De regreso en la base-masmorra, Alice, revisando su propio brazalete, hizo un análisis de la situación.
Alice: —La misión de infiltración y contacto con Belzerg fracasó. Ahora estamos oficialmente en conflicto. Los diferentes agentes van escapándose de linchamientos públicos y regresando a la base.
Rokugo (frotándose la frente): —Genial. Lo que significa que ahora vamos a tener que pensar en una estrategia de batalla
Hombre Panda (cruzando los brazos ): —¿Y cuál es el plan?
Rokugo miró a Alice, luego a Grimm y al resto de los agentes. Sus labios se curvaron en una sonrisa mientras su mente empezaba a maquinar su próximo movimiento.
Rokugo: —Vamos a jugar el juego a nuestra manera. Si no podemos ganarnos a la ciudad por medios diplomáticos... la conquistaremos desde las sombras.
Grimm aún parecía preocupada, pero trató de mantenerse firme. Aunque, en el fondo, el miedo de no poder revivir seguía creciendo en su mente.
Rokugo (frustrado): —Si queremos hacer caer la ciudad, tenemos que neutralizar a su "campeón", Eren Jaeger.
Alice (analizando la situación): —Bueno, en el peor de los casos, podría tener acceso a los nueve poderes titán.
Rokugo (recordando algo importante): —Espera... ni siquiera sé cuáles son esos poderes. Nunca le presté atención a Fritz cuando los mencionó.
Alice (asintiendo): —Y el líder de Hiiragi tampoco nos lo explicó con detalles.
Grimm (con orgullo): —Yo sé algo al respecto.
Rokugo y Alice la miraron con sorpresa.
Grimm (cruzándose de brazos): —Cuando era parte de la Guardia Real, tuve acceso a la biblioteca del reino. Ahí había información sobre los titanes de hace siglos.
Rokugo (interesado): —Bien, cuéntanos.
Grimm (frunciendo el ceño): —Pero no entiendo qué tiene que ver eso con este mundo.
Rokugo (explicando): —Alice tiene una hipótesis. Dice que Eren Jueaguer es el mismo que hizo el Retumbar en la Tierra y que murió hace más de 1200 años.
Grimm (riéndose): —Eso es absurdo. Cuando alguien muere, su alma se queda en el cielo por toda la eternidad o reencarna como un bebé sin memoria en el mismo mundo, pero nunca en otro. Además, Eren debería haber ido al infierno si es como lo dicen los libros de Historia.
Rokugo (encogiéndose de hombros): —Eso es lo que nos dijiste en ese festival de los No Muertos pero este mundo parece romper muchas reglas.
Rokugo: "Eren tiene un cuerpo gigante de 15 metros que puede regenerarse, puede cubrirse de armadura, y puede crear estructuras de endurecimiento de la nada... necesitamos una estrategia específica para neutralizarlo."
Hombre Panda: —Los agentes que enviamos a recolectar información, infiltrarse y causar revuelta han regresado. Dicen que la seguridad en Axel está al máximo. Nadie entra ni sale sin ser revisado.
Rokugo (suspirando): —Tsk, eso nos complica las cosas.
Alice (pensativa): —Podemos solucionar eso. Recuerda la capa de invisibilidad con escudo óptico.
Rokugo (asintiendo): —Buena idea. Pero cada uno deberá usar sus puntos malos.
Grimm (sospechosa): —¿Para que piensan salir ultimamente?
Rokugo (sonriendo maliciosamente): —No te preocupes... tal vez algunos puntos malos en el camino.
Grimm: (mirándolo con ojos juguetones) "Si necesitas puntos malos... puedo ayudarte a ganar algunos."
Rokugo: (poniéndose serio) "Grimm, no es el momento para coquetear. Necesitamos un plan real."
Grimm (inflando las mejillas): —¡No es coqueteo, es por la misión!
Alice (ignorando la escena, ajustando sus lentes): —Si necesitamos más puntos malos, la solución es simple. Podemos atacar la ciudad y sembrar el caos. Ya tenemos suficientes armas como para hacer daño sin necesidad de gastar puntos. Sugiero obtener los puntos mediante actos de maldad estratégicos. Ataques sin comprometer nuestras posiciones."
Rokugo: "Tú sí piensas en el trabajo, Alice. Ok, vamos a crear algo que haga que los ciudadanos se mantengan ocupados mientras acumulamos esos puntos para armamento. La mejor forma de recolectar puntos será entrar directamente en conflicto. Que se acumulen puntos mientras arrasamos con los obstáculos."
Rokugo (cruzándose de brazos, analizando la situación): —Si Eren es tan fuerte como Russel con su robot, entonces podríamos vencerlo usando una fortaleza Destructor... y Con ella tambien tomar la capital
Los agentes de Kisaragi comenzaron a prepararse para la incursión. Las motocicletas rugían, los vehículos de asalto estaban listos, y la artillería pesada se aseguraba en los transportes.
Grimm (señalando la moto de Rokugo con una sonrisa): —¡Quiero ir de copiloto contigo, comandante!
Rokugo (subiendo a la moto): —Entonces agárrate bien, porque no voy a detenerme por nada.con tu suerte, es más probable que tú seas la primera en recibir cualquier ataque."
Los motores rugieron mientras el escuadrón avanzaba hacia Axel. En cuanto llegaron a las murallas de la ciudad, los agentes de Kisaragi abrieron fuego. Explosiones resonaron en el aire, y el impacto de los proyectiles debilitó la estructura de las murallas.
Grimm, aferrada con fuerza a Rokugo, sintió que su corazón se aceleraba cuando la moto aceleró directamente hacia una enorme roca que serviría como rampa improvisada.
Grimm (gritando): —¡Comandante, por favor dime que tienes un plan!
Rokugo (riendo): —¡Claro que sí! ¡No morir!
En una maniobra especialmente peligrosa, Rokugo se prepara para saltar hasta la cima de la muralla.
Rokugo: "Grimm, por una vez... ¡no mueras!"
Grimm (confundida): "¿Eh? ¿Qué estás...?"
Con un salto perfecto, la moto atravesó el aire y aterrizó sobre la muralla de Axel. Grimm, aunque mareada, se aferró con fuerza a Rokugo mientras este rápidamente desactivaba su moto y sacaba su arma para encargarse de la artillería de la muralla. Y Los Agentes disparan
Rokugo (disparando a los cañones de la muralla): —¡Bien! ¡Con esto eliminamos su artillería antes de que nos hagan pedazos!
Los agentes de Kisaragi rodeaban estratégicamente la ciudad y colocaban minas en las puertas para evitar que salgan. La guerra había comenzado. Los agentes Suben por el Muro e ingresan a Axel, Destruyendo lo que encuentren a su paso.
los aventureros y defensores de Axel se movilizan. Magos, paladines, ladrones y aventureros emplean sus habilidades para intentar frenar a los soldados de Kisaragi.
Desde lo alto de la muralla, Rokugo observaba cómo los aventureros de Axel intentaban repeler a las fuerzas de Kisaragi con todo lo que tenían. Magos invocaban bolas de fuego y ráfagas de viento, arqueros disparaban desde las torres, y guerreros con espadas encantadas cargaban contra los vehículos de Kisaragi con una valentía suicida.
Rokugo (cruzado de brazos, con un gesto burlón): —¿En serio? ¿Estos son sus defensores? Pensé que serían más impresionantes.
Grimm (mirando nerviosa a los magos que conjuraban proyectiles elementales): —No subestimes la magia, comandante...
Alice (analizando con calma): —Su magia sigue siendo intermedia. Tienen técnicas, pero sus niveles de poder son bajos comparados con lo que enfrentamos en el planeta 407.
Desde el otro lado de la ciudad, Eren observa cómo los agentes de Kisaragi están destruyendo todo a su paso y atacando a civiles. Con un destello de ira, muerde su mano, transformándose en su forma de Titán Mandíbula y lanzándose hacia la muralla a gran velocidad
A lo lejos, el sonido de pasos pesados resonó en el suelo. Un titán con forma de felino gigante se movía junto a los aventureros, pero a diferencia de los torpes titanes del planeta 407, este tenía una agilidad impresionante. Saltaba entre edificios y usaba su fuerza para arrancar trozos de estructuras y arrojarlos contra los vehículos de Kisaragi.
Rokugo (sorprendido, señalando): —¡¿Qué demonios es eso?! ¡Alice, dime que no es otro Rey Tigre!
Alice (ajustando sus gafas, escaneando): —Negativo. Ese no es un monstruo artificial... Es un aventurero usando lo que parece una transformación titánica.
En ese momento, una explosión en la muralla hizo que Rokugo y Grimm perdieran el equilibrio. Antes de que pudieran reaccionar, una figura envuelta en un brillo carmesí descendió a gran velocidad. Con una fuerza brutal, la figura golpeó la piedra de la muralla, partiéndola en pedazos y enviando una onda de choque que sacudió toda la zona.
Rokugo apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando sintió un enorme brazo rodearlo y lanzarlo al suelo con violencia. Con un impacto brutal, rodó varias veces antes de detenerse, su armadura absorbiendo la mayor parte del daño.
Al levantar la vista, vio al hombre que lo había derribado. Su cuerpo titánico tenía el tamaño de un edificio, su musculatura era grotescamente definida y sus mandíbulas mostraban un conjunto de afilados colmillos.
Era Eren, en su forma de Titán Mandíbula.
Eren (con su voz resonando a través de su titán): —¡Bastardos de Kisaragi! ¡Ustedes no se llevarán este mundo!
Rokugo (escupiendo polvo, poniéndose de pie): —Tsk... Ya empezamos con los discursos heroicos...
Grimm (sujetándose del borde de la muralla, jadeando): —¡Comandante! ¡Ese tipo es un monstruo!
Alice (transmitiendo información a Rokugo a través del comunicador en su oído): —Rokugo, su forma titánica parece mantener la regeneración constante y tiene la capacidad de moverse a velocidades absurdas para su tamaño. A juzgar por los reportes de Fritz, este debe ser el Titán Mandíbula.
Rokugo (suspirando, sacando su arma): —Perfecto, entonces ni siquiera tengo que fingir que puedo ganarle...
Con Eren en modo de ataque y los ciudadanos defendiéndose a pesar de las desventajas, Rokugo y sus agentes deben improvisar un plan para manejar la creciente amenaza del titán y su sorprendente habilidad para resistir sus tecnologías.
Eren, en su forma de Titán Mandíbula, lanza un salto feroz y logra destruir varios vehiculos de combate con un solo golpe. Luego al ver a Rokugo sobre el Muro, Salta. Eren rugió y cargó nuevamente.
Eren, sin perder el tiempo, lanzó un zarpazo directo a Rokugo. Este, sabiendo que no podía recibir un golpe directo, uso su agilidad para impulsarse hacia atrás . Rokugo rodó a un lado, evitando ser aplastado por la garra del titán,
Rokugo (frustrado): —¡Tienes que estar bromeando!
y disparó repetidas veces a los ojos de la bestia. Aunque las balas perforaron, Eren simplemente regeneró el daño en cuestión de segundos.
Rokugo (apuntando con su arma, jadeando): —Bien... ¡Vamos a ver cuánto puedes regenerarte antes de que te quedes sin energía, viejo!
Rokugo reacciona rápidamente y activa el modo SIN LIMITES de su traje, lo que le otorga una fuerza descomunal.
Rokugo: "Muy bien, grandulón. ¡Veamos si puedes con esto!"
Sorprendiendo incluso a Eren, Rokugo usa su fuerza aumentada para levantar al Titán Mandíbula y estamparlo contra la muralla, provocando una grieta que se extiende por varios metros.
Rokugo (pensando): "Este modo solo dura un minuto antes de que me deje inmovilizado... Tengo que acabar con este tipo antes de que se termine."
El suelo tiembla con el impacto cuando la estructura de piedra colapsa parcialmente. Eren, aturdido dentro de su titán, intenta regenerarse, pero Rokugo no le da tiempo.
Aprovechando la ventaja momentánea, Desde la distancia, Alice, con precisión milimétrica, canjea un lanzagranadas con los puntos malos de Rokugo y dispara directo a la boca del Titán Mandíbula. La explosión destroza la mandíbula del titán, esparciendo fragmentos de hueso y carne regenerativa en la mandíbula de Eren, provocándole graves daños. Sin embargo, a pesar de la explosión, Eren se levanta, todavía combativo, y se lanza con sus garras hacia Rokugo.
Alice (analizando la situación): —Eren no es invulnerable. Sus regeneraciones consumen energía. Si seguimos dañándolo, eventualmente se agotará.
Rokugo: "¡No te vas a rendir, eh!"
Rápidamente, Rokugo Toma la motosierra circular de alta potencia de su espalda.
Rokugo (con una sonrisa sádica, mientras activa su motosierra con su última carga de energía): —Entonces hagamos que ese momento llegue más rápido.
Con el tiempo corriendo en su modo SIN LIMITES, Sin perder tiempo, Rokugo salta sobre el brazo del titán y usa la motosierra para destrozar la mano del Titán Mandíbula, cortándola desde la muñeca. Y Sigue a destrozar la mano del Titán Mandíbula, y en una ráfaga de ataques, desgarra gran parte del cuerpo titánico de Eren. Finalmente, Eren es forzado a salir parcialmente de su titán, jadeante y debilitado.
Eren (gruñendo con esfuerzo, sintiendo el daño real): —Maldición... estos tipos
Con su movilidad reducida y su regeneración exigiéndole más energía, Eren no tiene otra opción. Se dispara de la nuca de su titán, cayendo pesadamente en el suelo mientras su forma titánica colapsa y se desintegra en vapor.
Rokugo, jadeando por el esfuerzo, siente cómo su tiempo en el modo SIN LÍMITES se agota. Su traje se recalienta y su visión se nubla. Sabe que ya no puede seguir luchando solo.
Rokugo (mirando a Eren, agotado por el esfuerzo): "No puedo moverme... ¡Eh! —Necesito... refuerzos.
Antes de que caiga de rodillas, Grimm aparece frente a él, extendiendo los brazos en una postura protectora. Su expresión es seria, determinada.
Grimm (con voz firme): —Comandante... retrocede. Es mi turno.
Miró a Eren, que ya se estaba poniendo de pie, con su equipo de maniobras 3D intacto y listo para usar. Sí, incluso en este mundo, Eren tenía uno.
Eren, aunque visiblemente agotado, no está dispuesto a rendirse. Mordiéndose la mano con fuerza una vez más, genera otro Titán Mandíbula, pero esta vez su transformación es más inestable, más apresurada. Su respiración es pesada, pero su determinación sigue intacta.
Eren (con los ojos encendidos de furia): —No dejaré que una invasión destruya este mundo... ¡Voy a acabar con todos ustedes!
Rokugo, apenas capaz de mantenerse en pie tras agotar su modo Sin Límites, lo observó con una mezcla de respeto y fastidio.
—Vaya... aún no estás muerto. Impresionante.
Pero antes de que Eren pudiera responder, Grimm se interpuso entre ellos, con las manos temblorosas pero firmes.
