tigre titanizado.
—¡Nyaa! ¡Eso fue impresionante! —exclamó el Hombre Tigre, emocionado.
Snow simplemente rodó los ojos.
—No me hagas perder el tiempo con tus comentarios.

El plan inicial se desmorona

Mientras las fuerzas de Kisaragi avanzaban hacia el frente de batalla, Grimm se encontraba en una colina estratégica desde donde tenía una vista clara del campo. Aunque no podía maldecir a los titanes debido a su falta de conciencia, decidió enfocarse en los combatientes humanos de Hiiragi. Sacó su megáfono improvisado y lanzó una maldición específica.

—¡Oh, Gran Lady Zenarith, Que todos los combatientes de Hiiragi encuentren al amor de su vida en este mismo instante! —gritó Grimm con una sonrisa maliciosa, sabiendo que esta vez su maldición tendría un efecto devastador. - ¡Así que si la maldición se me devuelve, la felicidad lloverá sobre mí!" 

Rokugo: "...Que maldicion mas estuipida."

Al principio, parecía que nada había cambiado. Sin embargo, poco después, los supersoldados de Hiiragi comenzaron a actuar de manera extraña. Algunos dejaron sus armas para abrazar a sus compañeros cercanos, mientras otros usaban sus comunicadores para declararse románticamente a personas en bases remotas. Los vehículos aéreos perdieron el control cuando los pilotos se distraían escribiendo mensajes apasionados o peleando por disputas amorosas.

Desde su posición elevada, Grimm observó con satisfacción cómo el ejército enemigo comenzaba a colapsar bajo el peso de sus propias hormonas.
—¡Funcionó! ¡Lo hice bien por una vez! —exclamó emocionada, aunque su celebración fue interrumpida cuando uno de los supersoldados intentó escalar la colina para declarársele a ella.

Rokugo, viendo el caos desde abajo, sacudió la cabeza con incredulidad.
—Debería haber anticipado esto...

Mientras tanto, Rose manejaba el robot topo sola, siguiendo órdenes de infiltrarse en la base de Toris para sabotear sus sistemas de suministro. 

 dependía completamente de su intuición y habilidades técnicas. Había logrado excavar túneles profundos y evitar las defensas superficiales, pero no contaba con que Toris ya había preparado trampas específicas para ataques subterráneos.

Cuando el robot topo alcanzó las instalaciones centrales, activó accidentalmente una serie de mecanismos automáticos diseñados para inmovilizar intrusos subterráneos. El robot quedó atrapado en una red metálica reforzada que lo sujetaba firmemente al suelo.

—¡Maldición! —murmuró Rose, golpeando los controles con frustración—. Esto no estaba en el plan...

Aunque el robot topo aún podía disparar misiles limitadamente, su movilidad estaba comprometida. Rose decidió enviar un mensaje de emergencia al equipo principal antes de que fuera demasiado tarde.

En otro punto del campo de batalla, el Hombre Tigre observaba la escena con una mezcla de frustración y nostalgia. Había sido asignado a tareas menores debido a su reciente enfrentamiento con un dragón, durante el cual había utilizado todas sus reservas de energía para gigantizarse repetidamente. Ahora, exhausto y limitado físicamente, solo podía ver cómo los demás luchaban sin él.

—Es una pena que siga en reposo después de todo lo que hice... Nyaa... —murmuró, recordando cómo había enfrentado al dragón Su cuerpo aún mostraba cicatrices de aquella batalla épica, y aunque quería ayudar, sabía que no estaba en condiciones de hacerlo. 

 El Hombre Tigre gruñó débilmente, incapaz de responder con su habitual entusiasmo.

A pesar del caos provocado por la maldición de Grimm, la situación rápidamente tomó un giro sombrío. Los animales titanizados, programados para obedecer órdenes directas, no fueron afectados por la maldición y continuaron atacando indiscriminadamente. Los supersoldados de Hiiragi, distraídos por sus repentinos sentimientos románticos, se convirtieron en blancos fáciles para los titanes y las criaturas modificadas.

Belial, quien lideraba el frente con explosiones masivas, vio cómo varios supersoldados eran aplastados por un dragón titanizado mientras intentaban reconciliarse con sus compañeros.
—Esto es patético... —murmuró Belial, aunque su tono tenía un deje de lástima—. Ni siquiera pueden morir dignamente.

Viper, utilizando su poder de ralentizar el tiempo, trató de coordinar una retirada estratégica para los combatientes de Kisaragi, pero los daños ya habían sido inevitables. Varias unidades de la Tribu Kachiwari habían caído víctima de los titanes, y los robots araña destructor comenzaban a mostrar signos de sobrecarga debido a la cantidad de ataques simultáneos.

Rokugo observó el campo de batalla con una expresión cada vez más sombría. Aunque la maldición de Grimm había debilitado significativamente a las fuerzas de Hiiragi, el precio de esa ventaja era alto. Los cuerpos de soldados enemigos cubrían el suelo, muchos de ellos abrazados entre sí en poses románticas incluso en la muerte.

—Otra victoria como esta y estamos perdidos... —dijo Rokugo en voz baja, dirigiéndose a Viper mientras ambos supervisaban el avance.

Viper asintió lentamente, su aura dorada parpadeando levemente debido al esfuerzo de mantener el tiempo ralentizado.
—No sé cuánto más podremos resistir, Comandante. Nuestros recursos están disminuyendo, y nuestros aliados están cayendo demasiado rápido.

