Había perdido todo: su rango, su honor, su casa... y ahora, su libertad. Todo por un atuendo provocativo y un puesto de café ilegal. Ridículo. Patético.
—Debería haberme ido con Rokugo cuando tuve la oportunidad —murmuró, con la voz quebrada.
Justo entonces, la puerta de hierro chirrió.
Snow levantó la vista, esperando ver a un guardia con más órdenes de castigo... pero en su lugar, vio a la princesa Tilis, envuelta en una capa oscura, acompañada solo por una escolta silenciosa.
—Princesa... —dijo Snow, poniéndose de pie con dificultad—. ¿Usted... vino por mí?
Tilis asintió, con una expresión seria, casi... compasiva.
—Sí, Snow. Yo te podría sacar.
El corazón de Snow se aceleró. ¿Sería esto el comienzo de su redención? ¿Volvería a ser Comandante de la Guardia Real? ¿Recuperaría su honor?
—¡Gracias, Su Alteza! —exclamó, con los ojos brillantes—. Juro que no volveré a decepcionarla. Trabajaré con más disciplina, con más...
—No —la interrumpió Tilis, con una voz fría como el acero—. No recuperarás tu puesto.
Snow se quedó helada.
—Entonces... ¿por qué está aquí?
Tilis dio un paso adelante, y su tono se volvió más bajo, más peligroso.
—Porque sé que has estado en el territorio de Kisaragi. Dormiste en su campamento. Trabajas para ellos. Incluso fuiste vista en la muralla que construyeron con mi permiso.
Snow tragó saliva. No tenía excusas.
—Me quedé sin casa... Alice me ofreció trabajo... No tenía a dónde ir.
—Lo sé —dijo Tilis, con una mezcla de decepción y pragmatismo—. Pero eso no es lo que me preocupa.
Hizo una pausa, y sus ojos se oscurecieron.
—Kisaragi ya no es solo un grupo de mercenarios. Son una fuerza militar independiente dentro de mis fronteras. Tienen tecnología que ni siquiera entiendo. Y ahora... tienen a Russel del Agua como prisionero.
Snow frunció el ceño.
—¿Russel?
—Sí. El selecto de Lord Demonio que puede generar agua pura con solo tocar el suelo. Desde que lo capturaron, Grace ya no depende de Toris. Pero eso también significa que mi poder se debilita.
Tilis se acercó, y su voz bajó a un susurro.
—Kisaragi podría gobernar este reino sin necesidad de mí. Podrían instalarme como una reina decorativa, o peor... reemplazarme por un títere. Y no tengo forma de detenerlos.
Snow bajó la mirada.
—No entiendo por qué me dice esto a mí...
—Porque quiero saber cómo controlan a Russel —dijo Tilis, con firmeza—. Si es con magia, con tecnología... o con algo peor.
Snow dudó. No sabía los detalles... pero recordaba algo.
—Cuando tuvimos a Heine como prisionera... Rokugo los reunió. Fue solo un momento... pero Russel dijo algo... algo sobre que le habían quitado su masculinidad... que lo habían inyectado con algo... que lo estaban convirtiendo en mujer...
Tilis palideció.
—¿Los dejaste reunirse? ¿Y luego los dejaste ir?
Snow no respondió. No tenía defensa.
Tilis cerró los ojos, y cuando los abrió, su mirada ya no tenía compasión.
—Eres una tonta, Snow. Pensé que al menos tenías lealtad... pero te dejaste manipular por un grupo de extranjeros sin escrúpulos.
Y con eso, dio media vuelta.
—Quédate aquí. Tal vez la cárcel te enseñe lo que el honor no pudo.
La puerta se cerró con un golpe seco, dejando a Snow sola... más sola que nunca.
Más tarde, en el campamento de Kisaragi
La noche era tranquila. Las luces de los cristales brillaban suavemente, y el sonido de los titanes en la distancia era apenas un eco.
Tilis, disfrazada como una campesina, observaba desde las sombras, acompañada por una nueva guardaespaldas: una mujer de rostro severo y ojos fríos, vestida con una túnica negra.
—¿Estás segura de que es él? —preguntó la guardaespaldas.
Tilis asintió.
En el centro del campamento, Russel estaba sentado junto a una fogata, vestido con un uniforme de sirvienta: falda corta, blusa ajustada, medias de red... y una expresión de profunda vergüenza.
De repente, el Hombre Tigre apareció detrás de él, y le dio una palmada en el hombro.
—¡Nyaa! ¡Russel, dormirás conmigo esta noche, nyaa! —dijo con su tono habitual, como si fuera lo más natural del mundo.
Russel se estremeció.
—¡No! ¡Por favor, no otra vez! ¡Me da vergüenza!
—¡Pero si eres tan lindo con ese uniforme, nyaa! —rió el Hombre Tigre—. Además, Rokugo dice que si duermes solo, podrías escapar. Y no podemos permitir eso, nyaa.
Russel bajó la cabeza, derrotado.
—Solo quiero volver con Heine...
Tilis observó la escena en silencio. No sintió furia... sino pena.
—Ese niño... —murmuró—. Lo han quebrado.
Pero su guardaespaldas la interrumpió.
—No se deje engañar, Su Alteza. Es un enemigo. Un selecto de Lord Demonio. No merece compasión.
Tilis asintió, pero sus ojos seguían fijos en Russel.
—Lo sé... pero lo que más me preocupa no es él.
Se giró hacia su escolta, con una expresión sombría.
—Lo que me aterra es que Kisaragi lo domine tan fácilmente. Si pueden humillar y controlar a un ser como Russel... ¿qué podrían hacerme a mí?
La guardaespaldas no respondió. No hacía falta.
Ambas se retiraron en silencio, dejando atrás el campamento... y la creciente sombra de una organización que ya no pedía permiso para gobernar.
Esa noche, Lilith se fue a dormir a regañadientes en su carpa asignada, recordando que iba a pasar un mes sin las comodidades a las que estaba acostumbrada.
Al día siguiente, Black Lilith se sentó frente a su carpa, suspirando profundamente mientras miraba los escombros de lo que alguna vez fue la base de Kisaragi.
—Un mes sin internet, con carpas y ni un solo lujo. Esto es un infierno, —murmuró.
Rokugo, con una sonrisa socarrona, se acercó con un vaso de agua.
—Bueno, Ahi quedo mi venganza por hacerme caer casi en picada cuando me teletransportaron aquí. Al menos tú aterrizaste intacta, —dijo, con un tono burlón.
Lilith lo fulminó con la mirada.
—Rokugo, ¿te das cuenta de que técnicamente podría hacer que te envíen al escuadrón de penitencia? —respondió, tratando de mantenerse tranquila. -
- Bueno, Creo que al escuadron de penitencia le resultaria facinante saber en que se gasto el presupuesto para investigacion
- Alice, ayudame
Alice, que estaba cerca observando, intervino con su habitual actitud cortante.
—Con respeto, lady Lilith, tu inconveniencia no es mi problema. Mi personalidad fue programada para ser la asistente ideal para Rokugo, no para consolar ejecutivas caprichosas.
Lilith frunció el ceño, notando la grosería en el tono de Alice.
—Me pregunto quién la programó, porque claramente no hicieron un buen trabajo. —respondió con sarcasmo.
Rokugo solo rió por lo bajo, disfrutando del caos.
- Bueno, de cualquier forma, Estaba interesada en las cosas que lei en este mundo ¿Como es eso de que un Cristal simplemente genera luz de la nada?
Lilith procrastino los siguientes dias, jugando cartas, mirando hormigas, durmiendo.
Mientras exploraba el campamento, Lilith se topó con Russel, quien habia adquirido una apariencia mas femenina y estaba vestido de sirvienta. Por los informes enviados por Rokugo, Lilith confundió a Russel con Rose.
—Así que esta es Rose... —dijo, inclinándose para observar "al mutante" más de cerca—. Parece diferente en persona.
—¡Oh, Rose! —le saludó Lilith con una sonrisa amplia—. Así que tú eres la subordinada de Rokugo, ¿no es así? Yo Soy Black Lilith , la jefa de Rokugo.
El individuo se giró, revelando ser Russell la quimera de combate
Sin embargo, Lilith, aparentemente confundida, siguió hablando como si nada.
Rokugo, dándose cuenta del malentendido, intervino rápidamente.
—Lilith, este es Russel, un prisionero que capturamos.
-¿De que hablas Rokugo?
Russell se quedó sin palabras, mirando a Lilith con incredulidad, mientras Rokugo, que se encontraba cerca, se dio cuenta de la confusión. Para aclarar las cosas, suspiró y, con la poca paciencia que le quedaba, Le bajo los calzones a Russell en pleno campamento para que Lilith pudiera ver claramente que no era una mujer.
—¡Por el amor de... Lilith! —exclamó Rokugo mientras señalaba a Russell—. ¡Mira! ¡Este no es Rose! Es Russell. ¿Ves? Es un tipo.
Russel procedio a subirle la falda y bajarle los calzones.
Este, avergonzado, gritó:
—¡¿Qué demonios estás haciendo, imbecil?! —mientras se apartaba rápidamente.
Lilith frunció el ceño y asintió, finalmente comprendiendo.
—Oh... ya veo... —dijo con desinterés— —Vaya, vaya, no esperaba que fueras hermafrodita . Rokugo ¿Esa cosa de Metal no deberia tener un lugar para abrir las llaves?
Rokugo se llevó la mano a la cara, frustrado.
- Este es Russel, no es Rose, Este es un prisionero de Guerra que feminizamos porque al hombre tigre le pareció humillantemente divertido.
- Nunca entenderé sus estupideces, con razón no metieron esto en el informe.
- ¿Podemos trabajar ya?
Rokugo decidió darle un recorrido a Lilith por la ciudad más cercana, Al caminar por sus calles, Lilith observó con detenimiento y rápidamente comenzó a analizar el entorno. Su mente de científica notó varios detalles que no encajaban con un simple mundo medieval.
—Esto es extraño —comentó Lilith mientras miraba a su alrededor—. La infraestructura parece rudimentaria, pero... hay algo en esta ciudad que sugiere que antes de que llegáramos, hubo una civilización avanzada aquí.
—¿A qué te refieres? —preguntó Rokugo, fingiendo interés mientras se enfocaba más en lo que podría almorzar ese día.
—Para empezar, el nivel de higiene es sorprendentemente alto para un lugar de este tipo —respondió Lilith, señalando varios edificios que parecían tener sistemas de alcantarillado—. Eso no se encuentra en cualquier lugar medieval. Es como si este mundo hubiese pasado por un colapso y estuviera tratando de reconstruirse.
Entre la Base de Kisaragi frente al bosque y la ciudad se interconecta un puente elevado a nivel de la muralla de Grace y la muralla improvisada de Kisaragi, mirando las ruinas de la anterior base de Kisaragi.
—Terrible, pero aun podría reconstruir una base más avanzada en poco tiempo si consigo materiales adecuados con puntos malos .
Lilith, sin perder más tiempo, comenzó a trabajar en la reconstrucción de la base. Gracias a sus habilidades tecnológicas, los procesos que normalmente tomarían semanas o meses avanzaron rápidamente. En cuestión de días, los brazos robóticos y otros artefactos que Lilith había construido aceleraron la construcción.
Sin embargo, la paz no duró mucho. Justo cuando la base estaba tomando forma, fueron atacados de nuevo, esta vez por una tribu local llamada los Kachiwari y una serie de animales titan, especialmente Mokemokes y Supopochis. Era como si los Kachiwari estuvieran controlandolos.
- ¿Mokemokes y Supopochis? Que Onda con esos nombre Alice- Se saco de Onda Lilith.
- El Chip traduce el idioma local, siendo eficiente al entender el equivalente directo del tercer planeta, sin enmbargo, Al momento de Oir los nombres de Mokemokes y Supopochis no se contaba con contexto de que clase de criaturas se mensionaba, asi que se dejo su nombre propio del idioma local, pasa algo similar con los Mipyokopyoko y los Mupyokopyoko que se traducirian respectivamente como: Langosta titan, serpiente titan, Sapo titan colosal y Rana titan cuadrupeda.
Lilith sabiendo por los informes que la debilidad de todos era su nuca, sin mostrar el más mínimo miedo, Lilith activó sus tentaculos robóticos.
—No tienen idea de con quién se están metiendo —dijo Lilith con una sonrisa confiada mientras extendía los brazos mecánicos, cada uno de ellos cargado con un misil.
Con una precisión milimétrica, Lilith disparó los misiles y destruyó a las criaturas una por una. Cada explosión fue precisa, y los Kachiwari que estaban en el área comenzaron a retroceder, claramente aterrorizados por el despliegue de poder que acababan de presenciar.
Seguiria la llegada de La planta carnívora de aspecto humanoide, lanzó un rugido aterrador y se dirigió directamente hacia Lilith. Mismo resultado
La Tribu Hiiragi lo mismo antes de que bailen.
—¿Y eso es todo lo que tienen? —preguntó Lilith, mirándolos con desprecio—. No estoy ni usando el 10% de mi poder.
Rokugo, observando desde la distancia, no pudo evitar sonreír. Lilith, a pesar de sus excentricidades, sabía cómo imponer respeto.
—Bien hecho, Lilith —le dijo Rokugo mientras ella terminaba de destruir a la planta carnívora y las bestias titan restantes.
Lilith, aunque cansada, se dirigió hacia Rokugo con una sonrisa triunfante.
—Bueno, comandante, ¿Qué te parece mi "bienvenida"? —preguntó Lilith con una pizca de orgullo.
—Diría que es perfecta. Bienvenida oficialmente a este planeta... el cual, dicho sea de paso, necesitaba algo de limpieza —respondió Rokugo, con una mirada sarcástica
Todo parecía bajo control, hasta que un láser descendió del cielo, destruyendo nuevamente la base.
Lilith, cubierta de polvo y con un tic nervioso en el ojo, miró los escombros.
—Esto tiene que ser una broma. —murmuró, apretando los puños.
Rokugo se rió por lo bajo.
—A esto me referia con que aquí nada es sencillo.
Después del ataque laser desde el cielo, se retiraron al campamento para cenar. Lilith intentaba comerse una ración de emergencia en su tienda, un plato de "comida" que, para sus estándares, dejaba mucho que desear. Rokugo dejo a Lilith revolcarse en su auto comparecencia.
Rokugo caminaba al lado de Grimm, quien parecía más animada de lo habitual. Lilith había decidido quedarse en su tienda, quejándose de su brazalete al llegar al planeta 407 se cambio a configuracion predeterminada y no acepta dinero como normalmente lo hacia en la tierra con ella, sino puntos malos, las condiciones del campamento, mientras Alice estaba ocupada intentando reparar los restos de la base. Rokugo, sin mucho más que hacer, había accedido a acompañar a Grimm por la ciudad.
Mientras Rokugo asentía fingiendo entusiasmo, una voz interior resonó en su mente. "Puntos malos añadidos". Rokugo sonrió para sus adentros. Perfecto. Esto podría ser más fácil de lo que pensaba.
A la mañana siguiente.
Lilith, sentada en el interior de su tienda, intentaba disfrutar de su comida en paz mientras revisaba informes en su brazalete. La puerta se abrió, revelando a Rokugo con su usual expresión despreocupada. Durante el silencio incómodo, decidió hacer una pregunta que le rondaba la mente.
—Oye, Rokugo, ¿Dónde están los otros agentes de Kisaragi? —preguntó Lilith, mordisqueando su comida con resignación.
Rokugo se tomó un momento para responder, rascándose la nuca con una mezcla de incomodidad y desdén.
—Ah... bueno, ellos decidieron hacer cualquier otra cosa. Preferían no estar cerca de ti porque... bueno, verte les revive algunos traumas —dijo Rokugo con sinceridad, intentando suavizar sus palabras.
—¿Traumas? ¿Qué traumas? —Lilith arqueó una ceja, sintiendo cómo la frustración comenzaba a burbujear en su interior.
—Ya sabes, los experimentos... aquellos experimentos que hiciste en Kisaragi para convertirnos en supersoldados —explicó Rokugo con una sonrisa nerviosa—. No todos recuerdan eso como una "experiencia enriquecedora", ¿sabes?
La expresión de Lilith se volvió sombría mientras apretaba el puño, canalizando su ira de manera productiva. En lugar de perder el tiempo en discutir, decidió desahogarse de una manera mucho más eficiente.
—¿Sabes qué? ¡Ya basta de depender de este equipo anticuado! —dijo, levantándose con determinación.
