Rokugo en SNK Cap 8.5 Version 2025

Escena: Laboratorio de Alice

Alice: (Mientras ajusta un panel) "Rokugo, he estado pensando en un plan de contingencia. Si mueres en una misión, podríamos clonarte. Tus habilidades son valiosas, y Kisaragi no puede permitirse perderte."

Rokugo: (Sentado sobre una mesa, comiendo un bocadillo) "¿Clonarme? Bueno, suena interesante. Pero ¿sabes qué sería mejor? Clona a los combatientes y envíalos a misiones suicidas. Así, ningún agente tiene que morir."

Alice: (Con una mirada crítica) "Eso no resolvería el problema del desgaste de recursos. Además, los clones necesitarían el mismo entrenamiento que los agentes originales."

Rokugo: (Sonriendo con suficiencia) "Bah, solo hazlo. Imagínate un ejército de Rokugos corriendo por ahí. El mundo entero se rendiría en cuestión de días."

Alice: (Rodando los ojos) "O se destruirían entre ellos por tu estupidez."

Rokugo: (Riéndose) "Tienes que admitirlo, Alice. Sería entretenido."

Alice: (Ignorando el comentario de Rokugo) "Además, hay algo más. Mientras analizaba el rastro de energía, descubrí que el lugar donde estábamos recibiendo señales antes podría haber sido... una instalación subterránea. Algo construido hace siglos.

Viper: (Con una expresión seria) "Entonces debemos ir allí y averiguarlo. No podemos dejar que Hiiragi tome ventaja."

Rokugo: "De acuerdo. Alice, prepara el equipo. Viper, tú también vienes. "

Mientras el equipo se prepara...

Grimm: (Acercándose a Viper en voz baja) "Oye... ¿Tú crees que el Comandante realmente se preocupa por alguien más que por sí mismo?"

Viper: (Sonriendo suavemente) "Rokugo es complicado. Pero si algo he aprendido, es que siempre tiene un plan. Y aunque no lo parezca, creo que te tiene un cariño especial, Grimm. Aunque jamás lo admitirá."

Grimm: (Sonrojándose) "¿De verdad lo crees?"

Viper: "Sí, pero no dejes que eso se te suba a la cabeza. Ahora, prepárate. Este viaje podría ser más peligroso de lo que creemos."

Rokugo: (Desde la distancia) "¡Dejen de chismear y suban al transporte! No tenemos todo el día."

Escena: Androides y Confusiones

Escena:  Androides y Confusiones


(En una sala de control de Kisaragi, llena de pantallas, gráficos y terminales de diseño, Alice trabaja concentrada en su computadora. Rokugo se recarga en la pared, observando aburrido pero interesado.)

Rokugo (mirando las pantallas): —¿En qué andas ahora, Alice? Pensé que ya habíamos terminado con los prototipos.

Alice (sin mirar, concentrada en su pantalla): —Aún no. Ahora estamos generando una serie de androides especializados para misiones de infiltración. Con el éxito que he tenido como soporte, Kisaragi ha decidido duplicar el modelo.

Rokugo (levantando una ceja, curioso): —¿Así que más "Alices", eh? ¿Y eso significa que me vas a reemplazar?

Alice (sin perder la calma): —No te pongas celoso. El modelo X es una versión más avanzada, pensada para apoyar a los agentes en otros planetas. El diseño y la programación se enfocan en adaptarse rápidamente a diferentes culturas, géneros y apariencias.

(Rokugo observa cómo Alice pasa rápidamente entre diferentes diseños en la pantalla. El primer diseño que ve le llama la atención: una versión de Alice en un outfit de agente secreto, con un uniforme completamente diferente al suyo. Mientras lo observa, la siguiente imagen es sorprendentemente familiar.)

Rokugo (frotándose los ojos, incrédulo): —Espera un momento... ¿esa es Rose?

Alice (sin mirar): —Sí, exactamente. Cada uno de los diseños está basado en nuestras "colaboradoras", es decir, las chicas que conocemos en este planeta. Los modelos están pensados para ser fácilmente aceptados por sus culturas locales.

(Rokugo se ríe mientras sigue mirando las imágenes, viendo a GrimmSnow y Heine, cada una representada en un diseño similar al de Alice, pero con ropa adaptada a diferentes estilos: desde ropa de princesa hasta estilos más militares.)

Rokugo (sonriendo maliciosamente): —Parece que la "corporación" tiene más morbo del que pensaba. Todas las chicas en esos diseños parecen... bastante sexys.

Alice (sin inmutarse): —¿Morbo? Solo son modelos funcionales para infiltración, Rokugo. Las niñas son fáciles de infiltrar en cualquier sociedad. No sé por qué te sorprende. El plan es sencillo: enviar a estos androides a reemplazar a las personas locales en el terreno, tomando sus roles y ayudando en misiones clave.

(Rokugo, intrigado pero aún con una sonrisa de burla, pasa al siguiente archivo. Al abrir la carpeta, se encuentra con un nuevo diseño: una versión Android X de una mujer que recuerda perfectamente: Grimm, pero con un outfit completamente diferente al habitual, como si fuera un traje de fiesta.)