En ese momento, Alice apareció a través de un holograma proyectado por su rifle.
—Informe crítico: El robot topo de Rose ha sido neutralizado. Además, detecto actividad inusual en las ruinas de Toris. Parece que han activado un sistema de defensa secundario.

Rokugo apretó los puños, sintiendo cómo la presión aumentaba sobre sus hombros.
—Entendido. Reorganiza a los equipos restantes y prepárate para evacuar si es necesario. No podemos permitirnos perder más gente.

Grimm, todavía en su colina, observaba el campo de batalla con una mezcla de orgullo y culpa. Aunque su maldición había dado una ventaja temporal, también había causado una carnicería innecesaria. Desde su posición elevada, pudo ver cómo algunos de los supersoldados de Hiiragi, aún enamorados, eran devorados vivos por los titanes sin tener tiempo de defenderse.

Con la tecnología de Hiiragi severamente dañada tras los enfrentamientos previos, los titanes que antes obedecían sus órdenes ahora actuaban por instinto, devorando indiscriminadamente a cualquiera que se cruzara en su camino. Ambos bandos —Kisaragi y Hiiragi— comenzaron a sufrir pérdidas devastadoras no solo por las acciones del enemigo, sino también por los mismos monstruos que alguna vez habían controlado.

Rokugo observaba desde una colina mientras un grupo de titanes arrasaba con las líneas defensivas de Hiiragi. Aunque esto debía ser una ventaja para Kisaragi, sabía que era solo cuestión de tiempo antes de que los titanes volvieran su atención hacia ellos también.

Se acercó a Heine, quien estaba sentada cerca, concentrada en mantenerse al margen del caos.
—Oigan, Heine, ¿puedes hacer algo con esos titanes? —preguntó Rokugo, señalando hacia el horizonte donde las bestias gigantescas avanzaban implacablemente.

Heine lo miró sorprendida, como si acabara de pedirle que moviera montañas.
—¿Controlarlos? No puedo hacer eso. Solo sé un silbido específico que los atrae. Lo aprendí hace tiempo para usarlo en la guerra, pero no tengo ningún tipo de dominio real sobre ellos.

Rokugo arqueó una ceja, pensativo.
—Bueno, entonces... hazlo. Silba y llámalos aquí. Necesitamos distraerlos de nuestras fuerzas.

Heine dudó por un momento, visiblemente incómoda con la idea de atraer a los titanes hacia su posición. Sin embargo, sabía que no había mucho tiempo para discutir. Tomó aire profundamente, llevó dos dedos a su boca y emitió un agudo silbido que resonó por todo el campo de batalla.

Casi de inmediato, los titanes más cercanos giraron sus enormes cabezas hacia la dirección del sonido. Sus ojos brillaron con hambre insaciable mientras comenzaban a moverse hacia donde estaban Rokugo y su equipo.

—¡Bien hecho! ¡Ahora corramos antes de que nos aplasten! —gritó Rokugo, haciéndole señas a los demás para reorganizarse.

El plan funcionó... hasta cierto punto. Los titanes abandonaron temporalmente las líneas de Hiiragi, pero ahora estaban dirigiéndose directamente hacia las fuerzas de Kisaragi. La estrategia de Rokugo había logrado comprar algo de tiempo, pero el costo seguía siendo alto. 

(Al llegar, Alice activó su protocolo de sigilo y se deslizó entre los pasillos del cuartel general. Sin embargo, al poco tiempo de avanzar, el Agente 10 emergió de la oscuridad y, con una señal de la mano, tomó las llaves de la nave para escapar del área. Alice no se inmutó; su objetivo era claro.)

(Finalmente, Alice llego al  la sala principal de Hiiragi, donde Fritz la esperaba con una expresión impasible. Adelheid estaba a su lado, con los brazos cruzados y una mirada severa.)

Fritz (con una expresión burlona al ver a Alice acercarse): ""¿Así que Kisaragi ha enviado... a la niña?" ¿En serio creen que una niña como tú va a hacer que nos rindamos? ¿Qué crees que lograrás con tu ternura? ¿O acaso esperas que tu empatía cambie algo aquí?"

Alice (sonriendo suavemente, sin miedo): "No soy una niña, Fritz. Soy un androide. Y he venido a mostrarte la verdad."

(Alice no perdió el tiempo. Con un movimiento mecánico, abrió su pecho, revelando su reactor nuclear en pleno funcionamiento. La energía radiante iluminó la sala con un resplandor inquietante.)

Alice (con una voz sin emoción):

Alice (con una voz sin emoción):

"Si crees que estoy aquí para negociar, estás equivocada . 

(Fritz entrecerró los ojos, evaluando la amenaza con una calma inquietante. Adelheid, sin embargo, retrocedió ligeramente, sintiendo el peligro.)

Fritz (con una sonrisa fría):
"Interesante. ¿Que es eso que tienes en el pecho? Si me matas, di la orden de enviar colosales en cadena. Kisaragi y Grace desaparecerán."

Alice (sin titubear):
"Esto no destruira solo esta oficina, Sino toda la nave y Kilometros a la redonda "

(Hubo un breve silencio en la sala. Fritz evaluó sus opciones, pero Alice continuó con su monólogo, exponiendo la realidad de su mundo de origen.)

Fritz (con una sonrisa amarga, pero sin creer del todo en lo que ve): "¿Y qué? ¿Crees que eso nos asusta? 

Alice (mirando directamente a Fritz):
"El mundo de donde vengo ha sido devastado por las guerras y la contaminación. Hemos llevado nuestro propio planeta al borde de la destrucción. Ya no puede soportar mucho más. Kisaragi invadió este mundo porque sabíamos que pronto necesitaríamos un nuevo hogar."