Con un estallido de creatividad y determinación, Lilith se retiró a su laboratorio improvisado dentro de la carpa y empezó a construir un satélite. En unas pocas horas, con la ayuda de sus habilidades tecnológicas y algunos recursos de la base, completó el dispositivo y lo lanzó a la órbita del planeta. Su objetivo era obtener una visión más amplia y clara de su nuevo territorio y a la vez este serviria como un arma, Sustituyendo el primer satelite que se limitaba a tomar fotos en calidad cuestionable.
Unas horas después...
Lilith, Rokugo y Alice se reunieron en una colina cercana para probar su nuevo equipo. Usando los datos del satélite, localizaron una iguana gigante que vagaba cerca del campamento dentro del bosque, A pesar de no haberla visto durante los diferentes ataques a la base, la aparente criatura representaba un posible peligro para la base al recorrer a toda hora las fronteras del bosque, invisible para un ojo no entrenado, pero identificado por el nuevo Satélite.
—Vamos a ver cómo se comporta nuestra última arma contra algo de este tamaño, ¿les parece? —sugirió Lilith con una sonrisa confiada mientras activaba uno de sus brazos robóticos.
La iguana gigante se acercaba lentamente, moviéndose torpemente pero con una fuerza evidente en el bsoque. Sin perder tiempo, Lilith disparó una ráfaga de misiles dirigidos que alcanzaron a la criatura en un abrir y cerrar de ojos. En cuestión de segundos, la iguana fue reducida a cenizas, y Lilith observó satisfecha el resultado.
Esto será demasiado fácil —comentó Lilith con una sonrisa victoriosa.
— Habria sido mas facil si estuviera en el tercer planeta, Lo que me preocupa es que al llegar aquí cambiaron mi configuración a costo por puntos malos. ¡Eso significa que no puedo pedir armas a lo loco ni lujos! —exclamó, golpeando su brazalete.
Alice, observando una irregularidad con la iguana muerta, manteniendo su lógica fría, añadió:
—La iguana no se evapora al morir, podremos estudiarla. Eso podría darnos información útil.
- ¿No decias que estas criaturas gigantes ademas de ser capaces de soportar su propio peso se evaporaban al morir en tus informes?, Rokugo-
cuando se acercaron, notaron algo extraño.
—¿Esto es... metal? —dijo Rokugo, tocando el cadáver con cautela.
Alice, analizando con su escáner, confirmó:
—Es un robot, no un ser vivo, Dentro de su Boca, parece haber un cañon, Puede que este haya sido el causante de la destrucción de la base la segunda vez. Además, parece que hay una puerta camuflada por donde salió la criatura.
Lilith se agachó, observando la entrada. Uso sus brazos mecánicos para escanear el subsuelo.
—Rokugo, Alice, Hay una instalacion subterranea debajo de esta iguana Robot... esto se esta poniendo interesante, llama a otros combatientes.
Rokugo lo miró con decepcion.
—Es un desastre, veo todo revuelto y destrozado ahí dentro.
Lilithj negó con la cabeza.
—Lo exploraremos, pero No hoy. Diles a los Combatientes para Poner un muro de seguridad alrededor y volvemos cuando estemos preparados.
El equipo levantó una barrera temporal alrededor del sitio y se retiraron, planeando explorar el lugar más adelante.
Esa noche, mientras el grupo descansaba en el campamento, Lilith seguía revisando los datos del satélite en su brazalete.
—Este planeta es mucho más complejo de lo que parece. Antiguamente debió ser una civilización extremadamente avanzada usando Ingenieria genetica, los restos tecnológicos, los titanes, criaturas gigantes casi inmortales controladas por tribus y Robots gigantes hechos para enfrentarlos. Pero algo los destruyó, —dijo en voz alta.
Se separaron en el campamento de Kisaragi, ugo estaba tumbado bajo la sombra de un árbol, mirando las nubes pasar mientras intentaba pensar en algo remotamente interesante que hacer. Alice estaba ocupada analizando datos en su dispositivo holográfico, y Snow había salido a entrenar con Rose en algún lugar del bosque. Grimm, por su parte, rodaba en su silla de ruedas cerca de él, murmurando algo sobre maldiciones y rituales.
Sin nada mejor que hacer, Rokugo decidió inventar una pequeña "escena romántica" solo para unos puntos malos Se levantó de repente, caminó hacia Grimm y, con una sonrisa exageradamente encantadora, se inclinó frente a ella como si fuera un príncipe de cuento.
—Grimm, ¿te gustaría que te ayudara a alcanzar algo alto? —dijo Rokugo con un tono meloso, señalando una fruta en lo alto de un árbol cercano.
Grimm lo miró con desconfianza.
—¿Por qué de repente estás siendo tan amable? ¿Qué tramaste ahora?
Rokugo se encogió de hombros, fingiendo inocencia.
—Nada malo, lo prometo. Solo quiero ayudarte.
Antes de que Grimm pudiera responder, Rokugo saltó hacia el árbol con una agilidad sobrehumana, tomó la fruta y regresó al suelo en un abrir y cerrar de ojos. Luego, con un gesto dramático, le entregó la fruta como si fuera un tesoro invaluable.
—Aquí tienes, mi señora —dijo Rokugo con una reverencia teatral.
Grimm lo miró boquiabierta, claramente impresionada.
—¿Cómo hiciste eso? ¡Esa velocidad y fuerza no son normales para un humano!
Rokugo sonrió, disfrutando del momento.
—Oh, eso... Bueno, digamos que todos los agentes de Kisaragi tenemos ciertas "mejoras". Mi jefa nos aseguró que estaríamos listos para cualquier cosa.
Grimm frunció el ceño, confundida.
—¿Jefa?
Rokugo asintió sin darle mucha importancia.
—Sí, Lilith. Ella es quien supervisó nuestras cirugías y mejoras. Sin ella, no seríamos ni la mitad de lo que somos ahora. No por nada se autonombra "La madre de todos los agentes de Kisaragi" .
Grimm parpadeó varias veces, procesando la información. Su rostro cambió lentamente a una expresión de sorpresa mezclada con ternura.
—¿Cirugías? ¿Mejoras? Entonces... ¿Lilith es como... vuestra madre?
Rokugo dejó de sonreír de inmediato, completamente desconcertado.
—¿Qué? ¡No! ¡Claro que no! Es nuestra jefa, no nuestra madre. ¿Por qué piensas eso?
Pero Grimm ya estaba perdida en sus propios pensamientos.
—Ah, qué dulce... Lilith cuida de todos ustedes como una madre. Debe ser muy especial para ti, ¿verdad? —dijo con una sonrisa soñadora.
Rokugo se llevó una mano a la cara, frustrado.
—Grimm, no. No es así. Lilith es... bueno, es una científica loca obsesionada con experimentos absurdos. Nos ve más como conejillos de indias que como hijos.
Pero Grimm no parecía escucharlo. Ya había comenzado a idealizar a Lilith como una figura maternal bondadosa, ignorando completamente la explicación de Rokugo.
—Debe ser increíble tener una madre tan poderosa y dedicada —murmuró Grimm, emocionada—. Tal vez algún día pueda conocerla...
Rokugo suspiró, sabiendo que ya era inútil tratar de corregirla.
—Haz lo que quieras, Grimm. Pero no vayas diciendo cosas raras cuando la conozcas. Probablemente te disecará si le das motivos.
Grimm simplemente sonrió, decidida a mantener su nueva idea errónea sobre Lilith. Y así, sin darse cuenta, Rokugo había plantado la semilla de una confusión que llevaría a momentos aún más incómodos en el futuro.
A la mañana siguiente.
Lilith, aún molesta por las condiciones de vida en el campamento, y restringida para conservar sus puntos malos, suspendio la recontruccion de la base, y la revision del laboratorio bajo la lagartija, exigió a Rokugo que hablara con la princesa Tilis para obtener más recursos. Rokugo accedió con desgana, y pronto ambos se encontraron sentados frente a la princesa, tomando té en un elegante salón.
Lilith, vestida con su uniforme de Kisaragi y su vata de laboratorio, ahora con mangas recortadas , se encontraba sentada junto a Rokugo en una mesa de té en el palacio, frente a la Princesa Tilis, quien parecía extrañamente calmada... al principio.
—Es un honor, Princesa Tilis. Estoy aquí para fortalecer los lazos entre su reino y nuestra... corporación —dijo Lilith con una sonrisa profesional, aunque algo forzada.
La princesa Tilis asintió y tomó un sorbo de té, aparentemente tranquila.
- La muerte de Gadalkand de la tierra y la captura de Russel del Agua fueron compensados con una tierra elegida por Alice para que construyan su base - sorbito - Ademas cada agente de Kisaragi es correctamente salariado por su servicio de mercenarios mensualmente.
Sin embargo, a medida que la conversación avanzaba, su expresión comenzó a cambiar, y Lilith se dio cuenta de que estaba entrando en un territorio delicado.
—Se que los agentes de Kisaragi obtienen sus armas de hacer acciones horribles, pero , Dígame, señorita Lilith, ¿cuánto sabe sobre... las "contribuciones" de su compañero Rokugo a nuestro reino? —preguntó Tilis, con un tono cada vez más tenso.
—Ah, bueno... supongo que algo, pero no mucho —respondió Lilith, lanzándole una mirada de advertencia a Rokugo, quien se hacía el desentendido.
Tilis dejó su taza de té en la mesa, su expresión de calma se desmoronó y se transformó en ira contenida.
—¡Por culpa de Rokugo, no tenemos agua, Si Bien, Alice reparo nuestra magina generadora de Agua, La contraseña de la máquina generadora es una vergonzosa frase impronunciable! —exclamó, apretando los puños—. ¡Y gracias a él, nos vimos envueltos en una guerra después de que... le diera un golpe en la cabeza al príncipe de un reino vecino usando su... "miembro"!
Lilith abrió los ojos como platos, intentando contener su asombro, mientras Tilis continuaba, su tono subiendo de intensidad.
—¡Para colmo, los agentes de Kisaragi han estado colándose en mis habitaciones mientras duermo y, ¡por alguna razón inexplicable, hacen de baño personal como si fuera suyo! y tengo entendido que repitieron lo mismo en otras casa ¡Esto es una falta de respeto total!
Lilith, avergonzada y sintiéndose personalmente responsable de la situación, se inclinó con humildad y respeto.
—Princesa Tilis... en nombre de la Corporación Kisaragi, le ofrezco mis más sinceras disculpas —dijo Lilith, sintiendo un leve rubor en las mejillas—. Trataré de enmendar nuestros errores y le aseguro que Kisaragi hará todo lo posible para... mejorar.
Tilis suspiró, su furia aplacándose un poco.
—Muy bien. Entonces, ¿podrían ayudarnos con... tecnología? Algo que realmente pueda beneficiar a nuestro pueblo, sin más incidentes vergonzosos —dijo, mirando a Lilith con una mezcla de esperanza y desconfianza.
Lilith sonrió de manera diplomática.
—Lo consideraré, Princesa. Prometo que le daremos una respuesta pronto.
Como ultima amenaza de la princesa Tilis - Pienselo, Yo estaré considerando dar la ciudadanía y nombrar a los agentes de Kisaragi como caballeros del Reino.
Al salir del palacio...
Ya fuera, Rokugo y Lilith estaban por marcharse cuando fueron interrumpidos por Snow, quien parecía furiosa. Al ver a Rokugo, avanzó hacia él con una expresión asesina.
—¡ROKUGO! —gritó Snow—. POR TU CULPA ESTUVE EN LA CARCEL
Antes de que pudiera hacer nada más, Lilith, con un movimiento rápido, activó uno de sus brazos robóticos y inmovilizó a Snow en el aire, levantándola ligeramente.
—Oh, querida —dijo Lilith con una sonrisa seductora—. ¿Por qué tanto drama?
- Esta es Snow, era una de mis subordinadas- Contesto Rokugo
-Snow? Asi que esta es la caballero que descubrio que eras un espía y fue dada de baja deshonrosa del reino. Mnm... Era huerfana y al parecer las cosas no terminaron bien entre ella y Rokugo.
Creo que tienes un gran potencial... uno que Kisaragi sabría apreciar.
—¡¿Qué... qué estás haciendo?! ¿Quién eres tu?—gritó Snow, retorciéndose mientras intentaba liberarse.
Lilith se acercó, mirándola fijamente a los ojos, mientras susurraba suavemente.
—Soy Black Lilith, la jefa de Rokugo, Si te unes a Kisaragi, nunca más tendrás problemas financieros. Tenemos un buen seguro medico, Pensiones para los jubilados y Te daríamos todas las espadas que deseas, y nunca tendrías que preocuparte por el dinero otra vez. Piénsalo bien, Snow... ¿de verdad quieres seguir sufriendo en un reino que no te da lo que mereces?
Snow, al escuchar esto, dejó de forcejear, considerándolo por un momento. La idea de obtener todas las espadas que deseara y vivir sin preocupaciones económicas era demasiado tentadora para alguien como ella. Lilith solto uno de sus brazos mecanicos para que Snow pudiera hablar.
—Yo... bueno... podría considerarlo —murmuró, su lealtad al reino de Grace empezando a tambalearse.
Rokugo observó la escena con una sonrisa maliciosa.
—Parece que Lilith tiene un don para... hacer cambiar de bando a la gente, Ya habia reclutado agentes de combate antes asi . - En japones
Lilith le devolvió la sonrisa, satisfecha de haber añadido una posible aliada a su causa.
—Simplemente sé cómo tocar los puntos débiles de la gente, Rokugo —dijo en Japones, mientras Snow asentía lentamente, claramente más tentada por la oferta de Kisaragi que por su lealtad al reino.
- Bien, esta bien, les dare informacion ¿Que necesitan Saber?
Dime ¿donde antes habia un pozo profundo, bien profundo, pero se seco ? Y ¿Sabes como conseguir los permisos para excavar ahí mas abajo?
La Idea de Lilith era que en los lugares donde no se encuentra agua se pueden encontrar otros recursos naturales.
- Asi no Lilith, Tienes que pedirlo de esta manera - cambio Rokugo su mirada a Snow - Te daremos parte de las ganancias.
De regreso al campamento, Rokugo se recostaba en su silla con un aire pensativo. Miraba por la ventana los paisajes desolados de la superficie del planeta, mientras procesaba lo que había sucedido con Grimm, Black Lilith y, en especial, el nuevo contrato con Grimm. Las cosas estaban tomando un giro inesperado, y no estaba seguro de si realmente podía seguir jugando con el corazón de la no-muerta sin que las consecuencias lo alcanzaran algún día.
—"Si juego con el corazón de Grimm, ganaré puntos negativos todos los días con el mínimo esfuerzo" —pensaba Rokugo, con una sonrisa traviesa pero insegura—. "Pero... ¿será que esto no se me va de las manos? Grimm es tan impredecible..."
No pudo evitar sentirse algo nervioso, incluso tenso. Podía ser una broma, algo para hacerla caer en su trampa, pero tal vez era demasiado. Sin embargo, su mente estaba ocupada en el plan, y en el momento en que vio el collar en una tienda local, no pudo evitar pensar en Grimm. y lo compro
Para expandir las operaciones de Kisaragi en ese mundo, Lilith decidió construir una refinería petrolera. Había notado que este planeta contenía vastos recursos sin explotar y consideró que, mientras reconstruían la base, también podían aprovechar el tiempo extrayendo y refinando petróleo. Sin embargo, una sorpresa inesperada aguardaba en las profundidades.
Al excavar el primer pozo, en lugar de petróleo, lo que emergió fue una sustancia viscosa y gelatinosa que se retorcía y parecía tener vida propia.
—¿Qué demonios es esto? —exclamó Lilith, dando un paso atrás cuando la sustancia empezó a moverse en su dirección.
El "slime" se lanzó hacia ella, y Lilith apenas tuvo tiempo de esquivarlo. En lugar de ser un simple residuo, la criatura era claramente hostil y trataba de atacarla y a sus máquinas. Lilith uso sus distintas armas espeando que alguna lastimase a la criatura. Sin embargo, antes de que pudiera hacer mucho daño, el slime se deslizó de vuelta al suelo y desapareció.
—Eso... no era petróleo, ¿verdad? —comentó Rokugo, rascándose la cabeza mientras observaba el lugar donde la criatura se había hundido nuevamente.
- No se que sea, pero, Pide con tus puntos malos cemento de secado instantáneo, toca sellar este Pozo
Lilith pasó horas analizando lo sucedido y, tras revisar sus sensores, llegó a una conclusión.
—Este slime no es un residuo común. Si estaba debajo de un pozo que se seco debe ser que se alimenta del agua en este mundo. —dedujo, fascinada y un poco frustrada por no poder explotar los recursos con tanta facilidad como esperaba.