Rokugo (murmurando para sí mismo): —¿Qué demonios...?

Alice (sin mirarlo, como si leyera su mente): —Y estos modelos son androides X de compañía. Son utilizados por los agentes de Kisaragi para evitar problemas con enfermedades venéreas. Son versiones de apoyo con personalidad opuesta a la original.

Rokugo (fijándose más en la imagen, curioso): —¿Personalidad opuesta? ¿Y qué significa eso exactamente?

Alice (volteando la pantalla hacia él y mirando sus expresiones): —Estas versiones tienen una programación especial para ser sumisas y complacientes, a diferencia de las originales, que suelen tener carácter más fuerte y rebelde.

(Rokugo se ríe con un tono sombrío, y cuando ve la imagen de Grimm, se siente extraño por un momento, ya que la versión androide tiene una actitud más tranquila y juguetona.)

Rokugo (murmurando): —¿De verdad? ¿Y esas versiones ni se enteran de que...?

Alice (interrumpiéndolo con calma): —No tienen forma de saberlo. Y aun si lo supieran, no podrían demandar nada porque no saben de leyes. No son como los humanos. Son solo máquinas programadas para servir.

(Rokugo observa la foto de Grimm, quien en el diseño se ve completamente diferente, con un look relajado y sonrienteEs una imagen de una versión más infantil y juguetona que no recuerda en absoluto a la Grimm real que conoce.)

Rokugo (con una expresión extraña, mientras observa la foto de la versión de Grimm): —Espera... ¿¿esto es... una foto de Grimm de joven?? Pero, ¿cómo...?

(En ese momento, Grimm entra a la habitación, sin avisar. Al ver la foto, se congela de golpe, mirando fijamente la imagen del diseño androide.)

Grimm (con voz temblorosa y molesta): —¡¿Cuánto tiempo has estado realmente en este planeta, Rokugo?!

(Rokugo se gira rápidamente hacia ella, completamente sorprendido por su reacción.)

Rokugo (levantando las manos en señal de inocencia): —¡¿Qué?! ¡No tengo ni idea de qué hablas!

Grimm (señalando la pantalla, furiosa): —¡Eso no puede ser posible! ¡¿Cómo tienes una foto de mí (GRIMM) joven?! ¡¿Cuándo me tomaron esa foto?!

(Rokugo, completamente confundido por la pregunta de Grimm, mira nuevamente la imagen. Se da cuenta de que la versión androide X de Grimm no es una foto de ella de joven, sino una recreación de su apariencia por Kisaragi, modificada para parecer más dócil.)

Rokugo (en shock, nervioso): —No, no, Grimm, esa foto... no es de ti cuando eras joven... es... es un diseño de Kisaragi para un androide.

Grimm (enfurecida): —¡¿Qué?! ¡¿Me estás diciendo que ese es un modelo de Kisaragi que me replicó a mí?! ¡¿Y todo el tiempo he estado en una broma?!

Rokugo (desesperado, tratando de calmarla): —¡No, no! ¡Grimm, es solo un modelo de androide! ¡Es una versión con... diferente personalidad! ¡Solo siguen tus rasgos! ¡Es solo para misiones!

Grimm (fuera de sí, apuntando hacia la pantalla): —¡¿Cómo puedes tener esa foto de  en tus manos sin que me lo digas?! ¡¿Qué estás haciendo con todas esas versiones de nosotras?! ¡¿Estás tomando fotos de todas las chicas con esas "personalidades opuestas"?! ¡¿Tienes un fetiche o qué?!

(Rokugo, completamente confundido y atrapado entre las dos versiones de Grimm, no sabe cómo responder, mientras Alice observa desde un lado con una ligera sonrisa en sus labios.)

Alice (en tono divertido): —Parece que Grimm está un poco celosa de su "doble" artificial.

Grimm (ignorando la broma de Alice, todavía furiosa): —¡Esto no es gracioso, Alice!

Rokugo (suspirando y frotándose la frente): —¡Maldición, Grimm! ¡¿Tienes que hacer una escena cada vez que veo algo extraño?! Es solo un diseño de Kisaragi, ¿vale? ¡Nada de lo que veas está relacionado contigo de verdad!

Grimm (con voz entrecortada, todavía molesta pero algo menos furiosa): —Bueno... pero es que me molesta que puedan hacer eso y ni siquiera me lo dijeron¿Quién sabe qué más han hecho con nuestras versiones? ¡¿Por qué no puedo ser como esas versiones, con un poco más de paz?!

(Rokugo, viendo la confusión de Grimm, no puede evitar reírse con algo de ironía.)

Rokugo (sonriendo con sarcasmo): —¿¿Eso quieres?? ¿Ser un androide sumisa, como las versiones "perfectas" de Kisaragi? Ah, no, perdón, seguro tú prefieres ser tú misma, ¿no?