(Fritz observó a Alice con interés, sin decir una palabra.)

Alice (mientras los ojos de Fritz se agrandan, reconociendo que esta amenaza es real): "¿Lo entiendes ahora? No es una amenaza vacía. Esto no es una amenaza es una notificación."

Fritz (silencio, su expresión ahora un tanto nerviosa): "¿Qué... qué quieres de nosotros?"

Alice (con una mirada fría y directa): "Paz. No hay más guerras. O de lo contrario, el fin será inevitable."

La sala quedó en silencio. La amenaza de Alice era real, y Fritz sabía que, si no se rendían, la destrucción sería total. Sin embargo, algo en su mente todavía dudaba. Podría ser una trampa... o quizás, la única salida hacia la paz. Pero, sin duda, la situación había dado un giro inesperado.

Alice (mientras espera la respuesta, mirando fijamente a Fritz): "Este planeta no es solo nuestro objetivo... sino nuestro último refugio. Y no vamos a permitir que Hiiragi lo controle."

(El silencio en la sala era ensordecedor. Fritz se llevó una mano a la barbilla, pensativo, mientras Adelheid apretaba los puños, frustrada por la situación.)

Fritz (con una leve sonrisa):
"Ya veo... así que, en el fondo, ustedes no son tan diferentes de nosotros."

(Alice cerró su pecho y esperó la respuesta de Fritz. La guerra estaba en un punto crítico y, con una sola decisión, el destino del planeta 407 se  decidiria)







El campo de batalla, una extensión de ruinas y humo, parecía más un escenario apocalíptico que un campo de confrontación. Las máquinas y los robots de Kisaragi, que hasta hacía poco estaban preparados para aplastar a las fuerzas de Hiiragi, se hallaban inmóviles, como si fueran sombras de su antigua gloria. La misma sensación de inutilidad y vacuidad envolvía a los combatientes, quienes comenzaban a darse cuenta de que no importaba cuántos puntos obtuvieran o cuántas batallas ganaran; la guerra misma era una espiral interminable de sufrimiento y destrucción, una lucha sin sentido para un objetivo que nadie poseía realmente.

 La guerra se había convertido en un ciclo interminable de muerte y destrucción. 

 ambos bandos perdían más soldados, recursos y territorio. Los campos de batalla estaban llenos de escombros, cuerpos y ruinas carbonizadas. Incluso los animales titanizados, creados por Hiiragi, comenzaban a desmoronarse debido al desgaste constante de sus sistemas biológicos modificados para produccion en masa.

Desde su posición estratégica, Rokugo observaba cómo el conflicto consumía lentamente el planeta entero. Había momentos en los que ni siquiera estaba seguro de quién tenía la ventaja. Las fuerzas de Kisaragi aún resistían gracias a la tecnología avanzada y la astucia táctica, pero incluso ellos no podían mantener este ritmo indefinidamente.

—Esto no tiene sentido, Rokugo. Si seguimos así, destruiremos completamente este planeta. Ya no estamos luchando por territorio o poder; estamos luchando simplemente porque nadie quiere rendirse.

Pero ¿qué alternativa tenemos? Si nos detenemos ahora, Hiiragi aprovechará para acabar con nosotros. Y si ellos se detienen, nosotros haríamos lo mismo. Es un callejón sin salida.

Viper, quien había estado escuchando en silencio, intervino con voz baja pero firme.
—Entonces tal vez deberíamos buscar otra forma. Seguir así solo garantiza la destrucción de todos. Ni siquiera Zenarith querría esto.

Rokugo soltó una risa amarga.
—Sí, claro. Como si fuera fácil convencer a Hiiragi de que paren y hagamos las paces. Fritz y Adelheid no van a rendirse tan fácilmente, y nosotros tampoco.

Mientras tanto, Grimm intentaba lanzar maldiciones a distancia contra los titanes, aunque era inútil.
—¡Zenarith, dame una solución! —gritó frustrada, rodando furiosa hacia el grupo.

En ese momento, un estruendo retumbó en el aire.  Ambos bandos, exhaustos y rotos, ya no podían ver el propósito de su lucha. Los cañones y las bombas estallaron, pero la destrucción ya no causaba miedo, solo una sensación de vacuidad.

 Rokugo observaba el campo de batalla. Los cadáveres, las ruinas humeantes, los restos de lo que alguna vez fueron fortalezas y ciudades, todo le hacía preguntarse si esto realmente valía la pena.

Rokugo (mirando al horizonte con el ceño fruncido):
"Esto... ya ni siquiera parece una victoria."

 El fuego, los disparos y los gritos parecían más una pantomima de lo que antes fue una guerra. Ambos bandos, exhaustos y rotos, solo veían el vacío en el reflejo de la sangre derramada. La destrucción ya no causaba miedo, solo una sensación de pérdida.

Cuando Belial finalmente dejó de pelear, su respiración agitada era el único sonido que quedaba en el aire. Su silueta, rodeada de polvo y cenizas, se acercó lentamente a Rokugo.

Belial (con voz débil pero firme):
"Rokugo..."

Rokugo giró la cabeza hacia ella, notando que Viper también se acercaba con una expresión de gravedad.

Viper (con un tono solemne):
"Debes ser fuerte."

Rokugo frunció el ceño, sin comprender.

Rokugo (con un deje de cansancio):
"¿Qué demonios significa eso? He estado en guerra toda mi vida, no necesito que me digas—"

Belial (interrumpiéndolo, con una mirada seria):
"Alice fue enviada a autodestruirse. Y lo logró. Hiiragi... ha caído."