Dejando abandonado la idea de buscar recursos bajo tierra, Contactaron de nuevo con Snow para ver las fuentes de comida, Esperando mejorarlos y con eso ganarse a los lugareños. Además que cuando se produzca la invasión, los agentes de Kisaragi tambien necesitaran comer.
Oigan ¿Y mi paga de los permisos y la ubicacion?
Lilith llamaria con puntos malos algo
- Ten, Sujeta esto, esta Katana tiene un mecanismos que le permite ir a la mano de su dueño cuando este Silve de una manera unica, Asi se silva.
Snow emocionada de tal maravilla silvo.
- ¿Eso te impresiona? ..
Lilith, Pensando en los reportes de Rokugo, no pudo evitar notar algo.
—¿Sabes? Empiezo a ver cierta cercanía entre tú y Rokugo —dijo con una sonrisa juguetona—. ¿No me digas que le estás siendo infiel a Astaroth? ¿No es ella quien usualmente recibe esa "atención especial"?
Snow se sonrojó, parpadeando rápidamente.
—¡¿Qué?! ¡No, claro que no! ¡No se confundas! —protestó, aunque no pudo evitar mirar de reojo a Rokugo, quien observaba la conversación con su típica sonrisa burlona.
-No Broomes con eso Lilith, realmente no somos cercanos
La atmósfera entre ellos era relajada, hasta que Snow decidió llevarlos a conocer algo aún más impactante.
—Bueno, Aqui esta la instalacion agricola de Grace—Snow los guió hacia lo que parecia una fabrica.
Llegaron a una "granja" que parecía sacada de una pesadilla. En el lugar, había orcos esclavizados trabajando en los campos. Parecían desnutridos y agotados, y cuando uno de ellos alcanzaba cierta edad, los supervisores humanos lo apartaban y lo llevaban a una zona lejana, donde era sacrificado y utilizado como alimento para os residentes de Grace.
Lilith y Rokugo observaron la escena con reacciones
—Este lugar es peor de lo que esperaba Rokugo. Algo me dice que esto no siempre fue así. —Lilith murmuró, observando detenidamente el trato cruel que los orcos recibían.
Snow insistia que ninguno de los Orcos estaba contra su voluntad, todos son traidos debido a que son incapaces de vivir afuera, prefiriendo trabajar y comer lo que les demos hasta la vejez. Este espacio debajo de la granja es de los pocos lugares fértiles no ocupados por el bosque oscuro.
Más tarde, Snow les explicó sobre las criaturas gigantes que habitaban el planeta.
—Hay varios seres colosales en este mundo. Los llamamos "Reyes" porque dominan diferentes territorios y ecosistemas. Está el Rey del Desierto, que es un topo titan colosal. El Rey del Bosque, una lagartija colosal... —Snow comenzó a enumerar.
- Rokugo noto que Snow ignoraba que el Rey del bosque era un robot y mas que ahora había sido destruido.
Lilith se iluminó al escuchar lo de la lagartija, recordando la que había derrotado previamente con su tecnología.
—Oh, ya la conocí. No fue difícil de eliminar —dijo, con una sonrisa de superioridad.
Snow la miró, sorprendida.
—¿En serio? ¿El Rey del Bosque? ¡Esa criatura ha aterrorizado a nuestros soldados durante generaciones! —exclamó.- Se pensaba que era el unico titan que no se sabia como matar.
—¿Generaciones? —Lilith levantó una ceja, dándose cuenta de que este planeta había soportado la existencia de esas criaturas durante mucho tiempo, al punto de haberse integrado en su cultura.
—Sí, y también está el Rey de los Cielos —continuó Snow—.Un titan que gobierna los cielos de este mundo.
- Espera Snow- Interrumpio Lilith, deduzo que este rey de los cielos es una criatura imprresionante.
- ¿Quieres cazar un dragon , verdad? Se adelanto Rokugo.
- Si y presumirle a esos Power Rangers que cacé un dragón.
Asi Snow les guio a lo esperaban fuera el nido de la bestia, Pero en medio camino, la Bestia, que fuera de sus espectativas tenia la apariencia de un Gorrion gigante, Tomo a Rokugo con sus garras y lo elevo por los cielos.
Rokugo, se comunico por Radio - Lilith, quizás ese no te impresione tanto... PERO EL REY DE LOS CIELOS es un gorrión gigante. Parece que esto fue todo para mi, trabajar para una empresa malvada fue horrible pero me divirtio, me seria.. Vivo. Saluda a Belial y dile a Astaroth que la amo. Cambio
Lilith no pudo evitar una expresión de decepción. Ella esperaba enfrentarse a un dragón o alguna criatura mítica que le otorgara un título épico, pero... ¿un gorrión?
—Bueno, ¿y si lo cazamos de todas formas? No será un dragón, pero supongo que podría conformarme con el título de "Cazadora de Gorriones Gigantes" —dijo, rodando los ojos.
Como sea, hay que salvar a Rokugo.
No te rindas, Rokugo ,lo derrivare... - Lilith miro que se elevo hasta perderse de vista - En cuanto pueda verlo.
- Oye Snow ¿Íbamos a el nido de esa cosa, verdad?
Mientras Rokugo veia como se elevaba el Rey de los cielos, vio que se le cayo el nuevo collar que habia comprado a Grimm esa mañana.
Lilith al ver que el Rey de los cielos se habia detenido arriba de un risco de rocas, tomo a Snow y subio, Mientras inspeccionaban el área , Lilith se encontró con un objeto brillante entre las rocas. Al recogerlo, se dio cuenta de que era una gema de un tamaño considerable, con una pureza y brillo extraordinarios.
—Espera un momento... estas gemas... —Lilith comenzó a hacer cálculos mentales, reconociendo el valor de lo que tenía en sus manos—. ¡En nuestro mundo, una sola de estas gemas podría venderse por una fortuna!
Entonces sono el grito, Rokugo haciendo todo lo posible para que el gorrion no lo engulla, miró a Lilith y Snow con una sonrisa ladina.
—¿Qué pasa, Lilith? ¿Acaso encontraste otro "recurso" que Kisaragi podría explotar?
Lilith observó la gema, y por un instante se quedó en silencio, pensando en cómo esta sociedad aparentemente medieval aún guardaba vestigios de una civilización más avanzada, una que quizás entendía el verdadero valor de esos recursos antes de desaparecer.
—Rokugo, este planeta tiene más de lo que imaginamos. Si aprendemos a explotar sus riquezas y sus secretos... podríamos hacer de Kisaragi la corporación más poderosa del universo —dijo, con una sonrisa ambiciosa.
Rokugo, Esforzandose por pelear y siendo elevado hasta casi caer al pico, empezó a gritar maldiciones y a agitarse.
—¡Lilith! ¡Haz algo! ¡No quiero ser la cena de un par de pajaritos mutantes!
Lilith, sin perder tiempo, usó sus brazos robóticos para disparar una serie de misiles, derribando al gorrión y rescatando a Rokugo antes de que el pájaro se lo tragara. Finalmente, Rokugo cayó al suelo, jadeando y limpiándose el polvo.
—Y yo que pensaba que un gorrión gigante no sería tan aterrador... —murmuró Rokugo, recomponiéndose.
Notaron que entre lo que seria el nido habia un monton de esqueletos de caballeros con sus armaduras, espadas y otros objetos de valor intacto. Como si el gorrion los habria vomitado sin digerir nada.
El Gorrion sin embargo se levanto.
- Lilith, la nuca, especifique en todos los reportes que solo mueren con un daño a la nuca.
Snow sintiendo esto como una oportunidad unica se ofrecio de voluntaria, pidiendo a Rokugo y Lilith que se retiren, ella enfrentara a la bestia y hará tiempo.
Rokugo noto de inmediato las intensiones de Snow de matar al titan y quedarse con todo esos tesoros pero dado el caso , no se nego y solo bajaron el Risco de piedras.
De vuelta en el territorio de Kisaragi.
Mientras Lilith y Rokugo terminaban de inspeccionar las gemas que habian avanzado a robar del nido del gorrion,
Una figura familiar irrumpió en el campamento. Era Grimm, quien había llegado especialmente para conocer a la famosa "Black Lilith". Grimm se movia en su silla de ruedas con una expresión soñadora y, al ver a Lilith, se acercó con emoción en los ojos. Se levanto de su silla de ruedas solo para ponerse de rodillas.
—¡Oh, vaya! ¡La legendaria madre del Comandante ! —exclamó Grimm con admiración.
Lilith parpadeó, completamente desconcertada.
—¿¿M-Madre?? —Lilith le lanzó una mirada confusa a Rokugo, quien de inmediato comenzó a sudar.
—¡Grimm! ¡Ella no es mi madre! —exclamó Rokugo, intentando corregirla antes de que las cosas se descontrolaran.
—¿No es tu madre? —Grimm inclinó la cabeza, aún confundida—. Pero... ¡Comandante , no decias que una tal Lilith era la madre de Todo Kisaragi que tanto mencionabas...
Lilith cruzó los brazos, impaciente.
- Supongo que la confusion puede otorgarse de decir que Soy la madre de todos los combatientes. Pero parece que no se ha entendido que lo digo porque estuve en la operacion de conversion de super soldados y en algunos casos mutantes de Kisaragi. - Se defendio Lilith. - ahora ¿Quien dijiste que es esta mujer, Rokugo?
Grimm, sin captar la creciente tensión, prosiguió.
—Bueno, ya que estamos todos aquí, quiero hacer el anuncio formal. —Grimm respiró profundamente y miró a Lilith con una sonrisa tímida—. ¡El comandante y yo estamos comprometidos! Y quería pedir su bendición, ya que claramente eres alguien importante para él.
Lilith abrió los ojos, sorprendida y con una expresión de absoluto disgusto.
—¿¡Comprometidos!? —exclamó, mirando a Rokugo con una furia apenas contenida cambio a hablar en japones—. ¡Así que, después de todo, le estabas siendo infiel a Astaroth! ¡Con razón te has estado comportando de forma tan evasiva!
—¡Espera, espera, Lilith! No es lo que parece. —Rokugo levantó las manos, desesperado—. Solo firmé un contrato con Grimm de que, si ninguno de los dos se casaba en diez años, entonces nos casaríamos. ¡Es un acuerdo a futuro condicional, nada más!
Grimm miró a Lilith con una expresión seria y asintió solemnemente.
—Exactamente, Madre Lilith. Sé que suena extraño, pero es un acuerdo para el futuro.
—dijo, con los ojos brillando de gratitud—. Rokugo ha sido un gran apoyo para mí.
Lilith le lanzó una mirada de advertencia a Rokugo, quien ya empezaba a sudar de nuevo.
—¿Así que... han estado "comprometidos" en secreto? Muy bien, muy bien. Esto es nuevo... —Lilith murmuró, molesta y con los ojos entrecerrados le dijo en Japones a Rokugo—. Más te vale que esto no llegue a oídos de Astaroth, Rokugo.
Rokugo tragó saliva, haciendo una seña desesperada a Grimm para que dejara de hablar. Pero Grimm, ignorando la situación, comenzó a acercarse a Rokugo con un aire cariñoso, intentando abrazarlo y darle pequeños "mimitos".
—Mi querido Rokugo, siempre has sido tan valiente. Me alegra que estemos juntos en este mundo —dijo Grimm, tratando de rodearlo con los brazos. - ¿Que quieres cenar hoy?
Rokugo, intentando zafarse, puso resistencia al abrazo, nervioso ante la mirada de Lilith.
Comandante ¿Porque que acepta un subsidio de Alice?, la unica mujer de la que deberias depender es de mi, cuando estemos casado te mimare.
—¡Grimm, basta! ¡No es el momento ni el lugar para esto! —exclamó, intentando mantener su distancia.
Rokugo le hizo señas a Grimm desesperadamente, intentando que entendiera la situación.
—Grimm... te lo ruego... por favor, detente.
Grimm finalmente pareció entender la tensión, y rápidamente se acordó de algo importante que había venido a decirles.
—Oh, es cierto. ¡Casi lo olvido! —Grimm se recompuso y miró a ambos—. Vine a advertirles que... el Rey de Barro, cierto, ustedes no saben, Hay un slime que se alimenta del agua del reino, ese Slime , está furioso y ha salido de su hábitat.
Lilith se detuvo un momento, recordando su intento fallido de extraer "petróleo" esa mañana.
—¿El Rey de Barro? —repitió con interés.
—Sí. Creemos que algún enviado del Rey demonio rompió su sello y lo libero, y ahora está causando estragos, pero... algo me dice que puede haber sido otra cosa —dijo Grimm.
Lilith esbozó una sonrisa tensa, comprendiendo la conexión.
—Ah, claro... ya entiendo. —Miró hacia el horizonte, recordando el slime que había intentado atacar su maquinaria—. Entonces, el "Rey de Barro" es como se llama esa extraña sustancia que apareció esta mañana.
OBTUVISTE PUNTOS MALOS
Grimm, con una expresión resuelta, insistió en intentar apaciguar al Rey de Barro, creyendo que con rituales y rezos podría calmar al slime. Pero Lilith no estaba dispuesta a dejar las cosas al azar.
- GRIMM Y todo el mundo sabe de ese tal rey de barro? - Pregunto Rokugoi
- No todo el mundo, nadie vivira tranquilo sabiendo eso, solo Gente de la realeza y altos clericós, normalmente militares de alto rango lo saben, pero se priva de ese tipo de informacion a gente que no es de confiar, de esa gente que vende información por dinero.
- Comprendo, Bueno, si sosprechas que fue algun selecto de Lord demonio, debe haber sido Heine de la flama, si estoy seguro. - Dijo Rokugo tratando se expiarse las culpas el y Lilith
OBTUVISTE PUNTOS MALOS
—No necesitamos rituales, Grimm. —Lilith sonrió, activando sus brazos robóticos—. Yo misma me encargaré de este asunto.
Lilith y Rokugo fueron a enfrentar al Slime, el cual habia roto el piso de cemento de secado instantaneo y los habitantes intentaban quemarlo con aceite y para sellar el muro usar aquel material con el que se sellaba la muralla de emergencia.
Momentos después, Lilith usó sus brazos para mover aquel componente con mas precisión y usarlo para solidificar al Rey de Barro, convirtiéndolo en una estatua inofensiva, incapaz de causar más destrucción.
—Listo. Problemita resuelto —dijo Lilith, satisfecha.
Sin embargo, a medida que inspeccionaba al slime petrificado, Lilith sintió una creciente frustración.
—Este lugar... —Lilith suspiró, dejando que la frustración la invadiera—. Pensé que sería un mundo primitivo, fácil de conquistar, pero parece que sus propios habitantes no se dan cuenta de lo que realmente tienen bajo sus pies. Este lugar es mucho más que una civilización medieval. Hablo de... armas biológicas.
Rokugo la observó, dándose cuenta de que Lilith se encontraba fascinada, pero al mismo tiempo inquieta. El descubrimiento de lo que realmente contenía este mundo solo hacía que su misión se volviera más complicada... y mucho más interesante.
—¿Qué piensas hacer, Lilith? —preguntó Rokugo.
—Lo que mejor sé hacer, Rokugo. Voy a desentrañar cada secreto de este lugar, sin importar cuánto tiempo me lleve. Y cuando termine, Kisaragi será la única beneficiada de todo esto —dijo Lilith, con una sonrisa ambiciosa, mientras miraba el horizonte, sabiendo que este mundo aún tenía mucho más que ofrecer y muchas más sorpresas ocultas.
Al dia siguiente.
El campamento estaba tranquilo, pero Lilith sentía una creciente incomodidad. Se encontraba mirando a Rokugo, quien intentaba esquivar su mirada, claramente nervioso. Grimm, mientras tanto, seguía hablando alegremente, sin notar la tensión que se acumulaba en el aire.
—¡Madre! —Grimm exclamó, al acercarse a Lilith, dándole una palmada en la espalda como si de verdad la considerara una madre—. Estoy tan emocionada de conocerla como debe ser. ¿Cómo está todo en la base? ¡Rokugo siempre habla de usted!
Lilith, completamente exasperada, dio un paso hacia atrás, con los brazos cruzados. El tono de su voz estaba lleno de irritación cuando finalmente explotó.
—¡Te he dicho mil veces que no soy tu madre! ¡Soy la jefa de Rokugo! ¿¿Por qué siempre sigues llamándome madre!? —Lilith gritó, mirando furiosa a Grimm, mientras el resto del campamento se quedaba en silencio ante la rabia evidente de la líder.
Grimm, como siempre, no captó la gravedad de la situación y continuó con su tono cálido.
—¡Pero, madre! ¡¡Es tan bonito tener a una madre que sea tan Inteligente como tú!! —respondió Grimm, sin darse cuenta de que Lilith solo se estaba llenando más de frustración.
