Dentro de las instalaciones de la base de Kisaragi
Rokugo caminaba junto a Belial por las instalaciones, intentando mantener su compostura mientras le daba un recorrido a la ejecutiva.
Belial: Cierto ¿Como esta Viper?
Rokugo: Oh, Viper, Pues esta en el Hospital
Rokugo acompañaria a Belial a la enfermeria.
Al verlos entrar, Viper dejó de hablar con un grupo de demonios y se acercó con una sonrisa.
Viper: "¡Belial! Es un placer verte de nuevo. La última vez que nos vimos fue durante mi cirugía en la Tierra, ¿no?"
Belial asintió y observó a Viper con aprobación.
Belial: "Así es. Debo admitir que me impresionaste durante esa visita. No todas las personas tienen el coraje de someterse a una cirugía de mutación en Kisaragi. Pero parece que te ha ido bien."
Viper, sonrojándose ligeramente, bajó la mirada.
Viper: "Bueno, tenía que hacerlo... por mi gente. Aunque ahora, siendo honesta, me gusta mi nueva forma. Me siento más fuerte y capaz de proteger a quienes me importan."
Belial sonrió de forma casi maternal antes de mirar a Rokugo.
Belial: "Deberías aprender algo de Viper, Rokugo. Ella tiene un propósito claro, algo que a veces parece faltarte."
Rokugo levantó las manos en un gesto defensivo.
Rokugo: "¡Oye! Yo tengo un propósito. Estoy conquistando este mundo para Kisaragi, ¿no es suficiente?"
Belial suspiró.
Rokugo, ignorando el comentario, decidió cambiar de tema nuevamente.
Rokugo: "De todas formas, hay algo importante que necesitas saber. Hay una organización llamada Hiiragi que parece estar interfiriendo con nuestras operaciones. Controlan monstruos gigantes y parecen tener tecnología avanzada, posiblemente comparable a la nuestra."
Belial entrecerró los ojos, asimilando la información.
Belial: "Interesante. Entonces, ¿son enemigos potenciales o simples rivales?"
Rokugo: "Definitivamente enemigos. Ya destruyeron nuestro satélite, y hace poco intentaron usar a un gato titán para destruirnos.
Belial asintió con seriedad.
Belial: "Entendido. Entonces, ayudaré en lo que pueda. Aunque, te advierto... no esperes que me quede aquí demasiado tiempo. Vine porque las cosas en la Tierra están tranquilas y no tengo papeleo que hacer. Ya sabes que desde mi cirugía no tengo la paciencia para sentarme a escribir informes."
Belial (mirando de reojo a Rokugo): "Por cierto, Rokugo, pensé que te interesaría saber algo curioso. En un principio, yo había declarado abiertamente que quería tomar esta misión. Pero... bueno, los dados decidieron, y aquí estás tú, disfrutando de esta experiencia en mi lugar."
Rokugo (forzando una sonrisa nerviosa): "Oh... ¿De verdad? ¿Qué hice para recibir una suerte asi?."
Belial: "Sí, o tal vez no. Tal vez la suerte fue no venir. Pero en fin, también he reclutado a algunos elementos interesantes para apoyar en esta misión. Pero no los pude traer. No tienen el Rango para ser enviados aun"
Rokugo (intrigado): "¿Oh? ¿Y que tiene de especial la nueva camada?"
Belial: "Encontré a dos sujetos peleando en el techo de mi casa, F18 , Ya tenia superfuerza, supervelocidad, bueno reflejos y una gran inteligencia Ah, y también F19 Tenia la capacidad de volar, teletransportarse y no se me ocurre otra forma de describir su mutacion mas que como magia. Pensé que su habilidad podría ser útil, así que ahora trabajan para nosotros."
Rokugo asintió, impresionado por como le habra ganado Belial para ganar a adversarios asi y reclutarlos para los fines de Kisaragi.
Belial (con un tono despreocupado): "Y ya que nuestro planeta está en paz por primera vez en años, pensé que no estaría mal visitar este mundo de fantasía con eso de que hicieron un llamado de emergencia ante una nueva competencia emergente... Los tales Hiiragi que están preparando un ataque. Creo que me divertiré ayudando a ponerlos en su lugar."
Una figura familiar apareció ante Belial: Heine.
Rokugo: Hey, Heine, ven aquí. Esta es Lady Belial, una de las líderes supremas de Kisaragi
Heine (Pasando a la confusión y el miedo ): "¿Ejecutiva Belial? ..."
Belial la miró de arriba abajo, su expresión neutral, pero con una ceja levantada de forma notable.
Belial: "Ah, Heine, ¿verdad? Sí, Lei de ti. ¡Así que eres la imitadora de los informes!. Tu voz y nombre "Heine de las Llamas," se parecen demasiado a los míos. No puedo permitir que haya confusiones en la cadena de mando."
Heine (nerviosa): "R-respetuosamente, el título me fue otorgado por el Señor Demonio como lausuaria de magia de fuego más fuerte del ejército. Significa mucho para mí.Incluso si es parecido al tuyo, no puedo simplemente cambiarlo.. ."
Belial (con un tono de mando): "No me importa, A partir de ahora, cambia tu nombre y... modula tu voz. No quiero escuchar ni una pizca de parecido. ¿Entendido?"
Heine asintió rápidamente, temblando ligeramente. Era obvio que no quería contradecir a Belial, así que aceptó el cambio sin hacer preguntas. Rokugo observó la situación, sorprendido de cómo Belial manejaba a sus subordinados, y no pudo evitar sentir una extraña mezcla de respeto y temor hacia ella.
Rokugo (spensando): "Belial... sigue siendo una jefa beligerante e irrazonable pero cariñosa muy, muy en el fondo."
Belial (mirando a Rokugo con una sonrisa burlona): "¿Qué? ¿Te conmoví? Vamos, Rokugo, Ha pasado demasiado tiempo desde que te vi, sigue guiandome"
Rokugo (rápidamente, sonriendo): "No, no... solo pensaba que eres... realmente confiable... incluso si a veces puedes ser brutal."
Belial (cruzando los brazos y riendo): "¡Vaya! ¿Eso es un cumplido? Casi suenas como si estuvieras enamorado de mí. Pero vamos, Rokugo, aún queda trabajo que hacer. No me has convencido de que esta misión esté en las mejores manos."
En ese momento, Alice vino con unos reportes de lo que se supone eran casos de corrupcion investigados de Snow y la princesa Tilis.
Belial, que había estado escuchando mientras inspeccionaba su servoarmadura, interrumpió con una expresión aburrida.
Belial: "Todo eso de política y discursos me aburre. Prefiero estar en la primera línea de combate. Pero, hey, si necesitan que rompa algunas cabezas de nobles, pueden contar conmigo."
Dentro de las instalaciones de Kisaragi, el día continuaba con su ritmo habitual de actividad frenética, pero con un toque de calma por la presencia de Belial, quien supervisaba las tareas y aseguraba que todo estuviera en orden. Ahora, se encontraba revisando el rendimiento de los combatientes bajo su mando, un proceso que no solía ser tan sencillo, especialmente cuando se trataba de personajes tan... excéntricos.
Belial (con una mirada fija en su pantalla, revisando los informes): "Bien, veo que los demonios reclutados siguen siendo un dolor de cabeza... parece que no están motivados para avanzar como deberían."
Rokugo (cerca, observando los datos con cierta incomodidad): "Sí, los demonios no se interesan mucho por los puntos malos. Aun en los que han alcanzado alto rango en Kisaragi ni siquiera los canjean. Parece que no tienen necesidad de nada... o simplemente no se molestan."
Belial (en tono seco): "Exacto, un grupo difícil de manejar. Pero en fin, veamos el informe de alguno de los nativos mutantes que llego al Rango de combatiente... Rose... mmm, nada, como era de esperar. ¿Se Gasta todos sus puntos malos en comida?"
Rokugo (sonriendo nerviosamente): "Sí... parece que Rose se ha centrado más en conseguir comida que en cualquier otra cosa."
Belial (resignada, suspirando): "No es que me sorprenda. Una lástima. Es un buen combatiente, pero está claro su prioridad."
Rokugo (asintiendo): "Sí, El sistema no tiene mucha importancia para ella. A Pesar de que Alice ha movido todos sus hilos para que Rose le ponga empeño en la escuela de combatientes"
Belial (pasando a otro informe): "Ahora Nativas que llegaron al rango de combatiente no mutante, Snow... ¿qué tenemos aquí? ¡Oh, por Dios!" (Se ríe de forma amarga) "¿¡Se puso a spawnear espadas a lo loco!? ¿Para qué demonios gastó puntos en eso?"
Rokugo (un poco decepcionado): "¿Donde fue esa caballero que conocí?."
Belial (con cara de frustración): "Snow tambien gastó una cantidad significativa de puntos en material para hacer espadas
Rokugo: Oh, eso, fue un negocio fallido. Las espadas que hizo no son mágicas y lo peor son tan caras que nadie del Reino de Grace puede permitírselas. ¡Lujos imnecesarios l!"
Belial (en tono severo): "Eso se llama mala gestión. ¡Le daré una amonestación por no solo ganar pocos puntos, sino por malgastarlos de esa manera! Va a aprender a ser más cuidadosoa con lo que canjea."
Rokugo (con una sonrisa nerviosa): "¿Amonestación? ¿De qué tipo? Si eso solo se hace cuando un combatiente queda en puntos malos negativos en un periodo prolongado de tiempo"
Belial (en tono serio): "Bueno, Ser Yo, tiene sus ventajas."
Justo en ese momento, Rose, con una mirada confundida, se acercó a Rokugo, claramente buscando algo.
Rose (con tono inocente): "Comandante Rokugo¿Has visto a Grimm? No la encuentro por ninguna parte."
Rokugo se puso tenso de inmediato, desviando la mirada y haciendo como que no sabía de quién estaba hablando.
Rokugo: "¿Grimm? No tengo idea. ¿Quién es esa? ¿Un agente nuevo o algo así?"
Rose frunció el ceño, cruzándose de brazos.
Rose: "¡No te hagas el tonto! Grimm es tu novia, ¿no? Deberías saber dónde está. ¿No has estado con ella últimamente?"
Belial, que había estado revisando sus guantes, levantó la vista y observó a Rokugo con una expresión que decía claramente: 'Estúpido Rokugo, Astaroth te matará con sus poderes de hielo cuando se entere de tu traición.' No dijo nada, pero su sonrisa burlona lo decía todo.
Rokugo, sudando frío, intentó cambiar de tema rápidamente.
Rokugo: "¡Ah, cierto! Tal vez esté en... no sé, el templo de Zenarith o algo. Seguro anda por ahí haciendo sus cosas de sacerdotisa."
Rose, claramente no convencida, lo señaló con un dedo acusador.
Rose: "Tú sabes algo. Puedo verlo en tu cara. Más vale que no le hayas hecho nada malo a Grimm, Rokugo."
Belial finalmente intervino, disfrutando de la incomodidad de Rokugo.
Belial: "Oh, estoy segura de que Rokugo tiene una explicación muy interesante para todo esto. ¿Verdad, Rokugo?"
Rokugo, sintiendo cómo su vida se complicaba cada vez más, forzó una risa nerviosa mientras se rascaba la nuca.
Rokugo: "Sí, sí, claro. Todo está bajo control. Nada de qué preocuparse."
Las pantallas de las computadoras parpadeaban con datos y estadísticas, y el sonido de teclas siendo presionadas llenaba el ambiente.
Belial (con una mirada fija en la pantalla, levantando una ceja): "Parece que no todo es tan fácil como pensabas, Rokugo. La agente con más puntos acumulados es Viper. De hecho, Rompio tu récord de mayor cantidad de puntos mantenidos por un combatiente No fundador de Kisaragi."
Rokugo (con una sonrisa nerviosa, tratando de mantener su postura): "Eso no es justo... Si yo no tuviera que gastar tantos puntos en canjear armas, probablemente habría acumulado más puntos que ella."
Belial (cruzando los brazos, sin mirarlo): "¿Armas, dices? Sabes que los registros de los canjeos están en la base de datos, ¿verdad? Y lo que más canjeas... es pornografía y mangas, Rokugo."
Rokugo (con un rojo intenso en las mejillas, tratando de desviar el tema): "¡Eso no es relevante! ¡¿Acaso no puedo disfrutar de esas cosas?!"
Belial (con un tono de voz seco, sin inmutarse): "No se trata de lo que disfrutes, Estuviste en números negativos por mas de un mes dos veces en este planeta. "
Rokugo (haciendo una mueca de frustración): "¡Esto no es justo! Viper, por ser semi-demonio y además mutante, no necesita esos puntos. Es una ventaja innata que tiene, no como yo, que tengo que estar sobreviviendo con mis... aficiones."
Belial (con una mirada fija, como si estuviera calculando todo lo que decía): "Sí, sí, seguro... Pero, ¿sabías que Viper ha acumulado más puntos en mucho menos tiempo? Y por densidad, ha logrado más que tú."
Rokugo (incrédulo, frotándose la cabeza): "Eso es... eso es imposible. Viper, aunque sea una ex-reina demonio, no puede ser... ¡Ah, espera! ¡Esa es la verdadera razón! Viper, siendo hija de un rey demonio, tiene un historial que la hace acumular puntos sin esfuerzo, ¿verdad?"
Belial (sonriendo levemente, como si estuviera disfrutando el momento): "Exacto, Rokugo. Y, por cierto, creo que te olvidaste de un pequeño detalle... Ella también fue entrenada para ser una líder, y no se distrae con... sus intereses personales, como tú."
Rokugo (sonriendo a regañadientes, tratando de cambiar de tema): "Bueno... no puedo negar que tiene ventajas. Pero, ¿qué pasa contigo, Belial? Tú también has acumulado muchos puntos, y no soy tonto. No me engañas, sé que algo raro pasa contigo."
Belial (mirándolo fijamente, como si leyera sus pensamientos): "Oh, ¿me estás cuestionando? ¿Acaso no te das cuenta de que, por mi densidad y naturaleza, he logrado mucho más rápido que tú? Pero claro, debes estar acostumbrado a que siempre te pongas en el centro de todo."
Rokugo (poniéndose aún más incómodo, sin saber cómo seguir la conversación): "Eso... eso no es lo que quería decir, pero... ¡Eres como una máquina!"
Belial (desviando la mirada, con una sonrisa apenas visible): "Bueno, Rokugo, no todos somos unos perdedores como tú. Algunos sí sabemos cómo manejar nuestros puntos."
De pronto, Rose apareció corriendo hacia Rokugo, claramente buscando a alguien.
Rose: "¡ Comandante ¿Donde esta Grimm?
Belial miró a Rokugo con una expresión casi burlona.
Belial: "Espero que estés listo, Rokugo. Porque si esto empeora, Astaroth podría decidir venir personalmente a 'supervisar' tu progreso."
Rokugo, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda, sonrió débilmente.
Rokugo: "¡Todo está bajo control! No hay necesidad de molestar a Astaroth con esto."
Belial, claramente disfrutando de la situación, simplemente sonrió
Alice, ignorando por completo la tensión, se acerco y miró a Belial.
Alice: "Por cierto, Belial, me sorprende que haya venido en esta misión. No es común verle tan activa fuera de la Tierra."
Belial, ajustando su servoarmadura, respondió con una sonrisa.
Belial: "Bueno, ya que Rokugo se la pasa enviando informes incompletos, alguien tenía que venir a ver qué estaba pasando. Además, necesitaba un descanso de la rutina en la Tierra. Pero debo admitir que este lugar tiene su propio encanto... "
Alice asintió, como si estuviera de acuerdo y explicaba sobre las amenazas de ese mundo. Mientras Rose miraba sin parpadear a Rokugo
Rokugo, notando la persistente mirada inquisitiva de Rose, suspiró profundamente antes de alzar las manos en señal de rendición.
Rokugo: "¡Está bien, está bien! Sí, Grimm... bueno... está muerta."