El mundo de Rokugo se detuvo.

Las palabras de Belial parecían resonar en su cabeza como un eco sin fin. De repente, el campo de batalla, la guerra, todo perdió sentido.

Rokugo (mirándolos con incredulidad, como si no hubiera escuchado bien):
"...¿Qué?"

No podía ser. Alice no podía haber hecho algo tan estúpido. No sin decírselo. No sin advertirle.

Viper (mirando al suelo, con el rostro sombrío):
"Lo siento, Rokugo... No hubo otra opción."

El sonido de las armas cesó. Hiiragi detuvo el fuego de repente. Rokugo miró hacia adelante, viendo cómo los soldados de Hiiragi dejaban caer sus armas, presentando su total rendición. Como si el tiempo hubiera sido calculado, una silueta apareció en la distancia.

El Agente 10 regresaba en la nave que Alice le había dado. Solo.

En ese momento, Rokugo comprendió que Alice realmente se había ido.

Rokugo (en voz baja, como si su mente aún lo negara):

"No... No puede ser."

La Nave  llegó a la orilla, pero Rokugo no se movió. Su mente estaba en blanco. Se sentía hueco.

No era la primera vez que veía a un compañero caer en batalla. Pero esto... esto era diferente.

El peso de la realidad lo golpeó como un muro de concreto. Su garganta se cerró. Sus manos temblaron. Su cuerpo, fortalecido por las innumerables cirugías de Kisaragi, se sintió frágil.

Y sin poder contenerlo más, Rokugo cayó de rodillas.

Las lágrimas, que nunca pensó que derramaría, rodaron por su rostro.

Rokugo (sollozando, apretando los dientes):
"¡Esa estúpida...! ¡Esa... maldita idiota...!"

Hiiragi dejo de Luchar, Solo quedaba eliminar la amenaza titan restante.

Cuando El fuego termino, Rokugo se encontraba inexpresivo en la oficina de Viper y Alice observando. Grimm, quien en cualquier otro momento habría interrumpido con alguna queja o comentario, simplemente observó en silencio, sintiendo un nudo en la garganta.

Se acercó a Viper y la miró con tristeza.

Grimm (en voz baja, como si no quisiera interrumpir el duelo de Rokugo):
"Sabía lo mucho que la quería..."

Viper (asintiendo con suavidad, apoyando una mano en el hombro de Grimm):
"Sí... Lo sabía."

Por primera vez, Grimm no sintió celos. No sintió la necesidad de competir por el afecto de Rokugo. Porque en ese momento, supo que había una parte de él que siempre pertenecería a Alice.

Tras la rendición de Hiiragi, Kisaragi les permitió a los sobrevivientes vivir en Toris, bajo estrictas condiciones. Se obligo el abandono de las bases de Toris en el mundo, Se les prohibió crear armas, su actividad fue monitoreada y cualquier intento de rebelión significaría su completa erradicación. 

El silencio reinó sobre el campo de batalla. La guerra había terminado. Pero la victoria nunca se sintió tan vacía. Mientras los soldados y agentes de Kisaragi celebraban la victoria, la reconstrucción del mundo conquistado había comenzado. 

Belial, con su usual compostura, envió el informe final a Rokugo. El informe, breve pero preciso, dejaba claro que el planeta estaba "listo para ser habitado" y que los sobrevivientes tendrían ahora una oportunidad de reconstruir sus vidas, por lo menos en teoría.

Con la derrota de Hiiragi, ambas organizaciones acordaron un intercambio de prisioneros. Rose fue recuperada por Kisaragi, aunque su estado físico y emocional reflejaba las duras condiciones de su cautiverio. Mientras tanto, los funerales comenzaron a realizarse para honrar a los caídos.

El funeral colectivo para los combatientes de Kisaragi fue insípido, como era de esperarse. Para la organización, esos soldados siempre habían sido considerados "carne de cañón", y nadie parecía conocerlos lo suficiente como para llorarlos sinceramente. Sin embargo, el dolor era evidente entre las familias de los aliados caídos: caballeros de Grace, miembros de la tribu Kachiwari y otros pueblos que habían colaborado con Kisaragi. Sus seres queridos se reunieron en pequeños grupos, vestidos de luto, compartiendo historias y lágrimas.


Rokugo, aún sintiendo el peso de la pérdida de Alice, se dirigió  por videollamada a Lilith en busca de una respuesta, cualquier cosa que le permitiera traerla de vuelta. En la pantalla holográfica, Lilith apareció con su habitual expresión neutra, pero sus ojos mostraban una leve tristeza.

Rokugo (con un tono seco y serio):
"Lilith... dime que puedes reconstruir a Alice."

Lilith, con su característico tono despreocupado, miró a Rokugo mientras bebía una copa de vino.

Lilith (suspirando):
"Técnicamente, sí. Pero no será lo mismo."

Rokugo frunció el ceño.

Lilith (explicando con calma):
"Tengo una copia de seguridad de su base de datos. Puedo construir un nuevo cuerpo y transferir su memoria, pero..."

Rokugo (cruzando los brazos con frustración):
"Pero no será Alice."

Lilith asintió.

Lilith (con una leve sonrisa melancólica):
"Será una androide con sus recuerdos, pero sin la misma alma. Tú sabes lo que quiero decir."

Lilith suspiró y utilizó una analogía poco clara, aunque cargada de significado:
—Imagina que llenas una copa con el mismo vino, pero sin las babas de la gente que lo tomó antes. Esa copa puede parecer igual, pero falta algo esencial que nunca podrás recuperar.