—¡No te acerques a él, comandante! —respondió Grimm, con una voz que intentaba sonar firme—. Y si sigue peleando, ¡morirá!
Rokugo parpadeó.
—...¿Eso es todo?
Grimm ignoró su sarcasmo. Miró a Eren, que ya se estaba poniendo de pie
—¡Por Zenarith! —gritó Grimm, alzando las manos—. ¡Te paralizo por tres minutos!
Una luz tenue, casi invisible, envolvió a Eren. Sus músculos se tensaron. Sus ojos se abrieron con sorpresa.
—¿Qué...? —murmuró, antes de quedar completamente inmóvil.
Rokugo abrió los ojos como platos.
—¿Funcionó?
—¡Claro que sí! —exclamó Grimm, con una sonrisa triunfal—. ¡Porque él sabe que lo estoy maldiciendo! ¡Los titanes normales no entienden, pero Eren sí!
Sin perder tiempo, lanzó otra maldición:
—¡Y ahora... debilito tu resistencia! ¡Que tu carne sea tan frágil como la de un niño!
Eren palideció. Sus heridas comenzaron a sangrar más. Su armadura de endurecimiento se volvio fragil
—¡Alice! —gritó Rokugo—. ¡Ahora!
Desde lo alto de un edificio cercano, Alice, con su lanzagranadas modificado, disparó una carga de plasma directo al pecho de Eren. La explosión lo lanzó varios metros, dejándolo inconsciente entre los escombros.
Grimm cayó de rodillas, exhausta.
—¿Lo... lo hice? —susurró, con los ojos llenos de dudas—. ¿Mis maldiciones... funcionaron en un titán?
Rokugo la ayudó a levantarse.
—Sí. Pero no celebres aún. Ese viejo no se rinde fácil.
Minutos después, un grupo de agentes de Kisaragi se acercó al cuerpo inerte de Eren.
—¡Agárrenlo! —ordenó uno—. ¡Lo llevaremos a la base! ¡Podemos usarlo como trofeo... o como ejemplo para otras ciudades!
—¡Incluso podríamos exhibirlo en una jaula! —rió otro.
las múltiples explosiones lo golpean hasta que su cuerpo de titán queda irreconocible, agotando su resistencia. En sus últimos momentos, Eren, ya casi sin fuerzas, piensa en Mikasa, deseando que estuviera a su lado, como lo hacía en los viejos tiempos. Pero Mikasa ya no está... murió hace mucho en este mundo.
Mientras su visión se desvanece, alcanza a ver a Aqua, Darkness y Walter Jr. corriendo hacia él, intentando llegar para salvarlo.
Agente de Kisaragi #R1 (riendo mientras carga su arma): —¡Ja! ¡Esto va a ser como un fin de semana más en el planeta 407!
Agente de Kisaragi #R2 (cargando un cañón): —¡Es hora de cazar a este maldito titán como si fuera un deporte!
Antes de cerrar los ojos, Eren ve que refuerzos llegan a su posición. Wiz, Aqua, Darkness y Walter Jr aparecen para ayudarlo. Wiz reacciona de inmediato, golpeando el suelo con su bastón y conjurando una enorme pared de hielo, separando a los agentes de Kisaragi del resto de los aventureros.
Walter Jr. llega corriendo al campo de batalla justo a tiempo para ver a Eren caer debilitado, y con furia contenida, desenvaina su espada para enfrentar al Hombre PAnda quien ya está listo para el combate.
Wiz (con voz firme, pero con una expresión apenada): —No me gusta lastimar humanos... pero esto es una invasión.
Sin dudarlo, Wiz comienza a lanzar hechizos de magia avanzada de hielo, conjurando lanzas heladas que atraviesan a varios agentes y obstaculizan sus movimientos. Los agentes, sorprendidos, intentan evadir los ataques con su tecnología, pero Wiz es demasiado rápida.
Mientras tanto, Darkness avanza al frente, interponiéndose entre los disparos y su gente. Los agentes subestiman a la paladín y cambian a armas tradicionales, pensando que una espada o una bala serán suficientes. Sin embargo...
Alice (desde la distancia, ajustando la mira de su rifle): —Vamos a probar algo.
Alice dispara una granada explosiva directamente al pecho de Darkness. La explosión levanta una nube de polvo... pero cuando se disipa, Darkness sigue allí, completamente ilesa.
Rokugo (murmurando con incredulidad): —... ¡¿Qué rayos...?!
Darkness sonríe con satisfacción, su armadura apenas tiene rasguños. Para Rokugo, eso es más resistencia que la de un agente de combate mejorado.
Darkness (con una sonrisa desafiante): —¿Eso es todo lo que tienen?
Walter Jr.: "¡Tú! No permitiré que sigas lastimando a mis amigos y destrozando nuestra ciudad."
Hombre Panda (riéndose): "¿Un mocoso me amenaza? Veamos si tienes lo que se necesita para enfrentarte a una bestia."
Ambos intercambian golpes en una feroz batalla de espadas. Walter Jr. muestra gran habilidad y velocidad, pero el Hombre Panda posee una fuerza bruta y resistencia que dificultan cualquier avance. Mientras tanto, Darkness se une a la pelea, enfrentándose a varios agentes de Kisaragi al mismo tiempo. Los agentes disparan ráfagas de balas y lanzan explosivos hacia ella, pero, para su asombro, los ataques no parecen tener el menor efecto.
Agente de Kisaragi (desconcertado): "¿Qué demonios...? ¿Por qué no le afecta nada?"
Mientras tanto, Walter Jr desenfunda su espada y desafía al Hombre Panda. Su técnica es precisa, ágil y eficiente. Aunque es un humano, sus ataques son lo suficientemente veloces como para poner a la defensiva al mutante.
Hombre Panda (bloqueando un golpe, con una sonrisa feroz): —¡Tienes agallas, niño!
Rokugo: "Esa gobernadora es más dura que el cemento. Si intentara golpearla, seguro que acabaría rompiéndome la mano, y no en el buen sentido."
Alice, algo molesta, lanza otra granada hacia Darkness, pero esta apenas le rasguña la armadura, dejándola completamente ilesa. Darkness suelta una risa satisfecha mientras continúa cargando contra los agentes.
Darkness: "¡Oh, es inútil! ¡Mis enemigos no tienen nada que pueda hacerme daño!"
Mientras tanto, Rokugo tuvo una idea.
—Grimm —dijo, levantándola en brazos—. Vamos a subir a la muralla.
—¿Qué? ¿Por qué?
—Porque vas a paralizar a todos los defensores de Axel. Uno por uno.
Grimm palideció.
—¡Pero... si lanzo tantas maldiciones...!
—No importa —dijo Rokugo, entregándole un megáfono de Kisaragi—. Solo concéntrate. Yo te cubro.
Grimm subió a la muralla, con las piernas temblando. Miró a la multitud de soldados, magos y aventureros. Respiró hondo... y gritó:
—¡Por el poder de Zenarith, todos ustedes... queden paralizados!"
Una oleada de energía mágica se extendió por la plaza.
Uno a uno, los defensores de Axel cayeron, inmóviles.
Grimm sonrió... hasta que una voz familiar la heló la sangre.
—¡Maldición anulada!"
Una luz dorada estalló en el centro de la plaza. Aqua, con su traje de diosa y una sonrisa burlona, apareció de la nada.
—¡Ja! ¿Pensaste que una sacerdotisa de segunda categoría iba a detener a todo Axel con una maldición de feria? ¡Por favor!
Grimm palideció.
—¿Tú... puedes deshacer mis maldiciones?
—Claro que sí —dijo Aqua, cruzándose de brazos—. Soy inmune a ellas. Y además... ¡soy la diosa de la purificación! ¡Tus hechizos no son más que polvo para mí!
Grimm miró a Rokugo, con los ojos llenos de terror.
—Comandante... creo que... metí la pata.
Rokugo suspiró, sacando su motosierra.
—Sí.
Por otro lado, Aqua ha logrado llegar junto a Eren y comienza a canalizar su poder curativo sobre él.
Aqua: "Ay, Eren, si fueras un veinteañero de nuevo, estos payasos de Kisaragi no habrían durado ni un minuto."
Mientras Aqua sana a Eren, Grimm aprovecha la oportunidad para lanzar una maldición de parálisis sobre Darkness. La paladín se tensa y su cuerpo se congela en su posición. Sin embargo, Aqua nota la anomalía de inmediato y, sin dudarlo, elimina la maldición con un toque.
Aqua: "¡LIBERAR!"
Aqua (mirando a Grimm con frialdad): —No dejaré que una farsante como tú interfiera.
Los agentes de Kisaragi comienzan a retirarse al ver lo poderosa que es Wiz. Para ellos, la hechicera representa una amenaza imprevista. Alice evalúa la situación y toma la decisión estratégica.
Alice (activando su comunicador): —¡Todos, retirada! No tiene sentido gastar más recursos en este asalto.
Rokugo (sonriendo con malicia y alzando la voz para que todos lo oigan): "¡Que esta pequeña muestra les haga entender el verdadero poder de Kisaragi!"
Rokugo toma su moto y le indica a Grimm que suba. Rokugo canjea sus puntos malos por un par de criaturas artificiales del planeta 407: Sopopochhi y Mokemokes en frascos hermeticos, los cuales se rompen al llegar, activandose y actuando el suero, volviendolos sus versiones titane. . Espera que estos sirvan como distracción para ganar tiempo en la retirada.
Rokugo (mirando a sus agentes): "¡Retirada, equipo! Dejemos que nuestros amiguitos crustáceos se encarguen de distraerlos."
Aqua observa con sospecha su posición y levanta su bastón. Su energía divina brilla intensamente.
Aqua (con una sonrisa confiada): —¡Exorcismo sagrado!
Un destello de luz inunda la moto de Rokugo el tiempo que estaba acelerando y, de repente, Grimm deja escapar un grito ahogado. Su cuerpo se debilita instantáneamente y cae de la moto, muriendo en el acto.
Hombre Panda (frenando en seco, alarmado): —¡Grimm!
Sin perder tiempo, el Hombre Panda la recoge sobre su hombro y corre a la retaguardia. Rokugo, aunque algo consternado, observa en silencio antes de dar la orden de retirada. Los agentes se retiran mientras el Hombre Panda lleva a Grimm con solemnidad.
Aqua (cruzándose de brazos, satisfecha): —Hmph, pensé que aguantaría más.
Los agentes de Kisaragi huyen por ahora, llevando el cuerpo de Grimm con ellos, mientras Aqua y los demás los observan desaparecer en la distancia. La guerra aún no ha terminado...
después de la feroz batalla contra los sopopochhi y Mokemokes, Eren observa con una sensación de inquietud cómo los agentes de Kisaragi lograron que el suero titán funcionara en animales. Le parece tétrico.
Eren (hablando en voz baja para sí mismo): "Esas langostas y serpientes... como si alguien hubiera encontrado una forma de hacer que el suero titán funcionara en animales. Esto va más allá de cualquier otra amenaza."
Recuerda las palabras de Armin en su reencuentro, cuando le advirtió que los supervivientes harían experimentos impensables con los restos de la tecnología titán.
Eren (con el ceño fruncido, murmurando para sí mismo): —Así que al final... no aprendimos nada.
Mientras tanto, en la mazmorra donde Kisaragi estableció su base, Rokugo está de brazos cruzados, observando el cuerpo sin vida de Grimm con una expresión de frustración.
Rokugo (viendo la pantalla con el informe de diagnóstico de Grimm): "¿Así que... está muerta de verdad?" No esperaba que la sacerdotisa esa fuera tan poderosa... Más que Grimm, incluso. Maldita sea..."
No sabía qué hacer con ella. Entonces, recuerda el comentario de Grimm sobre la posibilidad de que pudiera revivir en un templo de Regina, la hermana de Zenarith.
Rokugo (chascando los dedos): —¡Claro! Dijo algo sobre Regina... si Zenarith la trae de vuelta, su hermana podría hacerlo también, ¿no?
Se masajea la sien, tratando de idear una solución, pero sus opciones se ven limitadas. Sin un templo de Zenarith cercano, la resurrección de Grimm parece imposible. De pronto, recuerda algo que ella le mencionó antes: un comentario sobre la posibilidad de que pudiera revivir en un templo de Regina, la hermana de Zenarith.
Rokugo (reflexionando): "Así que... si encontrara un templo de Regina, podría traerla de vuelta. Pero, ¿dónde se supone que voy a encontrar un templo de una deidad que nadie venera desde hace más de veinte años?"
Alice revisa su base de datos y confirma que en Axel no existen templos de Regina. Pero si la lógica del planeta 407 se aplicaba aquí, los templos de las deidades caídas aún deberían existir, aunque estuvieran en ruinas.
Alice (ajustando sus lentes, impasible): —No hay templos activos de Regina en Axel. Sin embargo, hay posibilidad de que uno en ruinas siga en pie en los alrededores, En aquellos que Grimm quiso restaurar sin exito.
Sin perder tiempo, Rokugo ordena a dos agentes de Kisaragi que traigan esa información que tenia Grimm. Mientras tanto, manda su reporte a la sede central de Kisaragi, solicitando refuerzos y pidiendo específicamente que le envíen al Agente 10 o a alguien con el mismo nivel de especialización en infiltración.
Agente 1 (jadeando, sudoroso): "Lo encontramos... un templo de Zenarith, pero para llegar a ese tenemos que enfrentarnos a algunas plantas... no eran normales."
Rokugo (sin perder la calma): "¡Llévenme allá inmediatamente!"
Los días pasaron mientras Rokugo organizaba a varios de los agentes de Kisaragi para buscar un templo de Regina, la hermana olvidada de Zenarith. Pero encontrarlo Pese a tener la ubicacion no sería tarea fácil. Después de varios días El cuerpo de Grimm, ya en estado de descomposición, apestaba, pero Rokugo mantenía la esperanza.
Rokugo (hablando con frialdad a los agentes): "Si no encontramos ese templo en los próximos tres días, voy a hacer que todos ustedes sean responsables de esta pérdida. ¡Muévanse!"
Habían encontrado un templo en medio del bosque, oculto entre árboles frondosos, cubierto por plantas con formas extrañas que parecía que también poseían algo de autonomía.
Tras horas de combate con las plantas agresivas que protegían el templo, Rokugo y sus agentes llegaron finalmente a la entrada. El lugar estaba desolado, con paredes cubiertas de musgo y polvo. No quedaba nada de su gloria pasada, pero el altar principal todavía se mantenía intacto. Rokugo y Alice. Rokugo dejó el cuerpo de Grimm en el altar del templo, con la esperanza de que sus esfuerzos fueran suficientes para revivirla.
Rokugo (suspirando, limpiándose el sudor de la frente): —Esto es casi un paseo por el parque comparado con aquella vez en Grace.
Finalmente, Rokugo deposita el cuerpo de Grimm en el altar y entonces se detiene...
Rokugo: —Un momento...
Se da cuenta de que olvidó traer una ofrenda para la resurrección.