Grimm (sonrojándose, frotándose los brazos con nerviosismo): —¡¿Y qué si lo quisiera?! ¡¡No tengo nada en contra de ser más... tranquila!! ¡Pero no soy una maldita copia de esos modelos!

Rokugo (riendo de forma incómoda): —Oye, ¿y si te dijera que no somos tan diferentes de esos modelos de "personalidad opuesta"? Yo también he sido manipulado un montón de veces, ¿sabes?

(Grimm lo mira fijamente, todavía sin comprender completamente lo que está sucediendo.)

Rokugo (mirándola con cara de broma, mientras se acerca a ella): —Mira, Grimm, no tienes nada que temer. Nadie te va a reemplazar. ¡A menos que...!

(Grimm lo empuja suavemente, haciéndolo reír.)

Grimm: —¡Cállate, comandante! ¡Ya basta de bromas, solo... sigamos con la misión!

Escena: ¿Podra Grimm Caminar?

(En un salón común de la base de Kisaragi, Grimm se encontraba con una expresión de frustración en el rostro. Había pasado mucho tiempo pensando en una forma de liberarse de su dependencia de la silla de ruedas, y aunque había intentado resolverlo por su cuenta, la tecnología de Kisaragi siempre parecía ofrecer soluciones frías y poco creativas. Además, la magia de su maldición seguía siendo un obstáculo. Así que, decidida a encontrar una respuesta, decidió consultar con algunos de los miembros más cercanos a ella.)

[Grimm habiendo consultado con varios miembros de Kisaragi]

(Grimm comenzó a consultar a varias personas, esperando que alguien pudiera brindarle una solución práctica. Primero, fue con Rokugo, quien siempre tenía ideas arriesgadas.)

Grimm: —Rokugo, ¿tienes alguna idea para que pueda dejar de usar esta silla de ruedas? Quiero algo práctico... algo como un traje robotizado, o una especie de armadura que pueda pilotar. Necesito sentir que puedo caminar otra vez.

Rokugo (mirándola con una ceja levantada, sin apartar la vista de la pantalla de su consola): —Mmmm, ¿un traje robotizado, dices? ¿No te gustaría un auto? Tal vez un coche con ruedas de entrenamiento, algo que puedas controlar mientras sigues descansando... o tal vez podrías volar en uno de esos drones flotantes. No sé, no soy un experto en esas cosas.

(Grimm lo miró con incredulidad, sintiendo que había perdido el tiempo. Rokugo se encogió de hombros, indiferente.)

Grimm (resoplando, alzando una mano en señal de derrota): —Sí, claro. Un auto. Eso es lo que realmente necesitaba, Rokugo. Tal vez te guste el concepto de tener ruedas, pero yo quiero caminar.

(Decidida a seguir buscando, Grimm fue a ver a Rose, quien siempre parecía tener una solución rápida para todo.)

Grimm: —Rose, ¿tú qué opinas? ¿No crees que una armadura o algo que me permita caminar sería lo ideal?

Rose (sonriendo con entusiasmo): —Bueno, técnicamente podrías hackear la maldición que te impide caminar, ¿no? Si tienes acceso a los códigos de la magia, tal vez un poco de ingeniería te ayude.

Grimm (con los ojos entrecerrados, desconcertada): —¿Hackear la maldición? ¿Y cómo exactamente se "hackea" una maldición? ¿Lo aprendiste en tu último curso de hechicería ilegal? ¡Esto no es un videojuego, Rose!

(Rose sonrió ampliamente, disfrutando de la confusión de Grimm.)

Rose (divertida): —Bueno, no sé si te lo podría explicar en términos simples, pero me encantaría intentarlo. Quizás usar alguna maldición en reversa o algo por el estilo.

(Grimm se echó hacia atrás en su silla, abrumada, y con una mano en la cara.)

Grimm (murmurando para sí misma): —Este es el peor día de todos...

(Finalmente, exhausta y con poca esperanza, Grimm fue a hablar con Alice, esperando que su fría lógica le ofreciera alguna respuesta decente.)


[Grimm Encuentra la Respuesta de Alice]

(Alice estaba sentada en su escritorio, enfocada en las pantallas de control, cuando Grimm entró en la habitación con paso decidido.)

Grimm: —Alice, tengo una pregunta para ti.

Alice (sin mirarla, tecleando con rapidez): —No tengo tiempo para chismes.

Grimm (de pie frente a su escritorio, cruzando los brazos): —Necesito una solución seria a un problema personal. Quiero dejar de depender de esta maldita silla de ruedas. ¿Tienes alguna recomendación sobre qué puedo hacer para caminar otra vez?

(Alice dejó de teclear por un momento, mirando a Grimm por encima de sus gafas con una mezcla de indiferencia y desdén.)

Alice (sin levantarse de su asiento): —¿Por qué no te cortas las piernas, te pones unas prótesis y caminas?

(La respuesta fue tan directa y cortante que Grimm se quedó paralizada, sin poder articular palabra por un par de segundos. Alice, sin cambiar su expresión de desdén, volvió a sus teclas.)