Rokugo, abrumado por la situación, se rascó la nuca, sin saber cómo calmar a las dos mujeres que lo rodeaban.
—¡Grimm, por favor, basta! —rogó Rokugo, intentando mediar, pero sin saber cómo manejar la situación—. Ya te he dicho que Lilith no es mi madre. ¡Es una líder de Kisaragi!
Pero Grimm, como siempre, no parecía entender la diferencia.
—¡Ay, perdón, madre! —volvió a decir Grimm, sin inmutarse.
Lilith soltó un pesado suspiro, con la cara enrojecida por la rabia contenida, pero se contuvo y cambió de tema de inmediato, aún furiosa, pero tratando de centrar su atención en los eventos importantes que se avecinaban.
—No tienes idea de lo que realmente me molesta ahora mismo. —Lilith miró a Rokugo con dureza— Me di cuenta que me estás utilizando para exterminar esos malditos animales gigantes que es tu trabajo ¡Esos monstruos que tanto te molestaban! ¡No me metí en esto solo para servirte, Rokugo! ¡¡ Eso Me molesta!!
Rokugo trató de defenderse, sin saber cómo apaciguar la furia de Lilith.
—No es eso, Lilith, es solo que necesitamos hacer esto para sobrevivir aquí, y necesitamos ayuda para lidiar con ellos. Tú tienes los recursos para eliminarlos de forma eficiente, ¿verdad? —dijo, intentando calmarla, aunque el tono de su voz temblaba ligeramente por el miedo.
Lilith levantó una mano, interrumpiéndolo.
—¡No te hagas el inocente! Sabes muy bien lo que estoy diciendo. Estás usando mi poder solo para tu beneficio personal. ¡No lo haré más, Rokugo! —dijo con dureza, aunque una sombra de frustración se reflejó en su rostro. - Tambien esta tu subordinada, amante o prometida, ya no se, que siempre esta descalza y usa silla de ruedas a pesar de que puede caminar. Y Segun los informes de Alice, tiene algo asi como una auto hipnosis y cree en los fantasmas
Justo en ese momento, Grimm interrumpió con un entusiasmo absurdo.
—¡Espere, Jefa! ¡Puedo demostrar que los fantasmas existen! hay una mansión embrujada cerca de aquí. —comentó , pero al Ir a la mansión—. Pero, resultó que... ¡era solo Alice! Ella estaba usando hologramas para hacer parecer que la mansión estaba encantada y asi bajar el valor de la misma y comprarla barato.
Lilith levantó una ceja.
—¿Hologramas? —preguntó, intrigada pero orgullosa—. ¿Alice estaba jugando a ser cazafantasmas? para ganar dinero y comprar barato, No esperaba menos de mi obra maestra.
Grimm asintió con emoción.
—¡Eso que hace Alice es una estafa!
- Cosas como deidades, espiritus y hasta esos demonios seran desmentidos por mi propia mano. - Le respondio Alice
Grimm estaba decaida, vio que habia luna llena, como aquella vez que invoco un demonio en vez de un fantasma y decidio demostrarle que sus poderes eran reales.
Grimm saco un pergamino con un sello de invocacion.
Mi nombre es Grimm Grimmore, no me importa si no tiene dinero o si n oes guapo, todo lo que quiero es alguien que me ame Tal y como Soy- Rezaria Grimm - Concedeme este deseo Lord Zenarith, no me importaria ni que no fuera humano, escucha mi deseo y trae a un sirviente tuyo que me ayude.
Una luz caeria del cielo, apareciendo una chica angel.
Grimm, Rokugo y Lilith se quedaron paralizados, no era como la fobia de Rokugo a los zombies, esto era como si todo su cuerpo supiera instintivamente que no deben moverse
Antes de que Grimm pudiera responder, Alice se acercó a la figura del ángel que estaba flotando en el aire y, con un gesto dramático, comenzó a cuestionar su naturaleza.
¿Porque llevas una lampara en la cabeza ? Esas alas de paloma no son aerodinamicas para un cuerpo humano y para que emana esa... ¿Caspa?
El angel hablaria diferentes idiomas hasta que en un japones perfecto dijo . ¿Esa idioma es Japones?
—¿Sabes qué? Me parece que este no es un ángel en absoluto. Parece más un tipo disfrazado, ¿no? —dijo Alice, mirando al ser celestial con escepticismo y tocando inapropiadamente al angel notando que no es un holograma.
El ángel, claramente irritado, frunció el ceño.
—¡¿Qué dices, humana?! —gritó el ángel y empujaría a Grimm—. ¡Soy un ángel legítimo y lo vas a pagar por blasfemar contra mí!
Alice usaria la misma aspiradora con la que finjia atrapar fantasmas para succionar el ala del angel, lo cual al angel le fastidio.
- Planeaste esto con Grimm? - Cuestiono Alice
Lilith observaba con atención mientras el ángel, furioso, finalmente explotaba. El Angel se elevo y miro a Grimm
—TU, LA QUE ME INVOCO ¡Te maldigo! —gritó el ángel, apuntando a Grimm—. ¡Nunca podrás conocer a un hombre bueno, ni recibir su amor verdadero! GRIMM GRIMMORE.
Grimm, sorprendida por la maldición, se quedó quieta por un momento. - NOOOOOOOOOOO
Lilith, con una sonrisa fría, observó el desastroso espectáculo sin que su cuerpo pueda moverse.
El angel desapareció y Grimm procedió a llorar.
—Vaya, Grimm... ¿tan fácil de afectar? —Lilith caminó hacia ella con calma, mirando la expresión confusa en el rostro de Grimm, Con lo que acababa de ver no le parecía conveniente estar contra Grimm— ¿Qué tal si dejas de jugar a ser heroína y te unes a nosotros?
Grimm, aún con la maldición resonando en su mente, no pudo evitar sentirse atraída por la propuesta.
—¿A unirme a ustedes? —preguntó, ligeramente aturdida, mientras trataba de procesar lo que sucedía. Pero la idea de pertenecer a algo más grande, nunca le habria interesado, Sin embargo podria ser que no le quede mas opciones que Rokugo para este punto.
Grimm, aún desorientada por la maldición y el caos de la situación, parecía estar dudando. Pero las palabras de Lilith comenzaron a hacer mella.
—Lo pensaré... —murmuró Grimm, casi como una confirmación para sí misma. Estaba claramente más vulnerable que nunca y, en ese moment.
Lilith le lanzó una mirada calculadora a Rokugo, quien estaba mirando la situación sin saber qué decir. La expresión en el rostro de Rokugo mostraba que estaba preocupado por el giro que tomaba la conversación.
—De todos modos, Alice —Lilith giró hacia ella—. ¿Tienes muestras del ángel que invocaste? Me gustaría analizarlas. Si realmente era un ángel, podría ser útil para nuestra investigación.
- Creo que mi ultima esperanza es que el mismo Lord Zenaith se enamore de mi y me corresponda
- Grimm, estoy seguro que no es "Lord" Zenarith, sino "Lady"
- ¿Qué Dice comandante? ¿Esta Celoso?¿O Aliviado de que ya no podre conocer hombres buenos ni recibir su amor?
Mas de noche, antes de separarse, el ambiente en el campamento parecía más relajado
Había una nueva sensación de incomodidad flotando en el aire. Grimm, por otro lado, había estado más callada de lo habitual, probablemente procesando lo que sucedió. Rokugo se acercó a ella con una sonrisa tímida.
- Estoy disgustada porque no has mostrado la mas minima intension e darme un collar
—Grimm... —dijo Rokugo, algo nervioso. —Te compré uno, pero lo perdi en una mision contra el rey del cielo.
Grimm levantó una ceja, mirando a Rokugo le ofrecía.
—¿Un collar? —preguntó Grimm, sorprendida, pero rápidamente sonrió al ver el gesto. —¡ ¿En Serio? Solo lo dices para decepcionarme otra vez, te he detectado, sabes?
Rokugo, visiblemente avergonzado, miró al suelo, incapaz de sostener la mirada de Grimm.
—De Verdad... —dijo en voz baja—. Es solo que... cuando vi el collar, me hizo pensar en ti. Quería regalarte algo, y... no sé, pensé que te gustaría pero lo perdi.
Grimm, con una risa suave, lo miró fijamente. Un pensamiento de repente cruzó por su mente, y sus ojos se iluminaron con un brillo travieso.
—¿Estás... enamorado de mí? —preguntó Grimm, como si no pudiera creer lo que escuchaba, su voz mezclada con incredulidad y emoción—. ¿De veritas? ¿De veritas?
Rokugo se sonrojó hasta la raíz de sus cabellos, incapaz de ocultar su nerviosismo. Por un momento, no sabía qué decir, pero al final, con una pequeña sonrisa avergonzada, suspiró.
—Sí, Grimm, creo que... sí. —dijo con suavidad, casi como si se estuviera resignando a la idea.
Grimm se quedó en silencio por un momento, observando a Rokugo mientras procesaba lo que acababa de escuchar. Un rubor involuntario apareció en sus mejillas, algo dentro de ella comenzó a hacer click, y su mente comenzó a dar vueltas. El Comandante... está enamorado de mí... pensó. ¿Quiere a una chica como yo? No puedo creer que este día finalmente haya llegado. Es como un sueño
Grimm, incapaz de controlar la avalancha de emociones que la invadían, comenzó a sobrepensar la situación. Las preguntas invadieron su mente, y no pudo evitar divagar.
—Pero... ¿qué diferencia habría ahora que somos novios de verdad con lo que ya hacíamos? Y si no sé cómo hacerlo... ¿y si lo arruino? ¿Qué pasará?
Rokugo, viendo la confusión y la sobrecarga emocional de Grimm, no pudo evitar sonreír para sí mismo mientras la observaba. Si bien no esperaba que fuera tan obvio, la verdad era que la situación comenzaba a divertirse más de lo que pensaba. Sin embargo, había algo dentro de él que, por un momento, se sintió incómodo con el giro de los acontecimientos.
Con un suspiro, Grimm levantó la cabeza y sonrió, aunque con una mezcla de confusión y emoción. A pesar de sus dudas, el momento había llegado, y no iba a dejarlo escapar. No aún.
Pasaron los dias, La Base estaba terminada y la maquina teletransportadora estabilizada, requiriendo un mes para estabilizarse y poder empezar a operarse.
Lilith habia decidido que exploraria el laboratorio que debia estar debajo del rey del bosque.
Rokugo llevó a Rose a conocer a Lilith, quien, para sorpresa de Lilith, Rose todavia estaba disfrazada de peluche en la casa del viejo, el anciano que recordaba a su abuelo.
Rose, de pie frente al rey del bosque, observó la llegada de Lilith con una mirada expectante. No parecía preocuparse por la presencia de la líder ni de aquel robot destruido.
Lilith, al escuchar la historia, frunció el ceño, sintiendo una extraña inquietud. Como si se estuvieran burlando de ella.
Entraron en ese laboratorio que llamaban Ruinas.
Con un gesto decidido, Rose condujo a Lilith y a Rokugo hasta las ruinas . A medida que caminaban, el paisaje parecía cambiar para Rose, como si estuviera recordando algo. El aire estaba cargado de electricidad, y Lilith no podía dejar de apreciar el lugar, pese a que el tanque de Grace estaba deterriorado, este material de las ruinas no presentaba oxido ni nada.
Al llegar al centro de las ruinas, Rose señaló con el dedo a un área particular, donde los restos de una estructura antigua se alzaban con lo que parecía ser tecnología avanzada.
El aire dentro de las ruinas era frío, denso, cargado con el eco del tiempo detenido. Las paredes, hechas de una aleación metálica que ni el óxido ni los siglos habían podido tocar, brillaban bajo una tenue luz azulada que no provenía de antorchas, ni de cristales... sino de paneles incrustados en el techo, alimentados por un sistema de transmisión inalámbrica de energía.
Lilith se detuvo en seco, sus ojos brillando con una mezcla de asombro y codicia científica.
—Esto... esto no es posible —murmuró, pasando los dedos por la pared—. Esta aleación... es más estable que cualquier cosa que hayamos creado en Kisaragi. Y esta iluminación... ¡no hay cables! ¡Es energía pura transmitida sin contacto físico!
Rokugo, que caminaba detrás con las manos en los bolsillos, arqueó una ceja.
—¿Y eso qué significa?
—Significa —dijo Lilith, girándose con una sonrisa casi religiosa— que esta civilización no solo era avanzada... era superior a la nuestra. Alguien aquí entendía la física cuántica, la biotecnología y la energía de forma que ni siquiera yo he logrado.
Rose, aún con el disfraz de peluche de perro colgando , avanzó lentamente hacia el centro de la cámara. Sus ojos, antes confusos, ahora estaban fijos en un objeto que reposaba en el suelo: un tubo de criogenización, cubierto de polvo pero intacto, con líneas de energía aún parpadeando débilmente en su base.
—Esa... —dijo Rose, con voz temblorosa—... era mi cama.
Lilith se acercó, escaneando el tubo con su brazalete.
—¿Tu cama? ¿Dormías en un contenedor de suspensión criogénica?
Rose asintió. Luego, con un movimiento brusco, se quitó el disfraz de peluche Su mirada ya no era la de una niña perdida... era la de una quimera que recordaba quién era.
—Soy Rose —dijo con firmeza—. La quimera de combate, no soy humana o un demonio sino . Y este es mi lugar de origen.
Lilith parpadeó, procesando la información.
—Entonces... el chico que vi vestido de sirvienta... ese no era Rose.
—No —respondió Rokugo, cruzándose de brazos—. Ese era Russel del Agua, un prisionero de guerra que capturamos en Toris, tambien es una quimera de combate pero era aliado de Lord demonio. Intento matarme y daño muy feo al Destructor. Lo... feminizamos como castigo. El Hombre Tigre se encargó de los detalles.
Lilith suspiró, llevándose una mano a la frente.
—Por eso pensé que era hermafrodita... Maldita sea, Rokugo, ¿por qué no me lo dijiste antes?
—Lo intenté —dijo Rokugo, encogiéndose de hombros—. Pero tú estabas demasiado terca.
Lilith lo fulminó con la mirada, pero no tuvo tiempo de replicar. Rose ya estaba caminando entre las ruinas, tocando las paredes, las consolas apagadas, los restos de robots inertes.
—Aquí... aquí es donde mi abuelo me creó —dijo, con una voz llena de nostalgia y dolor—. Él Quería proteger este mundo de los titanes, de ... los humanos de todo lo que lo destruía. Por eso me hizo a mí... y a muchos otros.
Se detuvo frente a un robot pequeño, cubierto de enredaderas artificiales, sin brazos, a sus lados estaban arancados lo que alguna vez fueron sus extremidades, con una pala en una mano y un regador en la otra.
—¡Sr. Tomekichi! —exclamó, arrodillándose—. ¡Todavía funciona!
El robot emitió un pitido suave y giró su cabeza metálica hacia Rose.
Rose sonrió, con lágrimas en los ojos.
- Al Sr Tomekichi le gustaria descanzar, ya no hay mas jardin que cuidar, pero no puede alcanzar el interuptor en su espalda sin sus brazos.
Rose apagaria al Robot.
Lilith observó la escena en silencio. Luego, con una voz suave pero firme, preguntó:
—Rose... ¿por qué Grace te usaba si no entendían lo que eras?
Rose se levantó, su expresión endureciéndose.
—Porque Grace nunca me dio nada real. Me prometieron respuestas sobre mi pasado... acceso a los archivos de mi abuelo... pero siempre fue una mentira. Cada misión, cada "ascenso", era solo para usarme... y descartarme.
Miró a Rokugo, luego a Lilith.
—Pero ustedes... Debo agradecerles que me hayan permitido volver aqui. Pensaria que podria hacerlo trabajando para Kisaragi .
Lilith sonrió, extendiendo una mano.
—A partir de Hoy, eres un miembro de nuestra familia, combatiente recluta Rose, yo como una de las alto ejecutivas te doy la bienvenida.
—Sí. A partir de hoy, mi lealtad es para Kisaragi. Grace me dio esperanzas falsas...
Rokugo soltó una risa baja.
—Bienvenida al lado oscuro, Rose. Aquí no hay moral... solo puntos malos y objetivos cumplidos.
Lilith, emocionada, activó su radio
—Alice, envía un informe a la sede central. Hemos reclutado oficialmente a Rose, la Quimera de Combate, y hemos descubierto una instalación subterránea de tecnología precolapsada. Además... —hizo una pausa, mirando el tubo de criogenización—... creo que aquí está la clave para domesticar a los titanes.
Rose se acercó al tubo y colocó una mano sobre el cristal.