Rokugo (golpeándose la frente): —¡Maldición! ¡Debí traer algo!
Rokugo se quedó mirando el cuerpo de Grimm con ansiedad. Sabía que sin una ofrenda adecuada, no podía invocar el poder de Regina para revivirla. Alice, que lo había acompañado en la misión, se acercó con una sonrisa calculadora.
Alice. Como si ya hubiera previsto la incompetencia de Rokugo, abre su mochila y saca algunos objetos.
Alice: —Sabía que olvidarías esto, así que traje algunos objetos personales tuyos.
Rokugo revisa las opciones: su vieja placa de identificación de Kisaragi, un cuchillo militar que le regaló el Hombre Tigre, y un pequeño colgante con un fragmento de su antiguo traje de combate, uno de los primeros que usó en sus misiones.
Mira el cuerpo de Grimm, luego observa los objetos en sus manos. Suspira.
Rokugo (con una leve sonrisa de resignación): —Tsk... ni siquiera sé por qué hago esto por ti.
Puso los objetos en el altar, y, con la respiración contenida, activó el proceso para revivir a Grimm.
Rokugo (con determinación): "Esto debería ser suficiente."
Unos segundos pasan en completo silencio. El aire en el templo parece volverse más denso. La tenue luz del sol que se filtraba a través de las ruinas se desvanece lentamente...
Y entonces, una luz púrpura brilla sobre el altar. La luz en el templo empezó a brillar con fuerza, y el cuerpo de Grimm se iluminó por un momento. La magia de Regina finalmente surtió efecto. Grimm volvió a la vida, respirando con rapidez como si despertara de un largo sueño.
Grimm (confusa, mirando a su alrededor): "¿Dónde... estoy? Esto no es el templo de Zenarith..."
Rokugo (un tanto nervioso): "El templo de Zenarith... no está cerca, así que tuvimos que buscar una alternativa. Y bien, parece que... funcionó."
Grimm (desorientada, pero sonriendo): " ¿Por qué... este es el templo de Regina?"
Rokugo (con una mezcla de alivio y satisfacción): "Lo hicimos... estás viva, Grimm."
Se incorpora rápidamente, mirando a su alrededor con confusión. Al ver a Rokugo, su primera reacción es lanzarse sobre él, abrazándolo con fuerza.
Grimm (temblando, con la voz entrecortada): —¡Comandante! ¡Sabía que vendrías por mí!
Rokugo, incómodo con el abrazo repentino, intenta apartarla, pero Grimm se aferra a él.
Rokugo: —¡Oye, suéltame!
Grimm (con lágrimas en los ojos, pero con una sonrisa): —¡Zenarith no me abandonó!
Alice (arqueando una ceja): —Hmph... interesante.
Mientras Grimm sigue aferrada a Rokugo, este suspira con cansancio.
Rokugo (murmurando): —Espero que esto haya valido la pena...
Grimm no lo suelta. Alice observa la escena con expresión neutral, pero internamente, toma nota de lo sucedido. Después de todo, la resurrección era un fenómeno que, hasta el momento, solo había sido una superstición para Kisaragi... pero ahora tenían pruebas reales de que algo más estaba en juego en este mundo.
A medida que regresaban a la base, Alice le dio un consejo a Rokugo con una sonrisa traviesa.
Alice (arqueando una ceja): —Rokugo... ¿puedo hacerte una pregunta lógica?
Rokugo (suspirando, aún lidiando con Grimm aferrada a él): —Si es sobre qué tan increíble soy, ya lo sé.
Alice (ignorando el comentario): —¿Por qué simplemente no usaste la máquina teletransportadora para enviar a Grimm y a un agente de confianza al planeta 407 y que la revivieran en un templo de Zenarith? ¡Lo habrías logrado en un par de horas!"
El silencio inunda el templo. Rokugo se queda congelado, sus ojos se agrandan y su mente procesa lentamente la sugerencia de Alice. Entonces...
Rokugo (gritando, llevándose las manos a la cabeza): —¡¡¡¡MALDICIÓN, ESO HUBIERA SIDO LO MÁS LÓGICO!!!!
El eco de su grito resuena en las paredes de la ruina. Alice lo mira con su expresión habitual de "sabía que era un idiota". Grimm, por otro lado, sonríe con dulzura.
Grimm (con ojos brillantes): —Comandante... ¿eso significa que realmente querías quedarte conmigo todo este tiempo?
Rokugo siente un escalofrío.
Rokugo (volviendo a su tono sarcástico): —No, significa que perdimos días valiosos porque soy un imbécil y nadie me detuvo.
Grimm lo ignora por completo, abrazándolo con más fuerza.
Grimm (románticamente emocionada): —¡Lo sabía! ¡Fue por amor! ¡Podías haberme desechado fácilmente, pero no lo hiciste! Creo que esto es un gesto de amor. Todo el tiempo que pasaste buscando un templo y gastando tus puntos para traerme algo personal para revivirme... Es más de lo que podría pedir."
Alice (suspirando, frotándose la frente): —O porque no pensó en la solución lógica.
Rokugo (suspirando pesadamente): —Solo cállense.
Mientras tanto, en Axel, el ambiente era tenso después de la batalla. Había heridos en el gremio de aventureros, los refuerzos de la capital llegaban y la ciudad todavía estaba en estado de alerta. Entre los refuerzos destacaban dos figuras: Historia Reiss y Ymir
Historia, vestida con un atuendo real y una capa blanca, bajó del carruaje con prisa, mirando la ciudad y los daños de la batalla.
Historia (preocupada): —¿Cómo está la situación?
De entre los refuerzos, Historia e Ymir se acercan a Eren, quien sigue algo débil tras el combate.
Historia (mirándolo con preocupación): "Eren, ¿estás bien? Pareces bastante golpeado."
Ymir (burlona, pero con un toque de afecto): "¿Qué pasa, Jaeger? ¿Te estás ablandando? Hace años que no te veía así."
Eren suspira, dando una sonrisa cansada pero reconfortado por ver a sus viejas amigas. Miró a ambas con una expresión cansada.
Eren (suspirando): —Estoy bien... aunque admito que subestimé a estos invasores.
Historia se acerca y coloca una mano en su hombro, con una mirada seria.
Historia: —Lo importante es que sigues con vida.
Aqua, que estaba junto a ellos, bebía de una copa de vino con una expresión despreocupada. El mes que Aqua debía pasar en este mundo estaba por llegar a su fin.
Aqua (suspirando): —Bueno, yo ya hice lo mío. Mi tiempo en este mundo se acabó. Es hora de volver al más allá.
Historia (confundida): —¿Te vas justo cuando la guerra está empezando?
Aqua (encogiéndose de hombros): —No recuerdo si te lo dije a ti antes, pero Técnicamente, esto ya no es mi problema. Pero, considerando que me agradas, puedo darles un pequeño favor antes de irme.
Eren (mirando preocupado a Aqua): "Dado que esto es una guerra ¿Ya no puedes quedarte más tiempo?"
Aqua (asintiendo con tristeza): "No, no puedo. Mi misión en este mundo se ha cumplido. Debo regresar al más allá."
Eren (pensativo, un poco inseguro): "¿Y qué pasara con nosotros? ¿Sobreviviremos a todo esto?"
Aqua (poniendo una mano sobre su hombro, mostrando una leve sonrisa): "No soy una diosa de la guerra, ni mucho menos... Pero... dentro de lo que cabe, les ayudaré. De alguna forma... No se rindan."
Eren miró a Aqua, preocupado, sabiendo que la ayuda de la diosa era limitada. Pero sentía un cierto consuelo al ver la sinceridad en sus ojos.
Aqua (con tono más enérgico): "Además, tengo absoluto control en el mundo que Kisaragi gobierna, si eso les ayuda. Usen su imaginación, muchachos... ¡podrán salir de esta!"
Finalmente, el día llegó. Aqua cruzó la puerta interdimensional hacia el más allá, dejando atrás a Eren y al resto de los aventureros. La puerta se cerró detrás de ella, y el silencio reinó en el aire.
en la mazmorra asignada como el cuarto de Rokugo, él y Grimm se encontraban desnudos en la cama, tras lo que claramente había sido una noche de desahogo y compensación por todo el estrés que Grimm le había causado a Rokugo.
Rokugo, sin embargo, no podía dormir. Mientras Grimm descansaba tranquilamente a su lado, acurrucada con una expresión de satisfacción, él miraba el techo con una expresión de irritación. Sus pensamientos estaban en la guerra contra Axel. Aunque había logrado causar estragos en la ciudad y Eren no era tan invencible como temía, las fuerzas de Belzerg eran persistentes. Y ahora, además, tenían a Historia y Ymir de su lado.
Rokugo (pensando mientras la mira): "Es tan tierna cuando duerme... Hace esos pequeños ruidos graciosos... casi como un animalito."
Sin embargo, Rokugo no podía dormir. Su mente seguía dando vueltas, atormentada por los eventos recientes y la constante amenaza que Kisaragi representaba para todo el planeta. Grimm, por su parte, parecía estar profundamente dormida, ajena a los pensamientos de Rokugo.
Entonces, de repente, la puerta se abrió sin previo aviso.
El Hombre Panda entró con una expresión seria.
Hombre Panda (con voz baja pero firme): —Jovenzuelo, tenemos problemas. El ejército de Axel... bueno, más bien, el ejército del Reino de Belzerg ha encontrado nuestra ubicación y están armados afuera de la mazmorra. ¡Necesitamos tu presencia de inmediato!"
Rokugo soltó un gruñido de frustración y se cubrió la cara con la mano.
Rokugo (exasperado): —¿Pero qué demonios...? ¡¿Ni siquiera me dejan tener un maldito segundo de paz?!
Sin perder tiempo, apartó las sábanas y saltó de la cama para ponerse su armadura.
Grimm, que apenas se estaba despertando por el ruido, se estiró con pereza, pero cuando vio al Hombre Panda parado en la habitación, Grimm se cubrió rápidamente con la manta, sonrojándose visiblemente.
Grimm (gritando, completamente avergonzada): —¡¿QUÉ DEMONIOS HACES AQUÍ?! ¡PRIVACIDAD, MALDITA SEA!
El Hombre Panda parpadeó, sin entender cuál era el problema.
Hombre Panda (encogiéndose de hombros): —No es mi culpa, no pusieron seguro en la puerta. Jovenzuela
Grimm se giró hacia Rokugo con una expresión de indignación.
Grimm (furiosa): —¡¿Por qué no pusiste seguro en la puerta?!
Rokugo (suspirando mientras se ajustaba la armadura): —Porque no hay tiempo para eso. Además, esto es una maldita mazmorra tuneada, ¡no tiene cerraduras!
Grimm se cruzó de brazos y murmuró algo
Grimm (avergonzada, mirándole rápidamente): "¡Rokugo!
Rokugo (sonriendo levemente, sin mostrar demasiada emoción): "No tenemos tiempo para eso. ¡Nos están atacando! Es hora de defender la base."
Grimm al notar la urgencia del asunto, dejó de quejarse y se puso la ropa lo más rápido que pudo.
Minutos después, en la sala central de la mazmorra, Rokugo y los agentes de Kisaragi analizaban la situación.
El ingeniero de Kisaragi les explicó que, aunque la mazmorra había sido rediseñada para convertirse en una fortaleza casi impenetrable, todavía no estaba completamente terminada y, lo peor de todo, no habían hecho pruebas de resistencia.
Ingeniero de Kisaragi: —Se supone que esta fortaleza resistiría ataques mágicos y físicos de alto nivel, pero... bueno, todavía no hemos terminado ni probado el sistema de autodefensa.
Rokugo se frotó las sienes con frustración.
Hombre Panda: —No todo es tan malo. Con la cantidad de trampas que pusimos, podemos hacer que Axel pierda a muchos soldados antes de que lleguen a nosotros.
Alice (ajustando su visera): —Eso suena bien, pero no podemos depender solo de las trampas. Tenemos que considerar la posibilidad de que tengan aventureros con habilidades de detección o resistencia a trampas.
Rokugo suspiró, sabiendo que tenía razón. Se giró hacia Grimm, que ya se había recuperado de la vergüenza anterior.
Rokugo: —Grimm, ¿puedes maldecirlos desde aquí? Algo como hacer que tropiecen o que sus espadas se les resbalen de las manos.
Grimm (cruzándose de brazos, aún con resentimiento): —Lo haría... pero tienen que ser concientes de la maldicion para que tenga efecto.
Alice suspiró con cansancio.
Alice: —Ya basta con su telenovela. Si no hacemos algo ahora, el enemigo nos rodeará y estaremos jodidos.
Rokugo resopló y miró hacia la entrada de la mazmorra en los monitores que habían instalado. Efectivamente, las tropas de Belzerg estaban organizando un asedio.
Agente de Kisaragi (de nuevo interrumpiendo): "Comandante, ¿qué hacemos? Las defensas de la base no están completamente listas, pero sabemos que es una invasión masiva."
Rokugo (crujiendo los nudillos): —Está bien, entonces pelearemos.La mazmorras de esta base fueron rediseñadas para ser una fortaleza impenetrable. Asegúrate de activar las defensas. El ejército de Belzerg no tiene idea de lo que les espera."
Grimm (con una mirada decidida mientras se levantaba de la cama): " ¡Entonces vamos a ponerlos a prueba!"
Rokugo (poniéndose su armamento y preparándose para la batalla): "Eso es lo que pienso. Si Belzerg quiere pelea, tendrán una guerra que nunca olvidarán. Activen las trampas y abran la puerta principal"
La Base tenía un protocolo de emergencia. Al ver el caos que se desataba, activó un sistema de contingencia y dirigió a su equipo hacia el "Cuarto Seguro", un espacio protegido diseñado para resistir el colapso de la estructura.
Rokugo (mientras corría): "¡Todos al Cuarto Seguro! ¡Rápido! Es el ultimo Piso, que tambien es hangar"
Afuera de la fortaleza unas horas despues
Historia Reiss, ahora Comandante en Jefe , recibía reportes de su equipo de exploradores enviados a la mazmora de Kisaragi, la fortaleza rediseñada por la corporación.
Uno de los soldados de Axel irrumpió en su oficina, sudando y visiblemente agotado.
Soldado (con voz agitada): "Comandante Reiss, la situación es aún peor de lo que imaginamos. Las trampas son mucho más sofisticadas, y las bestias... son automatas, presumiblemente diseñados por Kisaragi. Las rutas No estaban registradas en el último mapeo. Es... es imposible atravesarla con los recursos actuales."
Historia (pensando mientras escucha el informe, frunciendo el ceño): "¿Automatas asesinos, eh? Y las trampas... Ya lo imagino. "
(Historia frunce el ceño mientras lee los reportes de los exploradores. La idea de que la mazmorra ahora esté plagada de defensas automatizadas la inquieta.)
El soldado, notando la expresión pensativa de Historia, se quedó en silencio mientras ella se sumía en sus recuerdos.