Rose abrió los ojos como platos, retrocediendo un paso como si acabara de escuchar la mayor atrocidad imaginable.
Rose: "¡¿La mataste?! No lo puedo creer.
Rokugo, incómodo, se rascó la cabeza mientras trataba de calmarla.
Rokugo: "Mira, no es tan grave como suena. Recuerda que Grimm siempre revive. Fue... un experimento. Quería confirmar algo."
Belial, cruzada de brazos y claramente disfrutando del drama, intervino con tono sarcástico.
Belial: "¿Un experimento? Qué fascinante manera de describir el asesinato de tu novia.
Belial (mirándolo con curiosidad, inclinando la cabeza): "Hmm... ¿Eso de revivir a alguien en el es cierto?... Siempre pensé que era una historia para que los agentes no se sintieran tan culpables por sus fracasos. Quiero ver cómo funciona todo eso."
Alice, con su tono práctico y lógico, interrumpió mientras revisaba su tablet.
Alice: " No es nada nuevo. Aunque... hay una posibilidad de que Grimm sea un robot. Podría explicar por qué explotó. Quizá activó su mecanismo de autodestrucción."
Rose, horrorizada, golpeó ligeramente a Alice en el brazo.
Rose: "¡No digas tonterías, Alice! Grimm no es un robot. Es una persona, aunque no-muerta. ¿Cómo puedes ser tan insensible?"
Alice, sin inmutarse, encogió los hombros.
Alice: "Es una hipótesis lógica basada en la evidencia disponible."
Rokugo (con una expresión derrotada, bajando la cabeza): "Bien... Vamos. Aunque temo lo que nos encontraremos allí. "
Cuando llegaron a la casa de Grimm, el caos era evidente. La explosión había causado más daño de lo que esperaba, y el lugar estaba hecho un desastre. La explosión había destruido gran parte del lugar, incluyendo el sistema de agua, acumulándose el agua.
Rose, rodando los ojos, se aguanto el vomito, mientras ayudaba a Rokugo a recoger los restos reconocibles de Grimm en silencio. Rokugo vio que por ahi flotaba el cigarillo de la noche anterior.
Después de una agotadora jornada que incluyó limpiar la habitación de Grimm, darle mantenimiento a la tubería e instalación eléctrica, y recoger lo que quedaba de "Grimm", Rokugo y Belial finalmente llegaron al templo de Zenarith
Rokugo (de pie frente a un altar en el templo, mirando el cuerpo inerte de Grimm): "Aquí estamos, Grimm. Sigh... Espero que este rito funcione."
Rokugo de la culpa coloco algunos de sus consolas con los juegos coronadas, monedas y revistas porno.
Belial (mirando la escena con cierto interés, pero con una expresión seria): "Así que esto es lo que pasa cada vez que ella muere. Tus informes decian que es casi como un espectáculo. Me pregunto si las historias que mencionaste en tus informes son reales, Rokugo."
Rokugo (mirando el cuerpo de Grimm con una expresión distante, mientras coloca un cigarro en el altar como ofrenda): "Este es el cigarro que compartimos el día anterior... Grimm dijo que iba a ser especial para ella ¿Lo considerara adecuado para la ceremonia Zenarith?
Rokugo (sonriendo levemente, encendiendo el cigarro antes de colocarlo sobre el altar): "Es más simbólico de lo que parece. Bueno, lo demás está en manos del templo. Sólo espero que Grimm no se resienta cuando se despierte."
Con la ofrenda en su lugar, La atmósfera se cargó con una energía que hizo que la habitación se sintiera más densa, como si las mismas paredes respiraran. Finalmente, un resplandor suave iluminó la mesa, apareciendo el cuerpo de Grimm desnudo desde los restos apenas reconocibles de carne, sangre y hueso que tomaron de los escombros de su casa, y después de unos instantes, la figura de Grimm comenzó a moverse lentamente.
Rokugo (con una leve sonrisa nerviosa): "Por fin..."
Grimm (despertando con un jadeo, mirando a su alrededor, confundida): "¿¡Qué demonios!? ¿¡Rokugo, me MATASTE!? ¿¡Por qué!? ¿¡Me mataste sin ningún puto motivo!? ¿¡Qué clase de maldito psicópata eres!? ¡¿Por qué hiciste eso?!"
Rokugo (aliviado pero algo nervioso, con una sonrisa incómoda): "Bueno, quería saber si de verdad no podías usar zapatos."
Grimm (con los ojos desorbitados, claramente ofendida): "¡¿Qué!? ¿¡Eso es lo que te pasó por la cabeza!? ¿¡Qué clase de mierda es esa!? ¡Me mataste! ¡Me mataste y te burlas de mí por un par de malditos zapatos! ¡Esto no es genial, Rokugo! ¡ESTO NO ES GENIAL!"
Belial (intentando calmar la situación, con su habitual tono de voz fría y calculadora): "¿Qué tiene de malo? Es genial. No puede morir. Eso la convierte en un sujeto valioso, ¿no? Si no puede morir, podemos aprovechar eso. Nadie quiere perder a un agente tan valioso."
Grimm (visiblemente furiosa, se incorpora y comienza a caminar alrededor, hablando de forma acalorada): "¿¡GENIAL!? Sabes lo que es ser apuñalada, fusilada, decapitada, molida, quemada, atropellada, comida viva, explotada... ¿¡Quieres saber lo que SE SIENTE!? Duele mucho, y nunca acaba. Nunca termina, porque cada vez que me recupero, tengo que volver a pasar por todo eso. Y, ¿¡por qué!? Porque nadie me quiere, porque me ven como una maldita zombie. ¡Y no, no es GENIAL!"
Rokugo (con la expresión seria, sabiendo que ahora la situación se había descontrolado un poco): "Grimm... la situación no es tan sencilla. Lo único que hicimos fue revivirte, pero no pensaba que fuera a ser así... lo siento. Es... complicado, ¿sabes? Pero lo que quise decir con los zapatos es que... bueno, es un tema del que hablaremos después. No fue por maldad."
Belial (mirando a Grimm con una calma inquietante, como si no entendiera completamente la magnitud de su frustración): "No te estábamos tratando como un objeto... pero tal vez Rokugo no haya considerado el impacto emocional. ¿Tienes algo más que añadir, Grimm?"
Grimm (completamente desencajada, mirando de un lado a otro entre Rokugo y Belial): "¿Emocional? ¿¡Qué impacto emocional!? ¿¡Acaso no has escuchado lo que acabo de decir!? ¡El dolor no se va, nunca se va! ¡Cada vez que renazco, tengo que recordar todo el sufrimiento y nunca acaba! Y lo peor de todo... es que me sigue pasando.
Belial, claramente entretenida, cruzó los brazos y lanzó una sonrisa burlona hacia Rokugo.
Belial: "¿Ahora si puedes explicar como es eso de novia o Prometida? ¿Qué significa esto, Rokugo? ¿Es algo que olvidaste mencionar en tus informes?"
Rokugo, frotándose la frente en frustración, intentó explicarse.
Rokugo: "Es... complicado. Simplemente hice un acuerdo casarme con ella si ambos estamos solteros en diez años. Es más una especie de trato casual, no significa nada serio."
Grimm (se queda en silencio por un momento, confundida): "¿¡Qué!? ¿¡Un acuerdo!? ¡¿Nada serio!? ¿¡Hace dos años que hicimos ese trato!? ¡Eso significa que me quedan ocho años! Y... ¿Qué pasa con las noches que pasamos juntos? ¿Por que estoy desnuda?¿Y por qué esa chica está aquí? "¿Quién es esa mujer de Pelo Naranja y amarillo? ¿Otra de tus conquistas?"
Rokugo (mirando a Grimm con una leve sonrisa nerviosa, señalando a Belial): "Esta es Belial. Ella es la ejecutiva de Kisaragi. Es... bueno, una de las jefas. "
Al escuchar eso, Grimm se quedó completamente inmóvil por un momento. Luego, como si hubiera activado un interruptor, cambió su postura y se sentó formalmente en el suelo. Inclinándose profundamente ante Belial, dijo con tono solemne:
Grimm: "¡Ah! Entonces... eres... Belial... la ejecutiva. Disculpa, no quería hacer una escena. Es solo que... bueno, las cosas no han sido fáciles últimamente."
Belial (observando el cambio de actitud con un brillo de diversión en sus ojos): "No te preocupes... Grimm. Todo está en orden. Y parece que Rokugo tiene un problema de... comunicación, pero eso no es nada nuevo."
Rokugo (suspirando aliviado, mientras la atmósfera se calmaba un poco): "Bueno, al menos ahora sé que te importa un poco menos el hecho de que te maté..."
Grimm (con una mueca, aún irritada pero menos explosiva): "¡Aún no te lo perdono, pero lo que sea... Solo que esto no acaba aquí, Rokugo! Ya veremos cómo manejamos esto."
Grimm comenzó a recuperar la consciencia. Parpadeó varias veces, tratando de asimilar lo que había ocurrido. Sin embargo, al darse cuenta de que estaba completamente desnuda, sus mejillas se encendieron de furia.
—¡¿Qué demonios?! —gritó, cubriéndose como pudo con sus manos—. ¡No puedo creer que nadie pensara en traerme algo de ropa! ¿Es que soy invisible para todos?
Rokugo, quien había estado observando desde una esquina, intentó acercarse con una expresión relajada, aunque claramente divertido por la situación.
—Tranquila, Grimm. Puedo conseguirte algo de ropa si quieres. Tengo algunos puntos malos acumulados...
Grimm lo fulminó con la mirada, todavía tratando de cubrirse.
—¡Ni se te ocurra! No quiero nada que provenga de ti. Prefiero quedarme así antes que aceptar algo de tu parte.
Belial, quien había estado disfrutando del espectáculo desde lejos, soltó una carcajada burlona.
—Oh, vaya. Parece que alguien necesita ayuda... pero no de Rokugo, claro. —Con un gesto despreocupado, Belial activó su brazalete y canjeó algunos puntos malos por una prenda de ropa y una nueva silla de ruedas, que aparecieron frente a Grimm con un destello metálico.
Grimm observó la ropa con desconfianza. Era un conjunto ajustado y revelador, típico del estilo extravagante que Belial solía usar. Aunque no era exactamente lo que habría elegido, decidió aceptarlo solo porque venía de Belial.
—Esto es mejor que nada, supongo... —murmuró mientras se vestía rápidamente, aún incómoda.
Mientras tanto, Rose permaneció en silencio, observando todo con curiosidad. Cuando Grimm terminó de vestirse, Rose se acercó y tomó suavemente la silla de ruedas, haciendo señas hacia la salida del templo.
Grimm, ahora sentada en su nueva silla, cruzó los brazos con frustración.
—Cuando salgamos del templo, voy a buscar algo más decente para ponerme. Esto no es digno de una sacerdotisa.
Rokugo negó con la cabeza, sonriendo con suficiencia.
—Ah, sobre eso... cuando explotaste, también destruiste toda la infraestructura habitable de tu casa. Así que no queda nada allí para buscar.
Grimm lo miró con incredulidad, luego estalló nuevamente.
—¡¿Qué?!
Sin darle tiempo a seguir quejándose, Rose empujó la silla de ruedas hacia la salida, dejando a Rokugo y Belial atrás. Aunque Grimm seguía murmurando insultos bajo su aliento, sabía que no tenía otra opción que avanzar.
La base de Kisaragi estaba en pleno alboroto, con cada miembro de la organización de ocupándose de las tareas que les correspondían. La alarma de batalla resonaba por los pasillos, y Belial se encontraba en la sala de comando, observando con calma el despliegue de tropas y agentes.
Rokugo observó a Grimm desde la distancia mientras Rose la consolaba, tratando de calmarla después del "incidente" de los calcetines. Con una nueva ropa —un atuendo que Belial le había regalado—y una nueva silla de ruedas , Grimm aún seguía lanzando miradas de reproche hacia Rokugo, lo que solo le hizo rodar los ojos. Su rostro mostraba una mezcla de impaciencia y frustración por la situación.
Belial se levantó de su asiento, mirando a los alrededores con una expresión calculadora. Era la pieza clave en la estrategia de Kisaragi, y su poder no era algo que se pudiera ignorar. Con solo mover una mano, podía convocar explosiones devastadoras, y su dominio sobre la piroquinesis la hacía una de las combatientes más temibles.
Belial (Volando en el aire, dirigiéndose a los agentes que se encontraban listos para la batalla): "Escuchen, todos. Los Hiiragi son poderosos, pero no somos los principiantes en este juego. Kisaragi tiene lo que se necesita para acabar con ellos. Todos los agentes desplegados deben dar lo mejor de sí mismos. Yo lideraré la ofensiva, y no quiero fallos."
Rokugo (que observaba desde un lado, ligeramente inquieto): "Y... ¿de qué forma planeas terminar con esto, Belial?"
Belial (mirando a Rokugo con una sonrisa torcida, sus ojos brillando con intensidad): "¿De qué forma, dices? Pues, para empezar..." (Levanta la mano y de inmediato comienza a concentrarse) "Lo primero es asegurar que el campo de batalla sea nuestro. Los Hiiragi tendrán una sorpresa." (Hace un gesto, y una gran explosión de fuego estalló fuera de las instalaciones, iluminando el cielo.)
Rokugo (sorprendido por la demostración de poder): "¡Madre mía! ¡Eso fue... increíble! ¿¡Cómo demonios lo hiciste?!"
Belial (mientras observaba el fuego, su rostro impasible): "Es solo una pequeña muestra. Y en cuanto a este ataque..." (Pausa por un momento, mirando al horizonte mientras sus palabras se volvieron frías y letales) "Los Hiiragi nunca sabrán lo que los golpeó."
Con un movimiento fluido, Belial activó su piroquinesis, y grandes columnas de fuego comenzaron a formarse alrededor de ella, mientras su energía aumentaba con cada segundo. El nivel de poder que poseía era aterrador. Podía controlar el fuego, lo que le permitía destruir todo a su paso, desde soldados hasta edificaciones enteras, y las llamas eran tan intensas que convertían el aire mismo en algo abrasador.
Grimm (con una ligera sonrisa, aunque aún sentía el peso de su propia frustración): "¿El plan es .. Hacer explotar todo a lo grande y ver cómo caen como moscas?"
Belial (con voz serena, mientras la intensidad de las llamas crecía): "A veces, la manera más eficiente de acabar con los problemas es quemarlos. Literalmente."
Rokugo (tratando de calmar la situación mientras sentía la tensión en el aire): "¡Esperen! Aún tenemos que organizarnos. No podemos simplemente lanzarnos al fuego... bueno, no literalmente."
Belial (sonriendo sutilmente): "Lo he organizado, Rokugo. El caos es mi aliado, y sé cómo manejarlo. Además, no tenemos tiempo para miramientos. La tribu Hiiragi no será un obstáculo para Kisaragi."
Belial noto a sus combientes motivados oyendo su monologo.
Belial: "¡Bueno, ya que ustedes están perdiendo el tiempo, creo que iré a enfrentar a Hiiragi por mi cuenta!"
Rokugo quiso detenerla, pero sabía que no había nada que pudiera hacer para frenar a Belial cuando se proponía algo. Solo podía rezar para que no destruyera media ciudad en el proceso.
Con un gesto, Belial ordeno salio afuera de la base, mirando el bosque, volvió a concentrarse, y la intensidad de las explosiones de fuego aumentó, causando una serie de explosiones en toda la zona de batalla, donde las naves de Hiiragi que rodeaban a la ciudad escondite empezaron a reaccionar, pero eran demasiado tarde. La devastación era inminente, y la batalla se habria reactivado en todo su esplendor. Las naves que aun están en funcionalidad retrocedían al bosque.
Los distintos agentes de Kisaragi salieron a ver el caos que esperaban.
Grimm (mirando el campo de batalla, con una expresión de indiferencia mientras sentía la incomodidad de su silla de ruedas): "Parece que las cosas están por ponerse realmente feas."