Grimm (de manera incrédula): —¿Qué...? ¿Qué dijiste?

Alice (sin mirar a Grimm): —Es simple. Te cortas las piernas, te pones unas prótesis, y listo. Ya puedes caminar. Es mucho más fácil que hacer toda una armadura de robot para ti. Eso requeriría años de diseño y pruebas. Además, ¿por qué complicarlo tanto cuando hay soluciones más simples?

(Grimm no podía creer lo que acababa de escuchar. La frialdad y la lógica de Alice la dejaron sin palabras. Estaba claro que para Alice, la magia y la tecnología eran meros obstáculos que se debían superar con soluciones directas y prácticas.)

Escena: Lilith se enterra que Grimm puede volver de la muerte

[En los pasillos de la base de Kisaragi]

(Lilith había llegado de visita a la base de Kisaragi, una vez más en busca de respuestas. Mientras paseaba por los pasillos, observó los informes recientes de Alice y Rokugo, los cuales mencionaban a Grimm de una manera inquietante. La información detallaba cómo Grimm, a pesar de haber muerto varias veces, volvía a la vida con la ayuda de un ritual en el templo de Zenarith.)

Lilith (mirando los papeles, intrigada): —Hmmm... interesante... Grimm regresa de la muerte cada vez que se le presenta una ofrenda significativa... ¿Qué tipo de poder es este?

(Lilith decide confrontar a Rokugo y Alice mientras paseaban por los pasillos.)

Lilith (sin rodeos): —Oye, ¿es cierto lo que dicen estos informes sobre Grimm? ¿Realmente puede volver de la muerte?

(Rokugo y Alice se detienen por un momento, sabiendo que Lilith no acepta respuestas ambiguas.)

Rokugo (encogiéndose de hombros): —Sí. Es algo extraño, la verdad. Al principio pensábamos que era solo un mito, pero es real. Cada vez que muere, se revive si dejamos una ofrenda para Zenarith en el templo.

Alice (ajustando sus gafas, con una mirada pensativa): —No es que lo hayamos estudiado demasiado, pero hemos visto que la ofrenda debe tener valor para el dueño, y eso permite que el ritual se active. Es... algo raro.

Lilith (pensando en voz alta): —Interesante... Esto podría ser más que magia. La capacidad de resucitar... ¿Es un proceso puramente mágico o algo más? La ciencia debe saberlo.

(En ese momento, Grimm, que estaba sentada en su silla de ruedas, los observa a lo lejos. Al notar que Lilith está cerca, se emociona y decide acercarse para intentar caerle bien. Con una sonrisa en el rostro, ella rueda hacia ellos.)

Grimm (sonriendo y levantando la mano con entusiasmo): —¡Oh,  Madre, qué alegría verte! ¡Espero que estemos bien! Quiero demostrarte lo buena persona que soy, así que si alguna vez necesitas ayuda, no dudes en pedírmela. ¡De verdad, estoy dispuesta a caer bien!

(Grimm intenta hacer un gesto amable, mostrando su mejor actitud hacia Lilith, como si estuviera tratando de impresionar a una suegra. Lilith, sin embargo, no se ve tan impresionada por el intento de Grimm.)

Lilith (con ojos brillantes de curiosidad): —¿Ah, sí? ¿De verdad? Pues, estoy muy interesada en tu capacidad para regresar de la muerte¿Puedo saber qué tan profundo es tu proceso de resurrección?

(Grimm, confusa, intenta comprender por qué Lilith parece tan... interesada, pero no entiende lo que está pasando. Mientras tanto, Lilith utiliza sus brazos mecánicos con agilidad y la envuelve en sus tentáculos metálicos, acercándola a sí.)

Grimm (desconcertada, mirando a Lilith con una expresión de miedo): —¡Eh! ¿Qué estás haciendo?!

Lilith (examinando con fascinación a Grimm): —¿Es cierto lo que dicen? ¿Te decapitaron antes de revivir? Dime, ¿cómo se siente morir decapitada?

Grimm (pálida de miedo, empezando a sudar): —¡¿Qué?! ¡No te atrevas! ¡Por favor, no! ¡No te atrevas a hacerme eso!

Rokugo (observando la escena desde lejos, levantando las manos en señal de resignación): —Lilith... no hagas esto. No te metas con ella. ¡No tiene sentido!

(Lilith, como si no escuchara a Rokugo, sigue con su estudio meticuloso, rodeando a Grimm con más tentáculos. La expresión de Grimm se torna aún más aterrada cuando se da cuenta de lo que está pasando.)

Grimm (gritando mientras intenta liberarse): —¡No me decapites! ¡Por favor, no lo hagas! ¡Morir duele! ¡Te lo juro que es un dolor insoportable! ¡No quiero morir otra vez!

(Lilith, al escuchar su súplica, parece desconcertada por un segundo, pero pronto se sonríe, como si todo esto fuera parte de un experimento científico fascinante.)

Lilith (sonriendo levemente): —Tu sacrificio para la ciencia será recompensado, no te preocupes. El conocimiento tiene un precio, y tú serás una de las piezas clave para descubrirlo.