Esa nostalgia se convirtió en un amargo recordatorio de los días pasados, cuando Historia y su equipo se aventuraban por mazmorras, persiguiendo riquezas y desafíos. Ya no era esa joven ladrona llena de ambición. El tiempo había pasado, y su rol ahora era proteger y liderar a su gente.
Historia (susurrando para sí misma, nostálgica): "Hace años, Aqua y yo nos aventuramos en esa mazmora. No teníamos ni idea de lo que nos esperaba, y aún así... (Mira al Cielo)¿Recuerdas, Aqua? Cómo conocimos a Kele, el Liche, en lo más profundo... Y cómo Vanir se encargó de eliminar todas esas monstruosidades."
Sin embargo, esos recuerdos también despertaron una chispa de esperanza en ella.
Historia (decidida, mirando hacia su mesa): "Si alguien puede atravesar esta mazmora... es ella."
Con determinación, Historia dando instrucciones a sus tropas mientras se dirigía a un lugar conocido, una tienda muy especial en Axel.
La tienda de Wiz, la liché, había sido un lugar familiar para Historia en su juventud. Había algo reconfortante en la atmósfera del lugar, como si el tiempo se hubiera detenido allí. Wiz, la liché dueña del local, había permanecido joven durante décadas, siempre parecía tener una presencia serena y amable.
Historia entró a la tienda, y un leve tintineo de campanillas la recibió. Wiz levantó la mirada de su escritorio, sonriendo cálidamente al ver a su vieja amiga.
Wiz (sonriendo): "¡Historia! ¡Cuánto tiempo sin verte! Parece que sigues tan alegre como siempre."
Historia (sonriendo débilmente, pero con un toque de nostalgia): "Gracias Wiz, pero si me pasan factura los años, Y tú, Wiz, sigues igual de joven que cuando te conocí hace tantos años. Me alegra verte bien."
Ambas se miraron un momento, y la atmósfera en la tienda se llenó de una calidez familiar. Sin embargo, Historia no podía permitirse demasiada distracción.
Historia (después de un momento de silencio, hablando con seriedad): "Necesito tu ayuda, Wiz. Estamos en medio de una guerra contra Kisaragi, y hemos descubierto que la mazmora que han rediseñado como fortaleza es prácticamente impenetrable. Las trampas y las criaturas dentro de ella son mucho más letales de lo que cualquiera de nosotros podría manejar sin experiencia. Y Para eso necesito a alguien con mucha experiencia en mazmorras como tu"
Wiz (mirándola con algo de sorpresa): "¿Una mazmorra con criaturas y trampas? ¿No crees que eso está un poco fuera de mi alcance, Historia? No soy una experta en este tipo de cosas, ya no me considero una aventurera."
Historia (haciendo una pausa antes de responder, con una mirada decidida): "Lo sé, Wiz, pero hay algo que me dice que tú puedes ayudarnos. Has estado en mazmorras mucho peores que esta, y sabes cómo sobrevivir a esos peligros. Necesito tu experiencia."
Wiz (titubeando, pero con una mirada comprensiva): "Bueno... nunca he negado mis conocimientos sobre mazmorras... pero no sé si sería de mucha utilidad. La gente parece haber olvidado lo que viví en mis días de exploradora."
Historia (sonriendo, poniendo una mano sobre el hombro de Wiz): "Lo que necesitas no es convencerme a mí, sino a ti misma. Kisaragi ha creado algo mucho más peligroso de lo que cualquiera de nosotros puede manejar sin tu ayuda. Están usando tecnología avanzada, y la única forma de ganarle es con experiencia, como la que tú tienes. Además, sé que... aún sigues siendo capaz de enfrentar lo que venga."
Wiz (respirando hondo, después de unos segundos de reflexión): "Está bien, Historia. Acepto. Pero no será fácil. Y no te prometo que no me arrepienta."
Historia (sonriendo con gratitud): "Eso es todo lo que necesitaba escuchar."
Wiz cerro la tienda y acompaño a Historia a la mazmorra. Rodeada por la fuerza de Belzerg
Historia: —No podemos cometer errores aquí... necesitamos a la mejor persona para manejar una exploración de este tipo.
(Historia voltea hacia Wiz, quien estaba observando la entrada con calma, con una leve sonrisa.)
Historia y Wiz llegaron finalmente a la puerta de la mazmora de Kisaragi, que se erguía ante ellas, oscura y temible. La estructura, antes solo un lugar misterioso, ahora se había convertido en un desafío de ingeniería mortal. Historia observó la puerta con seriedad, mientras Wiz emitía un leve suspiro, preparándose para lo que estaba por venir.
Eren, quien había estado esperando allí, aparentemente inmerso en sus pensamientos. Al notar la presencia de Historia y Wiz, levantó la mirada y las saludó.
Eren (sonriendo): "Vaya, si no es Historia. No pensé que fuera a verte por aquí. ¿Qué tal, Wiz? ¿Cómo estás?"
Wiz (sonriendo tímidamente): "¡Oh! ¡Eren! Estoy bien, gracias. Un poco preocupada, pero bien. Saludos a Aqua de mi parte, por favor."
Eren (suspirando con una leve sonrisa melancólica): "Aqua se fue al más allá hace unos dias... Así que no podré darle tu saludo."
Wiz (surprendida, con una expresión de sorpresa): "¿Ah, ya se fue? Bueno... me imagino que estaba en sus planes...."
Nadie hizo una respuestas
Wiz(tratando de cambiar de tema, notando el tono de Eren): "Eren, ¿y los niños? ¿Cómo están? Hace tanto que no los veo."
Eren (con una mirada algo distante): "Todos se fueron de la casa hace unos años... Han crecido y tomado sus propios caminos."
(Historia alza una ceja y cruza los brazos.)
Historia: —Eso no es algo que debas decir con tanto orgullo. Sabes bien que se fueron porque nunca se llevaron bien entre ellos... ni contigo.
(Eren suspira, pero no dice nada más. La tensión en el aire es palpable. Wiz mira a ambos y decide cambiar de tema para enfocarse en la misión.)
Wiz (sin querer incomodar más a Eren, decide enfocarse en la misión): "Bueno, Historia, creo que lo mejor es que entremos en la mazmora. No podemos perder más tiempo."
Historia (asintiendo): "Sí, tienes razón."
(Historia, Wiz y otros soldados ingresan a la mazmorra con cautela. De inmediato, la diferencia con su última incursión es evidente. Las paredes metálicas brillan con luces artificiales, los pasillos tienen torretas ocultas y drones de vigilancia flotan patrullando.)
Historia (mirando a su alrededor): —Definitivamente no es la misma mazmorra de hace veinte años... Kisaragi la convirtió en un desafío de ingeniería mortal.
Wiz (activando su magia de detección): —Puedo sentir trampas mágicas y mecánicas. Voy a tener que usar todo lo que sé para evitar ser convertidas en queso suizo.
(Historia revisa su equipo de maniobras tridimensionales y lo ajusta.)
Historia: —Aún recuerdo cómo usar esto... vamos a hacer esto rápido.
(Mientras avanzan, Wiz usa su magia de hielo para congelar trampas de fuego y sellar mecanismos peligrosos. Su control sobre los no-muertos también le permite desactivar secciones que funcionan con energía vital. Historia, por su parte, se desliza con su equipo 3D, evitando sensores y cámaras con agilidad.)
[Sala de Control – Mazmorra de Kisaragi]
(Desde la sala de control, Rokugo observa a Historia y Wiz en los monitores. Se reclina en su silla, chasqueando la lengua con molestia.)
Rokugo (cruzando los brazos): —Tsk... estas están avanzando demasiado fácil.
(Alice, quien está junto a él, revisa los datos en su interfaz.)
Alice: — La de Morado está usando magia de hielo avanzada para congelar las trampas, y parece que su control sobre la energía espiritual está interfiriendo con algunas de nuestras defensas automatizadas.
Rokugo: —¿Y la rubia?
Alice: — sigue moviéndose con su equipo de maniobras tridimensionales.
(Rokugo se masajea la sien con frustración.)
Rokugo: —Ugh, ¿Como es que en este planeta tienen un equipo de maniobras 3d? nad, olvidenlo.
Rokugo Sonrio de darse cuenta de que esta Alice estaba hablando de Magia como algo que existe y no enredándose en explicaciones rebuscadas.
Alice: —Era una aventurera de tipo Ladrón. Es lógico que tenga un alto dominio del movimiento y la evasión.
(Rokugo observa cómo las dos evaden las trampas con facilidad y suspira.)
Rokugo: —Maldita sea... nos van a dar problemas.
Alice (sin inmutarse): —Entonces, ¿qué harás?
(Rokugo sonríe con malicia y presiona algunos botones en el panel de control.)
Rokugo: —Hora de subir la dificultad. Vamos a ver qué tan buenas son cuando esto se vuelva un infierno.
(En la mazmorra, luces rojas comienzan a parpadear y un sonido de alarma se activa. Wiz y Historia se detienen, mirando alrededor con precaución.)
Historia: —¿Qué está pasando?
Wiz (ajustando su bastón): —Parece que... activamos algo.
(De repente, las paredes se abren y varias torretas automatizadas emergen. Al mismo tiempo, los drones de patrulla aumentan su velocidad y comienzan a cargar energía para disparar.)
Rokugo (viendo desde la sala de control, con una sonrisa divertida): —¡Bienvenidas a mi casa, damas! ¡Veamos cuánto duran en el nivel difícil!
(Las torretas comienzan a disparar, los drones avanzan y la batalla en la mazmorra se intensifica. Sin embargo, se las arreglaron para sobrepasar las defensas, Y Cada vez ingresaba un numero mayor de soldados a la masmorra)
En el centro de operaciones, Rokugo entró en pánico al ver que la situación se estaba complicando. Las cámaras mostraban que los enemigos avanzaban más rápido de lo esperado.
Rokugo (enfurecido, tomando el teléfono): "¡No hay tiempo que perder! ¡Necesito que me transporten más soldados de Kisaragi a la base ahora mismo! ¡Esto es un desastre!"
Historia (mirando a Wiz con una sonrisa): "Vamos a terminar con esto, Wiz."
Wiz (con una sonrisa tranquila): "Estoy lista, Historia."
(Mientras tanto, Rokugo esperaba en la entrada de la mazmorra, observando los monitores cuando un destello de luz azul ilumina la sala. Desde el portal de Kisaragi, varios agentes son transportados.)
Rokugo (cruzado de brazos): —Hmph... Ya era hora de que enviaran más refuerzos.
(Entre los recién llegados se encuentran el Agente 10, Rose y Belial. Al ver a Rokugo, Rose corre emocionada hacia él con una gran sonrisa. Estos dos ultimos parecian haber envejecido algo desde la última vez que Rokugo los había visto)
Rose (emocionada, abrazándolo con fuerza): —¡Comandante! ¡Por fin nos volvemos a ver! ¡Han pasado años!
Rokugo (bufando, tratando de apartarla): —¡Cálmate, mutante tragadora de carne! Solo fueron unos meses.
(Rokugo la aparta, pero al mirarla bien, nota algo extraño... Belial se ve mayor de lo que la recordaba.)
Rokugo (frunciendo el ceño): —Oye, Belial... ¿cuántos años dices que han pasado para ti?
(Belial sonríe de manera enigmática, pero no responde de inmediato.)
Belial: —Tiempo suficiente para extrañarte, comandante.
(Rokugo siente un escalofrío. La diferencia de tiempo entre los planetas podría ser mucho mayor de lo que pensaba... pero ahora no hay tiempo para pensar en eso.)
(Las alarmas resuenan nuevamente, alertando a todos.)
Alice: Rokugo, las fuerzas enemigas estan..
Rokugo (resoplando): —Tsk... Era de esperarse.
(Antes de que pueda dar una orden, Belial da un paso adelante, con una sonrisa sádica en el rostro.)
Belial: —Déjamelo a mí, comandante. Que comience el espectáculo."
Sin más preámbulos, Rokugo dirigió a los agentes el camino de la mazmorra, donde Historia, Wiz, y grupos de soldados de Axel intentaban seguir avanzando.
Finalmente, Belial y los demás agentes de Kisaragi alcanzaron al grupo de Historia. Al verlos, Belial sonrió con una mueca y levantó una mano, su figura imponente levitando frente a ellos.
Belial (con una voz imponente): "¿Qué tal esto?"
(Sin esperar permiso, Belial Volo, levanta la mano y una enorme llamarada azulada consume la entrada de la mazmorra. Su piroquinesis se activa con una ferocidad abrumadora.)
(Los soldados de Axel entran en pánico cuando las llamas se expanden rápidamente, incinerando todo a su paso.)
Soldado de Axel: —¡¡¿Qué demonios es esto?!! ¡¡Es un monstruo!!
Historia (gritando mientras esquiva las llamas): —¡Retírense! ¡No podemos enfrentarlo así!
(Wiz observa la escena con el ceño fruncido, entendiendo que Belial es una amenaza que no pueden superar con la fuerza bruta.)
[Wiz Actúa – Teletransportación en Masa]
(Wiz, sin dudarlo, concentra su poder y activa un hechizo de teletransportación masiva. En un parpadeo, todos los soldados de Axel son transportados a la superficie, excepto ella y Belial.)
Historia (en la superficie, sorprendida): —¡¿Qué acaba de pasar?! ¡¿Dónde está Wiz?!
(En la mazmorra, Wiz se queda atrás, flotando levemente en el aire con su magia activada.)
Wiz (mirando a Belial con seriedad): —No puedo dejar que sigas matando más gente.
Belial (sonriendo con malicia): —¿Vas a pelear sola, hechicera?
Wiz: —Voy a detenerte.
(Sin más palabras, Wiz lanza un aluvión de hechizos de hielo, cubriendo la sala con una ventisca gélida. Las llamas de Belial se encienden aún más en respuesta.)
(Ambos chocan en una batalla de magia pura, fuego contra hielo, en una danza destructiva dentro de la mazmorra.)
(A pesar de su poder, Wiz comienza a ser superada. Las llamas de Belial son demasiado intensas, su magia oscura alimentando el fuego sin cesar.)
Belial (avanzando entre las llamas): —Sabes que no puedes ganarme.
Wiz (jadeando, con heridas visibles por las quemaduras): —Tal vez no... pero si no puedo ganar... ¡entonces sellaré esta mazmorra con ustedes dentro!
(Con un último esfuerzo, Wiz canaliza toda su energía y comienza a colapsar la estructura de la mazmorra. Las paredes tiemblan, el techo comienza a derrumbarse, y un aura mágica oscura cubre todo.)
Belial (sorprendida, pero emocionada): —¡Oh, esto será divertido!
(La mazmorra comienza a cerrarse sobre sí misma, atrapando a Wiz y a Belial dentro. La pantalla en la sala de control de Kisaragi muestra la imagen de la fortaleza colapsando, antes de quedar en negro.)
[Superficie ]
(Historia y Ymir observan con horror cómo la mazmorra de Kisaragi se sella por completo.)
Historia (en shock, con la voz quebrada): —...Wiz...
(Ymir, aunque no suele mostrar su lado sentimental, coloca una mano en el hombro de Historia en un intento de consolarla.)