Belial (sonriendo con seguridad): "Solo recuerda, Hiiragi... esto es lo que Kisaragi hace. No dejamos nada sin destruir cuando estamos en juego."
Rokugo, observando la magnitud de la destrucción, pensó en todo lo que había ocurrido hasta ahora y en lo que aún quedaba por suceder.
Mientras las llamas de la piroquinesis de Belial devoraban el campo de batalla, la ofensiva contra Hiiragi estaba en pleno apogeo. Los combatientes de Kisaragi motivados se lanzaban al frente con una determinación implacable, inspirados por la devastadora muestra de poder de su líder. Sin embargo, el foco de atención pronto se desvió hacia el Bosque Oscuro, Belial supero las defenzas del bosque quemando
La destrucción del bosque había sido espectacular, pero el problema apenas comenzaba. Entre los árboles carbonizados y el humo elevándose al cielo, los restos de la flora enemiga aún seguían en movimiento. Las extrañas plantas-damas se retorcían, dividiendo sus cabezas como si aún intentaran resistir. Sin embargo, la energía ardiente de Belial no les dio tregua.
Heine observó con una mezcla de asombro y horror.
Heine: "Esto... esto es ridículo. ¡Un solo ataque fue suficiente para incinerar una parte del bosque y aún así sigue de pie! ¿Qué demonios es esa mujer?"
Belial, con su característica sonrisa despreocupada, ajustó su servoarmadura roja y se limpió un poco de sudor de la frente.
Rokugo se veía más impresionado que preocupado, mientras que Alice tenía los brazos cruzados con una expresión severa.
Alice: "Rokugo... ¿te das cuenta de lo que acaba de hacer?"
Rokugo, sin perder la calma, exhaló pesadamente y levantó una ceja.
Rokugo: "Bueno... técnicamente logró lo que queríamos, ¿no? Abrió un enorme claro en el bosque. ¡Ahora tenemos más espacio para construir!"
Alice cerró los ojos y respiró profundo, tratando de contener su frustración. Finalmente, señaló hacia la Ciudad Escondite a lo lejos.
Alice: "¡Eso no cambia el hecho de que todas las ventanas de la ciudad se rompieron con la onda de choque! ¿Sabes cuántos puntos malos costará reemplazarlas?"
Belial miró despreocupadamente las ruinas humeantes, y luego alzó los hombros.
Belial: "Bah, detalles. Lo importante es que vencimos a la flora molesta y la operación Hiiragi ha sido neutralizada, al menos por ahora."
Rokugo no pudo evitar soltar una risa.
Rokugo: "Sí, claro. Y de paso hemos causado un infierno en la ciudad sin siquiera haber peleado con los Hiiragi directamente... qué eficiente."
Alice se llevó una mano a la cara, claramente resignada.
Alice: "Lo peor es que técnicamente tiene razón... según mis cálculos, la onda de choque de Belial equivalió a diez mil toneladas de TNT. Y dado que su piroquinesis está aumentada con nitro, no hay manera de que pueda hacer otro ataque de ese nivel sin colapsar mañana."
Heine, aún temblorosa tras la demostración de poder, miró a Rokugo con una mirada incrédula.
Heine: "¿Cómo puedes trabajar con estas locas...? ¡Son monstruos!"
Rokugo se giró hacia ella con una sonrisa astuta.
Rokugo: "Bienvenida a Kisaragi, Heine. Aquí solo hay locos."
Alice hizo un escaneo rápido con su equipo y detectó movimiento en la distancia.
Alice: "Los Hiiragi aún no han atacado directamente. Si lo hacen, será desde una dirección en la que nos tengan ventaja estratégica."
Belial se estiró y sonrió y activo su intercomunicador.
Belial: "Bueno, si me trajeron aquí es porque querían una guerra, ¿no? ¡Démosles una!"
Tras unas horas, varios agentes y Belial misma se habían adentrado en el bosque, pero hasta el momento no habían regresado.
Rokugo: "No hay rastro de Belial por ningún lado..."
Sospecha que Belial se perdió cuando aparecieron las nubes negras y, con lo torpe que es, probablemente rompió su brazalete y su comunicador.
Alice: "Parece que el sistema de comunicación de Belial se rompió cuando cayó la tormenta... Según las últimas lecturas, su rastreador indica que sigue viva, pero perdida en alguna parte del bosque."
Rokugo suspira y se rasca la cabeza.
Rokugo: "Tch... Es tan torpe que no me sorprende. Supongo que tendremos que buscarla antes de que termine creando otro desastre."
Rokugo, tras asegurarse de que la situación estaba bajo control en la base, comenzó a notar que el regreso de Belial estaba tomando más tiempo de lo esperado. La preocupación se dibujó en su rostro, y no fue el único en notarlo.
Rokugo y Alice fueron a ver a Viper en la enfermeria
Viper : "Parece que hemos neutralizado la amenaza de los Hiiragi. Pero... ¿Que paso con Lady Belial? No ha regresado del Bosque Oscuro."
Rokugo (con determinación, alzando la voz para que todos escucharan): "Voy a buscarla. No podemos dejar a nuestra líder en un lugar como ese, y mucho menos sola. Belial es fuerte, pero es estupida, terca y el Bosque Oscuro es traicionero."
Viper (Esforzandose por levantarse): Yo tambien ire.
Rokugo: "No me hagas repetirlo, Viper. Todavía no estás en condiciones de pelear. Si sales así, Alice te va a meter un brebaje que te dejará inconsciente antes de que pongas un pie fuera de la base."
Viper: (Suspirando) "Lo entiendo. Me quedaré a vigilar, ¡así que por favor no me drogue!"
Alice, quien estaba supervisando los informes de la base, miró a Rokugo con un asentimiento de aprobación.
Alice: "Buena decisión, Comandante. Pero debemos dejar la base defendida "
Alice luego los llevó a un hangar donde se encontraba el enorme robot topo, ahora reconstruido y mejorado.
Alice: (Señalando el robot) "Este es el Mogerokun reconstruido, Nuestra carta de triunfo. Pero al analizar su sistema, descubrí algo interesante."
Rokugo: (Levantando una ceja) "¿Qué cosa?"
Alice: "Este robot es similar al Robot que uso Russel hace 2 años. El piloto de Mogerokun solo puede ser una quimera."
Rokugo se cruzó de brazos, pensativo.
Rokugo: "¿Quieres decir que el robot es exigente y solo quiere que una linda chica lo pilote? eso podria ser el robot de Russel, creyo que era una chica"
Alice: " No, sino que juzga por el ADN: . Probablemente el sistema fue diseñado para evitar que cualquiera, excepto los aliados, lo utilice. Ademas no tiene despacho para combustible, use la energia de la quimera para moverse ."
Rokugo: "Asi que por Eso rose lo piloto en la batalla anterior"
Rokugo: (Suspirando) "¿Le Pusiste autodestruccion?"
Alice: "Estadísticamente, un 87% de nuestras misiones de combate terminan con la autodestrucción de algún robot. Deberías estar acostumbrado."
Rokugo, girándose hacia Mogerokum
Rokugo: "Si... Pero de los Megazords, no de los nuestros."
Alice: "El daño de la anterior batalla debería dejar a Hiiragi fuera de combate por un tiempo. También destruimos varios túneles secretos que encontramos en la zona. Parece que Hiiragi estaba explotando las minas de cristales de agua que antes pertenecían a Toris... pero ahora nosotros somos los únicos con acceso directo a ellas."
Rokugo Tocaria la pata metalica del robot.
Rokugo: "Que lindos juguetes tienes, Rose."
Rose (Abriendo la cabina del robot, donde habia estado todo ese tiempo): "Por supuesto. Si Russel pudo pilotar uno, entonces esto será pan comido. Además, él es débil comparado conmigo."
Alice: "Entonces quedate ahi. Necesitamos hacer algunas pruebas antes de que Hiiragi vuelva a atacar."
Grimm iba moviendo su silla de ruedas al hangar, Rokugo Al verlo invento una excusa y salio corriendo. Grimm al Ver al Mogerokum, se levanto se su silla y trato de subirse- Rose estaba en la cima de Mogerokun, descargando electricidad constantemente para impedir que Grimm se subiera.
Grimm: "¡¿Desde cuándo puedes hacer electricidad?!"
Rose: (Orgullosa) "Alice me ha estado alimentando con comida gourmet hecha de un animal del tercer planeta llamado 'Anguila Eléctrica'."
Grimm: "¿Y por qué no me dejas subir?"
Rose: "¡Porque es más genial si es un robot especial que sólo yo pueda controlar! No voy a dejar que nadie más entre."
Enojada, Grimm tuvo una idea y miro a Alice.
Grimm: "¡Alice, hazme mi propio robot! Seguro es más cómodo pilotar un robot que ir en silla de ruedas, Ademas, ya se manejar auto y moto."
Alice la miró con expresión aburrida y cruzó los brazos.
Alice: "Hacer un robot es costoso y complicado. Pero, dejemos pasar todo eso... Te haré un robot únicamente si reniegas de la magia y de Zenarith."
El rostro de Grimm se puso rojo de furia y se marchó indignada.
Grimm: "¡Nunca! ¡Prefiero arrastrarme en el suelo antes de abandonar a Zenarith!"
Alice: (Encogiéndose de hombros) "Tú te lo pierdes."
Con la Tribu Hiiragi en retirada por el momento, el equipo de Kisaragi había logrado otra victoria. Rokugo, satisfecho con el éxito de su plan, decidió buscar a Grimm.
Rokugo encontró a Grimm en uno de los pasillos, recostada en su silla de ruedas, aparentemente esperando algo. Al verlo, cambió de expresión, pasando de una ligera sorpresa a un gesto de disgusto.
Grimm (cruzando los brazos y apartando la mirada): "¿Qué quieres ahora, Rokugo? Si has venido a pedirme que te ayude con otro plan loco, mejor búscate a alguien más."
Rokugo (suspirando, acercándose a ella): "Mira, Grimm... quería disculparme por... ya sabes, lo que pasó aquella vez. No fue justo que te matara solo por ver si explotabas al usar zapatos. Me pasé de la raya."
Grimm (mirándolo de reojo, claramente molesta): "¿Y crees que un simple 'lo siento' lo va a arreglar? Esa vez me dolió, ¿sabes? No solo físicamente, sino emocionalmente. Y ahora solo vuelves como si nada hubiera pasado."
Rokugo (intentando sonar sincero): "Vamos, te prometo que haré lo que sea. Podemos salir juntos, te invito a comer, a comprar ropa, lo que quieras. ¡Cualquier cosa para compensarte!"
Grimm (resoplando, rodando los ojos): "¿Crees que soy tan fácil de contentar? ¡Lo que hiciste fue cruel! Y aunque me guste verte arrastrándote un poco, no puedo simplemente perdonar eso."
Grimm: "Hmph."
Rokugo: "... Oye, ¿qué te pasa? Normalmente, una cita arregla todo."
Grimm: (mirándolo con resentimiento) "No esta vez."
Rokugo frunce el ceño. ¿Desde cuándo una cita no es suficiente para contentarla? Normalmente, Grimm era fácil de apaciguar con promesas románticas sin sustancia, pero ahora parecía diferente.
Grimm: "¡Me mataste con unos calcetines!"
Rokugo: "... Y reviviste como siempre. No veo el problema."
Grimm lo fulmina con la mirada. Su usual tono juguetón y torpe no estaba presente esta vez. De verdad estaba molesta.
Grimm: "Fue cruel, Rokugo. No lo olvidaré tan fácilmente."
Un silencio incómodo cae entre ambos. Rokugo, que rara vez tiene que lidiar con consecuencias emocionales, no sabe cómo responder. Así que simplemente se encoge de hombros y se da la vuelta.
Rokugo (con un tono derrotado): "Entiendo... entonces... creo que no hay nada más que pueda hacer."
Decepcionado, Rokugo dio media vuelta y comenzó a caminar hacia su habitación. Mientras se alejaba, no podía evitar sentirse algo confuso. Su mente comenzó a divagar, haciéndose preguntas que le inquietaban, pero que, al mismo tiempo, le daban cierto alivio.
Rokugo (pensando para sí, con una ligera sonrisa): Espera... ¿por qué fui a buscar a Grimm en primer lugar? Y, más importante aún... ¿esto significa que terminamos? ¿Qué ya no estoy atado a esta relación?
Con una mezcla de asombro y alegría interna, Rokugo dejó escapar un suspiro de alivio, mientras una idea reconfortante le cruzaba la mente.
Rokugo (sonriendo para sí mismo, como si acabara de obtener una revelación): ¿Por fin soy libre y soltero otra vez? ¡Esto sí que es un milagro!
Sin embargo, lo que Rokugo no se esperaba era que, a la distancia, Grimm lo estuviera observando con una mezcla de tristeza y rabia contenida. Aunque había intentado mostrarse indiferente, sus sentimientos por él seguían presentes, y esa "libertad" de la que él parecía disfrutar le causaba un profundo pesar.
Apenas Rokugo se aleja, Grimm, incapaz de contener más su tristeza y rabia, se desahoga con Rose.
Grimm: (sollozando) "¡No es solo por la maldición! ¡Es porque siento que nunca me toma en serio! ¡Siempre me trata como un alivio cómico y ni siquiera sé si de verdad me quiere!"
Rose, con una expresión entre divertida y empática, suspira.
Rose: "Eso es porque el Comandante es un idiota."
Grimm: "¡Lo sé! ¡Y aún así, me gusta! ¡Es injusto!"
Rose se encoge de hombros.
Rose: "Bueno... al menos no te dejó atrás. Y sigues siendo su única prometida."
Grimm: "¡No es suficiente!"
Al día siguiente, la tranquilidad de la base fue interrumpida cuando una enorme nave espacial apareció en el cielo, descendiendo lentamente hasta aterrizar en la zona Fuera de la barrera. Rokugo y los otros agentes de Kisaragi observaban con sorpresa la imponente nave, claramente identificada como una propiedad de la agencia Hiiragi. El ruido de los motores se apagó, y la rampa de acceso se desplegó lentamente.
Rokugo (mirando con curiosidad y una pizca de desconfianza): "¿Qué demonios es esto? No recuerdo haber solicitado una visita de estos tipos."
Alice (mirando con frialdad): "Parece que la agencia Hiiragi ha decidido hacer un movimiento. Ten cuidado, Rokugo.
De la nave, una figura comenzó a descender con elegancia y autoridad. Era una mujer esbelta, de cabello negro como la noche, con un rostro de rasgos afilados y una expresión tranquila pero intimidante. Su armadura blanca, con el emblema de Hiiragi, brillaba a la luz del sol. Parecía salida de una novela de fantasía sobre heroínas justicieras. Con paso firme, llegó hasta Rokugo y Belial, y los miró con una mezcla de desprecio y altanería.
Adelheid Krueger (alzando la voz con firmeza y tono dramático): "¡Soy Adelheid Krueger, conocida como la 'Salvadora Umbral', orgullosa aliada de la justicia! He sido enviada por la agencia Hiiragi para escoltar al Agente Rokugo y a su... ¿acompañante? en una misión de paz. ¡Así que, acompáñenme, y démosle una oportunidad a la tregua!"
Rokugo (pensando para sí, frunciendo el ceño): ¿"Salvadora Umbral"? ¿Esta mujer está en serio? (se voltea hacia Adelheid y habla en voz alta) "Oh, No, Espera, Es la misma que me tope cuando patrullaba con Grimm"
Adelheid (con una expresión ofendida, como si Rokugo hubiera insultado su existencia misma): "¿Acaso te burlas de mi título? ¡La justicia no es un chiste! Es el propósito sagrado de mi vida. ¡Y tú, como representante de Kisaragi, deberías estar agradecido de tener a alguien como yo para garantizar la paz!"
Rokugo (suspirando, cansado ya de su actitud): "Sí, sí, qué honor el mío. ¿Misión de paz? Suena más como una trampa."