(Rokugo, sabiendo que la curiosidad de Lilith es más fuerte que cualquier protesta, se acerca a Alice, quien también observa con desaprobación.)

Rokugo (susurrando a Alice, resignado): —No podemos apagar su curiosidad... ya sabes cómo es. Si quiere decapitarla, lo hará sin importar lo que digamos.

Alice (con una ligera sonrisa irónica): —¿Y qué vamos a hacer? ¿Contenerla? Eso es como detener un tornado con un ventilador.

(Grimm, ahora completamente asustada, empieza a llorar mientras se da cuenta de que Lilith va a decapitarla en su busca insaciable de respuestas.)

Grimm (sollozando mientras se aferra a los tentáculos de Lilith): —¡Por favor! ¡No quiero morir otra vez! ¡No quiero! ¡No lo soporto! ¡Muere el alma, pero el dolor sigue!

(Con un corte rápido, Lilith hace un movimiento preciso con sus brazos mecánicos. El corte es limpio y rápido, y Grimm se desploma al suelo.)

Rokugo (susurrando a Alice): —La mató en un segundo. Sin piedad...

(Sin embargo, la muerte de Grimm no es definitiva. Rokugo se da cuenta de inmediato de que el sacrificio para Zenarith debe ser ofrecido de forma personal.)

Rokugo (mirando a Lilith, con una expresión exasperada): —¿Ahora qué? ¡¿La vas a dejar morir aquí?! ¿Qué vas a hacer ahora?!

(Lilith se da cuenta de que Grimm no estará completa hasta que se complete el proceso de resurrección, y Rokugo rápidamente toma el cuerpo de Grimm y la lleva hacia el templo de Zenarith. Alice y Rokugo discuten sobre lo que deben hacer a continuación.)

[Templo de Zenarith – La Resurrección]

(Llegan al templo de Zenarith, y Rokugo coloca el cuerpo de Grimm en el altar. Mientras tanto, Lilith no puede ocultar su interés por el proceso y sus ojos brillan de emoción al ver el sacrificio.)

Rokugo (mirando a Lilith, cansado): —Déjala. ¿Qué tal si haces tu propio sacrificio personal, eh? Ya sabemos que el proceso de revivirla no es fácil.

Lilith (con una leve sonrisa): —Tienes razón, Rokugo. Pero, siempre que sea por la ciencia... no me importa lo que pase.

(El altar comienza a resplandecer con luz púrpura, y la magia de Zenarith se activa. Grimm respira profundamente y abre los ojos, volviendo a la vida.)

Grimm (jadeando y mirándose las manos): —¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ¡Gracias, Zenarith! ¡Te amo!

Rokugo (con sarcasmo, mirando a Alice): —Ya está. La loca revivió... otra vez.

[Pasando los días en la base de Kisaragi]

(Después de la resurrección de Grimm, la joven sigue siendo víctima de su trauma por la muerte que sufrió en manos de Lilith. Aunque está viva nuevamente, el recuerdo de la decapitación y lo que sintió al morir la ha dejado marcada. Se siente vacía, como si algo en su interior nunca pudiera recuperarse. A cada paso que da, el miedo y la incertidumbre la acompañan.**)

(Mientras tanto, Lilith, fascinada por el fenómeno de la resurrección de Grimm, no puede dejar de pensar en las implicaciones científicas que conlleva el proceso. Durante días, se dedica a estudiar los análisis de sus equipos sobre lo que sucedió mientras Grimm revivía. Sin embargo, algo no cuadra.)

[Laboratorio de Kisaragi – Lilith Revisando los Análisis]

Lilith (concentrada en los informes): —Esto no tiene sentido... Los equipos detectaron un patrón de actividad, pero matemáticamente no hay una explicación. Todo daño fue reparado, pero no se registra cómo ni por qué.

(Los monitores frente a Lilith muestran gráficos complejos, pero los resultados no coinciden con ninguna teoría científica conocida. Las variables de resurrección no pueden ser replicadas. El fenómeno de la magia de Zenarith desafía toda lógica.)

Lilith (frunciendo el ceño, frustrada): —¿Cómo es esto posible? La magia no debería funcionar de esta manera. Esto va más allá de lo que puedo comprender...

(A pesar de su frustración, Lilith finalmente se rinde con el análisis. La resurrección de Grimm es un misterio demasiado grande incluso para su inteligencia.) Luego, mientras se aleja de la computadora, una idea pasa por su mente.)

[Calle de la ciudad – Grimm paseando por la calle]

(Grimm, a pesar de todo lo que ha vivido, sigue moviéndose con su silla de ruedas por la base de Kisaragi. Aún sin poder usar zapatos debido a su maldición, se ve nerviosa, como si estuviera esperando que algo malo ocurriera de nuevo. Sus pasos, aunque tranquilos, tienen un aire de angustia. Lilith la observa desde la distancia, recordando una conversación que tuvo con Rokugo y Alice.)