Ymir: —Hizo lo que tenía que hacer.
Eren (con el ceño fruncido, apretando los puños): —Ese bastardo... ¡voy a acabar con él!
(Historia se queda de rodillas)
En el interior de la mazmorra, el fuego sigue rugiendo... y Belial, con una sonrisa perversa, se levanta entre las llamas, ilesa.)
(El sacrificio de Wiz fue en vano.)
(Eren, Historia y Ymir se encuentran en lo alto de una colina observando las ruinas de la mazmorra de Kisaragi. La estructura ha colapsado por completo, con humo saliendo de entre los escombros.)
Eren (apretando los puños): —...Wiz sabía lo que hacía. Su plan era destruir la mazmorra y eliminar a Kisaragi con ella.
Historia (con la voz aún temblorosa): —Lo sabía... y aun así no podemos confirmar que haya funcionado.
Ymir (cruzándose de brazos): —Dejemos algo claro. No podemos asumir que una organización como Kisaragi haya sido eliminada tan fácilmente.
(Justo en ese momento, el suelo comienza a temblar. Los escombros de la mazmorra comienzan a moverse, levantándose lentamente. Un sonido metálico y mecánico resuena bajo la tierra.)
Eren (alarmado): —...No. No puede ser.
Eren (con el rostro sombrío, acercándose a consolarla): "Lo siento, Historia. Sé que no querías que nadie más muriera..."
Ymir (poniendo una mano en su hombro, firme pero con compasión): "Hiciste lo que pudiste. Esto no es culpa tuya."
Mientras Eren y Ymir la consolaban, Historia sentía la pesada carga de la misión fallida y la pérdida de sus compañeros.
Mientras tanto, en las profundidades de la mazmorra, Belial regresó al centro de operaciones con el cuerpo inerte de Wiz en brazos. Al mirarla, notó algo curioso, una extraña energía que irradiaba débilmente desde el cadáver.
Belial (intrigado, sosteniendo el cuerpo de Wiz): "Esta vibra... es tan similar a..."
Miró a Rokugo y a Alice, quienes lo observaban en silencio. Aún sin saber por qué, Belial sintió que había algo diferente en Wiz y que su presencia aún podía tener algún propósito para Kisaragi.
Mientras Belial examinaba el cuerpo de Wiz, Rokugo observaba con una mezcla de fascinación y pesar.
Rokugo (con una leve sonrisa): "Es una verdadera lástima. Tenía el tipo de cuerpo que me gusta."
Grimm (frunciendo el ceño, cruzando los brazos): "¿Perdón? ¿Te parece gracioso decir eso con su cadáver frente a mi? ¡Estás coqueteando con una muerta!"
Rokugo (defendiéndose, alzando las manos): "¡Oye, no es lo que parece! ¡Solo era un comentario inocente!"
Grimm le dio un golpe en el brazo, claramente celosa, mientras Belial ignoraba la escena y continuaba evaluando el cadáver de Wiz.
Tras un rato de Calmarse, Notaron que la entrada de la Base estaba muy dañada y solo habia un modo de Salir. Belial, Rose, Grimm y los demás agentes se apresuraron a seguir un protocolo anunciado por Alice, sintiendo el estruendo de la mazmorra derrumbándose tras ellos. Una vez en el cuarto, Rokugo presionó un botón oculto y activó el verdadero plan de respaldo de Kisaragi: el sistema de transformación.
De pronto, toda la mazmorra comenzó a estremecerse aún más violentamente. El suelo alrededor se levantó
Con un estruendo ensordecedor, el suelo se parte y un coloso mecánico de 18 metros de altura emerge de las profundidades. Desde su torso, un enorme compartimento metálico se abre, revelando el "Cuarto Seguro", un espacio protegido que albergaba a los Agentes de Kisaragi.)
(Dentro, Alice da las órdenes para la siguiente fase del plan.)
Alice (ajustando su visor, sin inmutarse): —La contingencia se ejecutó sin problemas. El sistema de emergencia transportó al personal del Cuarto Seguro a la superficie.
Rokugo (estirándose con una sonrisa burlona): —Hah, la bruja muerta pensó que nos tenía acorralados. Qué predecible.
(El enorme robot colosal levanta con ellos el Cuarto Seguro, elevándolo sobre el campo de batalla. Kisaragi no solo sobrevivió, sino que ahora está más preparado que nunca.)
Afuera, Historia, Eren y Ymir observaron atónitos el gigantesco mecha surgir desde las ruinas de la mazmorra, provocando un terremoto en la zona.
Historia (sorprendida, retrocediendo): "¿Qué... qué es eso?"
Eren (apretando los dientes): —...Esto no fue una simple contingencia. Tenían esto preparado por si la mazmorra caía.
El coloso de Kisaragi emitió un sonido mecánico ensordecedor mientras sus luces parpadeaban y sus sistemas se activaban, preparándose para enfrentar a los soldados de Axel y proteger a los agentes en su interior.
Sin perder tiempo, Eren se prepara para pelear contra el robot gigante. Mientras tanto, los soldados de Grace se organizan para enfrentar a los Agentes de Kisaragi.)
Eren (con determinación): —¡Nos encargaremos de ellos aquí mismo! ¡Soldados, en formación!
(Antes de que pueda moverse, Rokugo habla a través de un altavoz del robot, con tono relajado.)
Rokugo: —Oye, viejo... creo que estás preocupándote por el problema equivocado.
(Eren frunce el ceño, pero antes de que pueda preguntar, el suelo vuelve a temblar violentamente. De lo que antes era la mazmorra, emergen tres enormes figuras mecánicas.)
(Con chirridos mecánicos, tres Robots Destructor – las enormes arañas metálicas de Kisaragi – salen a la superficie. Estas armas de guerra han sido construidas con los puntos malos de Rokugo, y ahora están listas para pelear.)
Soldado de Grace (retrocediendo con pánico): —¡No... No puede ser! ¡Son los Destructores!
Soldado de Axel (gritando): "¡Es el Destructor! ¡Ha vuelto!"
Eren (con calma feroz): "He lidiado con un Destructor antes. No es algo imposible de vencer."
(Varios soldados del Reino de Belzerg palidecen al recordar el Destructor original, el mismo que enfrentaron hace 43 años. Ahora, no es solo uno... son tres.))*
Alice (desde el control, manipulando las máquinas con precisión): —Control de los Destructores asegurado. Operación de supresión en marcha.
(Mientras Alice controla las tres arañas gigantes a través de una interfaz remota, el Agente 10 toma los mandos del robot de 18 metros, preparándose para la batalla.)
(Eren observa las máquinas con rabia, pero no deja que el miedo lo domine.)
Eren (serio): —Si ya vencimos a un Destructor antes... podemos hacerlo otra vez.
(Con esa determinación, Eren se transforma en el Titán Cuadrúpedo, usando su velocidad para acercarse a uno de los Destructores mientras esquiva los ataques de sus patas mecanizadas.)
(Usando su agilidad, se lanza directamente contra el núcleo del Destructor, desgarrando el blindaje con sus garras. Con un último impulso, abandona su forma de Titán Cuadrúpedo y, en un solo movimiento, se muerde la mano.)
(Un instante después, Eren libera su transformación del Titán Colosal. La explosión resultante envía una onda expansiva que sacude la estructura del Destructor, dañándolo gravemente.)
(Sin embargo, el Destructor aún puede operar al 30% de su capacidad.) Sus extremidades aún funcionan, aunque con movimientos erráticos.)
Eren (jadeando, mirando el titán mecánico aún en pie): —Maldición... ni siquiera eso lo destruyó por completo.
(Desde el interior de la máquina, Alice monitorea el daño.)
Alice (ajustando la interfaz): —El Destructor aún es operativo. Ajustando protocolo de ataque.
Dentro de la fortaleza, Rokugo, algo pálido ante el poder que presenció, observa el estado crítico del Destructor y no pierde tiempo. Dirigiéndose a la herida Belial, lanza una orden desesperada.
Rokugo: "¡Belial! Necesitamos toda la ayuda que puedas dar."
( Sin embargo, por primera vez en toda la batalla, se tambalea levemente. Su encuentro con Wiz la ha dejado herida.)
Belial (mirando su mano con frustración): —Tch... esa bruja me dejó peor de lo que esperaba.
(A pesar del dolor, Belial sonríe con placer. Aunque herida, no está fuera de combate... y está ansiosa por más sangre.)
El cuarto blindado se abrió con un estruendo metálico. Belial salió primero, con los ojos brillando de furia y los puños envueltos en llamas azules.
—¡GUERRA! —gritó, su voz resonando como un trueno—. ¡A LAS ARMAS! ¡QUE NADIE SALGA VIVO DE ESTE CAMPO!
Detrás de ella, los agentes de Kisaragi emergieron en formación: F18 con la mirada vacía y la espada en mano, Rose con las garras extendidas pero el ceño fruncido, el Agente 10 ya corriendo hacia el Meca-Kisaragi, y Grimm aferrada al brazo de Rokugo, temblando.
Historia (horrorizada): "Esto... ¿esto no tiene fin?"
Los tres Destructores avanzan sincronizadamente, rodeando a Eren y atacando con un aluvión de proyectiles y ráfagas de energía. Eren, agotado y apenas capaz de defenderse, lanza un grito de frustración, sin saber si su poder será suficiente para enfrentarse a la fuerza devastadora de Kisaragi.
Desde lo alto del robot colosal, Rokugo observa con satisfacción cómo los tres Destructores cercan al Titán Colosal de Eren. Los soldados de Axel retroceden aterrorizados mientras la devastación mecánica de Kisaragi se despliega.)
Rokugo (cruzado de brazos, con una sonrisa confiada): —Ja... Y pensar que decían que esto iba a ser difícil.
Alice (desde el sistema de control): —Rokugo, monitoreo indica dos fuerzas aproximándose desde direcciones opuestas.
Rokugo (confundido, hablando por el altavoz): "¿Y ahora quiénes vienen? ¿Acaso este mundo nunca se queda sin refuerzos?"
(Antes de que Alice pueda responder, el sonido de trompetas mágicas resuena en el aire. Desde el oeste, un grupo de magos de vestimentas negras y ojos resplandecientes de un rojo carmesi profundo se aproxima, llenando el aire con un aura de poder. La líder de ellos, una mujer de cabello oscuro y largo con algunos mechones grises, se adelanta y se presenta con un tono ligeramente nerviosoUn estandarte de llamas flotantes los acompaña.)
Soldado de Kisaragi: —¡¿Quiénes son estos lunáticos con túnicas?! ¡No parecen parte del ejército de Axel!
(Desde el frente de la formación, una figura femenina con coleta larga y ojos rojos se adelanta y levanta su bastón con energía desbordante.)
Yunyun (intentando sonar intimidante, pero con un tono vergonzoso): —¡Yo...! ¡Yo soy Yunyun, líder del Clan de los Demonios Carmesís! ¡Y hemos venido a detener esta invasión maligna antes de que arrase con nuestro mundo!
(Un silencio incómodo se apodera del campo de batalla mientras los soldados de Kisaragi, los de Axel e incluso algunos aventureros la miran con confusión.)
??? (con voz teatral): —¡Escuchen, meros mortales, porque han sido testigos de la llegada de los Demonios Carmesí, los hechiceros más poderosos de este mundo! ¡Yo, la inigualable, temida y respetada Yunyun, los he guiado hasta este campo de batalla para erradicar a los invasores y restaurar el equilibrio del mundo!
(Un largo silencio. Los aventureros de Axel miran con incredulidad. Los soldados de Kisaragi se miran entre sí, confundidos.)
(Incluso los magos carmesí detrás de Yunyun parecen avergonzados. Uno de ellos se aclara la garganta y susurra.)
Mago Carmesí (murmurando): —Ejem... jefa, ¿seguro que esa era la mejor introducción?
Yunyun (sonrojándose, sudando): —¡P-por supuesto! ¿Cómo esperaban que me presentara? ¡Soy la líder, después de todo!
(Desde su puesto, Rokugo observa la escena con absoluto desconcierto.)
Rokugo (frotándose las sienes): —Genial... ahora este mundo se está volviendo incluso más absurdo que el planeta 407.
Rokugo (mirando a Alice, incrédulo): —...Alice, ¿quién es esta payasa?
Alice: — Segun la base de datos recolectada por los diferentes agentes, Deberia ser la Lider del Clan de los demonios carmesis, Su magia es impresionante, aunque su presentación carece de credibilidad.
Mientras Yunyun intenta mantener la compostura, desde el lado opuesto del campo de batalla aparece otro ejército, esta vez de demonios con armaduras oscuras y miradas fieras. Al frente de ellos, una maga carmesí más joven, se adelanta con una sonrisa confiada, alzando su voz amplificada con magia.
Komeko (orgullosa y enérgica): "¡Escuchen todos! Yo soy Komeko, la futura Reina Demoni, He venido para asegurar que nadie conquiste este mundo antes que yo misma lo decida."
Rokugo (a través del altavoz, frustrado): "¿Reina Demonio? ¡Creí que ya no existían Reyes Demonio en este mundo!"
Alice: Estan desaparecidos. Pero Creo que esta es la que decia que consideraba al Rey demonio que inventamos como un rival
Historia (maldiciendo entre dientes): —¡Por favor, que alguien me diga que esto es una broma!
(Mientras Komeko y Yunyun se observan con desdén, la tensión entre ellas se vuelve evidente.)
Komeko (riéndose con altivez): "Puede que los antiguos Reyes Demonio hayan desaparecido, pero yo, Komeko, estoy aquí para ocupar ese trono... en cuanto tenga el poder suficiente, claro está. Y para eso, Eren deberá caer primero, o quizás esperar a que envejezca. ¡Pero no permitiré que tú lo conquistes antes!"
Yunyun (algo avergonzada): "Yo... solo estoy aquí para ayudar a defender Axel y cumplir con mi deber. La Comandante Historia me pidió que viniera y, bueno, no podía negarme..."
Rokugo (suspirando al borde de la desesperación): "Fantástico. Dos ejércitos más, uno con una supuesta Reina Demonio que no puede ni decidir si conquistar o no... Y ninguno de ellos parece entender que no tienen oportunidad contra mis Destructores."
Yunyun (cruzándose de brazos, con tono desafiante): —¡No permitiré que una autoproclamada Reina Demonio como tú interfiera! ¡El Clan de los Demonios Carmesís protegerá este mundo!
Komeko (con una sonrisa desafiante): —Hmph, ¿y crees que los carmesís pueden siquiera igualarse al poder verdadero? Mira bien, porque hoy demostraré por qué mi linaje es superior.
(Las dos fuerzas mágicas se enfrentan visualmente, con chispas de magia flotando entre ellas.)
(Alice, sin inmutarse, ajusta su interfaz y muestra los datos de combate.)
Alice: —Las fuerzas de los Demonios Carmesís y la facción de Komeko están equilibradas en poder destructivo.