Alice, con su tono analítico y frío, ajusta sus sensores y observa la nave con cautela.
Alice: "No detecto armas activas en su nave en este momento. Pero eso no significa que no puedan atacarnos en cualquier momento."
Rokugo: " Bueno, me parece bien la misión de escolta, pero necesito traer a alguien conmigo. Alice, ¿vienes?"
Alice (con su tono plano habitual): "Entendido, Comandante Rokugo. Estaré a cargo de analizar cualquier anomalía en caso de emergencia."
Adelheid (poniendo los ojos en blanco): "¿Así que traes a una niña como asistente? Esto será... interesante." (Luego murmura para sí misma) "Un agente de Kisaragi y su pequeña ayudante... no esperaba menos de una organización tan maligna."
Rokugo (conteniendo la risa, claramente divertido por el drama de Adelheid): "Oh, claro, somos los grandes villanos aquí. Bien, vamos ya. Mientras menos tiempo pase contigo, mejor."
El trío abordó la nave de Hiiragi, y en poco tiempo, despegó rumbo a una zona neutral, donde las negociaciones de tregua entre la agencia Hiiragi y el Reino de Grace se llevarían a cabo.
En la zona de aterrizaje en tierra neutral, Rokugo, Alice y Adelheid fueron recibidos por una figura imponente: Fritz, el director de la agencia Hiiragi. Fritz, en apariencia un hombre atractivo de cabello plateado y ojos azules, los esperaba con una sonrisa educada y una postura cortés, aunque sus ojos reflejaban una astucia inherente. Al verlos acercarse, esbozó una leve sonrisa y saludó con voz aguda y cordial.
Fritz (haciendo una leve reverencia): "Bienvenidos, Agente de combate seis y compañía. Es un placer contar con su presencia en este intento de paz. Y, por supuesto, espero que Adelheid no les haya causado demasiadas molestias."
Adelheid (inflando el pecho, indignada): "¡¿Molestias?! ¡Soy una aliada de la justicia! He hecho todo lo posible por asegurarme de que esta misión se lleve a cabo sin incidentes. ¡Es mi deber luchar contra el mal y proteger a los inocentes!"
Fritz (con una sonrisa amable, pero su tono deja ver un ligero desdén): "Oh, claro, claro, Adelheid... eres toda una heroína. Pero, como de costumbre, siempre te falta algo de discreción y prudencia. A veces, actuar con demasiada impulsividad puede generar conflictos innecesarios."
Adelheid (cruzando los brazos y mirando hacia otro lado, claramente irritada): "¡No tengo la culpa de que algunos no aprecien mi compromiso con la justicia!"
Fritz (mirando a Rokugo y Alice con una disculpa implícita): "Les pido disculpas por cualquier inconveniente que haya causado nuestra querida Adelheid. Su... devoción a veces la lleva a cometer ciertos errores que, aunque bien intencionados, pueden ser... problemáticos."
Adelheid (exasperada, mirando a Fritz): "¡No tengo por qué escuchar esto! ¡Soy una agente de justicia y todo lo que hago es en nombre de la paz y el bien!"
Fritz (con una sonrisa paciente, como si estuviera hablando con una niña pequeña): "Adelheid, querida, la justicia requiere algo más que buenas intenciones. Necesitas aprender a pensar en las consecuencias de tus actos. Hay una línea delgada entre hacer el bien y convertirte en una molestia para los demás."
Adelheid (defendiéndose): "¡Pero yo no he hecho nada mal! Sólo... quizás fui un poco intensa, ¡pero es solo porque quería asegurarme de que este villano de Kisaragi no causara problemas!"
Rokugo (murmurando para sí con una sonrisa burlona): "El Malo... el Villano... el terrorista, De donde vengo nos llamaban asi como si estuviéramos en alguna serie de Netfilx donde son los protagonistas buenos ."
Alice (con una expresión impasible): "Sería más efectivo si todos se centraran en la misión en lugar de discutir quién es más justo."
Fritz (aprovechando el comentario de Alice, mirando a Adelheid): "¿Escuchaste eso, Adelheid? Quizás deberías seguir el ejemplo de nuestra joven invitada aquí y concentrarte en el objetivo. Esta negociación es clave para evitar más conflictos innecesarios."
Adelheid (haciendo un puchero, claramente sintiéndose atacada): "¡Solo intentaba hacer bien mi trabajo! Pero está bien... haré mi mejor esfuerzo para... para ser más moderada."
Fritz (con una sonrisa indulgente): "Me alegra escuchar eso. Recuerda, Adelheid, que la verdadera justicia se logra con cabeza fría y precisión, no con impulsividad. Espero que esta vez aprendas de tus errores."
Adelheid (suspirando, resignada y murmurando para sí misma): "Sí, sí... aprender de los errores... como si fuera tan fácil."
Fritz, satisfecho, se volvió hacia Rokugo y Alice, dándoles la bienvenida formalmente al centro de negociaciones, mientras Adelheid, aún frustrada y haciendo pucheros, los seguía a regañadientes. Rokugo sonrió internamente, sabiendo que la misión no sería sencilla, pero al menos tendría un poco de entretenimiento viendo a Adelheid intentar actuar como la "Salvadora Umbral" mientras recibía sermones de Fritz.
Rokugo (pensando para sí, con una sonrisa): Esto va a ser más divertido de lo que esperaba.
La negociación continuaba en la sala de conferencias, con Fritz exponiendo con calma la situación y aclarando los incidentes que, de alguna forma, habían llevado a que la relación entre Hiiragi y Kisaragi se volviera... tensa, por decirlo suavemente. Con Adelheid cruzada de brazos y mirando hacia otro lado, era evidente que el recuento de eventos no le sentaba nada bien, especialmente cuando la describían como la "causa" de ciertos problemas.
Fritz: "He oído muchas cosas sobre la infame organización Kisaragi... Y sobre usted, Agente Rokugo."
Rokugo sonríe con arrogancia y cruza los brazos.
Rokugo: "He oído muchas cosas sobre ustedes también, aunque, francamente, sus naves me preocupan más que su reputación."
Fritz ríe suavemente.
Fritz: "Entiendo su inquietud. Pero estoy seguro de que podemos encontrar una solución beneficiosa para ambas partes."
Alice activa sus sensores y analiza a Fritz con discreción.
Alice (susurrando a Rokugo en Japones): "Director de Hiiragi, Rango de combate desconocido. Inteligencia alta. Potencialmente peligroso."
Rokugo (pensando) Genial... Otro de esos tipos con cara de príncipe que oculta algo.
Fritz extiende una mano.
Fritz: "Hablemos, Agente Rokugo. Creo que ambos tenemos más en común de lo que imaginamos."
Rokugo observa la mano extendida con desconfianza.
Fritz (con tono diplomático, manteniendo una sonrisa afable): "Bien, para empezar, me parece importante aclarar que nuestra 'Salvadora Umbral', Adelheid, fue enviada al Reino de Grace con una misión de observación. Nuestra agencia, Hiiragi, necesitaba determinar si el Reino de Grace sería una buena incorporación a nuestra red de protección y justicia... o si deberíamos tomarlo por la fuerza, en caso de que se resistieran a nuestra supervisión."
Rokugo (asintiendo lentamente, con una expresión de desinterés fingido): "Ah, entiendo. Entonces ella fue enviada a evaluar la situación... ¿y qué fue lo que salió mal, exactamente?"
Fritz (con una sonrisa resignada): "Bueno, no debería sorprenderte que la evaluación de Adelheid haya sido... un tanto caótica. En su primer día, fue arrestada después de patrullar la capital e intentar acabar con el comercio de carne de orco en el mercado negro."
Adelie (nerviosa): "¡P-pero lo hice por el bien de la justicia!"
Fritz suspira y sigue leyendo.
Fritz: "Intentó obligar a los orcos a abandonar una fábrica en la que habían acordado trabajar por contrato."
Rokugo (soltando aire de su nariz): "Déjame adivinar. Pensaste que eran esclavos."
Adelie (sudando): "Ehh... bueno..."
Fritz: "A pesar de no ser policía, patrullaba la ciudad y reprimía injustamente a los residentes."
Alice (cruzándose de brazos): "Eso explicaría la caída de la confianza en el sistema judicial en los últimos meses."
Rokugo (arqueando una ceja, recordando de repente): "¡Oh! Ahora que Recuerdo, Si pase por esa zona y la vi .. no sabía que había sido arrestada" (Se ríe entre dientes) "¿La 'Salvadora Umbral' arrestada en su primera misión? Eso no es exactamente una buena carta de presentación."
Adelheid (enrojeciendo de vergüenza y frustración): "¡Estaba cumpliendo con mi deber! No es mi culpa que esas personas no comprendan el mal que están fomentando. El comercio de carne de orco es una aberración, y yo solo quise detenerlo. ¡Es la gente de ese reino la que no sabe diferenciar el bien del mal!"
Fritz (ignorando la queja de Adelheid y continuando): "Después de ese incidente, se las arregló para ser arrestada nuevamente cuando intentó liberar a una quimera esclavizada llamada Russell, lo cual fue considerado un 'intento de secuestro'. En resumen, otro gran lío."
Rokugo (con los ojos entrecerrados, pensando): "Russell... espera... ¿Russell sigue oficialmente registrado como esclavo? Nunca le otorgaron la libertad, ¿verdad?"
Alice: Russel Fue liberado y trabaja en la hidroeléctrica por voluntad propia con sueldo correspondiente a su edad. ¿No te conto nadie de su intento de Secuestro?
Fritz (asintiendo con pesar): "Por supuesto, Adelheid no estaba al tanto de eso y se metió en más problemas de los necesarios." (Suspira) "Luego, después de ese desastre, en lugar de dar un paso atrás y reevaluar la situación, fue arrestada una vez más por vender cristales de agua de Toris sin pagar los impuestos correspondientes."
Rokugo (conteniendo la risa): "¿Cristales de agua de Toris? ¿Se metió en el negocio del mercado negro también?¿Como penso que seria buena idea vender agua en un país donde ya no hay problemas de sequia?"
Fritz (con un tono seco): "Digamos que no comprendió del todo la legislación fiscal del Reino de Grace. Esto nos llevó a otro malentendido con las autoridades locales. Y para empeorar las cosas, en su último arresto, nuestra querida Adelheid fue interrogada por la ... ¿Cuál es su rango? Gobernadora Snow, a quien acusó de corrupción."
Adelheid (exasperada): "¡Yo estaba cumpliendo con la justicia! ¡Si alguien es corrupto en Grace, es Snow!"
Fritz (levantando las manos en un intento de apaciguar la tensión): "Calma, calma. No ayudó tampoco que la princesa Tillis decidiera unirse al interrogatorio. Al poner su mano en la bola de cristal de Adelheid, esta se oscureció misteriosamente..."
Rokugo: "¡Oh, por Dios! ¡Eso sí que es divertido! Así que toda la crisis de corrupción de Tilis empezó por ella. Esperen ¿De que bola de cristal hablan?"
Fritz (con un suspiro profundo, como quien ya ha contado esta historia demasiadas veces): "Ese incidente casi provoca una guerra civil en Grace, y por extensión, una guerra entre Hiiragi y Kisaragi. Si no fuera porque Nosotros, como líderes estamos interviniendo a tiempo para desactivar el conflicto, estaríamos en guerra total."
Rokugo (dándose cuenta finalmente, con una expresión de asombro): "Entonces... así es como Hiiragi se enteró de nuestra existencia. Han tenido a esta espía todo el tiempo y no lo sabía." (Pausa) "Ahora entiendo por qué la guerra estalló de un momento a otro. Todo este tiempo creí que Kisaragi se había metido en territorio de otra organización peligrosa sin saberlo."
Rokugo pestañea varias veces.
Rokugo: "... Alice, ¿cuándo pasó todo eso?"
Alice: "Las ultimas dos semanas. Lo sabrias si prestaras atencion a las cosas que pasan en Grace,
Adelie (horrorizada): "¡¿Ustedes... ignoraron completamente mi trabajo?!"
Fritz (frotándose las sienes con cansancio): "Como verán... la relación entre Hiiragi y Kisaragi se ha vuelto tensa debido a ciertos... errores de juicio."
Adelie (exaltada): "¡¿ERRORES DE JUICIO?! ¡Yo estaba haciendo JUSTICIA!"
Alice (mirándola con frialdad): "No. Estabas causando caos innecesario."
Rokugo sonríe con burla.
Fritz (con una leve sonrisa): "Exactamente. Y a decir verdad, para poder continuar con las negociaciones de paz y evitar un conflicto total, Adelheid esta obligada a disculparse oficialmente."
Adelheid (ofendida, murmurando): "No es una disculpa de verdad... solo un formalismo."
Rokugo (sonriendo sarcásticamente): "Oh, claro, claro, 'solo un formalismo'. Pero imagino que eso fue una gran herida a tu orgullo de 'Salvadora Umbral'."
Adelheid (mirando con furia a Rokugo): "¡No tienes idea de lo que se siente ser malinterpretada! Estaba defendiendo el bien y... ¡Oh, olvídalo! No tengo que explicarle nada a alguien como tú."
Rokugo (divertido, dando un paso hacia atrás con las manos levantadas en señal de paz): "Oye, oye, solo estoy diciendo que quizás deberías revisar tu definición de 'justicia'. Parece que causaste más problemas de los que resolviste, ¿no crees?"
Fritz (interviniendo para suavizar las cosas): "Bueno, al menos ahora ambos bandos entienden mejor la situación. No estamos aquí para ver quién es el más justo, sino para lograr la paz entre Hiiragi y Kisaragi. Hemos tenido malentendidos, sí, pero si podemos evitar una guerra, entonces todo esto habrá valido la pena."
Rokugo (asintiendo): "Estoy de acuerdo. Tal vez esta tregua sea lo que ambos necesitamos. Pero, Fritz..." (mirando a Adelheid con una sonrisa traviesa) "¿Por qué siento que esta 'Salvadora Umbral' no va a hacer esto fácil para ninguno de nosotros?"
Fritz (riendo suavemente): "Porque probablemente tienes razón. Pero bueno, ese es el precio de tener agentes con tanto... 'espíritu'." (Se vuelve hacia Adelheid, quien todavía parece ofendida) "Vamos, Adelheid. Compórtate esta vez, ¿de acuerdo? Todo el mundo está observando."
Adelheid (suspirando, resignada): "Lo intentaré... aunque no prometo nada."
Rokugo: "Entonces, ¿por qué estamos aquí? ¿Van a compensarnos por su interferencia? ¿O sólo querían decirnos que su agente es un desastre?"
Fritz sonríe con calma.
Fritz: "No. Queremos una tregua. Pero con una condición."
Alice afina sus sensores.
Alice: "Diga la condición."
Fritz entrelaza los dedos y se inclina levemente hacia adelante.
Fritz: "Queremos que Kisaragi retire su ocupación de este planeta"
El silencio en la sala se hizo denso.
Rokugo parpadeó dos veces.
Rokugo: "... ¿Disculpa?"
Alice (procesando la información): "Los paises vasallos son muy dependientes para estas alturas. Si Kisaragi se retira, este planeta quedará en un estado de inestabilidad... y eso facilitaría su toma de control."
Fritz (sonriendo): "Me temo que no puedo confirmar ni negar esa suposición."
Adelie (con una sonrisa triunfal): "¡Así es! ¡Ríndanse y liberen este planeta de su maldad!"
Rokugo suspira y se recarga en la silla.
Rokugo: "Mira, lo entiendo. Te gustaría que nos fuéramos, porque ustedes llegaron tarde y ya tenemos el control de este mundo."
Fritz mantiene su sonrisa diplomática.
Fritz: "Digamos que nos gustaría resolver este conflicto sin recurrir a... métodos extremos. Actualmente Hiiragi tiene seguidores en la otra mitad del mundo, Incluido el bosque oscuro"
Alice mira a Rokugo, esperando su respuesta.