Rokugo (desinteresado, sin mirar a Grimm): —Es curioso cómo sigue paseando descalza. Su maldición la limita más de lo que parece. Tal vez deberíamos hacer algo al respecto.

Alice (con una mirada desaprobatoria): —Sí. Parece una broma, pero no lo es. La maldición de Grimm está más allá de cualquier razonamiento lógico.

(Lilith se aproxima rápidamente a Grimm, y de repente, usando sus brazos mecánicosla envuelve en sus tentáculos para evitar que escape.)

Grimm (gritando, asustada): —¡No! ¡¿Qué estás haciendo?! ¡Te lo ruego, no lo hagas!

(Con una calma inquietante, Lilith comienza a hablar, mientras sujeta a Grimm con firmeza.)

Lilith: —No te preocupes, Grimm. Estoy solo haciendo mi trabajo. Necesito entender cómo funciona tu maldición. Es una pieza fundamental en la investigación. Si no te resistes, te prometo que será rápido.

Grimm (llorando, con el pánico claramente reflejado en su rostro): —¡Por favor! ¡No me hagas esto otra vez! ¡No quiero morir! ¡No quiero explotar otra vez!

(Lilith, imperturbable, no muestra ningún signo de emoción. Comienza a colocar unos calcetines en los pies de Grimm mientras esta lucha por liberarse.)

Grimm (en un estado de pánico total, llorando y respirando con dificultad): —¡No lo hagas! ¡No pongas esos malditos calcetines! ¡Es el dolor más horrible que he sentido! ¡Mi cuerpo se sobrecalienta y luego... ¡¡EXPLOTA!! ¡¿Sabes lo que es eso?! ¡Mi cuerpo arde por dentro! ¡Es insoportable!

(Lilith no se inmuta mientras observa con fascinación el proceso. Sus tentáculos se mueven rápidamente, envolviendo a Grimm con cuidado mientras ajusta los calcetines. Los sensores mecánicos de Lilith comienzan a registrar todo.)

Lilith (con tono neutral): —Es solo una parte más de la ciencia, Grimm. Si quieres que tu sacrificio sea válido, debemos completar este experimento.

(Grimm comienza a hiperventilar mientras el miedo la consume por completo. Sabe que la explosión está cerca, y no puede hacer nada para detenerlo.)

Grimm (gritando mientras el cuerpo empieza a arder): —¡Por favor, detente! ¡No puedo soportarlo! ¡El dolor es insoportable! ¡Mis entrañas arden, mi cuerpo se inflama y todo explota! ¡Duele tanto que prefiero morir otra vez! ¡Por favor, Lilith! ¡Para!

(Pero Lilith sigue registrando datos, sin inmutarse en lo más mínimo.)

Lilith (observando los resultados de los sensores con calma): —Este es un paso importante, Grimm. Necesito que soportes esto para que pueda avanzar. La ciencia siempre debe continuar, sin importar el costo.

(Rokugo observa desde lejos, viendo a Lilith con un leve suspenso en su rostro, pero no hace nada. Sabe que detenerla es inútil.)

[El Altar de Zenarith – La Resurrección y el Sacrificio]

*(Mientras Grimm llora y grita por el dolor que se aproxima, Rokugo y Alice deciden que ya es momento de llevarla al altar de Zenarith. Lilith se detiene un momento, sin decir nada más, y coloca a Grimm sobre el altar, justo donde la magia de Zenarith puede revivirla.)

Rokugo (mirando a Lilith con una sonrisa forzada): —Sabías que la única forma de hacer que funcione es dejar que la magia lo haga todo, ¿verdad? Tu experimentación no cambiará nada.

(Lilith se gira hacia Rokugo, asintiendo lentamente.)

Lilith (sin emoción): —Lo sé. Pero el sacrificio siempre tiene un propósito, ¿no es así? Los resultados son lo que importa.

Grimm (temblando y llorando mientras su cuerpo empieza a revivir lentamente): —Zenarith... ¡Gracias! ¡Gracias por devolverme! Pero... el dolor... es... tan... real...

*(La magia de Zenarith comienza a envolver a Grimm con una luz brillante. Sus heridas comienzan a sanar, el cuerpo de Grimm se reconstituye mientras sus ojos se abren. Aunque revive, sigue traumatizada por la experiencia.)

Escena: Que me gustes no significa que

Rokugo se sentaría en el suelo, rodeado de varios objetos extraños que había sacado de una bolsa. Grimm lo observaba con curiosidad desde su silla de ruedas, aunque claramente desconfiada.

—Grimm, quiero presentarte algo que es muy común entre las parejas de la Tierra —dijo Rokugo con una sonrisa traviesa mientras levantaba un objeto vibrante y de formas inusuales.

Grimm lo miró horrorizada, inclinándose hacia atrás instintivamente.
—¿Qué... qué es eso? ¿Para qué sirve?

Rokugo se encogió de hombros, disfrutando de la reacción exagerada de Grimm

Rokugo se encogió de hombros, disfrutando de la reacción exagerada de Grimm.
—Es un juguete sexual. Se usa para aumentar el placer durante el acto. Muy popular en mi mundo.