—Mi abuelo decía que los titanes no son bestias... son armas perdidas.
Lilith abrió los ojos.
—¿Puedes controlarlos?
—No... Pero hay cosas que si pueden, ninguna de ellas esta aqui.
Lilith comenzó a examinar los informes, fotos y archivos dispersos por el lugar, y lo que encontró solo apoyaba lo que sospechaba.
—Esto... —dijo Lilith, casi para sí misma, mientras observaba con creciente horror los detalles—. Estos animales gigantes... el slime... ninguno de ellos es propio de este mundo. Son... armas biológicas. Fueron creados con ingeniería genética y experimentos raros.
Rokugo, al escuchar esto, se mostró perplejo.
—¿Y sigues con eso de las Armas biológicas?.
Rose ante sus recuerdos expreso - Para despejar la niebla que rodea el castillo de Lor demonio, debe usarse el Tesoro de la torre Duster, con lo cual apareceran las 4 torres que crean la barrera de Lord de memonio
- cada una de estas se desactiva con una de las piedras de los 4 selectos. - Se adelanto en responder Rokugo
- ¿Como lo sabes?
- Es un cliche de los RPG, De cualquier forma no podemos, la piedra de Heine se rompio, la hice estallar, Gadalkand no tenia una, Russel la usa para crear agua y el ultimo desaparecio con el eleguido.
- Como Sea, no me voy a ir de este planeta sin la maxima honra, Haber vencido a la competencia local. Y Creo que se como localizaremos su castillo.
Después de varios días de planificación y recopilación de información, el satélite de Lilith finalmente localizó el castillo del rey demonio, un lugar que se había mantenido oculto por una extraña barrera, nisiquiera el primer satelite lo habia visto. Con la localización precisa en sus manos, Lilith convocó una reunión con sus aliados para discutir los siguientes pasos.
—¿Realmente vamos a hacer esto? —preguntó Rokugo, su mirada fijada en los informes. —Es... es el castillo del rey demonio, y nos está mirando todo su ejército. No es cualquier invasión.
Lilith se cruzó de brazos, mirando los papeles con una calma fría.
—Hemos planeado lo suficiente. Sabes que las competencias deben ser aplastadas, yo tengo un plan.
Rokugo levantó la cabeza con una ceja arqueada.
—¿Qué quieres decir?
Lilith estaba parada frente a un grupo de agentes reunidos en la sala principal de la base, con su habitual aire de autoridad y desdén. Proyectó un holograma táctico sobre el centro de la mesa, mostrando una torre imponente rodeada por fuerzas demoníacas.
—Este es el plan —dijo Lilith, señalando la estructura en el holograma—. Enviaré a los agentes de combate como señuelos para distraer a las tropas de Lord Demonio. Mientras tanto, nuestro avión volará directamente hacia su torre para neutralizarlo. Necesitamos precisión absoluta. No podemos permitirnos errores.
El hombre tigre levantó una ceja, cruzándose de brazos.
—¿Señuelos? ¿Es decir, sacrificios otra vez? Suena justo a tu estilo, Lilith, Nya.
Lilith lo fulminó con la mirada.
—No seas melodramático y deja de decir "Nya"- Decia Lilith mientras estrujaba al hombre tigre con sus tentaculos metálicos.
Todos saben que están aquí para cumplir órdenes sin cuestionarlas. Es más, tengo a alguien nuevo en el equipo. Rose, ven aquí.
Rose avanzó tímidamente, aunque su expresión era decidida.
—Hola... Soy nueva en esto de ser agente de Kisaragi, pero haré todo lo posible para ayudar.
El Agente 10, que hace poco habia sido liberado de la carcel, sonrió ampliamente al verla.
—¡Oh! Una novata. Esto será interesante.
Lilith interrumpió antes de que pudieran entablar más conversación.
—Bien, ahora necesitamos un voluntario para pilotar el avión. Alguien que pueda manejar esta misión crítica.
Sin dudarlo, el Agente 10 levantó la mano con entusiasmo.
—¡Yo puedo hacerlo! ¡Sé conducir perfectamente!
Rokugo frunció el ceño, claramente escéptico.
—Voy a usar este avión para invadir el castillo —dijo Lilith con una calma que hacía que todos se quedaran en silencio por un momento.
Rose, que hasta ese momento había estado observando en silencio, no pudo evitar soltar una exclamación de asombro.
—¿Pueden... volar? ¿De verdad? —preguntó, con los ojos completamente abiertos por la sorpresa.
Lilith asintió sin perder su compostura.
—Claro que sí.
Rokugo, aunque todavía algo perplejo, asintió con la cabeza.
—Bien. Si dices que se puede, lo haremos.... Ash este plan es estupido ¿Por que debo ir yo con Lady Lilith?
Después de una breve pausa, Lilith miró a todos.
En pleno vuelo
Wow, de verdad estamos volando - Exclamaba Rose
Ese es el tipo de reaccion que esperaba de los nativos- Se enorgullecia Rose
¿Ese es el rey de los cielos?- Veia Alice
Si, Y Parece que esta pelenado con alguien ahora mismo- Le respondio Rokugo
Rokugo paso a la cabina del piloto y le pregunto a su camarada desde cuando sabia pilotar un avion.
El Agente 10 se alzo de hombros.
—No te preocupes, sé lo que hago, adapté los controles para que funcionen como en "Zepelín Asesino 4". Es mucho más fácil así. Lo cambie con mis puntos malos
Rokugo palideció.
—¿Qué? ¿Estás usando un adaptador de control de videojuego? Vaya, pareces confiable....
—¡Bajemos antes de que nos mate a todos! —gritó Rokugo, abriendo la compuerta del avión.
Uno por uno, Rokugo, Alice, Lilith y Rose saltaron en paracaídas, dejando al Agente 10 pilotando el Avion. Aunque lograron descender sanos y salvos, inmediatamente notaron que algo iba mal.
Alice fue la primera en alertar al grupo.
—Estamos como a 15 Km del castillo de Lord Demonio, hay actividad sospechosa acercándose. Un grupo de demonios liderados por Heine viene hacia nosotros.
Rokugo apretó los puños, molesto.
—Perfecto. Justo lo que necesitábamos.
En ese momento, una transmisión entrante resonó en sus dispositivos.
—¡Nos fallaron! —gritó el hombre tigre - El topo titán Rey de Arena apareció mientras íbamos en nuestros autos. Nos persigue y no podremos llegar a tiempo para enfrentar al ejercito de Lord demonio. Teniamos armamento para enfrentar cualquier titan que saliera, pero Esto evapora cualquier intento de matarlo y se nos acaban los recursos, volveremos a la base, Cambio .
Rokugo suspiró, resignado.
—Ya ni modo, la proxima vez planificaremos mejor, deberiamos traer a Astaroth o a Belial para ello.
Lilith, con una mezcla de furia y determinación, dio un paso al frente.
—Entonces tendremos que improvisar. Recuerden que estamos aquí para completar la misión, no para quejarnos. Yo me ocuparé de encontrar una manera de llegar a la torre.
Lilith canjearía con sus puntos malos solos algunas cuantar armas adaptadas a sus tentáculos
- Tenga cuidado Lady Lilith, esa de alla es Heine.
Lilith activaría la maquina, la cual activaba un enlace satelital entre Lilith y el Satélite Laser de Kisaragi.
Los demonios habrían llegado Sin embargo, Lilith tenía una oferta inesperada para ellos.
—¡Deténganse! —gritó, alzando la mano cuando los demonios se acercaban—. Antes de que intenten atacarnos, tengo una propuesta para ustedes.
Los demonios se detuvieron por un momento, sorprendidos por el desafío, pero la risa comenzó a llenar el aire. Sin embargo, una figura se adelantó, no riendo como los demás. Era Heine, la comandante demoníaca. Su mirada fija y desafiante se dirigió hacia Lilith.
—¿Qué tonterías hablas, humana? —dijo Heine, alzando una espada adornada con runas oscuras—. ¡Tú, un simple insecto, nos vas a dar órdenes?
Lilith la miró fijamente, sin amedrentarse. Sabía exactamente qué estaba a punto de hacer.
—Soy Black Lilith, ejecutiva de Kisaragi, Mi propuesta es simple —dijo con voz fría— Únanse a Kisaragi, y todo esto podría terminar antes de que empiecen a luchar. Si no, verán lo que sucede.
Heine soltó una risa sarcástica.
—¡Nunca me arrodillaré ante ti, criatura! —gritó, lanzándose hacia Lilith con una velocidad aterradora.
Pero antes de que pudiera alcanzarla, Lilith levantó su brazo, y de los mecanismos ocultos en su cuerpo, salieron poderosos brazos roboticos que atraparon a Heine en el aire, elevándola hacia el cielo como una marioneta.
Rokugo, observando la escena, pensó que Lilith iba a humillar a Heine, desnudándola frente a su ejército como una señal de derrota. Sin embargo, Lilith, con una frialdad absoluta, no hizo nada de eso. En lugar de eso, simplemente la miró desde arriba.
El ejercito de Heine se acercaba, Rose los atacaba con su aliento de Fuego y Alice con su rifle.
—Se los advertí —dijo Lilith con calma. - Soy una de las personas mas poderosas del tercer planeta.
Mientras los demonios restantes retrocedían, Lilith revisaba los datos del satélite y las lecturas de energía. Una bomba aparecio y exploto mostrando su poder arrasando el campo de batalla
—Nos rendimos —anunció Heine.
Rokugo miró a Heine, aún colgada por los brazos robóticos, y sonrió.
—Supongo que ahora querrás negociar, ¿no?
Heine lo miró con odio, pero no respondió.
- Heine, ¿Cuál es la torre generadora de neblina mas cercana? - Vamos a destruir esa niebla
- Heine del miedo rebelaría la posición de la torre
En ese momento, una bomba de gran tamaño, lanzada desde el satélite de Lilith, cayó sobre el terreno alrededor de la torre, destruyendo los campos de batalla y la barrera que protegía al castillo del rey demonio. Heine, completamente impotente, observó cómo la barrera se desintegraba y el castillo quedaba al descubierto por primera vez en siglos.
Heine, viendo el final de todo lo que había conocido, dejó escapar un rugido de impotencia, pero no había nada que pudiera hacer para salvarse.
Que esto quede como una muestra de solo el 10% de mi poder- Diria por alta voz Lilith haciendo una señal a Rokugo como si tal frase fuera codigo para algun protocolob.
Rokugo observaba a Heine con una sonrisa de medio lado, claramente disfrutando del hecho de que ella estuviera visiblemente molesta.
—Heine, Ve y dile a Lord Demonio Que Kisaragi espera su rendición. —dijo Rokugo, sin rodeos.
Heine frunció el ceño, su frustración evidente.
El Agente 10 finalmente logró aterrizar el avión... a varios kilómetros de distancia, en medio del desierto
—¡Lo logré! —gritó triunfante, ignorando completamente el desastre que había causado.
El motor del avión rugía en el cielo del Planeta 407 mientras Rokugo, Alice, Rose y Lilith regresaban de su fallida —pero no del todo infructuosa— incursión contra el castillo de Lord Demonio. El Agente 10, sentado en la cabina con una sonrisa de suficiencia, tarareaba una canción mientras ajustaba los controles con un mando de videojuego improvisado.
Dentro de la cabina de pasajeros, el ambiente era tenso.
Lilith se recostó en su asiento, con los brazos cruzados y una expresión de agotamiento apenas disimulada. Sus tentáculos robóticos estaban retraídos, y su brazalete parpadeaba en rojo: SALDO DE PUNTOS MALOS: 12.
—Ese ataque me dejó prácticamente en bancarrota —murmuró, mirando por la ventanilla—. No podría haber seguido combatiendo ni un minuto más. Pero al menos destruimos la barrera de Lord Demonio. Eso ya es un logro digno de presumir en la Tierra.
Rokugo, sentado frente a ella con las piernas estiradas y una sonrisa burlona, asintió.
—Claro, y si le añades que humillamos a Heine, ... casi parece que cumplimos la misión.
Lilith lo miró con una mezcla de admiración y decepción.
—Precisamente por eso... te quiero de vuelta en Kisaragi.
Rokugo levantó una ceja.
—¿Qué?
—Te propongo regresar al Tercer Planeta. Asumirás tu puesto como Cuarto Ejecutivo de Kisaragi, junto a Astaroth, Belial y yo. Dejarás esta misión a cargo de Alice.
Rokugo abrió la boca para protestar, pero Alice lo interrumpió antes de que pudiera hablar.
—Análisis predictivo: si regresas a Kisaragi, Astaroth descubrirá eventualmente tu relación contractual con Grimm, tus coqueteos con Heine, Snow y múltiples civiles locales, . Probabilidad de que te castre mediante congelación criogénica: 98.7%.
Rokugo palideció.
—...No había pensado en eso.
Lilith sonrió con una mezcla de cinismo y complicidad.
—Exacto. Tienes miedo de volver. Y no te culpo. Pero... —hizo una pausa dramática—... puedo guardar tu secreto. Si me ayudas.
Rokugo entrecerró los ojos.
—¿Ayudarte con qué?
—Con lo que encontramos en esas ruinas —respondió Lilith, bajando la voz—. Esa instalación subterránea, los titanes biológicos, el tubo de criogenización... Todo eso es tecnología de una civilización que dominó la ingeniería genética a niveles que ni Kisaragi ha alcanzado.
Rose, que hasta ese momento había estado mirando las nubes con asombro infantil, giró la cabeza.
—¿Me necesitan? ¡Claro que sí! ¡Soy la única que recuerda cómo funcionaban las máquinas del abuelo!
Lilith asintió, satisfecha.
—Perfecto. Entonces, mientras yo regreso a la base a reabastecerme, tú y Rose irán a las ruinas. Alice supervisará desde el satélite. Y Rokugo... —lo miró fijamente—... no falles.
Escena Paralela: La Base de Kisaragi
Mientras el avión surcaba los cielos, en la base temporal de Kisaragi, Grimm rodaba en su silla de ruedas de aluminio, con una bolsa de dulces en el regazo y una sonrisa esperanzada.
—¡Rokugo! —gritó al entrar al patio—. ¡Vine a traerte esto! ¡Es un pastel de Zenarith en forma de corazón!
Pero no había rastro de Rokugo.
Solo estaban unos agentes jugando cartas, el Agente 10 reparando su avión con cinta adhesiva, y... Russel.
El chico estaba en la cocina improvisada, con su uniforme de sirvienta, removiendo una olla humeante. Al ver a Grimm, se sonrojó y bajó la cabeza.
—Tú... —murmuró, con la voz temblorosa—. ¿Viniste a humillarme otra vez?
Grimm se detuvo, sorprendida.
—Bueno... sí. Pero... —miró a Russel con ojos curiosos—. ¿En serio capturaron a un selecto de Lord Demonio? ¿Y lo convirtieron en sirvienta?
Russel apretó los labios, avergonzado.
—No es gracioso.
Grimm se acercó, olfateando la olla.
—¿Qué estás cocinando?
—Curry —respondió Russel, sin mirarla—. El que le gusta a Rokugo.
Grimm frunció el ceño.
—¿Tú sabes lo que le gusta a Rokugo?
Russel asintió, con una mezcla de orgullo y resentimiento.
—Sí. Especias, carne rara, Lo cocina lento, durante tres horas, con fuego controlado... —hizo una pausa, y luego añadió con amargura—. Carajo, yo no deberia saber esto.
Grimm sintió un nudo en el estómago. Celos.
—Pero... tú solo eres un prisionero —dijo, tratando de convencerse a sí misma—. No eres... especial para él.
Russel soltó una risa triste.
—Lo soy. Pero Yo se que me estan usando. No puedo hacer nada para salir de esta situacion, pero se quien se aprovecha de mi...
Grimm bajó la mirada, herida.
—...Tienes razón.
Se dio la vuelta, dispuesta a irse, pero antes de salir, murmuró:
—Maldito niño Quimera.
Russel la miró, y por un instante, vio en sus ojos lo mismo que sentía él: soledad.
— Sacerdotiza de Zenarith. —dijo, deteniéndola—. Si alguna vez quieres aprender a cocinarle algo que le guste al patan ese ... puedo enseñarte.
Grimm se giró, sorprendida.
—¿Por qué harías eso?
Russel sonrió, por primera vez sin amargura.
De vuelta en la base de Kisaragi, el equipo regresó tras la relativa victoria. Sin embargo, no todo el mundo compartía la misma insatisfacción. Grimm al enterarse de que Rokugo había dejado fuera de la guerra final contra el rey demonio, se sintio despechada y excluida.
Grimm observaba a Rokugo con los brazos cruzados y una expresión de profundo desdén.