Rokugo sonríe y se inclina hacia adelante.
Rokugo: "Déjame responderte con una pregunta..."
Fritz arquea una ceja.
Rokugo: "Si no aceptamos... ¿qué piensan hacer al respecto?"
Fritz (con una mirada distante, como si recordara antiguos tiempos): "Hace siglos, las civilizaciones en este planeta vivían primitivamente, igual que en cualquier otro planeta. El conocimiento era limitado, y la gente se centraba en sobrevivir... hasta que algo cambió."
Rokugo (interrumpiendo, sorprendido): "Espera, espera... ¿Cómo sabes tanto sobre otros planetas? Eso no es algo que cualquiera en este mundo mencionaría."
Fritz (sonriendo con una calma inquietante): "Digamos que, hay fuerzas que se encargan de preservar conocimientos... aunque no siempre con los mismos fines."
Alice (mirándolo con los ojos entrecerrados, sospechando): "¿Y qué fue lo que cambió? Dijiste que algo o alguien lo cambió."
Fritz (asintiendo, y luego mirando hacia el vacío como si reviviera una historia antigua): "Así es. Una chica llamada Ymir Fritz. Fue ella quien encontró algo... aunque no fue alguien. No, fue una cosa, una entidad antigua."
Rokugo (frustrado, cruzándose de brazos): "¿Una cosa? Sé un poco más específico, por favor. Estoy perdiendo la paciencia."
Fritz (sin inmutarse, prosiguiendo con calma): "Ymir Fritz encontró al Demonio de la Tierra, una entidad oscura y poderosa que le ofreció un pacto. A cambio de su lealtad, le otorgó el poder de convertirse en el Titán Fundador, un ser invencible. Este poder cambió el curso de la historia para siempre."
Alice (procesando la información, intrigada): "¿Un pacto con un demonio? Eso suena a leyenda... pero, ¿y después? ¿Qué hizo Ymir con ese poder?"
Fritz (continuando con su tono narrativo): "Bueno, estoy seguro de que ustedes conocen parte de la historia de Eldia. Ymir pasó de ser una esclava, acusada de liberar a unos cerdos, a convertirse en la esposa del rey de Eldia. Con el poder del Titán Fundador, su rol cambió por completo. Se convirtió en la pieza central de un imperio."
Rokugo (con un leve suspiro, interrumpiendo): "Sí, sí, esa historia ya la sabemos. Ymir y sus poderes titánicos, la creación del imperio Eldiano... nada nuevo, ya me conto eso Tilis ¿o fue Viper?. Como sea ¿Vas a decirme que hay algo más?"
Fritz (sonriendo con una mirada llena de conocimiento): "Tal vez sepas la historia... pero, ¿sabías que Ymir, en su lecho de muerte, dejó que sus tres hijas la devoraran? Ellas heredaron un tercio de su poder, y esa tradición se mantuvo. Sus hijas se lo pasaron a sus descendientes, dividiendo el poder en lo que luego se conocería como los Nueve Titánes Cambiantes."
Rokugo (visiblemente más interesado ahora, sus ojos brillando con curiosidad): "¿Los Nueve...? "
Fritz (asintiendo con un gesto satisfecho): "Las hijas de Ymir formaron las nueve tribus que más tarde construirían el imperio Eldiano. La influencia de esos poderes moldeó el mundo como lo conocemos ahora. Es una historia de poder, sacrificio... y de cómo la voluntad de una sola persona cambió el curso de la historia."
Alice (con un tono analítico, evaluando la información): "Eso significa que ustedes, Hiiragi considera que estos poderes y territorios están bajo su dominio... una especie de 'derecho histórico' que reclaman, ¿no es así?"
Fritz (mirándola con una sonrisa irónica): " No Exactamente. Mi apellido no es el que me volvió Líder de Hiirari, supongo que algunos nacemos con suerte"
Rokugo (con un suspiro, rascándose la cabeza):
"A ver si entiendo bien... entonces, ¿el linaje de Ymir todavía existe? ¿O solo son historias viejas?"
Fritz (serio por un momento):
"El linaje de Ymir no se ha extinguido por completo. En Hiiragi la ultima decenciente soy yo."
Rokugo (cruzando los brazos, mirándolo con incredulidad): "Así que básicamente están usando una historia de hace siglos para justificar su reclamo territorial y atacar a Kisaragi. ¿Creen que les pertenece solo porque una antigua leyenda dice que Ymir lo poseía?"
Fritz (con una leve inclinación de cabeza, como si estuviera de acuerdo): "Podrías decirlo así. Pero no se trata solo de una antigua leyenda. En Hiiragi vemos nuestro linaje como una responsabilidad, una conexión con esos poderes titánicos. Están dispuestos a defenderlo... incluso a costa de sus propias vidas."
Alice (sorprendida): "Es una justificación compleja, pero... ¿qué tan cierto es que estos poderes todavía existen? ¿Todavía hay descendientes de Eldia con esos poderes titánicos en este mundo?"
Fritz (con una mirada misteriosa): "Eso no es algo que pueda confirmar... o negar."
Rokugo (arqueando una ceja): "Ya veo... pero si Hiiragi planea usar este 'derecho' para expulsarnos, nos negarmos, no es la primera vez que un pueblo se cree que tal territorio les pertenece por decreto divino o algo asi."
Fritz (con voz pausada y enigmática): "Como mencionaba, el Imperio de Eldia alguna vez gobernó gran parte de este mundo. Sus ejércitos y su poder eran legendarios... pero todo imperio colapsa eventualmente. Marley, un imperio emergente, los conquistó, anexionando sus territorios y relegando a los eldianos a la opresión. Sin embargo, Eldia no fue completamente exterminada. Solo sobrevivió un pequeño remanente... en una isla."
Rokugo (arqueando una ceja, curioso): "¿Una isla? Ya no existen islas en este mundo, ¿o sí?"
Fritz (con una leve sonrisa): "Así es, Las placas tectónicas han cambiado la geografía desde entonces. Aquella isla hoy día sería una península, la misma donde yace el Reino de Grace. Es un lugar donde la herencia de Ymir Fritz persiste en un linaje... o al menos, en una persona."
Rokugo (cruzando los brazos, comenzando a comprender): "Déjame adivinar, la princesa Cristoseles Tillis Grace Reiss... ¿no?"
"¿Estás insinuando que la princesa Tilis...?"
Fritz (asintiendo lentamente):
"La princesa es la última descendiente de Ymir Fritz. Su linaje real se confirma porque es la única persona capaz de activar ciertos dispositivos ancestrales, como el generador de agua, que solo responden a la sangre real."
Rokugo (sorprendido y un poco molesto):
"¡Así que por eso solo funciona la maquina de agua solo funciona con ella "
Fritz (interrumpiéndolo, su mirada volviéndose más severa): "Pero hubo más. No fue solo la decadencia y el sometimiento lo que llevó a Eldia a su estado actual. Hubo un trato secreto entre el Rey de Eldia y el Rey de Marley, que también era líder de una de las tribus de Eldia más poderosas, la tribu Tiber. Eldia entregaría su reino en un plazo de cien años a Marley, un intercambio pacífico a cambio de evitar más derramamiento de sangre."
Rokugo (escéptico, con una mueca): "¿Un trato de paz entre dos enemigos? ¿Y esperaban que eso funcionara?"
Fritz (con una sonrisa amarga): "Claro que no salió como planeado. Surgió alguien... un revolucionario, o terrorista, según a quién le preguntes. Su nombre era Eren Jaeger."
Rokugo sintió una pequeña sacudida al oír ese nombre. No porque le sonara familiar, sino por el peso que Fritz le otorgaba.
Fritz (continuando, con tono grave): "Eren Jaeger... de alguna manera, él obtuvo el poder de tres titanes: el Titán Fundador, el Titán de Ataque y el Titán Martillo de Guerra. Con ese poder, Eren desató una catástrofe. Activó un arma legendaria del Rey de Eldia, llamada 'El Retumbar', liberando miles de titanes colosales para aplastar el mundo bajo sus pies."
Rokugo (frunciendo el ceño, comenzando a captar la magnitud de lo que le contaban): "¿Y qué pasó? ¿Lo detuvieron?"
Fritz (asintiendo, aunque su rostro reflejaba tristeza): "Al final, Eren fue asesinado por sus propios compatriotas para detener el Retumbar y no solo eso, Eliminaron el poder de los eldianos de convertirse en titanes. Pero el daño ya estaba hecho. El mundo había sido devastado, y solo unas pocas civilizaciones lograron sobrevivir... una de ellas fue la nación de Hiiragi, que no estaban precisamente felices con lo que sucedió."
Rokugo (cruzándose de brazos, mirando con desconfianza):
"Entonces, según tu historia, los titanes desaparecieron hace siglos... pero dime algo, Fritz. Si los titanes ya no existen, ¿qué son exactamente esas criaturas gigantes que rodeaban los territorios de Grace y se ocultaban en el bosque cuando Yo y Alice llegamos?"
Fritz (cruzándose de brazos, con una expresión pensativa): "Esa es una buena pregunta... Según lo que sabemos, los titanes cambiantes dejaron de existir tras la muerte de Eren Jaeger y la disolución del linaje eldiano con capacidad de transformación. Aunque los titanes y sus poderes fueron sellados tras la muerte de Eren Jaeger, el legado genético de Eldia y los experimentos del Imperio de Marley no desaparecieron por completo. La nación de Hiiragi encontró lo que quedaba, fragmentos de conocimiento y muestras de fluido espinal de titanes"
Alice (interrumpiendo con frialdad):
"Si los titanes eran exclusivos de los humanos con ADN modificado, ¿Cómo es que ahora existen titanes animales como el Rey de la Arena, el Rey Tigre y el Rey de los Cielos?"
Adelie (alzando la voz, con impaciencia):
"¡Por favor, dejen que la directora Fritz termine el relato! No interrumpan con dudas innecesarias."
Fritz (levantando una mano para calmar a Adelie):"Es una duda válida. La verdad es que nadie sabe exactamente cómo lo lograron, pero lo que sí sabemos es que alguien encontró la clave para otorgar los poderes titánicos a los animales después del Retumbar."
Rokugo sintió una punzada de duda, recordó que Lilith, los había observado una vez y le comentó que no parecían criaturas naturales, sino algún tipo de arma biológica... algo creado con ingeniería genética.
Rokugo (murmurando para sí mismo, asimilando la posibilidad): "Espera... ¿quieres decir que esas bestias... esas cosas que vimos en las fronteras... de verdad no son simples animales?, Le debo dinero a Lilith ahora"
Fritz (asintiendo lentamente, sin apartar la mirada de Rokugo): "Exactamente, Rokugo. Esas criaturas podrían ser vestigios de los titanes, pero en una forma diferente..."
Rokugo (rompiendo el silencio con voz nerviosa): "Entonces... esos monstruos gigantes que hemos enfrentado... ¿Los crearon ustedes?"
Fritz (asintiendo gravemente): "Es posible. Hiiragi ha sido siempre seguidores acérrimos de la ciencia, obsesionados con entender los secretos de la naturaleza y la vida misma."
Rokugo (reflexionando en voz alta): "El 'Rey del desierto'... ese topo gigante que vimos en las fronteras, causaba la degradación del suelo, transformando el terreno fértil en arenas muertas. Y el 'Rey de barro', ese slime gigante... absorbía el agua como una esponja, dejando desiertos tras de sí. Eran como... como armas biológicas creadas para destrozar el ecosistema."
Fritz (asintiendo): "Exactamente. Con cada experimento, el mundo se volvió más inhóspito. Los científicos de Hiiragi querían crear seres poderosos, pero el precio fue la destrucción de su propio entorno. La tierra se volvió desértica, y ocurrió una sequía interminable, una maldición que parece extenderse sin fin. Las criaturas que crearon no solo eran una amenaza para la vida, sino también para la misma supervivencia del mundo."
Rokugo (cruzándose de brazos con una sonrisa cínica):
"Déjame adivinar. Jugaron a ser dioses y la cagaron monumentalmente."
Fritz (con tono grave): "Sí. Los años que siguieron al Retumbar estuvieron marcados por guerras interminables entre los pocos sobrevivientes. Eldia, o lo que quedaba de ella, formó una alianza con la nación de Hizuru, mientras que Hiiragi y otra nación emergente, los Headslitters, se opusieron ferozmente. Fue en esos tiempos oscuros cuando Hiiragi desató sus experimentos, y los monstruos que crearon causaron estragos en ambos bandos."
Fritz (con una expresión sombría):
"Básicamente. Crearon armas biológicas, titanes artificiales con propósitos específicos. El 'Rey del Desierto' se suponía que debía fertilizar la tierra, pero terminó causando la degradación del suelo, convirtiendo grandes zonas fértiles en desiertos áridos. Y el 'Rey de Barro', ese enorme slime que encontraron... tenía la función de absorber agua como una esponja, su diseño pretendia frenar al Rey del desierto, pero terminó causando sequías en todo el continente."
Alice (mirando con frialdad a Fritz):
"Así que la tierra se volvió desértica porque Hiiragi jugó con fuego y terminó quemándose."
Fritz (terminando su explicación con un tono sombrío): "Después de que el mundo se volviera inhabitable, Hiiragi, en su desesperación, creó un arma mecánica gigantesca... un coloso de metal donde su gente se refugió durante siglos. Fue su último recurso para sobrevivir a la devastación "
Rokugo (incrédulo): "¿Esperaron a que el desastre que ustedes mismo causaron se arreglara solo?"
Fritz (asintiendo lentamente): "Durante generaciones han habitado ahí, esperando el momento en que el mundo volviera a ser habitable. Y entonces, hace unos años, los sensores de Hiiragi detectaron el regreso de las lluvias... el mundo había comenzado a volverse fértil de nuevo."
Rokugo (mirando de reojo a Alice en japones):
"¿No te recuerda esto a algo?"
Alice (con un suspiro):
"Sí. Al tercer planeta Pero al menos nosotros no convertimos a nuestros gatos y perros en bestias colosales."
Adelie (irritada):
"¡Cuidado con cómo hablas de Hiiragi! ¡Nosotros solo hicimos lo necesario para preservar nuestra civilización!"
Fritz (alzando la mano para calmarla):
"Adelie, por favor. No estamos aquí para discutir quién es el héroe y quién el villano. Solo estamos exponiendo los hechos."
Alice (mirando a Fritz con sospecha):
"Y ahora que sabemos todo esto... ¿qué está haciendo Hiiragi aquí realmente?
Fritz (asintiendo de nuevo): "Cuando enviamos nuestros explotadores, nos informamos que, mientras algunas civilizaciones habían retrocedido a una era medieval, como los reinos de Tilis, Toris, Grunade, e incluso el Reino Demonio, otras se habían vuelto aún más primitivas, como los Headslitters. Fue un golpe para ellos darse cuenta de que su mundo había cambiado tanto."
Fritz (con un tono reflexivo): "Eso es lo más extraño. Los cultos a Lady Aqua, la Señora del Agua y al demonio de la tierra, han desaparecido casi por completo. En su lugar, surgieron otros cultos como el culto a Zenarith, la Señora de la Muerte, y a una deidad del tiempo. Este mundo ahora está habitado por demonios, orcos y otras criaturas que, según antiguas leyendas, solo existían en cuentos de hadas."
Rokugo (con una sonrisa irónica): "Y yo pensaba que fue la radiación y el tiempo lo que cambiaron todo..."
Fritz (mirando a Rokugo con una sonrisa enigmática): Nuestro objetivo siempre ha sido observar y esperar a que el momento indicado llegara. Y ese momento llegó cuando murió el Rey Demonio. Nuestra leyenda decía que cuando el elegido derrotara al Rey Demonio, sería el momento de regresar y reclamar lo que una vez nos perteneció."
Rokugo (con una mueca de burla):
"¿Y si el elegido nunca hubiera aparecido?"