Rokugo: —Pff, ya me vale lo que hagan. Ordena a los tres Destructores continuar el ataque. Quiero a ese viejo titán partido en dos antes de que otra "candidata a Reina Demonio" se sume al caos.
(Desde su interfaz, Alice envía las órdenes. Las tres arañas gigantes centran su objetivo en el agotado Titán Colosal de Eren. Con una precisión mecánica, comienzan a disparar ráfagas de proyectiles y disparos de energía, sin dejarle espacio para moverse.)
Eren (respirando con dificultad, sintiendo cómo su energía se agota): —Maldición... No puedo regenerarme lo suficientemente rápido.
(A pesar de su tamaño y poder, Eren se ve obligado a retroceder.)
Eren (esforzándose, en voz baja): "Debo... mantenerme en pie..."
Mientras tanto, Yunyun y Komeko observan los ataques devastadores de los Destructores. Aunque ambas parecen algo indecisas, intercambian una mirada y asienten con determinación.
Komeko (con una sonrisa competitiva): "¿Lista para demostrar cuál de nosotras es la maga carmesí más poderosa?"
Yunyun (más nerviosa, pero decidida): "Sí... sí. ¡Hagámoslo!"
Ambas canalizan su magia al máximo y empiezan a lanzar hechizos masivos contra los Destructores.
(Rokugo, observando la masacre desde su posición elevada en el robot colosal de Kisaragi, se cruza de brazos con una sonrisa confiada. Los Destructores continúan su ataque, su blindaje es casi impenetrable, y ni siquiera los magos Carmesí o los aventureros de Axel han logrado causarles daños significativos.)
Rokugo (orgulloso, hablando a Alice): —Sí, esto se ve bien. Me encanta cuando todo el mundo cree que todavía tiene oportunidad de ganar.
Alice (monitoreando los datos de combate): —Las unidades Destructores están recibiendo daños mínimos. Belial sigue siendo la combatiente más efectiva en el campo de batalla.
Rokugo (cruzando los brazos, pensativo): —Hmmm... parece que estamos peleando demonios con soldados normales. Tal vez deberíamos igualar el campo de batalla.
Rokugo, con una sonrisa torcida:
Rokugo: "Si vamos a combatir demonios, usaremos demonios. Y que los agentes normales se encarguen de esos magos carmesí y los aventureros de Axel. ¡Esto será una fiesta!"
Detrás de ella, los agentes de Kisaragi emergieron en formación: F18 con la mirada vacía y la espada en mano, Rose con las garras extendidas pero el ceño fruncido, y Grimm aferrada al brazo de Rokugo, temblando en la Cabina del Meca.
La escena a su alrededor es una sinfonía de caos y horror. Los tres Destructores avanzan con una precisión despiadada, lanzando ráfagas de energía que iluminan el campo en destellos cegadores. Cada impacto de los Destructores sobre el suelo levanta una columna de humo y polvo, sepultando los cuerpos de guerreros caídos en montones de escombros.
Los Demonios de Kisaragi, recién convocados, se abalanzan sobre el ejército de Komeko sin misericordia, con gritos que reverberan con una rabia salvaje. Los demonios de ambos lados se enfrentan en una danza mortal, atacándose con colmillos y garras, desgarrándose mutuamente en una explosión de sangre y fragmentos de carne demoníaca.
En el otro flanco, los Magos Carmesí, liderados por Yunyun, comienzan a lanzar hechizos masivos. Sus manos brillan con energía mágica pura, y cada uno de sus conjuros resuena como un trueno cuando impactan contra los Destructores. Rayos y bolas de fuego estallan contra el blindaje de las enormes arañas mecánicas, dejando marcas de quemaduras pero sin detener su avance. Los agentes normales de Kisaragi, cubiertos de armaduras de alta tecnología, lanzan granadas y rayos de energía hacia los magos, forzándolos a dispersarse y a cubrirse para evitar los ataques letales..
Al principio, el plan era claro: enfrentar a los Magos Carmesís. Pero al ver la intensidad de su magia —ráfagas de hielo que congelaban el aire, escudos de energía que desviaban proyectiles—, Belial cambió de táctica.
—¡Olviden a los magos! —ordenó, señalando al ejército de Belzerg, desmoralizado y exhausto—. ¡Destrocen a esos soldados! ¡Quebranten su espíritu antes de que se reagrupen!
Rokugo (sonriendo): —Si vamos a jugar en este mundo de fantasía, entonces vamos a jugar con sus reglas.
Y con eso, la batalla estalló en múltiples frentes.
Frente 1: Belial vs. Los Demonios Carmesís (Yunyun)
Belial, con su piroquinesis desatada, avanzó directamente contra Yunyun y su séquito. Las llamas azules se alzaron como serpientes, devorando el suelo, pero Yunyun respondió con una barrera de hielo espectral.
—¡No permitiré que sigas quemando este mundo! —gritó Yunyun, con más determinación que miedo.
Belial rió, cruel.
—¿Tú? ¿Detenerme?
Pero Yunyun no estaba sola. Sus magos lanzaron conjuros en cadena: ráfagas de viento cortante, rayos de energía pura, maldiciones de inmovilidad. Belial esquivaba, contraatacaba, pero por primera vez... sudaba.
Frente 2: F19 vs. Komeko
En lo alto de una torre derruida, F19 aterrizó con sus alas mecánicas humeantes. Frente a él, Komeko, con una sonrisa desafiante y un cetro de viento girando en su mano.
—Así que tú eres el "Rey Demonio" —dijo Komeko—. ¿Crees que puedes competir conmigo?
F19 no respondió. Solo atacó.
Velocidad contra magia. Garra contra vendaval. Cada golpe de F19 era preciso, letal... pero Komeko lo esquivaba con gracia, usando el viento para flotar, para desviar, para humillar.
—¿Es todo lo que tienes? —rió—. ¡Eres un títere!
F19 apretó los dientes. Y en un destello... se teletransportó detrás de ella.
Frente 3: Walter Jr. vs. Hombre Panda
En el suelo, Walter Jr. cargaba contra el Hombre Panda, con su espada reluciente y los ojos llenos de justicia.
—¡Defenderé este mundo aunque muera en el intento!
El Hombre Panda, con sus machacos ceremoniales, bloqueó el primer golpe... pero no el segundo. La espada de Walter Jr. le abrió un corte profundo en el pecho.
—Nyaa... —murmuró, tambaleándose—. Eres bueno, jovencito.
Pero no se rindió. Aunque sangraba, sonreía.
Frente 4: Caos Total(Los demonios de Kisaragi cargan contra el ejército de Komeko con gritos de guerra, su sed de combate volviéndose palpable en el aire. Ambas facciones demoníacas colisionan con una furia brutal, generando un conflicto paralelo en el campo de batalla.)
F18 se lanzó contra el ejército de Komeko, matando sin piedad, descargando años de odio. Los demonios de Kisaragi, en cambio, luchaban con desgano.
—¿Por qué peleamos? —preguntó uno—. Este mundo nisiquiera es nuestro
Rose, al ver a civiles huyendo, bajó las garras.
—No... no puedo. Esto está mal.
Y en medio del caos, nadie sabía ya quién era enemigo o aliado. Magos, demonios, soldados, aventureros... todos se mezclaban en una danza de sangre y fuego.
En el Meca-Kisaragi
El Agente 10 pilotaba el coloso desde la cabina principal. Dentro, Alice controlaba los tres Destructores, Rokugo observaba los monitores, y Grimm temblaba en un rincón.
—Oye, Rokugo —preguntó el Agente 10 por radio—. ¿Por qué no usamos a esas ranas titán que trajimos?
Rokugo negó con la cabeza.
—Esas armas biológicas no se pueden controlar. Se comerían todo: aliados, enemigos, ciudades enteras. Hiiragi se llevó a la tumba la tecnología para domarlas. Solo sirven como distracción... y ya las usamos.
Eren (jadeando, con sudor en la frente): —No... puedo seguir así...
(Mientras tanto, en el frente, Eren sigue atrapado bajo el asedio de los Destructores. Su Titán Colosal no tiene suficiente energía para seguir regenerándose, y sus movimientos se han vuelto lentos.)
En ese momento, Eren, atrapado entre los tres Destructores, cerró los ojos.
—Aqua... —murmuró, con vergüenza—. Si me oyes... ayúdanos.
Fue la primera vez en décadas que rezaba.
(Justo cuando un Destructor prepara su ataque final, una figura veloz se acerca desde el horizonte. Es Historia, cabalgando sobre Ymir en su forma de Titán Mandíbula. La titán salta con agilidad sobre los escombros y se abalanza sobre el Destructor, mordiendo una de sus patas mecánicas y haciéndolo tambalear.)
Historia (gritando): —¡¡Eren, aguanta!!
(Ymir, con su agilidad felina, esquiva los disparos de energía y usa sus garras para desgarrar parte del blindaje del Destructor.)
Eren (mirando a Historia con asombro): —...No puedes estar aquí. ¡Es demasiado peligroso!
Historia (con una sonrisa desafiante): —Siempre te han salvado las mujeres, Jaeger. Hoy no será diferente.
(Con un esfuerzo combinado, Historia y Ymir logran abrir una vía de escape para Eren. Pero los Destructores aún siguen operativos.)
Eren, logrando escapar en el último momento y subiendo a la espalda de Ymir junto a Historia, observa la desolación y la lucha brutal que se extiende por todo el campo de batalla. Las fuerzas de Kisaragi están enviando demonios, magos, y monstruos mecánicos de élite que amenazan con aplastar cualquier esperanza de victoria.
Yunyun, viendo el horror que rodea a sus compañeros, levanta su báculo y clama con desesperación:
Yunyun: "¡No podemos dejarnos vencer! ¡Por la dignidad de los Magos Carmesí, resistiremos hasta el final!"
Las palabras de Yunyun motivan a los magos carmesí restantes, que comienzan a conjurar hechizos aún más poderosos. Sin embargo, el avance de los agentes de Kisaragi y sus demonios es imparable. Con cada segundo que pasa, más y más magos son abatidos, sus cuerpos cayendo inertes sobre el campo de batalla.
Komeko, por su parte, está en una furia desatada. La Reina Demonio, tan orgullosa como siempre, lanza ataques, masacrando a los demonios enemigos. Su poder como candidata a Reina Demonio le da una ventaja considerable, y sus seguidores demoníacos luchan a su lado con una ferocidad abrumadora. Pero los Destructores siguen avanzando, y Komeko, agotada, se ve obligada a retroceder.
Komeko (gruñendo mientras retrocede, con un brillo rojo en sus ojos): "No dejaré que este lugar caiga... ¡No antes de que lo reclame como mío!"
A lo lejos, Eren, Historia, y Ymir observan cómo los dos ejércitos se desgastan mutuamente en un mar de violencia. El ruido es ensordecedor, una mezcla de gritos de dolor, explosiones, y el incesante zumbido de la maquinaria de guerra de Kisaragi. Los soldados de Axel intentan mantenerse firmes, pero muchos son abatidos por la tecnología avanzada de Kisaragi y los feroces ataques de sus demonios.
Eren (frustrado, golpeando su puño contra la espalda de Ymir): "¡Maldita sea! ¡Necesitamos algo más! Estos monstruos no van a detenerse hasta que destruyan todo..."
La devastación en el campo de batalla es palpable. Partes del terreno están ardiendo, otras están cubiertas de cadáveres de ambos bandos. Sangre y aceite de las máquinas cubren la tierra, mientras que los pocos aventureros que quedan luchan por sobrevivir en medio del caos. Los Magos Carmesí, diezmados, siguen lanzando hechizos, pero sus fuerzas están claramente mermadas. En los cielos, los Destructores aún disparan sus armas, sin señales de debilitarse.
Rokugo (observando desde su posición elevada y riéndose): "¡Esto es lo que pasa cuando se enfrentan a la tecnología superior de Kisaragi! No son rivales para nosotros."
(A pesar de su resistencia, el primer Destructor que Eren dañó finalmente colapsa, su núcleo desestabilizándose por completo. Una explosión azulada lo hace estallar en pedazos.)
Alice (analizando el daño): —El Destructor 03 ha caído.
Justo cuando parece que todo está perdido, Yunyun y Komeko se encuentran cara a cara en el campo de batalla, ambas agotadas, pero con una chispa de determinación aún ardiendo en sus ojos.
Komeko (mirando con desdén a Yunyun): "No es que confíe en ti, pero si tenemos alguna oportunidad, debemos trabajar juntas."
Yunyun (sorprendida, pero asintiendo): "Entonces, ¡hagámoslo!"
Con un último esfuerzo, ambas concentran su magia y lanzan un poderoso hechizo combinado que envuelve uno de los Destructores en una columna de luz abrasadora, logrando finalmente destruirlo. Sin embargo, el esfuerzo deja a ambas casi sin energías, y el último Destructor las enfoca como objetivo.
(El impacto es devastador. El Destructor 02 sufre daños irreversibles y termina derrumbándose en medio del campo de batalla. Rokugo frunce el ceño, viendo que su ventaja se reduce rápidamente.)
Rokugo (maldiciendo): —...¡Ugh, ahora sí se están poniendo serios!
Mientras el último Destructor se alza sobre Yunyun y Komeko, Eren se prepara, listo para hacer un último sacrificio si es necesario para salvar a sus compañeros.
Cuando el Destructor se prepara para lanzar un ataque final sobre Yunyun y Komeko, una voz familiar resuena desde el otro extremo del campo de batalla.
Megumin: "¡EXPLOSION!"
Una ráfaga de energía incandescente impacta al Destructor desde lo alto, envolviéndolo en una columna de luz y fuego abrasador. La explosión es tan intensa que derrite el blindaje del coloso y lo desintegra en mil fragmentos de metal incandescente. La tierra tiembla, y todos en el campo de batalla se detienen un instante, observando la devastación.
Antes de que el polvo se asiente, un segundo grito rompe el silencio.
Megumin: "¡EXPLOSION!"
Un destello aún más brillante se desata, envolviendo al segundo Destructor en una explosión tan poderosa que ilumina el campo como si fuera de día. Los aventureros, demonios y soldados de Kisaragi quedan estupefactos al ver cómo el enorme coloso se desploma en ruinas.
(Todos giran la cabeza hacia la fuente de la explosión. En la distancia, una figura vestida con una capa y un bastón apunta con determinación. Su cabello negro ondea al viento, y sus ojos están llenos de poder.)
Komeko (emocionada): "¡Es ella... es mi hermana! ¡Megumin!"
(La mujer, de 55 años, baja lentamente su bastón. Sangre cae por la comisura de su boca, la fatiga de su poder abrumador pesando sobre ella.)
Megumin (jadeando, con una sonrisa débil): —...No iba a dejar que te llevaras toda la gloria, Komeko.
(Rokugo, viendo la devastación causada por un solo hechizo, recuerda algo.)
Rokugo (murmurando para sí mismo): —...Así que esa es la famosa magia Explosión.
(Después del ataque, Megumin cae de rodillas, completamente exhausta. Su cuerpo tiembla por el esfuerzo, y su respiración es pesada.)