—Así que... decidiste ir a la "guerra final" contra el Rey Demonio y ni siquiera me avisaste. ¿Acaso soy invisible para ti, comandante? —espetó Grimm.
Rokugo suspiró, claramente agotado por sus constantes quejas.
—Mira, Grimm, no te llevé porque, para empezar, tú solo duermes durante el día. Tampoco sé dónde vives realmente. Apareces y desapareces como un fantasma.
Grimm, ofendida, golpeó su silla de ruedas con las manos.
—¡Eso es una excusa barata! ¡Podría haber sido útil! ¡Además Rose es mi mejor amiga!
Snow entro por la puerta, visiblemente malherida y agotada, se desplomó en una silla cercana. Su armadura estaba destrozada, con su equipo 3d desgastado, y las marcas de la batalla eran evidentes.
—¿Qué te pasó ahora, Snow? —preguntó Rokugo con una mezcla de sarcasmo y preocupación.
—El Gorrión Titán, Rey del Cielo... luché contra él durante días. Pero no pude matarlo. Apenas escapé con vida. —dijo Snow con la mirada perdida.
Rokugo, visiblemente incómodo, intentó calmar la situación, pero antes de que pudiera hablar, Lilith apareció con un botín brillante de joyas, traídas en su maleta.
—He hecho lo que se me pidió —dijo Lilith con una sonrisa satisfecha—. El castillo del rey demonio ha sido expuesto. De mi parte, les ordeno ingresar al bosque y tomar territorios no reclamados. Y conviertan esta base en una ciudad, Alice será la gobernadora de la misma.
Lilith regresó al cuartel general de Kisaragi en la Tierra, con un maletín lleno de gemas preciosas que le había dado la princesa Tilis como agradecimiento por la destrucción de la torre de Lord Demonio. Entró en la oficina de Astaroth y Belial, presumiendo descaradamente su botín.
—¡Miren lo que traje! Estas joyas son magníficas. ¡Ese planeta está lleno de riquezas! —dijo Lilith, con una sonrisa de triunfo.
Astaroth, sin embargo, no estaba impresionada.
—¿Y Rokugo? ¿Dónde está mi Rokugo? —preguntó con tono frío, cruzándose de brazos.
Lilith se encogió de hombros.
—Bueno, él está ocupado. Algo sobre conquistar el planeta. Ya sabes, esas cosas. Además, ¿no son estas gemas más interesantes? —dijo, intentando desviar la atención.
Belial observó la situación con una sonrisa maliciosa.
—Lilith, ¿segura que no estás ocultando algo? Tal vez... un pequeño secreto que Astaroth no deba saber.
Lilith se tensó y negó rápidamente.
—¡Por supuesto que no! Todo está bajo control. Rokugo está haciendo su trabajo... más o menos.
Astaroth no estaba convencida.
—Lilith, te advertí que no jugaras en ese planeta. Tu único objetivo era traer a Rokugo de vuelta. Y ahora vienes aquí con joyas, como si eso compensara tu incompetencia. —dijo Astaroth, su tono cargado de furia.
Lilith, sintiendo que las cosas se salían de control, intentó defenderse.
—¡No es mi culpa que Rokugo esté... distraído! Además, estas joyas son un gran recurso para Kisaragi. ¡No me regañes por hacer un buen trabajo! —respondió con desafío.
Astaroth, incapaz de contener su enojo, cargó contra Lilith, y pronto ambas estaban enfrascadas en una feroz batalla campal dentro de la oficina. Belial, disfrutando del espectáculo, se recostó en su silla, sin hacer nada para detenerlas.
—Esto es mejor que cualquier telenovela —comentó Belial, con una sonrisa divertida.
Lo que comenzó como una simple discusión sobre el botín de guerra pronto se convirtió en una batalla campal dentro de las oficinas de Kisaragi. Lilith, Astaroth, y Belial se enfrentaron a golpes y gritos, dejando claro que el caos dentro de la organización estaba solo comenzando.
A la mañana siguiente, mientras Rokugo revisaba algunos informes de las tierras conquistadas, su dispositivo de comunicación comenzó a sonar. En la pantalla apareció el rostro serio de Astaroth, la ejecutiva de Kisaragi, con una expresión que dejaba entrever una mezcla de irritación y algo más profundo.
—Rokugo, debemos hablar. —Astaroth comenzó sin rodeos, con el ceño fruncido y los brazos cruzados.
Rokugo sonrió con su típico descaro.
—Oh, Astaroth. Qué sorpresa. ¿Te extrañé mucho o solo estás aquí para otra de tus charlas sobre responsabilidad? —preguntó con tono burlón.
Astaroth ignoró su comentario y fue directo al grano.
—He escuchado rumores, Rokugo. Rumores de que estás... entreteniéndote demasiado en ese planeta. No puedo permitir que tu comportamiento afecte nuestra reputación. —Su tono era frío, pero había un dejo de inseguridad detrás de sus palabras.
Rokugo levantó una ceja, fingiendo sorpresa.
—¿Rumores? Astaroth, querida, ¿desde cuándo prestas atención a chismes? Pensé que eras más sensata que eso. —dijo mientras se reclinaba aún más en su silla.
—Basta de juegos, Rokugo. —Astaroth lo interrumpió—.
—¡Rokugo! —dijo Astaroth sin rodeos, apenas se estableció la conexión—. He tomado una decisión. Quiero que asignes tu misión de supervisión a cualquiera de los agentes que ya enviamos para la conquista. Es hora de que regreses a la sede.
Rokugo arqueó una ceja, sorprendido por la petición repentina y la urgencia en la voz de Astaroth.
—¿Por qué tanto apuro? —preguntó, tratando de sonar casual—. Según la constitución de Kisaragi, cualquier cambio de misión de este nivel necesita la aprobación unánime de las tres ejecutivas. No puedes simplemente pedírmelo.
Astaroth apretó los labios, claramente molesta, pero aún así levantó la barbilla.
—No te preocupes por eso. Traeré a Lilith para que dé su voto de aprobación —dijo, haciendo un ademán a alguien fuera de la pantalla.
Un momento después, la cámara se amplió y mostró a Belial arrastrando a una Lilith claramente inmovilizada, con los tentáculos roboticos atados y una expresión de resignación en el rostro. Tenía algunos rasguños y su ropa estaba algo desarreglada después de la pelea del día anterior. A pesar de su estado, Lilith sonreía de una forma astuta, como si estuviera disfrutando de la situación.
—Vamos, Lilith, vota —ordenó Astaroth, con una mezcla de impaciencia y desesperación en su tono—. Da tu aprobación para que Rokugo pueda asignar su misión y regresar a la sede de Kisaragi.
Lilith soltó una risita sarcástica, pero, después de un momento de tensión, asintió lentamente.
—Voto a favor —dijo, con una voz apenas audible, aunque su expresión dejaba en claro que estaba actuando contra su voluntad—. Rokugo puede transferir su misión y regresar.
Rokugo entrecerró los ojos, observando a Lilith con atención.
—No lo creo —respondió Rokugo con firmeza—. Claramente Lilith no está hablando por su propia voluntad, y esto va en contra del espíritu de la constitución de Kisaragi. No pienso cancelar mi misión sin un verdadero consenso.
Y, sin decir nada más, cortó la videollamada abruptamente.
Al otro lado de la pantalla, Lilith sonrió con satisfacción y dejó escapar un suspiro de alivio, moviéndose apenas un poco en su lugar, como si celebrara su pequeña victoria. Belial la miró con confusión, mientras Astaroth se frotaba las sienes, claramente frustrada.
—¡Maldito Rokugo! —gruñó Astaroth, dándose cuenta de que sus intentos de hacer que regresara habían fallado—. ¿Cómo se atreve a ignorar mis órdenes?
Lilith, aún inmovilizada y claramente agotada, lanzó una mirada de burla hacia Astaroth.
—Te lo dije, querida Astaroth. —comentó Lilith con sarcasmo—. Además, creo que tus celos y tu falta de control están empezando a ser muy evidentes.
Astaroth frunció el ceño y miró hacia otro lado, intentando ocultar su expresión de frustración. Se levantó y se acercó a la ventana, desde donde se podía ver toda la ciudad bajo su dominio, extendiéndose hasta donde alcanzaba la vista. En un susurro, casi como si estuviera hablando con ella misma, murmuró:
—Por favor, Rokugo... vuelve pronto.
Mientras tanto, Lilith, en su silla amarrada, empezó a retorcerse un poco, como si intentara acomodarse.
—Por cierto... —dijo Lilith en tono de queja, interrumpiendo el momento de introspección de Astaroth—. ¿Podrían soltarme ya? No he ido al baño en todo el día.
Astaroth suspiró profundamente y se alejó de la ventana, sin dignarse a responder, mientras Belial intentaba, con algo de cautela, desatar a Lilith sin recibir un golpe en el proceso.
Astaroth miró por la ventana, contemplando la ciudad iluminada por los neones de Kisaragi. Su rostro mostraba una mezcla de frustración y melancolía. En voz baja, casi como un susurro, murmuró:
—Por favor, Rokugo... vuelve pronto.
De vuelta en el planeta en proceso de ser conquistado por Kisaragi, Snow entró apresurada en la sala de reuniones improvisada de la base, Snow colocó un viejo libro sobre la mesa, con un mapa del planeta desgastado y varias notas escritas a mano. Rokugo estaba sentado al otro lado, hojeando distraídamente.
—Así que, según mi investigación, el Rey Demonio se llama Mehlmehl y ha gobernado por 200 años antes de iniciar su invasión. ¿Todo esto porque el Reino de Grace les parece un lugar mejor para vivir que el desierto? —dijo Rokugo, con una mezcla de incredulidad y aburrimiento.
Snow asintió, cruzándose de brazos con aire de superioridad.
—Exacto. La desertificación causada por el Topo Titán Rey de Arena los obligó a buscar un lugar habitable. Es trágico, si lo piensas.
Rokugo suspiró, apoyando la cabeza en su mano.
—¿Y el hermano de la princesa Tilis? ¿Algún rastro?
Snow negó con la cabeza.
—Nada. Parece que la teletransportación aleatoria lo mandó a algún lugar completamente desconocido. Han pasado meses, Rokugo. Puede que nunca regrese.
Rokugo se inclinó hacia atrás, claramente decepcionado.
—Típico. Por cómo funciona este mundo, esperaba que el Rey Demonio fuera una chica joven y hermosa, como en los RPG. Pero en lugar de eso, tenemos a un gobernante de 200 años con problemas inmobiliarios. Qué decepción.
—Nada... —respondió Snow, bajando la cabeza, derrotada—. No hay rastro de él en ninguna de las ciudades cercanas. Y el reino está demasiado ocupado con los demonios y titanes como para buscarlo más a fondo.
Rokugo suspiró, y cuando Snow levantó la mirada, sus ojos parecían... vacilantes. Estaba cansada y desesperada. Y en un impulso, pareció dispuesta a llegar a medidas drásticas.
—Oye, Rokugo... —dijo con una voz temblorosa, mientras se desabrochaba el cuello de su camisa, revelando apenas un poco de piel— No he comido nada en dias, Alice me retiene mi salario porque estoy full de deudas... Si... si me das algo de comida, puedo... mostrarte más.
Rokugo se quedó mirándola en silencio por un segundo, con una expresión de incredulidad.
—¿Eh? ¿Te estás ofreciendo a enseñar tus pechos solo por comida? —respondió, levantando una ceja con un toque de burla en su tono—. Muy bien, pero si voy a invitarte, entonces también debo invitar a Grimm y Rose. No voy a hacer un favoritismo aquí.
Snow, visiblemente avergonzada, apretó los dientes, pero al final accedió, sabiendo que Rokugo no iba a ceder sin incluir a los demás.
De vuelta en la base, invitaron a Rose y Grimm a unirse a la celebración. La atmósfera era relajada hasta que Rose, con su tono habitual de indiferencia, soltó una bomba.
- Ya he abandonado todo mi papel como Patrashe, A partir de hoy daré lo mejor de mi como combatiente de Kisaragi.
Grimm, que estaba disfrutando de su bebida, levantó la mano.
—Tambien Voy a renunciar al ejército del Reino de Grace. Desde ahora, seré completamente agente de Kisaragi como Rose. Aunque, claro, seguiré siendo sacerdotisa. Mi devoción no puede ser abandonada.
Snow, que acababa de dar un sorbo de su copa, escupió el contenido de inmediato.
—¡¿Qué?! —gritó, mirando a sus ex compañeras de unidad con incredulidad—. ¿Están traicionando a Grace?
Rose encogió los hombros, despreocupada.
—No lo llamaría traición. Es más como una decisión lógica. Kisaragi me ofrece más oportunidades.
Grimm asintió.
—Y mi fe en Zenarith no se contradice con trabajar para Kisaragi. Puedo tener ambas cosas.
Snow estaba furiosa, sintiendo que aquellas estaban dejando atrás al pais.
Alice, observando la escena, aprovechó la oportunidad para expresar sus propias "ambiciones".
—Ah, es perfecto. Cuando lleguemos a la sede principal de Kisaragi, Rose podrá ser convertida en una súper mutante aprovechando sus habilidades de quimera.
Grimm levantó la mano, esperando ansiosa.
—¿Y qué pasa conmigo? —preguntó, claramente interesada.
Alice inclinó la cabeza, como si analizara a Grimm detenidamente.
—No estoy segura. Eres básicamente una mujer-zombie-mutante. Tendría que estudiar cómo sacar provecho de eso.
—¡No me llames zombie! —protestó Grimm, golpeando la mesa.
Snow, sintiéndose ignorada, interrumpió:
—¿Y yo? ¿Por qué no me consideran? También he ayudado a Kisaragi.
Rokugo, con su característico descaro, respondió:
—Porque eres una chica normal, Snow. No tienes superpoderes ni habilidades especiales. No hay nada con potencial que mejorar, Ademas has mostrado deslealtad en cualquier facción en la que te encuentres, no se puede confiar en personas asi, asi que te limitamos ha pedirte recados.
Las palabras golpearon a Snow como un balde de agua fría. Sintió una mezcla de humillación y rabia, aunque intentó ocultarlo.
—Así que... ¿no tengo nada que ofrecerles? —murmuró, bajando la mirada. - Tengo habilidades de liderazgo e investigación.
— lástima, En Kisaragi ya tenemos gente con mucha fuerza fisica, con habilidades de liderazgo y Alice es mejor investigadora, con eso de nuestro nuevo satelite de Kisaragi—Rokugo soltó una carcajada, tratando de quitarle peso a sus palabras.
Snow lo miró, indignada, pero antes de que pudiera replicar, Alice cambió el tema.
—Lilith puede estar lejos, sin su presencia no puedo activar el Laser satelital, pero logré acceder a las fotos del satélite. —Alice presentaría una foto de una imagen —. Hay una isla misteriosa que cambia de posición en cada foto.
Rokugo, fascinado, se inclinó hacia adelante.
—¿Una isla que se mueve?¿ Que diablos pasa con este planeta? .
-Ja, ahora Alice es una inutil. Hip
Admitelo, necesitas mis habilidades, di que quieres que me una a Kisaragi.
-Es impresionante tu debil control del alchohol, eres una cabeza de pollo, Snow
- No se que es eso, pero no soy debil
- Si es asi, bebe esto- Grimm le pasaria el resto de su bebiba a Snow, quien lo beberia hasta el fondo
- No, Grimm, esta tipa vive en la base de Kisaragi, ¿Quien crees que tendra que llevarla ?
Snow, completamente ebria, comenzó a decir cosas que hicieron que Rokugo y Grimm se miraran con incredulidad.
—Mira, Grimm... —dijo Snow, tambaleándose y señalando a Rokugo con un dedo inestable—. ¡Tu "novio" quiere emborracharme para aprovecharse de mí! ¡Hah!
Grimm, conocedora de las artimañas de Snow y ya acostumbrada a su manera de comportarse bajo el efecto del alcohol, ni siquiera mostró un atisbo de celos. De hecho, se limitó a rodar los ojos y dar un sorbo a su bebida.
—Tu estas viviendo por ti misma, Snow. Como si alguien fuera a tomar en serio tus tonterías de borracha —respondió con sarcasmo.
Finalmente, Rokugo, harto de los desvaríos de Snow y viendo que no se quería mover del bar, la cargó sobre su hombro. Snow, colgada de su hombro, empezó a lloriquear.
—Vámonos, ebria asquerosa. —dijo, mientras Snow seguía murmurando cosas incomprensibles hasta que finalmente se quedó dormida.
—Rokugo... ¡No quiero irme! ¡No me trates asi! —protestó, pataleando mientras el alcohol la llevaba a un estado cada vez más patético.