Fritz (encogiéndose de hombros):
"Esperaríamos. El tiempo no es un problema para nosotros."
Alice (mirando a Fritz con frialdad):
"Hiiragi ha estado espiándonos desde el principio, ¿verdad?"
Fritz (sonriendo):
"Más o menos. Recien despegamos nuestra nave nodriza hace poco. La leyenda del Elegido fue nuestra forma de asegurarnos de que, cuando volviéramos, la gente estuviera preparada para recibirnos. Pero ahora, con Kisaragi aquí... las cosas han cambiado."
Rokugo (cruzándose de brazos, recuperando su postura): "Muy bien, Fritz, ha sido una historia fascinante... Serias un gran profesor de Historia pero, ¿en qué momento hablamos de negocios? Vinimos aquí a negociar ¿no es así?"
Fritz (sonriendo levemente, con calma):
"Oh, claro que sí. Negociemos. Pero primero, pongamos las cosas en perspectiva. De queres destruir a Kisaragi, ya lo habriamos hecho"
Rokugo (levantando una ceja, intrigado): "Claro, y ¿Por qué no lo hicieron? ¿Nos tienen compasión y nos quieren dar una oportunidad?"
Fritz (mostrando una expresión de impaciencia): "Porque la incompetencia de Adelheid en su misión hizo que este conflicto se extendiera. De no haber sido por sus fracasos, Kisaragi ya habría sido eliminado, como hicimos con el reino vecino que desapareció."
(Fritz presiona un botón en el panel frente a él, y en la pantalla aparece una grabación de lo ocurrido en la capital de Toris. Alice y Rokugo observan con atención.)
(La grabación muestra al mismo agente de Hiiragi que Rokugo, los Agentes 10 y 21
y el Hombre Tigre encontraron en las ruinas de Toris. El agente aparece en la sala del trono de la familia real de Toris, de pie con una postura confiada y fría.)
Agente de Hiiragi (en la grabación, con voz imponente):
"Toris no merece sobrevivir."
(El rey de Toris y su corte lucen sorprendidos. En la grabación, el agente de Hiiragi saca un frasco con suero titán y lo inyecta en un pájaro que traía enjaulado. Un momento después, corre y presiona un botón en su dispositivo.)
Fritz adelanto el video para no aburriros
(El ruido que emite el dispositivo activa la transformación. En cuestión de segundos, el pájaro se hincha y se transforma en un titán colosal con rasgos aviares. La onda expansiva de su transformación devasta el castillo y Toris es reducido a escombros.)
(La grabación se detiene.)
Fritz (mirando a Rokugo y Alice con calma):
"Esto es lo que sucede cuando alguien se interpone en nuestros planes."
Rokugo (con una risa seca, claramente irritado):
"Así que... los aniquilaron como si nada."
Alice (procesando la información, frunciendo el ceño):
"Entonces la destrucción de Toris no fue un accidente, sino una ejecución premeditada."
Fritz (asintiendo):
"No somos sus aliados, pero tampoco deseamos la guerra. Esa fue la suerte del reino vecino... y sería la suerte de cualquiera que se interpusiera en nuestro camino."
Adelie (con una sonrisa confiada, mirando con superioridad a Rokugo y Alice):
"Se los advertimos antes. Pero ustedes decidieron seguir con sus fechorías
Ahora ya conocen el precio de su arrogancia."
(Rokugo se inclina hacia adelante, mirándolos fijamente, sin perder la compostura.)
Rokugo (con un tono sarcástico):
"Sí, sí, un gran espectáculo. Un pajarito gigante destruyendo una ciudad. Todo muy impresionante."
(Alice mantiene su expresión neutral, pero a su lado, Rokugo nota un leve parpadeo en su comunicador interno. Eso significa que hay alguien más en la sala que está transmitiendo información a Kisaragi.)
(Rokugo no reacciona de inmediato, pero observa con el rabillo del ojo la figura de El Agente 10, quien está cubierto con una manta de invisibilidad. El Agente 10 le hace una seña a Rokugo de que no haga ruido.)
(Alice, sin voltear, capta la misma señal. No muestran ningún cambio en su expresión para que Fritz y Adelie no sospechen.)
Fritz (sin notar la infiltración):
"Espero que esto sirva como advertencia. No tenemos intenciones de exterminarlos a ustedes, pero tampoco nos temblará la mano si deciden entrometerse más de lo necesario."
Adelie (cruzando los brazos con un gesto dramático):
"La próxima vez que Hiiragi entre en combate... será en serio."
Rokugo (con una leve sonrisa desafiante): "Entonces... que gane el mejor."
Fritz (con una expresión seria): "Que gane el que merezca sobrevivir, Comandante Rokugo."
(Fritz le indica a Adelie que escolte a Rokugo y Alice de regreso. Antes de retirarse, Rokugo lanza una última mirada a la sala, asegurándose de que el Agente 10 pueda quedarse infiltrado sin ser detectado.)
(En el camino de regreso, Adelie camina con orgullo exagerado, con la barbilla en alto.)
Adelie (con aire triunfante):
"Supongo que ahora entienden que no tienen oportunidad contra nosotros."
Rokugo (con una sonrisa burlona):
"Sí, sí, lo que digas, Adelie ¿cómo te sentiste cuando Fritz básicamente te llamó incompetente frente a todos?"
(Adelie se detiene abruptamente, apretando los dientes.)
Adelie (furiosa, con los puños temblorosos):
"¡No hables como si me conocieras, maldito invasor!"
(Alice, sin prestarle atención, mira de reojo a Rokugo y murmura en japonés para que Adelie no entienda.)
Alice (en japonés):
"El Agente 10 se infiltró exitosamente. Obtendremos información de Hiiragi desde adentro."
(Rokugo asiente ligeramente. Las piezas están en movimiento.)
(De regreso en la base de Kisaragi, Alice analiza la situación con una mirada fría y calculadora.)
Alice (ajustando sus lentes, con tono analítico):
"Fritz solo mantuvo la compostura, pero en realidad no está en una buena posición. Nos pidio que nos vallamos, pero termino el discurso con No se metan, Con la operacion de Mogerokun, los túneles bajo Toris colapsaron. Eso les obligará a pasar tiempo reparando su propia infraestructura antes de poder reanudar sus operaciones mineras."
Rokugo (cruzándose de brazos, con una sonrisa satisfecha):
"Eso significa que mientras ellos reconstruyen, nosotros podemos seguir minando sus recursos sin competencia. Supongo que es una victoria para Kisaragi."
Alice (asintiendo):
"Ordenaré a los equipos de minería que comiencen la extracción de agua en Toris. Necesitamos aprovechar esta oportunidad mientras Hiiragi está ocupado lamiéndose las heridas."
(Rokugo, por su parte, no puede evitar sentirse inquieto. Hiiragi no se rendirá tan fácilmente. Además, hay otro asunto que lo preocupa más en ese momento.)
Rokugo (suspirando, tomando su equipo):
"Voy a salir un rato."
Alice (mirándolo con desconfianza):
"¿Adónde?"
Rokugo (poniéndose su chaqueta):
"Voy al bosque oscuro. Tengo que encontrar a Belial."
"Si quieres encontrar a Belial antes de que cause más problemas, necesitarás un guía. Alguien que conozca el bosque como la palma de su mano."Rokugo: (Frotándose la frente, suspirando) "Está bien, si la loca de Belial sigue haciendo explotar cosas sin razón, entonces será mejor que la encuentre antes de que convierta todo el bosque en cenizas."
Alice: (Cruza los brazos, ajustando su brazalete de datos) "Como dije, necesitas una guía. Si vas solo, te perderás y probablemente termines como cenizas antes de encontrar a Belial."
Rokugo: (Encogiéndose de hombros) "Tienes razón... pero no quiero lidiar con Rose. No quiero escuchar otro discurso sobre cómo el bosque es un campo de batalla donde ella caza libremente sus presas."
Alice: (Suspira) "Entonces, solo queda Bashin-chan. Aunque parece que te odia, al menos conoce cada rincón de ese bosque mejor que nadie."
Rokugo: (Resopla) "La niña salvaje probablemente quiera cortarme la cabeza. Oh, talvez hay un agente que sepa."
Esa misma tarde
Rokugo reunió a los combatientes de Kisaragi para dar un discurso, informando que Saldria al bosque a buscar a Belial a la vez que la Base y ciudad escondite debe ser protejida.
Rokugo: "¡Escuchen bien, ustedes, combatientes desechables! Hiiragi es un misterioso y poderoso enemigo. La situación es grave, y a este paso, acabarán retrasando nuestros planes de invasión. Si no quieren ser aplastados como insectos, ¡más les vale ponerse las pilas!"
Esto causó que los agentes comenzaran a discutir y se desatara una pelea entre algunos de ellos.
Agente 34: "¡¿Qué demonios significa 'desechables'?! ¡No soy un robot de un solo uso!"
Agente 56: "¡Oye, si nos están diciendo desechables, significa que podemos hacer lo que queramos sin preocuparnos por las consecuencias, ¿no?!"
Alice, viendo el caos, suspiró y tomó la palabra.
Alice: "¡Silencio, idiotas! Son enemigos a la par de los Héroes de la Tierra. Son un enemigo que no podemos permitirnos subestimar, así que esta vez no voy a obligarlos a participar. ¡Pero si no están listos para luchar, mejor no estorben!"
Esto logró calmar a la mayoría y motivar a algunos que no querían quedar como cobardes.
El Hombre Tigre, Antes gerente de distrito, se acercó a Rokugo y asintió con firmeza.
El Hombre Tigre: "Voy contigo, Comandante Rokugo. No puedes enfrentarte a eso solo. Belial es nuestra jefa y merece que demos todo por encontrarla."
Justo cuando Rokugo y el Hombre Tigre se preparaban para partir, Grimm, que había estado observando desde su silla de ruedas con expresión cada vez más furiosa, se acercó a Rokugo con los brazos cruzados y una mirada cargada de celos.
Grimm (con voz irritada): "¿Así que vas a arriesgarte a entrar en ese bosque oscuro y maldito... solo para rescatar a esa mujer? ¿Por qué? ¡Dime, Rokugo!"
Rokugo (suspirando, pero manteniéndose firme): "Primero, porque es mi jefa. Es la líder de Kisaragi y le debo lealtad. Y segundo..." (hace una pausa y la mira directamente) "porque también es mi amiga. La conozco desde que éramos adolescentes, Grimm."
Grimm (mordiéndose los labios, enojada y con celos evidentes): "¿Amiga, dices? ¡No me vengas con eso! ¡Después de lo que hiciste, ni siquiera sé por qué debería confiar en ti!" (recordando el "accidente" cuando Rokugo la mató en uno de sus experimentos, supuestamente solo para ver si explotaría) "¿Acaso ya te olvidaste de la vez que me mataste, Rokugo? Según tú, solo era un capricho para ver si explotaba. ¿Es así como cuidas a tus 'amigos'?"
Rokugo (con una expresión de incomodidad, pero tratando de calmarla): "Grimm, eso fue... bueno, no fue mi mejor momento. Pero ahora estamos hablando de algo serio. No puedo dejar a Belial allá sola."
Grimm (mirándolo con una mezcla de enojo y dolor): "¡Pues bien! ¡Pudrete, Rokugo! Haz lo que quieras. Ve al bosque, piérdete y nunca regreses, ¡me da igual!"
Sin decir una palabra más, Grimm giró su silla de ruedas y se alejó, furiosa y sin intención de escucharlo más. Rokugo suspiró y miró al Hombre Tigre, quien parecía disfrutar de la situación.
El Hombre Tigre (riendo con una expresión juguetona): "Parece que alguien tiene problemas amorosos. ¿Sabes? A veces, parece que no perdonas nada. Pero Ya nada, te adverti que te explotaria en cara
Rokugo (haciendo una mueca, tratando de justificar): "Grimm estará de mejor humor cuando regrese. Ya lo verás."
El Hombre Tigre (en tono burlón): "Sí, sí... pero no te olvides de Astaroth. Cuando ella se entere de que has andado con 'asuntos dudosos' , te aseguro que no te salvaras de su furia."
Rokugo (haciendo una mueca al escuchar el nombre de Astaroth, su 'amada oficial'): "Oh, genial. Gracias por recordármelo, Tigre. Lo que necesitaba... dos mujeres furiosas. ¡Así que mejor hagamos esto rápido!"
Sin embargo, Hiiragi aun podria notar su salida. Para salir y entrar necesitarían alguna distracción. Para lo cual, Alice se encargo de enviar una peticion de la princesa Tilis.
la princesa Tilis, en un raro gesto de cooperación con Kisaragi, convoca a todos los demonios de Viper y se dispone a activar la máquina generadora de lluvia.
Tilis: "A pesar de que odio admitirlo... esto es lo mejor para la supervivencia del reino de Grace."
Frente a la mirada de sorpresa de los soldados y habitantes del reino, Tilis pronuncia en voz alta la infame contraseña que Rokugo le puso a la máquina de lluvia.
Tilis: (Avergonzada) "...'Festival del pene'."
Unos segundos de silencio incómodo se apoderan de la sala antes de que el generador cobre vida. Inmediatamente, nubes negras comienzan a cubrir el cielo, oscureciendo la vista de los aviones de Hiiragi y dificultando su capacidad para espiarlos.
Mientras tanto, en la base de Kisaragi, los demonios de Viper, aún resentidos por cómo dejaron a su reina herida estaban decididos a hacer ante el extraño enemigo.
Rokugo y el Hombre Tigre emprendieron camino hacia el Bosque Oscuro, avanzando con cuidado por el terreno hostil, envueltos en la penumbra.
Rokugo nota algo clave: aunque Belial no aparece por ningún lado, su rastro de destrucción es inconfundible. A pesar de la tecnología avanzada de Hiiragi, muchas de sus naves fueron averiadas y estrelladas contra los arboles, forzándolos a combatir en tierra sin posibilidad de retirada.
Rokugo: "Supongo que la torpeza de Belial fue útil esta vez... aunque no me sorprendería si ella también se perdió en la refriega."
Tras varias horas de caminata, divisaron algo inesperado: una muralla gigantesca, resguardando un territorio desconocido. El ambiente alrededor del lugar era extraño, y algunos animales pequeños parecían observarlos desde las sombras, pero lo que más les llamó la atención fue la inscripción en la entrada principal.
Rokugo (leyendo en voz alta): "'Reino de Grunade'. No tenía idea de que había un reino tan cerca del bosque"
El Hombre Tigre (rascándose la barbilla, intrigado): "¿Reino de Grunade, eh? Este lugar es bastante peculiar. He oído rumores, pero nada concreto, Si estamos aqui, entonces estamos por las montañas Midgard. ."
Rokugo (mirando alrededor con curiosidad y cautela): "Por la inscripción y las estatuas parece ser un reino que rinde culto a los dragones..."
Mientras avanzaban por el lugar, intentaron rodearlo, pero notaron que había un mecanismo de protección Al acercarse, Rokugo sintió una leve vibración en el aire.
El Hombre Tigre (mirando la gema con asombro): "¿Qué es eso? Parece que tiene una especie de hechizo de protección... Ningún monstruo, excepto los dragones, se atrevería a acercarse al reino."
Rokugo (analizando la situación con una sonrisa astuta): "Interesante... así que esta . Con razón el lugar parece tan tranquilo a pesar de estar rodeado de un bosque lleno de monstruos y sin murallas gigantes. Es una defensa impresionante."
Rokugo y El Hombre tigre cavarian bajo el suelo, saliendo del otro lado y entrando a la ciudad, observandola a la distancia
El Hombre Tigre (mirando las murallas): "Pero... si observas bien, parece que su ejército no es gran cosa. Probablemente confían demasiado en esa barrera."
Rokugo (riendo entre dientes): "Eso podría ser un problema para ellos si alguien decidiera atacar. Pero ahora no estamos aquí para eso. Primero, debemos encontrar a Belial y sacarla de este bosque antes de que algo le pase."