Grimm frunció el ceño, visiblemente perturbada.
—¿Y... dónde exactamente se supone que va eso? ¡No pienso meter nada de eso en mi cuerpo! ¡Ni siquiera sé cómo funcionan esas máquinas!

Rokugo suspiró, decepcionado.
—Vaya, así que no vas a dejar que probemos algunas cosas que he visto en videos porno... Qué lástima.

Grimm lo fulminó con la mirada, cruzándose de brazos.
—¡Eres un degenerado, comandante! ¿Cómo puedes pensar en usar esas cosas tan raras? En mi planeta, las parejas simplemente hacen lo que los animales hacen durante el apareamiento. Nada de máquinas ni cosas extrañas.

Rokugo soltó una carcajada, incapaz de contenerse.
—Oh, Grimm, realmente no tienes idea. Los humanos de la Tierra somos mucho más creativos de lo que imaginas.

Grimm arqueó una ceja, intrigada a pesar de sí misma.
—¿A qué te refieres?

Rokugo se inclinó hacia adelante, adoptando un tono conspirador.
—Por ejemplo, hay personas que tienen fetiches por cosas específicas: el color de piel, el tamaño del trasero o los pechos... —hizo una pausa para guiñarle un ojo—, como yo. Y otros tienen fetiches aún más raros, como ver pies bonitos.

Grimm abrió los ojos como platos, ofendida.
—¡Estás burlándote de mí porque siempre ando descalza, ¿verdad?!

Rokugo negó rápidamente con las manos en alto.
—¡No, no! Te lo juro, esto es real. Incluso conozco gente a la que le gusta ver manos bonitas. La diversidad de gustos es infinita.

Grimm sacudió la cabeza, incrédula.
—Los de la Tierra están locos. Son demasiado... degenerados.

Rokugo no pudo evitar reírse aún más.
—Bueno, déjame contarte algo más. En la Tierra también jugamos a hacer "rol", donde fingimos ser otras personas o estar en situaciones diferentes solo para el acto.

Grimm lo miró como si estuviera hablando en otro idioma.
—¿Y eso tiene sentido? ¿Por qué alguien querría fingir ser otra persona en un momento así?

Rokugo se encogió de hombros.
—Es parte de la fantasía. A veces hace las cosas más emocionantes.

Grimm bufó, obviamente pensando que todo eso era absurdo. Decidió cambiar de tema y sacó una revista de debajo de su cama.
—Mira esto, Rokugo. Esto es lo que leo para inspirarme. Es una revista para adultos llamada "Piyoko Club". Aquí dicen cosas como "El poder del romance está en los pequeños detalles" o "Sé creativo con flores y poemas".

Rokugo hojeó la revista brevemente antes de devolvérsela con una expresión de aburrimiento total.
—Esto es tan anticuado... Parece hecho para gente que vive en el pasado. No me sorprende que tus ideas sean tan limitadas.

Grimm se ofendió inmediatamente.
—¡Oye! Estas revistas son populares aquí, ¿sabes? Además, ¿qué tiene de malo querer algo romántico y especial?

Rokugo sonrió, disfrutando de la discusión.
—Nada, pero podrías intentar algo nuevo de vez en cuando. No todo tiene que ser flores y poemas.

Grimm lo miró con desconfianza, pero al final decidió ignorarlo.

Rokugo se recostaria, con las manos detrás de la cabeza mientras miraba al techo. Grimm, sentada frente a él, estaba ocupada arreglando un pequeño altar portátil dedicado a Zenarith. Sin previo aviso, Rokugo lanzó una pregunta que parecía más producto de su curiosidad ociosa que de algo realmente importante.

—Oigan, Grimm —dijo Rokugo con tono casual—, ¿por qué usas ropa? ¿Qué sentido tiene cubrir tu cuerpo si, según tú, Zenarith creó a los humanos para adaptarse a cualquier ambiente?

Grimm dejó de lado el incienso que había estado preparando y frunció el ceño, claramente sorprendida por la pregunta.
—¿Cómo que "qué sentido tiene"? La ropa es parte de nuestra evolución cultural. Además, Zenarith nos dio la capacidad de adaptarnos a cualquier entorno, pero también nos otorgó el juicio para elegir cómo hacerlo. La ropa protege nuestra piel del frío, del calor extremo y de otros peligros ambientales.

Rokugo se encogió de hombros, visiblemente intrigado.
—Sí, pero eso no explica por qué decidimos cubrirnos completamente. Quiero decir, antes de que existiera la "moda", ¿qué hacían?

Grimm suspiró, como si estuviera explicando algo obvio a un niño pequeño.
—Según la mitología de Zenarith, cuando los primeros humanos fueron creados, tenían la libertad de vivir desnudos sin vergüenza ni prejuicios. Pero luego aprendieron a distinguir entre lo necesario y lo superfluo, y comenzaron a usar pieles, hojas y telas para protegerse y diferenciarse de los animales. Fue un acto de progreso, no solo físico sino también espiritual.