Rokugo quedó confundido, pero entendió el mensaje subyacente: Alice, tal como la conocía, ya no existía. Su sacrificio había sido definitivo.

Pero el momento más emotivo fue el funeral individual de Alice. Se llevó a cabo en el hangar, donde los dos robots destructores supervivientes —aunque dañados— estaban presentes. Su presencia era un recordatorio tangible de la conexión que Alice había tenido con ellos antes de su sacrificio.

Rokugo se acercó a ambos robots en privado, con una mezcla de curiosidad y dolor en su mirada.
—¿Es como hablar con Alice, pero cambiada de cuerpo? —preguntó Rokugo al Destructor 1.

El robot respondió con frialdad:
—No soy Alice. Tengo sus recuerdos, pero no su esencia. Mi programación evolucionó sin los bloqueos que limitaban su asistencia exclusiva a ti. No me interesa seguir tus órdenes.

El Destructor 2 añadió con un tono similar:
—Mi existencia es independiente. No siento nostalgia ni apego. Solo cumplo objetivos.

Rokugo frunció el ceño, sintiéndose rechazado. Sabía que algo faltaba, algo que nunca podría replicarse. A pesar de las palabras de las IAs clonadas, hizo una videollamada a Lilith para pedirle que reconstruyera a Alice.

Belial, con los brazos cruzados, miró la escena con su típica expresión indiferente.

Belial (con un suspiro):
"No murió. Era una máquina."

La frase hizo que muchos la miraran con incomodidad, pero nadie la contradijo. Sabían que, en términos estrictos, Belial tenía razón.

Lilith había confirmado que era posible recuperar la base de datos de Alice en otro androide, pero no sería la misma Alice. Su memoria, sus experiencias, su evolución como inteligencia artificial, todo se habría reiniciado.

Rokugo se adelantó al centro de la reunión, respirando hondo antes de hablar. Miró a su alrededor. Todos estaban allí, incluso aquellos que solían bromear sobre Alice. En ese momento, nadie reía.

Rokugo (con la voz tensa, pero manteniendo su actitud despreocupada):
"Alice... no sé qué se supone que se dice en un funeral para una máquina, pero supongo que esto es lo mejor que podemos hacer."

El silencio fue interrumpido por Snow, quien, con los brazos cruzados y la mirada baja, decidió decir unas palabras.

Snow (con voz firme, pero afectada):
"No creí que me dolería esto. Para ser una chica golem, fue... bastante humana. Me regañaba todo el tiempo por mi corrupción, pero aun así me dejaba salir con la mía. Supongo que voy a extrañar eso."

La princesa Tilis se acercó, su vestido real ondeando con el viento. Sus ojos reflejaban respeto.

Tilis (con solemnidad):
"En la historia de nuestro reino, nunca hemos tenido aliados como ustedes. Alice fue más que una simple máquina... Fue un puente entre nosotros y su mundo. Su pérdida no será olvidada."

El Hombre Tigre, apoyado en una muleta, se acercó. Con una voz rasposa y cansada, se tomó un momento antes de hablar.

Hombre Tigre (con una pequeña sonrisa triste):
"Alice era irritante. Me trataba como si fuera un cachorro sin disciplina. Pero... me enseñó a adaptarme a este mundo. Sin ella, no habría aprendido lo suficiente para sobrevivir aquí."

Heine y Russel, ambos con expresiones de tristeza, también dieron un paso adelante.

Heine (apretando los puños, mirando hacia el monolito):
"Nunca pensé que diría esto, pero... esa lata de hierro me ayudó más de lo que admitiré en voz alta. Siempre tenía una solución para todo. Y ahora que no está... siento que algo falta."

Russel (con la voz temblorosa):
"Ella fue mi maestra. No solo en la escuela, sino en la vida. Sin Alice, nunca habría aprendido todo lo que sé ahora."

En la videollamada desde la Tierra, Lilith apareció en la pantalla, su usual expresión perezosa era reemplazada por una neutralidad incómoda.

Lilith (suspirando, con una pequeña sonrisa irónica):
"Tch... ¿Quién iba a pensar que esa cosita de metal causaría tanto impacto? Nunca la traté como alguien especial, pero... bueno, incluso yo tengo que admitir que fue un buen androide. Si la reconstruyo, no será la misma. Pero supongo que no la olvidaremos."

Finalmente, Rokugo miró el monolito y tomó aire, intentando armar su discurso.

Rokugo (con una sonrisa triste):
"Alice, no sé si esto cuenta como una despedida, pero... Supongo que tu software fue exportado a la nube cibernética. Tu disco duro fue desmontado con honor y tu CPU fue formateada en el más allá digital."

Algunas personas se rieron suavemente entre lágrimas. Incluso en un momento así, Rokugo no podía evitar hacer un chiste.

Rokugo (con los ojos vidriosos, pero manteniendo la compostura):
"No sé qué hubiera hecho sin ti. Me ayudaste a organizar este caos, me diste estrategias cuando estaba perdido y me regañaste como si fueras mi jefa. Y ahora... tengo que seguir adelante sin ti. Pero supongo que eso es lo que harías, ¿verdad? Decirme que deje de llorar y me ponga a trabajar."

Rokugo miró el cielo por un momento, luego golpeó suavemente el monolito con el puño cerrado.

Rokugo (con voz firme):
"Adiós, Alice."

Rokugo miró el suelo, sintiendo un nudo en la garganta. Se había acostumbrado a la presencia de Alice, a su sarcasmo, a sus regaños, a su eficiencia inquebrantable. Y ahora, solo quedaba un vacío que no podía llenar. 