La conversación de Rokugo y el Hombre Tigre fue interrumpida por una figura que se acercaba desde la distancia. Era un hombre vestido con ropajes ceremoniales, que parecía ser un guardia o algún tipo de emisario del reino. Los observó con sospecha, pero al notar el emblema de Kisaragi en las ropas de Rokugo, se mostró más cauteloso.
Emisario de Grunade (con tono formal): "Forasteros, han llegado a las tierras sagradas del Reino de Grunade. ¿Cuál es el propósito de su visita?"
Rokugo (con una sonrisa despreocupada): "Estamos buscando a alguien. Una amiga que podría haber pasado por este lugar. No tenemos intención de quedarnos mucho tiempo."
El Hombre Tigre (en tono burlesco): "A menos que, claro, ustedes tengan algo interesante que ofrecernos... ya saben, un buen desafío siempre viene bien."
El emisario, que notaba la actitud confiada y audaz de ambos, vaciló por un momento antes de hablar.
Emisario de Grunade (con una mezcla de respeto y recelo): "Los dragones de Grunade no toman a la ligera la presencia de forasteros en estas tierras. No obstante, si vuestra intención es pacífica... pueden ingresar. Pero tengan cuidado. Nuestros dioses dragones no toleran a aquellos que no respetan su santuario."
Rokugo y el Hombre Tigre intercambiaron una mirada de complicidad y asintieron. Sabían que entrar en el reino de Grunade podía suponer una serie de desafíos, pero nada los detendría hasta encontrar a Belial y devolverla a salvo. Rokugo, siempre con su habitual actitud despreocupada, no podía evitar pensar en la reacción de Grimm y Astaroth al regresar, pero decidió dejar esos problemas para más adelante. Ahora, su prioridad era entcontrar a Belial de aquel Bosque Oscuro... y posiblemente estuviera ahi en el reino de Grunade.
Dentro del Reino de Grunade, Rokugo y el Hombre Tigre fueron escoltados por el emisario a través de calles pavimentadas con piedras finas y rodeadas de vegetación. A diferencia de muchos otros lugares que habían visitado, este reino estaba repleto de canales y cuerpos de agua cristalina que atravesaban toda la ciudad. El sonido de los arroyos y las fuentes aportaba una atmósfera de paz y prosperidad, que contrastaba con las habituales misiones de caos y destrucción a las que estaban acostumbrados.
Rokugo (mirando a su alrededor, admirando el paisaje): "Este lugar es... impresionante. No se parece en nada a los otros reinos que hemos visto."
El Hombre Tigre (con los brazos cruzados, asintiendo): "Sí, y parece que aquí el agua aqui es muy abundante."
Emisario de Grunade (escuchando la conversación y sonriendo levemente): "El agua es símbolo de vida y prosperidad para nuestro reino. Además, fortalece nuestros lazos con el Dragón Primordial, Midgard, quien otorga bendiciones a nuestra gente a cambio de nuestros sacrificios."
Rokugo (arqueando una ceja, intrigado): "¿Sacrificios? ¿De qué tipo estamos hablando?"
Emisario de Grunade (con tono solemne): "Cada cien años, el gobernador de nuestro reino debe hacer un viaje a las Montañas Midgard, donde el Dragón Primordial reposa en un sueño profundo. Allí, debe colocar una nueva magicita que mantenga la prosperidad de Grunade... aunque el dragón despierta en el proceso, y eso lleva a la muerte del gobernador."
El Hombre Tigre (frunciendo el ceño): "¿Así que el gobernador tiene que sacrificarse para mantener la paz? Vaya, eso sí que es un precio alto."
Emisario de Grunade (asintiendo): "Así es. Nuestro sistema político, aunque monárquico, permite que los ciudadanos elijan a sus gobernadores de entre los miembros de la familia real. Solo los más valientes aceptan el destino de ir a las Montañas Midgard cuando llegue su momento."
Rokugo (pensando en voz alta): "Vaya, eso suena... complicado. Imagino que la gente aquí debe tener mucha fe en su gobernante."
El guardia del Reino de Grunade escoltaba al grupo por los pasillos del castillo mientras realizaba preguntas rutinarias. Su tono era cortés, pero había algo en su mirada que los mantenía alerta.
—¿Y cómo planeaban ingresar al reino sin notificar previamente? —preguntó el guardia, deteniéndose brevemente para estudiarlos.
Rokugo respondió con su habitual aire confiado.
—Somos viajeros pacíficos. Solo queríamos apreciar la famosa barrera del Reino de Grunade.
El Hombre Tigre: He oído que está impulsada por una enorme magicita roja.
El guardia asintió lentamente, aunque su expresión se endureció ligeramente.
—Así es. La magicita roja es nuestro mayor tesoro nacional. Es una gema colosal que irradia energía protectora y mantiene la paz en este lugar. Pero... —hizo una pausa significativa—, hace algún tiempo, alguien robó la magicita de repuesto.
Rokugo frunció el ceño, recordando inmediatamente la piedra mágica que el Hombre Tigre le había entregado a Viper, y que posteriormente Viper había dado a Heine. Comenzaba a sospechar que esto no iba a terminar bien.
El grupo intercambió miradas nerviosas. Antes de que pudieran responder, el guardia los condujo abruptamente hacia una celda. Una vez dentro, cerró la puerta tras ellos con un chasquido metálico.
—Han sido declarados culpables de conspirar para robar nuestra magicita roja —anunció el guardia con voz firme—. Este crimen implica que pronto el dragón ancestral despertará y atacará el pueblo. Iré a informar a las autoridades sobre su captura.
El guardia se fue. Mas sentro de la celda, para su sorpresa, encontraron a Belial, quien se encontraba sentada con los brazos cruzados, con una expresión de frustración.
Belial (al ver a Rokugo y al Hombre Tigre entrar): "Ya era hora de que alguien viniera a buscarme. ¿Qué, tardaron tanto en darse cuenta de que estaba aquí?"
Rokugo (sonriendo con alivio): "¡Belial! Bueno, ya sabes, no es fácil rastrear a alguien cuando rompio su equipo de comunicación"
El Hombre Tigre (murmurando en tono burlesco): "Y sin mencionar lo molesto que es rastrear en el bosque."
¿Qué haces aquí? —preguntó Rokugo, sorprendido.
Belial levantó la vista, luciendo cansada pero intacta.
—Oh, bueno, dejémoslo en que después de destruir las naves de Hiiragi, me perdí en el bosque. Me metí nitro para poder perseguirlas. Estaba tan eufórica que llegué a este reino y causé un caos tremendo. Claro, nada se destruyó porque todo aquí es resistente al fuego... pero al día siguiente, cuando los efectos pasaron, tuve una resaca terrible y no pude moverme ni usar mis poderes. Aquí tienen celdas invulnerables al fuego, así que aquí estoy.
Rokugo se llevó una mano a la cara, exasperado.
—Genial. Ahora ¿Cómo escapamos de aqui?
Belial (mirándolos seriamente): "He intentado todo para salir de aquí, pero parece que mi piroquinesis es inútil en este lugar. La mayoría de las paredes y objetos aquí son resistentes al fuego... Incluyendo la ropa de los guardias."
Rokugo (pensando, con una sonrisa astuta): "Bueno, si el fuego no funciona, quizás podamos probar con algo un poco... menos convencional."
Belial (mirándolo de reojo, algo intrigada): "¿Tienes alguna idea brillante, Rokugo?"
Rokugo (mirando a Belial, recordando su habilidad especial): "Belial, ¿qué hay de esa habilidad tuya de producir microondas? Sé que no la usas mucho porque afecta directamente las células de los seres vivos, pero quizás aquí podría servirnos."
Belial (frunciendo el ceño, con algo de incomodidad): "Sí, puedo calentar las células de los seres vivos mediante microondas, pero... es un método letal y bastante cruel. No me gusta usarlo si no es absolutamente necesario."
Rokugo (con una mirada decidida): "Bueno, parece que estamos en una situación extrema. Si no lo intentamos, estaremos atrapados aquí para siempre."
Belial (suspirando, resignada): "Está bien, lo intentaré. Pero no te acostumbres a pedirlo, Rokugo."
Concentrándose, Belial empezó a canalizar su poder, emitiendo microondas en la celda. Los guardias fuera de la prisión parecieron sentir un cambio extraño en el aire, pero no alcanzaron a reaccionar antes de que los artefactos cercanos comenzaran a sobrecalentarse. Los sellos de la prisión, se rompieron al calentarse, y las puertas de hierro comenzaron a tambalearse.
Rokugo (asombrado, mirando cómo los artefactos mágicos dejaban de funcionar): "Increíble... esas microondas actúan como un pulso electromagnético prolongado y por lo que veo, Los ni los artefactos magicos se salvan de ser dañados."
El Hombre Tigre (riendo): "Vaya, Belial, esto es perfecto. ¡Parece que tenemos una salida!"
Belial (sintiéndose un poco fatigada, pero satisfecha con el resultado): "Bueno, no digan que no hice nada por ustedes. Pero si vamos a escapar, tenemos que darnos prisa. No se cuanto dure"
Salieron rápidamente de la prisión y, utilizando la confusión generada por el fallo de los artefactos mágicos, lograron evadir a los guardias y escabullirse fuera del reino. Sin embargo, antes de poder huir por completo, notaron una presencia imponente acercándose. Era el Dragón Primordial, Midgard, despertado. La criatura, una enorme bestia con escamas tan duras como el acero y ojos llameantes, se plantó frente a ellos, observándolos con una mirada fiera.
Rokugo (con una mezcla de asombro y temor): "Así que... este es el famoso Dragón Primordial, ¿eh? No esperaba que fuera tan grande."
Belial (en voz baja, preparándose para el combate): "No tenemos otra opción. Si queremos escapar, tendremos que enfrentarlo. Rokugo, Hombre Tigre, espero que estén listos para pelear."
El Hombre Tigre (con una sonrisa salvaje): "¡Oh, claro que sí! Hace tiempo que no peleo con un enemigo tan impresionante."
Rokugo (suspirando, pero sonriendo): "Supongo que no hay de otra. Vamos a mostrarle a este dragón lo que somos capaces de hacer."
La batalla contra Midgard fue intensa y brutal. La fuerza del dragón y sus ataques de fuego hicieron temblar el suelo, El hombre Tigre se hizo gigante, sujetándolo y utilizando las microondas de Belial para quemarle el cerebro al Dragon lograron una ventaja crucial.
Después de una lucha agotadora, el Dragón Primordial Midgard cayó, y el trío se encontró de pie sobre los restos de la batalla, cubiertos de sudor y con un cansancio profundo.
Belial (mirando el cuerpo del dragón, recuperando el aliento): "Lo logramos... aunque no fue fácil."
Rokugo (respirando con dificultad, pero sonriendo): "Eso estuvo demasiado cerca... pero al menos tenemos una historia épica para contar."
Belial, tras la intensa batalla y el uso excesivo de sus habilidades, comenzó a sentir un extraño efecto secundario: fragmentos de recuerdos antiguos comenzaron a emerger en su mente, recuerdos de sus días en la escuela, de cuando conoció a Rokugo por primera vez. Fue un momento nostálgico, una especie de revelación que le trajo emociones mixtas.
Belial (murmurando para sí misma, con una sonrisa melancólica): "Rokugo... parece que, después de todo este tiempo, las cosas no han cambiado tanto."
Rokugo (notando su expresión): "¿Belial? ¿Todo bien?"
Belial (sacudiendo la cabeza, sonriendo): "Sí, solo... recordé algo. Algo de hace mucho tiempo."
Con su misión cumplida, el trío se puso en camino a la Ciudad escondite
Rokugo podía evitar pensar en cómo las habilidades de Belial podrían ser útiles para la situación con Hiiragi. La idea de utilizar sus microondas para quemar toda electrónica en un radio cercano parecía una estrategia sólida.
Rokugo (pensando en voz alta): "Si las microondas de Belial pueden quemar en metros, podríamos aprovecharlo en combate. La Tribu Hiiragi se basa mucho en magia y tecnología avanzada. Combatiendo su magia con la magia demoníaca de nuestros reclutas y con las microondas de Belial su tecnología... eso podría funcionar."
Belial (mirándolo de reojo): "¿Estás pensando en una estrategia, Rokugo?"
Rokugo (asintiendo con entusiasmo): "Exacto. Si Hiiragi puede dañar nuestros trajes con sus ataques eléctricos, lo que vimos que los demonios tampoco son invulnerables a lo mismo, pero esas armas podrian quemarse con microondas."
Belial (con una mirada pensativa): "Es una estrategia arriesgada, pero tiene potencial. Podemos intentarlo. Cuando volvamos"
Al regresar al Reino de Grace, el ambiente estaba en calma, aunque claramente seguía siendo tenso después de los ataques previos de la Tribu Hiiragi. Rokugo, Belial y el Hombre Tigre apenas pusieron un pie en la base cuando un agente de Kisaragi los interceptó para informarles sobre los últimos acontecimientos.
Agente de Kisaragi (saludando con firmeza): "¡Comandante Rokugo, Ejecutiva Belial! Me alegra ver que han regresado. Mientras estuvieron fuera, hubo otros ataques de la Tribu Hiiragi, pero fueron repelidos con éxito."
Belial (alzando una ceja, interesada): "¿Repelidos? ¿Quién lideró la defensa?"
Agente de Kisaragi: "Fue Viper, la Mutante-Víbora. Logró contener todos los ataques y mantuvo a raya a las fuerzas de Hiiragi sin mayores pérdidas."
Rokugo (sonriendo con satisfacción): "Heh, parece que Viper ha estado haciendo un buen trabajo mientras estuvimos fuera."
Belial (con voz agotada, haciendo un gesto despreocupado con la mano):
"Estoy cansada... Me voy a dormir."
(El Hombre Tigre, apoyándose en la pared, deja escapar un quejido y mira a Rokugo con una expresión de súplica.)
Hombre Tigre (con una mueca de dolor):
"Nya... Llévenme a la enfermería. Gigantificarme para enfrentar a ese dragón... me dejó hecho polvo."
Alice (ajustando sus lentes, analizando el estado del Hombre Tigre):
"No es sorprendente. El proceso de gigantificación acorta la esperanza de vida de un mutante. Tendrás que someterte a un chequeo completo."
En ese momento, una figura familiar apareció acercándose a toda velocidad. Grimm, sobre su silla de ruedas eléctrica, venía a recibir a Rokugo, con una expresión que parecía entre alegre y decidida. Sin embargo, al notar la presencia de Belial, cambió de actitud inmediatamente. Se detuvo de golpe, adoptando una postura mucho más formal y respetuosa ante la Ejecutiva.
Grimm (con una voz cortés, inclinándose un poco): "Ejecutiva Belial, es un honor verla de vuelta en nuestra base."
Belial (con una sonrisa ligera, asintiendo): "Mutante Zombie. Es bueno ver que todo está en orden aquí."
Grimm (frunciendo el ceño, inflando las mejillas de disgusto):
"¡Ese apodo no me gusta! Preferiría algo que tenga que ver con santidad. ¡Soy una santa después de todo!"
Belial: No me importa. Trataría de obtener unos puntos malos, pero estoy cansada en este momento. Voy a descansar. No me molesten."
Pero apenas terminada la formalidad, Grimm miró a Rokugo con una expresión de enfado y resentimiento. Sin decir una palabra, se giró en su silla y se alejó, dejándolo completamente desconcertado.
Rokugo (confundido, murmurando para sí): "¿Qué...? ¿Qué le pasa ahora?"
Belial, observando la situación, dejó escapar una leve sonrisa, divertida por la tensión entre ellos. Mientras Rokugo intentaba comprender el comportamiento de Grimm, Belial termina por aburrirse
Belial: Ya que estoy aqui, vale la pena poner a Prueba aquella estrategia.