Megumin (con voz débil): —...Dos Explosiones... en un solo día... uff... definitivamente no tengo la resistencia de antes.
*(Rokugo aprieta los puños, viendo cómo sus Destructores han sido completamente aniquilados. ... Kisaragi está en una seria desventaja.)
El caos se reanuda. Las fuerzas de Kisaragi, los demonios de Komeko, y los magos y aventureros vuelven a la batalla con renovada energía. Rokugo, irritado por la destrucción de sus Destructores, toma su intercomunicador y murmura con frustración.
(Con los tres Destructores destruidos y Belial fuera de combate, Rokugo siente que la balanza de la guerra empieza a inclinarse en su contra. Sin embargo, no está dispuesto a ceder aún.)
Rokugo (resoplando, viendo el caos desde el robot colosal de Kisaragi): —¡Tch... bien jugado, Axel! Pero todavía no hemos terminado.
Alice (viendo las lecturas): —Belial ya no puede continuar.
(A su lado, el Agente 10, sin decir palabra, se coloca una capa de invisibilidad y desaparece del radar. Mientras tanto, Belial, herida y debilitada, se tambalea y es sujetada por algo y desaparece.)
Rokugo (maldiciendo): —¡Maldición! Necesitamos que alguien tome el control del robot.
(Justo cuando está por tomar los controles, su comunicador suena con una alerta de prioridad máxima. Es un mensaje de la sede central de Kisaragi. Rokugo frunce el ceño, dudando si leerlo en medio de la batalla.)
Alice: —Parece urgente.
Rokugo (bufando): —Está bien... pero mientras leo esto, Grimm, tú tomas el control.
(Grimm, quien estaba viendo la batalla desde un costado, se congela por un instante. Luego, su rostro se ilumina de emoción, y salta de felicidad.)
Grimm (con los ojos brillando): —¡¡¿D-De verdad?!! ¡¿Voy a pilotar el robot?!
Rokugo (gruñendo): —¡Sí, sí, Me Dijiste que completaste la capacitacion, solo hazlo bien!
(Sin perder un segundo, Grimm corre a los controles, pero en lugar de usar los controles tipo videojuego, cambia a modo de control manual. Con una risa maniaca, comienza a mover el robot con movimientos erráticos.)
Grimm, con una sonrisa maliciosa, se siente poderosa frente a los controles y grita al campo de batalla:
Grimm (riendo como loca): —¡¡Mueran, malditos herejes!!
(Los soldados de Axel y los demonios Carmesí se detienen por un momento, horrorizados por la actitud completamente desquiciada de Grimm.)
Yunyun (viendo a Grimm con una gota de sudor en la sien): —¿E-Está bien de la cabeza?
Komeko (encogiéndose de hombros): —Parece una fanática religiosa de un culto de la muerte.
(Mientras Grimm juega con la vida de todos como si fuera un juego de niños, Rokugo Baja al cuarto seguro y abre el mensaje de la sede de Kisaragi.)*
La comunicación es de las ejecutivas Lilith y Astaroth en el cuartel general, y los reportes son extraños y alarmantes. La pantalla muestra detalles que lo dejan perplejo:
Mensaje del Cuartel General: "Desde hace una semana, no ha llovido. Los recursos de agua están desapareciendo de forma exponencial. Además, todas las noches estamos teniendo pesadillas... visiones de titanes colosales destruyendo nuestras instalaciones. Hoy, sin embargo, apareció algo peor: el cielo se oscureció y nubes formaron un mensaje que decía, 'Paren la guerra con Belzerg'."
Mientras tanto, Rokugo revisa el mensaje
Rokugo se ríe al principio, dudando de la autenticidad del mensaje.
(Rokugo frunce el ceño. ¿Qué clase de broma es esta? Pero lo que sigue lo hace abrir más los ojos con incredulidad.)
Pero al desplazarse por el informe, observa las imágenes adjuntas. Fotos de una tierra seca y agrietada, donde las fuentes de agua parecían haberse evaporado.
Lilith: —Esta mañana, el fenómeno se repitió. Pero esta vez, la masa de nubes formó un reflejo perfecto de un hombre.
Astaroth: —Y sobre su imagen, apareció una inscripción:
"Negocien con este sujeto."
En otra imagen, una masa de nubes forma un reflejo perfecto de Eren, con una inscripción sobre él que lee: "Negocien con este sujeto".
Rokugo (murmurando con incredulidad): "¿Aqua...?
El Hombre Panda, cubierto de sangre y con su armadura hecha jirones, intentaba mantenerse en pie, pero Walter Jr., con una determinación que rayaba en la locura, había logrado atravesar su defensa... con la ayuda de Darkness.
—¡Madre! —gritó Walter Jr., mientras Darkness distraía al Hombre Panda con un ataque frontal—. ¡Ahora!
Con un salto imposible, Walter Jr. clavó su espada en la rodilla izquierda del Hombre Panda. Luego, en un giro brutal, cortó los tendones de la otra pierna.
El Hombre Panda rugió, no de dolor, sino de vergüenza.
—¡Jovenzuelo...! —gritó, cayendo de rodillas—. ¡No sabes lo que haces!
Pero Walter Jr. ya no era un niño. Era un soldado. Y su mirada lo decía todo: no habría piedad.
En el cockpit del Meca, Grimm estaba en éxtasis.
—¡¡¡POR ZENARITH, VENGANZA!!! —gritó, apretando los controles con una furia que nunca había mostrado.
Era la primera vez que pilotaba un robot de combate. Y lo hacía como si hubiera nacido para ello.
Con movimientos torpes al principio, luego precisos, luego brutales, Grimm arrasó con todo a su paso:
Soldados de Grace: aplastados bajo las garras del Meca.Magos Carmesí: vaporizados por los cañones de plasma.Demonios de Komeko: desmembrados con cuchillas rotatorias.
Era caos puro. Y Grimm disfrutaba cada segundo. Nisiquiera escuchaba la voz de su chip diciendo que ha ganado puntos malos
Eren apareció.
En su forma de Titán Martillo de Guerra, gigantesco, con una masa de músculos y hueso que parecía forjada en el infierno, Eren se interpuso entre Grimm.
—¡Detente, loca! —rugió, con voz de trueno.
Grimm no respondió con palabras. Solo con fuego.
Los cañones del Meca impactaron contra el titán, abriendo cráteres en su carne. Eren se tambaleó, pero no cayó. Entonces Grimm activó los brazos de choque electromagnético, y con un golpe seco, derribó al titán.
—¡Te tengo, viejo! —gritó Grimm, preparando el cañón principal para el golpe de gracia—. ¡Y Dile a esa sacerdotiza que se Joda
el Hombre Panda Aparece en su forma gigante. e, con su pelaje negro brillando bajo el sol ensangrentado—. ¡Yo cubro! ¡Tú recoge a los heridos!
Pero no duró mucho.
Walter Jr., con una ferocidad inhumana, cortó los músculos de sus piernas. Y justo después, Ymir, en su forma de Titán Mandíbula, mordió su costado, arrancándole pedazos de carne mutante.
El Hombre Panda cayó, rugiendo de dolor.
Grimm, con los ojos llenos de lágrimas de rabia, apuntó de nuevo a Eren.
—¡Muere! ¡Por humillarme! ¡Por burlarte de Zenarith! ¡Por ser el esposo de esa...!
—¡GRIMM, ALTO! —gritó Rokugo, apareciendo frente al Meca con un megáfono de emergencia.
Grimm (protestando): —¡Oye, comandante! ¡¿Qué haces?! ¡Por fin estaba divirtiéndome!
Rokugo (ignorándola, gruñendo): —¡¡Cállate, fanática!! Tenemos problemas más grandes.
Grimm se detuvo. Sus manos temblaban.
—¿C-comandante?
—Escucha bien —dijo Rokugo, con una voz que no era la de un amante, ni la de un amigo... sino la de un oficial—. Por orden directa de Kisaragi, cesamos hostilidades. Hay Sequita total en el planeta 407 Si seguimos, ese mundo muere. Y con él... todos los que amamos.
Grimm parpadeó.
—¿Q-qué? ¿Eso... es verdad?
—¡No es una broma! —gritó Rokugo—. ¡Y si no obedeces como soldado, no como Grimm, entonces serás juzgada por traición!
Grimm se quedó helada.
En su mente, todo colapsó.
No era solo una amenaza política. Era divina. Real. Si Aqua tenía el poder de secar un planeta entero... entonces habían ido demasiado lejos.
Grimm soltó los controles. Sus hombros se hundieron. Y por primera vez en mucho tiempo... tuvo miedo de verdad.
No de morir.
Sino de haber enfurecido a un dios.
(Rokugo Ingresa en el Modulos, Respira hondo y activa el altavoz)
Rokugo (con tono serio): —...Oye, Jaeger.
(Eren, aún de pie con Historia y Ymir a su lado, se sorprende al escuchar a Rokugo hablarle directamente. Los soldados de Axel y los Magos Carmesí también se detienen.)
Eren (frunciendo el ceño): —¿Qué quieres, invasor?
Rokugo (suspirando, aún sin creer lo que está a punto de hacer): —...Parece que alguien quiere que hablemos.
(Eren entrecierra los ojos, confundido.)
Historia (mirando el cielo, donde las nubes aún muestran el reflejo de Eren): —...Esto... ¿es cosa de Aqua?
Yunyun (susurrando, mirando el cielo con escalofríos): —Esto es demasiado extraño...
(Komeko cruza los brazos, mirando a Rokugo con sospecha.)
Komeko: —¿Qué tipo de truco es este comandante de Kisaragi?
Rokugo (exasperado): —¡¿Creen que yo tengo el poder para hacer que el maldito cielo dibuje a su viejo héroe en HD?!
(Silencio. La realidad se vuelve más clara para todos.)
(Después de un momento de duda, Eren baja la guardia. Sabe que si algo como esto está pasando, significa que alguien, o algo, está intentando darles una última advertencia.)
Eren (mirando a Historia): —...¿Qué hacemos?
Historia (cerrando los ojos, suspirando): —Si Aqua nos está diciendo que paremos la guerra, quizás deberíamos escuchar.
(Rokugo, aún frustrado, sabe que sus superiores estarán presionándolo para que tome la decisión correcta. Pero aún no está listo para rendirse.)
Rokugo (mirando a Alice): —Dame un análisis. ¿Cuánto tiempo nos tomaría rearmarnos si ignoramos esto?
Alice (con expresión neutra): —Con los Destructores destruidos, Belial fuera de combate y sin más refuerzos inmediatos por falta de agua... diría que no tenemos muchas opciones.
(Rokugo respira hondo, mirando a Eren a la distancia. Finalmente, se decide.)
Rokugo (hablando en el comunicador): —Está bien, Jaeger. Hablemos.
(El campo de batalla está en silencio. Después de la titánica batalla, ambos bandos finalmente han dejado de pelear. Los soldados de Axel y el Reino de Belzerg se mantienen en guardia, mientras que los agentes de Kisaragi observan con cautela. En el centro del campo, Eren y Rokugo caminan lentamente hacia el punto de negociación. A cada lado, sus aliados más cercanos los acompañan.)
Historia y Darkness flanquean a Eren, dándole el respaldo del Reino de Belzerg y los aventureros de Axel.
Alice y Belial se colocan al lado de Rokugo, representando a Kisaragi.
(A pesar de las heridas, la fatiga y la tensión, los dos hombres finalmente se encuentran cara a cara. Rokugo, con su postura relajada pero sus ojos afilados. Eren, con su mirada seria y el peso de la historia en sus hombros.)
Rokugo (con una sonrisa sarcástica): —Bueno, Jaeger, déjame decirte que este ha sido, sin duda, el día más raro de mi vida.
Eren cruza sus brazos
(Rokugo suelta una risa seca y mira alrededor. El aire sigue cargado de tensión, pero al menos por ahora, nadie está peleando.)
Rokugo rompe el hielo, con una mueca de frustración.
Rokugo: —Antes de que empiecen con los términos de "derrota total", dime algo, Jaeger. ¿Tienen algo que ver con las sequías, las nubes parlantes y las pesadillas con titanes colosales destruyendo nuestras instalaciones?
(Eren mantiene su expresión seria, pero Historia y Darkness intercambian una mirada, como si supieran exactamente de qué está hablando. Finalmente, Eren asiente lentamente.)
Eren Junta ambas manos, Cierra los Ojos, los abre esbozando una leve sonrisa desafiante.
Eren: "La deidad Aqua está de nuestro lado. "
(Silencio. Rokugo pestañea un par de veces, sin reaccionar de inmediato.)
Rokugo (riendo nervioso): —Espera... ¿qué?
Eren (mirándolo directo a los ojos): —Si ella quiere, no les quedará una sola gota de agua. y morirán deshidratado.
(Rokugo se queda congelado por un segundo, esperando que sea una broma. Justo en ese momento, su intercomunicador suena con un mensaje de Kisaragi. Lo abre, esperando instrucciones o un reporte de refuerzos... pero en cambio, lee un mensaje simple y directo de Astaroth.)
Astaroth: —No es una broma.
(Rokugo siente cómo su confianza titubea por primera vez en toda la guerra. Con una gota de sudor en la sien, mira a Eren de nuevo. El tipo está completamente serio. Lo dice en serio.)
(Mira a Alice, esperando que le diga que esto es una coincidencia. Ella simplemente ajusta su visor y analiza la información, en silencio. No dice nada. Lo cual es peor.)
(Belial, aún con quemaduras de su batalla con los Magos Carmesí, frunce el ceño y murmura.)
Belial: —...Así que nos están extorsionando con la naturaleza misma del mundo.
(Rokugo respira hondo.* Intenta recomponer su confianza.** Suelta un resoplido y se masajea la sien.)*
Rokugo: —Déjame ver si entiendo esto bien...
(Levanta un dedo mientras enumera sus puntos.)
Rokugo: —Uno, mi gente está teniendo pesadillas con titanes colosales destruyendo nuestras instalaciones.
Rokugo: —Dos, el cielo nos mandó un mensaje en HD diciéndonos que negociemos contigo.
Rokugo: —Tres, desde hace días no nos cae ni una puta gota de agua.
(Historia y Darkness lo miran con paciencia, esperando su conclusión. Rokugo se detiene un momento, frunce el ceño... y su cerebro finalmente hace la conexión. Mira a Eren.)
Rokugo (murmurando para sí mismo): —Espera...
(Levanta la vista, mirando a Eren como si acabara de darse cuenta de una revelación aterradora. Sus ojos se agrandan.)
(Un pensamiento invade su mente. Algo que nunca había considerado. Algo que debería haber sido obvio.)
*(Mira a Eren, un hombre viejo, con cabello gris y arrugas visibles. Luego recuerda a Aqua. Recuerda que nunca apareció en la batalla. Ahora, se plantea que tal vez la Aqua de la que tanto hablaban no era una simple sacerdotisa, sino realmente una diosa. Y si eso era cierto, su juventud comparada con la edad visible de Eren cobraría mucho más sentido. La realidad golpea a Rokugo, y el sudor empieza a correrle por la frente.