Rokugo sonrió, disfrutando del tema.
—Interesante... En mi mundo, hay varias versiones de esa historia. Por ejemplo, en Japón, hay mitos sobre dioses que descendieron a la Tierra para enseñar a los humanos a vestirse y comportarse. Pero sabes qué historia me resulta más fascinante... la de Adán y Eva.

Grimm parpadeó, visiblemente intrigada.
—¿Adán y Eva? ¿Quiénes son ellos?

Rokugo se incorporó, adoptando un tono dramático mientras narraba la historia.
—Bueno, según esta versión, Adán y Eva vivían en un paraíso llamado el Jardín del Edén, donde todo era perfecto. Estaban desnudos y felices, sin preocupaciones. Pero entonces llegó una serpiente que tentó a Eva con un fruto prohibido. Ella lo probó y, después, convenció a Adán de hacer lo mismo. Ese fruto representaba el conocimiento, y cuando lo comieron, se dieron cuenta de su propia desnudez y sintieron vergüenza por primera vez. Entonces se cubrieron con hojas y fueron expulsados del paraíso.

Grimm lo miró con los ojos bien abiertos, procesando la historia.
—Espera... ¿Eva permitió que la corrompieran y luego corrompió a Adán? Suena como si fuera su culpa que todo saliera mal.

Rokugo asintió con una sonrisa traviesa.
—Exacto. Algunos interpretan esa historia como una metáfora del despertar sexual. El fruto prohibido podría simbolizar el descubrimiento de ciertos placeres, y la vergüenza posterior es como una representación de cómo la sociedad impone normas sobre esos temas.

Grimm inclinó la cabeza, pensativa.
—Entonces... ¿eso significa que podríamos hacer un juego de rol basado en esa historia? Ya sabes, fingir que somos Adán y Eva en el Jardín del Edén...

Rokugo levantó una ceja, visiblemente sorprendido por la propuesta.
—Vaya, no esperaba que te interesara tanto. Pero no, gracias. Esa historia me parece demasiado moralista y aburrida. Además... —hizo una pausa, observándola con una media sonrisa—, no creo que tengas la personalidad para ser dominante, Grimm. Y yo nunca actuaría de sumiso.

Grimm lo fulminó con la mirada, ofendida.
—¿Dominante? ¿Sumiso? ¿De qué estás hablando? No entiendo nada de lo que te gusta o no.

Rokugo se echó a reír, disfrutando de su confusión.
—Exacto, Grimm. No has entendido nada. Pero tal vez algún día lo hagas.

Grimm decidió romper el silencio con una petición inesperada.

—Espera... —susurró, jadeando ligeramente mientras intentaba recuperar el aliento—. Quiero que contemos nuestras fantasías para más placer. Así será más emocionante.

Rokugo arqueó una ceja, sorprendido por la sugerencia pero dispuesto a seguirle el juego.
—Está bien, tú empiezas —respondió con una media sonrisa burlona.

Grimm se sonrojó intensamente, pero comenzó a hablar con timidez, dejándose llevar por sus pensamientos más profundos.
—Bueno... me imagino que eres un caballero romántico que me lleva a lugares lujosos. Me compras ropa elegante, me tratas como una princesa... y siempre estamos juntos, sin preocupaciones ni misiones peligrosas. Solo... felices.

Rokugo soltó una risita baja, visiblemente divertido por la imagen tan idealizada que Grimm tenía de él. Sin embargo, decidió seguirle la corriente.
—Interesante... Ahora es mi turno. Mi fantasía sería tener un harem.

Grimm abrió los ojos de golpe, deteniendo de inmediato cualquier gemido que pudiera haber escapado de sus labios. Lo miró con una mezcla de incredulidad y celos.
—¿Un... harem? ¿Qué clase de fantasía es esa? ¡Eres un infiel!

Rokugo levantó las manos en señal de defensa, tratando de calmarla.
—¡Espera, espera! No es literal. Solo era parte de la fantasía.

Pero antes de que Grimm pudiera responder, Rokugo continuó hablando sin pensar demasiado en las consecuencias.
—Aunque ahora que lo pienso... también me gustaría hacerlo con Viper... mientras tú observas.

La atmósfera cambió drásticamente. El calor del momento desapareció por completo, reemplazado por un silencio incómodo. Grimm se quedó quieta, imaginando la escena que Rokugo había descrito. Su rostro pasó de la confusión al enfado, y finalmente a una rabia contenida.

Se volteó hacia él, fulminándolo con la mirada.
—Si alguna vez intentas algo así, te lanzaré una maldición que te dejará impotente para siempre.

Rokugo tragó saliva, dándose cuenta de que había metido la pata. Intentó restarle importancia al comentario.
—Vamos, Grimm, fue solo una broma. No tienes que tomártelo tan en serio.

Pero Grimm no estaba dispuesta a dejarlo pasar tan fácilmente.
—No es gracioso, comandante.

OBTUVISTE PUNTOS MALOS

 

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