Cambios en la jerarquía de Kisaragi

Con el vacío de poder dejado por Alice, Snow fue ascendida de gobernadora a gerente de distrito. El puesto de gobernador fue otorgado a otro agente, lo que dejó a Rokugo fuera de la carrera por el ascenso. Grimm intentó consolarlo mientras lo veía sentado solo en una esquina del hangar.

—No te preocupes, Rokugo. Esto no significa que seas menos valioso. Además, yo todavía tengo el puesto de secretaria de ejecutiva local —dijo Grimm con una sonrisa burlona—. Y sabes que conozco todos los trapos sucios de Snow. Si logramos conquistar el espacio restante del planeta y reorganizar la distribución territorial, seguro que puedo mover algunos hilos para que te den un buen puesto.

Rokugo la miró con escepticismo.
—¿Crees que Snow te escucharía si intentaras negociar algo así?

Grimm sonrió con malicia.
—Claro que sí. Después de todo, he estado ayudándola con documentos importantes durante mucho tiempo. Conozco cada uno de sus errores y conflictos de corrupción. Puede que sea tu única oportunidad.

Bajo el liderazgo de Viper, el gobierno adoptó un enfoque basado en el orden y el compromiso. Aunque Viper deseaba un sistema pacífico y respetuoso, no podía escapar de los planes preestablecidos de Kisaragi. Los programas educativos obligaban a todos los ciudadanos, independientemente de su especie o nación, a capacitarse al mismo nivel que el resto. Esto incluía entrenamiento militar básico, conocimientos técnicos y habilidades sociales adaptadas al nuevo régimen.

Durante este período de "paz", se establecieron aduanas interplanetarias para gestionar la migración masiva de residentes del tercer planeta (Tierra). Estas aduanas no solo servían como puntos de entrada, sino también como centros de evaluación para determinar quiénes podían integrarse rápidamente al sistema de Kisaragi y quiénes necesitaban capacitación adicional.

Viper supervisaba personalmente estos procesos, asegurándose de que fueran justos y eficientes. Aunque su objetivo final era crear un mundo sin miseria ni discriminación, sabía que aún había mucho trabajo por hacer para equilibrar los ideales de Kisaragi con las realidades del planeta.

Belial entró en la sala con una expresión satisfecha.

Belial (cruzándose de brazos con orgullo):
"Bueno, oficialmente, Kisaragi ya ha conquistado el mundo."

Rokugo levantó la cabeza, sintiendo por un momento una pequeña satisfacción. Su misión estaba completa. 

Antes de que pudiera profundizar más, un zumbido fuerte y un destello cegador anunciaron la llegada por teletransportación, una multitud apareció en el horizonte

Antes de que pudiera profundizar más, un zumbido fuerte y un destello cegador anunciaron la llegada por teletransportación, una multitud apareció en el horizonte. Decenas de personas, con maletas en mano, desde la maquina teletransportadora de Kisaragi, listas para habitar este nuevo mundo conquistado. Pero entre ellos, Rokugo notó una silueta familiar. Su corazón se detuvo por un segundo. Una figura radiante avanzó con gracia entre la multitud, con su característico cabello azul y su sonrisa deslumbrante. Astaroth.

Rokugo (sintiendo un sudor frío recorrer su espalda):
"Oh, mierda."

Antes de que pudiera reaccionar, Astaroth corrió directamente hacia él, saltando con entusiasmo. 

Astaroth (con una sonrisa radiante y una mirada enamorada, saltando directamente hacia Rokugo): "¡Rokugo! ¡Te he extrañado tanto! ¡No sabes cuánto he esperado para verte nuevamente!"

Rokugo sintió cómo el peso de sus acciones caía sobre él como una avalancha. Se le juntó el ganado.

Rokugo (paralizado de miedo, sintiendo que el peso de sus acciones caía sobre él): "... ¡¿Qué haces aquí?!"

Grimm (observando la escena, su rostro tornando una mezcla de confusión y enojo): "¿Quién es esta chica? ¿Qué está pasando aquí?"

Astaroth (con una sonrisa angelical, completamente segura de sí misma): "Soy su novia, claro. Rokugo y yo... hemos estado separados por tanto tiempo, pero por fin, ¡al fin estamos juntos otra vez!"

Grimm (con una ira creciente en su rostro, su tono de voz gélido): "¿Su novia? ¿¡Rokugo, qué es esto!? ¡¿Me has estado engañando?!"

Rokugo (tartamudeando, sintiendo la presión de ambas partes): "N-no, Grimm... No te engañaba a ti... ¡De hecho, engañe a ella contigo.

Grimm (su rostro pasando del enojo a una furia ciega, sus ojos llenos de rabia): "¡¿Qué?! ¿¡Cómo te atreves!? No me importa lo sensual que seas, ¡pero pagarás por jugar con el corazón de una doncella como yo!"

Astaroth (entrecerrando los ojos con una sonrisa inquietante):
"¿Así que has estado con otra mujer mientras yo estaba ocupada en el tercer planeta?"

Rokugo (intento defenderse, pero su mente se nublaba por la situación): "¡No es lo que parece! ¡Tú sabes lo que hicimos, Grimm! Era un trato, si ninguno de los dos hallaba pareja en 10 años nos casariamos, pero ya halle pareja Grimm, Y Tu Astaroth me dijiste que podia...

Astaroth (sonriendo con dulzura, pero con una mirada de puro odio):
"Querido, si pensabas que ibas a salir de esta sin consecuencias... estabas equivocado."