Sin embargo, poco a poco, sus protestas fueron disminuyendo cambiando a un llanto hasta que se quedó completamente dormida, roncando sobre el hombro de Rokugo, quien suspiró con resignación.
A la mañana siguiente, Snow se despertó con una fuerte resaca y un rostro pálido de vergüenza. Los recuerdos de la noche anterior comenzaban a volver, y con ellos, la vergüenza por el ridículo que había hecho.
—Oh, no... —murmuró, llevándose las manos al rostro—. ¿Qué he hecho anoche...?
Mientras tanto, Rokugo y los demás la miraban desde la distancia, sonriendo con diversión, y recordando cada detalle de la noche anterior.
Mas tarde, Mientras Rokugo caminaba distraídamente por las calles de Grace, con la mente ocupada en cómo matar el tiempo antes de el Rey demonio responda,
, Grimm apareció rodando en su silla de ruedas. Con una sonrisa melosa y un tono deliberadamente casual, se acercó a él.
—Comandante ... —dijo Grimm, fingiendo inocencia mientras lo miraba desde abajo—. ¿Sabes cómo funcionan esos "caballos mecánicos" que usan los agentes de Kisaragi?
Rokugo arqueó una ceja, confundido por la pregunta pero también algo divertido por el intento de Grimm de coquetearle disimuladamente.
—¿Caballos mecánicos? ¿Te refieres a las motos? —preguntó con aire desinteresado.
Grimm asintió rápidamente, emocionada de haber captado su atención.
—Sí, exacto. Desde que te vi montar uno he querido aprender a usar uno. Tal vez podría ser una alternativa mejor a esta silla de ruedas... —añadió, señalando su vehículo actual con un gesto dramático.
Rokugo suspiró, sabiendo que esto no iba a terminar bien, pero consideró sus opciones: o soportaba a Snow y a Alice en la base o enseñaba a alguien a manejar moto lo que probablemente le lleve a morirse de iras, accidentes y lo que es peor, que se dañe la moto por mal uso, Optó por lo segundo.
—Bien, te enseñaré —respondió finalmente, encogiéndose de hombros—. Pero no esperes nada romántico ni épico. Esto es solo trabajo.
Grimm sonrió ampliamente, complacida de que hubiera aceptado.
—¡Gracias, comandante! No te arrepentirás.
Rokugo llevó a Grimm hasta una bodega en la base de Kisaragi, donde estaba estacionada su moto recontruida despues de que Snow quemo su casa. Era una máquina reluciente, con un diseño futurista que combinaba perfectamente con la estética de Kisaragi.
—Esta es mi moto —dijo Rokugo con orgullo, dándole una palmada al asiento—. Y si quieres aprender a manejarla, tendrás que seguir mis instrucciones al pie de la letra.
Grimm observó la moto con admiración, imaginándose ya conduciendo libremente por la ciudad. Sin embargo, cuando Rokugo le explicó lo básico sobre cómo pilotarla, hizo una pausa incómoda.
—Ah, cierto... No puedes conducir una moto con falda. Te estorbará.
Sin dudarlo, Grimm se amarró la falda improvisadamente para que no le molestara, dejando ver más de sus piernas de lo habitual. Aunque Rokugo trató de ignorarlo, no pudo evitar soltar una risita burlona.
Grimm lo fulminó con la mirada.
—No empieces, comandante . Solo quiero aprender.
Con eso, Rokugo procedió a enseñarle los controles básicos. Le mostró cómo encender la moto, cómo acelerar y frenar, y cómo mantener el equilibrio. Grimm escuchaba atenta, pero cuando llegó el momento de ponerlo en práctica, todo salió mal.
En cuanto Grimm se subió a la moto y tocó el acelerador, instintivamente giró demasiado rápido, haciendo que la máquina se tambaleara peligrosamente. Por poco no se cae, pero Rokugo tuvo que sujetarla justo a tiempo.
—¡Oigan! ¡Con calma, Grimm! ¡No estamos en una carrera aquí!
Grimm jadeó, todavía temblando por el susto.
—¡Esto es más difícil de lo que parece!
Después de varios intentos fallidos, Grimm comenzó a notar algo problemático. Cada vez que tenía que detenerse o ajustar su posición, sus pies tocaban el suelo. Y debido a su maldición, que le impedía usar zapatos, sus pies descalzos se lastimaban con la arena y el pavimento.
—Esto no va a funcionar —murmuró Grimm, frustrada, mientras bajaba de la moto y regresaba a su silla de ruedas—. Prefiero quedarme con mi silla antes de destrozarme los pies cada vez que quiera moverme.
Rokugo se encogió de hombros, claramente aliviado de que hubiera decidido abandonar tan pronto.
— Sabia que esto iba a salir mal de un modo u otro.
Grimm rodó hacia Rokugo con una expresión decidida mientras este revisaba su brazalete, probablemente contando sus puntos malos.
— Comandante —dijo Grimm, interrumpiendo su concentración—, ¿podrías enseñarme a conducir uno de esos autos?
Rokugo levantó la vista, sorprendido por la petición.
—¿Conducir? Bueno, técnicamente sé cómo manejar un auto... pero no tengo licencia. Aunque, pensándolo bien, esto no es la Tierra, así que las licencias de conducir no valen de nada aquí.
Grimm sonrió ampliamente, emocionada ante la idea.
—¡ Entonces, ¿me enseñas? ¡Sería mucho más útil
Rokugo suspiró, recordando que sus otras alternativas para pasar el rato incluían soportar los sermones de Alice, Ver a Snow siendo miserable o ver cómo Rose devoraba toda la comida del campamento. Ninguna de esas opciones era particularmente atractiva.
—Bien, está bien. Pero olvida todo lo que hayas visto cuando Alice conduce. Ella es una máquina mezclada con un auto. Literalmente está hecha para eso. Tú y yo somos diferentes.
Con eso, Rokugo llevó a Grimm al 4x4 todo terreno que había cambiado por puntos malos meses atrás
Se subió al asiento del conductor y comenzó a explicarle lo básico, saltándose completamente la mecánica y todas esas cosas "tediosas" que los estudiantes normales suelen ignorar. Sin embargo, conforme hablaba, Rokugo se dio cuenta de que él mismo había olvidado varios detalles importantes sobre cómo conducir debido a que Alice siempre había estado al volante.
—Mira, el volante es para girar, el pedal derecho es para acelerar y el izquierdo es para frenar. Fácil, ¿no? —explicó Rokugo con aire confiado.
Grimm asintió, emocionada, y rápidamente se cambió al asiento del conductor. Con manos temblorosas, agarró el volante y pisó el acelerador sin previo aviso. El auto salió disparado hacia adelante, zigzagueando peligrosamente mientras Grimm gritaba de pánico.
—¡FRENA! ¡FRENA! —gritó Rokugo, sujetándose del tablero mientras el auto casi choca contra un árbol.
Grimm pisó el freno de golpe, deteniendo el vehículo abruptamente. Ambos se quedaron en silencio por unos segundos, recuperando el aliento.
—¿Qué demonios fue eso? —exclamó Rokugo, furioso—. ¡Te dije que el pedal izquierdo es para frenar! ¿Por qué pisaste el acelerador como si estuvieras en una carrera de dragones?
Grimm lo miró avergonzada.
—¡Lo siento! ¡Pensé que iba más despacio!
Rokugo se masajeó las sienes, tratando de calmarse.
—Esto es inútil. Nunca vas a aprender a conducir. Además, estos autos son exclusivos para empleados de Kisaragi. Nuestro auto tiene a Alice como piloto designada, y dudo que lleguen autos comerciales a este planeta en décadas. Así que, básicamente, estás perdiendo tu tiempo.
Grimm bajó la mirada, claramente decepcionada.
—Oh... pensé que sería divertido.
Rokugo, notando su desánimo, intentó cambiar de tema para distraerla.
—Además, ¿sabes quién mejoró estos autos? Lilith, mi jefa.
Grimm lo miró con los ojos bien abiertos, confundida.
—¿Tu... madre?
Rokugo se atragantó con su propia saliva.
—¡¿Qué?! ¡No! ¡Lilith no es mi madre! ¡Es mi jefa! ¿Por qué siempre piensas eso?
Grimm se encogió de hombros, todavía algo confundida.
—Bueno, ella se presento como la madre de todos los combatientes y mandona... pensé que tal vez...
Rokugo levantó las manos, exasperado.
—¡Ya basta! No es mi madre. Y deja de decir tonterías antes de que se me agote la paciencia, En todo caso seria madre de Alice porque ella la creo desde cero.
Grimm soltó una risita nerviosa, aunque seguía sintiéndose un poco incómoda por la situación.
—De acuerdo, de acuerdo... Solo estaba bromeando. Pero gracias por intentar enseñarme, supongo.
Rokugo bufó, cruzándose de brazos.
—No me lo agradezcas. Probablemente acabemos muertos si vuelves a intentarlo.
Ambos regresaron a la bodega que servía como estacionamiento en silencio, aunque Grimm no pudo evitar sonreír al recordar lo emocionante que había sido sentir el viento en su rostro mientras conducía, incluso si solo había durado unos segundos. Por otro lado, Rokugo decidió que nunca más volvería a intentar enseñarle algo a Grimm, al menos no algo que involucrara vehículos.
En los siguientes dias, Una noticia de la convocatoria de la princesa Tilis llegó a manos de Rokugo mientras revisaba los informes diarios en la base. No tardó mucho en entender que esto era más que una simple invitación formal. El castillo habia sido remodelado, duplicada la guardia, duplicada las armas, Con vigilancia que permitirá ver si alguno intentase infiltrarse con un equipo 3d u otro metodo.
Los guardias explicitamente dejaron en claro que Tilis había hecho la invitacion a Alice,y por extencion a Rokugo sería admitidos, dejando explícitamente fuera a Snow.
—Así que la princesa quiere verme... pero prohíbe la entrada a Snow —murmuró Rokugo, leyendo la nota con un toque de satisfacción en su voz.
Snow, al escuchar esto, frunció el ceño, visiblemente molesta.
—¡¿Qué tiene esa princesita en mi contra?! —protestó, apretando los puños—. ¡Soy una caballero del Reino de Grace!
—Bueno, parece que la princesa quiere "deshacerse" de ti, ¿no crees? —comentó Rokugo, divertido ante el malestar de Snow.
- Snow es una criminal registrada - Dijo el guardia principal de la puerta - Ya no es una caballera.
Tras Salir de la audiencia
—Entendido, pero déjeme decirle que si lord demonio es conocido segun la informacion de Snow por ser arrogante y codicioso, si manda una mensajera, lo más probable es que sea una trampa. ¿Está segura de que quiere que haga esto? - Dijo Alice
Tilis asintió, firme.
—Por eso eres el único adecuado para esto. Llévate a quien consideres necesario, pero maneja la situación con cuidado... Pensandolo bien, Si es una trapa creo que se quien debe ir en nombre de Grace.
Rokugo y Alice entran en la base de Kisaragi y, antes de que pudiera replicar, le lanzó una mochila.
—Empaca, Snow. Vienes conmigo, Vamos al castillo del Rey demonio a negociar su rendición, Una demonio del sueño nos guiara .
Snow lo miró, sorprendida.
—¿Eh? ¿De verdad?
Rokugo sonrió de manera astuta.
Rose levantó la mirada, intrigada.
—¿Y yo?
—Tú también vienes.
Rose asintió con desinterés, pero un destello de curiosidad cruzó su mirada.
Grimm, aún dormida, fue cargada por Rokugo sin pedir permiso.
—¿Y ella? —preguntó Snow, señalando a Grimm.
—Llora cada vez que la dejamos fuera de algo importante. Así que mejor la llevamos dormida para evitar drama.
Snow suspiró.
—Eres un desastre de comandante, ¿lo sabías?
Siguieron el camino ahora sin la niebla del territorio de Lord demonio, el castillo era evidente a simple vista.
El castillo era imponente, con torres negras y una atmósfera densa que hacía que Snow y Rose se sintieran incómodas. Al entrar, fueron recibidos por la propia reina, una mujer de figura elegante y ojos brillantes como llamas, Se presento una mujer joven de apariencia elfina.
—Bien hecho personas impudentes, pero valientes que han llegado aqui en reconocimiento por su gran coraje... —Viper se le quebro la voz mientras sus ojos recorrían al grupo—... Les consedere muertes rapidas a indoloras
—Soy de la sociedad secreta Kisaragi, Alice la negociadora ¿Puedo decir que eres Lord Demonio?
Viper asintió.
—Sí, Soy la actual reina demonio, Viper.
Encantado de conocerte, señorita Lord demonio, Soy el agente de combate seis, siéntete libre de llamarme Rokugo. Somos de la compania Kisaragi, actualmente contratados por el reino de Grace para protección.
- Tu reputación te precede, Rokugo, pero antes de comenzar, ¿Cómo está Russel? —preguntó con un tono de preocupación genuina.
Rose dio un paso adelante y respondió.
—Russel está bien... aunque está siendo obligado a crear agua y limpiar mientras usa un traje de sirvienta —dijo, encogiéndose de hombros—. No es el trato más amable para un prisionero de guerra, pero... podría ser peor.
Viper suspiró con desdén.
—No puedo negar que eso suena humillante. Russel siempre ha sido un niño problemático, pero no merecía eso. —Luego, cambió de tema—
- ¿Por cierto, Que paso con Heine? Me esperaba que ella fuera la mensajera.
-Viper dudo- ...Heine esta encarcelada en la mazmorra ¿Te gustaria verla?.
Los condujo por el castillo hasta una celda donde, para sorpresa de todos, estaba Heine, la demonio de la Flamia. La expresión de Heine era de total desdicha, sus ojos reflejaban la mezcla de traición y humillación que sentía.
—¿Heine? —preguntó Snow, aguantandose la risa.
- ¿Que te paso? - Selecta de Lord demonios- Dijo Rokugo riendo.
Heine estaba con una expresión de derrota.
—No te rias Rokugo, que todo esto es tu culpa. Fui acusada de traicionar a los demonios. —Su voz era amarga—. Por mi culpa, La jefa de Rokugo destruyo la torre y lanzó ese ataque desde el cielo, El anterior Rey demonio estaba alli. La Reina me considera responsable de la muerte de nuestro anterior rey.
- Oh.. Entonces el Plan de Lilith si fallo con exito- Se Sorprendio Rokugo
- Mehlmehl, era mi padre. Mi padre de algun modo sabia que iban por el ese dia, de Algun modo tenia el presentimiento que la barrera no funcionaria y se refugio en la torre. - Respondio Viper .
Rokugo y Snow no pudieron evitar burlarse.
—Vaya, Heine. ¿Y tú eras la orgullosa Selecta de Lord Demonio? —se mofó Rokugo.
—¿Cómo se siente ser traicionada por tu propia gente? —añadió Snow con un tono venenoso.
Heine, con el rostro rojo de ira y humillación, les lanzó una mirada de odio.
—¡Idiotas! ¡No saben lo que es vivir aquí! —gritó
Viper las interrumpió, seria.
—Heine está aquí porque la traición se castiga con la muerte. Sin embargo, por su largo servicio al reino, he decidido retenerla en prisión... al menos por el momento
Rokugo, viendo una oportunidad, levantó la mano.
—¿Qué tal si me la entregas como esclava? La podemos usar en Kisaragi... Servira como equivalente a las reparaciones que normalmente paga el bando perdedor al ganador —propuso, con un tono frío y sin atisbo de compasión.
Heine abrió los ojos como platos, entrando en pánico.
—¡¿Qué?! ¡No puedes hacer eso! ¡Soy una general, no una esclava! —gritó, intentando zafarse de sus cadenas.
Viper se quedó en silencio por un momento, pero finalmente asintió.
—Supongo que es mejor que la muerte. Muy bien, puedes llevártela... pero espero que le encuentres algún uso en tu organización —respondió Viper, manteniendo su compostura.
Heine, al escuchar esto, comenzó a entrar en pánico.
—¡No... no puede ser! ¡No quiero ir contigo! —exclamó con desesperación.
Snow, siempre dispuesta a agitar la situación, se acercó con una sonrisa malévola y le susurró en tono burlón.
—Oh, Heine... tienes suerte de que Rokugo quiera "conservarte". —Luego añadió, con una sonrisa diabólica—. ¿Sabes? Él tiene unas cuantas ideas interesantes para sus "esclavas". Quizás quiera ponerte a limpiar en traje de sirvienta, como a Russel... o algo mucho peor.
Heine cayó de rodillas frente a su reina, desesperada. Las lágrimas corrían por su rostro mientras intentaba aferrarse a cualquier esperanza de salvación.