(Su mente finalmente pone las piezas en su lugar.)
(Y llega a una única conclusión.)
(Rokugo lentamente lleva una mano a su cara, tratando de no reír. Alice lo mira con curiosidad. Historia lo observa en silencio. Eren espera su respuesta.)
Rokugo (murmurando, en completo shock): —... "Este hombre... literalmente se acostó con una deidad."
(Silencio.)
(Historia frunce el ceño, Darkness se aclara la garganta, y Eren simplemente levanta una ceja, pero no lo niega. Rokugo se lleva ambas manos a la cabeza.)*
Rokugo: —¡¡¿Cómo demonios se supone que compito con eso?!!
(Alice finalmente habla, con su tono neutro de siempre.)
Alice: —Bueno, si lo analizamos en términos científicos, una unión entre un humano y una entidad de nivel divino podría resultar en un fenómeno inusual en su descendencia.
(Rokugo la ignora por completo, aún procesando lo absurdo de la situación.)*
[Los Términos de la Rendición]
(Historia decide que es momento de cortar la estupidez y procede con lo importante.)
Historia (seria): —Escucha, Rokugo. Este conflicto ha durado suficiente.
Darkness (con los brazos cruzados): —Vamos a ser claros. Kisaragi ha perdido.
Historia: —Estos son nuestros términos. Quieren agua. Quieren seguir con vida. Muy bien. Abandonen el planeta.
(Rokugo recupera un poco la compostura y entrecierra los ojos.)
Rokugo: —...¿Eso es todo?
Darkness: —No. También van a dejar toda su tecnología aquí.
(Rokugo se queda en silencio. Ahora sí, eso es un problema.)
(Alice mira a Rokugo, esperando su respuesta. Belial sigue en el suelo, sin fuerzas para intervenir. Todos los ojos están sobre él.)
(Rokugo sabe que si Kisaragi deja su tecnología, Podrian replicarla en este mundo. Pero si rechaza la oferta... el agua nunca volverá.)
(Eren no lo presiona. Solo lo mira en silencio, esperando su decisión. Rokugo tiene que pensar rápido.)
Rokugo, con la cabeza aún mareada por la noticia de Aqua, asiente. No le queda más remedio que aceptar. Lanzando una mirada de aprobación hacia Eren, se permite un guiño como señal de respeto y, tal vez, de incredulidad.
(Después de analizar sus opciones, Rokugo finalmente cede. No tiene elección. Sin agua, sin posibilidad de enviar más Destructores, y con la amenaza de un castigo divino flotando sobre ellos, Kisaragi ha perdido. El comandante respira hondo, cruza los brazos y da su veredicto.)
Rokugo (resignado): —...Está bien.
(Historia y Darkness lo miran con atención.)
Rokugo: —Kisaragi promete nunca más invadir este mundo.
*(El silencio en el campo de batalla es ensordecedor. No solo han admitido la derrota, sino que han hecho una promesa de no regresar. Para muchos, es difícil de creer que Kisaragi simplemente se irá.)_
Historia (asintiendo con seriedad): —Sabia elección.
Darkness (con los brazos cruzados): —Si cumplen su promesa, entonces no habrá más conflicto.
(A medida que la máquina transporta a los soldados de Kisaragi de vuelta a su mundo, Rokugo observa con una expresión distante, con Alice a su lado, preparando los datos finales antes de la evacuación.)
Los combatientes de Kisaragi comienzan a cargar sus pertenencias y a formar fila frente al teletransportador, preparándose para su retirada. Cada uno se mueve rápidamente, con la amarga sensación de derrota, mientras Rokugo se acerca a Eren para una última conversación.
Rokugo (tratando de sonar casual, pero con un tono amenazante): —Oye, Jaeger...
(Eren levanta la mirada, expectante.)
Rokugo: —Solo por curiosidad, ¿eres el mismo Eren Jaeger del mundo del que vengo? ¿El que causó el Retumbar de la tierra?
(Historia y Darkness lo miran con atención. Eren no responde de inmediato. En lugar de eso, lo observa fríamente a los ojos,. Su mirada no muestra enojo, pero tampoco es amistosa. Rokugo siente un escalofrío en la espalda que hace que Rokugo retroceda involuntariamente.)
Eren: "No soy un revolucionario ni un terrorista...
(Hace una pausa. Todos los que escuchan contienen la respiración.)
Eren: —Soy el demonio de la Isla Paradis.
(Los ojos de Rokugo se ensanchan.)
Eren: —Y maté a miles de millones en el Retumbar.
(Un escalofrío recorre la espina dorsal de Rokugo. Esa respuesta es la peor posible.
El tono de Eren, su mirada penetrante y la sinceridad en sus palabras hacen sentir nuevamente un miedo genuino y profundo. Su piel se eriza.
Rokugo y Eren se observan fijamente en medio del campo de batalla devastado, cada uno midiendo al otro en un silencio pesado. Sin embargo, a pesar de la tensión, Rokugo no puede evitar la curiosidad, y decide romper el hielo para suavizar el ambiente... o al menos intentarlo.
Rokugo (tratando de recomponerse): —Si eso es cierto... entonces dime algo.
(Eren no responde de inmediato, solo lo observa en silencio. Rokugo se cruza de brazos y se inclina un poco hacia él, bajando la voz.)
Rokugo: —¿Cómo demonios terminaste en este mundo si se supone que moriste hace siglos?
(Historia y Darkness parecen tensarse ligeramente. Eren suspira y baja la mirada por un momento, antes de responder.)
Eren: —...Aqua me reencarnó.
(Rokugo parpadea.)
Eren: —Ella me trajo de vuelta para vencer al Rey Demonio...
(El silencio pesa en el aire. Rokugo procesa lentamente lo que acaba de escuchar. Una deidad lo sacó del mismísimo infierno para traerlo de vuelta a la vida.)
(Rokugo siente un terror en su interior similar a su fobia por los zombies. Si Aqua tenía el poder de traer de vuelta a un exterminador de la humanidad... ¿qué más era capaz de hacer?)
(Pero en lugar de dejarse consumir por el miedo... su mente, siempre buscando caos, decide llevar la conversación por otro camino.)
(Rokugo, aún con una mezcla de miedo y curiosidad, se inclina un poco más y sonríe de manera juguetona.)
Rokugo: "Y dime, ¿Cómo se siente eso de... ya sabes..." —Rokugo mueve las cejas sugestivamente, insinuando algo mucho más íntimo entre Aqua y Eren— "...estar con una diosa? Debe ser una experiencia de otro mundo, ¿no?"
Eren, sin cambiar su expresión severa ni un ápice, mantiene la mirada fija en Rokugo, dándole una respuesta que es fría como el hielo, casi indiferente. En el fondo, recordo que aquella Niña rubia hizo un comentario de La union de mortal y deidad, cualquier comentario podría darle a Kisaragi la excusa perfecta para volver en el futuro... tal vez yendo tras sus hijos.
Rokugo (sintiendo un sudor frío): —...Vale, eso fue una mala idea.
Rokugo empieza a sentir una ligera incomodidad bajo la intensidad de la mirada de Eren, que poco a poco lo hace encogerse de hombros. Sin embargo, se recompone rápidamente, intentando mantener el tono relajado.
Rokugo: "Bueno, lo más cercano que tuve fue... ya sabes, con una sacerdotisa fría como el hielo." —Se ríe y señala a Grimm, que se estaba acercando sin que él se diera cuenta— "Aunque como hielo no seria apropiado, mas correcto seria decir como Muerta."
*(Grimm, quien no estaba prestando atención, tarda un segundo en procesar el doble sentido de sus palabras. Luego, sus ojos se abren de par en par y se pone completamente roja de la furia.)_
Grimm (furiosa, levantando el puño): —¡¡ROKUGO, NO TIENES DERECHO A HABLAR DE NUESTRA VIDA PRIVADA, Y MENOS FRENTE AL ENEMIGO!!
(Historia, Darkness y los demás observan con sorpresa mientras Grimm persigue a Rokugo a manazos por el campo de batalla. Rokugo intenta esquivar los golpes, pero no puede evitar reírse.)
(Alice simplemente observa la escena sin emoción, mientras Belial suelta una carcajada burlona.)
Rokugo levanta las manos en un intento de apaciguarla, pero Grimm le golpea. Eren, observando la escena, mantiene su semblante imperturbable.
Eren (con voz baja y amenazante): "Ya basta de juegos. ¿Por qué no te largas de una vez?"
*(Mientras la escena ridícula entre Rokugo y Grimm ocurre, el último grupo de soldados de Kisaragi entra en la máquina teletransportadora. Alice finalmente le envía una señal a Rokugo, indicando que es su turno de irse.)_
(Rokugo, aún esquivando los intentos de Grimm por asesinarlo, hace una última pausa y se gira hacia Eren. Lo mira con una mezcla de respeto y resignación.)
Rokugo (con un suspiro pesado): —No creas que me olvidaré de esto, Jaeger.
Eren (cruzado de brazos): —No importa. No volverás.
Rokugo da un paso atrás, tratando de disimular el nerviosismo, pero antes de retirarse, lanza una última amenaza.
Rokugo: "Mira, este tratado no va a durar para siempre. Si alguna vez logramos deshacernos de esa Aqua..
Rokugo (en tono bajo, con una sonrisa confiada): —Sabes... sé que las deidades pueden morir.
(Eren no reacciona de inmediato, pero su mirada se vuelve aún más penetrante.)
Rokugo: —Sabemos que Regina, la hermana de Zenarith, está muerta. Así que, eventualmente, encontraremos una manera de matar a Aqua.
(Eren sigue sin mostrar emociones, lo que pone a Rokugo más nervioso.)
Rokugo: —Y cuando lo hagamos... volveremos a reclamar este planeta.
(Justo cuando Rokugo cree haber dejado una última amenaza en la mente de Eren, el ex titán lo mira directamente a los ojos y habla en voz alta.)
Eren (sin titubear, con voz grave): —Inténtalo.
(El tono de Eren es tan calmado y seguro que por un momento Rokugo siente un escalofrío real. Pero lo que sigue es lo que realmente lo aterra.)
Eren: —Yo lo intenté... y no funcionó.
(Silencio absoluto.)
*(Rokugo siente cómo su mente se llena de preguntas y se hace ideas aterradoras sobre lo que eso podría significar. Intentó... ¿qué? ¿Intentó matar a Aqua y falló? ¿Cómo falló? ¿Sobrevivió? ¿Lo detuvo? ¿Significa que Aqua es aún más fuerte de lo que Kisaragi imaginaba?)_
(Eren no explica. No necesita hacerlo. Deja que la imaginación de Rokugo haga el trabajo. Rokugo traga saliva, forzándose a recuperar la compostura.)
(Finalmente, antes de entrar en la máquina, Eren se acerca y le devuelve el gesto con su propia advertencia. Esta vez, en tono bajo.)
Eren (con una voz calmada, pero firme): —Si alguna vez vuelven a acercarse a este planeta...
(Hace una pausa, asegurándose de que Rokugo lo mire directamente.)
Eren: —Haré retumbar la tierra nuevamente.
(Rokugo siente que su piel se eriza. Pero la última frase es la que lo deja completamente en silencio.)
Eren: —Pero esta vez... no quedará ni un solo ser vivo Lo juro.
(La máquina teletransportadora se activa, y Rokugo desaparece con los suyos.)
Eren: "Esto no se ha terminado."
Con los últimos de Kisaragi desapareciendo en el horizonte, Eren toma la determinación de destruir la máquina teletransportadora para evitar que nadie más regrese desde ese mundo. Se acerca a la base del dispositivo con pasos firmes, dispuesto a acabar con cualquier vestigio de lo que ocurrió. Sin embargo, justo cuando va a activar su poder, una sombra se presenta frente a él.
Eren (resoplando, aún procesando lo que acaba de pasar): —No necesitamos esto.
(Antes de que pueda actuar, una figura elegante y excéntrica aparece de la nada. Una voz resonante y burlona se escucha a su alrededor.)
Vanir, con su habitual presencia imponente, aparece de repente en la escena.
Vanir: (con tono teatral): —¡Fu, fu, fu~! ¿Destruir un dispositivo tan valioso? Qué desperdicio.
(Eren gira la cabeza con el ceño fruncido.)
Eren: —...Vanir.
(El Archidemonio Vanir se inclina con elegancia, ajustando su máscara con un aire despreocupado. Observa la máquina teletransportadora con un destello de interés en sus ojos ocultos.)
Eren (con molestia): —Podrías haber ayudado en toda la invasión.
Vanir (alzando una ceja, con una sonrisa divertida): —¡Ah, pero no fue necesario! Los eventos se resolvieron exactamente como debían. Intervenir habría sido una pérdida de mi glorioso tiempo.
(Historia y Darkness observan la interacción con confusión. Vanir ignora a todos y camina alrededor de la máquina teletransportadora con una expresión pensativa.)
Vanir: —En cuanto a esto... no la destruyan.
Eren: "¿Qué estás haciendo aquí? No me digas que estás del lado de Kisaragi."
Vanir sonríe con una sonrisa diabólica, pero hay algo de sinceridad en su tono cuando habla.
Vanir: "No, no, no. Mi interés es mucho más... práctico. Oh, querido niño del Retumbar, subestimas su propósito.
(Vanir coloca una mano sobre la máquina y la examina.)
Vanir: —Esta tecnología no es como la magia de teletransportación tradicional. Con la magia, debes marcar manualmente tres puntos de transporte.
(Eren asiente levemente, familiarizado con la limitación de la teletransportación mágica.)
Vanir (sonriendo): —Pero con este aparato... puedes programar coordenadas infinitas.
(Historia levanta una ceja. Eren cruza los brazos, escuchando con más atención.)
Vanir: —Esto significa que no es solo una forma de viajar entre mundos... sino una herramienta con potencial para conectar múltiples realidades simultáneamente.
(Historia frunce el ceño, entendiendo el peligro de lo que Vanir está diciendo.)
Historia: —¿Y qué sugieres que hagamos con ella?
Vanir (con una reverencia elegante): —Usarla, por supuesto.
Eren frunce el ceño, escuchando con atención mientras Vanir sigue explicando.
Vanir: "Si en algún momento necesitamos traer a alguien desde otro lugar o incluso a alguien que no debería estar aquí... esa máquina es clave. Puede ser útil en el futuro, no solo como una herramienta de guerra, sino para situaciones imprevistas. Y créeme, hay más cosas en juego de las que imaginas."
Eren: "No necesito teletransportadores para solucionar mis problemas."
Vanir se cruza de brazos, sonriendo con malicia.
Vanir: "Quizás no ahora, pero algún día lo entenderás. Además, ¿quién sabe? Quizás aún haya algo en ese mundo que necesites... digamos, traer."
Eren lo mira con desconfianza, pero no dice nada más. Finalmente, cede, aunque la decisión de mantener la máquina intacta le deja una sensación incómoda.
Eren: "Está bien, por ahora. Pero, si algún día esto nos traicionas, no te voy a dejar escapar."
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