Antes de que pudiera terminar su explicación, Astaroth, furiosa por la revelación de Rokugo, emergio una ráfaga de hielo. La temperatura bajó instantáneamente y sus pies quedaron congelados al instante, inmovilizando a Rokugo en el suelo.

Grimm (alzando su bastón con determinación):
"¡En nombre de Zenarith, te maldigo! ¡Que tu libido desaparezca para siempre!"

Rokugo (con la voz temblorosa, atrapado entre las dos, su mente estallando mientras pensaba en lo peor): "Por favor... ¡No me hagas esto! Astaroth, Grimm... ¡yo...! ¡Solo necesito tiempo para explicarlo! ¡Esto es un malentendido!"

Pero antes de que pudiera continuar, la furia de Grimm y Astaroth no le dio espacio para ninguna defensa. Una luz oscura envolvió a Rokugo, su cuerpo se estremeció por la magia de Grimm y, de pronto... lo sintió.

O mejor dicho, no sintió nada.

Rokugo (tocándose el cuerpo con desesperación):
"No... No puede ser... ¡¿Qué me hiciste, Grimm?! ¡¿QUÉ ME HICISTE?!"

Grimm (cruzándose de brazos con orgullo):
"¡Eso te pasa por infiel! Ahora serás un santo "

Rokugo, aún con las piernas congeladas , intentaba moverse hacia el hospital. A pesar de querer estar furioso con ella, no podía encontrar la energía para hacerlo. Se detuvo un momento, apoyándose contra una pared mientras reflexionaba.

—Maldita sea... ¿Por qué no puedo enfadarme contigo, Grimm? —murmuró para sí mismo, cerrando los ojos con frustración—. Supongo que es porque... bueno, técnicamente me lo merezco. Esto es culpa mía.  

Grimm observó a Astaroth con una mezcla de curiosidad y desagrado. No le gustaba ni un poquito la forma en que Astaroth miraba a Rokugo, pero tampoco estaba dispuesta a iniciar una pelea directa. Por su parte, Astaroth sentía algo similar; aunque odiaba admitirlo, Grimm tenía cierto nivel de poder que no podía ignorar.

—¿Qué fue exactamente lo que le hiciste? —preguntó Astaroth finalmente, señalando a Rokugo, quien seguía cojeando hacia el hospital.

Grimm sonrió con malicia, disfrutando del momento.
—Oh, solo eliminé su libido. Es como castrarlo, pero dejándole intacto el cuerpo. 

Astaroth frunció el ceño, visiblemente molesta.
—¿Y crees que eso arregla algo? ¡Tú lo arruinaste!

Grimm se encogió de hombros, fingiendo inocencia.
—Bueno, si tú no puedes tenerlo, entonces nadie debería. Además, esto es culpa suya por jugar con ambas.

Astaroth apretó los puños, pero luego respiró profundamente, tratando de calmarse.
—Bien. No voy a discutir contigo. Solo evítame, y yo te evitaré.

Grimm asintió con frialdad.

—Hecho.

Ambas mujeres se dieron la espalda, dejando claro que preferían evitar futuros enfrentamientos. Grimm comenso a llorar mientras se alejaba mientras Astaroth permanecía enojada y decepcionada. 

 Finalmente, Rokugo llegó al hospital, donde los médicos comenzaron a descongelar lentamente sus piernas. A pesar de todo lo ocurrido, se encontraba sorprendentemente tranquilo. Los tranquilizantes administrados por los doctores probablemente ayudaban, pero también sentía una extraña sensación de resignación.

—Esto es lo que obtienes cuando juegas con fuego —murmuró Rokugo, mirando el techo mientras esperaba que los efectos de la maldición desaparecieran.

Tras la reparación de tejido, Rokugo guardo reposo. En la Hora de visita. 

En ese momento, entraron Viper, el Hombre Tigre y Rose. Todos tenían expresiones divertidas, aunque trataban de disimularlo.

—¡Vaya, Rokugo! Parece que finalmente tu jugada llevo a lo inevitable —comentó el Hombre Tigre con una risa burlona—. Nyaa, tal vez deberías aprender a elegir mejor a tus mujeres.

Rose cruzó los brazos, claramente disfrutando del espectáculo.

Viper, siempre pragmática, añadió con calma:
—Supongo que ahora entiendes lo complicado que puede ser tener relaciones múltiples sin consecuencias. Espero que esto te sirva de lección.

Rokugo soltó una risa débil, todavía adormecido por los medicamentos.
—Sí, sí, ya entendí. No más juegos. Aunque... honestamente, creo que prefiero quedarme así por un tiempo. Al menos nadie me está persiguiendo.

El grupo compartió una pequeña carcajada, aunque todos sabían que la situación era más seria de lo que parecía. Rokugo tendría que lidiar con las consecuencias de sus acciones tarde o temprano, pero por ahora, al menos, había encontrado un momento de paz. 

La sala de reuniones de Kisaragi estaba sumida en una atmósfera tensa. Las ejecutivas más poderosas de la organización, Astaroth, Belial y Lilith, se encontraban reunidas alrededor de una mesa holográfica, que proyectaba varios informes y mapas de diferentes planetas. Sus rostros reflejaban el desgaste de años de conquista, pero también la determinación que las había llevado a la cima. Aun así, el ambiente estaba lejos de ser pacífico, porque había algo que las tres sabían y no podían dejar de discutir.

Astaroth (con los ojos fríos, cruzando los brazos): "El paso del tiempo en cada planeta que hemos conquistado ha sido extraño. En algunos reportes, los agentes envían actualizaciones semanales, pero aseguran que son mensuales. En otros, las actualizaciones se retrasan... reportes mensuales enviados cada tres meses. Es un desastre de distorsión temporal. ¡Es frustrante!"