Rokugo (mirando a su alrededor):
"Bien, ya volvimos... Ahora, ¿qué diablos pasó mientras yo no estaba?"
Rokugo decide visitar la oficina de Viper y Alice para ponerse al tanto de las decisiones administrativas. Sin embargo, al entrar, se encuentra con una escena inesperada: Rose está dormida plácidamente en el regazo de Viper.)
Grimm (mirando la escena con una ceja arqueada):
"Rose parece un perro."
Rose (abriendo un ojo, frunciendo el ceño):
"Grimm parece una anciana."
(Antes de que la conversación escalara a una pelea, Rokugo y Viper intervinieron para separarlas.)
Viper (suspirando, acariciando el cabello de Rose):
"Rose me contó que sus instintos de quimera le gritan que se aleje de Belial. Pero cuando estaban juntas, Belial le obligó a cubrirla con sábanas como si fuera una muñequita."
Rokugo (tapándose los oídos con una expresión cansada): "¡No quiero escuchar esa historia otra vez
(Viper sonríe al recordar la anécdota y se acomoda en su silla.)
Viper:
"Ah, por cierto, Rokugo. Necesito ponerte al tanto de algo que me dijo Grimm."
Rokugo (suspirando, con fastidio):
"Por favor dime que no es otra historia de su devoción enfermiza por mí."
Viper (sonriendo levemente):
"En realidad... me dijo que soy demasiado buena onda y que debería ser más malvada, como el anterior estratega del Reino de Grace, ese que enviaba a Grimm y Rose a misiones suicidas para deshacerse de ellas."
Rokugo (arqueando una ceja):
"Bueno... tiene un punto."
Viper (con los brazos cruzados):
"Lo sé. De hecho, su lógica me pareció bastante razonable."
(En ese momento, Viper revisa una nota en su tableta y cambia de tema.)
Viper:
"Ah, también recibimos un mensaje de Bashin-chan."
Rokugo (parpadeando):
"...¿Quién?"
Viper:
"La chica de la tribu Headslitters que Rose le hizo bronca"
Rokugo (parpadeando):
"Ah, si , ella"
Viper: "Al traducirlo, la tribu nos está pidiendo ayuda. La tribu Hiiragi del bosque está usando armas extrañas y parece que pueden controlar a los monstruos gigantes, es decir, los titanes."
(Rokugo se queda en silencio por un momento, procesando la información.)
Rokugo:
"Espera... hay una tribu en el bosque que también se llama Hiiragi...?"
Alice (asintiendo):
"Sí, y si recuerdas, cuando Fritz dijo que los habitantes de este planeta son sus seguidores, probablemente se refería a esta tribu."
Rokugo (frunciendo el ceño, comenzando a atar cabos):
"Entonces... ¿la tribu Hiiragi del bosque son los 'seguidores' de Hiiragi en el espacio?"
Alice:
"Exactamente."
Viper (cruzándose de brazos):
"Envié a Heine y Russel a investigar la situación en el bosque. Heine tuvo un bonito encuentro con su Grifo Issac al que habia liberado, pero la cosa es que volvieron del bosque y trajeron a un dragon consigo, el Dragon ."
Rokugo:
"Ya me enfrente a un Dragon, asi que asumo como fue... continua "
Viper :
"Este dragon no era como lo describían los libros, este se regeneraba y emanaba vapor
Rokugo (viendo la bestia con una expresión de fastidio):
"Oh, fantástico. Porque no habíamos tenido suficientes monstruos gigantes en este mundo. ¿Ahora qué? ¿Es otro Rey de algo? ¿El Rey del fuego?¿El Rey de 'estoy harto de esta mierda'?"
Viper (interesada, procesando la información):
"Con la misma habilidad especial que tenían el Rey de la Arena y ese gato gigante."
Rokugo (suspirando pesadamente):
"Oh, no me digas... ¿Otra arma biológica de Hiiragi?
Viper (con un tono de confirmación):
"Sin duda. Aunque para lo que era, era de una de las clases mas bajas, los que realmente son temidos en este mundo son los Dragones Superiores."
Rokugo (frunciendo el ceño, dándose cuenta de lo que eso implica):
"Eso significa que pueden crear mas de bichos rondando por ahí... e Hiiragi y esa tribu del mismo nombre tiene control sobre ellos."
Viper: Le rompi su nuca igual que el Rey de la Arena y el Rey Tigre. La criatura se desplomo con un impacto devastador, levantando una nube de polvo.
Rokugo (viendo el cadáver con una expresión neutral):
"Bueno... eso fue más fácil de lo esperado. Supongo que tener una mutante superpoderosa en el equipo no es tan malo."
Viper (sacudiéndose el polvo de las manos, como si no hubiera hecho nada del otro mundo):
"Se regeneraba, pero no era lo suficientemente fuerte. Si se hubiera demorado unos segundos más en curarse, la pelea habría sido más complicada."
Alice (con un brillo peligroso en los ojos):
"Esto significa que Hiiragi no solo está explotando la biotecnología para controlar a los titanes y crear armas de destrucción masiva Sino que la esta proveyendo a sus aliados para atacar Kisaragi y no romper la supuesta tregua " Definitivamente vamos a necesitar hablar con Fritz otra vez."
Rokugo (suspirando, con una expresión cansada):
"...Odio tener que negociar con ese tipo."
(Rokugo camina por los pasillos de la base de Kisaragi, dirigiéndose hacia la habitación de Belial. No puede ignorar lo que pasó en el Reino de Grunade y cómo eso ayudó a Belial a recuperar parte de su memoria. Aunque le preocupa que recordar sea doloroso para ella, necesita entender qué fue lo que cambió.)
(Al entrar a la habitación, encuentra a Belial acostada en su cama, aún recuperándose de las heridas de la batalla con el dragón. A pesar de su expresión cansada, sus ojos brillan con una determinación que Rokugo no había visto en ella antes.)
Rokugo (cruzándose de brazos):
"Antes de que parta para reunirme con Fritz otra vez, necesito preguntarte algo. Dijiste que la experiencia en el Reino de Grunade te ayudó a recordar... ¿Cómo fue eso? ¿Qué exactamente te hizo recuperar la memoria?"
Belial (cerrando los ojos, haciendo un esfuerzo por recordar):
"Es... difícil de explicar. Fue más bien una sensación. Algo dentro de mí se conectó con lo que fui antes de la cirugía."
(Rokugo nota el esfuerzo en su expresión y se preocupa.)
Rokugo (con un suspiro):
"Podemos parar aquí si es demasiado. No hay necesidad de forzarte a recordar si duele."
Belial (sonríe levemente, pero su mirada sigue fija en el techo):
"No es dolor... Es extraño. Es como si estuviera recordando a otra persona y al mismo tiempo a mí misma. Como si hubiera sido dos personas diferentes en una sola vida."
(Rokugo se queda en silencio, permitiéndole continuar a su propio ritmo.)
Belial (finalmente mirándolo directamente):
"Antes de la cirugía, tenía una visión clara de lo que quería. Quería el poder para proteger a todos, para ser alguien fuerte... alguien con la personalidad completamente opuesta a la que tenía antes. Alguien en quien todos pudieran depender."
Rokugo (arqueando una ceja):
"¿Te refieres a que querías ser lo contrario de lo que eras?
(Rokugo recuerda las palabras de Lilith y la cirugía extrema que hizo en Belial. Sabe que las mejoras en Kisaragi son extremas, pero nunca pensó en cuánto podrían cambiar a una persona.)
Belial (con una sonrisa irónica):
"Lilith me explicó que cuanto más de mi cerebro dedicara a mis habilidades, más fuertes serían. Pero en el momento en que ella miró hacia otro lado... aumenté el poder al máximo. Me transformé en lo que soy ahora."
Rokugo (parpadeando, sorprendido):
"Espera... ¿Quieres decir que tú misma llevaste tu cirugía al límite?"
Belial (asintiendo lentamente):
"Sí. Así que no fue culpa de Lilith que perdiera la memoria ni que pasara cuatro días en coma. Fue mi decisión."
Rokugo (pasando una mano por su cabeza, asimilando la información):
"Así que... ¿La chica tímida y dulce que una vez fui... desapareció?"
Belial (sonriendo, con una expresión decidida):
"No exactamente. Sigo siendo Belial, pero ahora con los recuerdos de antes de la cirugía. Y honestamente... estoy bien con eso."
(Rokugo la observa en silencio por unos segundos. Sabe que la chica que una vez fue su amiga cambió drásticamente, pero también sabe que, en el fondo, sigue siendo ella.
Rokugo (suspirando, con una leve sonrisa):
"Bueno, mientras sigas pateando traseros por Kisaragi, supongo que no importa quién fuiste antes. Pero oye... solo recuerda que aunque seas la Belial mejorada, sigues teniendo amigos aquí."
Belial (mirándolo con una sonrisa sarcástica):
"¿Eso fue un intento de palabras conmovedoras? Qué raro en ti, Rokugo."
Rokugo (riendo levemente):
"No te acostumbres."
Belial (con una leve sonrisa irónica): "Por cierto Alice me conto que conocieron al director de Hiiragi en mi ausencia ¿Cómo fue el encuentro con Hiiragi la primera vez?"
Rokugo (sin mirarla directamente, con una mirada distante): "Hiiragi está más decidido que nunca. Y... la creación de sus monstros a los que llaman titanes demostró ser capaz de destruir ciudades como le paso a Toris."
Belial (pensativa, sin cambiar su expresión): "Como sea, ¿qué hay de los registros de Alice? ¿Tuvo alguna oportunidad de estudiar a Hiragi?"
Rokugo (inclinándose hacia adelante, con seriedad): "Alice registró todo. Desde los poderes de Hiiragi hasta la historia de este planeta, el Sujeto que nos atendió tenia muchas ganas de contarnos contexto. Todo está documentado. Ahora solo tenemos que decidir qué hacer con esa información."
(Con eso, Rokugo se despide, dejando a Belial descansar. Ahora, con la verdad sobre su cirugía y memoria aclarada, es hora de que Rokugo se prepare para el próximo conflicto con Hiiragi... y con Fritz.)
Rokugo se alejó, pero su camino lo llevó directo a una sorpresa inesperada. Al pasar por uno de los pasillos de la base, vio a Grimm, claramente tratando de evitarlo. Cuando ella lo vio, intentó escapar rápidamente, pero Rokugo, sin pensarlo, Agarro la silla que la ayudaba a moverse, dejándola caer ligeramente hacia adelante.
Grimm (con una expresión enfadada, levantándose rápidamente): "¡Rokugo! ¿Qué estás haciendo?"
Rokugo (cruzándose de brazos, serio):
"Grimm, tenemos que hablar."
Grimm (nerviosa, pero sin perder su orgullo):
"No quiero hablar contigo. ¡Voy a ignorarte!"
(Grimm intenta alejarse, pero Rokugo le sostiene la silla de ruedas.
Rokugo se acerca y se agacha para quedar a su altura.)
Rokugo (con una mirada de cansancio y desesperación, acercándose lentamente): "Lo siento, Grimm. Necesito que me escuches. Por favor, no me hagas esto más difícil."
Grimm (tratando de alejarse, pero siendo arrastrada hacia él por la fuerza de su voluntad): "¿Escucharte? ¿Qué quieres decirme ahora?"
Rokugo (mirándola fijamente, su voz temblando ligeramente): "Soy un farsante, Grimm. Siempre lo fui. Te hice daño. No te mentí solo a ti, me mentí a mí mismo. Salí contigo por lástima, te vi como una aventura de una noche, y luego ... nunca fui sincero."
Grimm (sin poder ocultar la tristeza en su rostro, mirando a Rokugo sin decir nada): "No... no digas eso. ¿Qué estás diciendo? ¿Por qué ahora? ¡Después de todo lo que pasó!"
Rokugo (con la voz quebrada, el dolor evidente en sus palabras): "Porque ahora, después de todo esto, Sabes la verdad. No soy un buen hombre, Grimm. Soy un criminal. En mi mundo, maté a héroes, los torturé de maneras horribles. Hice cosas que no puedo borrar. Si el infierno existe, tengo un pase VIP para ahí."
Grimm (mirándolo con una mezcla de compasión y tristeza, su voz suave): "Lo perdono, Rokugo. Quizá no entiendas por qué, pero te perdono."
Rokugo (mirándola con asombro, su voz quebrándose aún más): "¿Qué? ¿Por qué?"
Grimm (con una pequeña sonrisa, tocando su pecho con una mano): "Porque tú me hiciste sentir querida, amada. Me hiciste sentir viva otra vez. Y eso es algo que no puedo olvidar, incluso si todo lo demás fue una mentira."
(Rokugo aprieta los dientes. No esperaba esa respuesta. Se queda mirándola por un momento, sintiendo algo de culpa, algo que rara vez siente.)
Rokugo (con un suspiro profundo, sus ojos llenos de pesar): "Gracias... no merezco tus palabras. Pero si es asi Dame un último beso, entonces."
Grimm (mirándolo con sorpresa, sin entender completamente): "¿ultimo? ¿Por qué...?"
Rokugo (mirándola con tristeza): "Porque... creí que habíamos terminado.
Grimm (molesta, frunciendo el ceño): "¡Tú... tú creíste que había terminado!? ¡Yo no lo consideré así! ¡Fue solo una pelea de enamorados, no una ruptura!"
Rokugo también se da cuenta de que acaba de decir algo extraño. Antes de que pueda reaccionar, Grimm lo agarra del cuello de la chaqueta y lo jala hacia ella, con una mirada de enojo.)
Grimm (con una risa amarga, dándole un empujón suave): "¡Vaya, qué tonto eres! Pensaste que todo se había acabado, pero solo estábamos discutiendo. Y ahora quieres un beso, ¿eh?"
Rokugo (con una sonrisa irónica, pero sincera): "Parece que no es el caso."
Grimm (furiosa): ¿Desde cuándo decides todo por tu cuenta? ¡Tenemos un contrato firmado con sangre de que nos casaremos en 10 años, y eso no ha cambiado, Grande Zenarith que sobrevivió entre los escombros de mi casa!"
(Rokugo se queda sin palabras. Luego, solo suspira y sacude la cabeza, rindiéndose.)
Rokugo (sonriendo de lado):
"Bien, bien... lo que digas.
Después de una pelea que, sorprendentemente, salió mejor de lo que Rokugo había anticipado con Grimm, Rokugo continuo su camino, Grimm le siguio, saliendo ambos al exterior.
(Grimm señala hacia la zona de construcción, donde se pueden ver varias maquinarias pesadas en operación. En una de ellas, Snow está manejando con una gran sonrisa, claramente disfrutando de su trabajo.)
Rokugo (con incredulidad):
"Espera, espera... Snow, ¿qué haces manejando eso? ¿Desde cuándo puedes operar maquinaria pesada?"
Snow (con orgullo, apoyándose en el volante):
"¡Tengo licencia! Alice da cursos de capacitación y un examen
(Rokugo se cruza de brazos, aún dudoso.)
Rokugo:
"Aún así, parece peligroso dejarte manejar esas cosas..."
Snow (riendo burlona):
"¡Oh, por favor! ¡Es más fácil que disparar un arma!"
(Grimm, intrigada por el curso, le pregunta a Snow al respecto.)
Grimm:
"¿En serio dan un curso de manejo de maquinaria pesada? ¿Eso es lo más cercano que tengo a manejar mi propio robot?"
Snow: No Sabia que quisieras manejar un robot, Grimm.
Grimm (pensativa, pero con un toque de desconfianza):
"Alice seguramente me pedirá que reniegue de Zenarith o de la magia a cambio... pero si tú me enseñas y hago el examen directamente, no tendré que lidiar con ella."
Snow (sonriendo maliciosamente):
"Lo haré... pero tendrás que pagarme."
(Grimm suspira, sabiendo que Snow nunca hace nada gratis.
Rokugo:
"Como Sea, tengo algo importante que hacer"
No hay comentarios.:
Publicar un comentario