—¡Por favor, mi reina Viper! ¡No me dejes con él! ¡No sabes lo que ese degenerado podría hacerme! —suplicó Heine, su voz temblorosa mezclada con pánico absoluto.
Viper miró hacia otro lado, incapaz de enfrentar las súplicas de su fiel sirvienta. A pesar de todo, sabía que no había otra opción; Si no entrega a Heine tendría que pagar los daños y que matar a Heine. Rokugo, viendo la desesperación de Heine, decidió aprovechar la oportunidad para ganar puntos malos. Con una sonrisa burlona y un brillo travieso en sus ojos, se inclinó hacia ella, disfrutando de su incomodidad.
—¿Sabes, Heine? Ahora que eres mía, puedo hacer contigo lo que quiera... —dijo Rokugo lentamente, dejando que cada palabra resonara en el aire tenso.
Heine lo miró con horror, temiendo lo peor.
—¡No! ¡Por favor, no! ¡Haré lo que sea, pero no me hagas eso! —imploró, retrocediendo instintivamente.
Rokugo sonrió aún más ampliamente, fingiendo considerar algo dramático y cruel. Miró a Russel, quien seguía disfrazado de sirvienta debido a uno de los experimentos previos de Rokugo, y tuvo una idea especialmente retorcida.
—Aquí está mi plan: tú y yo tendremos intimidad, claro está... pero con una pequeña audiencia. Russel aquí medirá qué tan "complaciente" eres. Y créeme, aunque le gustará lo que vea, también se sentirá profundamente avergonzado al verte así, tratada como una simple marioneta bajo mis órdenes —declaró Rokugo, disfrutando de la agonía mental que estaba provocando en Heine.
Heine palideció completamente, balbuceando incoherencias mientras intentaba procesar el escenario ficticio que Rokugo describía. Su respiración se volvió errática y parecía a punto de desmayarse del terror.
Sin embargo, antes de que Rokugo pudiera continuar con su elaborada amenaza, Alice intervino de manera abrupta. Sin decir palabra, golpeó a Rokugo directamente en la cabeza con fuerza suficiente para derribarlo al suelo.
— Rokugo, esto no es apropiado ni productivo. Nadie encuentra humor en tus acciones, y estás socavando la moral del grupo —dijo Alice con frialdad, ajustándose las gafas mientras lo observaba desde arriba.
Rokugo se frotó la cabeza adolorido, sorprendido por la reacción de Alice. Cuando levantó la vista, notó que Snow, Rose lo miraban con expresiones de miedo y asco. Incluso Viper parecía incómoda con la situación.
—¿ Que Broma?
Snow cruzó los brazos y lo fulminó con la mirada.
—Tus bromas nunca son divertidas, Rokugo. Solo logras hacer que todos se sientan incómodos o molestos. ¿Podrías comportarte como un adulto por una vez?
Rose asintió en silencio, claramente disgustada, Rokugo suspiró, rascándose la nuca con frustración.
—Bien, bien... Lo siento, ¿de acuerdo? No volveré a asustar a Heine. Al menos no hoy.
Heine, todavía temblando, se alejó de Rokugo tan rápido como pudo, refugiándose detrás de Viper. Aunque sabía que ahora pertenecía a Rokugo según los términos del trato, la sola idea de estar cerca de él la llenaba de ansiedad.
Alice, siempre práctica, rompió el silencio incómodo.
—Sugiero que continuemos la negociacion.
La sala, con paredes cubiertas de símbolos y grabados que evocaban épocas antiguas y poderes ya perdidos, irradiaba una solemne melancolía. Era como si las piedras mismas susurraran historias de guerras, titanes y catástrofes que habían devastado el mundo en eras pasadas. Viper, con una expresión de resignación, se dirigió a ellos con voz firme.
—El último ataque —comenzó, mirando a Rokugo directamente a los ojos— destruyó las defensas de nuestro reino demoníaco. Oficialmente... ya no tenemos nada. Ni poder, ni ejército, ni territorio, ni barrera. —Hizo una pausa, y en sus ojos se veía la sombra de la derrota—. No tengo más opción que rendirme ante el Reino de Grace y ante su organización, Kisaragi.
Viper se giró hacia Rokugo y su grupo, con una expresión solemne y resignada. Heine, a su lado, no podía contener las lágrimas.
—Oficialmente, me rindo. No solo ante el Reino de Grace, sino también ante tu organización, Kisaragi —dijo Viper con voz firme, aunque su mirada delataba su pesar.
Rokugo cruzó los brazos, observándola con curiosidad.
—Vaya, eso suena bastante noble viniendo de un demonio. ¿Y ahora qué piensas hacer?
Los ojos de Rokugo se iluminaron con una chispa de interés, aunque mantenía una expresión de indiferencia. Al escuchar la declaración de Viper, Heine, quien estaba junto a ella, rompió en llanto de pura impotencia, incapaz de aceptar la derrota total de su gente.
Viper continuó, mirando al suelo mientras apretaba los puños.
—Como símbolo de mi rendición... quiero que me ejecuten en público. Que mi pueblo vea el precio de nuestra derrota y no vuelvan a invadir otro pais jamás. Es lo mínimo que puedo hacer para redimir las acciones del anterior Lord Demonio. Mi pueblo merece una oportunidad de vivir en paz.
Heine soltó un grito de angustia.
—¡No! ¡Por favor, mi reina! ¡No puedes hacer esto! ¡No es su culpa! —Heine se aferró al vestido de Viper, rogándole con desesperación.
Viper acarició la cabeza de Heine con ternura.
—Lo siento, Heine, pero mi tiempo ha llegado. Tú, en cambio, tienes una oportunidad de seguir adelante. Haz algo bueno con lo que te quede.
Heine sollozó sin poder responder, mientras Snow observaba la escena con una mezcla de incomodidad y compasión.
Subieron a la torre, donde Viper, con la dignidad que le quedaba, dio un último anuncio a su pueblo. Su voz resonó con fuerza sobre la devastada ciudadela demoníaca.
—¡Ciudadanos de mi reino! —proclamó Viper con voz firme—. Yo, Viper, vuestra reina, declaro oficialmente nuestra rendición. Si desean sobrevivir, huyan al reino de Toris, que alguna vez fue nuestro aliado. No hay más futuro aquí, pero tal vez allí encuentren esperanza, es momento de aceptar nuestra realidad. Nos hemos quedado sin defensas, y ya no hay lugar para nuestra resistencia. Yo aceptaré la responsabilidad de nuestras acciones y ofrezco mi vida a cambio de la paz.
El pueblo escuchó en silencio, algunos llorando, otros huyendo apresuradamente mientras las palabras de Viper resonaban en todo el reino. Rokugo, mientras tanto, observaba desde abajo, tomando notas en su brazalete para su próximo reporte.
Las palabras de Viper flotaron en el aire como un adiós trágico, y la desesperación se extendió entre los habitantes que escuchaban desde las sombras de sus hogares.
Rokugo, junto a su grupo, la observaba con una mezcla de curiosidad y satisfacción. La misión parecía haber sido un éxito rotundo, y ahora tenían a la líder del enemigo rindiéndose ante ellos. Cuando Viper terminó su discurso, ella y Heine se unieron al grupo camino al carro que los llevaría de vuelta al Reino de Grace.
Cuando terminaron, Rokugo y su equipo se prepararon para regresar al Reino de Grace. Sin embargo, al llegar al carro, se encontraron con Grimm desesperada, golpeando la ventana desde adentro.
—¡Sáquenme de aquí! ¡Idiotas! ¡Me secuestraron y me dejaron encerrada! —gritaba Grimm, su rostro una mezcla de rabia y frustración.
Rokugo se llevó una mano a la nuca, riendo nervioso.
—Oh, cierto... puse el seguro para niños cuando llegamos, Grimm seguía dormida. Se me olvidó desbloquearlo.
Snow suspiró, mientras Rose intentaba no reírse. Finalmente, Rokugo abrió la puerta y dejó salir a Grimm, quien salió tambaleándose y lo fulminó con la mirada.
—¡Si vuelves a hacerme esto, juro que te maldeciré de verdad esta vez! —gruñó Grimm.
—Oh, cálmate, no fue para tanto. Además, mira el lado positivo, no te pasó nada, —respondió Rokugo con desinterés.
Viper y Heine subieron al carro, ocupando los asientos traseros junto a Grimm, quien seguía murmurando amenazas contra Rokugo.
De vuelta en el Reino de Grace, Viper fue escoltada hasta la plaza principal, donde la gente de Grace se reunió, expectante. Con la cabeza en alto y sin un ápice de temor, Viper hizo una declaración pública.
—Yo, Viper, hija del Rey Demonio, ofrezco mi vida como pago por los errores de mi reino. Mi única petición es que mi pueblo tenga la oportunidad de vivir en paz. Por favor, acepten mi cabeza como símbolo de nuestra rendición.
La multitud murmuró, dividida entre el alivio y el asombro. Heine, desde un costado, lloraba en silencio mientras Snow y Rose observaban sin intervenir.
Esa noche, Rokugo se encerró en su habitación para redactar su reporte para la sede de Kisaragi. Mientras escribía, Alice lo interrumpió con una videollamada de Astaroth.
—¿Qué planeas hacer ahora, Rokugo? —preguntó Astaroth, tratando de sonar casual, aunque la tensión en su voz era evidente.
Rokugo sonrió, sabiendo exactamente cómo irritarla.
—Decidí quedarme otro mes, Astaroth. Este mundo es increíblemente raro, y quiero investigar más sobre su origen. Tal vez incluso encuentre algo que pueda servirle a Kisaragi.
Astaroth frunció el ceño, y su tono se volvió más severo.
—¿Otro mes? Rokugo, ¿qué es lo que realmente estás haciendo allí?
Rokugo fingió pensar por un momento antes de responder.
—Oh, ya sabes, cosas de agente. Sabotajes, alianzas, resurrecciones extrañas... lo de siempre.
Antes de que Astaroth pudiera responder, Rokugo terminó la llamada con una sonrisa burlona.
En la sede de Kisaragi, Astaroth miró por la ventana con un suspiro, mientras Lilith, aún recuperándose de sus ataduras, murmuraba desde el fondo:
—Te lo dije. Ese hombre nunca regresa cuando debe.
Astaroth, ignorando a Lilith, susurró para sí misma.
—Por favor, vuelve pronto, Rokugo...
En la base de Kisaragi, Oficina central Alice entregó una pila de documentos a Viper y señaló el escritorio.
—Tu ejecución fue definida, pero hasta entonces estas bajo custodia de Kisaragi, para que no te aburras, Tu tarea será simple. Ordenar y clasificar estos papeles. Bienvenida al emocionante mundo de la burocracia de Kisaragi, —dijo Alice, con su tono característicamente neutral.
Viper miró los papeles con resignación, mientras Heine, que estaba a su lado, cruzó los brazos y bufó.
—¿Y qué se supone que debo hacer yo? —preguntó Heine con desdén.
Snow no perdió la oportunidad de seguir molestando a Heine, quien observaba todo con una mezcla de ira y terror.
—Vaya, Heine... ¿quién diría que terminarías aquí, sirviendo como "mascota" de Rokugo y ahora viendo cómo tu reina se convierte en empleada de Kisaragi? —le dijo Snow, burlándose descaradamente.
Heine, al escuchar esto, no pudo evitar temblar de impotencia.
Alice ajustó su brazalete y la observó con frialdad.
—Encontraremos un trabajo adecuado para ti. Tal vez algo en la limpieza. Tranquila, No te vamos a entregar a Rokugo . Rokugo puede ser un degenerado, pero incluso él sigue nuestra jerarquia y Yo fui nombrada la gobernante de esta base y futura ciudad, —respondió Alice, mirando de reojo a Rokugo, quien estaba absorto en su Gameboy.
Heine frunció el ceño y murmuró:
—Odio esto. Odio ser una esclava. Odio a Rokugo. Odio que mi país haya caído...
En el Garaje de Kisaragi.
—¿Qué... qué me perdí? —preguntó, frotándose los ojos mientras se levantaba y estiraba. —Oye, ¿por qué diablos está Heine aquí? —preguntó Grimm con evidente frustración.
Rose, que estaba comiendo un trozo de carne, respondió con calma:
—Viper, la ex reina demonios nos entregó a Heine como esclava. Es un gesto para mostrar su rendición total. Aunque... no sé cómo eso ayudará mucho, —añadió con indiferencia.
Rose la miró con una sonrisa divertida y respondió:
—Oh, solo el fin de una guerra, la rendición del Reino Demoníaco, y... bueno, ahora tiene a una ex reina demonio trabajando para Kisaragi.
Grimm se quedó inmóvil por un momento, procesando la información. Poco a poco, su mente comenzó a llenarse de imágenes imaginarias de Heine seduciendo a Rokugo. Sus ojos se entrecerraron y su puño tembló.
—¡Esa perra! —gritó, dirigiéndose directamente hacia Heine.
Al llegar Grimm a la oficina de Kisaragi, Grimm la señaló con un dedo acusador y gritó:
—¡Escúchame, demonio traidora! ¡Aunque tu reina se rindió, nunca olvidaremos que fuiste nuestra enemiga!
Heine levantó la vista, notando la furia en los ojos de Grimm, pero estaba demasiado exhausta para responder con la misma agresividad. Sin embargo, Grimm continuó, sin contener su frustración.
-- ¡Y que quede claro que nunca, pero NUNCA, permitiré que te conviertas en la amante de mi novio, Rokugo!
Heine abrió los ojos, sorprendida y ofendida.
—¿Qué? ¡Estás loca! ¡Yo odio a Rokugo! ¿Cómo puedes siquiera sugerir algo así? —protestó, claramente indignada.
Grimm, con una sonrisa amenazante, levantó la mano.
—¿Ah, sí? Pues tengo algo para ti. ¡Te voy a maldecir para que nunca puedas seducir a nadie!
Heine soltó un suspiro desesperado, como si ya no tuviera fuerzas para discutir, y simplemente murmuró:
—Como si mi vida no fuera lo suficientemente miserable ya...
Antes de que Grimm pudiera terminar su amenaza, Viper se puso entre ambas, levantando las manos con calma.
—Emm ¿Grimm? Disculpe. Yo soy Viper, la ex Reina Demonio. Entiendo que Heine al igual que los otros generales comando mi ejercito y fue responsable de la muerte asesino a muchos habitantes de Grace Y si tienes la intención de maldecir a alguien, entonces hazlo conmigo. Soy la responsable de mi reino y de mi gente, incluyendo a Heine. Si deseas descargar tu ira, hazlo sobre mí, pero no sobre ella.
Grimm parpadeó sorprendida al escuchar la voz decidida de Viper. Aunque era reacia a aceptar la propuesta de una ex enemiga, la intensidad en los ojos de Viper hizo que reconsiderara.
—Hmph... muy bien. Pero recuerda que esto no cambia nada. Siguen siendo nuestras enemigas —respondió Grimm, aunque en su voz había menos hostilidad que antes.- He terminado de hablar, voy a dormir.
Alice, observando la interacción, se acercó a Heine y le dio una palmada en el hombro, tratando de infundirle algo de ánimo.
—Vamos, Heine. Ya que ahora eres parte de Kisaragi, te enconte un trabajo que puedas hacer. Y por cierto... —Alice sonrió con algo de picardía—, puedes relajarte.
Rokugo estaba sentado en un rincón, jugando en su Gameboy que había traído con sus puntos malos desde la sede de Kisaragi. Viper, que había terminado temporalmente con su tarea, se acercó y se sentó a su lado, observando la pantalla con curiosidad.
—¿Qué es eso? —preguntó, inclinándose ligeramente para ver mejor.
Rokugo, sin apartar la vista del juego, respondió:
—Esto, mi querida exreina, es tecnología de entretenimiento avanzada. Un Gameboy. Es mi manera de mantenerme cuerdo en este planeta. Eso y el porno.
Viper lo miró con fascinación.
—Nunca había visto algo así. Mi padre siempre nos dijo que antes de que aparecieran los titanes la tecnología avanzaba rápidamente. Pero nunca nos contó los detalles. Solo hablaba de las guerras y cómo... Mejor vuelvo a mi trabajo
Del otro lado
Alice le asignó a Heine su primer trabajo en la base: limpiar los conductos de ventilación. Heine, visiblemente frustrada, tomó las herramientas y se preparó para empezar.
—Esto es humillante. ¡Yo era una general en el ejército demoníaco! —se quejó.
Alice, con su tono neutral, respondió:
—Y ahora eres una trabajadora de Kisaragi. Adáptate. Si haces un buen trabajo, tal vez te asignemos algo más digno.
Heine apretó los dientes, pero no dijo nada más, resignada a su nueva realidad.
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