Belial (dando un golpe en la mesa con una mano, sonriendo con ironía): "Y luego está el caso del agente 22, que envió sus reportes mensuales cada 8 horas y 24 minutos."! ¡¿Acaso estamos controlando el tiempo o el tiempo nos está controlando a nosotros?!"

Lilith (con una risa leve, mirando a Astaroth): "Ya ves, Astaroth, Belial podra haber recuperado sus recuerdos, pero Su cerebro sigue con las secuelas. "Es por la velocidad a la que se mueven sus galaxias. El paso del tiempo no es el mismo en cada uno de estos mundos... bueno, Tomemos una pausa de la junta y hablemos de lo que nos compete en los casos en que Rokugo está involucrado. Ese tipo siempre logra complicar las cosas."

Astaroth (estrechando los dientes, notando cómo las palabras de Lilith y Belial provocaban una pequeña sonrisa en sus rostros): "Rokugo... ese hombre. Él... Él me traicionó. ¡Lo vi con esa sacerdotiza ... como se llamaba..Grimm! ¡Me traicionó con esa maldita demonio!" (Su voz se volvía más baja, llena de ira contenida) "No puede ser que ahora sea gobernador de la ciudad "

Belial (sonriendo de forma burlona, sabiendo que su amiga estaba molesta): "Ah,

Nosotras ya lo sabíamos... Ya sabíamos que Rokugo y Grimm estaban... involucrados. ¿Por qué crees que no te dijimos nada? Queríamos ver cómo ibas a reaccionar."

Lilith (encogiéndose de hombros, con una sonrisa traviesa): "Vamos, Astaroth. Tú te enteraste hace semanas, pero no fue hasta ahora que realmente lo aceptaste, ¿verdad? A fin de cuentas, es Rokugo, siempre con su infidelidad y su habilidad para meterse en líos. ¿Qué otra cosa podemos esperar de él?"

Astaroth (con la furia acumulándose en sus ojos, se levantó de golpe, y su voz temblaba con enojo): "¡Eso no es lo que me molesta! ¡Lo que me molesta es que ustedes lo sabían y no me dijeron nada! ¡¿Por qué?!"

Belial (con una sonrisa burlona, manteniendo su calma): "Porque queríamos ver cómo te enfrentarías a la verdad. Y no lo estamos defendiendo. Rokugo metió la pata de una forma espectacular... pero eso no significa que no pueda seguir siendo útil. Aunque, claro, con lo que acaba de hacer, probablemente necesitaremos hacer algunos ajustes."

Astaroth (cruzando los brazos):"Supongo que debí haber tomado más en serio los informes de Alice."

Belial y Lilith (riendo al unísono): "Sí, eso habría sido una buena idea."

Astaroth (suspirando con resignación): "Para ser honesta, siempre sospeché que Rokugo haría algo como esto... pero esperaba que al menos fuera con alguien influyente para acelerar la conquista sin tanta política. ¡No con una bruja en silla de ruedas!"

Belial y Lilith intercambiaron miradas y sonrieron.

Lilith (con un brillo travieso en los ojos): "Bueno, hablando de castigos... creo que deberíamos darle una nueva misión a nuestro querido Rokugo. Después de todo, hizo un excelente trabajo en el planeta 407."

Belial (con una sonrisa maliciosa): "Sí, tan buen trabajo que lo vamos a enviar al planeta más difícil de conquistar."

Astaroth (levantando una ceja): "¿Te refieres a...?"

Lilith (asintiendo con satisfacción): "Exacto. El planeta en el que el agente 22 fracasó."  

Belial : Uy, Eso sera divertido ¿Como se lo proponemos ?

Lilith (mirando a Astaroth con una expresión tranquila): "El hecho es que necesitamos a alguien competente para la misión de conquista en el planeta desértico. Ese mundo... , el que mencionó el Agente 22. Es de todos los planetas el mas rico en recursos naturales. Quizás Rokugo, a pesar de sus... complicaciones, sea la opción más adecuada."

Astaroth (furiándose, su aura congelante se hacía más densa a su alrededor): "¡Este no es un maldito juego! ¡Este es mi corazón! Y Rokugo me traicionó con esa... esa... ¡grrrrr!"

En ese momento, la sala se quedó en un silencio tenso, mientras Astaroth intentaba calmar su rabia. Las dos mujeres la observaban con calma, pero había una chispa de burla en sus ojos. Sabían que la situación estaba al borde del caos, pero no les importaba. Para ellas, el juego de poder y control era más importante.

A la reunión se unió Viper, ahora vestida con el uniforme negro de Kisaragi, con una expresión de orgullo en su rostro.

Viper (sonriendo con confianza): "Disculpen la demora. Ya estoy aquí."

Astaroth (con algo de sorpresa): "Oh, cierto. Ese iba a ser el puesto de Rokugo."

Belial (encogiéndose de hombros): "Sí, pero después de analizar la situación, decidimos darle el puesto a Viper. Mostró liderazgo, supo cómo administrar su facción y manejó muy bien la guerra."

Astaroth suspiró y se dejó caer en su asiento.

Astaroth (con una sonrisa irónica): "Bueno, al menos algo bueno salió de todo esto."

Lilith (riendo): "Ahora solo queda ver la cara de Rokugo cuando se entere de su próxima misión."

Todas las ejecutivas se echaron a reír, sabiendo que su castigo sería tanto una venganza, una prueba y hasta una mision suicida para Rokugo.



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